jueves 15 de mayo de 2008

La electrónica celular — alta tecnología

David Coppedge

13 de mayo de 2008
— Tras todos los descubrimientos realizados hasta la fecha, para describir una célula viviente se tiene que tomar prestado del lenguaje de la electrónica. Observemos cómo dos recientes artículos describen las especificaciones de las células:

  1. Inmunidad por vía radioeléctrica: ¿Qué actúa como un sintonizador radiofónico, amplificador de señal y reostato de precisión? El sistema inmunitario, según Science Daily. Científicos en la institución St. Jude Children’s Research Hospital describieron cómo la célula controla sus linfocitos T. No usan un sistema simple de paro y marcha. «Más bien, poseen unos sofisticados controles moleculares que las habilitan para ajustar su función con una precisión exquisita», dice el artículo. «Este sutil ajuste posibilita que los linfocitos T modulen su desarrollo y función, incluyendo evitar la autoinmunidad.» Todo esto se lleva a cabo con genes, proteínas y otras moléculas. ¿Y qué nivel tecnológico tiene esto? Es inalámbrico.
  2. Atenuación de la luz: Una hoja de planta tiene que hacer frente a una amplia gama de luz, de oscuridad a nublado y hasta un intenso sol de mediodía. Para evitar las quemaduras solares, según informa Science Daily, tiene un regulador de intensidad de luz. Un equipo multidisciplinario de científicos identificó la proteína CP29 fijadora de pigmento como la «antena» (éste es otro de estos términos electrónicos) que regula los sistemas de la fotosíntesis cuando incide una cantidad excesiva de luz. Lo mismo que un pararrayos, canaliza con seguridad la energía por otras vías de modo que la «maquinaria de absorción de luz» no quede abrumada. En realidad, hay montada una triple redundancia, de modo que ninguna proteína pueda venir a ser un punto solitario de fallo. Las reacciones tienen lugar en la escala temporal de un femtosegundo (una milbillonésima de segundo).
    El artículo explicaba otra razón por la que los científicos sienten un enorme interés por comprender cómo una célula vegetal lleva esto a cabo. Las plantas consiguen una eficiencia asombrosamente elevada – 97% – en la conversión de la energía luminosa a energía química. Parte de ello se debe a la capacidad del cloroplasto de realizar una sintonía fina de la luz disponible, incluso cuando hay nubes pasajeras. Si los ingenieros electrónicos pudieran copiar esto, los humanos, con su hambre de energía, podrían tener un prometedor futuro. «Este descubrimiento está lleno de importantes implicaciones para el futuro diseño de sistemas artificiales de fotosíntesis que podrían proporcionar al mundo una fuente de energía sostenible y segura.»

Y ahora algo para quien le guste el deporte en lugar de temas intelectuales. Otro artículo en Science Daily se refería a un equipo de lucha en parejas. Dos proteínas actúan de forma conjunta para ayudar a una célula que se está dividiendo a superar los desafíos de unas funciones críticas sin derrumbarse sobre la lona. Para descifrar esto, los científicos en la Universidad Duke tuvieron que contemplar el encuentro desde las gradas, porque había demasiados participantes en el cuadrilátero. «Es una nueva manera de pensar», dijo Stephen Haase, profesor de biología. «Hemos pasado décadas con un planteamiento reduccionista de la ciencia. Este método ha sido enormemente eficaz. Pero ahora, con las tecnologías aplicadas al genoma, tenemos la oportunidad de observar la dinámica de todos los genes simultáneamente.» Este planteamiento se conoce como biología de sistemas (véase 05/07/2008).

¿Dónde consiguió la célula su título de ingeniería eléctrica? ¿En la Universidad del Azar?
Ninguno de estos artículos menciona la evolución ni ha hecho uso alguno de ella. Ingenieros, acudid. Los laboratorios científicos os buscan para contrataros. Habrá mucho sitio después que los fracasados del partido darwinista se vayan con su resaca del siglo 19. Consultad en el nuevo Instituto Biológico donde se emplea explícitamente el planteamiento del diseño inteligente, al modo en que los anteriores reportajes lo hacen de modo implícito. Bio-lógico. Queda claro.


Fuente: Creation·Evolution Headlines
- Cell Electronics Is High-Tech 13/05/2008
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org
Nota: Las fechas azules se refieren a entradas en inglés en el original de este artículo.

martes 13 de mayo de 2008

ADN basura: De «una masa carente de sentido» a más y más «biológicamente importante»

Denyse O'Leary

Más y más investigaciones están encontrando usos del ADN basura o no codificante. Hubo un tiempo en que era axiomático que este ADN era inútil, pero este término, acuñado en 1972, está cayendo fuera de favor al ir apareciendo más y más usos del mismo. Un reciente estudio conjunto Cold Spring Harbor-University of Chicago sugiere que al menos un 30% del ADN no codificante puede ser funcional.

Científicos del laboratorio Cold Spring Harbor Laboratory (CSHL) y de la Universidad de Chicago informan ahora que una de las etapas en la producción de proteínas a partir de la información genética deja unas huellas genéticas, incluso en regiones del ADN que no están involucradas en la codificación de la proteína final. Estiman ellos que estas huellas afectan al menos a un tercio del genoma, lo que sugiere que en tanto que la mayor parte del ADN no codifica para la producción de proteínas, mucha parte del mismo tiene sin embargo importancia biológica —suficiente importancia incluso para quedar preservado durante la evolución.

Naturalmente, la suposición es que si el ADN no codificante no tuviese importancia, no persistiría por largos períodos de tiempo porque un humano o un ratón (los dos tipos bajo estudio) no tendrían más ni menos posibilidad de supervivencia sin este ADN. Según Cold Spring Harbour,

Los científicos descubrieron una preferencia por algunas «letras» a través de las regiones de los intrones, y la preferencia opuesta en regiones codificantes. Juntas, estas regiones constituyen al menos un tercio del genoma, que se encuentra por ello bajo presión selectiva durante la evolución. El resultado da apoyo a otros estudios recientes que sugieren que aunque la mayor parte del ADN no codifica la producción de proteínas, gran parte del mismo es sin embargo biológicamente importante.

El físico británico David Tyler explica

Sin entrar en detalles, este descubrimiento tiene una importancia potencialmente enorme. Los intrones comprenden alrededor del 30% del genoma, y las huellas de funcionalidad se encuentran por todas partes. El resto del genoma espera ser investigado, y puede que descubramos que la mayor parte del mismo tiene también alguna funcionalidad. Todavía tenemos mucho que descubrir acerca de cómo funcionan los elementos empalmadores y reguladores, y podemos predecir algunos ensayos interesantes acerca de hipótesis competidoras.

El ADN basura como evidencia del curso de la evolución —¡como sea!

La historia del ADN «basura» repite, en ciertos aspectos, la historia de la creencia acerca de los «órganos vestigiales» en los seres humanos. Se creía que los órganos vestigiales —órganos que se pretendía que habían tenido un uso en el pasado pero que lo habían dejado de tener— eran cosa común en el cuerpo humano. Un ejemplo que se citaba con frecuencia era el del apéndice. La explicación que se proponía era que el progreso de la evolución eliminó la función de dichos órganos. Sin embargo, se descubrió que el apéndice, como casi todos los supuestos órganos vestigiales humanos, tenía una función. Un malentendido popular es que muchos órganos en el cuerpo humano son redundantes, es decir, que hacen alguna de las mismas tareas que otros órganos. Pero la redundancia es un rasgo de un sistema estable. Previene crisis provocadas por el fallo de una sola pieza esencial. Sin embargo, una dificultad para la interpretación de la investigación acerca del ADN no codificante es que a menudo se entremezclan suposiciones injustificadas y sin apoyo acerca de cómo funciona la evolución y descubrimientos validos procedentes de un estudio real. El biofísico Cornelius Hunter plantea el problema en relación con este artículo (15 abril 2008):

¿Sabe el lector que la mayor parte de la evidencia que se presenta en favor de la evolución no es en realidad tal evidencia en favor de la evolución? Esta es la situación. ¿Recordamos las montañas de pruebas que dicen los evolucionistas convierten la evolución en un hecho? Pues bien, la mayor parte son descubrimientos biológicos que meramente se han interpretado desde una perspectiva evolucionista.

