domingo 22 de junio de 2008

Una evaluación de la evolución como instrumento explicativo

David Coppedge

Es cosa muy común por parte de los científicos afirmar que este o aquel fenómeno «evolucionó». ¿Hasta qué punto tales afirmaciones constituyen explicaciones científicas? ¿Qué clase de explicación rigurosa tenemos cuando meramente se afirma que las cosas son como son porque evolucionaron de esta manera? Los ejemplos que siguen se pueden considerar como representativos de las explicaciones evolucionistas que aparecen en la literatura científica en cualquier semana determinada.

  1. Seamos justos con nuestras explicaciones: Un artículo en Science Daily afirma que la imparcialidad evolucionó (cp. 23/04/2008). Debido a que ciertas áreas del cerebro se activan cuando se realizan decisiones éticas, y debido a que los niños exhiben una respuesta emocional cuando detectan una actitud parcial, injusta, Steven Quartz (Caltech) dice: «El hecho de que el cerebro presenta una respuesta tan robusta ante la injusticia sugiere que la detección de la injusticia es una capacidad evolucionada fundamental.» Quartz no especifica qué clase de mutaciones al azar en las neuronas hubieran podido generar un sentido de la ética cuando antes no había existido.
  2. La evolución que desaparece: Otro artículo en Science Daily llegaba a usar evidencia negativa para respaldar la evolución. «Robyn Crook de la City University de Nueva York comunica que el Nautilus, los antiguos antecesores vivos de los modernos cefalópodos, tienen memoria tanto a largo como a corto plazo, a pesar de que carecen de las estructuras que los modernos cefalópodos evolucionaron para una memoria a largo plazo.» Este artículo no explica el significado de la peculiar frase «los antiguos antecesores vivos», pero probablemente no se refiere a remotos antecesores que vivieron hace millones de años. El título lo clarifica algo: «Los fósiles vivientes tienen memoria a largo y a corto plazo a pesar de la ausencia de estructuras cerebrales de los modernos cefalópodos». Los fósiles vivientes son enigmas evolutivos (14/10/2004).
  3. En otras palabras, tenemos a representantes vivientes de un linaje largamente perdido de seres marinos que se cree que vivieron hace entre 450 y 150 millones de años. Experimentos del tipo del de Pavlov demuestran que estos especímenes vivientes tienen ambas memorias, la de largo plazo y la de corto plazo. Según la línea cronológica evolutiva, el Nautilus nunca recibió las actualizaciones cerebrales que los calamares y los pulpos han ido desarrollando para conseguir esta capacidad. Así, resultó sorprendente verlos comportándose tan bien en las pruebas de memoria. «El Nautilus tiene memoria tanto de corto como de largo plazo, igual que los cefalópodos modernos, a pesar de que carece de las mismas estructuras cerebrales.»
  4. ¿Acaso esta observación no refuta la creencia en la evolución de las actualizaciones del cerebro? Ni aparece tal cosa en el artículo ni los investigadores se pararon a pensar en esto ni un momento. Declararon que el Nautilus estaba idealmente apropiado para descubrir las «vías evolutivas que condujeron al desarrollo de los complejos cerebros de los coleoideos [cefalópodos de cuerpo blando]».
  5. Personalidades magnéticas: Las aves y una cantidad de otros vertebrados, incluyendo peces, anfibios y mamíferos tienen órganos sensoriales magnéticos de precisión para navegación. James L. Gould, biólogo evolutivo en Princeton, trató de explorar este fenómeno en un artículo en Current Biology.1 Su sorprendente respuesta es que este improbable sentido evolucionó independientemente en multitud de ocasiones. Comenta él acerca de un artículo anterior que sugería que «un compás más especializado dependiente de la luz ha evolucionado al menos dos veces para suplementar y al menos sustituir parcialmente lo que parecería ser una estrategia perfectamente buena basada en la magnetita».
  6. Otras afirmaciones que hace tienen el regusto de un cuento de por que sí: «Muy probablemente la magnetita (la sustancia más densa de síntesis biológica) era originalmente sólo un peso para lastrar la parte frontal de la bacteria; una evolución posterior puede luego haber llevado a la cadena alineada, que es mucho más eficaz». Luego añadía: «Los mismos órganos los usan también estos tiburones y rayas para detectar la actividad eléctrica de presas escondidas; es de suponer que es de esta ocupación sensorial que evolucionó la capacidad de determinación direccional».
  7. Y finalmente se invoca la evolución otra vez como explicación a pesar de la evidencia negativa: «Aunque el compás dependiente de la luz que posee el tritón parece que evolucionó por separado, su operación y su interacción con el sistema de mapas basado en la magnetita parece muy semejante a la situación que se está haciendo aparente en las aves». La evolución incluso proporciona el paradigma para la investigación futura: «Quizá esto también lleve a una comprensión más informada de la evolución separada de estos dos fascinantes sistemas, y de la forma en que conspiran para realzar la mística del instinto de la orientación y de la migración». Contemplar la evolución como conspirando para hacer algo parece una violación de los principios de Darwin de selección natural actuando sobre variaciones al azar.
  8. De murciélagos: En otro artículo en Current Biology,2 Michael Dickson de Caltech, tratando acerca del vuelo de los murciélagos, usa el concepto de evolución sin pestañear: «El vuelo activo ha evolucionado solo dentro de cuatro taxones en la historia de la vida: insectos, pterosaurios, aves y murciélagos». El hecho de que exista un sistema de órganos y conductas sumamente complejo, vastamente improbable, en linajes no relacionados no le parece un problema para el planteamiento evolucionista: «Debido a los múltiples orígenes del vuelo, las alas han servido durante mucho tiempo como ejemplos clásicos de homología y convergencia evolutivas».
  9. El espectro de las historias «por que sí» reaparecen al final de su artículo: Dice que «murciélagos y polillas están metidos en una mortífera carrera armamentística tratando de dominar en el cielo nocturno», y añade que «es fascinante observar que estas criaturas están sin embargo unidas por las leyes de la física». Suelta explicaciones evolucionistas sin ruborizarse.
  10. Por amor de los escarabajos: Reflejando la memorable ocurrencia de J. B. S. Haldane de que el Creador debía tener un «desmesurado amor por los escarabajos» (pero ver 26/04/2002), Florian Maderspacher escribió en Current Biology sobre la evolución de los escarabajos.3 «Los escarabajos son un ejemplo asombroso de una radiación evolutiva», escribe ella. Esto da por supuesto que la diversidad es una medida de la fortaleza de las explicaciones evolutivas, en oposición a otras posibles inferencias. Su intención era marcarse un farol haciendo creer que la explicación evolutiva es «conocida» a pesar del enigma de cómo humanos e insectos, supuestamente en ramas sumamente diferentes del árbol evolutivo, comparten numerosos genes:

Es cosa sabida que los insectos en general, y especialmente el linaje que conduce a la Drosophila, han experimentado una evolución acelerada, y esto quedó confirmado cuando se construyó una filogenia molecular usando los nuevos datos disponibles del Tribolium. En general, Tribolium comparte más genes con los humanos que los dípteros. Los investigadores del Tribolium se sentirán ciertamente tentados a usar este descubrimiento para argumentar que su organismo es «más ancestral», «más representativo» o simplemente «menos estrafalario» que la Drosophila.

Quedaba pendiente una explicación evolutiva completa. «Naturalmente, las pautas de expresión y las relaciones reguladoras pueden diferir considerablemente entre el Tribolium y la Drosophila, pero el grado en que estas diferencias se deban a la deriva genética o que reflejen una adaptación del sistema de pautado al modo de desarrollo germinal corto frente al largo no está claro por ahora.» De hecho, acababa arrojando dudas acerca de la capacidad explicativa de la teoría evolutiva en general: «Así, el genoma podría ayudar así a centrarnos en la especie misma como un producto de la evolución, cuyas trazas se pueden leer a partir del genoma», dijo, defiriendo la respuesta al futuro. «Sólo mucho trabajo futuro —que ahora podrá recurrir al recurso de la secuencia genómica del Triboliumrevelará si el genoma ofrece una explicación de por qué la evolución mostró un afecto tan desmesurado por los escarabajos.»

Esto suena como si la burla de Haldane contra los creacionistas por no explicar por qué un Creador iba a ser tan favorable a los escarabajos se puede rebotar directamente sobre los biólogos evolutivos.

