Los artículos científicos sobre la historia de la tierra pueden parecer muy eruditos y confiados, repletos de jerga y de períodos con nombres que parecen tallados en la piedra. Pero de vez en cuando un descubrimiento sorprendente suscita cuestiones acerca de la solidez de sus líneas cronológicas y de sus modelos. Examinemos una reseña de Jacqueline Flückiger,1 una físico del medioambiente en Zurich, sobre un artículo en Science2 que decía que los cambios climatológicos fundamentales pueden ocurrir mucho más rápidamente de lo que se pensaba:
Cuando Manhattan se congeló en un solo día en la película El día de mañana [The Day After Tomorrow] como resultado de un cambio brusco en la circulación meridional del Atlántico, hubo declaraciones de científicos que resaltaron la imposibilidad física de esta situación. Ahora algunos podrían quedar asombrados por la celeridad con que puede cambiar el clima. En la página 680 de este número, Steffensen et al. inciden sobre tres cambios climáticos registrados en el testigo de hielo extraído del centro de Groenlandia ... y ... y demuestran que la circulación atmosférica en las latitudes septentrionales intermedias a altas cambió dentro del espacio de solo 1 a 3 años.
Pero al considerar el artículo y la reseña, surgen cuestiones acerca de cómo los científicos saben aquello de lo que hablan. Las conclusiones se apoyan casi exclusivamente en los datos del testigo (núcleos) de hielo, y la interpretación de estos datos se apoya casi exclusivamente en las relaciones isotópicas del oxígeno. Vimos en nuestra nota del 30/07/2008 que las suposiciones subyacentes al uso de datos isotópicos del oxígeno pueden ser rigurosamente falsas.
Flückiger escribió confiadamente acerca de diversos períodos climáticos prehistóricos, como el «período cálido de Bølling-Allerød (~14.700 años atrás) y el inicio (~12.850 años atrás) y final (~11.700 años atrás) del período frío Younger Dryas». En la extensión en que estos períodos, designados por personajes actuales que no vivieron aquellos tiempos, se calibran mediante mediciones indirectas basadas en suposiciones discutibles, ¿qué fiabilidad tienen las conclusiones?
La reseña pasa tan frescamente de largo todas estas cuestiones con una actitud de certidumbre: «La alta resolución de los registros permite que definan de forma precisa la duración de los cambios, y debido a que todas las mediciones se realizaron a lo largo del mismo testigo de hielo, la secuencia de acontecimientos en diferentes variables medidas puede compararse sin incertidumbre en la cronología relativa». Además, consideró correlaciones con otros conjuntos de datos además de los procedentes de los testigos de hielo.
Pero la realidad es que la interpretación de los datos queda sumamente influida por las teorías de consenso en las que los modelos están incorporados. El hecho de que tanto la reseñadora como el equipo de investigación quedasen muy sorprendidos ante la rapidez de cambios climáticos fundamentales que interpretaron basándose en los testigos de hielo debería romper la confianza que se deposita en las declaraciones de los expertos. Además, están tratando con unas causas de cambio sumamente complejas —casi caóticas. En sus párrafos finales, la misma Flückiger arroja dudas sobre el nivel de confianza en los resultados basados en la complejidad de los datos de entrada:
Los modelos climatológicos globales acoplados proporcionan una manera de estudiar los complejos mecanismos que subyacen a los cambios climáticos. Las simulaciones de cambios climáticos son, sin embargo, considerablemente más lentas que los observados, y duran de cien a unos cuantos cientos de años. Esto podría deberse a retroalimentaciones desaparecidas, a un forzado erróneo de los cambios abruptos, o a un enfoque erróneo acerca de los cambios en la circulación o temperatura de los océanos, en lugar de en otros aspectos del sistema climático. Un examen más riguroso de los patrones de los vientos y de la circulación atmosférica en los modelos revelará o bien cambios más rápidos y ayudará a clarificar los mecanismos subyacentes, o nos dará el mensaje de que se precisa de mejores modelos para estudiar esta cuestión.
Deberíamos tener presente que solo sabemos la cronología relativa de tres acontecimientos, por ahora, y que cada uno de ellos parece algo diferente. Los testigos de hielo de Groenlandia ofrecen la oportunidad de estudiar los 24 acontecimientos Dansgaard-Oeschger del último período glacial a una resolución similar. Los datos de todos los acontecimientos, combinados con registros resueltos a escala anual mediante otros archivos y modelos mejorados, nos ayudará a elucidar la dinámica de estos acontecimientos, desvelando sus factores comunes, y qué partes de los cambios son aleatorios.
