viernes 17 de julio de 2009

Verde que te quiero verde — la Explosión Cámbrica

9 julio 2009 — Algunos científicos han propuesto la idea de que unas simples plantas verdes pueden haber invadido la tierra antes de lo que se creía, y que esto puede haber ayudado a acelerar la aparición de los animales en la Explosión Cámbrica. «Las plantas eran sólo diminutos musgos y hepáticas, pero hubieran ejercido un profundo efecto sobre el planeta», decía New Scientist. «Transformaron en verde la tierra hasta entonces estéril, crearon los primeros suelos y bombearon oxígeno a la atmósfera, echando los fundamentos para que los animales evolucionasen en la explosión Cámbrica que se inició hace 542 millones de años.» Science Daily se unía al coro, diciendo que los científicos «creen que han encontrado el detonador para la explosión Cámbrica».


El musgo ... ¡apareció! ¡Así de sencillo! — Así se pasa por alto que la complejidad de la estructura de las plantas, y de la misma función clorofílica, hacen imposible su origen excepto como producto de un plan plasmado deliberadamente por la sabiduría del Dios omnipotente.
Fotografía: KirinX


Los científicos son Paul Knauth (Universidad Estatal de Arizona) y Martin Kennedy (Universidad de California en Riverside). En su artículo en Nature,1 ni tan siquiera mencionan la explosión Cámbrica ni tampoco la evolución de los animales. Aquí tenemos la única referencia críptica a la misma:

Los datos isotópicos en contraste entre hace 850 millones de años y el Neoproterozoico sugieren que la expansión terrestre de las comunidades fotosintetizadoras precedieron a las significativas perturbaciones climáticas de las glaciaciones tardías del Precámbrico, y que fue seguida por un aumento del O2 (ref. 26) y por un cambio secular en la composición sedimentaria terrestre. El comienzo de una erosión terrestre significativa potenciada bióticamente hubiera aumentado el flujo de elementos nutrientes litófilos y de minerales de arcilla a los márgenes continentales. Esto hubiera aumentado la producción y la preservación por enterramiento de C orgánico hacia los valores actuales, y por consiguiente facilitó el aumento gradual del O2 atmosférico necesario para soportar los organismos multicelulares. La expansión terrestre de una biota terrestre simple y extendida indicada por los datos isotópicos podría haber sido así un paso crucial en la transición desde el mundo Precámbrico al del Fanerozoico.

La afirmación que hacen de que las plantas colonizaron la tierra antes de lo que se creía se basa totalmente en datos de isótopos en calizas —no en ningunos fósiles de plantas. En el mismo número de Nature,2 Eric Hand admitía que esta es una afirmación polémica. Al principio les daba el beneficio de la duda: «Según sugiere un nuevo estudio, una gruesa alfombra verde de vida fotosintética, de una magnitud como la que vemos ahora, explotó a través de la Tierra hace 850 millones de años —mucho antes de lo que se creía». De modo que no sólo no ofrece una solución para la Explosión Cámbrica de los animales, sino que añade una segunda explosión de plantas. Esto parece ser otro obstáculo para la teoría darwinista.

También atribuía a Knauth y Kennedy la conclusión de que «El verdeado de la Tierra antigua podría ser así indirectamente responsable de la repentina evolución, comenzando hace unos 600 millones de años, de animales respiradores mayores, con células hambrientas de oxígeno», pero luego reconoce que sólo hay indicios indirectos.

Hand recuerda a sus lectores que otros estudios contradicen la aparición de las plantas en época tan temprana. «El estudio contradice otras investigaciones que consideran los océanos, en lugar de la tierra, para justificar los mismos datos isotópicos.» Esta tesis también se enfrenta a la extendida posición del escenario «Tierra bola de nieve» que postula glaciares en los trópicos para la misma época en que Knauth y Kennedy dicen que las plantas estaban invadiendo la tierra. Y da una lista de otros problemas: (1) «no hay muchos datos de una vida vegetal extendida hasta hace alrededor de 400 millones de años, y (2) «para tener el efecto sobre el registro de carbonato que ellos ven, la antigua vida fotosintética tendría que haber estado funcionando a la escala en que lo hace hoy —una alfombra verde a escala mundial». ¿Dónde están los datos? Una alfombra así hubiera dejado su traza en el registro fósil —«algo para la posteridad», como dice Hand. Un paleobiólogo dijo que hubiera sido inevitable que las plantas dejasen sus trazas en las rocas.

A pesar de estos problemas, la prensa popular hizo resaltar la impresión de que Knauth y Kennedy habían solucionado el problema de la Explosión Cámbrica. Science Daily decía que el verdeado de la tierra «virtualmente estableció el trasfondo para la posterior explosión de vida mediante el desarrollo de un suelo primitivo que retenía carbono, que llevó a la acumulación de oxígeno y que permitió la evolución de formas superiores de vida». En este «mundo feliz» de oxígeno libre, Kanuth «explicaba» que «los animales primitivos hubieran estado encantados de respirar al extenderse a través del océano de este nuevo mundo». New Scientist observaba un par de problemas que significaban la proverbial «mosca en el perfume» para su idea, pero seguía dándole un sesgo favorable: «Transformaron en verde la Tierra hasta entonces estéril, crearon los primeros suelos y bombearon oxígeno a la atmósfera, echando las bases para la evolución de los animales en la Explosión Cámbrica que comenzó hace 542 millones de años».

Science Daily hace un par de comentarios que los historiadores y filósofos de la ciencia podrían querer analizar: «Un elemento clave de este escenario es no tanto lo que los investigadores vieron en los datos, sino lo que estaba ausente» (esto se refiere a un vacío en las gráficas de los datos de isótopos en la caliza que Knauth y Kennedy interpretaron como significativos del momento de la llegada de las plantas terrestres). El artículo también citaba estas palabras de Knauth: «Nuestro trabajo presenta una tesis alternativa simple de los miles de mediciones de isótopos de carbono que se habían aceptado como indicio de cataclismos geoquímicos en el océano». ¿Qué deben estar pensando de esta reinterpretación los científicos que realizaron estas mediciones?