¿Acaso los científicos evolucionistas nunca se retraen de usar la evolución para explicar cosas? En una carta al director de la publicación PNAS en el número de 3 de junio, John R. Skoyles (University College, Londres) manifestaba su discrepancia con Deborah S. Rogers y Paul Ehrlich por haber escrito una teoría acerca de la evolución del diseño de las canoas (sí de las canoas, para navegar). El artículo había incluso usado términos refinados como selección positiva y selección purificadora negativa en su teoría de cómo los humanos inteligentes diseñaron sus canoas a lo largo de los siglos. Skoyles protestaba: «Este es un fundamento insuficiente para inferir la existencia de ningún tipo determinado de proceso, y mucho menos uno análogo a la “selección natural”.» Luego los acusó también de usar el término «evolución» de forma equívoca.

Rogers y Ehrlich mantuvieron su postura en el mismo número de PNAS. Defendieron su uso de explicaciones evolutivas señalando a los muchos científicos que hacen lo mismo. «Esta es una señal comúnmente aceptada de selección negativa (purificadora) para la evolución genética y cuando se interpreta el registro fósil», insistieron. «Aunque no es demostración de que la selección natural estuviera en acción, desde luego apoya esta inferencia.»

Su último párrafo va al meollo del asunto. ¿Qué es lo que vale como explicación en ciencia?

Como saben la mayoría de los científicos, la manera en que se define «científico» es un tema complejo e intensamente discutido, y se debería actuar con cautela y no hacer declaraciones ex catedra acerca de esto. Queda por ver hasta qué punto se pueden generalizar nuestros resultados.


1. James L. Gould, «Animal Navigation: The Evolution of Magnetic Orientation», Current Biology, Vol 18, R482-R484, 03 junio 2008.

2. Michael Dickinson, «Animal Locomotion: A New Spin on Bat Flight», Current Biology, Vol 18, R468-R470, 03 junio 2008.

3. Florian Maderspacher, «Genomics: An Inordinate Fondness for Beetles», Current Biology, Vol 18, R466-R468, 03 junio 2008.

Es necesario poner en claro que el evolucionismo es una forma secularista moderna de mitología cultural. La evolución sirve al mismo objeto que los dioses griegos para la explicación de fenómenos que los antiguos griegos no comprendían. De hecho, en 1951 el filósofo Willard van Orman Quine afirmaba esto mismo en su análisis de cómo los científicos explican datos recalcitrantes (p. ej., 29/10/2004). En su influyente obra Two Dogmas of Empiricism, decía él que los dioses de Homero y las modernas referencias causales sirven a la misma función explicativa. No se trata de que Quine creyese que los dioses griegos proporcionasen una explicación igualmente buena; «Pero por lo que se refiere a una base epistemológica, los objetos físicos y los dioses difieren solo en grado, no en clase», aseveraba. «Ambas clases de entidades entran en nuestra concepción sólo como postulados culturales. el mito de los objetos f’isicos es epistemológicamente superior a la mayoría en tanto que ha resultado más eficaz que otros mitos como instrumento para introducir una estructura maniobrable en el fluir de la experiencia.» Pero un sistema práctico no es sinónimo con una explicación veraz o establecida.

De forma más radical, Bas van Fraasen razona que una explicación científica no es nada más que una respuesta a la pregunta de «por qué». ¿Por qué las fotografías antiguas son todas en blanco y negro? Esta es la pregunta que el carácter infantil de la tira cómica llamado Calvin le hace a su papá. La respuesta que recibe es que las fotografías se tomaron en color, pero que en aquel entonces el mundo era blanco y negro. Esta es una respuesta científica tan buena como cualquier otra, parece estar diciendo van Fraasen en su teoría de empirismo constructivo. Lo que esto implica es que las explicaciones científicas carecen esencialmente de valor como expresiones veraces acerca de la realidad. Si la explicación es útil, si da a la cultura buenas vibraciones, si consigue cerrar la boca a Calvin de momento, entonces es una explicación «científica». La ciencia no está en la actividad de proporcionar explicaciones veraces en tanto que proporcione algún valor para las actividades de clasificación, predicción y control.