Los datos comunicados por Steffensen et al. resaltan la realidad de que la circulación atmosférica puede cambiar de un estado a otro en el plazo de solo 1 año. Con el calentamiento global en marcha, el sistema climático podría por ello mismo darnos algunas sorpresas.
De modo que los modeladores están tratando con solo algunos datos de entrada, sin saber qué otros datos de entrada pueda haber, o la relevancia que puedan tener. Los científicos tienen un «enfoque erróneo» acerca de algunos conjuntos de datos. Sus modelos difieren en resolución con respecto a los efectos en tiempo real por diversos órdenes de magnitud. No comprenden la dinámica de acontecimientos importantes, ni los factores comunes. Se admite que algunos datos de entrada son aleatorios. La pregunta que parece que nadie hace es que, en base a estas incertidumbres, ¿cómo saben que la cronología y los períodos con sus designaciones, de los que hablan tan confiadamente, tienen ninguna vinculación con la historia verdadera de la tierra? Steffensen et al acababan su artículo con estas palabras: «Ni la magnitud de estos cambios ni su condición abrupta está captada actualmente por los modelos climáticos más avanzados. .... Si debemos poner confianza en la capacidad de estos modelos para predecir con precisión los impactos de un cambio abrupto futuro, su capacidad para ajustarse a lo que vemos en el pasado es crucial». Para más acerca de los problemas con los modelos climáticos, véase la anotación del 05/02/2008.
Otra indicación de que la reconstrucción y predicción del clima global es un arte dudoso aparecía en un reportaje de Science Daily. Todo el mundo ha estado oyendo historias acerca de la disminución de las capas de hielo de la Antártida y de la desaparición de hielo cerca del Polo Norte. Estos anuncios se presentan generalmente con tono alarmista, prediciendo que el clima de la tierra peligra. Entonces, ¿por qué este artículo mencionó como de pasada que la Antártida estaba libre de hielos hace 40 millones de años? Desde luego, una «instantánea» fósil de Nueva Zelanda «revela una Tierra bajo un efecto invernadero, con mares más cálidos y con poco o ningún hielo en la Antártida». Otro artículo en Science Daily hablaba de fósiles de aguas cálidas descubiertos en Antártida y decía que demostraban que el Polo Sur volvió a estar libre de hielos hace 14 millones de años. En BBC News se decía que los fósiles ostrácodos de aguas cálidas exhiben una preservación excepcional en tres dimensiones.
Considerando estas preguntas y temas acerca de la certidumbre científica cuando se trata de fenómenos complejos, parece irónico que Nature, en una reseña bibliográfica publicada esta semana,3 lanzase un ataque a los políticos. Jan Witkowski (Cold Spring Harbor Laboratory) reseñaba un nuevo libro sobre la trágica historia de cómo Stalin encumbró a Lysenko, un charlatán, y asesinó a Nikolai Vavilov, un científico de actitud noble que intentaba sinceramente ayudar a alimentar al pueblo ruso mediante una investigación genética de calidad. Las falsas perspectivas de Lysenko resultaron en la muerte por hambre de millones de personas. Pero en lugar de dirigir su lección moral contra el marxismo, Witkowski parecía tener a Washington en mente: «En nuestros propios días, los políticos siguen estorbando a la buena ciencia, como es evidente por los retrasos en la reducción de las emisiones globales de carbono», decía. «El reportaje de Pringle, de grata lectura, es un oportuno recordatorio de que la política pública se debe basar en decisiones racionales extraídas de los mejores datos disponibles.» ¿De veras sabe lo que se está cociendo en la ONU?
Actualización 4/08/2008: El artículo sobre los fósiles de Antártida se publicó hoy en PNAS.4 Los autores encontraron tejidos de musgo que estaban «secados por congelación» y sin fosilizar —esto es, los tejidos mismos de los musgos estaban intactos. Basándose en la datación radiométrica de caídas de cenizas en la región, afirmaban que estos delicados tejidos, junto con partes de escarabajos y de ostrácodos, han persistido en este seco valle durante 14 millones de años. PhysOrg se hizo eco de la noticia.
El mismo día, Science Daily informaba de aseveraciones de que en Europa Occidental se dio un cambio climático brusco hace 12.700 años. El enfriamiento «extremadamente rápido» tuvo lugar «mucho antes de ningunos cambios en la atmósfera debidos a seres humanos».
1. Jacqueline Flückiger, «Climate Change: Did You Say “Fast”?» Science, 1 agosto 2008: Vol. 321. no. 5889, pp. 650-651, DOI: 10.1126/science.1159821.
2. Steffensen et al, «High-Resolution Greenland Ice Core Data Show Abrupt Climate Change Happens in Few Years», Science, 1 agosto 2008: Vol. 321. no. 5889, pp. 680-684, DOI: 10.1126/science.1157707.
