jueves 31 de julio de 2008

Tejidos blandos de dinosaurio: ¿Engañados por un cieno?

David Coppedge

30 julio 2008 — Las declaraciones hechas en 2005 de un descubrimiento de tejidos blandos en huesos de dinosaurio (véase 24/03/2005, y los comentarios más recientes en castellano en Inferencias de proteínas antiguas) se están cuestionando en una nueva investigación publicada en PLoS One.1 Quizá este material flexible sea solo cieno.

Thomas Kaye, del Museo Burke de Historia Natural en Seattle, y otros dos colegas, estaban intentando encontrar más muestras de tejidos blandos. Después de realizar análisis, llegaron a la conclusión de que lo que veían tanto en huesos de dinosaurios como de tortugas, y en fósiles de ammonites, es un biofilm bacteriano que creció en los espacios huecos dentro de los fósiles. Esto cuestiona los resultados del equipo de Mary Schweitzer que no sólo afirma haber descubierto tejidos flexibles y restos de vasos sanguíneos, sino que había secuenciado proteína de colágeno en las muestras (04/12/2007). Kaye interpreta los supuestos restos de glóbulos rojos ricos en hierro como framboides —unas microesferas minerales. El hallazgo de estructuras similares en un ammonites (un cefalópodo con concha) y en una tortuga fue para el equipo una indicación de que estos framboides eran demasiado comunes para constituir ejemplos de una excepcional preservación del tejido original. En lugar de esto, ellos postulan que los biofilms bacterianos crecieron en el interior y alrededor del tejido original, manteniendo la forma del mismo después que se hubiera degradado. Aparecen resúmenes del artículo en Science Daily, PhysOrg y Reuters.

Pero, según New Scientist, Schweitzer no está convencida. Los estudios que ella había realizado indicaban que el colágeno del dinosaurio se asemejaba al de la gallina, y que el colágeno del mamut se parecía al de los elefantes. Kaye no daba ninguna explicación de cómo esto hubiera podido ser así, decía ella. Otros científicos citados en el artículo conjeturaban que los tejidos podrían ser mixturas del tejido original y del biofilm. El artículo de Reuters cita a Kaye diciendo: «No somos expertos en este campo. No estamos en desacuerdo con el hecho de que sus instrumentos detectasen proteína. Estamos proponiendo una explicación alternativa».

El artículo original presentaba más indicios de que las proteínas proceden de bacterias modernas:

Regueros cubiertos observados en biofilms indican que una película viscosa anterior estuvo poblada por bacterias natatorias. La datación radiocarbónica de la película indica un origen relativamente moderno. Una comparación de los espectros de infrarrojos de los modernos biofilms con colágeno moderno y recubrimientos de huesos fósiles sugiere que los modernos biofilms comparten una constitución molecular más cercana que el colágeno moderno con los recubrimientos de los huesos fósiles. Las esferas de óxido de hierro del tamaño de glóbulos rojos sanguíneos que se encontraron en los vasos se identificaron como una forma oxidada de antiguos framboides piríticos. Nuestras observaciones apelan a una explicación más conservadora para las estructuras que se encontraron preservadas en los huesos fósiles.

El equipo investigó 15 géneros procedentes de siete diferentes formaciones geológicas, incluyendo la formación de Hell Creek en la que se había descubierto el tejido blando del T. rex. Los tejidos en esta investigación se compararon con modernos biofilms cultivados en el laboratorio. Algunos de ellos mostraban estructuras ramificadas que imitaban a vasos sanguíneos. Pero el procedimiento no es tan simple como la mera observación del tejido con una lente de aumento. Sus métodos indican una significativa alteración e interpretación:

Se seleccionó un caparazón de tortuga de la formación de Hell Creek para un examen mediante espectroscopia por sus cámaras relativamente grandes en el hueso trabecular que permitían desprender los recubrimientos mediante raspado. Dos miligramos de dicho material se molieron con 450 miligramos de bromuro de potasio (KBr) y se prensaron en un pellet aplicando 8 toneladas de presión. Se dejaron desecar durante 7 días biofilms modernos cultivados en portaobjetos microscópicos en agua estancada y se prensaron 2,5 miligramos en un pellet de KBr como se ha descrito antes. Se molió una muestra de 2,5 mg de tendrón desecado de una gallina junto con KBr y se pelletizó. Se realizaron espectros con un aparato Nicolet 510P a una resolución de 1 cm-1 con un mínimo de 15 barridos. El flujo infrarrojo se ajustó dentro de un 5% para todos los especímenes, y se usó un pellet de KBr puro para la sustracción del fondo entre los especímenes. Se usaron rutinas de correlaciones cruzadas de Excel para determinar el porcentaje de semejanza para los espectros.

El equipo aplicó varias comprobaciones cruzadas. Los huesos procedentes de la superficie y de varios metros de profundidad exhibieron los mismos efectos. Se compararon los espectros de especímenes vivos y fosilizados. No encontraron una correlación tan estrecha de los tejidos con el colágeno moderno —sólo un 37%. Además, las dataciones radiocarbónicas quedaron correlacionadas con tiempos modernos.

¿Cómo crecieron estos biofilms de modo que se pareciesen tanto al tejido blando original? Esta es su explicación:

Un biofilm habría recubierto los vacíos de los canales vasculares y sus lagunas, produciendo un molde de la estructura. Cuando se disolvió el hueso, estos moldes de biofilm imitaron estrechamente las flexibles estructuras vasculares. Los resultados que presentamos aquí sugieren que las estructuras tubulares y los osteocitos se forman mediante este proceso. La ausencia de estructura celular en los tubos transparentes es inconsistente con tejidos preservados.

También decían que se sabe que las bacterias producen proteínas semejantes al colágeno. Y como los biofilms se encuentran en todas partes de la naturaleza, apareciendo en casi cualquier interfaz agua/superficie, podían ser de esperar en las superficies cavernosas dentro de los huesos. «Proporcionan un medio protector contra cambios en el medio más amplio procedentes de niveles de pH, toxinas, etc.», seguían diciendo. «Son viscosos, flexibles y de larga duración mediante mineralización.» A esto se debe el extravío del anterior equipo, creen ellos: «Cuando los biofilms revisten un sustrato, y cuando este sustrato es posteriormente eliminado, el biofilm retendrá gran parte de la morfología original. Esto puede explicar la cantidad y semejanza de estructuras descubiertas en huesos fósiles e indica la improbabilidad de que estas estructuras sean tejidos preservados de dinosaurios, sino que se trata del producto de actividades bacterianas comunes».

Por lo que parece, dan un argumento fundamentado para interpretar los tejidos blandos como moderno cieno bacteriano, y no como restos originales de dinosaurios. Se precisará de adicionales investigaciones para responder a nuevas cuestiones que esta interpretación suscita —junto con tiempo para la confrontación con los puntos de vista del equipo de Schweitzer.

Actualización: Después de publicar esta entrada hoy, National Geographic informaba acerca de la comunicación de Kaye, y decía que Mary Schweitzer mantiene su posición, presentando cuatro contraargumentos: (1) No se han presentado biofilms con tubos huecos ramificados como los que ella encontró en el hueso del T. rex; (2) Con el paso del tiempo, la gravedad hubiera hecho que las películas de los biofilms fuesen más gruesas en el fondo, en contra de lo que encontró su equipo; (3) Nunca se ha comunicado la presencia de bacterias metanotrofas en el interior de hueso; (4) el equipo de Kaye no abordó los informes de seguimiento de su equipo en los que aparecían indicios químicos y moleculares del tejido blando. Cosa sorprendente, Kaye respondió: «Si dicen que obtuvieron proteína del T. rex, no vamos a estar en desacuerdo». Solo cuestionaba por qué obtuvieron tan poca cantidad. Un paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural lo dejó en empate. Ambos equipos presentan argumentos de peso. «Creo que tenemos dos hipótesis alternativas muy interesantes», comentó.


1. Kaye, Gaugler y Sawlowicz, «Dinosaurian Soft Tissues Interpreted as Bacterial Biofilms», Public Library of Science One 3(7): e2808 doi:10.1371/journal.pone.0002808.

Estamos de acuerdo con Kaye en cuanto a que «Se tiene que ir adonde lleva la ciencia» —esto es, adonde llevan las evidencias, y si Schweitzer jamás se retracta de su postura (en base a los mejores datos y a estudios adicionales) de que estos restos representan (al menos en parte) tejidos blandos originales del dinosaurio, entonces así deberá ser. Entonces se deberá conceder esto. Sin embargo, de la nueva interpretación surgen diversos interrogantes. En primer lugar, como algunos observadores comentaron en el comunicado de New Scientist, los restos podrían ser todavía una mezcla de tejido original y de biofilm. ¿Y por qué Schweitzer consiguió una concordancia de colágeno en el hueso de dinosaurio con el de gallinas, cuando, al usar los mismos métodos, obtuvo que el colágeno en el hueso de mastodonte se parecía al de los elefantes? ¿Y qué hay del descubrimiento de Schweitzer de hueso medular frágil en el mismo fósil de dinosaurio? (véase nuestra entrada [en inglés] de 11/11/2006).

En esta entrada de 11/11/2006 hicimos una docena de preguntas de seguimiento cuando Kaye propuso por primera vez la interpretación del cieno de biofilm. ¿Cómo es que se descubrió el biofilm en el interior de hueso fosilizado ahora, después de siglos de coleccionar fósiles? ¿Hay algo en común con los medios ambientes que exhiben este fenómeno? ¿Qué le hizo todo el raspado, toda la molienda y todo el prensado al material original? Quizá se tienen que emplear métodos menos destructivos para corroboración. Incluso si los biofilms pueden conformarse según los tejidos originales y persisten después que éstos se degradan o fosilizan, ¿es razonable creer que fuesen a mantenerse inalterados durante 68 millones de años? Si los biofilms dan dataciones recientes mediante el método del radiocarbono, y si todavía se observan bacterias nadando en este medio, esto implicaría que las bacterias han estado presentes durante todo este tiempo, incorporando carbono 14 al ir creciendo y dividiéndose millones de veces. ¿En base a qué vivieron después de desaparecer todo el tejido original? ¿No hubieran quedado indicios de millones de generaciones de crecimiento biológico en la colonia bacteriana? ¿Es razonable suponer que un biofilm podría mantener durante 68 millones de años una buena imitación del tejido original del dinosaurio (desaparecido ya desde hace largo tiempo) que engañaría a unos cuidadosos investigadores en el laboratorio?

Así, incluso si se concede la victoria a la interpretación del equipo de Kaye, parece también que la consecuencia es que estos huesos no pueden tener la edad que se les asigna. Los evolucionistas nos dicen que el mundo experimentó cambios drásticos desde que se depositó este fósil. Un meteorito casi destruyó toda la vida en la tierra. Subieron los montes, bajaron los valles, subieron las inundaciones de agua, unas placas tectónicas entraron en colisión mientras que otras se alejaban entre sí, el clima se calentó y se enfrió, continentes quedaron cubiertos de capas de hielo y la vida animal estaba evolucionando desenfrenadamente. Las vacas evolucionaron a ballenas y las musarañas evolucionaron a jirafas. Y se nos pide que creamos que a lo largo de todo este tiempo las bacterias en aquel hueso se agarraron de las manos para mantener la forma de un tejido desaparecido durante largo tiempo durante millones de generaciones, hasta que en 2005 un equipo de científicos lo encontró tan perfectamente ajustado al colágeno y a los vasos sanguíneos que anunciaron al mundo el descubrimiento de tejido blando original. ¿Qué credibilidad tiene todo esto? Que Kaye y colegas hayan encontrado biofilms similares en ammonites y tortugas podría sugerir que tampoco estos fósiles tienen millones de años.

Esto es una polémica científica en progreso. Ilustra la naturaleza provisional de los anuncios científicos. Los defensores de la tesis del biofilm podrían argumentar que la interpretación de Schweitzer del tejido blando es una pretensión extraordinaria que exige una prueba extraordinaria. Se debería adoptar una actitud conservadora y cautelosa acerca de la misma hasta que se pueda poner a prueba con observaciones adicionales. Perfecto: la postura creacionista ya era fuerte sin el tejido blando de los dinosaurios. El creacionismo no necesita estas pruebas. Sería interesante ver si la interpretación del tejido blando prevalece, y la podrían emplear como prueba adicional que refuta un lapso de millones de años. En todo caso, su posición no era menos robusta antes del sorprendente anuncio en 2005. Los creacionistas no necesitan el tejido blando, pero los evolucionistas necesitan aferrarse a sus millones de años. Y, como hemos razonado, incluso si prevalece la interpretación del biofilm, no les libra de su dificultad cronológica.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Dinosaur Soft Tissue: Fooled by Slime? 30/07/2008

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

miércoles 30 de julio de 2008

Refutación de una suposición acerca de las hojas — el modelado climático queda afectado

David Coppedge

Una suposición que sonaba a razonable ha sido refutada, y deja a los modelos climáticos en confusión. La suposición era que la temperatura de las hojas se mantiene en equilibrio con la temperatura del aire. Pero resulta que no es cierto. Las hojas están a mayor temperatura que la que se suponía durante los períodos activos de crecimiento, como el mediodía en la estación de crecimiento. Mantienen una temperatura relativamente constante mediante su propio aire acondicionado biológico, con independencia del tiempo que haga. Esto afecta a la interpretación de los isótopos de oxígeno en madera extraídos de los anillos de los árboles, lo que a su vez afecta a las inferencias acerca del clima en el pasado. Esto se desveló en Nature la semana pasada.1

Los científicos han usado la relación del oxígeno 16 con su isótopo más pesado del oxígeno 18 como indicativa de las variaciones del clima. Pero esta interpretación suponía que las hojas están en equilibrio con la temperatura ambiente. Helliker y Richter (U. de Pennsylvania) descubrió que las hojas pueden estar a una temperatura superior en 10°C a la temperatura del aire, y que estaban casi uniformemente calientes a través de una amplia gama de hábitats. Esto afecta también a los cálculos de humedad relativa —que son función de la temperatura. «Nuestros resultados explican esta observación a través de una amplia gama de climas y sugieren además que la tendencia global es la de mantener las hojas a una temperatura óptima con independencia del clima medio», proseguían diciendo. F. I. Woodward (U. de Sheffield, Reino Unido), explicaba, comentando acerca de este artículo en el mismo número de Nature:2 «Durante la estación de crecimiento, con la fotosíntesis en su mayor intensidad, las temperaturas de las hojas se mantienen constantes en un amplio margen latitudinal. Este es un descubrimiento que da un vuelco a una suposición comúnmente aceptada y que tiene diversas consecuencias».

Una consecuencia fundamental se refiere a los modelos climáticos. Los científicos han estado construyendo modelos del clima del pasado bajo el supuesto de que las relaciones entre isótopos de oxígeno que medían en la madera reflejaban la temperatura del aire durante la estación de crecimiento. Ahora se ve que este supuesto es erróneo. Las agujas de los pinos, por ejemplo, no se pueden modelar de forma aislada, porque generalmente están muy apiñadas. Parecía razonable que una aguja de pino, expuesta al aire por todos lados, tuviera la misma temperatura que el aire. Pero en el denso dosel forestal, los agrupamientos de agujas densamente apiñadas crean su propio microclima con el activo gasto de energía por parte de las agujas al fabricar sucrosa como respuesta a la fotosíntesis. Así, las temperaturas de las hojas pueden ser mucho más elevadas que las del aire —y la humedad relativa correspondientemente más baja. Esto afecta a las velocidades de difusión y de incorporación del oxígeno 16 y del oxígeno 18 en la celulosa de los anillos de los árboles.

Woodward resumía con estas palabras el potencial impacto de este descubrimiento sobre los modelos climáticos: «El hecho de que es el dosel forestal en lugar de la morfología de la hoja el factor dominante sobre el control de temperatura en los bosques analizados por Helliker y Richter sugiere la necesidad de un mayor énfasis en buscar comprender cómo el dosel forestal responde al cambio climático, y al calentamiento global en particular». Los autores sugerían también que este descubrimiento obligará a los investigadores a modificar las estimaciones de pérdidas de agua en el dosel forestal. Además, también se arrojan dudas acerca de las teorías de cómo el clima afecta a la evolución de las hojas.


1. Brent R. Helliker and Suzanna L. Richter, «Subtropical to boreal convergence of tree-leaf temperatures», Nature 454, 511-514 (24 julio 2008) | doi:10.1038/nature07031.

2. F. I. Woodward, «Ecology: Forest air conditioning», Nature 454, 422-423 (24 julio 2008) | doi:10.1038/454422a.

Aquí podemos ver cómo supuestos indiscutidos se convierten en eslabones débiles en cadenas de razonamiento en las que los políticos y las sociedades depositan su confianza. Quizá en este caso las modificaciones necesarias de la teoría no serán espectaculares, pero pudieran serlo. En los estamentos científicos se habían tratado las relaciones de isótopos de oxígeno en los anillos de los árboles como datos científicos sólidos de las condiciones climáticas del pasado. Las tomas de científicos midiendo relaciones isotópicas con alta precisión en laboratorios sirven como impresionantes escenas en los documentales. Y el público lego se queda convencido de que los científicos tienen en la práctica una bola de cristal para contemplar el pasado. Y ahora resulta que no estaban midiendo el clima del pasado —estaban midiendo microclimas justo en las superficies de las hojas, que pueden ser significativamente más cálidos que el aire a solo un metro de distancia. Las plantas poseen su propio termostato que mantiene unas temperaturas prácticamente constantes durante la estación de crecimiento. Estas son las temperaturas que quedan registradas en la madera, y no las condiciones climáticas. Este pequeño sobresalto debería enseñarnos a ejercitar una sana cautela y un escepticismo hacia mediciones indirectas como las que tantos científicos han estado empleando de forma rutinaria como válidas. Todos podemos aprender también a cuestionar nuestras propias suposiciones, por muy razonables que parezcan.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Leaf Assumption Challenged: Affects Climate Modeling 29/07/2008

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

History Channel emite la serie Evolve

David Coppedge

Una nueva serie en 13 episodios de History Channel, titulada Evolve, comienza con un episodio sobre la evolución del ojo. Para vender este cuento, el texto de propaganda tenía que personalizar la Evolución en un papel de inventor:

Se trata de una de las invenciones más útiles y extendidas de la evolución. El noventa y cinco por ciento de las especies vivientes están dotadas de ojos y existen en muchas formas diferentes. Aprenda como los antecesores de las medusas pueden haber sido los primeros en evolucionar células sensibles a la luz. Descubra cómo los dinosaurios evolucionaron ojos que los ayudaron a convertirse en eficaces cazadores. Finalmente, aprenda cómo los primates evolucionaron unas singulares adaptaciones para sus ojos que les permitieron explotar mejor su nuevo hábitat, y cómo la capacidad de ver colores les ayudó a encontrar alimento.

Evolucionar se usa aquí como un verbo. Si los dinosaurios evolucionaron ojos, y los primates evolucionaron la visión en color, ¿lo hicieron con una finalidad y a propósito? ¿Sabían acaso como movilizar las mutaciones necesarias para dar a la selección natural las materias primas con las que poder manipular, a fin de que surgiera la función necesaria para la supervivencia? Esto desde luego no sería una presentación del punto de vista neodarwinista. La terminología parece engañosa.