Aquí tenemos un ejemplo: una prestigiosa revista científica, The Proceedings of the National Academy of Sciences, publicó la semana pasada unos detallados resultados acerca de cómo se usa la información del ADN para llegar a la elaboración de proteínas en nuestras células. El equipo de investigación, dirigido por el profesor Michael Zhan, de Cold Spring Harbor Laboratory, descubrió unas sutiles señales en el ADN que ayudan a guiar a la increíblemente compleja maquinaria molecular cuando realiza el tratamiento de la información del ADN. Estos resultados no son en absoluto evidencia alguna de evolución, y sin embargo los titulares proclamaban: «Los científicos descubren una huella de la evolución por todo el genoma humano [Scientists Find a Fingerprint of Evolution Across the Human Genome]».

Y esto no era un caso de mera ingenuidad periodística. Difícilmente se puede acusar al periodista científico cuando el artículo mismo de la revista presentaba los resultados como una elucidación del proceso evolutivo. El mismo título del artículo («Panorama evolutivo para una óptima discriminación de los exones y de los intrones [RNA landscape of evolution for optimal exon and intron discrimination]») sugiere un nuevo descubrimiento acerca de la evolución, y el artículo concluye diciendo que los genes humanos parecen haber sido optimizados «durante la evolución».

Pero la parte de «durante la evolución» es innecesaria. Los descubrimientos clave son acerca de cómo funcionan las señales genéticas, no cómo evolucionaron. De hecho, no hay nada en los descubrimientos que indique una evolución. El periodista científico concluye que «los investigadores descubrieron señales de que la evolución rechaza algunos tipos de mutaciones», pero sencillamente no hubo tan descubrimiento. Lo que los investigadores descubrieron realmente fue la presencia de ciertas sutiles señales en el genoma. No descubrieron ningún indicio de que las señales fuesen producidas por evolución.

Hay al menos un director editorial que quiere seguir usando el término de «ADN basura» porque sirve para persuadir al público que la imagen convencional de evolución es correcta («sirve para formular el debate»). David Tyler se enfrenta directamente a esta actitud en «La formulación del debate acerca de ADN basura» (070907),

En su editorial de julio en The Scientist, Richard Gallagher conmemora el 35 aniversario del término «ADN basura» preguntando: «¿Es hora ya de retirar descripciones provocativas como «ADN basura»? Luego responde en sentido negativo, y pasa a justificar este término razonando que «ADN basura funciona como un pegadizo apodo que ayuda a formular el debate para el público en general a la vez que evoca un debate apasionado entre los científicos». Este blog [de Access Research Network —N. del T.] ha llamado la atención ya acerca de la forma en la que a los biólogos evolutivos les gusta formular el debate para el público general; ¡en lugar de dotar al público con los conceptos y los recursos para que puedan hacer juicios informados, el objetivo parece ser el de preservar el darwinismo y asegurar que el público no lo rechace!

Tyler hace un repaso de la historia:

No cabe duda de que el «ADN basura» ha sido un término polémico dentro de la comunidad científica. Sin embargo, durante muchos años los escépticos estaban en minoría. Al público general se le presentaba una evidencia abrumadora de que nuestros genomas están «llenos de los restos de genes extintos» que son de interés marginal hasta que unas mutaciones ventajosas vuelven a sacarlos al centro de la acción. Los Formuladores se aseguraron de que el público recibiese el mensaje: «... el diseñador cometió graves errores, desperdiciando miles de millones de bases de ADN en un modelo lleno de basura y de garabatos. En cambio, la evolución lo puede explicar fácilmente como nada más que experimentos fracasados en un proceso al azar ...» (Kenneth Miller, 1994), y «el ADN difiere del lenguaje escrito en que islas con sentido están separadas por un mar de sinsentido que nunca se transcribe» (Richard Dawkins, 2004).

Una consecuencia de los crecientes esfuerzos por «formular» la ciencia es que los lectores de las comunicaciones acerca de nuevas investigaciones tienen que ser diestros para ver más allá de formulaciones manipuladas, a fin de poder discernir los descubrimientos mismos.

Cita, resumen, y otros recursos

Cita: Chaolin Zhang, Wen-Hsiung Li, Adrian R. Krainer, y Michael Q. Zhang Proc. Natl. Acad. Sci. USA, 15 de abril de 2008, 105(15, 5797-5802 | doi 10.1073/pnas.0801692105

Resumen: El empalme preciso de pre-ARNm exige unas señales primarias de empalme, incluyendo los sitios de empalme, un tracto de polipirimidina, y un sitio de ramificación, otros elementos reguladores de empalme (SREs). Los SREs incluyen potenciadores de empalmes exónicos (ESEs), silenciadores de empalmes exónicos (ESSs), potenciadores de empalmes intrónicos (ISEs) y silenciadores de empalmes intrónicos (ISSs), que generalmente están situados cerca de los lugares de empalme. Sin embargo, no queda claro hasta que punto la presión selectiva impulsada por los empalmes constriñe las secuencias exónicas e intrónicas, especialmente las distantes de los sitios de empalme. Aquí estudiamos la distribución de los SREs en genes humanos en términos de patrones de asimetría de la cadena del ADN. En base a un modelo de evolución neutral, cada mononucleótido u oligonucleótido debería tener una distribución simétrica (segunda regla de paridad de Chargaff), o débilmente asimétrica pero uniforme a lo largo de una transcripción pre-ARNm. Sin embargo, encontramos que grandes conjuntos de SREs incondicionados y determinados experimentalmente exhiben un patrón de asimetría clara de cadena que es incongruente con el modelo de evolución neutral, y refleja sus cometidos funcionales en el empalme. Los ESEs se seleccionan en los exones y se agotan en los intrones y viceversa para los ESSs. Lo sorprendente es que esta tendencia se extiende a secuencias intrónicas profundas, que dan cuenta de un tercio del genoma. La selección es detectable incluso al nivel de los mononucleótidos, de modo que las composiciones de las bases asimétricas de los exones y de los intrones son predictivas de los ESEs y de los ESSs. Hemos desarrollado un método que predice de forma eficaz SREs basado en la asimetría de la cadena, expandiendo el actual catálogo de SREs. Nuestros resultados sugieren que los genes humanos han sido optimizados para la discriminación entre exones e intrones a través de un panorama de ARN conformado durante la evolución. (Se precisa de una suscripción para acceder al artículo.)

Otros recursos:

«Los científicos descubren una huella de la evolución a lo largo del genoma humano [Scientists find a fingerprint of evolution across the human genome]».

«Elevando el travesaño del debate acerca de la evolución [Raising the bar on the evolution debate]», por Cornelius Hunter.


ADN basura: De «una masa carente de sentido» a más y más «biológicamente importante»
Fuente: Junk DNA: From "sea of nonsense" to increasingly "biologically important"
por Denyse O’Leary
Blog The Design of Life—http://www.thedesignoflife.net/
Traducido por Santiago Escuain, y publicado con permiso del autor
© SEDIN 2008 para la traducción.

Selección natural: La mutación protege frente a la malaria —con un coste muy elevado

Denyse O'Leary

La malaria, causada por un parásito
transportado por un mosquito, el Plasmodium falciparum, es una de las enfermedades más graves de la humanidad, y es causa de 500 millones de infecciones anuales en todo el mundo, con alrededor de un millón de muertes. Un reciente estudio ha vuelto a destacar el elevado coste de la protección «natural».

El reciente libro de Michael Behe, Edge of Evolution, estudia la larga e implacable guerra entre el glóbulo rojo humano y el parásito. En diez mil años de generaciones, ninguno de ambos bando ha usado la selección natural actuando sobre mutaciones aleatorias (el mecanismo darwinista) para evolucionar soluciones muy satisfactorias para vencer las defensas del otro lado.

Por ejemplo, los portadores de la anemia falciforme (o drepanocítica) disfrutan de una cierta protección, pero solo a costa de transmitir dos copias de la mortífera mutación a sus hijos. Por esto, Behe describe el conflicto como una guerra de posiciones, en la que cada lado produce daños al otro sin verdaderamente llegar a prevalecer.

Y esto está en la misma línea de los resultados de un estudio reciente. El equipo del investigador Kevin Kain, de la Universidad de Toronto, ha comunicado que las personas bien con un bajo nivel de la enzima conocida como piruvato quinasa o bien que son portadoras de la mutación genética causante de este bajo nivel pueden resistir mejor la malaria. Sus glóbulos rojos resistían mejor la invasión del parásito. Además, las células que no resistían eficazmente eran más susceptibles de ser destruidas por macrófagos que las células de los individuos de control infectados. (Los macrófagos son leucocitos que mantienen la salud del cuerpo devorando células sospechosas y organismos foráneos.)

Sin embargo, la enzima piruvato quinasa es necesaria para la producción de energía, de modo que la carencia de la misma —o la transmisión de una tendencia a esta carencia— no es una solución muy satisfactoria. Como observa Behe, es «otro ejemplo de una mutación benéfica que resulta ser una mutación degradante».