1. L. Paul Knauth y Martin J. Kennedy, «The late Precambrian greening of the Earth», publicación en línea adelantada de Nature 8 julio 2009 | doi:10.1038/nature08213; Received 20 June 2008; Accepted 18 June 2009; Published online 8 July 2009.

2. Eric Hand, “When Earth greened over,” Nature, 460, 161 (2009), doi:10.1038/460161a, July 8, 2009.

Knauth dice: «Los isótopos están chillando que esto sucedió en el Neoproterozoico.» No. No es esto lo que están chillando. Lo que chillan es: «¡Basta de deducciones injustificadas!» Es injustificable decir que esto «virtualmente estableció el trasfondo para la posterior explosión de vida». ¿Qué clase de cuento chino es éste? Nos presentan a Doña Fortuna como una camarera que va anunciando: «¡Tenemos una ensalada de chiripa, y para primer plato azar con verduras! ¡Luego coma algo de carbono crudo condimentado con oxígeno, y se transformará en un trilobite!» El origen de las plantas y en particular de su actividad fotosintética es un problema irresoluble apelando al azar y a la ley natural, pero se recurre a tapar el problema bajo un manto de silencio. Véase La evolución de la fotosíntesis: Una teoría en crisis, y en general bajo la etiqueta fotosíntesis.

El proceso mediante el que el público ha recibido esta información en los medios populares es una descarada tergiversación de lo que el artículo original decía realmente (y lo que los datos daban en realidad). Sucede que dos científicos repletos de filosofía darwinista usaron unos datos indirectos, basados en vacíos, que iban en contra de miles de mediciones por parte de otros, y los estiraron mediante una larga serie de «quizás», «posiblementes» y «pudieras» para dar un escenario acerca de cuándo las plantas verdes colonizaron la tierra, todo ello basado en una relación incestuosa entre la teoría de la evolución y la geología evolutiva, que luego cocieron y sirvieron como un fundamento para explicar la Explosión Cámbrica. Una verdadera manipulación.

Esto es un cuento contado con abundancia de imaginación exenta de pruebas. Pero consideremos lo que los medios de comunicación, totalmente consagrados al materialismo, dicen sin ningún fundamento: que estos dos autores «han encontrado el detonador» para la repentina aparición de animales complejos; como si encontrar algunos ladrillos tirados por el suelo nos proporcionase la explicación de la existencia de un rascacielos. Aquí tenemos como se gasta el dinero público. Toda esta actividad propagandística fue financiada por la NASA y la Fundación Nacional de la Ciencia.

Los reporteros de New Scientist y de Science Daily aceptaron sin más todo lo que estos dos científicos dijeron, sin primero aplicar ningún criterio para ver si estaba fundamentado o no. Luego sencillamente repitieron maquinalmente lo que el comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Arizona, en un ejercicio de autobombo, proclamaba para honrar a los suyos, y añadieron su propia salsa para hacer más asimilable el cuento. Como táctica de propaganda, tenemos una lección magistral. Pero la Explosión Cámbrica sigue en pie, como refutación de la tesis darwinista en particular, y del evolucionismo en general.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Greening the Cambrian Explosion 9/07/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org




Poco antes de morir a sus 100 años, el legendario paladín de la teoría de la evolución, Ernst Mayr, narraba algunas de las batallas evolucionistas que había luchado —contra otros evolucionistas. Léase el artículo
Ernst Mayr cuenta las batallas evolutivas del siglo XX donde él describe la aceptación de la síntesis neodarwinista como una conquista en un campo de batalla.

jueves 16 de julio de 2009

Investigadores sobre el origen de la vida sorprendidos jugando

7 julio 2009 — Una «sopa primordial virtual» guisa la vida en un programa informático en un «universo de juguete», según la periodista Leslie Mullen en Space.com. Dice lo siguiente: «La potencia del procesamiento informático podría un día resolver el enigma del origen de la vida».


¿Simulación mediante ordenador del origen de
la vida en una sopa primordial?
Imagen cortesía de ICR

EvoGrid es «un concepto informático de la creación que sería una versión digital de la sopa primordial», escribe Mullen. Fue «soñado por un grupo de consultores internacionales y Bruce Damer, el fundador de una compañía de investigación que crea simulaciones de naves espaciales y de misiones espaciales en 3D para la NASA y la comunidad espacial». Cuando no está simulando misiones espaciales reales, se dedica a «la construcción de un modelo de un “universo de juguete” que tiene las propiedades aproximadas de los océanos primitivos de la Tierra».

El comentario de Mullen de que el procesamiento informático podría algún día resolver el origen de la vida parece contraintuitivo.1 ¿Acaso los procesadores informáticos no están construidos mediante un diseño inteligente? En realidad, Damer sueña con dos versiones de EvoGrid:

Damer contempla dos posibles versiones de Evogrid: una versión de «Origins» exenta de intervención, y una edición experimental de «Diseñador Inteligente» que permitiría a la gente manipular la simulación. Damer dice que la edición de DI de Evogrid podría incluir un «módulo de milagros» que permitiría a los usuarios a jugar a Dios en sus intentos de crear la protovida. Pero la edición Origins sería el centro científico, con unos controles estrictos para proteger el experimento de cualquier influencia conductora humana.

Puede que ya sea demasiado tarde para ello. Tiene también visiones de expandir EvoGrid a versiones ajustadas a la astrobiología y a SETI. No explicaba cómo un programador puede ajustar el programa sin ninguna influencia conductora humana. Pero no lo deja ahí: quiere que los biólogos del futuro traduzcan sus organismos digitales a verdaderos seres vivos. Luego quiere crear formas de vida ciberfísicas que puedan colonizar otros planetas.

Pero construir verdaderos animales a partir de modelos de juguete puede que sea una difícil tarea para procesos carentes de conducción. Damer parece comprender esto hasta cierto punto. «La vida es más que la suma de sus partes, y uno no puede simplemente mezclar los productos químicos necesarios y esperar que emerja una forma de vida», dijo. Mullen no quería dejar esto así: «Sin embargo, los investigadores están trabajando duro intentando recrear todas las etapas bioquímicas necesarias para sintetizar una especie de protovida en el laboratorio, de modo que quizá esta posibilidad no esté en un horizonte muy lejano». ¿Y por qué no? Mullen especulaba que «otras civilizaciones inteligentes en el universo probablemente aprovechan el poder de la evolución para resolver problemas difíciles».