Esta serie se apoya mucho sobre animaciones generadas por ordenador. Pero estas animaciones dependen de la imaginación de personas vivas hoy —no de registros históricos. La historia solía definirse en términos de registros escritos. Por cuanto este tema carece de registros escritos, quizá deberían cambiar el nombre al canal, y llamarlo «Prehistory Channel». En la hora anterior aparece también un episodio animado situado en la prehistoria, de la serie Jurassic Fight Club sobre un supuesto dinosaurio caníbal. Quizá como un gesto hacia los que respetan los registros escritos tenemos el episodio que sigue a Evolve. Se titula «El Gran Diluvio de Noé», de la serie Mega Disasters. Pero este episodio trata la historia bíblica como un mito. Populariza la teoría de Ryan y Pitman de que la historia de Noé es una leyenda que se construyó alrededor de una gran inundación teórica restringida a la región del Mar Negro (véase 6/04/2002).

Illustra Media ha sido líder en explorar la cuestión del origen de la vida y de los órganos complejos desde la perspectiva alternativa del diseño inteligente. Los lectores familiarizados con el video La Clave del Misterio de la Vida y El Planeta Privilegiado puede que no sepan que también han producido documentales sobre historia basada en registros escritos: acerca de Jesucristo, y acerca del Éxodo. Sus títulos han sido recogidos en un sitio web, ApologeticsDVDs.com.

Y hablando de historia acerca de un tema desvinculado a los anteriores, los seguidores del programa espacial se alegrarán de saber que pueden encontrar «la recopilación más completa de la inmensa colección de la NASA de fotografías, películas históricas y videos» en NASAimages.org. Este sitio web, producto de la colaboración entre Internet Archive y NASA, fue inaugurado el pasado 24 de julio.

El evolucionismo prospera mediante propaganda visual y el poder de sugestión. La animación sirve muy bien para cubrir los vacíos en su historia. Pero todo esto es engañoso. Carl Sagan entretejió trucos de animación hace ya décadas en la serie Cosmos de TV. En uno de los casos más desgraciadamente célebres de propaganda visual proevolucionista que jamás se haya difundido, sus animadores representaron a una célula solitaria transmutándose en un animal tras otro mediante morphing, hasta el resultado final de un hombre andando erguido. La cantidad de obstáculos conceptuales, indiciarios y filosóficos que se saltó de golpe deja pequeños los brincos con las botas de siete leguas. Este traductor recuerda una discusión con un compañero de trabajo, entusiasmado por esta «ilustración» de evolución, en la que él insistía: ¡Pero es que se ve con toda claridad! La respuesta que le hizo callar y reflexionar fue: «¡Naturalmente, con dibujos animados yo también he visto a un elefante volar!» Por otra parte, la compañía cervecera Guinness al menos ha comprendido la verdadera tendencia de la evolución.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - History Channel Airs Evolve 29/07/2008

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

Gemas e ideas calentitas acerca del origen de la vida

David Coppedge

Parece que las especulaciones acerca del origen de la vida están buscando constantemente nuevos guiones. Ahora PhysOrg publica una nueva idea de que la vida comenzó ¡sobre diamantes! Pues sí, resulta que «los diamantes pueden haber sido los mejores amigos de la vida en la Tierra primitiva», comienza el comunicado, suscitando la interesante pregunta de si la amistad era ya un concepto anterior a la emergencia de la conciencia. Como se cree que los diamantes se encuentran entre los minerales más antiguos de la tierra, algunos investigadores alemanes emprendieron estudiar si sus superficies servirían como buenas incubadoras para el nacimiento de la primera célula. «En una serie de experimentos de laboratorio, los científicos demostraron que tras un tratamiento con hidrógeno, el diamante natural forma capas cristalinas de agua sobre su superficie, que son esenciales para el desarrollo de la vida, e involucradas en conductividad eléctrica». ¿Y cómo se dice «condiciones necesarias y suficientes» en alemán? «Cuando las moléculas primitivas se posaron sobre la superficie de estos diamantes hidrogenados en la atmósfera de la Tierra primitiva, la reacción resultante puede haber sido suficiente para generar moléculas orgánicas más complejas que finalmente dieron origen a la vida, dicen los investigadores.»

En otro estrambótico escenario, BBC News sugiere que la vida procede de Venus. Si es tan difícil como para descolocar a los mejores astrobiólogos en la tierra en su intento de imaginar cómo la vida pudo formarse en un planeta con condiciones favorables en la zona habitable, ¿cuánto más desde una caldera abrasadora y agobiante con una atmósfera impregnada de ácido sulfúrico? Los hermanos Wickramasinghe (de los que Chandra fue durante mucho tiempo colega del difunto Sir Fred Hoyle) no contemplan a Venus de esta manera. Ellos creen que «las nubes de Venus contienen compuestos químicos que son congruentes con la presencia de microorganismos». Entonces, ¿cómo llegaron aquellos microbios de Venus a la tierra? Fueron arrastrados por el viento solar. Un investigador escéptico consideraba que esto «realmente no es muy probable».

¿Cómo es posible que ideas tan descabelladas reciban tan buena prensa? Si nadie necesita un curso de reciclaje acerca de la razón de que los cristales no son patrones para la información, puede leer las notas para el 19/02/2004, 15/02/2004, y 8/06/2007. Para artículos en castellano acerca de esto mismo, haga clic, en «etiquetas», sobre origen de la vida. Estas ideas realmente no tienen fundamento racional alguno, excepto la necesidad de mantener a toda costa la ilusión de una explicación materialista para la vida en su origen y desarrollo.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Gems and Hot Ideas About Life’s Origin 28/07/2008

Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (33): El origen de la vida, simplificado: la respuesta de la Innovación Estocástica al Diseño Inteligente

David Coppedge

Un comunicado de prensa de la Universidad de California en San Francisco dice provocativamente:

Antes que emergiese la vida en la tierra, el escenario debe haber sido establecido bien por un tipo primitivo de metabolismo o por una maquinaria de duplicación semejante al ARN —según creen los expertos. Pero, ¿qué precedió a estas etapas previas a la vida?

Un par de científicos de la UCSF han desarrollado un modelo que explica cómo unos simples procesos químicos y físicos pudieron haber establecido las bases para la vida. Como todos los modelos útiles, el de ellos puede ser sometido a prueba, y los autores describen cómo hacerlo. Su modelo se basa en unas leyes químicas y físicas simples y bien conocidas.

La «innovación estocástica» se puede considerar como un eufemismo de «invención al azar». Un proceso estocástico es aquel en el que interactúan el azar y la ley natural. Justin Bradford y Ken Dill han propuesto un modelo que ellos creen que cubre el vacío entre los ingredientes primordiales y la maquinaria funcional —al menos conceptualmente. Su modelo fue publicado en el número de 4 de junio de 2007 de PNAS.1 El comunicado de prensa nos da el resultado, que se centra en las interacciones entre catalizadores químicos simples, como las superficies de minerales arcillosos:

La idea básica es que unos principios simples de interacciones químicas permiten una especie de selección natural a escala micro: las enzimas pueden cooperar y competir entre ellas en maneras simples, llevando a disposiciones que pueden convertirse en estables, o «fijados», dice Ken Dill, Ph.D., autor principal del artículo y profesor de química farmacéutica en la UCSF.

Pero, ¿es realmente posible extender la selección natural a un medio abiótico?2 El comunicado de prensa compara esta selección química con la selección natural en entidades vivas: neuronas, comunicaciones entre hormigas, y la teoría de Darwin en general. «Lo mismo que en estos procesos más obvios, las interacciones químicas en el modelo involucran competición, cooperación, innovación y una preferencia por la coherencia, dicen ellos.» Sin embargo, estos ejemplos están todos bajo el control de un código genético. Y difícilmente pueden usarse términos como competición, cooperación, innovación y preferencias en el caso de las moléculas.

Hasta ahora, esto sería un argumento basado en el uso indebido de la analogía, —una falacia lógica. Los autores intentan volver la discusión a la realidad:

En su forma más simple, el modelo exhibe cómo dos catalizadores en una solución, A y B, actuando cada uno de ellos para catalizar una reacción diferente, podrían acabar formando lo que los científicos llaman un complejo, AB. El factor decisorio es la concentración relativa de sus asociados deseados. El proceso podría ir algo así: el catalizador A produce una sustancia química que usa el catalizador B. Ahora bien, como B normalmente busca este producto químico, a veces B quedará atraído por A —si el producto químico que él desea no está de alguna otra manera disponible cerca. Como resultado, A y B se aproximarán, y formarán un complejo.

La palabra «complejo» es clave, porque expone cómo unas simples interacciones químicas, con pocos intervinientes, y que siguen leyes químicas básicas, pueden llevar a una novedosa combinación de moléculas de una mayor complejidad.

Esto es una mejora, pero siguen describiendo a las moléculas como participantes activas que se desean la una a la otra y que esperan mejorar. ¿Se hizo mejor en el artículo original, donde se esperan unos estándares más elevados de precisión? Una lectura del mismo expone que comienzan con las mismas analogías y con el mismo lenguaje teleológico:

Hay varios ejemplos de lo que se podría designar «innovación estocástica», por la que un sistema biológico, físico o sociológico: (i) realiza una búsqueda entre opciones viables, luego (ii) selecciona una o más de estas opciones que sea la «mejor» mediante alguna métrica, luego (iii) fija esta selección para el futuro. En biología, el ejemplo mejor conocido es la evolución darwinista, donde variación es el término que describe el paso de búsqueda, y selección natural es el término que describe las etapas (i) y (ii).

Luego proceden a aplicar este razonamiento a neuronas, a colonias de hormigas y a humanos: «Los seres humanos, los negocios y las organizaciones sociales evolucionan mediante la toma de decisiones: realizan búsquedas entre las opciones que tienen disponibles, adoptan decisiones favorables para ellos mismos, y luego recuerdan y actúan en base a estas decisiones en el futuro». Pero sigue sin estar claro cómo las moléculas pueden hacer tales cosas.

En algún punto, los autores tendrán que limitar su vocabulario al lenguaje no teleológico, impersonal, de las leyes químicas y del azar:

Aquí lo que nos interesa es si la innovación estocástica se podría ser también conseguir en medios químicos y bioquímicos. ¿Pueden las reacciones químicas y bioquímicas encadenarse entre ellas de maneras complejas e innovadoras, impulsadas sólo por simples procesos fisicoquímicos de búsqueda y selección? Si es así, puede ser útil, no sólo como una herramienta en química y bioquímica, sino también para darnos atisbos en los procesos de organización química que puedan haber tenido lugar durante la evolución prebiótica.

Ahí es donde nos encontramos con la realidad. Cosa sorprendente, mientras estaban poniéndose los guantes para anunciar su modelo, hicieron algunas afirmaciones comprometedoras acerca de sus predecesores:

Nuestro objetivo no es explicar ningún cuerpo existente de datos, porque sabemos que no corresponde nada de esto. Más bien, nuestro objetivo aquí es proponer un tipo de principio organizador que no ha sido explorado antes, que sepamos, sino que está basado en principios fisicoquímicos bien establecidos y que puede someterse a ensayo mediante experimentos. Nuestra motivación inicial para este trabajo era el de comprender algunos enigmas de la química prebiótica donde, se podría argumentar, el campo está actualmente tan limitado por una carencia de modelos específicos susceptibles de ensayo como lo está por una carencia de experimentos.

Dejando atrás esta pequeña revelación, examinemos los detalles de su modelo. Los autores establecen unos cuantos supuestos y condiciones límite, y hablan de unos catalizadores conceptuales A y B que interaccionan según unas reglas simples. (A y B son unas moléculas imaginarias en un ordenador, no verdaderas sustancias químicas en unas botellas). En base a las reglas que ellos imponen, emergen los siguientes fenómenos: cooperación, competición, coherencia e innovación —o esto es lo que ellos pretenden.

Como ejemplo de competición, introdujeron una superjugadora A que hace un mejor trabajo de catálisis. ¿El resultado? Los ricos se enriquecen más: «Dentro de nuestro simple modelo de sistema químico, esta competición se asemeja a la selección darwinista, excepto que nuestra métrica de “éxito” es la formación del complejo AB, mientras que la métrica de éxito en los sistemas biológicos es la supervivencia».3

Pero, ¿se consigue realmente escapar a la teleología con esto? De momento parece que estos «complejos AB» son poca cosa más que pringue, si no tienen función ni fin. Meramente, se irán acumulando siguiendo las leyes químicas de acción de masas y de ósmosis hasta que algún factor limitador los lleve a un estado de equilibrio.

Nuestro modelo demuestra que la coherencia tiene valor, y que exhibe un comportamiento tipo “tortuga y liebre”, se jactaban los autores, pero, ¿quién estaría allí para atribuir valores? ¿Qué juez estaría observando la carrera y decidiendo el ganador? ¿Qué multitud estaría en las gradas vitoreando a su campeón? Y prosigue su lenguaje analógico, demostrando que la tortuga gana, igual que en la fábula: «Así, una coherencia sostenida es más efectiva para una formación de complejos que un comportamiento de un estallido de gran actividad».

Luego añadieron más pares catalíticos al modelo, y consiguieron lo que designaron como «jerarquías funcionales». Explicaban: «Así, se pueden impulsar múltiples catalizadores juntos, potencialmente en una diversidad de disposiciones topológicas, incluyendo cadenas, redes y ciclos metabólicos». De una u otra manera, han introducido el metabolismo en escena. El metabolismo presupone la canalización de la energía para realizar funciones.

Y luego los autores salen con otra sorpresa: pretenden que su modelo prescinde de un famoso argumento en pro del diseño inteligente:

Estos resultados inciden sobre una idea que se ha designado como «complejidad irreducible». Se ha razonado que no hubieran podido surgir complejos sistemas biológicos y químicos prebióticos mediante simples procesos fisicoquímicos, porque no hubiera habido ninguna ventaja selectiva para cada uno de los supuestos cambios incrementales a lo largo de la ruta. Desde este punto de vista, ¿para qué sirve medio ojo? Un organismo no sería servido por nada menos que por un ojo completo, de modo que las estructuras intermedias no hubieran impartido suficiente valor para sobrevivir a la selección natural. Desde dicho punto de vista, «irreducible» se refiere a un sistema que dejaría de funcionar si se elimina cualquier parte componente, y la complejidad irreducible tiene referencia a la idea de que dichos sistemas exigen diseño y no se podrían desarrollar mediante innovación estocástica. El contraargumento, visto en simulaciones de ordenador, por ejemplo, ha sido que la innovación estocástica funciona de manera diferente: la evolución no «conoce» el objetivo final por adelantado, pero lo encuentra a través de una búsqueda aleatoria en pasos indirectos incrementales.

Efectivamente, la primera referencia es al libro de Michael Behe, La caja negra de Darwin, y el contraargumento se refiere a los organismos digitales de Lenski y Adami (véase nota para 4/07/2004). Pero en este caso, los críticos del Diseño Inteligente acusaron a los evolucionistas de interferencia de investigador por la imposición de sus capacidades mentales y decisiones sobre los elementos participantes (véase ISCID). Estos dos autores pretenden ahora que un sistema irreducible ha emergido «mediante fuerzas fisicoquímicas ciegas».

En las consideraciones finales afirman los autores que este modelo tiene otro subproducto beneficioso: explica los vacíos en el registro fósil. Lo explican así:

Abreviando, los estados intermedios son inestables. Las etapas son descendentes. Una etapa evolutiva lleva a la siguiente, rápidamente seguida por la siguiente, etcétera, sin pausa. En la metáfora evolutiva nunca aparece medio ojo como un estado estable porque un estado así es rápidamente impulsado por fuerzas evolutivas aún más enérgicas para formar un ojo completo, quizá para un propósito diferente que en medio ojo. Estas transiciones en dos estados son también comunes en el plegado de proteínas, por ejemplo, donde el estado desnaturalizado va seguido en el tiempo por un estado parcialmente estructurado que va inmediatamente seguido de un estado aún más estructurado, etc., hasta que la molécula queda plenamente plegada en la estructura nativa. En las etapas más primitivas del plegado, la proteína no sabe que está dirigiéndose hacia el estado nativo; está simplemente buscando una situación marginalmente mejor que su estado anterior.

Cuando desenvolvemos este párrafo, encontramos de nuevo más personificación y teleología: nos encontramos con etapas que conducen a estados que tienen un propósito y que son mejores que estados anteriores. Tenemos proteínas que están buscando ir pendiente arriba en etapas incrementales.4

En la conclusión, los autores explicaban por qué su modelo respalda el punto de vista de una creciente minoría de investigadores en el campo del origen de la vida, de que el metabolismo precedió a la genética (véase El naufragio de las investigaciones sobre el Origen de la Vida). Las cadenas y los ciclos metabólicos de reacciones emergen en su modelo computerizado sin un código genético. «Naturalmente», concedían ellos, «una importante virtud de tener en último término un sistema genético es que proporciona una “memoria” a mucho más largo plazo para la etapa de “fijado” (la etapa 3 en la Introducción) que en el caso de la propagación no genética, donde la memoria es proporcionada meramente por un cociente de actividades de disociación frente a tiempos de fluctuación de recursos». Sin embargo, el término virtud parece limitado a agentes morales, no a productos químicos.

Explicaban luego que búsqueda, selección y fijación son los únicos procesos mecanísticos necesarios. La búsqueda ocurre mediante atracción química, la selección ocurre mediante la formación de complejos AB, y la fijación ocurre cuando los complejos resultan robustos contra desastres de agotamiento. Esta, afirmaban, es la virtud de su modelo: proporciona una respuesta mecanística a los críticos del campo del diseño inteligente:

Una distinción fundamental entre la innovación estocástica, que se explora aquí, y la innovación basada en el diseño, en el que un sistema complejo es diseñado desde criterios de ingeniería y construido por un diseñador, es que la innovación estocástica no involucra «objetivos» implícitos ni tampoco ninguna conducción hacia un propósito determinado. El paradigma darwinista expone cómo pueden surgir una complejidad y orden crecientes mediante procesos que no involucran conducción mediante inteligencia o designio.

Incluso proponían una manera de poner a prueba su modelo: medir si los complejos AB están más concentrados cuando se agota el recurso común. Lo que no queda claro, sin embargo, es si sucedería nada en absoluto si no estuviera presente un laborante inteligente en el laboratorio. Dan por supuesto que un laborante seleccionaría los catalizadores y controlaría las concentraciones.

Los párrafos finales consideraban los puntos débiles de anteriores modelos de autoorganización. Por su parte, se jactan que el de ellos no necesita aparato genético, ni diseñador, sino solo las leyes de la termodinámica y la afinidad química. Pero su conclusión se apoya fuertemente en la palabra función:

Un proceso bien conocido en química es el enlace y la asociación de moléculas, impulsado por fuerzas termodinámicas. Aquí consideramos si unas moléculas catalizadoras podrían ser impulsadas a asociarse mutuamente, mediante fuerzas típicas de afinidad, pero basadas en sus funciones moleculares. Las fuerzas impulsoras funcionales son bien conocidas en biología, mediante los principios de la evolución, pero no están todavía muy estudiadas en química. Proponemos un modelo acerca de cómo diferentes enzimas o moléculas catalizadores de Michaelis-Menten pudieran tender a asociarse, impulsadas por la producción o el agotamiento de recursos comunes. Los agentes no se asocian si el recurso común es abundante. A esto lo llamamos el principio de apantallamiento. De esta manera, los agentes se organizan de forma adaptativa, y se puede formar complejidad a partir de sistemas más simples. En nuestro modelo, «la función dicta la estructura», una inversión del paradigma según el que «la estructura dicta la función».