Con todo, el doctor Kain tiene la esperanza de que esta clase de información servirá de ayuda para diseñar una mejor protección contra la malaria, según lo explicaba a la publicación ScienceDaily:

«El conocimiento de cómo estas mutaciones nos hacen más resistentes a la malaria puede ayudarnos a diseñar unas estrategias innovadoras para prevenir o tratar el azote de la malaria en lugares como el África subsahariana», dice el investigador Kevin Kain, Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto y uno de los directores de este proyecto de investigación. «Nuestra investigación revela que las personas que tienen una deficiencia enzimática o que aquellas que son portadoras del carácter genético para esta deficiencia pueden quedar protegidos de una malaria grave y mortal.»

La principal lección del estudio de la malaria es que esperar a que nos ayude la evolución por medio de la selección natural no es nada satisfactorio, porque las mutaciones accidentales son generalmente malas por sí mismas.

Como dijo el doctor Kain a la doctora Susan Sharma de Insider Medicine, los pacientes que tenían ambas copias de la mutación que pone fuera de juego a la piruvata quinasa «probablemente están demasiado enfermos para beneficiarse de esta mutación», aunque los parientes que son portadores consiguen algo de beneficio. El estudio se publicó en la revista New England Journal of Medicine (24 de abril).

El estudio y recursos

Pyruvate Kinase Deficiency and Malaria Kodjo Ayi, Gundula Min-Oo, Lena Serghides, Maryanne Crockett, Melanie Kirby-Allen, Ian Quirt, Philippe Gros, y Kevin C. Kain. The New England Journal of Medicine, 358(17), April 24 2008, 1805-1810.

RESUMEN: La malaria causada por el Plasmodium falciparum es un significativo problema sanitario a escala mundial. Las características genéticas del huésped influyen en la gravedad de la enfermedad y en el resultado final de la infección, y hay indicios de coevolución del parásito plasmodium con su huésped. En los humanos, la deficiencia de la piruvato quinasa proporciona protección contra la infección y replicación del P. falciparum en eritrocitos humanos, lo que aumenta la posibilidad de que alelos mutantes de la piruvato quinasa puedan conferir una ventaja protectora contra la malaria en las poblaciones humanas en áreas donde la enfermedad es endémica.

Recursos:

Cómo infecta la malaria (en inglés).

«Más guerra de posiciones en la lucha contra la malaria», por David Tyler (en inglés).

Una explicación clínica de los resultados del estudio, de InsiderMedicine.com (en inglés).

Nota: La malaria apenas si se da en las regiones más templadas, debido a que las temperaturas están normalmente por debajo de 20 grados centígrados, y en estas condiciones el parásito de la malaria no puede operar eficazmente. Behe observa en su libro Edge of Evolution (El límite de la evolución) que en su historia conocida, el parásito de la malaria nunca ha evolucionado un medio para superar esta barrera.


Selección natural: La mutación protege frente a la malaria —con un coste muy elevado
por Denyse O’Leary

Fuente: Natural selection: Mutation protects against malaria - at a steep cost
Blog The Design of Life—http://www.thedesignoflife.net/

Traducido por Santiago Escuain, y publicado con permiso del autor
© SEDIN 2008 para la traducción.

martes 6 de mayo de 2008

Los astrobiólogos comparten su ignorancia en AbSciCon

David Coppedge

1 de mayo de 2008 — Este pasado mes de abril se celebró una multitudinaria conferencia sobre Astrobiología en Santa Clara, California. Se trataba de la quinta AbSciCon (Astrobiology Science Conference), un acto bienal multidisciplinar. En éste se reunieron 675 investigadores procedentes de 28 países y pertenecientes a diversas disciplinas, todos ellos interesados en la vida en el espacio. Naturalmente, la evolución fue un tema omnipresente. A decir de Edna DeVore en Space.com, el ambiente de la reunión era estimulante. «La astrobiología está vivita y coleando», dijo el director de Educación y Comunicaciones del Instituto SETI.

Leslie Mullen resumió algunos de los puntos más relevantes para la publicación de la NASA, Astrobiology Magazine. Tocando todos los temas desde la cosmología hasta la bioquímica, había una cantidad enorme de material para poderlo difundir en un breve artículo. El origen de la vida, la ecuación de Drake, las zonas habitables, SETI (la búsqueda de la vida inteligente extraterrestre), el diseño de los vehículos marcianos, la inteligencia no humana – estas cuestiones dieron lugar a la expresión de opiniones de químicos, astrónomos, geólogos, ingenieros, psicólogos, cosmólogos e incluso de filósofos. También hubo educadores realizando talleres de trabajo sobre materiales pedagógicos para aumentar el conocimiento de la astrología en las escuelas. Los sumarios de las sesiones distribuidos antes de la conferencia se hicieron disponibles mediante ficheros PDF de la publicación Astrobiology Journal, 8:2 (Abril, 2008).

Ninguna presentación consideró ningunas alternativas a la evolución darwinista como no fuese para descartarlas. Por ejemplo, H. Peter Steeves (Universidad de DePaul U), descalificó sin más toda una categoría de explicaciones creacionistas excluyéndolas de la definición de ciencia: «¿Cómo podría una comprensión básica de la filosofía de la ciencia ser de ayuda en la lucha contra la creciente marea de pseudociencia con motivaciones ideológicas/políticas (p. ej., la “ciencia creacionista”)?» (Sesión 35).

Pero algunos se enfrentaron esforzadamente con problemas. Brandon Carter (Observatorio de París) dijo que había sido necesario revisar para arriba la cantidad de pasos «difíciles» (obstáculos difíciles) para conseguir vida inteligente de dos a seis. Paul Davies (Universidad Estatal de Arizona) recordó a su sección que el universo parece mostrar un ajuste fino para la vida; los astrobiólogos no pueden sin más presentar respuestas simplistas limitándose a considerar solo unos toscos prerrequisitos para la vida (para ambos sumarios, véase Sesión 25). Y Blair Hedges se refirió a la explosión del Cámbrico como «una verdad incómoda» en la Sesión 38. Sin embargo, todos concurrieron con buen ánimo y aportaron sus contribuciones. Era en los detalles que algunas cosas no ajustaban bien.

Por ejemplo Steven Benner presentó su viejo agridulce problema del azúcar (véase 11/05/2004). La publicación Astrobiology Magazine lo presentaba sudando en la cocina después que estallase la bomba:

En palabras de Benner, los químicos no creen que la vida pueda surgir de una sopa prebiótica. Los Experimentos de Miller-Urey demostraron que la energía más productos orgánicos es igual a alquitrán sin evolución.1 «Introducimos energía en sistemas químicos complejos, conseguimos carreteras, no vida», dijo Benner. «Haced un experimento. Usad algo de glucosa para hacer un suflé, y dejadlo en el horno un poco demasiado. [Conseguiréis] asfalto.»

El mundo del ARN precedió a la vida del ADN, pero no fue necesariamente el primer sistema vivo. El gran problema reside en la ribosa, la «R» en el ARN, que se descompone cuando se calienta y forma alquitrán. De modo que la vida puede haberse formado con un azúcar diferente de la ribosa, pero en los ensayos de laboratorio no hay nada más que funcione. Sin embargo, el borato de ribosa es un mineral estable, y Benner piensa que el boro hace posible un mundo prebiótico del ARN. El boro está asociado con desiertos en la tierra. Benner sugirió que debido a que Marte tuvo desiertos mucho antes que la Tierra, quizá la vida se originó allí y fue transportada de algún modo u otro a la Tierra (lo que entonces haría de nosotros unos marcianos).

Y no estaba solo en sus perplejidades acerca de la ribosa. Carol Cleland (Facultad de Filosofía, Universidad de Boulder, CO) argumentaba, en Sección 35 que el escenario del Mundo del ARN, a pesar de su predominio, es incoherente: «Sin embargo, tenemos una destacable ausencia de consenso científico acerca de lo que constituye el mundo del ARN».

Pero lo que Benner dijo antes de su discurso acerca del suflé fue lo más revelador.

Steven Benner, un químico de la Fundación para la Evolución Molecular Aplicada, dijo que la exobiología es una ciencia sin datos. Pero esto no es nada nuevo — Galileo quería saber si la Tierra giraba en torno al sol, pero no podía estudiarlo de forma directa, de modo que hizo rodar bolas descendiendo por planos inclinados para responder a la pregunta. Benner dijo que a menudo no podemos fiarnos de la ciencia establecida como guía. Lord Kelvin dijo que la Tierra y el sol NO podían tener miles de millones de años de antigüedad, cuando Darwin argumentaba que sí tenían esta edad. «¿A quién vamos a creer?», preguntó Benner. «¿Al caballero que dio su nombre a una escala de temperaturas, o a un personaje que se gana la vida estudiando picos de pájaros?» De modo que a menudo, ciencia es aquello que decidimos creer.