1. El origen de la vida tal como se contempla aquí es materialista: un producto al azar de procesos físicos y químicos.

Aquí tenemos el uso de principios de diseño inteligente, pero se quiere hacer pasar fraudulentamente como evolución no dirigida. Y luego decir que la evolución es un poder que puede ser aprovechado hace de los argumentos de Mullan una doble falacia.

El lector habrá observado que la versión de «Origins» de EvoGrid (es decir, la llamada versión «científica» en oposición a la «versión Diseño Inteligente») también tiene un Módulo de Milagros. Pero Damen lo esconde debajo de la alfombra. Pero es imprescindible. Sin este módulo el ordenador se quedaría ahí inútil y se enmohecería. Él juega con EvoGrid como si fuese una especie de theremín (un viejo instrumento musical que los solistas tocan moviendo las manos en el aire). Puede parecer que mantenga las manos fuera del instrumento, pero aunque está dedicado aparentemente a sólo agitar las manos, la influencia del diseño inteligente está controlando todo lo que hace el ordenador.

El público debe saber que aquí lo que tenemos es un juego de ilusionismo y no de ciencia. Estos científicos desencaminados deberían salir de la Tierra de la Fantasía y dedicarse a un trabajo bien fundamentado. Y reconocer abiertamente que el origen y el desarrollo de los seres vivos exige un propósito ejecutado de forma deliberada.


(Cortesía de Randy L. Wysong, The Creation-Evolution Controversy)


Lecturas adicionales recomendadas


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Origin-of-Life Researchers Caught Playing With Toys 7/07/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Dudas y confusión acerca de la evolución de los foraminíferos

6 julio 2009 — Hace mucho, muchísimo tiempo, vivían en el fondo del océano unas primitivas criaturas marinas llamadas foraminíferos. Un día, algunos de ellos invadieron un nuevo nicho ecológico: la superficie oceánica. Allí, llegaron a formar parte del zoológico planctónico. Cuando ocurrió la catástrofe que barrió los dinosaurios, la mayoría de los foraminíferos que habitaban en la superficie murió. Pero se recuperaron en eras posteriores, siempre viviendo cerca de la superficie. Esta historia evolutiva ha sido puesto en duda por el descubrimiento de un habitante de la superficie (pelágico) que es la misma especie que un habitante de las profundidades (bentónico).


Foraminíferos bentónicos
Autor: NEON_ja

Se puede pensar en los foraminíferos como unos organismos parecidos a las amebas habitando en conchas perforadas. La mayoría son muy pequeños —alrededor de 1 mm—, pero se conocen algunos con un diámetro de hasta 19 mm. Sus conchas de carbonato cálcico pueden estar decoradas de forma muy minuciosa. Los foraminíferos forman una gran parte del plancton del océano.

Los evolucionistas consideran que los foraminíferos evolucionaron primero en los fondos oceánicos. Algunos adquirieron flotabilidad y colonizaron la superficie. Esta era la tesis hasta ahora. Escribiendo en PNAS,1 Darling et al dicen: «Se cree comúnmente que la evolución de los organismos planctónicos a partir de antecesores bentónicos representa una expansión unidireccional hacia nuevos dominios ecológicos, posiblemente sólo uno por clado». También hacen notar que «el árbol evolutivo de los foraminíferos está siendo objeto de considerable debate».

Luego anuncian su descubrimiento bomba: «Presentamos datos genéticos sorprendentes pero concluyentes de que el reciente Streptochilus globigerus serial planctónico pertenece a la misma especie biológica que el bentónico Bolivina variabilis, y datos geoquímicos de que esta especie ecológicamente flexible crece activamente dentro de las aguas superficiales del océano abierto, ocupando así ambos dominios planctónico y bentónico». Y bien, ¿qué significa todo esto? «Sostenemos que la existencia de tales formas tiene que tomarse en consideración al resolver la filogenia [la evolución] de los foraminíferos». Vuelve a ser hora de reescribir los libros de texto.

Los autores creen que «la capacidad para sobrevivir en hábitats tanto planctónicos como bentónicos debería considerarse como una extraordinaria adaptación ecológica para una supervivencia a largo plazo». Parece que los evolucionistas no han tomado en cuenta esta capacidad. La misma especie puede ser ticopelágica, o capaz de vivir en la superficie y en el fondo. Aquí tenemos su conclusión:

La filogenia de los foraminíferos planctónicos microperforados del Cenozoico, el grupo que contiene formas biseriales y triseriales, ha planteado problemas generalmente a los taxónomos. Muchos de estos géneros y especies exhiben registros estratigráficos discontinuos, haciendo que los patrones antecesor-descendiente sean difíciles de reconstruir. Esto podría ser resultado de una falta de observación de las formas pequeñas, en una fracción de tamaños que comúnmente no se incluye en el estudio. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, estas relaciones antecesor-descendiente sencillamente no existen. Esto va respaldado por datos recientes de que el foraminífero triserial planctónico viviente Gallitellia vivans tuvo un antecesor bentónico del Mioceno y que por tanto no evolucionó a partir del Guembelitria cretacea triserial del Cretáceo-Paleoceno. Por tanto, las apariciones de formas planctónicas biseriales y triseriales en el registro geológico no deberían considerarse necesariamente como acontecimientos evolutivos puntuados específicos sino como una serie de excursiones de microperforados ticopelágicos expatriados que se introdujeron en el dominio planctónico.


1. Darwing et al, «Surviving mass extinction by bridging the benthic/planktic divide», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, publicado en línea el 2 de julio de 2009, doi: 10.1073/pnas.0902827106.

Traduzcamos la última cláusula al román paladino. Érase una vez unos foraminíferos del fondo oceánico que se vieron perseguidos. La oligarquía gobernante los relegó al ostracismo. Abandonados y desamparados, estos expatriados realizaron una excursión. Fueron ascendiendo hacia la superficie para buscar una nueva vida en el Reino del Plancton, donde el sol siempre brilla y donde se ha conquistado como nuevo derecho la libertad para evolucionar.