La cuestión irresuelta es: ¿acaso puede existir ninguna función sin biología? Si la función química carece de significado, entonces han dado por supuesto un concepto biológico que les es preciso demostrar.


1Justin A. Bradford and Ken A. Dill, «Stochastic innovation as a mechanism by which catalysts might self-assemble into chemical reaction networks», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 10.1073/pnas.0703522104, June 12, 2007, vol. 104, no. 24, pp. 10098-10103.

2Véase libro en línea (en inglés), esp. p. 90.

3Recordemos que si el éxito evolutivo se mide en términos de supervivencia, el resultado es una tautología (ver puntos 13 y 14): los más aptos sobreviven porque por definición los sobrevivientes son los más aptos. Véase también Selección Natural y sentido común.

4En la analogía de la proteína, los autores pasan por alto el hecho de que el plegado de las proteínas va asistido por chaperonas, y que está bajo el control del código genético. Si no se pliegan correctamente dentro del tiempo permitido, la proteína es conducida al cubo de reciclado (proteasoma).

El lector que se haya tomado el tiempo de examinar los retorcidos procesos mentales de estos autores habrá visto los mismos trucos que emplea siempre el darwinismo: personificación, petición de principio, uso indebido de la analogía, generalizaciones elocuentes y baladronadas. Todo esto bien aderezado con palabras generadoras de ilusiones como pudiera, puede que, quizá, habría de-hubiera-debiera.

Hemos dedicado bastante espacio a analizar este artículo debido a su relevancia. Se trata de un intento directo de defender el darwinismo frente a tres de los ataques más fundamentados: la complejidad irreducible, los vacíos y el fracaso de la evolución química (p. ej., El naufragio de las investigaciones sobre el Origen de la Vida).

Lo mismo que en el caso de las especulaciones sobre evolución mediante programas de ordenador, estos autores solo se ensuciaron las manos con un teclado, no trabajando las sustancias en laboratorio. Y es que los productos químicos son más bien implacables. De modo que podemos dejar sus baladronadas como tales baladronadas y pedirles que realicen sus propuestos ensayos con moléculas de verdad. Que echen dentro de una bañera algunos productos químicos no seleccionados de las estanterías junto con algunos trozos de materiales cerámicos, que se sienten a esperar un par de miles de millones de años, y a ver qué sucede. No se permite ninguna interferencia. Los productos químicos tienen que encontrar su propia «función» sin medio ojo que la contemple, y sin ningún auxiliar de laboratorio inteligente que les diga lo que significa esta útil palabra «función».


Lecturas adicionales


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Origin of Life Made Simple: Stochastic Innovation Answers I.D. 8/06/2007

Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

martes 29 de julio de 2008

AIP (32): En busca de explicaciones para las espirales de Fibonacci en las plantas

David Coppedge

Los diseños espirales en una alcachofa son suficientes para hacer que un físico se atragante. ¿Cómo consiguen plantas como los cactus, girasoles, fresas y alcachofas producir diseños geométricos de espirales de giro horario y antihorario? ¿Por qué estas espirales siguen una regla matemática conocida como la sucesión de Fibonacci? Una nueva teoría sugiere que se trata de la ordenación de energía mínima para una estructura de elementos construida sobre una forma cónica.
Un artículo en PhysOrg explica las teorías de tres físicos/matemáticos en la Universidad de Pequín, que pudieron producir espirales de Fibonacci sobre microestructuras cónicas. Su investigación sugiere que «los diseños de las plantas podrían estar modelados por entidades mutuamente repulsivas tanto para superficies esféricas como cónicas». Incluso así, no han podido presentar ninguna prueba matemática, y ello por una razón muy clara:

«Los diseños sobre una esfera son ahora designados como el problema de Thomson, que se ha generalizado como el Problema Generalizado de Riesz», explicaba [Zexian] Cao. «No existe un método general para encontrar la configuración de mínima energía para una determinada geometría restrictiva, y las soluciones numéricas cuestan una gran cantidad de tiempo tanto a los ordenadores como a los científicos. Aún peor, es difícil convencerse de que la solución de mínima energía que ha encontrado es verdaderamente el mínimo global. Y las soluciones numéricas nunca se aceptarían como prueba.»

Cao proseguía diciendo que la dificultad para explicar este fenómeno es verdaderamente «mortificante» para la física. La última explicación tampoco puede establecer una vinculación causal desde la forma en que el ADN traduce las proteínas a la manera en que se disponen en la punta de la hoja.

Véase el artículo ¿Como hacen matemáticas las plantas?, publicado originalmente en 20/11/2003. El presente artículo [publicado originalmente el 6/05/2007], demuestra que, cuatro años después, el problema sigue en pie.


Fuente: Creation·Evolution Headlines Seeking Explanations for Plant Fibonacci Spirals - 6/05/2007

Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com

Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

¿Pueden los gusanos superar a los humanos?

David Coppedge

Los gusanos pueden parecer repugnantes para algunas personas, pero poseen algunas asombrosas capacidades. Por ejemplo, ¿cuántos de los lectores no han encontrado graves dificultades con las clases de cálculo? Los gusanos tienen un conocimiento innato de cálculo, según informa Greg Soltis en Live Science. Sus cerebros aplican instintivamente la lógica del cálculo a las señales sensoriales de entrada. Un biólogo de la Universidad de Oregón descubrió que cuando una lombriz detecta la presencia de alimento, esencialmente realiza una derivada para llegar por la ruta más corta posible.

En otras noticias acerca de los gusanos, los ingenieros han encontrado una fuente de materiales «super resistentes y ligeros para usarlos en construcción y reparación de vehículos espaciales, aviones y otras aplicaciones» Se encuentra en las fauces de un gusano marino común, según informaba Science Daily. Una singular proteína rica en histidina identificada en las fauces y pinzas de este gusano «rivaliza con la de los dientes humanos y excede en dureza a muchos plásticos sintécticos», pero es tan ligera como fuerte. Nereis virens (un gusano de arena; véase descripción), un gusano marino apreciado como cebo por los pescadores del Maine, usa las fauces para capturar y cortar su alimento.

Quizá los perros aprendieron el cálculo de los gusanos (20/05/2003). Si un evolucionista intenta resolver esto poniéndole la etiqueta de evolución convergente, discute el tema con él. Para información sobre la pretendida evolución convergente, se recomienda la lectura de Convergencia, y el origen del hombre.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Can Worms Outsmart Humans? 27/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris -
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Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
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Los dinosaurios, situados en un gran árbol

David Coppedge

Los dinosaurios no aprovecharon el gran aumento de diversidad al final del Cretáceo, dicen investigadores británicos. Según su gran «superárbol» de la evolución de los dinosaurios, los dinosaurios estaban justo evolucionando a una velocidad normal mientras que las plantas fanerógamas, los insectos sociales, las aves y los mamíferos estaban evolucionando a toda velocidad.

Science Daily y New Scientist aparecen entre las publicaciones populares que imprimieron el diagrama del superárbol y que presentaron esta declaración como algo incuestionable. Pero un análisis del artículo original1 desvela algo interesante:

Para poder obtener un árbol bien resuelto, emprendimos una cierta poda de taxones post hoc en la que se eliminaron especies pobremente constreñidas, que producían una cantidad inaceptablemente elevada (más de 5.000) de superárboles igualmente probables. La elección de un árbol para análisis de diversidad se basó en el respaldo global de los superárboles.

De hecho, se tomaron muchas decisiones subjetivas para conseguir el superárbol. Los autores tuvieron que decidir, por ejemplo, qué fósiles cumplían el criterio de especies distintas. También ejecutaron diversos programas de software de construcción de árboles y tuvieron que decidir valores umbrales para concordancia: p.ej.: «Para forzar la ejecución por parte de MIX de un análisis compatible, la opción umbral de parsimonia se ajustó a 2. Se realizaron cien búsquedas heurísticas, y se ponderaron los factores (como se describe más arriba) usando un fichero de pesos generado de forma específica». Párrafos posteriores exhiben aun más subjetividad. Aquí tenemos una selección de la sección de «Materiales y Métodos» para dar una idea de la manipulación detrás de los resultados. Algunas definiciones de los términos se definieron entre corchetes.

Los cambios filogenéticos en la diversificación se detectaron usando SYMMETREE v. 1.0 (Chan & Moore 2005). Los análisis de la forma del árbol quedan sesgados cuando un grupo es parafilético [compuesto de algunos pero no de todos los miembros que descienden de un antecesor común], como cuando se representa un clado particularmente especioso (en este caso las aves) se representa con un solo terminal (el Archaeopteryx). Así, se precisó de una modificación a fin de explicar la ausencia de aves. Aunque no era factible en esta contribución incluir todas las aves, se insertó una filogenia dibujada a mano de los taxones más bien conocidos del Mesozoico (72 especies en total) en el nodo correspondiente al Archaeopteryx +Jinfengopteryx, convirtiendo efectivamente el árbol en un corte del tiempo Mesozoico. (Esta ubicación del Jinfengopteryx se basa en la descripción original (Ji et al. 2005), pero análisis más recientes, p. ej. Turner et al. (2007), lo han ubicado dentro de los Troodontidae.) Las politomías [divisiones en tres o más partes] se trataron como débiles, con el algoritmo ERM [ritmos iguales de Markov] sensible al tamaño ajustado para realizar 10.000 resoluciones aleatorias por nodo individual y 1.000.000 resoluciones aleatorias para todo el árbol. Las ramas internas dentro de la filogenia en la que se infieren que tuvieron lugar cambios de diversificación se identificaron usando la estadística de cambio Delta-2. Este procedimiento se repitió para los cortes temporales de todo el árbol como se describe en Ruta et al. (2007) para evitar violar el modelo ERM.

El árbol fue también ajustado a la escala de tiempo geológico, que supone la exacta historia evolutiva que los investigadores estaban tratando de discernir. Luego, añadieron datos ausentes (una especie de oxímoron), o «gamas fantasma», para conseguir un resultado más uniforme:

Las gamas fantasma, extensiones de gama estratigráfica basal mínima implicadas por la geometría del árbol filogenético, indican la ausencia de datos fósiles, y nos permiten corregir los perfiles de diversidad para el grupo a lo largo del Mesozoico y comparar ritmos de diversificación, el cambio proporcional en la riqueza observada de especies como función del tiempo, en diferentes puntos (figura 2b, línea sólida): observemos cómo la adición de gamas fantasma suaviza la curva. En particular, los picos en el ritmo de diversificación observado en el Noriano y Campanianse-Maastrichtianense (grupos 3 y 12) quedan sumamente reducidos cuando se introducen las gamas fantasma. Esta es una corrección mínima que no tiene en cuenta las gamas de taxones desconocidos antes de la primera aparición del más antiguo de un par de grupos hermanos. Además, esta corrección no aborda posibles extensiones de gama hacia arriba. Sin embargo, se siguen observando picos en los más antiguos Jurásico medio y superior después de la introducción de gamas fantasma (figura 2b, línea de puntos).

¿Ha preguntado alguien si los criterios selectivos para aplicar ajustes en el software y las decisiones subjetivas acerca de qué especies incluir y cuáles excluir generarán inferencias fiables acerca de un pasado no observable que se supone que existió hace más de 100 millones de años? ¿O más bien esta clase de manipulación garantiza la reproducción de las propias preferencias de los autores?

Los autores trataron de introducir correcciones para algunos sesgos conocidos, como el error de toma de muestras. También trataron acerca de incertidumbres objeto de intensos debates entre los evolucionistas, como si la diversificación se da generalmente en una etapa temprana en una radiación o no. También reconocieron que «el registro fósil de los vertebrados continentales es evidentemente disperso, con grandes vacíos temporales entre horizontes de muestreo. La gravedad del sesgo en el muestro es objeto de debate». Con todo, tuvieron que admitir que «Sigue que las fluctuaciones en el ritmo de diversificación puede que no necesariamente refleje una señal evolutiva, y se tienen que someter a una prueba rigurosa».

Al final de todo, después de repetidos giros de controles, la señal de que los dinosaurios no tomaron parte en la pretendida «Revolución Terrestre del Cretáceo» resultaba débil. Sin embargo, los artículos de las publicaciones populares de divulgación científica lo presentan como un descubrimiento científico.


1. Lloyd, Davis, Pisani et al, «Dinosaurs and the Cretaceous Terrestrial Revolution», Royal Society Proceedings B, 0962-8452 (Revista) 1471-2954 (En línea), DOI: 10.1098/rspb.2008.0715.

Acabamos de ser testigos de unos actos flagrantes de adivinación profesional. Lo que estos científicos han hecho no tiene más relación con la verdadera historia del mundo que lo que nos puedan decir unas hojas de té en un cuenco acerca del origen de las plantas de té. Esto es un puro y duro hocus pocus impuesto sobre un crédulo público bajo un disfraz de ciencia (es decir, de conocimiento). Hemos dado citas detalladas del artículo para desvelar cómo se hace el juego de manos. No es necesario comprender la jerga. Sólo contemplemos su gran subjetividad. ¿Por qué los medios de divulgación popular publican las afirmaciones de fondo de estos augures como si hubiesen conseguido un conocimiento objetivo del mundo? Aquí no tenemos más que imaginación darwinista haciéndose pasar como investigación científica.

Observemos cómo el proyecto está saturado de ideología evolucionista de comienzo a fin. Los fósiles (que se admite que son bien escasos) fueron ubicados primero en el contexto del cuento evolucionista de millones de años de descendencia. Este paso ya ha quedado refutado por el descubrimiento de tejidos blandos en huesos de dinosaurio, lo que desmorona la presuposición de los millones de años (véase Inferencias de proteínas antiguas). Impertérritos a pesar de esta verdad incómoda, los autores persisten en la búsqueda de su visión pidiendo prestado de otros sonsonetes y encantamientos evolutivo-adivinatorios. A fin de cuentas, es de buena educación dar referencias de las fuentes utilizadas. Luego usaron un software de adivinación darwinista. Escogieron sólo las hojas de té y la iluminación adecuadas para respaldar su visión. Publicaron luego su horóscopo resultante en una revista de augurios darwinistas, y lo comunicaron a la prensa darwinista para que lo proclamasen ante las masas ya condicionadas desde la escuela y el instituto y el entorno cultural. Esto con la exhibición de una imagen llena de colorido del Diagrama del Superárbol Mágico para darle un aire de autoridad mística al anuncio.

Todos estos efectos especiales tienen el propósito de suscitar en la conciencia pública un sentimiento de maravilla evolucionistas. Se espera de los lectores que se inclinen y confiesen que los augures poseen la sabiduría del mundo, y que deben rechazar a los malvados y locos creacionistas que proclaman un mensaje diferente: que los complejos cuerpos de las aves, de los mamíferos, de los dinosaurios y de los insectos manifiestan designio, no azar, y que las míticas «revoluciones terrestres del Cretáceo« son incapaces de dirigir una materia sin dirección hacia la invención de órganos y funciones de enorme complejidad.

Cuidado con los trucos de estos adivinos. Querrían hacernos creer que el software de la vida procede por azar de su hardware, cuando la realidad es que tanto el software como la maquinaria de lectura y ejecución del mismo, y todos sus efectos en las distintas manifestaciones de la vida son evidentemente producto de un Diseño de un Creador Todopoderoso. El materialismo, la idea de que toda la vida, incluyendo la introspección humana y sus capacidades de comunicación mediante el lenguaje, es producto de combinaciones ciegas de la naturaleza, no puede sostenerse con ningunas cortinas de humo excepto para aquellos cuyas mentes se cierran a la evidencia de plan y propósito en la constitución del universo y en la complejidad de la vida. No hay peor engaño que el autoengaño.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Dinosaurs Placed in Big Tree 26/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris -
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Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
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Lámete las heridas

David Coppedge

La saliva contiene una potente proteína antiséptica, dicen científicos de Holanda. Science Daily informaba que si este compuesto se pudiera producir en masa, ofrece esperanzas para personas con enfermedades, quemaduras y heridas propensas a las infecciones.

La saliva es una compleja mezcla de muchas clases de moléculas. Con experimentos controlados, los investigadores han podido identificar la histatina como el ingrediente activo para promover la curación de heridas.

El director de la revista que publicó los resultados explicaba la significación de este descubrimiento. «Este estudio no solo responde a la pregunta biológica de por qué los animales se lamen las heridas, sino que explica también por qué las heridas en la boca, como las de una extracción de una muela, sanan mucho más rápidamente que heridas comparables de la piel y de los huesos», decía. «También nos dirige a comenzar a considerar la saliva como una fuente para nuevos medicamentos».

Una búsqueda del término histatina reveló un artículo de 2001 publicado en Infection and Immunity que también atribuía propiedades antifúngicas y antibacterianas a la histatina-5, un miembro de una familia de polipéptidos que se producen en las glándulas parótidas y submaxilares. «Lo mismo que otras proteínas de la saliva, la histatina 5 parece ser polivalente», añadieron.

Si has sentido repulsión al ver a un animal lamiéndose una herida abierta, quizá deberías ahora respetar a este animal por su conocimiento innato de lo que los científicos están justo desvelando. ¿Cómo se explicaría esto, desde una perspectiva evolucionista? ¿Cuántos animales hubieran tenido que morir debido a infecciones antes que los compuestos adecuados emergieran al azar? ¿Cómo aprendió el animal a lamerse las heridas cuando surgió el antiséptico?

La perspectiva creacionista tiene sentido. Estamos equipados con las sustancias necesarias para florecer en el medio que fue creado para nuestro goce. Esto incluye útiles para afrontar exigencias rutinarias que pudieran surgir de nuestra curiosidad. Tenemos un ungüento curativo eficaz ahí mismo, en la boca.*

La vergüenza es que la ciencia moderna tardase tanto en seguir esta indicación de la naturaleza. A veces la civilización parece condicionarnos a alejarnos del conocimiento innato que necesitamos como parte de nuestro propósito. Y ahora, ¿comenzará la Cruz Roja a dar cursillos de lamer las heridas para primeros auxilios?

*Tal como enuncia el «Principio Edénico»1, las cosas no son ahora necesariamente como eran en la creación original. Este descubrimiento acerca de la histatina debería contemplarse con cautela ante la posibilidad de riesgos en la saliva humana que pudieran contrarrestar algunos de los beneficios; por ello, no convierte en innecesaria la aplicación apropiada de los modernos antisépticos.