Aunque Benner se batió rápidamente en retirada a unas consideraciones acerca de la falsación (à la Karl Popper), la combinación de sus dos declaraciones, (1) que la exobiología (actualmente designada como astrobiología) no tiene datos y (2) que la ciencia es aquello que decidimos creer, podría indicar para un foráneo que AbSciCom2008 era solo una fiesta de creyentes fantaseando acerca de su mito favorito.

Cuando Stephen Hawking habla, la gente escucha. No estuvo en AbSciCon, sino que, en otra ocasión, este genial cosmólogo de 66 años presentó sus especulaciones acerca de la astrobiología para Space.com. Aunque el cree que la vida primitiva puede existir, no cree que haya otros seres inteligentes ahí fuera. No los hemos encontrado con el programa SETI, y no nos han visitado aquí (excepto contactos con «chiflados y rarillos», apostilló bromeando). Pusó la astrobiología del revés, sugiriendo que al contrario, la humanidad debería esparcir sus semillas de vida al exterior y colonizar el espacio. En otras palabras, si existen alienígenas, seremos nosotros. Esto parece sugerir un nuevo planteamiento del programa SETI, llamado STI. Apaga el radiotelescopio y abre el teléfono móvil, Edna. Lánzate y comunícate con alguien..


1. Irónicamente, en la conferencia se pronunciaron elogios de Stanley Miller (05/02/2003) y Leslie Orgel (01/26/2008), a pesar de que el icono de la «sopa primitiva» que habían popularizado con sus experimentos de descargas de chispas en los 1950+ han quedado desacreditados, como lo indica Benner en esta cita.

Hubo suficientes nominados del SEQOTW en estos documentos para mantener al CEH aprovisionado por un año. Si el lector quiere saber lo que está sucediendo entre los adoradores de Darwin, puede hojear las notas del programa. Uno puede observar todos los festejos y las mutuas palmaditas en las espaldas y preguntarse qué es lo que realmente saben —especialmente, sobre cosas que se relacionan con la razón que tengan para ser astrobiólogos. Uno puede preguntarse hasta qué punto no se enriquecería la discusión si se permitiese la participación de científicos, filósofos, teólogos e historiadores de fuera del Partido Darwinista. La astrobiología es un sistema de partido único, con una población que está perdiendo capacidad debido a la consanguinidad de las ideas.

En lugar de dar un tedioso análisis de cada SEQOTW, será suficiente con una parábola para recapitular la conferencia de AbSciCom2008. El que tenga oídos para oír, que oiga.

CÓMO NO TRABAJAR UN ROMPECABEZAS

  1. Imagina tu imagen favorita.
  2. Invita a tus amigos. Comprueba sus credenciales. Si alguien de «un club de una imagen diferente» intenta infiltrarse, expúlsalo.
  3. Haz que todo el mundo se sienta a gusto acerca de esta imagen. Se puede reforzar la convicción con unos cuantos sermoncitos de parte de personas respetadas.
  4. Dibuja un gran bosquejo de la imagen en el suelo. Un gimnasio es bueno para este propósito.
  5. abre la caja de rombecabezas y echa las piezas al suelo.
  6. Tira la cubierta de la caja y las instrucciones. A fin de cuentas, esto es ciencia. Lo hacemos a nuestra manera.
  7. Forma equipos y pasa las piezas del rompecabezas. Se pueden distribuir por color, forma u otro criterio útil.
  8. Pemite que cada equipo trabaje su parte de la imagen. Se permite la recombinación de piezas pequeñas pero no cambios en el bosquejo general.
  9. Las reglas permiten quejas acerca de lo duro que es el proyecto. Pero si alguien se queja acerca del bosquejo general, debe ser expulsado.
  10. Cada dos años monta una gran fiesta con alcohol y canapés, y deja que cada uno comparta sus experiencias. Mezcla unos cuantos sermoncillos para mantener la moral alta.
  11. Informa a los medios de los progresos que se están realizando.
  12. Desarrolla un currículo académico y enseña a la siguiente generación como trabajar con el rompecabezas.

INTERPRETACIÓN

Nota: Los lectores maduros, bien instruidos y experimentados se pueden saltar esta sección.

  1. Filosofía de los descubrimientos: Las teorías no surgen de los datos brutos. Más a menudo, los científicos comienzan con una imagen mental. Incluso la decisión de lo que se va a conocer como «los datos» demanda una decisión humana, porque no todas las entradas son relevantes para la imagen. Como dijo Benner: «a menudo, ciencia es aquello que decidimos creer».
  2. Sociología de la ciencia: Los científicos tienden a acompañarse de personas a las que conocen y que les gustan.
  3. Sociología, cont.: La ciencia es una actividad humana, no algo que se pueda hacer con robots. No es puramente racional, sino que comporta emociones, retórica, mentalidad de rebaño y otras consideraciones no racionales.
  4. Ciencia Kuhniana normal: El paradigma determina el proyecto de investigación. Los participantes no se reunían para cuestionar la astrobiología. Se habían reunido para afirmarla.
  5. Infradeterminación de las teorías por los datos: Inevitablemente, hay muchas posibles explicaciones para un conjunto de datos. Las mismas piezas del rompecabezas concuerdan con una imagen diferente.
  6. Naturalismo: La ciencia moderna ha decidido limitarse a las «causas naturales» (sea lo que sea que esto significa; véase 05/11/2006). A los científicos actuales se les ha instruido para que rechacen la revelación (natural y/o especial), a pesar de lo bien validada que esté por la evidencia empírica, por la razón o por la historia.
  7. Pragmatismo: La naturaleza no determina la elección del sistema de clasificación: lo hacen las personas.
  8. Los límites de la ciencia: Ninguna persona en solitario puede dominar toda la imagen, especialmente una tan amplia como la astrobiología.
  9. Sociología/psicología de la ciencia: Cada investigador trabaja con el supuesto de que el pequeño fragmento que le pertenece reforzará el paradigma. La cooperación queda asegurada por el temor de ser expulsado por inconformista, o, peor, como pseudocientífico. Por cuanto ningún filósofo de la ciencia ha podido defender con éxito una criterio de demarcación entre ciencia y pseudociencia, y por cuanto no se ha definido un método científico universal, de nuevo entran en juego criterios emocionales y sociológicos para determinar quien entra y quien no.
  10. Sociología, cont.: Las actividades sociales, aunque no tienen nada que ver con la validez de la proposición bajo estudio, sirven para reforzar el paradigma y para atraer más miembros del partido.
  11. Positivismo: Las celebraciones del partido atraen a informadores y les da un trabajo divertido que hacer en un atractivo hotel. El ambiente promueve un espíritu de progreso. Toda esta actividad, toda esta gente tan inteligente, y todas las eruditas diapositivas de PowerPoint tienen que significar que se está llevando a cabo una actividad científica productiva, ¿no? Tiene que ser así, ya que el gobierno está financiando estas actividades.
  12. El sistema se autoalimenta. Los informadores reciben su parte de cócteles y canapés, pagados por sus jefes, que consiguen unas mejores posiciones publicitarias al mantener una sección científica dinámica. Los informadores entablan amistad con algunos de los científicos, y aprenden del rebaño quién está de moda y quien no. Es bien improbable que ningún informador vuelva a la oficina para escribir un hiriente reportaje cuestionando todo el supuesto filosófico que subyace a la celebración. Los organizadores del festejo asegurarán que se envíen unos elogiosos comunicados de prensa al Senador Presupuestario.
  13. Educación: El paradigma podría perder popularidad sin sangre nueva. Los estudiantes cautivos del sistema académico han de ser instruidos y se les debe inculcar el montaje antes que otros paradigmas capten su atención. Esto puede conseguirse convirtiendo en ilegales todos los otros paradigmas. Unos diestros facilitadores pueden crear medios visuales y currículos procedentes del Manual de Política y de Procedimiento del Paradigma, para inculcar el sistema en los novicios y para vacunar al rebaño juvenil en contra de pensadores críticos (12/21/2005). Los novicios prometedores son calificados según su capacidad para repetir los puntos fundamentales, para meditar acerca de los supuestos y doctrinas no negociables, para distinguir entre los buenos y los malos (los creacionistas), y para rendir culto al ídolo de Nuestro Querido Líder.*

Aquí y allá, inopinadamente, se hace algo realmente científico. Benner descubre que el calentamiento de la ribosa produce asfalto. Gibson descubre carbono reducido en un meteorito. Ehrenfreund demuestra que los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs) son estables en el vacío. Se presenta algún razonamiento lógico (inductivo y deductivo) y algún análisis histórico que vale la pena. Pero poco o nada de esto respalda la presuposición fundamental de que el tiempo, el azar, la energía y la materia han poblado el universo con seres inteligentes (ni tan solo bacterias).

