Dos recientes artículos han arrojado dudas acerca de si la frase clásica del darwinismo «la supervivencia de los más aptos» concuerdan con lo que sucede en la naturaleza.
Science Daily publicó un reportaje sobre trabajo realizado por investigadores en la Universidad de Texas en Austin que sugiere que los productos de la evolución pueden no ser siempre óptimos. El equipo especulaba que las mutaciones que ayudan a un animal a corto plazo puedan no serle de ayuda a largo plazo. Trabajando acerca de esta idea con ARN simulado en ordenador: «Su modelo informático expone que la evolución de organismos óptimos exige a menudo una larga secuencia de mutaciones interactivas, cada una de ellas surgiendo por azar y sobreviviendo por selección natural». Las buenas combinaciones son difíciles de evolucionar, decían; esta es la razón de que la evolución recurre a las soluciones fáciles a expensas de las soluciones más difíciles y mejores.
Un artículo en Discover Magazine examinaba al excéntrico del mundo animal, el panda gigante. La extraña dieta del panda y su chapucera vida sexual eran temas de análisis acerca de si se trata de un animal más representativo del diseño inteligente o de evolución. Cosa sorprendente la autora Lizzie Buchen decía que el panda «es un animal favorito de los creacionistas, que razonan que la supervivencia del panda demuestra la existencia de Dios». Un enlace apunta a un ensayo de Laurence Smart, que parece ser un llanero solitario entre los creacionistas, a juzgar por su sitio web, que da una lista de su propio libro y artículos. Su artículo sobre pandas cuestionaba si la teoría de la selección natural hubiera producido tal ser. Quizá Buchen estaba también pensando en el libro del movimiento del diseño inteligente, Of Pandas and People [Sobre Pandas y Humanos]; pero en aquel libro David y Kenyon solo emplearon los pandas como un caso de estudio acerca de las dificultades en clasificación y homología. No dijeron que el panda estuviera ni bien ni mal diseñado.
Buchen ofrece una «posible explicación evolutiva» basada en la falta de competencia debido a la dieta del panda y a su vida sexual. Resumiendo la explicación de Megan Owen en el Zoológico de San Diego, opinaba así:
Cuando los pandas se separaron del linaje de los osos hará unos 3 millones de años, los alimentos sabrosos y nutritivos como la carne, fruta y nueces pueden haber sido difíciles de obtener, mientras que el bambú abundaba en todas partes—un nicho ecológico abierto de par en par. De modo que había dos opciones a elegir: Realizar un esfuerzo serio para conseguir los buenos materiales, o comer de un suministro aparentemente inagotable de hierbas leñosas.
Esto llevó a sus músculos masticatorios modificados, a sus insólitos «pulgares» y a su extraño sistema digestivo. «El principal argumento para la gente del diseño inteligente es el de los hábitos de apareamiento del panda», dice, sin dar ninguna referencia, aunque el artículo solitario de Laurence Smart enumeraba problemas con la sexualidad del panda como prueba en contra de la selección natural (no, sin embargo, como evidencia a favor del diseño inteligente). Pero Buchen, después de explicar cómo la selección natural hubiera podido favorecer el aparato reproductivo del panda y su conducta, concluía que «las debilidades del panda en el mundo actual —desde su incapacidad para reproducirse en cautiverio hasta su aburrido estilo de vida— es un producto de su historia natural, no una broma maliciosa de un diseñador inteligente».
Lo que aquí tenemos son unas maliciosas burlas contra los creacionistas y falsas acusaciones contra el diseño inteligente, apuntaladas con la teoría del «todo vale» en evolución (19/12/2007). Por lo que parece, la capacidad de Buchen de inventarse un cuento evolutivo le da el privilegio de describir falsamente a sus oponentes y de impugnar el carácter de Dios. Los evolucionistas deberían desecharla por conjurar una perspectiva sumamente Lamarckista de evolución. El panda, llevado por un propósito, eligió entre dos opciones, y decidió recurrir a tomar como alimento una cantidad inagotable de bambú en lugar de trabajar duro para procurarse carne —como si los pandas fuesen capaces de decidir, o como si su descendencia tuviese que heredar un gusto adquirido.
Para ridiculizar el Diseño Inteligente, Buchen usa un argumento del hombre de paja. La teoría del diseño inteligente no enseña que todos los componentes son óptimos. Lo que enseña es una condición óptima equilibrada: un buen diseño consigue la mejor combinación de compromisos entre exigencias en competencia. La misma Buchen destruye el mito de que el panda es un mal reproductor. Esto elimina mucho del argumento de disteleología (mal diseño). Parece que la reputación que tiene el panda de torpeza en sus hábitos reproductivos podría ser resultado de la interferencia del personal del zoológico; el panda parece más bien hacer una buena tarea de apareamiento en condiciones de libertad.
Por lo que hace a la evolución tomando la opción de una solución fácil sobre la difícil, como aseveran los del equipo de la Universidad de Texas, este es precisamente el argumento que presenta Michael Behe en The Edge of Evolution [El límite de la evolución] para llegar a una conclusión diferente. Behe demuestra que bajo las circunstancias más favorables, en los casos mejor estudiados en todo el mundo, la selección natural actuando sobre mutaciones aleatorias está extremadamente limitada en su capacidad creativa. Desde luego, no está en condiciones de crear un panda desde un antecesor pre-panda. Y no hablemos de los motores rotatorios moleculares con todo su entorno funcional y con toda la dinámica de montaje de los mismos.
Lo que Buchen no dice es que los creacionistas estarían probablemente de acuerdo en que la selección natural ha degradado al panda moderno desde su antecesor creado. Y lo que ella y lo que el equipo de la U. de Texas deberían observar es que cualquier teoría de la evolución que lo explica todo, no explica nada (23/04/2001). Además, ahora que los evolucionistas están admitiendo que su teoría no produce aptitud, ¿no deberían presentar excusas a los millones de víctimas del darwinismo social que sufrieron y murieron en la gran hecatombe del Siglo 20 como consecuencia del pretendido hecho científico, pretendidamente demostrado por Darwin, de que los individuos superiores tienen derecho por la ley de la «supervivencia de los más aptos» a exterminar a los débiles? La justificación de la eugenesia practicada en Europa y en América ya bien antes de la Segunda Guerra Mundial se fundamentó en esta idea pseudocientífica, procedente por cierto del paganismo griego, pero revestida de ropajes aparentemente científicos mediante el darwinismo. Luego este concepto fue llevado a su extremo lógico con las tesis nazis sobre el superhombre, que debía librarse de los infrahumanos, lo que llevó al exterminio masivo de judíos, gitanos y otros grupos étnicos en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Véase el artículo Eugenesia acerca de estos y otros aspectos.
Lectura suplementaria:
Acerca del tema de la selección natural y de la supervivencia de los más aptos, recomendamos la lectura del artículo clásico del Dr. Norbert E. Smith: ¿Qué animales son realmente el alimento de los depredadores?
Fuente: Creation·Evolution Headlines - Survival of the, Whatever
Redacción: David Coppedge © 2008
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org
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