1 Principio Edénico: El examen de las interacciones originales de los fenómenos originales debería darnos nuestro entendimiento por defecto de sus actuales interacciones óptimas, a no ser que cambios históricos exijan lo contrario. Corolario: la carga de la prueba está en el proponente de un tratamiento sanitario si no era necesario en el Edén. Ejemplos: (1) El vegetarianismo era la dieta humana prescrita en el Huerto del Edén, pero acontecimientos posteriores llevaron a la permisión del consumo de carne. (2) Si los enemas de café no aparecen prescritos como tratamiento rutinario en Edén, seguramente son innecesarios en la actualidad.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Lick Your Wounds 27/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris -
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Inferencias de proteínas antiguas

David Coppedge

El hueso de pata de dinosaurio con tejido blando vuelve a ser noticia. Ya en 2005 (24/03/2005), un fémur de un T. rex se rompió durante su transporte, y se descubrió que contenía tejido flexible y vasos sanguíneos con presencia glóbulos rojos. Este era «un fenómeno que se consideraba imposible», es decir, que estos tejidos hubieran sobrevivido durante unos 68 millones de años. En 2007, el equipo de Mary Schweitzer anunció la presencia de colágeno en el dinosaurio y en un hueso de mastodonte (12/04/2007). Science publicó una breve actualización sobre el tema.1 Este artículo no decía nada acerca de la sensación causada por el hallazgo de tejidos blandos en fósiles antiguos. Se concentraba casi totalmente en la evolución. ¿Qué consecuencias puede tener este hecho con relación a la pretendida gran edad de estos restos?

El equipo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, de Harvard y de otras instituciones secuenciaron el colágeno tanto del dinosaurio como del mastodonte. Su meta era encontrar la evolución: Era claramente el propósito de la investigación: «Realizamos análisis filogenéticos para inferir las relaciones evolutivas» del dinosaurio y del mamífero. «A pesar de la falta de datos de secuenciación», dijeron, «el mastodonte se agrupa con el elefante y el T. rex se agrupa con las aves, de forma congruente con las predicciones basadas en los datos genéticos y morfológicos para el mastodonte y morfológicos para el T. rex.» Concluyeron que «los datos moleculares procedentes de organismos largamente extintos pueden tener el potencial para resolver relaciones en áreas críticas en el árbol evolutivo de los vertebrados que hasta ahora han sido filogenéticamente insolubles».

Por ello, el artículo original sólo hablaba de datos congruentes, y admitía también que muchas relaciones evolutivas entre vertebrados han resultado insolubles. Pero la declaración de que «Los resultados extienden nuestro conocimiento de la evolución de rasgos dentro de los dinosaurios no avianos al nivel macromolecular de organización biológica» era todo lo que los medios de comunicación materialistas necesitaban para promover a Darwin. Live Science anunciaba a bombo y patillo: «La mugre en el Fósil de T. Rex Confirma la procedencia de las aves de los dinosaurios.» Lo mismo con Science Daily. Para un punto de vista contrastado, invitamos a la lectura del artículo de David Tyler en Access Research Network.


1. Organ, Schweitzer, Zheng, Fremark, Cantley and Asara, «Molecular Phylogenetics of Mastodon and Tyrannosaurus rex», Science, 25 abril 2008: Vol. 320. no. 5875, p. 499, DOI: 10.1126/science.1154284.

Nosotros leemos la letra pequeña, no los grandes titulares. Si al lector no le importa vadear a través del fango de la jerga, descubrirá indudablemente cuánta manipulación y cuántas suposiciones entran en esta clase de análisis:

Se emplearon los métodos bayesiano, de verosimilitud, de parsimonia y de distancia para generar árboles evolutivos. En el análisis bayesiano, la posterior distribución de árboles reconstruyó a todos los grupos existentes en relaciones generalmente aceptadas (la probabilidad posterior de clados oscilaba entre 0,80 y 1,00), con la excepción del Anolis carolinensis, que se infiere aquí como perteneciente a la base de los amniotas en lugar de agruparlo como el taxón hermano de los caimanes y de las aves (arcosaurios) (Fig. 1). Los análisis mediante LC/MS/MS de digestiones trípticas producen datos fragmentarios de secuencias de proteínas; sin embargo, encontramos un respaldo inequívoco (probabilidad posterior de 1,00) agrupando el mastodonte con el elefante como miembros de los Elephantinae, que juntos se agrupan con el tenrec (E. telfairi) como miembros del grupo mamífero Afrotheria. La máxima verosimilitud produce los mismos agrupamientos, aunque con menos respaldo (test de ratio de verosimilitud aproximada; aLRT = 0,855 para Elephantinae y 0.872 para Afrotheria). El análisis de máxima parsimonia también agrupa el mastodonte, el elefante y el tenrec juntos (fig. S1, B a D). Para la muestra de T. rex usamos cinco secuencias péptidas del colágeno {alfa}1(I) y una del colágeno {alfa}2(I) para un total de 89 aminoácidos (Fig. 1). El T. rex se agrupa dentro de los Archosauria (probabilidad posterior de 0,92), más estrechamente relacionado con las aves (gallina y avestruz, 0,9) que con el caimán, aunque una falta de ubicaciones informativas en el avestruz y el T. rex deja sin resolver al grupo Dinosauria. El árbol de verosimilitud es idéntico al árbol bayesiano, excepto por el respaldo superior en estas ubicaciones en el árbol (aLRT = 0,969 para Archosauria y 0,907 para Dinosauria). Las longitudes de las ramas (ritmos esperados de cambio por ubicación) indican un ritmo relativamente estable y uniforme de evolución, a falta de evidencia de una desviación respecto de un reloj molecular. El análisis de máxima parsimonia también agrupa el T. rex con la gallina y el avestruz, aunque el respaldo de bootstrap es bajo (fig. S1, B a D). El método de Neighbor joining agrupoa el T. rex con las aves, pero yerra en el cálculo del orden de ramificación y ubica erróneamente el caimán, el mastodonte y diversos organismos existentes (fig. S1, B a D).

Si un grupo de científicos financiado por NIH, NSF y un par de fundaciones privadas emprende encontrar a Darwin en los árboles, ¿es acaso asombroso que lo encuentren allí? Desde luego, la financiación se podría acabar si volviesen con esta respuesta: «Lo siento, todo lo que encontramos fue diseño inteligente». Valdrá la pena recordar que los algoritmos filogenéticos adolecen de muchos problemas. El análisis bayesiano, por ejemplo, es un método del tipo «Entra basura, sale basura» cargado de graves connotaciones epistemológicas (5/02/2004 punto 4, 1/10/2005). Si usamos D para Darwin y G (garbage) para datos basura, proponemos tres nuevos acrónimos además del famoso GIGO («garbage in, garbage out» = entra basura, sale basura):

· DIDO: Razonamientos evolucionistas, desde los supuestos hasta la conclusión.

· GIDO: La creencia en que la mente de Darwin surgió del caos por azar.

· DIGO: La manera en que los creacionistas consideran la inferencia evolutiva.

Está claro que el equipo tenía una preferencia por los métodos que respaldaban sus nociones preconcebidas acerca de la descendencia evolutiva. Pero incluso los tres resultados más concordantes dejaron relaciones importantes sin resolver, y situaban a dinosaurios como más cercanos a las gallinas que a otros reptiles (caimanes, lagartos anoles, y quizá otros dinosaurios). ¿En qué sentido «confirma» esto la evolución? Los lectores pueden leer otros artículos acerca de problemas con algoritmos de construcción de árboles, como La filogenia molecular es un enredo lleno de incertidumbre, ¿Un árbol de vida en los genes? — Aún no, La metáfora del mangle, etc.

Aparte de que incluso los creacionistas más estrictos esperarían encontrar muchas semejanzas en proteínas que se usan para funciones semejantes, este artículo colaba el mosquito de la semejanza entre 89 aminoácidos en una proteína, usándola para hacer generalizaciones de gran calado sobre la evolución, a la vez que se tragaba el camello del problema de la preservación del tejido blando durante millones de años. Pero cuando alguien trata de esconder un camello tragándolo, es difícil que los que están alrededor no se den cuenta.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Inferences from Old Protein 26/04/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

lunes 28 de julio de 2008

AIP (31): Actualización sobre las comunicaciones en las plantas

David Coppedge

Las plantas poseen tanto una intranet como una internet. Algunos artículos recientes publican investigaciones más a fondo acerca de cómo las plantas, aunque arraigadas en el suelo, se mantienen en contacto con la dinámica tanto interior como exterior.

  1. Intranet: En 2001 (13/07/2001), y periódicamente desde entonces (Cómo las plantas envían correo electrónico - Actualización, y 9/11/2004), hemos ido informando acerca de las actuales investigaciones acerca de cómo una planta sabe cuándo florecer, y hemos descrito una especie de sistema de correo electrónico que usa la planta para mantenerse en contacto consigo misma. Los científicos han estado siguiendo de cerca la pista del misterioso «florígeno» (sea lo que sea) que viaja a través del sistema vascular de las plantas hasta el extremo de crecimiento y desencadena el proceso de florecimiento. Se ha sabido desde 1865 que algo se desplaza desde una hoja iluminada por el sol hasta el meristema apical donde se producen las flores. Ahora, según tanto Science de 20 de abril como Nature de 26 de abril, se cree que el paquete no es el ARN mensajero procedente del gen FT, como se había anunciado anteriormente (12/8/2005), sino la proteína que codifica. Comprender qué hace esta proteína tras ser recibida es evidentemente el siguiente paso. Entonces, ¿qué es lo que activa en una hoja la emisión del «correo electrónico»? ¿Y se envía el paquete por toda la planta? Por ahora, los hackers botánicos están solo intentando mejorar su capacidad de seguir la internet vegetal para encontrar los paquetes, estando todavía a bastante distancia de decodificar el mensaje.
    Más abajo, al nivel de la raíz, ¿qué es lo que sucede? Un equipo europeo que publicaba en Current Biology cree que han desenmascarado las señales que activan (o desactivan) la diferenciación de las células de las raíces: «El análisis de los meristemas de las raíces de mutantes de citoquinina, de agotamiento de la citoquinina espacial y de aplicación de citoquinina exógena indica que las citoquininas actúan en una región restringida del meristema de la raíz, donde antagonizan una señal de división celular autónoma no celular, y damos indicios de que esta señal es auxina».
  2. Internet: Cuando las plantas tienen que hablar con sus vecinas con su propia clase de RVV (red virtual vegetal, en plan humorístico), desprenden compuestos volátiles al aire. Algunos de estos compuestos son quirales —se dan en formas de la mano izquierda y de la mano derecha. Los científicos están al borde de comprender qué son estos compuestos y lo que hacen. Un comunicado en Nature describía el trabajo de un equipo que sobrevoló con un Lear Jet el dosel forestal para recoger algunos de los compuestos. «Un sofisticado análisis de ciertos compuestos orgánicos volátiles en el aire sobre ecosistemas boscosos expone cómo esta investigación puede revelar diversos patrones de emisión de diferentes formas quirales, o de imágenes mutuas en el espejo, de estos compuestos». Las plantas emiten más compuestos volátiles que los animales en varios órdenes de magnitud, según comunica el artículo. Algunos compuestos pueden repeler plagas de insectos, mientras que otros pueden atraer a polinizadores. Este artículo describía cómo la planta puede enviar diferentes formas quirales de la misma molécula para diferentes fines. Algunas, por ejemplo, parecen ser dependientes de la temperatura, mientras que otras dependen de la luz. «Los compuestos orgánicos volátiles juegan un papel fundamental en la coexistencia de la flora y de la fauna en los ecosistemas», explica el artículo, «pero queda todavía mucho por aprender acerca de las relaciones y de las interacciones entre especies que se pueden relacionar con un efecto de compuestos de producción natural como los monoterpenos». Los compuestos pueden variar por especies, por planta individual e incluso por los tejidos dentro de la planta. Los científicos están comparando las emisiones forestales de América del Sur, Surinam y Finlandia.

Bien, los árboles no hablan como los Ents en El Señor de los Anillos, pero tienen un lenguaje que los humanos están justo comenzando a traducir.

No hables con tus plantas excepto si aprendes su idioma. Instrumento sugerido de aprendizaje: un Lear Jet.


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesUpdate on Plant Communiciation 26/04/2007
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

domingo 27 de julio de 2008

¿Mintió Lyell un poquito?

David Coppedge

Se supone que la ciencia es un proceso colectivo que involucra la presentación de argumentos por parte de muchas personas que hacen referencia a datos observados. De manera ideal, ninguna cosmovisión particular debería gobernar lo que otros científicos piensan. Pero en la historia de la geología, la figura de Charles Lyell se ha agigantado como influencia conductora. Con raras excepciones, su principio de que los fenómenos geológicos se deberían explicar referidos a los actuales procesos y a los ritmos presentes (actualismo) ha dominado en la práctica de la geología durante más de 150 años. ¿Acaso Lyell «descubrió» este principio estudiando los datos de campo, o lo impuso sobre los datos? Están saliendo a luz indicaciones de que no solo preseleccionó el pensamiento actualista como su principio guía, sino que por la fuerza de sus escritos y su prestigio personal, consiguió marginar los puntos de vista opuestos. Su influencia encauzó a generaciones de geólogos a contemplar la evidencia a través del cristal coloreado de procesos «lentos y graduales».

El geólogo Victor R. Baker tenía bien poco que decir de bueno sobre Lyell en una reseña bibliográfica aparecida recientemente en Nature.1 «Geological history turned upside down [La historia de la geología al revés]», es cómo tituló su reseña de un segundo libro sobre la historia de la geología por Martin J. S. Rudwick, Worlds Before Adam: The Reconstruction of Geohistory in the Age of Reform [Mundos antes de Adán, la reconstrucción de la geohistoria en la época de la reforma parlamentaria] (University of Chicago Press, 2008). Baker comienza diciendo que «la geología tiene su propio conjunto de actitudes que se han acumulado durante la larga historia de la disciplina». El término actitudes puede considerarse como sinónimo de «presuposiciones» —aquella manera de contemplar el mundo que precede a la investigación efectiva de los datos.

Naturalmente, Lyell estuvo precedido por figuras destacadas como Cuvier (un catastrofista que invocaba una multiplicidad de revoluciones geológicas del globo terrestre), y por gradualistas como Comte du Buffon, Werner, Hutton y otros que echaron los fundamentos para contemplar la historia de la tierra en términos de vastas eras de cambios graduales. Rudwick los había considerado en su obra anterior, Bursting the Limits of Time [Rompiendo los límites del tiempo] (U. of Chicago Press, 2005).2

La obra Worlds Before Adam contempla cómo las ideas generadas por Cuvier y otros se combinaron con conceptos más teóricos entre 1820 y 1845.

Los libros de Rudwick son revienta-mitos, y los escritores de textos de introducción a la geología, así como de obras de popularización de esta ciencia, deberían tomar buena nota de ellos. En ambos volúmenes se enfrenta al punto de vista anglocéntrico que mantiene que James Hutton, William Smith y Charles Lyell fueron los fundadores de la moderna geología que hicieron resplandecer la luz intelectual británica en medio de las tinieblas de los extravíos continentales. En gran extensión, argumenta él, la cosa fue al revés.

De forma polémica, Rudwick plantea un desafío al punto de vista de que el desarrollo de la geología constituye una historia de progreso secular.

Lyell era un «hombre de fe» —pero rechazaba la cronología mosaica del Génesis. Creía profundamente que la ciencia geológica debía tener libertad para investigar la historia del mundo aparte del marco de una creación reciente y de un Diluvio universal que se indicaba en una lectura directa de Génesis. Aunque aproximadamente una docena de «geólogos escriturarios» a finales del siglo 18 y principios del 19 defendieron este punto de vista, algunos de ellos con credenciales académicas del mismo calibre y con más experiencia de campo, Lyell y su grupo de académicos tenían poco tiempo o interés para prestarles atención. La realidad es que ante todo tenían un programa: proponer e imponer un enfoque actualista a la interpretación de los datos.

Si jamás figura un geólogo en las listas actuales de los más grandes científicos, este es generalmente Lyell, un personaje principal en Worlds Before Adam. Lyell quería que el título de su gran obra en varios volúmenes Principios de Geología (publicado entre 1830 y 1833) fuese una reminiscencia de los Principia de Newton. Su intento era refundir la geología sobe unos firmes fundamentos, como lo había hecho Newton con la física. Siguiendo a sus coetáneos y predecesores en geología, Lyell usó el criterio de causas actuales para interpretar el pasado profundo —principio conocido como actualismo. Rudwick explica que las excelentes descripciones que hace Lyell de procesos geológicos actuales, adornados con observaciones de sus propias excursiones geológicas, se derivaron de una enumeración original hecha por el erudito alemán del siglo dieciocho Karl Ernst Adolf von Hoff. Lyell extendió enormemente el método actualista realizando afirmaciones sobre cómo los complejos procesos geológicos del pasado tuvieron lugar mediante la acción progresiva de procesos a pequeña escala que seguían todavía operando, y prescribiendo cómo los geólogos debían razonar acerca de estos procesos del pasado.

Así, aunque Lyell apelaba a la evidencia, el peso de su influencia residía en prescribir cómo debían razonar los geólogos y cómo interpretar lo que estaban viendo. Lo sorprendente es que su punto de vista se enfrentó al principio con una fuerte oposición y solo gradualmente adquirió el predominio. Esto es comparable, según dice Baker, a la influencia de Darwin en biología. Darwin tampoco demostró ni una evolución gradual ni una descendencia común; lo que hizo fue prescribir cómo debían razonar los biólogos, e interpretar la evidencia viéndola a través de un cristal de cambios lentos y graduales. Naturalmente, en esto había sido fuertemente influido en su juventud por la perspectiva del mismo Lyell. Principios de Geología era una de sus lecturas preferidas a bordo del Beagle.

Es interesante ver por qué Lyell se encontró inicialmente con oposición. Observemos el contraste entre los datos y el razonamiento sobre los datos:

Rudwick expone que las ideas de Lyell se enfrentaron a una crítica casi universal. Y esta crítica no fue provocada por su defensa del actualismo, que era ampliamente usado, ni tampoco hubo ninguna serie denuncia de parte de los literalistas bíblicos, que eran considerados como anticientíficos tanto por parte de Lyell como de sus críticos. Más bien se trataba de que los datos geológicos mismos parecían contrarios a la perspectiva de Lyell de una acción uniforme de procesos a pequeña escala operando durante largo tiempo. Entre los ejemplos de esto hay las pruebas de extinciones repentinas en masa procedentes de depósitos en diversas «cavernas de huesos», la existencia de enormes bloques rocosos situados erráticamente fuera de su emplazamiento rocoso en los Alpes y en el norte de Europa, y profundos valles en forma de U que contienen corrientes de agua demasiado pequeñas para dar cuenta de su excavación. Los críticos de Lyell sostenían que se debía indagar la naturaleza mediante la evidencia, y no desde un punto de vista privilegiado.

Este extracto de la reseña bibliográfica de Baker pone en evidencia dos temas a resaltar en la historia de la geología. Primero, los «literalistas bíblicos» (un término de ridiculización que siguen siendo usados en la actualidad por los darwinistas) fueron descartados no en base del valor de sus argumentos o pruebas, sino mediante una definición amañada de ciencia que los excluía de ella (estrategia que siguen usando los darwinistas en la actualidad). Segundo, los propios coetáneos de Lyell lucharon en contra del principio de aplicar «un punto de vista privilegiado» y defendieron indagar en la naturaleza en base de los datos. Parece que muchos de ellos consideraban en aquel entonces que Lyell no respetaba los datos cuando se enfrentaban con su cosmovisión.

El término «actualismo» dio paso en el ámbito de habla inglesa al de «uniformismo» a través de la nomenclatura de William Whewell, un distinguido filósofo de la ciencia, que trató de clarificar el debate de una manera que desacreditase el método científico de Lyell.

