16 agosto 2008 — El arte en las paredes de la Cueva de Chauvet en Francia es demasiado bueno para haber sido producto de humanos modernos primitivos. «Chauvet tendría que ser eliminada de las evaluaciones de los primitivos humanos modernos en Europa», dice el arqueólogo británico Robin Dennell. «Su inclusión lleva a una enorme distorsión de sus capacidades cognitivas». Otros expertos que dataron estas pinturas en 30.000 años —el doble de la edad que se estima para las pinturas rupestres todavía más famosas en Lascaux— mantienen sus dataciones. «Chauvet es la localidad de arte rupestre más bien datada del mundo», afirmó el experto en arte rupestre Jean Clottes. Randall White (Universidad de Nueva York) estaba de acuerdo: «Hay más dataciones procedentes de Chauvet que de la mayoría de las otras cuevas combinadas». Michael Balter informaba acerca de esta controversia en el número de 15 de agosto de Science.1
El arte en la Gruta de Chauvet fue descubierto hace como 10 años (véase 26/07/2001, 22/04/2003). Sus pinturas al carboncillo y con ocre de caballos, bisontes y rinocerontes son tan buenas que sobrepasan en calidad a las pinturas de cuevas con una antigüedad estimada en la mitad. Los antropólogos evolutivos dividen el período humano moderno en el que aparecen las primeras señales de cultura en el período auriñaciense (comenzando hace 40.000 años B.P.) y hasta el período magdaleniense (de 17.000 a 12.000 años B.P.). Esperaban encontrar una progresión en la capacidad cognitiva reflejada en el arte. Lo que se encuentra es lo opuesto. «La importancia fundamental de Chauvet es que expone que la capacidad del Homo sapiens para dedicarse a la expresión artística no pasó por una evolución lineal a lo largo de muchos miles de años», dice el experto en arte rupestre Gilles Tosello de la Universidad de Toulouse (UT), Francia. «Estaba ahí desde el principio» (cp. 4/10/2001, 13/12/2003).
A causa de que esto choca frontalmente con las expectativas evolucionistas, Dennell y su colega Paul Pettit, de la Universidad de Sheffield, encuentran que es una píldora experimental muy difícil de tragar. Proponen que pobladores posteriores del magdaleniense pudieron haber recogido carboncillo viejo del suelo para hacer sus pinturas. Los defensores de la datación antigua de Chauvet encuentran esta idea ridícula. Presentan otros argumentos en contra de los intentos de revisar la datación, afirmando, por ejemplo, que la abertura de la cueva quedó bloqueada por un corrimiento de tierras mucho antes del inicio del período magdaleniense.
Balter dejó la controversia en un punto muerto con Pettit en la posición más débil. Reproduce la pregunta de Margaret Conkey (Universidad de California en Berkeley): «Chauvet constituye una expresión de las sensibilidades, creencias y relaciones sociales de humanos anatómicamente modernos en esta parte del mundo. ¿Qué había en sus vidas que daba significado a pintar aquellas imágenes en las cuevas?»
1. Michael Balter, «Archaeology: Going Deeper Into the Grotte Chauvet», Science, 15 agosto 2008: Vol. 321. no. 5891, pp. 904-905, DOI: 10.1126/science.321.5891.904.
Otro detalle interesante en el artículo es que parece que los humanos que produjeron las pinturas compartieron la cueva con grandes y peligrosos depredadores: osos de las cavernas. Se encontraron cientos de huesos de osos de las cavernas en esta cueva. ¿Quiénes fueron los cazadores, y quiénes los cazados? Quizá residieron en la cueva en diferentes temporadas.
Este artículo permite echar un vistazo con un cierto humor al dogmatismo de algunos evolucionistas que quieren mantener sus creencias a pesar de las pruebas. Prescindamos de la evidencia, dice uno: nos lleva a una «enorme distorsión» de las «capacidades cognitivas» del hombre primitivo. Si interpretamos esto, tiene que significar que aquello que proporciona una perspectiva exacta de la historia humana es la tenacidad de una imaginación que prescinde de los datos.
Con todo esto, no queremos ceder en lo más mínimo ante los muy distorsionados métodos de datación de los antropólogos evolutivos. A pesar de sus ostentaciones acerca de la calibración, la datación radiocarbónica es sólo tan «exacta» como las indemostrables presuposiciones en que se basa. Un acontecimiento de alcance global como un Diluvio (basado en registros escritos) hubiera cambiado drásticamente la curva de calibración y podría todo este arte bien dentro de un marco cronológico bíblico. Un creacionista esperaría que las capacidades cognitivas humanas estuviesen completas desde el principio, tal como se revela con los datos procedentes de Chauvet.
Si el lector no acepta esto, entonces preguntamos una vez más (19/01/2001): ¿aceptará entonces la noción de que durante decenas de miles de años —muchas veces el lapso de tiempo de toda la historia humana escrita— seres humanos físicamente y mentalmente nuestros iguales (o superiores) ejecutaron pinturas de caballos sobre paredes de cuevas, pero nunca se dieron cuenta de que se podría conseguir mucho más saltando sobre sus lomos y cabalgando?
Hasta allá donde tenemos registros escritos, los hombres han usado los caballos para viajar, cazar y guerrear. Los nativos americanos, una vez conocieron los caballos, se convirtieron en expertos jinetes. Podían disparar flechas en todas direcciones a galope tendido, montando a pelo sin sillas, usando unas primitivas bridas. Sin embargo, ¿se espera que creamos que los magistrales artesanos de la Cueva de Chauvet, bien familiarizados con todos los mamíferos en su entorno, y capaces de dibujar a la perfección unos magníficos corceles, nunca pensaron acerca de esto? ¿Acaso tiene alguna credibilidad que transcurriesen al menos 25.000 años, durante los que hombres valientes estuvieron cazando toda clase de grandes animales, antes que alguien se atreviese a saltar sobre los lomos de un gran Babieca, y gritase: «¡Al galope, chico!»? No tiene sentido. La inclusión de los datos de la Cueva de Chauvet no conduce a ninguna burda distorsión de las capacidades cognitivas del hombre primitivo. Pero creer el cuento evolucionista de una economía que no usaba a los caballos sí que lleva a una burda distorsión de las capacidades cognitivas del moderno Homo credulus.
Lecturas recomendadas:
Del antropólogo Dr. Arthur C. Custance:
Fuente: Creation·Evolution Headlines - Early Art Confounds Evolutionists 16/08/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org
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