Así, ¿es acaso este artículo una victoria del gradualismo sobre el equilibrio puntuado? No: es lo último en el juego de pasarse la patata caliente. Antes, los evolucionistas creían en el cuento consensuado: que la migración a la superficie tuvo lugar hace mucho, mucho tiempo, en cierta ocasión. Luego los grupos bentónico y pelágico perdieron contacto entre ellos y recorrieron sus separadas rutas evolutivas. Pero, ¡he aquí que esta línea argumental hacía difícil disponer los grupos fósiles en relaciones de antecesores y descendientes. De modo que ahora este equipo ha descubierto que algunas de estas criaturas pueden realmente habitar dos medios muy diferentes al mismo tiempo. Esto no sólo refuta la creencia fundamental de los anteriores evolucionistas acerca de la historia evolutiva de los foraminíferos (incluyendo el mito acerca de sus extinciones y radiaciones), sino que también arroja el registro fósil en confusión. Los buscadores de fósiles ya no pueden suponer que las formas bentónicas y pelágicas tienen filogenias distinguibles.

De modo que la densidad del problema permanece constante, pero la densidad de la narración de los cuentos aumenta. Ahora ya estamos oyendo cuentos de foraminíferos exiliados que realizan expediciones a nuevas fronteras evolutivas, donde sus artesanos inventan extraordinarias adaptaciones ecológicas para la supervivencia a largo plazo, literalmente de la nada. ¿Y por qué no? En la tierra mágica de Darwinia, donde la única norma es la Ley de que Las Cosas Pasan Porque Sí, los siempre han de contemplarse desde la magia del transformismo.


Foraminíferos en Kunstformen der Natur
(Arte de la Naturaleza), de Ernst Haeckel, 1904.
1. Miliola parkeri
2. Miliola reticulata
3. Miliola striolata
4. Cornuspira planorbis
5. Articulina sagra
6. Spiroloculina nitida
7. Alveolina melo
8. Peneroplis planata
9. Hauerina circinata
10. Hauerina ornatissima
11. Vertebralina mucronata
12. Vertebralina insignis
13. Vertebralina catena
14. Vertebralina furcata
15. Biloculina comata
16. Orbiculina adunca
17. Orbitolites laciniata


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Evolution of Foraminifera Questioned 6/07/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

lunes 13 de julio de 2009

La elevación de una titánica meseta

24 junio 2009 — La Meseta del Colorado es una enorme región que se extiende por partes de cuatro estados de los Estados Unidos. Se eleva a más de un kilómetro y medio que sus alrededores, pero sus capas son extraordinariamente planas. ¿Cómo pudo esta región, repleta de fósiles marinos, elevarse hasta tal altitud? Tres científicos americanos publicaron la semana pasada en Nature un artículo donde creen que han elucidado un mecanismo:1 se calentó por debajo y se elevó como un pastel.


La horizontalidad de los estratos de la Meseta
del Colorado se hace evidente en esta fotografía.
Autor: Realbrvhrt

Explicar una inmensa y heterogénea región como la Meseta del Colorado es cosa complicada. La meseta incluye el Gran Cañón del Colorado y las otras asombrosas formas geológicas de la Región de las Cuatro Esquinas —el Cañón Bruce, Zion, Canyonlands, Arches, Capitol Reef, la Gran Escalinata, el Lago Powell, el parque del Bosque Petrificado, el parque Dinosaur, y numerosos otros parques locales. Hay serranías, capas sedimentarias de kilómetros de espesor, gargantas con ríos serpenteantes, fallas, volcanes y áreas en las que los estratos se han inclinado a 90° lateralmente en una extensión de muchos kilómetros. Además, esta meseta se encuentra en medio de una placa tectónica. No es en los márgenes donde tienen lugar la mayoría de los cambios geológicos espectaculares de la tierra.

«Las fuerzas que impulsaron la elevación de las rocas de la Meseta del Colorado, con su bajo relieve, gran altitud y estabilidad tectónica son asunto de un permanente debate», reconocieron. Esta inmensa región en Utah, Colorado, Nuevo Méjico y Arizona «experimentó una elevación de rocas de alrededor de 2 km sin ninguna deformación interna significativa». Esto se hace claramente evidente desde los miradores del Gran Cañón. Las capas geológicas se extienden planas como las de un pastel hasta allí donde la vista puede abarcar. Se precisa de una fuerza muy delicadamente equilibrada para elevar una región de esta magnitud sin deformarla. Imaginemos cómo podríamos intentar levantar un gigantesco pastel formado por diversas capas, que ocupase la superficie de una manzana urbana, sin romperlo.2

Para lograr comprender sistemas complejos, los científicos emplean modelos. Estos modelos les permiten centrarse en determinados aspectos que consideran importantes sin atascarse en los detalles. El peligro es que diferentes científicos puedan discrepar acerca de las características principales que se deban explicar. Además, no pueden ignorarse los detalles incongruentes que pudieran refutar el modelo.

Roy, Jordan y Pederson comenzaron observando fallos en modelos anteriores. Nota: la «orogenia Larámida» es un supuesto episodio de erección de montañas al que se atribuye la formación de las Rocosas y de otras cadenas montañosas de Alaska a Méjico. Se supone que tuvo lugar en el Cenozoico medio, hace entre 80 y 35 millones de años. La Isostasia se refiere a la flotación de la corteza sobre el manto; epirogenia significa la deformación de la corteza a gran escala. La provincia Basin y Range incluye las cordilleras y los valles en paralelo de Nevada al oeste. La era Cenozoica seguiría al Cretáceo, y generalmente se data desde hace 65 millones de años hasta el presente.

Anteriores ideas acerca del levantamiento de la roca y/o superficie de la Meseta del Colorado caen en cuatro categorías: un acortamiento relacionado con la Orogenia Larámida del Cenozoico temprano a medio; epirogenia en el Cenozoico medio a tardío; incisión fluvial, y respuestas isostáticas; y elevación dinámica. Aquí exponemos que incluso si se eliminan las contribuciones de una deformación larámida menor y las respuestas isostáticas de flexión a la extensión en los márgenes de la meseta y a la erosión cenozoica neta, queda una elevación residual rocosa superior a 1,6 km que tiene que explicarse mediante procesos tectónicos post-larámidos. Los mecanismos de elevación dinámica pueden impulsar sólo 400–500 m de esta cantidad residual, dejándonos con aproximadamente 1,2 km de elevación rocosa carente de explicación.