Constituye una ironía de los posteriores desarrollos en geología, y un testimonio del éxito de la defensa de Lyell, que el catastrofismo llegase a ser considerado como heterodoxo. Esto pervirtió la intención original de Whewell, que era la de demostrar que los uniformistas y Lyell eran extremistas al pensar que los geólogos debían presuponer por adelantado cómo funciona la naturaleza, mediante procesos lentos y uniformes, antes de interpretar la evidencia.

Como ejemplo, Baker (en la reseña del libro de Rudwick) observa que Lyell se mantuvo inamovible incluso cuando la evidencia se levantaba contra él. Cuando Louis Agassiz («quizá el más grande de los catastrofistas») presentó pruebas en favor de la teoría glacial, «Lyell se resistió, manteniéndose fiel a su proyecto epistemológico». Hablando en un sentido estricto, un «proyecto epistemológico» es un programa ideológico. Dice: «Voy a proponer y defender una definición diferente de conocimiento», antes de salir y contemplar los datos. A esto se podría estar refiriendo Baker con sus título, «Geological history turned upside down [La historia de la geología al revés]».

La influencia de Lyell se extendió en el campo de la geología a partir de 1830 y hasta la década de 1980, cuando neocatastrofistas individuales buscaron tener un lugar en la mesa. Uno de los casos ejemplares más pintorescos es el de J Harlan Bretz, que argumentó acerca de la creación cataclísmica de las Channelled Scablands, terrenos yermos en el este del estado de Washington, por medio de una gigantesca inundación. La historia de la polémica que se generó se cuenta en un programa de NOVA que se emite durante esta semana, titulado Mystery of the Megaflood [El misterio de la megainundación]. La información aparecida en el sitio web de la corporación publica de radiotelevisión de los EE. UU., PBS, acerca de este programa, desvela que es un documental que trata tanto de la naturaleza de la ciencia como de un acontecimiento geológico. Recuerda las dificultades de Bretz para conseguir que sus colegas geólogos «viesen» datos que entraban en contradicción con su paradigma uniformista. Debido a que la interpretación de Bretz exigía fenómenos para los que no existen ejemplos actuales, como potentes vórtices subacuáticos (kolks) capaces de excavar enormes cavidades del tamaño de estadios en roca sólida, sus ideas fueron objeto de ridiculización durante décadas (véase el artículo en PBS donde se entrevista a Vic Baker). Bretz desafió el consenso uniformista y fue finalmente vindicado (ver comentario para 5/03/2008). En la actualidad está más en boga ofrecer explicaciones catastrofistas (véase El catastrofismo reina).3 Pero el fantasma de Lille no ha quedado exorcizado; sigue apareciendo con frecuencia en la literatura geológica y en las publicaciones de divulgación.


1. Victor R. Baker, «Geological history turned upside down», Nature 454, 406-407 (24 julio 2008) | doi:10.1038/454406b.

2. Lyell presentó a su predecesor James Hutton (1726-1797) como el padre de la geología uniformista, o actualista (que enuncia apriorística y dogmáticamente que «El presente es la clave del pasado»). Esto es más bien un mito histórico propuesto por John Playfair, protegido de Hutton, y por Lyell, que tenía necesidades propagandísticas de un gigante inglés sobre cuyos hombros pudiera edificar sus ideas. Apoyándose extensamente en el libro de 2005 de Rudwick Rompiendo los Límites del Tiempo, John Reed, escribiendo en el último número de Journal of Creation (22:2, 2008), echa por tierra cinco mitos acerca de Hutton: (1) que fue el padre de la geología uniformista (estas ideas eran comunes en el siglo 18), (2) que Hutton fue un empirista, (3) que Hutton fue un pensador objetivo (de hecho, estaba consagrado a edificar un sistema deísta), (4) que Hutton fue un mártir secular (ni los estamentos religiosos ni sus colegas académicos se opusieron a él), y (5) que Playfair se limitó a clarificar el estilo difícil de comprender de los escritos de Hutton (en realidad cortó y pegó secciones para ocultar las verdaderas creencias de Hutton).

3. El uniformismo no funciona para Venus, según confiesan los paleontólogos: ver 11/26/2003 y 08/16/2004.

Como lo documenta Terry Mortenson en su detallado tratado sobre los geólogos bíblicos, The Great Turning Point [El gran punto de inflexión], el punto de vista actualista era una cosmovisión movida por un programa ideológico, no una exigencia de los datos. Muchos de los geólogos bíblicos tenían unos títulos al menos iguales (e incluso superiores) a los de los proponentes de las grandes eras que querían combinar el cristianismo con las ideas de tierra antigua de Hutton. Lyell mismo dice abiertamente en sus cartas que su programa era divorciar la investigación geológica de cualquier y toda consideración del registro mosaico en Génesis. Y tuvo éxito, con unos resultados catastróficos para la libertad de investigación. Una lectura de los resúmenes de la revista Geology en cualquier mes determinado demuestra que el paradigma de Lyell sigue sin ser contradicho. Artículo tras artículo se dedica a hacer concordar esta formación o aquella otra en su supuesto puesto en la escala geológica de miles de millones de años. Las categorías, los nombres y las fechas nunca se ponen en duda. El pensamiento riguroso queda mediatizado con el fin de mantener el paradigma intacto.

Los geólogos bíblicos razonaban que esta manera de abordar la investigación estaba tan condenada al fracaso objetivo como tratar de comprender el Imperio Romano decidiendo estudiar solo los monumentos de Roma sin leer ningún testimonio coetáneo de testigos oculares. Tenían poderosas razones científicas para evaluar la evidencia dentro de un marco de creación y Diluvio. Argumentaban con erudición y delicadeza, exponiendo cómo los datos concuerdan con un cataclismo universal como el que se describe en el Diluvio del Génesis, pero que no concuerda con largas eras y gradualismo. La geología diluvial murió alrededor de 1840 por razones que Mortenson da en la conclusión de su libro. Entre ellas está el hecho de que los geólogos bíblicos actuaron en solitario y no iniciaron una escuela de pensamiento o sociedad que prosiguiera su obra. Los uniformistas ganaron por defecto y continuaron un dominio hegemónico del mundo académico, hasta que la geología diluvialista volvió a surgir (esencialmente con independencia de su predecesora de 1830) con la publicación de El Diluvio del Génesis de Whitcomb y Morris en 1961. Las sociedades geológicas seculares siguen sin prestarles atención. Siguiendo el juego de Lyell, les cuelgan la etiqueta de «anticientíficos» para hacerles caso omiso.

Se hace evidente en el libro de Rudwick que la marginación del punto de vista «literalista bíblico» fue un ejemplo de error categorial en ciencia. Lyell, Sedgwick, Buckland, Phillips y los otros uniformistas que secuestraron los departamentos académicos de geología en el siglo 19 no tenían que escuchar a los geólogos bíblicos, ni criticar sus libros ni responder a sus argumentos, ni valorar sus pruebas. ¿Por qué no? Porque ya habían decidido anticipadamente que la posición de la geología bíblica era «anticiencia». ¿Suena familiar? Esto es precisamente lo que hacen los darwinistas actualmente con los creacionistas. Es muy cómodo excluir a tu oponente en el debate mediante una simple definición: «No tengo ni que escucharte, eres un insensato». A menudo, el verdadero insensato es el que llama insensato al otro.

Este artículo-comentario concuerda bien con el titulado ¿Qué es lo que la ciencia puede realmente conocer? Ya es cosa difícil interpretar la complejidad causal de aquellas cosas que podemos observar y repetir en un laboratorio. La geología es una ciencia de naturaleza necesariamente histórica. ¿Hay alguna buena razón para rechazar a priori registros históricos que hablan de procesos relevantes con la materia que uno está estudiando? Y mucho menos cuando los registros escritos muestran una buena concordancia con la evidencia. Lo que la Biblia describe como un verdadero acontecimiento concuerda con lo que observamos: miles de millones de seres vivos sepultados en capas rocosas depositadas por agua por toda la tierra, por tomar prestada la sucinta frase de Ken Ham.

Así, ¿quizá Lyell dijo una mentirijilla? A la vista de su influencia negativa sobre la geología durante 150 años, propagó una falsedad capital. Pretendió fomentar la ciencia objetiva, pero en realidad impuso sus puntos de vista teológicos sobre la práctica de la geología. El tándem de los Dos Carlos (Charles Lyell y Charles Darwin) son cómplices en un desafuero: definir la ciencia de modo que quedaba diluida la prioridad de la evidencia. Ahora que hemos constatado que Lyell tenía un programa ideológico, y que su «proyecto epistemológico» prevaleció sobre cualquier respeto por los datos de campo, ha llegado ya la hora de echar por la borda sus idas y dejar que experimenten algo de catastrofismo bien de cerca.


Lecturas complementarias:


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Did Lyell Lie a Little? 25/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

viernes 25 de julio de 2008

AIP (30): La papiroflexia con ARN exige proteínas chaperonas

David Coppedge

El ARN, como el ADN, puede formar fácilmente estructuras en hélice, y puede también colapsarse en forma de un nudo intrincado difícil de desenredar. Para que se pliegue en estructuras útiles, se precisa de un grupo de proteínas llamadas chaperonas. Las chaperonas impiden que las moléculas caigan en «trampas cinéticas» de las que sería difícil desplegarlas, y aseguran que se plieguen en el «estado nativo», aquella conformación que puede realizar la función necesaria en la célula. Este es el fondo de una mini reseña en el número de Cell del 28 de junio de 2002. El artículo trata acerca de diversos nuevos descubrimientos, «una vindicación de más de dos décadas de trabajo sobre supuestas chaperonas del ARN, y casi de cierto abrirá nuevas y productivas perspectivas para el estudio de la gestión de la formación estructural y procesado del ARN in vivo. “¡Esto es magnífico de verdad!”»

Es importante observar como esto es un argumento en contra de la vieja idea de la predestinación biológica. Dean Kenyon, que fue coautor de un libro con este título, creía antes que las fuerzas de atracción inherentes de las moléculas las llevarían a formar moléculas vivientes, pero abandonó la idea cuando se vio confrontado por pruebas de laboratorio de que los componentes proteínicos no se unen espontáneamente ni se pliegan por sí mismos. Aquí vemos que se necesitan unas moléculas especiales para impedir que las moléculas de ARN hagan lo que les viene de forma natural (plegarse en nudos enredados), y en lugar de esto las guían a que se plieguen en estructuras útiles, basadas en instrucciones genéticas procedentes del ADN. Pero los evolucionistas querrían que creyésemos que la vida comenzó en un mundo del ARN [en castellano, véase el siguiente artículo sobre el mundo del ARN] sin proteínas que hubieran ayudado a su plegado apropiado, y sin instrucciones genéticas. El mero concepto de chaperonas conduciendo al ARN a un pliegue elegante es un pensamiento maravilloso. Es un clamor de ingeniería inteligente. Véanse también nuestros informes sobre proteínas chaperonas del 27/01/01 y del 20/02/01.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Origami With RNA Requires Protein Chaperones 8/07/2002
Redacción: David Coppedge © 2002 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (29): Las mariposas monarca en el simulador de vuelo


Mariposa Monarca hembra
Fuente: Wikipedia Commons

Con un artilugio que recuerda a un trabajo científico de un instituto de secundaria con botellas de plástico, pajas de bebida, alambres y piezas procedentes de un ratón de ordenador, dos psicólogos canadienses fabricaron su propio Simulador de Vuelo de Mariposas Monarca y observaron a estos maravillosos lepidópteros actuando durante horas. Su propósito era determinar si las mariposas orientan su ruta en vuelo con respecto al sol o al campo magnético de la tierra. Los experimentos previos habían estado limitados a cortos saltos y habían producido resultados ambiguos. El desafío al que hacían frente estos investigadores era cómo conectar estos ligeros insectos con los instrumentos de modo que pudiesen volar libremente sin quedar influidos por ningún componente instrumental excepto la dirección de la luz. Finalmente consiguieron adherir un fino alambre de tungsteno con cera de abejas a la mariposa, que estaba conectado con detectores ópticos y un ordenador. Se usó una gran botella de plástico como alojamiento, y un ventilador soplando suavemente a través de cientos de pajas de bebida en el fondo proporcionaba una suave corriente de aire para inducir a las mariposas a batir las alas, sin determinar ningún rumbo. Ensayando el equipo en todas las orientaciones y configuraciones, pudieron cerciorarse de que sólo la dirección de la luz influía sobre las mariposas. Para ensayar el efecto de los campos magnéticos, dejaron volar las mariposas dentro de un cobertizo de barcas con una enorme bobina que podían hacer girar a derecha y a izquierda en 120°. Se recogieron 59 grandes Monarcas para el experimento, cargadas de azúcar y listas para la migración. Los científicos recogieron datos correspondientes a muchas horas de vuelo sostenido. ¿El resultado? Las mariposas se orientan por una combinación de sus ritmos circadianos (relojes internos) y la posición del sol en el cielo. La dirección del campo magnético no parecía tener efecto alguno sobre las pequeñas aviadoras. El artículo se publico en línea el 9 de julio [de 2002] en Proceedings of the National Academy of Sciences, «Virtual migration in tethered flying monarch butterflies reveals their orientation mechanisms [La migración virtual en mariposas monarca voladoras conectadas revela sus mecanismos de orientación]», por Henrik Mouritzen y Barrie J. Frost, del Departamento de Psicología en la Universidad Queen en Kingston, Ontario. Junto con el artículo había dos cortes de película del experimento [como se podrá constatar ya no están disponibles, aunque sí las explicaciones escritas en inglés —N. del T.], donde se ven las mariposas en el simulador respondiendo a las diferentes direcciones de la luz. Science Now también publicaba un breve informe sobre esto. El 7 de agosto de 2002, Current Biology publicaba un reportaje, mencionando que «En tanto que esto puede ayudar a comprender el desplazamiento internacional de las mariposas, permanece el interrogante de cómo, al llegar a México siguiendo su compás solar, pueden luego encontrar los árboles específicos de anidamiento de sus antecesoras».

Con tantos artículos científicos repletos de recónditas fórmulas matemáticas y pomposas tecnologías, fue divertido leer este artículo basado en la buena ciencia empírica realizada con materiales improvisados. Los investigadores muestran gran cuidado en evitar sesgar el experimento; al menos describen su aparato de forma detallada de modo que el experimento es reproducible, quizá incluso por parte de creativos estudiantes de instituto. La principal conclusión, que no debe olvidarse entre todo el adhesivo y cables y botellas de plástico, es que las mariposas Monarca son unos seres realmente extraordinarios. Pueden volar como especie distancias de 3.500 kilómetros desde el este de Canadá hasta México, al lugar preciso en un remoto bosque de montaña donde habían hibernado sus antecesoras, volando durante horas sin cesar sobre un océano sin caminos, sin jamás haber visto el destino antes. Como el ciclo de vida de estas mariposas es inferior a la duración del viaje, las mariposas que finalizan el viaje son descendientes de las que lo iniciaron. Elucidar cómo consiguen esto exigirá una gran cantidad de experimentos adicionales.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - The Monarch Butterflies in the Flight Simulator 9/07/2002
Redacción: David Coppedge © 2002 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (28): «¿El mejor maestro de darwinismo — el mismo Darwin?»

David Coppedge

James Costa, un profesor en una facultad de biología, siente incredulidad ante la persistencia del antievolucionismo entre el gran público:

Ha vuelto a suceder en 2003. Con una regularidad predecible, las juntas escolares locales (o estatal en un caso) han tratado de minimizar o erradicar [sic] ciertos aspectos de la biología evolutiva de sus planes de estudios en los institutos de enseñanza secundaria. Es inquietante que las salvas antievolucionistas no proceden siempre de grupos marginales. El pensamiento antievolutivo es dominante, según se desprende de los más recientes sondeos de la organización Gallup acerca de esta cuestión. En un sondeo de febrero de 2001, el 45 por ciento de los participantes afirmaron estar de acuerdo con esta declaración: «Dios creó a los seres humanos en una forma muy parecida a la presente hará aproximadamente 10.000 años, más o menos». ¿A qué se debe que en un tiempo en que nuestro entendimiento (y evidencia) de la evolución nunca ha sido mayor, persista tal resistencia a las ideas evolucionistas? Y esto ha pesar de que la evolución ha sido durante largo tiempo un componente obligatorio del plan de estudios de los institutos de enseñanza secundaria en la mayoría de los estados. El problema no puede atribuirse a una falta de exposición ni a falta de recursos: desde una cobertura lúcida en libros de texto hasta vídeos de alta calidad, CDROMs y sitios Web, la presentación de las ideas evolucionistas nunca ha sido más atractiva visualmente ni explicada de forma más convincente. Como educador que enseña biología evolutiva a nivel universitario, he estado reflexionando durante largo tiempo acerca de este fenómeno.

(Énfasis añadido en todas las citas.) Escribiendo en el número de noviembre de 2003 de BioScience1, Costa daba esta sugerencia: enseñar Darwin con Darwin. Este enfoque de volver a los fundamentos, le parece a él, tendrá más éxito que la práctica generalizada:

Al enseñar biología evolutiva, a veces se pone el carro delante del caballo. Con frecuencia se ilustra el proceso de la evolución con ejemplos de cambio microevolutivo, como la acrecentada resistencia a los antibióticos por parte de los patógenos o la evolución del VIH. Estos son unos excelentes ejemplos [sic] de evolución en acción, pero su eficacia como útiles para la enseñanza de la evolución queda amortiguada si no está ya en su lugar el marco general de cómo hemos llegado a saber que la evolución tiene lugar [sic]. Esto se debe a que la microevolución no es tema de disputa ni siquiera entre los creacionistas; los cambios de frecuencias de alelos son cosa fácilmente asimilada. Es la macroevolución lo que constituye un obstáculo infranqueable para la mayoría de los estudiantes. ...

¿Cómo consiguió Darwin el éxito? Costa cree que se debe a que comprendió que necesitaba de un «enorme cuerpo de evidencia» que tenía que presentar de forma rigurosa, pues en caso contrario su punto de vista hubiera sido fácilmente «puesto en la picota en la prensa» como había sucedido con los intentos de otros. En su libro construyó su argumento basándose en la analogía con la crianza artificial:

Darwin ganó la batalla en parte por su genio retórico [sic]. El Origen de las Especies es un documento cuidadosamente construido —«un largo argumento», como lo describió su autor— que presenta las ideas de Darwin sobre evolución en los contextos de analogía y de inferencia inductiva. Desde la perspectiva del conocido filósofo Michael Ruse, en ambos respectos los argumentos en el Origen se relacionan con las ideas de dos pensadores líderes de la época de Darwin, el físico John Herschel y el filósofo William Whewell, dos pensadores que abordaron la cuestión de cómo se podía alcanzar una comprensión de las vera causae, verdaderas causas, en la naturaleza.

Costa explica que Herschel enseñaba que «el conocimiento de los procesos naturales se podía obtener mediante una estrecha analogía», y que Darwin, un admirador de Herschel, lo siguió razonando por analogía con la crianza artificial. «En cambio, Whewell razonaba que podemos aprender mucho de la naturaleza buscando una “consiliencia de inducciones”», prosigue diciendo Costa, «donde unas líneas dispares e independientes de prueba son reunidas limpiamente bajo una cubierta explicativa común». Le parece que esto es lo que hizo Darwin, obteniendo esta consiliencia «al agrupar observaciones de áreas tan alejadas como la paleontología, la embriología, la biogeografía y la etología».

