viernes, 4 de julio de 2008

New York Times: Los cosmólogos se han dejado los cerebros por ahí

David Coppedge

Cerebros desnudos flotando por el espacio, desconectados de la realidad —esto describe la forma de pensar de algunos modernos cosmólogos, según acusaba Dennis Overbye en un sobrecogedor artículo en New York Times del 15 de enero de este año. A la vez que intentaba ser comprensivo con los sabihondos que pueden cubrir una pizarra con ecuaciones sobre dimensiones superiores, era evidente que estaba por llamar chiflados a estos personajes. Su título: «La teoría del “Big Brain” (del Gran Cerebro): ¿acaso han perdido el suyo los cosmólogos».

Algunas de las ideas que están proponiendo seriamente los cosmólogos incluyen: observadores desconectados en el espacio (de los que tú podrías ser uno, imaginándote que estás realmente aquí en la Tierra); universos que burbujean en todas direcciones constantemente; universos que fabrican observadores de forma repentina; reencarnación; y la posibilidad de que una fluctuación cuántica lleve a un estallido que nos destruiría y destruiría el universo en un fogonazo instantáneo.

Si Bob Berman ya pensaba que los cosmólogos van despistados (véase 29/09/2007, 06/10/2004), este artículo desde luego lo llevaría a la certidumbre de que esto es así. El mismo Overbye dice: «Si uno está inclinado al escepticismo, este debate podría parecerle una prueba adicional de que los cosmólogos, que nos han dado la materia oscura, la energía oscura, y que hablan con aparente aplomo acerca de jillones de universos paralelos, finalmente han perdido el juicio».

Sin embargo, el artículo describe las opiniones de los pioneros en este campo: Alan Guth, Andrei Linde, Leonard Susskind, Lisa Dyson y otros, que debaten sus paradojas y sus imaginativos escenarios con toda seriedad, que realizan impresionantes cálculos y deducen realidades alternativas que no se podrían someter a prueba científica ni en principio. Si el escepticismo fue la clave para la Edad de la Razón, ¿habrá llegado el momento de volver el escepticismo contra los escépticos?

Los que sientan curiosidad acerca de qué posible fundamento podría tener ningún científico para defender conceptos como cerebros flotando en el espacio en universos que surgen como burbujas en los que el tiempo fluye hacia atrás pueden explorar el artículo citado para el tratamiento que hace de la paradoja de Boltzmann, de la radiación cuántica, de la energía oscura y de otros elementos cuasi-racionales o cuasi-realistas de sus cuentos. Pero será difícil encontrar algo que valga la pena conservar en todo este entretejido metafísico (cf. 18/02/2007).

Después de siglos de Edad de la Razón con el intento de describir la naturaleza en términos racionales, parece que los filósofos naturales (actualmente conocidos como científicos) han creado una nueva metafísica más especulativa que nunca en el pasado. ¿Han quedado muy distantes los límites de la ciencia y de la razón? ¿Se ha abandonado toda responsabilidad de someterse al peso de evidencias? Linde, después de considerar la posibilidad de la reencarnación en las modernas especulaciones cosmológicas, dice: «El público no está preparado para estas ideas». Uno se pregunta quién puede pretender estar en el lado correcto del espejo.

Linde, que resulta ser seguidor del hinduismo, acaba de descubrir una forma de hacer de la reencarnación parte de la «ciencia» —no que la religión de alguien debiera usarse en forma alguna para criticar su adhesión a las reglas de la ciencia, señores antiteístas. Estas reglas, naturalmente, ya no exigen ninguna evidencia empírica. Cualquier cosa vale —incluyendo el misticismo de Oriente—, a condición de que uno no sea creacionista.

Los evolucionistas solían ridiculizar a los creacionistas con una ridícula pregunta del tipo «¿Y si ...?»: «Si Dios existe, ¿cómo sabes que no creó el mundo hace solo cinco minutos, junto con nuestras memorias de vidas pasadas?» También solían ridiculizar la aseveración bíblica de que Dios enrollará el universo como un pergamino en los últimos días. Pues, examine el lector el artículo en el New York Times: aquí concluimos nuestro alegato. Nunca encontraremos en la Biblia ninguna chifladura como éstas.