De modo que, procedamos a calificar la astrobiología como ciencia. No tiene datos acerca de su presuposición fundamental. Su actividad científica, alguna de ella legítima por sí misma, no tiene ninguna relación necesaria ni suficiente con sus proposiciones. No proporciona beneficios prácticos a su clientela. ¿Puede alguien negar que AbSciCon2008 da toda la evidencia de un gran enredo de trabajos vacíos financiados con fondos públicos para beneficio de controladores intelectuales con una gran fiesta al final? Esto es lo que creen los alienígenas.**


*Charles Darwin.
**Los expulsados.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Astrobiologists Pool Their Ignorance at AbSciCon 01/05/2008
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org
Nota: Las fechas azules se refieren a entradas en inglés en el original de este artículo. Si se quiere consultar, se debe acudir a:
http://creationsafaris.com/crev200805.htm#20080501a

viernes 28 de marzo de 2008

El último testamento de Leslie Orgel

El último testamento de Leslie Orgel: Los cerdos no vuelan, y la vida sencillamente no aparece porque sí

David Coppedge

El pasado octubre falleció un veterano investigador sobre el origen de la vida: Leslie E. Orgel del Instituto Salk para Estudios Biológicos. Orgel había sido coautor de Origins of Life on the Earth [El origen de la vida en la tierra] (1973) con Stanley Miller, el científico cuyo experimento de descarga de chispas desencadenó la moderna moda de los estudios sobre el origen de la vida en la década de 1950 (05/02/2003). Orgel estuvo activo en este campo durante décadas y estaba familiarizado con todos los diferentes enfoques.

Aparentemente, Orgel estaba trabajando en un ensayo cuando murió. Gerald Joyce [del Scripps Institute], que escribió un panegírico de Orgel en Nature el pasado noviembre (11/29/2007) propuso el manuscrito de Orgel a la publicación PLoS Biology. Fue publicado póstumamente el día 22 de este pasado mes de enero de 2008. Los investigadores sobre el Origen de la vida no encontrarán mucho ánimo en el testamento científico definitivo de Orgel. Pero merece una cuidadosa lectura, al proceder de alguien que pasó toda una vida trabajando y reflexionando acerca de la evolución química.

Este ensayo se titula «The Implausibility of Metabolic Cycles on the Prebiotic Earth [La inverosimilitud de los ciclos metabólicos en la Tierra prebiótica]».1 El titular dice: «En este ensayo, la definitiva contribución de su carrera científica, Leslie Orgel pasa revista a las graves dificultades que surgen cuando estas propuestas se escudriñan desde el punto de vista de la credibilidad química

Para comprender su crítica, el lector debería saber que la investigación acerca del Origen de la Vida se dividió en dos planteamientos dispares en la década de 1990. El partido «genético», respaldado por Stanley Miller, Leslie Orgel, Jeffrey Bada (06/14/2002), Steven Benner (11/05/2004) y otros, investiga en pos de macromoléculas prebióticas capaces de ser soporte de información genética: ADN, ARN, APN (12/17/2005), ATN y otros candidatos. El más reciente partido «metabólico» es menos ambicioso y no espera que unos polímeros tan complejos surjan de manera natural. Proponen ellos que pudieron surgir ciclos autosustentantes de compuestos más simples, que serían «cooptados» posteriormente por las moléculas almacenadoras de información ARN y ADN. Entre los paladines de este planteamiento han estado Gunter Wachterschauser, Michael Russell (12/03/2004), Harold Morowitz (03/23/2005), Stuart Kauffman (05/09/2006) y Robert Shapiro (02/15/2007). Robert Hazen le dio una buena perspectiva a la prensa en la serie de conferencias de la Teaching Company titulada Origins of Life (El origen de la vida) con su comparación y contraste de ambas escuelas de pensamiento y al describirlas como rivales enérgicas e inflexibles.

Aunque pudiera ser de esperar que Orgel se mostrase favorable a la escuela genética, sus últimas críticas acerca de este campo son lo suficientemente amplias para suscitar graves preocupaciones acerca de la capacidad de los procesos naturales para producir la vida en absoluto mediante cualquier método. Si se combina este ensayo con la demoledora crítica de los enfoques genéticos que publico Shapiro el año pasado (El naufragio de las investigaciones sobre el origen de la vida) parece que ambos planteamientos, como guerreros en combate singular, han dado y recibido heridas mortales, y se han desplomado el uno encima del otro.

Orgel no desdeñaba enteramente el planteamiento metabólico sobre una base teórica. Al contrario, dijo: «Si hubieran podido operar ciclos complejos análogos a ciclos metabólicos en la Tierra primitiva, antes de la aparición de enzimas o de otros polímeros informacionales, desaparecerían muchos de los obstáculos para la construcción de un escenario creíble para el origen de la vida». Aquí no hay una actitud de obstinación; Orgel hubiera acogido bien un descubrimiento así. Es la inverosimilitud de los escenarios metabólicos lo que, para él, los hace inútiles en el mundo real. Los escenarios no pueden ser meramente ingeniosos e imaginativos. Tienen que obedecer las leyes de la química. Deben ser experimentalmente demostrables.

El ensayo de Orgel está abierto a la lectura pública. Decía él: «El principal propósito de este ensayo es examinar la credibilidad de estos ciclos no enzimáticos hipotéticos y otros relacionados. ¿Podrían las moléculas y los catalizadores prebióticos tener verosímilmente los atributos que se les debe asignar para hacer posible la autoorganización de los ciclos?» Los que no tengan un conocimiento de química orgánica pueden vadear a través de la jerga y descifrar sus principales críticas:

  1. Pudieron no es suficiente: «Se debe reconocer que la valoración de la viabilidad de cualquier ciclo prebiótico propuesto debe depender de argumentos acerca de verosimilitud química, más que de una decisión acerca de una posibilidad lógica». Afirmar que una reacción química sea posible no significa que vaya nunca a tener lugar. ¿Cuáles son los reactivos específicos? ¿Qué eficiencia tienen? Los investigadores tienen que presentar ideas que sean químicamente verosímiles, no meramente posibles.
  2. Sobre el papel no es suficiente: «Se trata de un ciclo catalítico en el que se usa una complicada secuencia de reacciones enzimáticas para conseguir de forma indirecta una reacción que parece sencilla sobre el papel, pero que no se consigue fácilmente en la práctica». Un investigador necesita pensar acerca de los cofactores químicos necesarios, y de la posibilidad de reacciones cruzadas perjudiciales, por ejemplo, o acerca de si es probable que las reacciones en un ciclo procedan en un marco de tiempo realista.
  3. El tiempo no es suficiente: Un ciclo metabólico en la tierra primitiva puede haber tenido muchas más eras de tiempo para operar que un químico en un laboratorio. «Sin embargo, la identificación de un ciclo de reacciones prebióticas creíbles es un paso necesario pero no suficiente hacia la formulación de un ciclo prebiótico autoorganizante creíble.»
  4. ¿Dónde están las salidas? Cada paso en un ciclo metabólico necesita ser suficientemente eficiente para mantener en marcha todo el ciclo. «El ciclo no podría sobrevivir si unas reacciones colaterales desviasen más de la mitad de los componentes del ciclo de forma irreversible, porque entonces la concentración de los componentes del ciclo disminuiría exponencialmente a cero
  5. No olvidemos la termodinámica: Debido a que las reacciones son reversibles, es probable que la entrada de un paso quede vaciada. «Sea cual fuere la entrada original, uno acabará con una mezcla en equilibrio, cuya composición queda determinada por la termodinámica.» El equilibrio significa que se llega a un estado estático y que no va a suceder nada más.
  6. No todas las reacciones son creadas iguales: Orgel enumera siete reacciones en el ciclo inverso del ácido cítrico (un escenario generalizado para un planteamiento de autoorganización metabólica) que son totalmente diferentes. «El ciclo inverso del ácido cítrico involucra un número de clases fundamentalmente diferentes de transformaciones químicas», dijo: «Como mínimo, se hubiera precisado de seis diferentes actividades catalíticas para completar el ciclo inverso del ácido cítrico». ¿Qué iba a demandar esto: seis medios ambientes diferentes en la tierra primitiva? Esto «se podría razonar, pero con una credibilidad dudosa», observó Orgel.
  7. Cuidado con los ladrones: Las reacciones colaterales perjudiciales son a menudo más probables que las deseadas. Orgel da ejemplos, como difíciles reacciones de carboxilación. «Esta reacción eliminaría al material de forma irreversible fuera del ciclo, de modo que se tiene que postular un catalizador específico que discrimine entre el ácido succínico y el ácido málico.»
  8. Necesidad de inspectores: Las enzimas biológicas en las células vivas son expertas en discriminar entre sustratos parecidos. No se puede suponer lo mismo en medios prebióticos. «Por tanto, uno tiene que postular catalizadores sumamente específicos para estas reacciones. Es probable que estos catalizadores pudieran ser compuestos por un químico experto en el campo de la síntesis, pero es cuestionable que se pudieran encontrar entre minerales o moléculas orgánicas prebióticas existentes en la naturaleza.»
  9. Los minerales no son suficientes: Las superficies de arcillas y de otros sustratos han sido ingredientes de moda en escenarios de ciclos metabólicos. Las reacciones necesarias podrían darse en estas mesas de laboratorio naturales, se dice. Orgel analiza dos escenarios destacados. «En tanto que los detalles de las dos propuestas son diferentes, la dificultad de conseguir todas las reacciones necesarias a la vez que se evitan todas las reacciones colaterales probables parece al menos igual de formidable» en ambas.
  10. No hay suficiente con explicaciones vacías: Orgel critica una reciente propuesta de Wachtershauser que describe la autoorganización mediante «reproducción metabólica, evolución, y herencia mediante retroalimentación por ligando». Palabras sugerentes. «Desafortunadamente, nunca explica, ni esquemáticamente, cómo este mecanismo podría llevar a la síntesis de los conjugados de los aminoacil-nucleótidos que parecen ser una característica esencial de la propuesta».
  11. No hay suficiente con un ejemplo: «El único ciclo autocatalítico que se ha demostrado experimentalmente es el involucrado en la reacción de la formosa—la polimerización de formaldehído para dar una mezcla notoriamente compleja de productos, incluyendo ribosa, el componente orgánico del esqueleto del ARN.» Bien, ¡este debe ser el camino a explorar! Y lo cierto es que los investigadores han estado explorando esta vía desde que se descubrió en el siglo XIX. ¿Es acaso el Santo Grial? No exactamente; la mezcla se tiene que sembrar con unas ciertas impurezas para que arranque, y «A pesar de algunos éxitos, sigue no siendo posible canalizar la reacción de la formosa de modo que produzca ribosa con un rendimiento sustancial».
  12. Naturalmente, la ribosa es uno de los componentes esenciales más difíciles del ARN que uno pudiera imaginar formándose en la tierra prebiótica—especialmente en presencia de agua (véase Benner, 11/05/2004). Desafortunadamente, los propuestos prometedores ciclos producen una multitud de otros productos de reacción perjudiciales.
  13. Simple no es suficiente: Orgel comienza una sección sobre «Ciclos y la Evolución de la Complejidad». Supongamos que comienza un ciclo. Esto no significa que la complejidad evolucionará. «Un ciclo ... no parece capaz de evolucionar de ninguna manera interesante sin volverse más complejo.» Los escenarios que sugieren que emergerá una cantidad sustancial de «contenido de información» a partir de un ciclo simple, con macromoléculas genéticas que vienen después para añadir estabilidad, son poco más que «intuiciones»—no esquemas que puedan examinarse con un criterio crítico.
  14. La variación no es suficiente: Sugerir que un cambio de temperatura o de concentración es una forma de evolución es un juego de palabras. Por ejemplo: «no se podría afirmar de manera útil que la dependencia de la velocidad de una reacción como la hidrólisis estérica de las condiciones de reacción sea una forma de evolución». En algún punto se tiene que añadir complejidad al escenario. «La evolución de cualquier complejidad adicional sustancial de un ciclo, por tanto, tiene que depender de la agregación de secuencias de reacción adicionales a las presentes en el ciclo esencial.»
  15. La ley de rendimiento decreciente: «Vista la dificultad de encontrar un conjunto de catalizadores que sean suficientemente específicos para habilitar el ciclo original, es difícil ver cómo uno podría esperar encontrar un conjunto capaz de habilitar dos o más». Cuanto más se aleja el escenario del ciclo simple original, tantos más problemas surgen. Orgen ha oído muchas propuestas a lo largo de su vida profesional. Ninguna de ellas «explica cómo pudo surgir una familia compleja interrelacionada de ciclos capaz de evolución, ni por qué debería ser estable».

Orgel dedicó varios párrafos desmontando la propuesta matemática de Kauffman de un ciclo peptídico, que es de interesante lectura para los que tengan apetito de detalles.2 Aun más interesantes son algunos de los comentarios espontáneos que hizo y que, como un comentario que se hace ignorando que el micrófono está abierto, revela las debilidades interiores:

  • Por fe: El descubrimiento de un ciclo viable, susceptible de evolución, sería un verdadero avance, pero ...

Lo esencial, por tanto, es una descripción razonablemente detallada, y como es de esperar soportada por evidencia experimental, de cómo una familia de ciclos susceptible de evolución pudiera operar. El esquema no debería imponer unas exigencias irrazonables a la eficiencia y especificidad de los diversos catalizadores generados externa e internamente que se supone que están involucrados. Sin una descripción como esta, la aceptación de la posibilidad de oirganizaciones cíclicas no enzimáticas que sean capaces de evolucionar solo puede basarse sobre la fe, una vía notoriamente peligrosa para el progreso científico.

  • Por diseño inteligente: Se pueden conseguir unos resultados experimentales fantásticos si se añade diseño a la ecuación:

Ghadiri y sus colaboradores han demostrado experimentalmente que los ciclos peptídicos del tipo contemplado en la teoría de Kauffman son posibles. Primero demostraron que los péptidos de longitud 32 que han sido cuidadosamente diseñados para autoasociarse para formar arrollamientos estables facilitaran el ligado de sus subsecuencias de terminal N y de terminal C. Esto demuestra que la autorreplicación de los péptidos es posible. En trabajos posteriores demostraron la autoorganización de redes de reacciones de ligado cuando se usan más de dos péptidos de entrada cuidadosamente diseñados. Pero estos hallazgos no pueden servir de apoyo a la teoría de Kauffman a no ser que se pueda explicar la síntesis prebiótica de los péptidos de entrada 15mer y 17mer a partir de aminoácidos monoméricos. Por otra parte, los experimentos de Ghadiri ilustran un «diseño inteligente» de péptidos de entrada, no la autoorganización espontánea de aminoácidos que polimerizan.

Estas palabras desde luego dolerán en los oídos de los investigadores que intentan evitar la palabra D (diseño). Orgel apremia este argumento: ¿Es que se pueden formar espontáneamente estas largas cadenas necesarias para los ciclos autocatalíticos? En varios párrafos explica por qué no es posible. La respuesta corta usa palabras que suenan como el criterio de Dembski de una complejidad especificada para el diseño: «Está claro que la autoorganización exige una catálisis que sea no solo suficientemente eficiente sino también suficientemente específica en cuanto a secuencias

  • Inclinemos nuestras cabezas: No precisamente un líder de adoración, Orgel se detiene para maravillarse acerca de cómo la vida hace lo que hace:

Las propiedades catalíticas de las enzimas son extraordinarias. No solo aceleran las velocidades de reacción en muchos órdenes de magnitud, sino que también discriminan entre potenciales sustratos que difieren muy poco en estructura. ¿Acaso uno iba a esperar una discriminación como esta en el potencial catalítico de péptidos de longitud diez o menos? La respuesta es un claro «no», y es esta conclusión la que en último término socava la teoría del ciclo peptídico.

A lo largo de unos cuantos párrafos más, Orgel consideró diversos intentos de rescatar la teoría de Kauffman. Desafortunadamente: «Incluso si tales sistemas existen, su pertinencia respecto al origen de la vida no está clara», dijo misericordiosamente. «Por ello, es improbable que la teoría de Kauffman describa ningún sistema pertinente para el origen de la vida.»