A decir de Costa, este enfoque tendría mucho más éxito para convencer a los estudiantes porque no trataría de exhibir ejemplos dudosos, sino que les ayudaría a comprender cómo se practica la ciencia. «Para los modernos educadores», escribe él, «el enfoque de Darwin puede servir de escenario para enseñar a los estudiantes cómo funciona la ciencia organizando las observaciones de forma sistemática para ayudar a construir hipótesis explicativas». Así, al atraer a los estudiantes a una historia detectivesca, parecida a cómo los detectives trabajan en el sistema de justicia criminal, pueden ver como unas múltiples líneas independientes de indicios podrían converger sobre la conclusión más probable:

En modo de consiliencia a lo largo de su obra maestra, Darwin presenta cada conjunto de observaciones a su vez, y pide al lector que considere cuál es la hipótesis que ofrece la explicación más convincente para las mismas, generalmente contrastando la creación específica con su propuesto modelo de evolución mediante selección natural. Su enfoque de consiliencia funciona en la actualidad igual de bien que en 1859: Presentemos los patrones que se observan y consideremos qué procesos fueron su causa más probable. La adopción del enfoque de Darwin en la manera en que presentamos la evolución puede ayudar a nuestros estudiantes a ver que la idea de la evolución no es «sólo una teoría» o una noción que Darwin se sacó de su magín, sino una conclusión que procede lógicamente [sic] de una observación considerable y cuidadosa.

Costa da un par de ejemplos de cómo esto se podría llevar a cabo:

Tras haber preparado el escenario así de por qué estamos convencidos de que Darwin estaba realmente siguiendo una buena pista, los estudiantes se encuentran mejor situados para comprender los detalles mecánicos. Los ejemplos modernos —por ejemplo, fascinantes descubrimientos de fósiles como el precursor de los cetáceos [sic] Ambulocetus, o la signatura procariótica del ADN organelar— se pueden relacionar entonces con el enfoque de la consiliencia de inducciones, coherente con la evolución. O consideremos rarezas morfológicas como el cloroplasto disfuncional del parásito Plasmodium de la malaria: ¿Qué es lo que podría estar haciendo un parásito obligado de células sanguíneas de vertebrados con un cloroplasto? Siempre habrá los que de manera voluntariosa permanezcan ignorantes [sic] u hostiles [sic] a la evolución. Pero, como bien lo sabía Darwin, los críticos razonables son mayores en número, si menos vocales, que los pocos abiertamente hostiles.

Es la mayoría de estudiantes razonables, cree Costa, que le dan fe en su eventual victoria sobre las irrazonables fuerzas del antievolucionismo. Poniéndose codo a codo con Darwin, Costa cita: «Contemplo con confianza al futuro, a los naturalistas en ciernes, jóvenes, que podrán contemplar ambos lados de la cuestión con imparcialidad». Y concluye:

Los naturalistas ya están convencidos. El problema [sic] reside en que una deficiente comprensión [sic] de qué es la ciencia [sic] y de cómo funciona impide [sic] que se convenza a una proporción significativa del público general. La estrategia lógica [sic] que Darwin desarrolló para su audiencia victoriana puede ayudar a educar a los estudiantes actuales.

James Costa es profesor asociado de biología en la Universidad de Carolina Occidental, Carolina del Norte.


1Artículo de opinión de James Costa, «Teach Darwin With Darwin», 1030 BioScience noviembre 2003 / Vol. 53 No. 11.

Este artículo es para investigarlo, para analizarlo en busca de argumentos sanos, falacias, falsos conceptos y admisiones. Está bien escrito y tiene buena intención (desde su punto de vista); intenta sencillamente ayudar en la causa de la ciencia y contra las fuerzas del prejuicio y de los malos entendidos. Le parece mortificante, a él y a sus colegas evolucionistas, que después de todos estos años el público siga sin aceptar el evolucionismo. (Observemos cómo menciona que el 45% (en Norteamérica) que creen en una creación reciente, pero omite el dato de que solo una pequeña minoría, alrededor de un 10%, acepta sin reservas la historia evolucionista naturalista. Sólo un 15% vota que se debería enseñar únicamente el Darwinismo, sin evidencias contrarias; por ejemplo, véase el artículo de 14/05/2002). De modo que apremia a sus colegas profesores de biología para que ayuden a desplazar la mayoría hacia donde debería estar, porque «los naturalistas ya están convencidos» (por «naturalistas» podría referirse bien a los biólogos profesionales o a los materialistas filosóficos, pero en este caso la distinción es meramente académica).

Para comenzar, lo que es «inquietante» es el elitismo arrogante de los propagandistas evolucionistas. Hemos considerado esta actitud en diversas ocasiones en Creation-Evolution Headlines (véanse los artículos de 15 de Nov, 9 de Sept, 25 de Jun, y 27 de Feb [de 2003], para ejemplos recientes). Costa admite que los antievolucionistas no siempre pertenecen a «grupos marginales», pero nunca parece querer afrontar ni admitir la realidad de que muchos antievolucionistas son científicos con doctorados en ciencias. No puede comprender que ninguna persona educada, informada y razonable pueda abrigar dudas acerca del darwinismo. O bien están mal informados, o bien «permanecen voluntariosamente ignorantes». Lo que Costa necesita es salir de su torre de marfil, leer más libros, y discutir cara a cara con algunos de los científicos y filósofos antievolucionistas líderes que razonan que es precisamente la «consiliencia de inducciones» lo que aleja de una interpretación darwinista de la vida, y que el «enorme cuerpo de pruebas» apunta a un diseño inteligente. Pronto se dará cuenta de que muchos antievolucionistas saben tanto sobre darwinismo como Michael Ruse, o más. Por ejemplo, el doctor Dean Kenyon (véase el documental La Clave del Misterio de la Vida), el doctor Richard Lumsden, y el doctor Gary Parker, evolucionistas convencidos con doctorados en ciencias de la vida, enseñaron evolución darwinista a nivel universitario con todo celo y propaganda, hasta que el «enorme peso de la evidencia» los convenció de que la teoría de Darwin no podía ser cierta, y adoptaron el creacionismo. Costa haría bien en investigar estos casos individuales, y muchos más testimonios de los 600 o más miembros de la Sociedad de Investigación de la Creación (todos ellos con títulos científicos avanzados), en lugar de caricaturizar la oposición como no informada y no ilustrada.

Costa menciona la evolución de las ballenas, pero como se comentó en el artículo de 18 de Nov. [2003], ¿dónde están las más o menos 50.000 formas de transición que deberían existir en la serie que se pretende llevó a la transformación de un animal terrestre del tamaño de un perro regular a un monstruoso ser submarino de grandes profundidades? Menciona al parásito de la malaria como poseedor ostensible de un cloroplasto residual, pero planteemos la siguiente pregunta de seguimiento: ¿Qué está haciendo un organismo unicelular con un lenguaje de programación codificado y un sistema de traducción del mismo, y con una factoría de máquinas moleculares finamente coordinadas? Esta es la cuestión que se levanta exigiendo una explicación, y es una pregunta de Charles Darwin no hubiera podido ni imaginar en 1859. Sea como sea que llegó a existir el mencionado cloroplasto en el Plasmodium, se trata en todo caso de un ejemplo de degeneración, no de un incremento de información genética. ¿Por qué se presenta entonces como un ejemplo para respaldar el darwinismo? ¿Acaso ha examinado Costa todas las posibilidades, como la transferencia horizontal de genes o la degradación de un organismo que originalmente vivía de manera autónoma? Un científico de la escuela del diseño inteligente abordaría esta observación no desde la presuposición de que el cloroplasto es una reliquia de la evolución, sino que está ahí con un propósito. Este enfoque es igual de válido y con frecuencia ha resultado más productivo en la investigación científica.

Costa da mucho peso a la analogía de Darwin de la crianza artificial como un buen ejemplo de inducción Herscheliana y Whewelliana. Es precisamente este punto el que sirve para ilustrar el peligro del autoengaño. (De pasada, se debe mencionar que Costa pasa cómodamente por alto el hecho de que, lo mismo que muchos otros grandes científicos de la historia, tanto John Herschel como William Whewell eran cristianos y creacionistas, y que Herschel ridiculizó la teoría de Darwin como la «ley de “viva la Pepa”».) Para empezar, las filosofías de Herschel y de Whewell han quedado superadas por la conciencia de que las teorías científicas (1) necesitan hacer predicciones, y (2) han de ser susceptibles de falsación. El argumento de la analogía, como explicamos en nuestro Detector de Falacias [véase en castellano la falacia del uso indebido de la analogía, apartado 12 ], puede convertirse en una resbaladiza pendiente hacia el error cuando se usa como prueba en lugar de como ilustración. ¿No ves el fallo en el razonamiento analógico de Darwin? La crianza artificial es diseño inteligente. Charles Darwin le dio la vuelta para demostrar precisamente lo contrario, que no había necesidad de inteligencia para conseguir seres humanos, murciélagos, ballenas y águilas a partir de bacterias. Esta falacia ya era mala, pero también cometió la falacia de la extrapolación, al forzar una observación mucho más allá de lo que jamás se había observado. Ningún criador doméstico ha transformado jamás una paloma en un gato, ni una remolacha en una orquídea. Los únicos ejemplos que se ven en la naturaleza son microevolutivos (véase el artículo para el 20 Ago. [2003]), y es un salto monstruoso más allá de toda evidencia sugerir que las bacterias puedan transformarse a personas mediante la selección natural. Otro fallo en su argumento es la falacia de la falsa disyuntiva (véase en castellano en Lista de falacias lógicas, apartado 10), en la que se suponía que si se desacreditaba la creación separada de cada una de las especies existentes, esto respaldaría la descendencia común ilimitada de todos los organismos. El concepto de la «fijeza de las especies» puede haber sido aceptado por algunos creacionistas (como Linneo, y ello solo en la primera etapa de su carrera), pero desde luego no es la posición de los creacionistas actuales. Pretender otra cosa es el argumento de el hombre de paja (véase en castellano, apartados 1 y 5).

El método de «consiliencia de inducciones» es arriesgado. Para una interesante ilustración de esto mimo, léase la introducción de Hechos contra falacias; dicho método lo podrían utilizar antisemitas para «demostrar» que los judíos son los culpables de todos los males del mundo, o para «demostrar» que Pepe Sintecho es culpable de asesinato. (Lee Strobel, que había sido secretario de tribunales, da un interesante ejemplo de cómo se emplearon pruebas circunstanciales para instruir un caso aparentemente evidente contra un inocente, en su introducción a El Fundamento de la Fe. Mucha parte del problema era que todas las pruebas eran congruentes con el prejuicio de la policía, de los fiscales y del público.) Si no se es cuidadoso, se puede usar una consiliencia de inducciones para demostrar, sin lugar a dudas, que tu sesgo está justificado (véase Card Stacking en «the Baloney Detector», o, en castellano, la Falacia de la alegación tendenciosa, apartado 1). Si Darwin comprendió la necesidad de ser riguroso, en la actualidad los darwinistas frecuentemente no lo son, porque publican las frivolidades más míseras como prueba de sus teorías (véase por ejemplo el artículo para el 18 Nov. [2003], como ejemplo, y también el artículo para el 13 de Nov., para otro de entre los muchos que podríamos mostrar entre nuestros informes [en castellano léase La supervivencia de los más falsos]). La ciencia no debería ser una sociedad de cuentacuentos con vívidas imaginaciones. Y no son sólo los creacionistas los que denuncian la propensión darwinista para contar historias del tipo «Érase una vez». Por ejemplo, Colin Patterson, Conservador del Museo Británico de Historia Natural, decía lo siguiente, en una entrevista a la BBC-TV el 4 de marzo de 1982, acerca de los esfuerzos para dar explicaciones de la inexistencia de formas de transición fósiles: «Lo que resulta de todo ello es que todo lo que se puede aprender de la historia de la vida se aprende de la Sistemática, de los agrupamientos que se descubren en la naturaleza. El resto es contar cuentos de uno u otro tipo. Tenemos acceso a los extremos del árbol; el árbol mismo es teoría, y los que pretenden conocer acerca del árbol y describir lo que sucedió —cómo desaparecieron las ramas y las ramitas— están, creo yo, contando historias». Para más material acerca de esta cuestión, se puede leer ¿Me pueden decir algo acerca de la evolución?, transcripción de una conferencia de Colin Patterson, y la entrevista realizada a Norman MacBeth, Darwinismo: Tiempo de Funerales.

¿Acaso no es irónico que la justicia criminal, el procedimiento que Costa exhibe como una metodología científica ejemplar, es otro ejemplo de cómo el movimiento del diseño inteligente aborda la investigación? La policía judicial quiere saber si el cadáver en la calle se explica por causas naturales, o por un designio personal o «inteligente» (aunque malévolo), el acto de una mente que ha tomado una decisión y que ha llevado a cabo su intención de cometer un asesinato. Entonces, ¿por qué no usar el mismo procedimiento de detección de designio en ciencia, y acumular todas las posibles líneas dispares de evidencia para elaborar «un largo argumento» de que la vida fue diseñada con un propósito deliberado? ¿Por qué sólo los darwinistas pueden presentar sus evidencias? Si la justicia criminal actuase con esta práctica unilateral, los fiscales tendrían campo libre para condenar o exonerar a cualquiera a capricho, presentando sólo aquellas pruebas que se ajustasen con sus supuestos apriorísticos, sin temor de argumentos contradictorios de parte de abogados bien calificados de la parte contraria. Esto no solo sería inconstitucional, sino que sería muy contrario al criterio de Darwin. Era el mismo Charles Darwin que predicaba: «Un resultado imparcial sólo puede obtenerse declarando cabalmente y sopesando los hechos y los argumentos en los dos lados de la cuestión ...» (El Origen de las Especies por Selección Natural, 1859. [Ed. Zeus, Barcelona 1970, p. 18]).

Con esta cita en mente, tenemos una sugerencia que dar. Se debe enseñar Darwin a los profesores darwinistas. Darwin era menos dogmático que sus discípulos (véase artículo para 13/09/2002). Él mismo expuso abiertamente el criterio para la refutación de su idea con estas palabras: «Si pudiera demostrarse que ha existido un órgano complejo que no pudo haber sido formado por numerosas y ligeras modificaciones sucesivas, mi teoría fracasaría por completo.» Entonces él no pudo pensar en ninguno, pero esto fue mucho antes del descubrimiento del ADN, de la genética mendeliana y de las máquinas moleculares. Muchos creen que la teoría de Darwin ha quedado falsada en esta misma cuestión (esto es, con el argumento de la complejidad irreducible), incluso evolucionistas fervorosos, no meros estudiantes de instituto o mamás de juntas escolares, comprenden esta cuestión (véase artículo para 20/08/2003).

Así que, querido doctor Costa, sus deberes son leer Darwin a la luz de la ciencia del año 2003 en lugar de la ciencia de 1859; y para un crédito suplementario, lea los dos recientes libros de Cornelius Hunter sobre la historia del pensamiento darwinista, Darwin’s God [El Dios de Darwin] Darwin’s Proof [La prueba de Darwin] (Brazos Press, 2001 y 2003, respectivamente). [El lector castellano puede acceder a la lista de libros en la barra lateral del blog Diseño y Designio.] Esto será excelente a modo de actualización, y servirá de remedio contra el sentimiento de orgullo elitista. Y si algún darwinista quiere conversar con tranquilidad y racionalmente acerca de las evidencias, como lo hubiera hecho el caballeroso Charles Darwin, lo haremos con mucho gusto (pero mejor después de leer materiales como ¡Sorpresa!—El cromosoma Y se protege con palíndromos, El ADN — después de 50 años sigue asombrando a los biólogos, El ADN es un código operado por otro código, La revista Cell Journal se maravilla ante la complejidad de los mecanismos celulares, pero da el darwinismo como supuesto, y esto sin olvidar los grandes clásicos de Colin Patterson, ¿Me pueden decir algo acerca de la evolución?, y de Norman MacBeth: Darwinismo: Tiempo de Funerales. También es recomendable una visita al Museo de Máquinas Moleculares).


Fuente: Creation·Evolution Headlines - The Best Teacher of Darwinism is Darwin Himself 21/11/2003
Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (27): El ADN es un código operado por otro código

David Coppedge

El descubrimiento en la década de 1950 de que el ADN era soporte de un lenguaje codificado fue ya asombroso, pero los bioquímicos han descubierto un nuevo nivel de complejidad. Por lo que parece, otro código determina qué genes del ADN se abren para su expresión, y cuáles son suprimidos.

El número del 14 de febrero de 2004 de Science News1 relata el descubrimiento del llamado «código de histonas». Son formas de «colas» adheridas a las histonas alrededor de las que el ADN está fuertemente enroscado. A lo largo de estos últimos ocho años, equipos de científicos han estado desvelando que las histonas no meramente arrollan el ADN, sino que regulan qué genes se expresan.

El patrón de acetilación y metilación en las colas de histona parece formar un código que puede heredarse a través de las divisiones celulares. En comparación con el bien conocido código del ADN, «un código de histonas puede ser mucho más complejo», escribe John Travis. Shelley Berger (del Instituto Wistar) exclamaba: «Hay todo tipo de lugares [en las colas de las histonas] que se pueden modificar. Las posibilidades para un código son verdaderamente enormes. Y no será un código simple». Después de hacer un resumen de la literatura, Travis concluía: «Con estas histonas de diseño, parece que los investigadores van de camino a conseguir elucidar todas las palabras del código de histonas. Pero puede que resulte muy complicado elucidar el significado de estas palabras».

Para una anterior información acerca del código de histonas, lea el artículo La memoria de la célula raya en lo milagroso.


1John Travis, «Code Breakers: Scientists tease out the secrets of proteins that DNA wraps around», Science News, Vol. 165, No. 7, 14 de febrero 2004, p. 106.

Los biólogos evolutivos ya tenían bastantes complicaciones en sus intentos de explicar el origen el lenguaje ADN-proteínas, y ahora surge esto. Como suele suceder, no hay mención en el artículo de cómo pudo haber «emergido» este código mediante un proceso evolutivo. Pero se da la siguiente ironía, que no sólo no se menciona el origen del código, sino que aparentemente el código no ha evolucionado en absoluto. «De especie a especie, [C. David Allis, U de Virginia] observa que estas colas son prácticamente idénticas, lo que implica que son importantes para las células. “La naturaleza ha mantenido estas entidades constantes por alguna razón”, dice Allis». Desde luego. Dadme un código de histonas funcional desde el principio, o dadme la muerte.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - DNA Is a Code Operated by Another Code 17/02/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (26): ¿Cómo hacen matemáticas las plantas?

David Coppedge

Un aspecto fascinante de las plantas es su capacidad de producir unos hermosos diseños en espiral. Esto ha fascinado a los matemáticos, filósofos y botánicos durante siglos, y se conoce como filotaxis, o «disposición de las hojas». Aún más asombroso fue el descubrimiento hace mucho tiempo que las espirales se ajustan a unas relaciones matemáticas precisas, en particular la Sucesión de Fibonacci. Esta sucesión, que lleva el nombre del filósofo medieval que la describió, es la secuencia de números enteros generada al añadir entre sí los dos enteros anteriores: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, etc.