Luego ellos introducían su modelo:

Nuestra propuesta es una perturbación térmica y reequilibrio como un mecanismo general para impulsar la elevación rocosa dentro de interiores de las placas, particularmente en regiones de litosfera más gruesa y mermada adyacente a zonas de extensión, como la Meseta del Colorado. Nuestro modelo difiere de anteriores ideas de modificación térmica de la Meseta del Colorado en que se apoya en un proceso post-larámido activado por la eliminación de la placa Farallón y por el comienzo del adelgazamiento en la zonas rift de Basin y Range y de Río Grande. Exponemos que la perturbación térmica que sigue a la eliminación del Terciario medio de la placa Farallón puede explicar la mayor parte de la elevación rocosa observada de la Meseta del Colorado y, adicionalmente, que este mecanismo explica los ritmos observados de avance del comienzo del magmatismo del Cenozoico sobre la meseta.

La mayor parte de su artículo explicaba los detalles de su modelo. Es importante observar que no puede probarse ningún modelo de un episodio histórico, ni tan siquiera ensayarse de manera adecuada. Como mucho, los científicos pueden tratar de encontrar datos que sean congruentes con el mismo, y ver si su escenario global explica las propiedades generales del sistema. Un buen modelo debería también poder hacer predicciones.3 Estos científicos creían que consiguiendo que una losa rocosa se deslizase por debajo de la meseta, causando un mayor calentamiento del manto, podían explicar la elevación de 2 kilómetros. Pero un modelo nunca es la respuesta definitiva. «Unas futuras comparaciones más detalladas con relaciones de fase en un modelo de fusión ha de incluir una química variable e hidratación de regiones fuente y cambios tanto en sustentación química como térmica durante y después del estallido de la ignimbrita del Terciario medio», decían los autores. No volvieron a la observación de que las capas son planas y generalmente carentes de deformaciones.


1. Roy, Jordan y Pederson, «Colorado Plateau magmatism and uplift by warming of heterogeneous lithosphere», Nature 459, 978-982 (18 junio 2009) | doi:10.1038/nature08052.

2. Observemos también que esta es simplemente la última elevación. Los geólogos creen que esta inmensa región se elevó y hundió varias veces sin deformaciones significativas. En el Gran Cañón, por ejemplo, la formación Hermit (marina) es muy plana a lo largo de la pista Bright Angel Trail. Pero la Arenisca de Coconino, que se supone compuesta de dunas de arena petrificadas de un desierto, yace igual de plana encima de la misma. Por encima de éstas, las calizas de Kaibab y Toroweap yacen como testimonios de otro episodio submarino. Por encima de estos se encuentran miles de pies de más capas de períodos alternativamente húmedos y secos. Se precisa de mucha credulidad para aceptar que estas capas fueron subiendo y bajando sin deformarse.

3. La falacia de «la afirmación del consiguiente» hace dudosas muchas predicciones: «p predice q; q sucede; por ello p causó q». El mero hecho de que una predicción se confirme no garantiza que no se podría explicar mediante otro modelo. De hecho, podría haber una cantidad infinita de otras teorías que pudieran explicar el fenómeno. Esto es lo que llevó a Karl Popper a prescindir de la predicción como criterio de la ciencia, y a proponer la falsación en su lugar (pero la falsación sólo duró un par de décadas hasta que otros filósofos redujeron su valor para la ciencia).

Las explicaciones propuestas para fenómenos históricos deben ser abordadas con un criterio riguroso. El gran público tiene la tendencia a aceptar sin más cuestiones cualquier cosa que se publique en un artículo científico sencillamente debido a que aparece en una revista científica. Pero el científico, como todo aquel que propone explicaciones, tiene que demostrar su argumento. Debemos aprender a ser rigurosos ante toda explicación especulativa. Debemos sondear, poner a prueba, razonar y cuestionar. Incluso si uno no comprende toda la jerga, se puede llegar a discernir las falacias y los defectos de razonamiento.

Desde una mentalidad rigurosa se suscitan muchas razones para poner esta propuesta en tela de juicio. En primer lugar, está encadenada con un previo modelo, el de la columna geológica y la escala de tiempo evolutivo. Esto les obliga a ligar los fenómenos a un sistema artificial en lugar de dejar que los datos hablen sin restricciones. Estos autores no se atreverían a situarse fuera del paradigma reinante. Pero conseguir que algo se ajuste a un paradigma no es lo mismo que explicar sus características en el mundo real.

Otro problema es que emplean términos que en realidad constituyen una petición de principio disfrazados de explicaciones científicas. Por ejemplo, observemos el término «orogenia» (formación de las montañas). ¿Por qué existen las Montañas Rocosas? Debido a la Orogenia Larámida. Esto equivale a contestar a la pregunta de un niño de por qué cae una pelota diciéndole: «debido a la gravedad». ¿Y qué es la gravedad?, pregunta el niño a su vez. Respuesta: Una fuerza que hace que las pelotas caigan. ¿Debería quedarse satisfecho el niño cuando se le dice que la pelota cae porque cae, o que las montañas se forman debido a que unas fuerzas formadoras de montañas las formaron? Pero así es cómo un modelo anterior lo había explicado: la meseta se elevó dinámicamente debido a una «elevación dinámica». Hasta un niño se daría cuenta que esto es una manera de eludir la cuestión.