3. Jan Witkowski, «Stalin’s War on Genetic Science», Nature 454, 577-579 (31 julio 2008) | doi:10.1038/454577a.
4. Lewis et al, «Mid-Miocene cooling and the extinction of tundra in continental
Una cosa que se aprende muy rápidamente en la actividad de la información científica (esto es, si uno piensa independiente, y no sigue el desfile materialista) es que los mismos que empujan el evolucionismo en las escuelas son los mismos que impulsan la destrucción de la economía con el alarmismo del calentamiento global en las Naciones Unidas: los radicales de izquierda y los liberales “progresistas”. Son los mismos que, con la excusa de que su consenso científico es demasiado importante para permitir la libertad de palabra, actúan de manera prepotente tratando de suprimir la libre discusión de estas cuestiones. Sus puntos de vista deben imponerse al público, si es necesario recurriendo al Tribunal Internacional.
Aquí se da una serie de ironías. Witkowski acusa con razón a Stalin de unas actuaciones motivadas políticamente que llevaron a millones a la muerte debido a una mala ciencia, pero en la actualidad unas actuaciones basadas en una dinámica política alimentada con unos modelos climáticos que como se ha visto no tienen un respaldo real podrían también llevar a multitudes a la muerte. (Generalmente, el calentamiento global no se trata en estas páginas, pero si los países aplicasen lo que recomiendan el IPCC y Kyoto, las consecuencias serían catastróficas para las personas más vulnerables en el mundo.)
Otra ironía es que Witkowski sabe bien que los humanos no pudieron causar los calentamientos globales que se supone que ocurrieron hace 14 millones de años, y hace 40 millones de años, pero mantiene que debemos cometer un suicidio colectivo por nuestros pecados ecológicos. (Los artículos mencionados más arriba revelan que aparentemente ha habido cambios climáticos drásticos sin la acción del hombre, suficiente para fundir los polos, y que la vida persistió a pesar de ello. Esto incluye a todos los mamíferos, aves, tortugas de Galápagos, pingüinos, tuataras y otras especies en peligro que por lo que parece pasaron los períodos de calentamiento sin mayores problemas.)
Una tercera ironía es que Witkowski (con la bendición de Nature) nos llama a tomar decisiones racionales basándonos en los mejores datos disponibles. Pero el libro objeto de su reseña era sobre genética y agricultura, no sobre cambio climático. Se pueden criar plantas en tiempo real en el laboratorio. Se puede comprobar qué es lo que hace que las plantas y los cultivos crezcan mejor, y observar los resultados en cuestión de semanas o de meses. Pero los modeladores de climas tienen que tratar con entradas caóticas y complejas, tienen que usar mediciones indirectas, se basan en suposiciones dudosas, con cantidades desconocidas de factores con dinámicas desconocidas y de una importancia relativa desconocida, y con la confusión de efectos de retroalimentación que se comprenden mal, acerca de fenómenos prehistóricos que no pueden observarse directamente. Desde luego, sus modelos se parecen más a las enrevesadas teorías de Lysenko que a la ciencia experimental de Mendel y de Vavilov.
Si Witkowski quería impugnar a los actuales regímenes comunistas en lugar de a instituciones que mantienen la libertad de palabra y de debate, muy bien, pero la experiencia nos enseña que cuando Nature y las instituciones científicas oficiales acusan a «los políticos» de estorbar a la «buena ciencia», esto significa que está en marcha otra campaña para lograr que las directivas de estas instituciones alcancen poderes dictatoriales sin posibilidad de discusión libre y razonada. Este es un tema preocupante. (Véase la nota sobre Fraudes en investigación).
Nuestros lectores saben que aquí se tiene un gran respeto por la actividad científica. Pero se debe denunciar el dogmatismo que secuestra el nombre de la ciencia para sus propios fines y para invadir ámbitos que no le pertenecen. A veces es difícil ver más allá de la autosuficiencia en ciertos artículos para encontrar los diamantes de verdad en los datos brutos, pero el respeto a la ciencia lo exige. Aquellos científicos que muestran humildad, que reconocen que pudieran estar equivocados, que manifiestan honradez e integridad y un deseo de servir a la humanidad en la empresa científica, así como una buena disposición a ser corregidos y a aprender a partir de otras perspectivas, son como un cálido rayo de sol en medio de una tempestad de dogma.*
*Véase comentario en 14/05/2007. Sobre la ciencia y su relación con la realidad, véase también Materialismo, ciencia y realidad.
Fuente: Creation·Evolution Headlines - How Much Is Known About Climate History?
Redacción: David Coppedge © 2008
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.or
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