Si se observa atentamente una piña, una alcachofa, un girasol o un cactus, y se delinean las espirales, se detectan múltiples espirales tanto en sentido horario como antihorario, en ángulos cada vez más cerrados. La cantidad de espirales en cualquiera de dos direcciones contrarias son generalmente miembros de la sucesión de Fibonacci. Además, el ángulo entre las hojas en un tallo y los elementos en una espiral está generalmente cercano al «Ángulo Áureo» (137,5°), es decir, el límite de los cocientes de los sucesivos números de Fibonacci, y se relaciona con la «Razón Áurea», el rectángulo más grato a la vista, que se construye con cuadriláteros con los lados con longitudes de números crecientes de Fibonacci. (Si el lector tiene dificultades en visualizarlo, hay muchas buenas descripciones en línea si se buscan las palabras «filotaxis» y «Fibonacci» —véase por ejemplo esta descripción gráfica de Smith College, que también tiene una exhibición en línea de espirales de plantas, o la mina de oro para Fibonacci en Surrey College. Brantacan también da un detallado análisis de los números de Fibonacci en la naturaleza, con muchas ilustraciones interesantes.)

De modo que la cuestión es: ¿cómo hacen matemáticas las plantas? ¿Cómo resulta esto de procesos naturales al nivel molecular? La respuesta ha esquivado a los biólogos durante décadas, y queda mucho por aprender, pero en el número de Nature del 20 de noviembre de 20021, Reinhardt et al. expusieron progresos. Habían examinado las concentraciones de auxinas, unas sustancias químicas que son responsables del crecimiento de las plantas, en los extremos de plantas de semillero en la planta ampliamente estudiada en laboratorio conocida como Arabidopsis thaliana. También estudiaron los transportadores de proteínas de estas moléculas. Hojas, pétalos, flores y semillas comienzan a brotar a partir del meristemo apical (extremo de crecimiento) en sitios llamados primordios. El equipo de investigación descubrió que estos primordios tienden a actuar como sumideros para la auxina; es decir, la auxina los evita y se concentra en los bordes. Mediante una secuencia detallada de experimentos, mutando los transportadores de entrada y efluentes, descubrieron que los nuevos primordios crecen efectivamente donde las concentraciones de auxina son mayores. Les parece que este es el comienzo de la ordenación; al desarrollarse los primordios, la auxina se concentra en ángulos predecibles para producir más primordios. Pero admiten que necesitarán realizar más estudios para comprender el problema de una forma plena:

Nuestro trabajo aborda el mantenimiento del patrón filotáxico. El desafío actual es elucidar cómo los patrones filotáxicos se generan de novo, y cómo cambian bajo condiciones naturales, por ejemplo cuando plantas dicotiledóneas experimentan la transición desde filotaxis decusada (cruzada, perpendicular) a filotaxis espiral.


1Reinhardt et al., «Regulation of phyllotaxis by polar auxin transport», Nature 426, 255 - 260 (20 noviembre 2003); doi:10.1038/nature02081.

Las cosas no suceden porque sí: exigen una causa. ¿Por qué iba una flor o una piña a desarrollar espirales de Fibonacci? Este artículo es muy interesante en su intento de elucidar el mecanismo natural que produce un efecto así, pero admite al final: «El desafío actual es elucidar cómo los patrones filotáxicos se generan de novo» —en otras palabras (si se puede perdonar el antropomorfismo), ¿cómo «decidió» originalmente la planta adoptar el patrón de la sucesión de Fibonnaci para su crecimiento? Los científicos han realizado aquí un gran trabajo para ayudarnos a comprender la fase constructiva, pero admiten que la fase del diseño permanece esquiva. Vemos el grupo de constructores trabajando, pero, ¿dónde está el arquitecto? ¿Son acaso los patrones naturales siempre cosas necesarias, debido a constricciones de espacio de empaquetamiento u otros requisitos físicos, o hay una belleza y un orden intrínsecos en estos patrones que reflejan un diseño inteligente? No es permisible usar la comprensión del mecanismo que genera este patrón para eludir la cuestión de por qué debería existir un patrón en primer lugar.

Ni los creacionistas ni los evolucionistas esperan que haya una fuerza mística operando en la construcción de una piña. Es evidente que hay un proceso natural que está siguiendo un proyecto codificado y que está realizando la construcción. Este artículo no aborda las cuestiones filosóficas que suscita el fenómeno de la filotaxis, sino solo las cuestiones mecanísticas de cómo se consigue en una planta determinada. Pero incluso este aspecto es asombroso. Observemos que una serie de máquinas de transporte, llamadas transportadores de entrada y de salida, transportan la hormona de crecimiento (auxina) a los extremos del tallo en crecimiento. Estos transportadores tampoco aparecieron porque sí; son unas complejas máquinas moleculares construidas por otras máquinas moleculares que, a su vez, obedecen instrucciones procedentes del código genético.

Muchos otros transportadores están operando en las raíces y a través de toda la planta. Sin ellos, la auxina sencillamente obedecería la ley de la gravedad. Pero la planta tiene una compleja red de transportes y de comunicaciones que mantiene a una compleja planta industrial operando 24 horas diarias los 7 días de la semana, llueva o haga sol, siempre a tiempo, dentro de presupuesto, y ajustándose a las especificaciones. El lector puede acceder a otro reportaje sobre comunicaciones entre plantas (véase el artículo Cómo las plantas envían correo electrónico: Actualización). Este «internet botánico» ayuda a la fábrica a ejecutar las instrucciones pautadas en las instrucciones del código genético en maneras que todavía no comprendemos. Pero, ¿quién escribió las instrucciones? Nunca volverás a ver una alcachofa de la misma manera.

Tu jardín botánico local puede presentar muchos ejemplos de espirales de Fibonacci. Los cactus son especialmente hermosos. En la ladera de la Montaña de Montjuich, en Barcelona, hay un extenso jardín botánico (Jardín Costa i Llovera) especializado en cactus. Los Huntington Gardens en Arcadia, cerca de Los Angeles, tiene también una increíble exhibición de catus, lo mismo que el Museo del Desierto Arizona-Sonora cerca de Tucson. También se pueden comprar pequeños cactus con bonitas espirales en una tienda local y criarlos en casa. Con estos se puede tener un buen objeto para comenzar una conversación que podría llevar a algunas profundas discusiones filosóficas.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - How Do Plants Do Math?  20/11/2003
Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (25): Cómo las plantas envían correo electrónico: Actualización

David Coppedge

Ya en 2001 (véase artículo de 07/13/2001), se informaba del sorprendente descubrimiento de que las plantas se comunican internamente por correo electrónico. ¿Qué hay de nuevo en este campo? ¿Existe realmente una intranet en el interior de las plantas?

En el número de 5 de octubre de 2004 de Current Biology,1 Norman, Frederick y Sieburth proporcionan pruebas de que una molécula señalizadora llamada BYPASS1 es transmitida desde las raíces a los extremos de la planta, y suprime el crecimiento de las hojas. Actúa como un regulador negativo de las hormonas de crecimiento de las plantas.

Las hormonas de crecimiento de las plantas se producen en los extremos de los brotes. Demasiada hormona de crecimiento podría llevar a un crecimiento demasiado rápido de las hojas sin saber si las raíces tienen dificultades para encontrar agua, si tienen problemas en penetrar a través de un suelo compactado, o si están luchando con otras condiciones adversas. Por ello mismo, las raíces necesitan poder regular el crecimiento de las hojas, y deben poder acelerar la liberación de la hormona sólo cuando hay un suministro adecuado. La comunicación en EurekAlert describe el control como la palanca de un grifo que la raíz hace girar, pero como el flujo tiene lugar en el brote, la palanca se encuentra realmente donde están las hojas. Al enviar esta señal química hacia arriba por la red, la raíz tiene un control remoto sobre la espita de la hormona del crecimiento: se trata de algo semejante a un interruptor de operación remota controlado por un administrador de un sistema informático, que envía un mensaje correctamente formateado que puede comprender el interruptor.

Esto explica que la misma planta pueda presentar una apariencia diferente, dependiendo de dónde crece. Las plantas están compuestas de células sin un sistema nervioso central ni cerebro, pero las diversas partes tienen que actuar en concierto. Una planta no puede simplemente marchar a otro lado en tiempos duros para buscar mejores pastos; tiene que responder como una unidad a las condiciones cambiantes. La solución reside en un sistema coordinado de señales, retroalimentación y funciones de regulación. Este estudio expone que las raíces no se limitan a enviar agua y nutrientes a ciegas tallo arriba, ciegas a las condiciones por encima del suelo. Están enviando señales químicas para mantenerse en contacto con los extremos de las hojas. Sin duda alguna se trata de una comunicación en dos direcciones, porque las raíces también precisan de información de las condiciones por encima del suelo.

El BYPASS1, un gen que codifica un compuesto carotenoide, es un ejemplo adicional de transducción de señales, o de «correo electrónico», en las plantas. El artículo de 2001 hablaba de un ARN mensajero que se empleaba para señalización. Sin duda alguna, también se emplean proteínas y otros compuestos químicos en la intranet intraplantar para comunicar mensajes. Cada producto químico necesita un receptor en el destino que comprenda el mensaje. Por ello, una planta comporta un sistema de procesado de información. Debido a que la información se transmite a través de las rutas en ramificación en el interior de una planta, con una definición de orígenes y destinos, conteniendo mensajes que se traducen y comprenden y cuyas instrucciones se ejecutan, la analogía con el correo electrónico en una intranet es válida.

Por encima de este sistema hay una red de redes. Diferentes especies de plantas también pueden comunicarse unas con otras a través de la conducción subterránea (ver el artículo Los hongos proporcionan a las comunidades de plantas una conducción subterránea de nutrientes). Esto demuestra que las redes de área local de las plantas individuales están combinadas en una red de área amplia, o internet. El procesado de información a través de una red de comunicaciones es por ello el fundamento de la ecología:

La arquitectura de las plantas está regulada por programas de desarrollo endógenos, pero puede también ser fuertemente influida por indicaciones procedentes del medio ambiente. Por ejemplo, condiciones de la rizosfera como la disponibilidad de agua y de nutrientes afectan a la arquitectura de los brotes y de las raíces; esto implica a la raíz como la fuente de señales que pueden imponerse sobre programas de desarrollo endógeno. ...

El perfil de expresión del BPS1 se agrupó con un grupo de genes que contienen muchas kinasas y factores de transcripción propuestos para una posible función en una red de señalización.1

Otro artículo en EurekAlert trataba de cómo investigadores en la Universidad Duke están siguiendo un mensaje determinado de correo electrónico, un regulador proteínico en las células de las raíces. Los científicos «hicieron el sorprendente descubrimiento de que la ... proteína es un medio por el que una célula de la raíz “habla” con otra para darle instrucciones para que se desarrolle de cierta manera».


1Norman, Frederick and Sieburth, «BYPASS1 Negatively Regulates a Root-Derived Signal that Controls Plant Architecture», Current Biology, Volumen 14, Número 19, 5 octubre 2004, Pp. 1739-1746, doi:10.1016/j.cub.2004.09.045.

Cuando envíad un correo electrónico a un amigo, esto presupone una gran infraestructura de ordenadores, enrutadores, cables y software. Sin ellos, el mensaje se quedaría en tu ordenador y no iría a ninguna parte. Tu mensaje es formateado en paquetes según las normas del protocolo de internet. Cada componente del hardware y del software en la red tiene que comprender el protocolo. Tiene que poder leer el encabezamiento para dirigir el paquete desde su origen hasta su destino. Algunos mensajes pueden difundirse a todo un grupo de receptores, o a todos los pertenecientes a la red. Algunos exigen reconocimiento antes de su recepción; otros, como un mensaje en una botella, pueden ser recogidos por cualquier receptor. Diferentes protocolos proporcionan muchos diferentes servicios. De alguna manera, una planta consigue lo mismo. Puede enviar mensajes a individuos, a grupos o «a todos los que estén en línea». Los receptores comprenden los mensajes y actúan de forma consecuente.

La red Internet es una invención humana relativamente reciente que ha revolucionado la sociedad. No apareció porque sí. Es resultado de muchos esfuerzos iniciados por diseñadores inteligentes que soñaron en establecer un sistema robusto de comunicaciones. Ahora mismo, mientras nos damos unas palmaditas de autosatisfacción en nuestras espaldas por esta red de comunicaciones, descubrimos que las plantas habían tenido uno desde siempre. Piensa en todos los mensajes que se transmiten desde las raíces de un secoya gigante hasta las hojas más encumbradas, y luego todos los mensajes transmitidos por vía subterránea de planta a planta. No sería sorprendente descubrir algún día que las plantas están ya programadas con filtros de spam, seguridad y vigilancia antiterrorista, y quizá incluso con innovaciones que nosotros todavía no hemos ni imaginado.

La transducción de señales —la transmisión y reconocimiento de mensajes— es una característica definitoria de la vida. Todos los seres vivientes están implicados en el negocio de comunicaciones. Las células solitarias tienen unos elaborados mecanismos de transducción de señales para reconocer las entidades «yo» y «los otros», y para regular todas las máquinas en la factoría molecular. Las células se comunican con otras células. Dentro de los organismos multicelulares, las células se comunican dentro del cuerpo y fuera de él. Las plantas, los animales y los humanos están constantemente enviando y recibiendo mensajes. Incluso las máquinas que los hombres construyen, desde los semáforos de ferrocarriles a los telégrafos, y hasta las comunicaciones de internet inalámbricas, son extensiones de nuestros propios sistemas inteligentes de señalización. La materia inanimada no hace nada de esto por sí misma. Los sólidos, líquidos y gases pueden intercambiar energía mediante conducción, convección y radiación, pero no envían ni comprenden señales que les permitan adoptar decisiones, excepto si están programados por un diseño inteligente. Por cuanto la señalización es una propiedad de la vida, ¿cómo puede nadie pretender que pudo emerger de la no-vida? ¿No tiene más sentido aceptar que hay un Creador viviente que es comunicador por naturaleza, y que ha extendido su inteligencia a la vida que él ha diseñado?

La vida no sensitiva podría ser considerada como análoga a nuestros sistemas robotizados más avanzados, con un diseño de ingeniería robusto que le permite responder a condiciones cambiantes (véase La célula exhibe un diseño robusto de ingeniería). Pero a los humanos, la Fuente de toda comunicación —el Verbo—, los dotó de una imagen de su propia sensitividad, de modo que no solo podamos reconocer y responder a los mensajes, sino tener conciencia de ellos. Y sólo a los humanos les ha compartido la mayor de todas las comunicaciones (Hebreos 1:1-3).


Fuente: Creation·Evolution Headlines - How Plants Send Email: Update 4/10/2002
Redacción: David Coppedge © 2002 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (24): La célula exhibe un diseño robusto de ingeniería

David Coppedge

Un equipo internacional de biotecnólogos ha publicado un artículo en la revista Cell1 en el que manifiesta que los biólogos tienen que centrarse más en el concepto de diseño robusto de ingeniería. El resumen parece salido de una publicación del Movimiento del Diseño Inteligente:

La robustez, la capacidad de mantener la función frente a perturbaciones e incertidumbre, está reconocida desde hace largo tiempo una propiedad clave de los sistemas de la vida. sin embargo, debido a sus vínculos estrechos con la complejidad celular, su base molecular y celular solo se ha comenzado a comprender en fechas recientes. Los enfoques teóricos a sistemas de diseño complejo de ingeniería pueden proporcionar directrices para la investigación de la robustez celular porque la biología y la ingeniería emplean un conjunto común de mecanismos básicos en diferentes combinaciones. La robustez puede ser una clave para la comprensión de la complejidad celular, elucidando principios de diseño, e impulsando unas interacciones más estrechas entre la experimentación y la teoría. (Énfasis añadido en todas las citas.)

En otra frase dicen: «La complejidad celular parece surgir principalmente de la robustez como un fin del diseño». Cualquier darwinista inquieto acerca de este escrito quedaría pronto aplacado, sin embargo, por la constante presencia de la palabra «E»: «Se ha reconocido desde hace mucho tiempo que esta robustez es una propiedad inherente de todos los sistemas biológicos y que está fuertemente favorecida por la evolución», pretenden ellos. Pero de cómo surgió esta robustez, no tienen ni la más ligera idea:

A pesar de su papel central en biología, el conocimiento de lo que es de forma precisa la robustez sigue siendo limitado, y también como se consigue al nivel celular o molecular (Hartman et al., 2001). Una razón principal es que la robustez y la evidente complejidad de los sistemas celulares están íntimamente ligadas y, por ello mismo, ambas son difíciles de comprender.

Los autores investigan modelos matemáticos de robustez, y maneras en que los biólogos pudieran llegar a un entendimiento de cómo evolucionó la robustez en los sistemas vivos. Lo sorprendente es que hablan de «diseño de ingeniería» y de «diseño evolucionado» con frecuencia en la misma oración:

Tanto en biología como en la tecnología puntera, la función primordial de un sistema es generalmente robusta frente a una amplia gama de perturbaciones, y sin embargo estos sistemas pueden exhibir una extremada fragilidad frente a otras perturbaciones (incluso aparentemente mucho menores) y/o otras funciones. Esta coexistencia de extremos en robustez y fragilidad («robusto, pero frágil») constituye quizá el rasgo más destacado de la complejidad mas evolucionada o diseñada. La tecnología de diseño humano tiene mecanismos bien comprendidos que se ocultan deliberadamente al usuario. En contraste, tenemos un limitado conocimiento a nivel de los sistemas de la complejidad biológica. Aquí razonamos que combinando el conocimiento fragmentario pero complementario en ambos dominios, la robustez y sus compensaciones asociadas ofrecen una potente perspectiva de la complejidad biológica.

Otro ejemplo: «Así, en diseño o en evolución, se tiene que distribuir cuidadosamente la robustez, que se adapta a la función propuesta de un sistema y a las incertidumbres asociadas». En ocasiones parecen atónitos ante los niveles de robustez en el mundo de lo viviente: «Quizá la propiedad más pasmosa del metabolismo microbiano sea su robustez evolucionada para mantener la supervivencia y la proliferación a través de extensas perturbaciones medioambientales o genéticas». Los seres vivos emplean diversas estrategias para mejorar la robustez: tolerancia sumamente optimizada, redundancia, circuitos de control mediante retroalimentación, modularidad, jerarquías y protocolos, y otros conceptos pertenecientes al campo de la ingeniería. Consideran que la robustez como un instrumento de investigación es prometedora para la biología evolutiva:

¿Cuál es el resultado tangible del estudio de esta cuestión para las ciencias de la vida? Un concepto tan global como la robustez tendrá desde luego diversas funciones en la investigación biológica. Puede ser contemplado como un principio de diseño evolutivo global o un enfoque científico. Contemplado de forma más optimista, puede que sea la panacea para las dolencias que afectan al modelado dinámico a gran escala de los sistemas biológicos. Como mínimo, en manos de investigadores pragmáticos puede funcionar como un útil que producirá hipótesis biológicas susceptibles de ensayo. ...

... La noción de que las células estén compuestas de subunidades robustas de autonomía limitada simplifica el modelado y la abstracción de propiedades generales. Podemos proceder a partir de la investigación detallada de módulos indiduales, pasando a su interacción y a su consecuencia para el comportamiento global de los sistemas. Por tanto, la robustez de los sistemas celulares nos proporciona hipótesis susceptibles de ensayo derivadas de estudios descendentes y oportunidades para un enfoque ascendente más detallado. Ambos enfoques deberían finalmente converger.