En la conclusión del ensayo, Orgel estableció las reglas que deben seguir todos los investigadores del origen de la vida: en una frase: ¡¡Bajad de las nubes! «A la vista de la importancia del tema, es esencial someter las propuestas de los metabolistas a la misma clase de examen pormenorizado y de crítica detallada que con toda razón se ha aplicad a las teorías genéticas.» Aquí él se refiere a las críticas de Shapiro; cf. El naufragio de las investigaciones sobre el origen de la vida. Al menos los teóricos genetistas, como él mismo, tienen un «cuerpo sustancial de trabajo experimental» en sus currículums. Orgel ataca entonces directamente a los cuentacuentos:

Casi todas las propuestas de ciclos metabólicos hipotéticos reconocían que cada una de las etapas involucradas tienen que ocurrir con la suficiente rapidez para que el ciclo sea útil en el tiempo disponible para su operación. Siempre se supone que esta condición se cumple, pero en ningún caso se han presentado argumentos persuasivos que apoyen tan cosa. ¿Por qué debería nadie creer que un conjunto de minerales capaces de catalizar cada una de las muchas etapas del ciclo inverso del ácido cítrico estuvo presente en ningún lugar de la Tierra primitiva, o que este ciclo se autoorganizó misteriosamente topográficamente sobre una superficie de un sulfuro metálico? La falta de un respaldo químico es aun más evidente en las propuestas de que los ciclos metabólicos pueden evolucionar hasta una complejidad «semejante a la de la vida». Por lo general, no se ha apreciado el desafío más grave para los proponentes de teorías de ciclos metabólicos: los problemas que surgen de la falta de especificidad de la mayor parte de los catalizadores no enzimáticos. Y si se ha apreciado, se ha pasado por encima en silencio. Las teorías del origen de la vida basadas en ciclos metabólicos no se pueden justificar mediante la insuficiencia de las teorías contrarias: deben defenderse por sus propios méritos.

Orgel intentó suavizar este golpe con sugerencias de que algún día se puedan descubrir ciclos verosímiles, por ejemplo alrededor de eventos hidrotermales, y que los mismos merecen una investigación adicional. «Es importante darse cuenta», sin embargo, «que el reconocimiento de la posible importancia de las síntesis prebióticas que pudieran ocurrir por medios hidrotermales no demanda una creencia en su capacidad de autoorganizarse

En el último párrafo, las últimas palabras de su último ensayo, generalizó acerca de todas las clases de teorías acerca del origen de la vida. Se necesitan componentes constructivos puros para conseguir polímeros que pudieran replicarse. Es necesario separar lo bueno de lo malo en las complejas mezclas que resultan de los experimentos. «No será posible ninguna solución del problema del origen de la vida hasta que se cierre el vacío entre los dos tipos de química.» Luego dio en su último escrito científico las palabras más hirientes de todas, dirigidas a toda la comunidad dedicada al origen de la vida:

La simplificación de mezclas de productos mediante la autoorganización de secuencias de reacciones orgánicas, sean cíclicas o no, sería de gran ayuda, como lo sería el descubrimiento de polímeros muy simples replicantes. Sin embargo, las soluciones propuestas por los defensores de escenarios genetistas o metabólicos que dependen de hipótesis químicas del tipo «si los cerdos volasen» es poco probable que sean útiles.


1. Leslie E. Orgel, «The Implausibility of Metabolic Cycles on the Prebiotic Earth [La inverosimilitud de los ciclos metabólicos en la Tierra prebiótica]», Public Library of Science: Biology, 6(1): e18, Jan 22, 2008, doi:10.1371/journal.pbio.0060018.

2. El modelo de Kauffman depende de que los péptidos crezcan hasta una cierta longitud para poderse autocatalizar unos a otros. Orgel expone factores adicionales que serían necesarios, lo que reduce la credibilidad de su hipótesis, que es más matemática que experimental para empezar. Kauffman malinterpreta la termodinámica de la formación de los enlaces peptídicos. Cree que habrá abundancia de aminoácidos y que formarán espontáneamente polipéptidos largos, y Orgen denuncia que «En la práctica, esto no sucederá». De hecho, la necesidad de agentes enlazantes llega a ser un problema para todas las teorías del origen de la vida que dependan de la formación de polipéptidos o de polinucleótidos. El problema «solo se podría evitar proponiendo una serie de monómeros, como los aminoaldehídos, que polimerizan espontáneamente, pero la dificultad de encontrar una síntesis prebiótica de monómeros adecuados se vuelve entonces extrema».


¿Que otra cosa podemos decir más que Amén? Este es el fin del camino. Para él ya no se trata más de unas descargas de chispas en unos gases simples. Orgel ha sacudido a todos en la comunidad del origen de la vida con golpes de realismo. Su contribución es de gran valor.

Hemos dedicado mucho espacio a esta entrada debido a su importancia. La teoría evolutiva del origen de la vida es el punto de apoyo sobre el que descansa toda la perspectiva evolutiva materialista, como una pirámide invertida sobre un punto imposible de mantener. Los medios de comunicación y los libros de texto escolares lo hacen parecer muy fácil. La NASA insinúa una y otra vez que la mera presencia de agua en algún planeta o satélite significa que la vida no puede estar muy alejada. Durante más de 50 años, los libros de texto han venido ilustrados con el experimento de la descarga de chispas de Miller, una falsedad útil, uno de los iconos de la máquina propagandista del darwinismo (05/02/2003). La propaganda ha engañado al público, llevándole a creer que los científicos han resuelto en lo fundamental el enigma del origen de la vida, y que Dios ha quedado excluido.

Orgel ha sido uno de los líderes en la investigación acerca del origen de la vida, y, gracias a Dios, nunca perdió su realismo científico de una manera tan completa como muchos de los otros. Prácticamente desde su lecho de muerte predicó un enérgico sermón en contra de los investigadores que ponen imaginación en lugar de realidad, fe en lugar de experimentación. Reprendió a los que, con su actividad de seleccionar los materiales y dirigir y controlar cuidadosamente las reacciones, insertan solapadamente y sin escrúpulos aquel ingrediente foráneo, menospreciado y prohibido en sus ecuaciones: ¡el diseño inteligente! Uno puede especular acerca de cerdos voladores, dice Orgel, pero no se puede pretender que al actuar así se está haciendo ciencia, ni ayudando al movimiento evolucionista.

Lea este artículo, y luego lea la crítica de Shapiro contra el planteamiento que da protagonismo al elemento genético (El naufragio de las investigaciones sobre el origen de la vida). Aquí tenemos a dos gladiadores cayendo en la arena víctimas de heridas mortales que se han infligido mutuamente. Los creacionistas y los proponentes del Diseño Inteligente no tienen que hacer otra cosa que exhibir la película. Los proponentes de la evolución se han refutado unos a otros, la carpa de circo de los cerdos voladores se ha desplomado, y la pirámide ha caído en dirección del diseño inteligente, para nunca más volver a señalar hacia la evolución.

Gracias por haber seguido con atención esta larga entrada. Hemos considerado que a nuestros lectores les gustaría saber lo que los bobos programas televisivos y los libros para niños no les están diciendo. Como solía decir el Cerdito Porky al final de los dibujos animados: «¡E-e-e-esto es todo, amigos!» Se han acabado los dibujos animados. Levántese del sofá, y salga fuera, a pasar un gran día en el mundo de la realidad—el mundo de la Creación.


PARA LECTURA ADICIONAL


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Leslie Orgel’s Last Testament: Pigs Don’t Fly, and Life Doesn’t Just Happen 01/26/2008
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org
Nota: Las fechas azules se refieren a entradas en inglés en el original de este artículo. Si se quiere consultar, se debe acudir a http://creationsafaris.com/crev200801.htm#20080126a

jueves 20 de marzo de 2008

El naufragio de las investigaciones sobre el Origen de la Vida

David Coppedge

Ha visto la luz en Scientific American un importante estudio acerca de la situación de la investigación acerca del origen de la vida. Robert Shapiro, un experto y galardonado químico, investigador oncológico, profesor emérito y autor de libros acerca de este campo, desmitifica el experimento de Miller, el Mundo del ARN y otros experimentos populares como callejones sin salida irreales. Al describir el fantasioso pensamiento de algunos investigadores, decía: «En una forma de vitalismo molecular, algunos científicos han dado por supuesto que la naturaleza tiene una tendencia innata a producir de manera preferente los componentes de la vida en lugar de las huestes de otras moléculas que pueden también surgir de las reglas de la química orgánica».

