jueves, 28 de agosto de 2008

Oro para los Neandertales en la olimpiada de fabricación de herramientas

David Coppedge

26 agosto 2008 — Un equipo de científicos ha avanzado otro paso en el descrédito del mito de los «atontados» Neandertales que quedaron extintos en la competencia con sus vecinos supuestamente avanzados, los «humanos modernos». Science Daily es uno de los diversos sitios de noticias que informan acerca de un estudio sobre fabricación de herramientas por parte de los dos grupos de humanos, que llegaron a la conclusión de que «las tecnologías de herramientas de piedra desarrolladas por nuestra especie, el Homo sapiens, no eran más eficientes que las que empleaban los Neandertales». De hecho, las herramientas de los Neandertales pueden haber sido superiores.

Más importante que el estudio acerca de la eficiencia de los cuchillos de sílex fue el cambio de actitud expresado por Metin Erin (Universidad de Exeter), principal autor del artículo:

Nuestra investigación pone en tela de juicio un principal soporte de la suposición sostenida mucho tiempo de que los Homo sapiens eran más avanzados que los Neandertales. Es hora que los arqueólogos comiencen a buscar otras razones de la extinción de los Neandertales mientras que nuestros antecesores sobrevivieron. Desde un punto de vista tecnológico, no hay ninguna ventaja clara de una herramienta sobre la otra. Cuando pensamos en los Neandertales, tenemos que dejar de pensar en términos de «atontados» o «menos avanzados» y más en términos de «diferentes».

Las exhibiciones de los museos han presentado durante largo tiempo a los Neandertales con una postura encorvada, con una frente diminuta, seres que se comunicaban con gruñidos, no tan evolucionados como los humanos modernos que empezaban a surgir. «Muchas creencias sostenidas mucho tiempo que sugerían por qué los Neandertales se extinguieron han quedado desacreditadas en años recientes», decía el artículo. «La investigación ya ha demostrado que los Neandertales eran igual de buenos en la caza que el Homo sapiens y que no exhibía desventaja clara alguna en su capacidad de comunicarse. Ahora, estos últimos descubrimientos añaden a las crecientes pruebas de que los Neandertales no eran menos inteligentes que nuestros antecesores.»

Ante esto, debe expresarse indignación ante el dogmatismo materialista que condujo al engaño a generaciones de impresionables estudiantes con su interpretación mítica de un atontado hombre de las cavernas Neandertal.

Consideremos otra atrocidad procedente del materialismo. En New Scientist aparece un reportaje acerca del «escándalo olvidado del hombre-simio soviético». Ilia Ivanov, que quería vindicar a Darwin demostrando que los humanos estaban estrechamente relacionados con los simios, intentó su hibridación. Observemos esta cita del artículo: «Cuando Ivanov se dirigió al gobierno, recalcó que si se demostraba que Darwin estaba en lo cierto, esto sería un golpe contra la religión, que los bolcheviques se esforzaban por erradicar».

Y no pensemos ni por un momento que la doctrina evolucionista se ha purificado de este motivo. Desde las instancias científicas oficiales se mantiene el evolucionismo integral como arma del materialismo. Es interesante aquí dar una secuencia de tres citas demostrando este extremo, comenzando con el mismo Charles Darwin, siguiendo por George Gaylord Simpson, y acabando con una más reciente cita de Richard Lewontin.

Charles Darwin

Aunque existe la percepción de que Charles Darwin era neutral respecto a religión, dado que en sus obras publicadas procuraba atenuar el fundamento y las consiguientes consecuencias materialistas de su interpretación del desarrollo de la vida en la tierra, es sin embargo mucho más explícito en su correspondencia. Entre diversas gemas escogemos unas cartas de Darwin a su hijo George, 21, 22, 24 de octubre de 1873 (Cambridge MSS.):

Anoche Dicey y Lichfield estaban hablando acerca de por qué J. Stuart Mill nunca expresó sus convicciones religiosas, como su padre le había apremiado a que nunca lo hiciera. Ambos estaban de acuerdo en que si lo hubiera hecho, nunca hubiera influido sobre nuestra época como lo ha hecho. Sus libros nunca hubieran sido libros de texto en Oxford, por decir poco. Lyell está plenamente convencido de que ha sacudido la fe en el Diluvio con mucha mayor eficacia al nunca haber dicho una palabra contra la Biblia, que si lo hubiera hecho de otro modo. ...

Últimamente he leído la Vida de Voltaire, de Morley, y éste insiste enérgicamente que los ataques directos contra el cristianismo (incluso cuando se redactan con la maravillosa vivacidad y el vigor de Voltaire) producen poco efecto permanente; los buenos resultados parecen conseguirse solo con los ataques lentos y solapados.

Citado por Gerturde Himmelfarb en su obra
Darwin and the darwinian revolution
(Chatto & Windus, Londres 1959), pp. 319, 320.

George Gaylord Simpson

Profesor de Paleontología en Harvard, Simpson se distinguió por constantes ataques contra el cristianismo. En un revelador pasaje acerca de su perspectiva del registro fósil, dice así:

Esta interpretación [evolucionista, materialista —N. del E.] aplicada al hombre muestra que en modo alguno apareció de pronto, sino a través de una progresión casi increíblemente prolongada y lenta. Muestra también que ni hubo ninguna anticipación de la llegada del hombre. No responde a ningún plan ni cumple ningún propósito sobrenatural. Está en el universo sólo por ser el producto único de un largo proceso material inconsciente, impersonal, con posibilidades y capacidad de comprensión singulares. A nadie las debe sino a sí mismo, y hade responder ante él mismo. No es la criatura de fuerzas incontrolables e indeterminables, sino su propio duelo. Puede y debe decidir y gobernar su propio destino.

George Gaylord Simpson,
La vida en el pasado (Alianza Editorial, Madrid 1967), pp. 203, 204. (Life of the Past, Yale University Press, 1953).

Que estas consideraciones sectarias anticristianas sean aceptadas para publicación como parte de una obra pretendidamente científica constituye un elocuente comentario sobre el estado del mundo académico y del corazón humano en su huida de Dios.

Richard Lewontin

La última cita, también sumamente reveladora, es la bien conocida de este autor, pero que merece ser repetida en este contexto. En efecto, en la misma este célebre genetista de Harvard explica la verdadera base de la ciencia evolucionista, en un ensayo verdaderamente sincero, en la revista New York Review of Books (9 de enero de 1997, p. 31). Lewontin manifestaba allí la pobre opinión que le merecían los cuentos adaptacionistas de los neodarwinistas, aceptando empero la historia básica contada desde el naturalismo evolucionista porque, en palabras suyas,

tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No se trata de que los métodos y las instituciones de la ciencia nos obliguen de alguna manera a aceptar una explicación material del mundo fenomenológico, sino al contrario, que estamos obligados por nuestra adhesión previa a las causas materiales a crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones materiales, no importa cuán contrarias sean a la intuición, no importa lo extrañas que sean para los no iniciados. Además, este materialismo es absoluto, porque no podemos permitir un Pie Divino en la puerta.

Lecturas adicionales


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Neanderthals Win Toolmaking Olympics 26/08/2008

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org