Otro motivo de escepticismo es la naturaleza ad hoc del modelo. Los científicos se imaginaron una placa deslizándose bajo la mitad de otra placa, lo que causó calentamiento, y luego toda la región se elevó 2 kilómetros. ¡Qué bien! ¿De veras lo han explicado, o sencillamente se han inventado un cuento para hacer que su modelo funcione? Otra especulación ad hoc que no se menciona en este artículo pero que aparece en muchos libros guía para visitantes del Gran Cañón es que hay enormes intervalos de tiempo desaparecidos entre las capas geológicas. Por ejemplo, los sistemas Ordovícico y Silúrico no aparecen en el Gran Cañón. Uno puede dar un paso en la pista Bright Angel Trail entre capas que presentan conformidad, y le dirán que acaba de dar un paso a través de 100 millones de años de tiempo geológico «ausente». ¿Cómo? Esta explicación no se basa en datos empíricos, ¡sino en la falta de datos! Hay diversos lugares en los que faltan formaciones. Faltan casi mil millones de años entre la Gran Disconformidad y la Arenisca de Tapeats sobrepuesta. Y no puede encontrarse prueba alguna de la erosión que hubiera sido de esperar a lo largo de unos lapsos de tiempo tan prolongados.

Quizá la mayor causa para el escepticismo es que se silencian detalles importantes de la Meseta del Colorado que refutarían esta teoría (véase la Falacia de la alegación tendenciosa). El modelo de estos autores no explica nada acerca de la ausencia de deformación. ¿Cómo hubieran podido estas capas ser levantadas por 2 kilómetros sin combarse? Muchos estratos en el Gran Cañón cubren cientos y cientos de kilómetros cuadrados —y algunos de ellos se extienden a través de mucha parte de Norteamérica. Esto es comparable a levantar una hoja de papel de varios kilómetros de extensión sin desgarros ni deformaciones. Explicar cómo estas capas pudieron levantarse y descender una y otra vez sin deformarse es de cierto más importante que explicar su mera elevación. ¿Y no es esta la pregunta la que se deberían plantear? Además, la falta de erosión entre muchas de las capas deberían servir de refutación a la creencia de que fueron depositadas a lo largo de millones de años. Y la realidad de que se extienden muchas fallas y muchos pliegues a través de todas las capas, pero que no se detienen a mitad de camino hacia arriba, hace inverosímil la hipótesis de largas eras de tiempo. Muchos otros datos indican que los estratos en la Meseta del Colorado tuvieron que ser depositados de manera rápida y catastrófica, pero los dejaron totalmente de lado en su esfuerzo por presentar un modelo que se ajuste al paradigma evolutivo secular, sólo debido a que los dos Carlos (Lyell y Darwin) querían establecer un sistema de pensamiento que contemplase el mundo actual como resultado de procesos graduales materiales a lo largo de vastas eras.

Al leer los detalles de un artículo científico, no se debe perder de vista el sistema de creencias que genera dicha explicación. La explicación que hemos estado considerando aquí estaba restringida dentro del paradigma evolutivo secular. Por ello, no tiene una necesaria correspondencia con la verdadera historia del mundo. Además, no han tratado con franqueza con las alternativas ni con los muchos detalles que impugnan su modelo. Se ignoran las voces de cualquiera que esté fuera del paradigma materialista. Con o sin jerga, con matemáticas o sin ellas, estos proyectos cerrados a preservar el paradigma reinante no deberían recibir el honroso nombre de ciencia.


Lecturas complementarias:


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Raising a Titanic Geological Plateau 24/06/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Las células usan computación en nube

19 junio 2009 — La «computación en nube» es la tendencia en desarrollo más reciente en tecnología de la información. Permite que los procesos corran en paralelo en procesadores múltiples en red con más robustez, debido a que otros procesadores pueden dar su apoyo si falla un servidor principal. Los científicos están observando que las células han estado usando esta tecnología desde siempre.


Computación en nube.
Ilustración:
Sam Johnston

Science Daily informaba de una investigación de biólogos en España e Israel trabajando con la Universidad Carnegie Mellon. El artículo comenzaba así: «Las redes de regulación génica en los núcleos de las células son similares a redes de computación en nube, como Google o Yahoo, informaban hoy los investigadores en la revista en línea Molecular Systems Biology». «La semejanza radica en que cada sistema sigue funcionando a pesar del fallo de componentes individuales, tanto si se trata de genes maestros como de procesadores informáticos.» Más adelante, el artículo mencionaba otro gigante de Internet: «Ahora tenemos razones para pensar en las células como robustos dispositivos informáticos, que emplean redundancia de la misma manera que posibilita a grandes sistemas informáticos, como el de Amazon, para seguir funcionando a pesar de que los fallos de servidores son rutinarios».

Las células tienen unos genes maestros de control que activan otros genes. Los investigadores habían estado perplejos ante experimentos en los que al desactivar estos genes uno a la vez no se desactivaba la célula. Sucede que unas copias paralelas, llamadas parálogos, pueden intervenir. Los parálogos tienen una semejanza de secuencia mayor o menor con los genes maestros. Cuanto más semejantes sean, mejor pueden sustituir al gen maestro. El artículo explicaba: «si uno de estos genes se pierde, a menudo pueden reemplazarlo otros genes maestros “paralelos” con secuencias parecidas, llamadas parálogos, activando el mismo conjunto de genes».

Los científicos estiman que de un 5 a un 10 por ciento de genes se encuentran en esta categoría de gen maestro. El artículo informaba que muchas enfermedades están asociadas con mutaciones en uno o más de estos factores de transcripción.

Y ahora se tiene que decir esto: «Este artículo no menciona nada de evolución». Esta es una situación tan uniforme (cuanto más detalles, menos Darwin), que está convirtiéndose en un tópico. A modo de entretenimiento, proponemos que se imagine una historia acerca de cómo llegó a existir la tecnología de computación en nube en la célula. Cuanto más alocada mejor. Quizá la publicarían en una de tantas revistas populares de adoctrinamiento materialista, mal llamadas de divulgación científica.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Cells Use Cloud Computing 19/06/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

martes 16 de junio de 2009

Los ojos operan un rompecabezas de alta precisión

En nuestros globos oculares tenemos dos videocámaras gemelas de 125 megapíxeles cada una. Cada píxel, un bastón o un cono conectado a una neurona, ve sólo un pequeño fragmento de la totalidad de la imagen. ¿Cómo se ordenan juntos estos bits, que son como piezas de un rompecabezas? Científicos en el Instituto Salk han descubierto que están finamente ajustados para encajar entre sí para una claridad óptima. Escribiendo en PLoS Biology el pasado mes de abril, decían:

Toda la información visual que llega al cerebro se transmite mediante las células ganglionares de la retina, cada una de las cuales es sensible a una pequeña región de espacio conocida como su campo receptivo. Se cree que cada uno de los más o menos 20 tipos de células ganglionares específicas transmite una imagen visual completa al cerebro, porque los campos receptivos de cada tipo forman una parrilla regular que cubre el espacio visual. Sin embargo, dentro de cada parrilla regular, los campos receptivos individuales poseen formas dentadas asimétricas, que podrían producir «puntos ciegos» y una excesiva superposición, degradando la imagen visual. Para comprender cómo el sistema visual resuelve este problema, hemos empleado una matriz compuesta de una multiplicidad de electrodos para registrar desde centenares de células ganglionares en sectores aislados de la retina periférica de los primates. Sorprendentemente, descubrimos que los cambos receptivos de confirmación irregular ajustan entre sí como piezas de un puzzle, con una elevada resolución espacial, produciendo una cobertura más homogénea del espacio visual de lo que podría ser si no fuese este el caso. Este descubrimiento revela que la representación del espacio visual por parte de conjuntos neurales en la retina está funcionalmente coordinada y ajustada, se supone que por interacciones del desarrollo o por la actividad visual continuada, produciendo una señal sensorial más precisa.


Las regiones irregulares ajustan de modo coordinado, como piezas de un rompecabezas, impidiendo «puntos ciegos» y una excesiva superposición que podría perjudicar una percepción nítida. (Cortesía del Dr. Jeffrey Gauthier, Salk Institute for Biological Studies)

En el análisis, añadían: «Los presentes resultados demuestran que la representación visual en la retina de los primates está finamente coordinada para conseguir un muestreo homogéneo del espacio visual». Los autores ponderaban cómo se consigue esta coordinación. ¿Existe una correspondencia biunívoca entre el campo dendrítico (DF) y el campo receptivo (RF)? ¿O existen capas superpuestas de circuitos que controlan la precisión del campo receptivo? Las células bipolares podrían llevar esto a acabo, dicen ellos. Como alternativa, unas células amacrinas inhibidoras pueden ajustar los bordes de las formas del campo receptivo para prevenir una superposición excesiva. También se preguntaban cómo se consigue esta precisión durante el desarrollo. Quizá la luz produce indicaciones que guían los campos receptivos a una posición apropiada. Sea como fuere, las implicaciones son sorprendentes. Esto significa que las neuronas no operan aisladas. Siguen un código de precisión:

Los presentes resultados tienen unas sorprendentes implicaciones acerca de cómo las poblaciones de neuronas producen una visualización eficiente y total. Estudiadas en solitario, las neuronas individuales exhiben frecuentemente unas propiedades de respuesta irregulares, lo que sugiere que unas grandes poblaciones deben recurrir al promediado o a la interpolación para conseguir unas prestaciones o unas conductas sensoriales de precisión (p.ej., véase [37–39]). Sin embargo, los resultados obtenidos exponen que en una población completa, los rasgos irregulares pueden formar parte integral de un código de población finamente coordinado. Esto sugiere que el sistema nervioso opera a un nivel de precisión más elevado que lo que se creía antes, y que las irregularidades en las células individuales pueden en realidad reflejar un aspecto no apreciado de los códigos de las poblaciones neurales (p.ej., [40]).

Este artículo aparecía resumido en Science Daily, que decía: «Los científicos dicen que sus resultados sugieren que el sistema nervioso opera con una mayor precisión de lo que se había apreciado anteriormente, y que las aparentes irregularidades en las células individuales pueden en realidad estar coordinadas y finamente ajustadas para aprovechar al máximo el mundo que nos rodea».


Los sensores de imagen no resisten la comparación con
la matriz que capta las imágenes en el ojo humano.
Su complejidad
impide toda explicación materialista,
y lleva a la conciencia de la
realidad de un diseño transcendente
de las estructuras de la vida.
(Arriba: Imagen por Filya1; Abajo: Imagen por Petr Nóvak)



1. Gauthier, Field, Sher, Greschner, Shlens, Litke, y Chichilnisky, «Receptive Fields in Primate Retina Are Coordinated to Sample Visual Space More Uniformly», Public Library of Science Biology, Vol. 7, No. 4, e63 doi:10.1371/journal.pbio.1000063.

En este artículo no aparece mención alguna de evolución. Todo es coordinación, información, codificación. Como dijo Theophilus Dissenysky: Nada en biología tiene sentido sino bajo la luz de un diseño deliberado. El conocimiento más y más detallado de las estructuras y procesos de la vida proclama constantemente el poder y la Deidad del Creador.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Your Eye Works a Precision Jigsaw Puzzle 7/04/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

lunes 15 de junio de 2009

El Coeficiente Intelectual del Hombre Primitivo: Et Tu, Brute?

11 junio 2009 — Los antropólogos se sienten sacudidos ante nuevos datos aparecidos en reportajes acerca de la inteligencia de los primeros hombres. Mucho tiempo antes que las pinturas rupestres demostrasen que nuestros antepasados tenían dotes artísticas, nuevos descubrimientos sugieren que se trataba de personas dotadas, no de brutos.

El primer reportaje, aparecido el 11 de mayo, trata de abalorios de conchas elaborados con una fecha anterior a 82.000 años, siguiendo la cronología evolutiva. Science Daily decía: «Las conchas están actualmente en el centro de un debate relativo al origen de la conducta moderna en los humanos primitivos». Para empezar, se trata de una fecha demasiado temprana para ajustarse con las ideas comúnmente aceptadas de que los humanos no tenían «una cultura material simbólica sofisticada» hace tanto tiempo. Otra sorpresa es que estos abalorios de conchas, descubiertos en Marruecos, son casi idénticos a los descubiertos en Sudáfrica y datados como de 72.000 años. El equipo de investigación decía que «el aspecto más llamativo de los descubrimientos de Taforalt es que tipos idénticos de conchas apareciesen en dos regiones geográficamente tan diferentes». De hecho, algunos de los abalorios encontrados en cuatro localidades pueden tener una antigüedad superior a 110.000 años. El director del equipo de investigación explicaba: «Estos nuevos descubrimientos son apasionantes porque exponen que la fabricación de abalorios apareció probablemente de manera independiente en diferentes culturas y confirma un patrón que hace tiempo se sospechaba de que había humanos con un comportamiento simbólico moderno desde una etapa muy antigua en ambos extremos del continente, probablemente hace tanto como 110.000 años».


