David Coppedge
La ceguera de los seres de las cavernas es un fenómeno global. Algunos peces de las cavernas pierden los ojos totalmente; en otros, los ojos se marchitan y pierden su función. En el caso de muchos peces de las cavernas, también aparecen cambios en la pigmentación de las escamas. ¿Se trata de modificaciones graduales debidas a la selección natural, el mecanismo darwinista de evolución, o a deriva genética? El mismo Darwin no podía ver ningún valor positivo en un ojo carente de función, y atribuyó la ceguera al desuso —un concepto lamarckiano. Quizá este mecanismo era después de todo la mejor explicación.
Algunos biólogos americanos procedieron a investigar si los cambios en los peces de las cavernas se debían a selección natural o a deriva genética aleatoria. Su comunicación en el número de 20 de febrero de 2007 de Current Biology1 apareció resumida en Science Daily. Básicamente, concluían que los cambios de pigmentación se deben a deriva genética, porque a veces los pigmentos se aclaraban y a veces se oscurecían. Pero como los ojos siempre se atrofiaban, atribuyeron la ceguera a la selección natural —o «evolución regresiva», como la llamaron. La evolución selecciona a favor de la ceguera debido al elevado coste energético de mantener los ojos. La explicación que dan acerca de este coste saca a luz algunas asombrosas realidades sobre los ojos animales en general:
¿Es posible que la premisa de Darwin fuese simplemente incorrecta? ¿Acaso los ojos en una caverna son una desventaja? Y si lo son, ¿por qué? En esencia, el argumento en contra de la selección es que el coste de hacer un ojo es trivial en comparación con el coste de su tejido de sustitución en su cuenca, o que el coste del desarrollo lo pagan los peces de las cavernas de todos modos debido a que los ojos comienzan a desarrollarse y solo degeneran después de muchos ciclos celulares de crecimiento y sustitución de tejidos. Sin embargo, la moderna fisiología y la biología molecular sugieren que estos argumentos pudieran estar referidos a los costes erróneos. La retina vertebrada es uno de los tejidos más costosos en términos energéticos, con un metabolismo que sobrepasa incluso al del cerebro. Abundando acerca de esta elevada exigencia metabólica tenemos la observación de que una manifestación de defectos genéticos que disminuyen la eficiencia de las mitocondrias es la ceguera (p. ej., la neuropatía óptica hereditaria de Leber). Por tanto, el mantenimiento de los ojos podría significar una carga significativa en el medio ambiente de las cavernas. Aumentando esta carga, la retina de los vertebrados usa más energía a oscuras que en un medio iluminado porque las membranas de los discos fotorreceptores tienen que mantenerse en el estado de hiperpolarización hasta que quedan despolarizadas como respuesta a la luz. El consumo de oxígeno de la retina vertebrada es aproximadamente un 50% mayor a oscuras que en la luz. Para añadir más al coste de la retina, hay su mantenimiento estructural. El diez por ciento de los discos fotorreceptores externos se desprenden y renuevan cada día, y la estructura pueden quedar totalmente sustituida más de 35 veces al año.
De modo que en cierto sentido exoneran al famoso mecanismo de Darwin por su capacidad de explicar el fenómeno. Pero en otro sentido, al subrayar el elevado coste del mantenimiento de los ojos con todos sus componentes, vuelven a abrir la cuestión de cómo un sistema visual tan complejo pudo haber evolucionado de principio —y mediante un proceso ciego.
1Protas, Conrad, Gross, Tabin and Borowsky, «Regressive Evolution in the Mexican Cave Tetra, Astyanax mexicanus», Current Biology, preimpresión en línea para el número de 20 de febrero de 2007.
La Biblia describe una tempestad marina que sufrieron Lucas y Pablo (Hechos 27). Cuando los marineros se dieron cuenta del problema que tenían, supieron qué tenían que hacer: aligerar la nave. Y echaron la carga y el aparejo por la borda: estas cosas, por importantes que fuesen, de poco servían cuando había una mayor prioridad (la supervivencia). En un relato del Antiguo Testamento acerca de una tempestad en el mar (Jonás 1), el deseo de sobrevivir llevó a otra tripulación a echar por la borda otra carga costosa pero dificultosa: el mismo Jonás. En ninguno de estos casos se podría pretender que la supervivencia de los más aptos fuese a llevar a que las naves evolucionasen a lanchas rápidas.