Shapiro había estado explicando que se pueden formar millones de moléculas orgánicas que no son nucleótidos de ARN. Y éstas no solo son inútiles para la vida, sino que interfieren e interceptan las reacciones beneficiosas. Luego pasaba a describir como la extrapolación a partir del Experimento de Miller produjo una sensación injustificada de euforia entre los investigadores: «Mediante la extrapolación de estos resultados, algunos escritores han dado por supuesto que todos los componentes de la vida se podrían formar con facilidad en experimentos tipo Miller y que estaban presentes en meteoritos y otros cuerpos extraterrestres. Pero no es así», advertía en una sección titulada «La Olla de Sopa está Vacía». Decía que ningún experimento ha producido aminoácidos con más de tres carbonos (la vida usa algunos con seis), y que ningún experimento tipo Miller ha producido jamás ni nucleótidos ni nucleósidos, esenciales para el ADN y el ARN.

Shapiro describió con cierto detalle las difíciles etapas que los químicos organicos emplean para sintetizar los elementos constructivos del ARN, usando condiciones sumamente irreales para la Tierra primitiva. «El tema era la demostración de que los humanos podían producir, aunque de forma muy ineficaz, sustancias que se encuentran en la naturaleza», decía él. «Desafortunadamente, no había ni químicos ni laboratorios en la Tierra primitiva para producir ARN.» Aquí tenemos un ejemplo de cómo los científicos tuvieron que trabajar para producir citosina, una de las bases del ADN:

Citaré un ejemplo de síntesis prebiótica, publicado en 19995 por Nature y reproducido en el New York Times. La base citosina del ARN se preparó con un elevado rendimiento calentando dos sustancias químicas purificadas en un tubo de vidrio sellado a 100 grados centígrados durante un día. Uno de los reactivos el cianoacetaldehído, es una sustancia reactiva capaz de combinar con una cantidad de sustancias químicas comunes que pueden haber estado presentes en la Tierra primitiva. Estas sustancias competidoras fueron excluidas. Se necesitaba una concentración sumamente elevada para inducir la otra participante, la urea, para reaccionar a una velocidad suficiente para que la reacción tuviera éxito. El producto, citosina, puede autodestruirse por reacción simple con agua. Cuando se rebajó la concentración de la urea, o se dejó que la reacción continuase demasiado tiempo, cualquier citosina formada quedaba destruida a continuación. Esta reacción destructiva se había descubierto en mi laboratorio, como parte de mi investigación continuada sobre daños ambientales sobre el ADN. Nuestras propias células afrontan esto manteniendo un conjunto de enzimas especializadas en reparación del ADN.

Parece haber una acusada diferencia entre el Mundo Real y el imaginario Mundo del ARN. A pesar de esta desconexión, Shapiro describe algo del bombo publicitario que generó el escenario del Mundo del ARN cuando Gilbert lo sugirió por primera vez en 1986. «La hipótesis de que la vida comenzó con el ARN se presentó como una realidad factible, en lugar de como una especulación, en las revistas, los libros de texto y los medios de comunicación», decía él. También describió los aros intelectuales por los que han tenido que pasar los investigadores para conseguir hacer que este escenario funcione: la congelación de océanos, el desecado de lagunas, desiertos secos y otros medios improbables en secuencias específicas para prevenir que las moléculas se destruyesen. Esto equivale a atribuir una conducta de satisfacción de deseos y de cumplimiento de objetivos a objetos inanimados, como Shapiro deja claro con esta pintoresca analogía:

La analogía que viene a la mente es la de un jugador de golf que, tras haber jugado una pelota de golf a través de un campo de golf de 18 agujeros, luego supusiera que la bola también podría jugar por sí misma por el campo en su ausencia. Él ya había demostrado la posibilidad del hecho; solo sería necesario ahora suponer que alguna combinación de fuerzas naturales (por ejemplo, terremotos, vientos, tornados e inundaciones) pudieran producir el mismo resultado, dado el tiempo suficiente. No sería necesario quebrar ninguna ley física para que tuviese lugar la formación espontánea del ARN, pero las posibilidades contrarias son tan inmensas, que la sugerencia implica que el mundo no viviente tenía un deseo innato de generar ARN. La mayoría de los científicos en el campo del origen de la vida que siguen sustentando la teoría de que el ARN fue primeroo o bien aceptan este concepto (de forma implícita, si no explícita), o bien creen que las probabilidades inmensamente desfavorables fueron sencillamente vencidas por la buena suerte.

Contemplándolo de forma realista, hay la misma probabilidad de formación de moléculas perjudiciales. Estas funcionarán como terminadoras de cualquier molécula prometedora, dice Shapiro, que luego usa otra analogía. Describe a un gorila tecleando en un enorme teclado que contiene no solo el alfabeto latino, sino también todas las letras de todos los demás lenguajes y todos los conjuntos de símbolos de un ordenador normal. «Las probabilidades de una redacción espontánea de un replicador en el estanque que he descrito se pueden comparar con las de que el gorila redacte, en inglés, una receta coherente para la preparación de chili con carne.» Por esto mismo Gerald Joyce, el mismísmo Mr. Mundo-ARN, y Leslie Orgel, un veterano investigador en el campo del origen de la vida con Stanley Miller, llegaron a la conclusión de que la aparición espontánea de cadenas de ARN en la tierra primitiva «hubiera sido prácticamente un milagro».

Y todas estas malas noticias nos las encontramos justo a mitad del artículo. ¿Acaso nos trae algunas noticias? No todavía; primero tenemos que aceptar la regla fundamental enunciada por el premio Nobel Christian de Duve, que llamó a «rechazar aquellas improbabilidades tan inconmensurablemente elevadas que solo pueden designarse como milagros, fenómenos que caen fuera del ámbito de la indagación científica». Esto excluye comenzar a partir de moléculas complejas como el ADN, el ARN y las proteínas [véase El Origen del Primer Sistema Vivo].

En base a dicho principio, Shapiro abogó por un retorno a escenarios con ciclos medioambientales involucrando moléculas simples. Estos escenarios termodinámicos o de «metabolismo primero» son solo populares entre alrededor de un tercio de los investigadores sobre el origen de la vida en este momento. Entre sus partidarios destacados se encuentran Harold Morowitz, Gunter Wachtershauser, Christian de Duve, Freeman Dyson y el mismo Shapiro. Sus hipótesis también tienen ciertos requisitos que deben cumplir: una fuente de energía, límites, maneras de acoplar la energía a la organización, y un sistema o ciclo químico capaz de crecer y de reproducirse. (Los problemas de la genética y de la herencia se desplazan al futuro en estas teorías.) ¿Y cómo les va? «A lo largo de los años, muchos artículos teóricos han propuesto determinados esquemas basados «metabolismo primero», pero se ha realizado relativamente poco trabajo experimental en apoyo de los mismos», admite Shapiro. «En aquellos casos en los que se han publicado experimentos, generalmente han servido para demostrar la verosimilitud de etapas individuales dentro de un ciclo propuesto». Además, «la comprensión de las etapas iniciales que llevan a la vida no revelaría los acontecimientos específicos que llevaron a los conocidos organismos de base ADN-ARN-proteína actuales». Como tampoco ningunos ciclos prebióticos verosímiles demostrarían que esto es lo que sucedió en la tierra primitiva. El éxito en los experimentos acerca del «metabolismo primero» solo contribuirían a alimentar la esperanza de que los ciclos prebióticos son creíbles en principio, no que realmente tuvieron lugar.

Sin embargo, el mismo Shapiro tuvo que volver a los milagros que antes había rechazado. «Algún acontecimiento o circunstancia casuales pueden haber llevado a la vinculación de nucleótidos para formar ARN», especula él. ¿Y de dónde vinieron los nucleótidos? ¿Acaso él mismo no había dicho que su formación era improbable hasta lo imposible? ¿Cómo escaparon a la rápida destrucción por el agua? Dejando aparte estos puntos, quizá los nucleótidos sirvieron inicialmente para otros fines y fueron cooptados, por azar, en el sistema de la vida en desarrollo. Sin embargo, exponiendo que estos pensamientos son poco más que un sueño imposible, admite: «Serían necesarios muchos pasos adicionales en la evolución para "inventar" los elaborados mecanismos para la replicación y la síntesis específica de proteínas que observamos en la vida en la actualidad».

Llega ahora el final apoteósico de Shapiro. Para un artículo predominantemente desalentador y crítico, su último párrafo es sorprendentemente optimista. Exponiendo que los escenarios sumamente inverosímiles de grandes moléculas implican un universo desolado, ofrece esperanzas con la alternativa de las moléculas pequeñas. Citando a Stuart Kauffman: «Si todo esto es cierto, la vida es inmensamente más probable de lo que hemos supuesto. No solo estamos en nuestra casa en el universo, sino que hay mucha más probabilidad de que lo estemos compartiendo con compañeros desconocid