Si es así, ¿por qué los biólogos evolucionistas deberían ser los únicos en el campo de juego? Mucha gente tiene respuestas a las preguntas de «por qué». Los animistas dan sus respuestas. Los hindúes tienen las suyas. Los musulmanes, también. Los judíos y los cristianos tienen las suyas. ¿Por qué los biólogos evolucionistas ocupan el solio del gurú en la cultura moderna? Los teóricos postmodernos de la construcción social (que ahora está en decadencia) dirían que la comunidad de la Ciencia Establecida es la fuerza social dominante solo debido a su descarnado ejercicio de poder. No hay nada epistemológicamente más fuerte en su planteamiento que en el de cualquier otro grupo social.

Estas y otras posturas antirrealistas dieron lugar a una violenta reacción entre los científicos que llevaron al estallido de las «guerras científicas» de finales de la década de 1990. Alan Sokal, en lo más duro del conflicto, salió con una creativa impostura contra los postmodernistas que les puso en un fuerte apuro. Los científicos consideraron que esto vindicaba el realismo científico, pero hasta qué punto lo hizo es asunto de debate. Poner al oponente en una situación violenta no es necesariamente demostración del propio argumento. Por otra parte, en nuestros comentarios no manifestamos simpatía hacia el postmodernismo y la deconstrucción. Sin embargo, incluso Sokal sabe que sólo es posible defender una modesta forma de realismo científico en esta era post-quiniana, post-kuhniana y post-feyerabendiana. E intentó esto con un breve artículo escrito conjuntamente con Jean Bricmont titulado Defense of Modest Scientific Realism. El lector perspicaz observará, sin embargo, que estos defensores de la ciencia normal recurren a conceptos como sinceridad, verdad y racionalidad que carecen de base en las presuposiciones fisicalistas.

Aquí tenemos el quid del problema. Los evolucionistas recurren a conceptos que no pueden justificar. A la vez que creen que el universo es un laberinto no dirigido de partículas y fuerzas, sin embargo recurren a conceptos de verdad, explicación, justificación, empirismo y sinceridad. Pero todo esto no puede y no pudo evolucionar a partir de partículas. Todas estas cosas solo tienen sentido si son verdaderas, universales, necesarias y ciertas. Solo tienen sentido si uno parte de la presuposición de que estas cosas proceden de un Creador todo sabio, justo y omnipotente que es real. Su declaración de «Yo soy» es el punto de partida para todas las otras declaraciones de que «esto es».

Los que poseen la perspectiva bíblica poseen un fundamento para las explicaciones científicas porque creen que el Creador nos dotó de sentidos que se corresponden con la realidad —una realidad que Él ha creado, y que nos ha dado a conocer tanto en la revelación general como en la especial. Es diabólicamente imposible pretender tal cosa en caso contrario. ¿Cómo puede un evolucionista que sea consecuente con su punto de vista confiar en absoluto en que sus sensaciones, que pasan a través de una cascada de capas de procesamiento en su camino desde los órganos sensoriales hasta el cerebro, tengan una vinculación fiable con la naturaleza «allá afuera» tal como realmente es? Sokal dice que existen solo una o unas pocas explicaciones «no locas», pero esto es un juicio de valor. ¿A quién está él considerando como loco? ¿Cómo puede juzgar de locura o cordura sin unas normas de racionalidad que exigen presuposiciones no racionalistas? ¿Cómo puede hacer tal cosa sin plagiar implícitamente los Diez Mandamientos?

Si diésemos un manotazo a la mano del evolucionista cada vez que sustrajese de la mesa de la filosofía del realismo sin pagar el precio de las presuposiciones idóneas (con la moneda verdadera), tendría o bien que morir de inanición, o hacerse cristiano. Solo entonces podrá tener derecho a gustar de los datos empíricos, a digerirlos como ciencia, y a crecer y ser alimentado como científico, y a sentirse satisfecho con la experiencia.

Para cambiar de metáfora, la ciencia necesita una forma inteligentemente diseñada de selección purificada. No deberían criarse más híbridos a partir de presuposiciones cristianas maridadas con explicaciones naturalistas. Forzar a los evolucionistas a razonar de forma consecuente con sus presuposiciones llevará a su extinción. Luego, las explicaciones evolucionistas tomarán su lugar en el basurero de la historia, junto con los dioses de Homero y el Dodo.

Lecturas recomendadas:


Fuente: Creation·Evolution Headlines - An Evaluation of Evolution as an Explanatory Device 3/06/2008
Redacción: David Coppedge © 2008
Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org