Según la teoría de Darwin, la selección puede ser progresiva y regresiva. Las poblaciones pueden ascender un pico de aptitud, y descender de un pico de aptitud. La selección natural puede añadir nuevos órganos y desprenderse de órganos inútiles. Pero reflexionemos: si los seres vivos por todo el mundo están siempre experimentando deriva genética neutral y evolución regresiva, el mito darwinista nunca producirá formas innumerables, cada una más hermosa que la otra. ¡Todo se extinguirá! Así, la suposición de que la «evolución regresiva» supone otra medalla para Darwin, es una medalla de oro falso. Esta NO es la forma de explicar el mundo de lo viviente.
¿Qué hemos aprendido aquí? Que la selección natural es real. ¡Y que va en sentido descendente! Este es el sentido en que la comprendieron Edward Blyth (10/10/2002) e incluso William Paley (18/12/2003) (antes que Darwin plagiase sus ideas y las volviera del revés). La selección natural es un proceso conservador. O bien mantiene aquello que ya existe, o lo elimina. No puede generar nuevos órganos ni nueva información genética. Como Hugo deVries bromeaba: la supervivencia de los más aptos no explica la llegada de los más aptos. Y todo lo que se demuestra en este caso es la eliminación de los no aptos. La selección natural se libra de las cosas que dificultan la supervivencia en medio de una tormenta y las echa sobre la borda. Esto no es evolución en el sentido que se enseña comúnmente. ¿Acaso estos científicos, o Darwin, han demostrado de manera fehaciente que las mutaciones al azar podrían construir un ojo o cualquier otro órgano complejo al azar? Sólo en su mundo onírico (28/01/2004, 22/09/2004).
Todavía más importante, estos científicos nos recuerdan lo preciosos y costosos que son estos órganos sensoriales para sus poseedores. Romeo puede decir que los ojos de Julieta son como perlas, pero son mucho más valiosos. Son las lámparas del cuerpo. Se precisa de complejas y costosas plantas de generación de energía y de una gran cantidad de personal de mantenimiento para mantenerlos en funcionamiento. Y los trabajadores han de recibir su pago diariamente con filetes, patatas fritas y chocolate. (Vale, para otros será soja, ajo y brócoli.)
Darwin puede explicar cómo los ojos se desmoronan, pero no de dónde proceden los planos y los programas para los mismos. No ver esto equivale a entrar en la Caverna de Platón, donde, si permanecemos demasiado tiempo, todas las sensaciones se reducen a sombras. Y el partido darwinista tiene allí sus cuarteles generales, más allá de la zona de penumbra. Una propaganda seductora en la entrada atrae a los que pasan (estudiantes) con promesas de que allí abajo se encuentra una iluminación progresista (12/01/2007). Al principio, las víctimas sienten temor de la oscuridad, pero quedan seducidos por la promesa de que la luz del día perdida será sustituida por una mejor luz interior de la imaginación (17/01/2007). Luego a los neófitos (11/12/2006) se les enseña el ritual: ofrecer el incienso diario sobre el altar del materialismo y del azar, y todo estará bien. Ya aclimatados y aceptados por el clan, los novicios encuentran que la luz de la imaginación es brillante, hermosa y liberadora, llena de maravillosas posibilidades (12/21/2005, 12/05/2006). Visiones de complejos seres vivientes que emergen del vacío juguetean sobre la pantalla de la mirada de la mente (10/12/2006, 11/11/2006). Simultáneamente, la piel se vuelve sumamente sensible. Cualquier sugerencia de que se pueda encontrar una verdadera luz en la superficie, fuera de la cueva, puede producir una violenta reacción (11/01/2007, 27/10/2006).
Cautela, caminantes: en tanto que podáis, venid a la luz. Luego aprended a andar en la luz. Las cavernas son lugares interesantes para una visita, pero no entréis nunca sin una buena y fiable linterna y baterías de repuesto. Leed estas páginas para más detalles.
Actualización: Sobre la recuperación de la visión por parte de peces de cavernas, véase: Los peces ciegos de caverna vuelven a ver.
Fuente: Creation·Evolution Headlines -
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org
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