La fijación de las puntas de lanza en el asta mediante un
fuerte adhesivo manifiesta una inteligencia verdaderamente
humana, con toda su capacidad de investigación e invención.
Imagen: Locutus Borg

Otro indicio de «desconocidos inteligentes» entre el hombre antiguo se anunciaba en un reportaje en National Geographic (véase ilustración), basado en un artículo en PNAS1. Los investigadores, estudiando hachas de piedra, observaron que el ocre rojo alrededor del mango, no era un simple ornamento: se trataba de una especie de superadhesivo. Una mezcla de ocre rojo y de goma de acacia fijaba fuertemente el hacha al mango. El problema es que este mango asesta un fuerte golpe a las teorías antropológicas de que los humanos eran demasiado poco sofisticados para fabricar tales cosas. La fabricación del adhesivo exigía la recogida y el ensayo de ingredientes remotos para conseguir el mejor efecto. «Se trataba de un trabajo mentalmente exigente que hubiera exigido a los humanos tener en cuenta las diferencias en las propiedades químicas de gomas recogidas de diferentes árboles y en el contenido de hierro del ocre de diferentes localidades», decía el artículo. ¿Cómo hubieran podido saber acerca del pH y del contenido en hierro? El éxito hubiera precisado de una significativa cantidad de experimentación dirigida a un objetivo. «Este descubrimiento sugiere también que la inteligencia de los humanos de la Edad de Piedra era más parecida a la de los humanos modernos que lo que se creía anteriormente», decía un miembro del equipo. «Su tecnología era mucho más competente de lo que se creía».

Actualización 11/06/2009: Thomas Wynn (U. de Colorado) trataba de explicar la procedencia de la mente humana y por qué unos humanos anatómicamente modernos fueron lo suficientemente inteligentes para inventar un adhesivo con el que fijar astas a sus lanzas hace, se supone, 70.000 años:

«Una [implicación] que ha mantenido de una posición central en la disciplina de la paleoantropología durante dos décadas es el problema de la modernidad. ¿Cuándo y cómo evolucionó la mente moderna? La mayor parte de la atención en este debate ha girado en torno al papel del lenguaje y del simbolismo, pero, como dejan claro Wadley et al., hay más en la cognición moderna que el lenguaje y el uso de los símbolos. De hecho, el lenguaje ha demostrado ser un tema particularmente intratable para los arqueólogos, punto este que Botha presenta de manera contundente. Al concentrarse en actividades que imponen una gran carga sobre la capacidad de razonamiento y que son también visibles arqueológicamente, como la producción de mangos para herramientas, los arqueólogos están en una mejor posición para contribuir a una comprensión de la mente moderna. En el presente ejemplo, Wadley et al. han podido demostrar que ciertos elementos de la moderna cognición estaban ya presentes hace unos 70.000 años

Y, mientras, sigue el debate encendido acerca de los huesos de «hobbit» de humanos de exiguo tamaño de la cueva de Ling Bua en Indonesia (véase Esqueletos diminutos y evolución humana). Los artículos en Nature la semana pasada sugerían que estos diminutos personajes experimentaron «enanismo insular» viviendo demasiado tiempo en la isla. Otro artículo decía que los huesos de los pies exhiben rasgos primitivos. Algunos sugieren que se trataba de versiones primitivas del Homo erectus que migraron partiendo de África antes que los demás, y que se desarrollaron de manera independiente en su aislada isla. Pero a los esqueletos se les asigna una antigüedad de 18.000 años —mucho más recientes que sus parientes fijadores de astas de lanza y fabricantes de abalorios y botones de conchas. Robert Eckhardt, un biólogo evolutivo en la Universidad de Pennsylvania, no acepta el argumento de que representa una nueva especie humana. «En ciencia, las hipótesis deficientes se identifican por su necesidad de revisión ad hoc tras revisión ad hoc», observaba. «Esto es lo que vemos que está sucediendo de manera más y más evidente en las [descripciones] del “Homo floresiensis”.» Para unas consideraciones de estos esqueletos desde una perspectiva del diseño inteligente, véase un artículo en inglés de Robert Deyes en ARN, o en español el ya citado artículo Esqueletos diminutos y evolución humana).


1. Wadley, Hodgskiss and Grant, «Implications for complex cognition from the hafting of tools with compound adhesives in the Middle Stone Age, South Africa», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, publicado en línea el 11 de mayo de 2009, doi: 10.1073/pnas.0900957106.

2. Commentary by Thomas Wynn, «Hafted spears and the archaology of mind», Proceedings of the National Academy of Sciences 8 de junio de 2009, doi: 10.1073/pnas.0904369106.

Los antropólogos evolutivos manejan sus esquemas cronológicos con un abandono temerario. Retrocedamos apartándonos del dogma y contemplemos la gran panorámica. Los antropólogos evolutivos querrían hacernos creer que unas sociedades humanas lo suficientemente inteligentes para inventar un superadhesivo y para compartir tecnologías de tratamiento de abalorios y botones a través de un continente (excepto si se acepta su interpretación de que esto representaría evolución convergente) fueron demasiado obtusos para inventar ciudades y la agricultura durante 100.000 años —un orden de magnitud superior a toda la historia humana registrada, durante la que los humanos construyeron Sumer y Roma, Nueva York y el Telescopio Espacial Hubble. Cuando el absurdo de esta propuesta se hace evidente, se puede ver el escenario evolucionista en lo que vale: una historia inventada para mantener la imagen darwinista de la emergencia del hombre a partir de los simios como la religión dominante entre los materialistas. Todas sus perplejidades, polémicas y «revisión ad hoc tras revisión ad hoc» resultan penosas bajo esta luz.


Lecturas adicionales

Arthur C. Custance:

Frank W. Cousins


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Early Man IQ: Et Tu, Brute? 12/05/200910/06/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org