Hace diez años parecía que los creacionistas estaban a la defensiva. Parecía que los cristianos creyentes en la Biblia tenían mucho que explicar: el problema de la distancia de las fuentes de luz, la edad aparente, etc. Ahora parece que los únicos que siguen teniendo los cerebros en su sitio son los que creen en Génesis 1:1.

Este artículo nos confirma en nuestra razón por la que sugerimos en el pasado que algunos de estos cosmólogos deberían dedicarse a conducir camiones (21/02/2005, 07/11/2007). Era una sugerencia muy caritativa, para ellos y para sus estudiantes —y para periodistas como Overbye que se sienten aparentemente dolidos por lo bajo que ha caído la ciencia. Aparentemente han perdido el norte. La cosmología ha implosionado. La Ilustración está muerta. La única esperanza es un retorno a la realidad. Un poco de aire fresco, paisaje rural, algo de ejercicio —¿no sería una buena rehabilitación después de tanto mundo académico? En el hostal uno se puede dedicar un buen rato a leer la Biblia.

Pregúntate si esta búsqueda de 300 años para explicar el mundo mediante la razón humana en lugar de mediante la revelación ha dado buenos resultados. Desde luego, es posible que toda la tecnología y las comodidades de la moderna civilización se hubieran desarrollado de todas formas, porque a fin de cuentas la mayoría de los filósofos naturales y de los científicos productivos (no meramente especulativos) fueron cristianos (véase libro en línea). Otras grandes civilizaciones llevaron la tecnología a grandes alturas sin presuposiciones del tipo de la Ilustración (es decir, que el hombre está emergiendo de las Edades Oscuras de la fe y entrando en la Edad de la Razón). Podrías ver la conclusión cómica del teatro del absurdo del hombre racionalista (29/11/2004). Aquí tenemos adonde ha llevado el razonamiento basado exclusivamente en la imaginación humana (comentario del 17/01/2007).

¿Quién envidia a estos cerebros flotantes? (aparte de los salarios que obtienen en instituciones de elite de la Ivy League sin tener que trabajar.) ¿Acaso han desarrollado nada que nos ayude a vivir, a mejorar nuestros matrimonios, nuestras relaciones, nuestras metas y aspiraciones, y nuestra salud mental? ¿Ayudan a que tengamos una sociedad más apta físicamente y más asentada moralmente después de soñar acerca de universos burbujeantes, materia oscura, todo oscuro, fluctuaciones caóticas que crujen por la noche, y cerebros flotantes? Quizá Dios deja al hombre que se aleje tanto como pueda para demostrarle algo de forma clara. Una abuela piadosa que ora por un hijo pródigo parece estar más cerca de la Edad de la Razón que estas pobres almas en pena vagando por la oscuridad, creyendo que son sabios. Sin disculpas por repetir un lema de tarjeta de navidad: «Los sabios siguen buscando al Señor».



Lecturas suplementarias:

De Newton a Heisenberg se anda el largo trecho desde el determinismo al indeterminismo. Se explora el contraste entre la mecánica newtoniana y la mecánica cuántica y las consecuencias conceptuales de ambos modelos. Se plantea que se trata de una falsa disyuntiva. La gran cuestión es el reduccionismo.

El misticismo en que se ha ido transformando la física moderna ha abierto el camino para la introducción del misticismo oriental en la sociedad. Se explora el impacto del misticismo oriental en los estamentos científicos y la implantación creciente del movimiento llamado de la «Nueva Era», con todo su concepto de «evolución de la conciencia». Todo esto lleva a la transformación de la naturaleza misma del concepto de ciencia y del universo que la ciencia explora, tanto respecto a su naturaleza como a su origen.

El creciente impacto del misticismo oriental, especialmente de la visión hindú de la vida y del universo, no está sin consecuencias. En este artículo se explora la introducción de técnicas ocultistas y de espiritismo, como la búsqueda de espíritus guías, en las aulas de primaria, bajo la cubierta de técnicas educativas, de relajación y de toma de propia conciencia, con el fin de llegar a la propia realización. Se explora la síntesis de una perspectiva psicologista con el misticismo, dentro del ámbito de la «Nueva Era».



Fuente: Creation·Evolution Headlines - Cosmologists Have Lost Their Brains 15/01/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org