1Stelling et al., «Robustness of Cellular Functions», Cell, Volumen 118, Número 6, 17 septiembre 2004, Pp. 675-685, doi:10.1016/j.cell.2004.09.008.

Retírate un poco atrás: no será un buen espectáculo cuando todo su mundo haga implosión. Toda su historia pende de la creencia en que la selección natural puede realizar milagros de diseño de ingeniería a placer, allí donde sea y en el momento que se necesite. Esperemos hasta que descubran que la selección natural es ciega, sorda, muda, y que no mantiene registro (ver en inglés en 3/08/2004, y también en 23/07/2004, 9/06/2004 y 15/04/2004, por ejemplo; en castellano, hay una excelente discusión de la impotencia de la selección natural en Darwinismo: Tiempo de Funerales, en una entrevista con el escéptico Norman MacBeth). Retírate, y da la vuelta. El Ingeniero está en la otra dirección.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Cell Exhibits Robust Engineering Design 22/09/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (23): Los hongos proporcionan a las comunidades de plantas una conducción subterránea de nutrientes

David Coppedge

Excava un metro cúbico de tierra, y puede que hayas perturbado unos 18.000 kilómetros de una extensa red de conductos que suministran a las raíces de las plantas carbono, nitrógeno y fósforo. Este conducto está hecho de hongos. Sus vidas secretas en la tierra pocas veces salen a la luz del día, pero allí abajo en su mundo críptico, oscuro y subterráneo, sustentan la mayor parte de las prósperas comunidades vegetales sobre el suelo, escribe Elizabeth Pennisi en el número de 11 de junio de 2004 de Science.1 «Antes considerados como patógenos», comienza ella, «los hongos microscópicos que habitan en el suelo están dando forma a las comunidades de plantas y ayudan a los esfuerzos de restauración del medio ambiente».

Cuenta ella cómo los científicos comienzan a comprender que las biotas de la superficie y las subterráneas forman una red de relaciones simbióticas. Los finos micelios (filamentos parecidos a cabellos) de los hongos, que miden como 1/60 del diámetro de las raíces, pueden introducirse entre las partículas de tierra y extraer minerales; éstos los suministran a las raíces de las plantas, que, a su vez, premian a sus socios fúngicos con azúcares. Generalmente, estas relaciones son beneficiosas para ambas partes, aunque algunos hongos son parásitos (y algunas plantas se convierten en gorronas de los donantes subterráneos). Pero la mayoría de las plantas dependen de sus socios subterráneos de una forma mutuamente beneficiosa. Difíciles de estudiar durante mucho tiempo debido a su «críptico medio ambiente» y fragilidad, los hongos subterráneos conocidos como micorrizas están proporcionando a los científicos un nuevo paradigma acerca de la compleja red de la vida vegetal. Pennisi enumera algunos de estos nuevos conocimientos acerca de las micorrizas:

  • Infraestructura pionera: «Cuando las primeras plantas colonizaron la tierra, los hongos micorrícicos ya estaban ahí», ayudando a las plantas a sobrevivir en un territorio duro y seco. «A menudo las primeras plantas en repoblar lugares contaminados o muy perturbados son hierbajos que no forman micorrizas. Solo cuando entran en acción los hongos micorrícicos ... florece la diversidad.»
  • Cultivo: «Al dificultar la pérdida de agua y la erosión, mejoran la tierra».
  • Limpieza de tóxicos: «También protegen contra patógenos y aminoran los daños debidos a residuos tóxicos —talentos que los investigadores usan para reducir el uso de fertilizantes y restaurar ecosistemas dañados». Una de sus ilustraciones lleva este pie: «Los hongos micorrícicos pueden conseguir que plantas como esta rara flor (derecha) vivan en yermos contaminados». Otro estudio exponía que «cuando los hongos están presentes, pueden modificar un metal pesado, como el cadmio, y hacer que la toxina no sea captada por la planta». De esta manera, «secuestran toxinas y hacen que el suelo sea más conducente a un crecimiento diverso».
  • Reparación de daños: «Ayudan a las plantas a asentarse en áreas dañadas, como las destruidas por incendios». De hecho, «algunos hongos acumulan un “banco” de esporas almacenadas que se vuelven activas después de los incendios y ayudan a rejuvenecer la red de micorrizas».
  • Control de contaminación: «Las micorrizas también hacen que las partículas de tierra se aglomeren, haciendo que retengan los nutrientes. En sitios de recogida de residuos tóxicos, estos terrones impiden que las toxinas sean arrastradas por el viento y que sean un riesgo para las personas», observaba un ecólogo edafólogo.
  • Sustento vital de la comunidad: «Además, nuevos estudios están desvelando que estos filamentos fúngicos comunican a las plantas entre sí, transfiriendo nutrientes no sólo entre los hongos, sino también de planta en planta, conformando la constitución biológica de comunidades enteras». Todas las especies en una comunidad quedan así interconectadas en una conducción común: «El conducto micelial puede extenderse bien más allá de los participantes inmediatos; proporciona también un tráfico en dos direcciones de recursos de carbono a través del enredado laberinto de raíces vegetales y de filamentos fúngicos. De esta manera, un gran roble puede estar no solo alimentando a su socio fúngico sino también a otras plantas en sus alrededores» Para nuevas plantas de semillero, este conducto puede ser verdaderamente una conexión vital, permitiéndole conseguir poner pie en la comunidad.

En otras palabras, los hongos forman una «carretera subterránea» que vincula a las plantas en una comunidad. La toma de muestras de ADN del suelo está desvelando que estos hongos son más diversos y están más extendidos que lo que se creía antes.

Además, «en contraste con una opinión ampliamente compartida, los microorganismos del suelo no son siempre perjudiciales». El mundo de los hongos micorrícicos está «abriéndose de par en par», y lleva a los ecólogos a contemplar beneficios prácticos que se podrían conseguir mediante la comprensión de estas relaciones. Por ejemplo, los investigadores están constatando que la adición de micorrizas a minas a cielo abierto y a vertederos de residuos tóxicos permite el renovado establecimiento de plantas, sin necesidad de los contaminantes fertilizantes. Otros están investigando para encontrar la mezcla micorrícica que permita que especies en peligro puedan ser restauradas a sus medios originales.

El descubrimiento de esta «conducto subterráneo» está cambiando la forma en que la gente piensa acerca de ecología vegetal. Los resultados de recientes investigaciones que presentan a los hongos como pioneros, como proveedores y protectores «están consolidando la idea de que los hongos son los animadores e impulsores en el mundo de las plantas».


1Elizabeth Pennisi, “The Secret Life of Fungi,” Science, Vol 304, Issue 5677, 1620-1622, 11 June 2004 [DOI: 10.1126/science.304.5677.1620].

La vieja imagen darwinista/maltusiana de un mundo donde unos se devoran a otros, de la naturaleza con sangre en colmillos y garras, donde cada especie lucha por unos recursos limitados para la supervivencia de los más aptos, recibe un gran golpe con este estudio. Esta compleja red de interacciones benéficas parece totalmente amistosa. Uno casi puede contemplar a los exploradores observando el nuevo territorio, a los carpinteros que siguen para levantar la ciudad y levantar los postes para el tendido telegráfico y poner las traviesas para el ferrocarril, al comisario y a los bomberos estableciéndose, y a los colonos llegando para formar una comunidad floreciente, interactiva y responsable —todo ello en el callado mundo de las plantas. Donde los darwinistas solían ver unos egoístas y perjudiciales microorganismos tratando de robar a las plantas terrestres, ahora vemos pioneros, proveedores y protectores.

¿Cómo, entonces, afronta el paradigma evolucionista estos nuevos conocimientos? Hay solo tres referencias a la evolución en este artículo:

  1. Érase una vez: «Hace cuatrocientos millones de años, “Cuando las primeras plantas colonizaron la tierra, los hongos micorrícicos ya estaban ahí”, ayudando a las plantas recién llegadas a sobrevivir en un territorio duro y seco, explica [John] Klironomos. Desde entonces, el sistema de soporte ha crecido, dice Katarzyna Turnau, una ecóloga en la Universidad Jagielloniana en Cracovia, Polonia. “Las micorrizas [dieron] a las plantas la capacidad de usar diferentes áreas y de explorar nuevos nichos”, posibilitando la increíble diversidad de la flora moderna».
  2. Esta declaración no tiene ninguna capacidad explicativa; simplemente, supone evolución. No responde a cómo las micorrizas sobrevivieron en un suelo estéril sin los azúcares que les proporcionan las plantas terrestres. Da por supuesto que los recursos son suficientes para crear diversidad, lo que elude la cuestión de cómo tal cosa pudo suceder.
  3. Una fuerza ficticia: Un ecólogo que estudia la relación entre orquídeas y trufas observaba que las trufas «parecen ser conductoras de la evolución». Lo siento, pero las trufas no tienen capacidad para obtener un carnet de conducir.
  4. En busca de ocupación: Klironomos dice, a modo de conclusión: «En el caso de la ecología y de la biología evolutiva, el campo [de las micorrizas] se está abriendo de par en par». En otras palabras: hay amplia oportunidad para cuentistas desempleados (ver el artículo en inglés de 22/12/2003).

En resumen, la teoría de la evolución no añade nada a estos descubrimientos. Al contrario: los evolucionistas parecen sorprendidos ante todo este panorama, porque va en contra de sus expectativas. A la luz de la sofisticación de la conducción subterránea que se observa, sus muchas funciones especializadas y sus muchos efectos beneficiosos, parece más bien que el campo de las micorrizas está abriéndose de par en par para el movimiento del diseño inteligente.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Fungi Supply Plant Communities With Underground Nutrient Pipeline 17/06/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

jueves 24 de julio de 2008

¿Qué es lo que la ciencia puede realmente conocer?

David Coppedge

«Y así, el interrogante que se mantiene, incluso en la estela de un logro de tanto alcance [como el de las misiones lunares del programa Apolo], es si aquellas leyes, y aquellos logros de la ingeniería, proceden de una cultura, por así decirlo, que debe obtener un puesto preeminente en la cuestión de elucidar toda la realidad. La palabra misma, “realidad”, presupone a quien la percibe. No es ningún truco de sofista preguntar: “¿La realidad de quién?” o “¿La realidad en relación con qué?” El objetivo último es comprender el contexto de nuestras vidas, a la vez físicas, sociales, políticas y morales. Y sigue pendiente el debate de si la autoridad final en estas cuestiones debe residir en la ciencia.» —Dr. Daniel N. Robinson, en su conclusión de una conferencia sobre Filosofía de la Ciencia para The Teaching Company.

Durante esta última semana han aparecido dos reseñas bibliográficas sobre filosofía de ciencia en las revistas punteras de ciencia general Nature y Science. Los dos artículos diluían las presentaciones que generalmente se dan de la ciencia como un camino progresivo hacia un conocimiento infalible —que es la imagen que la mayoría de los estudiantes reciben en la escuela.

En Nature,1 N. David Mermin (Cornell) dio una sorprendente reprimenda a un ícono de la ciencia triunfalista: a Alan Sokal (véase artículo de 3/06/2008). La célebre impostura de Sokal contra los deconstruccionistas modernos en 1996 los puso en una situación sumamente comprometida y señaló el inminente fin de las Guerras Científicas de la década de 1990.2 Sokal surgió como un defensor del realismo científico. Su atrevida añagaza lo hizo un favorito del establecimiento científico. El valor de la impostura como victoria para las pretensiones científicas de superioridad epistémica es sin embargo cosa debatible. Algunos lo consideraron más como un escarnio infantil que como un conflicto serio sobre ideas Entre ellos se encuentra el crítico de la nueva colección de ensayos de Sokal, Beyond the Hoax: Science, Philosophy, and Culture [Más allá de la impostura: Ciencia, Filosofía y Cultura] (Oxford, 2008). Mermin, un físico y colega de Sokal, no tiene demasiado de bueno que decir sobre este libro. Considera que el tratamiento que hace Sokal de los críticos del espíritu triunfalista de la ciencia era mal informado, desdeñoso y superficial. Encuentra muchas cosas con las que está de acuerdo, «Pero la mala disposición de Sokal de expandir su marco de referencia para acomodar puntos de vista legítimamente diferentes socava su eficacia como azote de la verdadera basura», concluye. «Me gustaría pensar que estamos no solo más allá de la impostura de Sokal, sino también más allá de las guerras científicas mismas. Este libro podría ser un pequeño paso hacia atrás.»

En Science,3 Sterelny (programa de filosofía, Universidad Nacional de Australia y Universidad Victoria de Wellington) publicaba una reseña del compendio de ensayos de William C. Wimsatt, Re-Engineering Philosophy for Limited Beings: Piecewise Approximations to Reality [Rediseño de la filosofía para seres limitados: Aproximaciones fragmentarias a la realidad] (Harvard, 2007). Wimsatt, a quien Sterelny considera «entre los filósofos más creativos, originales y empíricamente informados de nuestros días», hacía frente al problema del intento por parte de humanos finitos de formarse concepciones idealizadas de fenómenos naturales que son demasiado complejos para poderlos abarcar en su integridad. Estas idealizaciones son instrumentos heurísticos. Los científicos creen por fe que se pueden finar con investigaciones adicionales y devenir mejores aproximaciones a la realidad. A su vez, los fenómenos complejos de orden más elevado pueden reducirse en términos de sus componentes más simples: es decir, la biología se reduce a química, que se reduce a física. La explicación científica se organiza en dominios jerárquicos de una complejidad creciente. Pero esta imagen triunfal no sirve:

Es un factor común entre Wimsatt y los blancos de sus críticas que estas ideas sobre ciencia son idealizaciones, quizá incluso idealizaciones extremadas. Pero Wimsatt argumenta que son idealizaciones nada útiles. Porque idealizan apartando de lo que más tenemos necesidad de explicar: el éxito cognitivo de seres limitados. El tratamiento de la ciencia como idealmente racional es como un biólogo del desarrollo usando el preformacionismo para modelar el desarrollo: la materia de la disciplina ha sido eliminada mediante idealización.

Wimsat respeta el éxito de la ciencia pero comprende que las causas y los efectos no son simples. Existe un «arbusto de causalidades» debido a que los elementos a un nivel no siempre son influidos por niveles adyacentes. Si se comprende la dinámica química de los enlaces atómicos en el ADN, por ejemplo, ¿cuánto comprendemos realmente por ello de la traducción del ADN?

El mundo es una cosa muy enredada. Nosotros somos falibles y limitados. Pero la ciencia progresa con gran fiabilidad. La concepción que Wimsatt tiene de la ciencia está organizada alrededor de estos tres supuestos de hecho. Lo mismo que la ciencia misma, su exposición es parcial e incompleta, una aproximación organizada alrededor de la idea de una heurística. Quedan pendientes muchos interrogantes, y mucho que se podría impugnar.

Quizá uno de los interrogantes que se suscita inmediatamente es cómo un planteamiento enredado y heurístico a la epistemología puede proporcionar un conocimiento fiable. En una nueva serie de conferencias acerca del sistema solar,4 el profesor Frank Summers (Southwest Research Institute) dijo abiertamente que la concordancia con la realidad no es importante en ciencia. Si una teoría tiene una buena capacidad explicativa y enuncia buenas predicciones, esto es lo que importa. Con esto en mente, tenía cosas sorprendentemente buenas que decir acerca del modelo geocéntrico del sistema solar. Explicaba movimientos complejos en términos de unas simples formas geométricas, y ayudó a sus usuarios a realizar predicciones con una precisión satisfactoria durante 1.500 años —lo que es un logro nada despreciable, tanto si el modelo se correspondía con la forma en que las cosas «son en realidad».


1. N. David Mermin, «Science wars revisited», Nature 454, 276-277 (17 julio 2008) | doi:10.1038/454276a.

2. El episodio de la Impostura de Sokal se trata con detalle en una serie de conferencias publicadas por laTeaching Company, «Science Wars: What Scientists Know and How They Know It [Las Guerras Científicas: Lo que saben los científicos, y cómo lo saben]», por Steven L Goldman, Lehigh University.

3. Kim Sterelny, «Philosophy of Science: Addressing Complexity» [Filosofía de la Ciencia: Abordando la complejidad], Science, 18 julio 2008: Vol. 321. no. 5887, p. 344, DOI: 10.1126/science.1156895.

4. Frank Summers, New Frontiers: Modern Perspectives on Our Solar System, The Teaching Company, 2008.

Como se expone en estas reseñas bibliográficas, ya es hora de desprenderse de la perspectiva triunfalista y progresista de la ciencia. Ninguno de estos factores garantizan que la ciencia sea el criterio de la verdad: (1) Dispone de montañas de dinero, (2) mucha gente muy lista la practican, (3) parece tener éxito, (4) los libros de texto la proclaman como vencedora sobre la superstición, (5) gana Premios Nobel, (6) tiene un «método científico» (sea esto lo que sea), (7) los sabihondos se apuntan a esto en el instituto, (8) es difícil, (9) usa un montón de matemáticas, o (10) explica cosas.

Está claro que la ciencia parece «estar sobre alguna pista» debido a sus éxitos prácticos en medicina, electrónica y el programa espacial, pero incluso en este caso, ¿cuánto de su éxito no se debe a prueba y error? ¿Cuánto se debe a ingeniería práctica? ¿Cuánto suponemos que es verdadero simplemente porque funciona según las mejores teorías de la época? Solo tenemos que examinar la historia para ver muchos ejemplos de éxitos prácticos usando teorías que ahora creemos que eran falsas.

Las «ciencias puras», como la física y la química, tienen probablemente el mejor argumento en su defensa. Nos dan beneficios prácticos como los láseres, los ordenadores y las sondas espaciales robotizadas que llegan a distantes planetas en el día y la hora programados. Incluso estos campos científicos llegan a desmadrarse cuando se trata de la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica, o de la interpretación de la multiplicidad de los mundos, o de cosmología. ¿Y cuánto más arte de narración cuentista no entra en psicología y en biología evolutiva, y en la geología histórica actualista? No está más allá de lo razonable anticipar que las teorías vanguardistas de hoy serán las pseudociencias de mañana.

Tras dejar atrás la ciencia triunfalista, deberíamos examinar de forma más detenida y mejor informada las otras fuentes de conocimiento humano. La historia y las humanidades pudieran reafirmar algunas de sus reivindicaciones en el mercado de las ideas. Asimismo, la filosofía y la teología han estado demasiado tiempo bajo la bota de la soberbia científica. Siempre y cuando apliquen unos sanos principios de razón, empleen unos cuidadosos métodos de investigación, empleen conferencias donde se discutan los puntos de vista divergentes, y edifiquen sobre el conocimiento previamente adquirido, ¿acaso sus métodos son realmente tan totalmente diferentes de los de la ciencia?

Al final del siglo 19, la ciencia dominaba como reina. Dos guerras mundiales más tarde y un siglo de revoluciones en la filosofía de la ciencia (sin vencedores claros) han llevado a la necesidad de reexaminar lo que conocemos y cómo lo conocemos. Echemos otra mirada a la cita del doctor Daniel Robinson que encabeza este artículo.


Lecturas recomendadas


Fuente: Creation·Evolution Headlines - What Can Science Really Know? 24/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008
Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
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¿Un árbol de vida en los genes? — Aún no

David Coppedge

Ahora que tenemos cientos de genomas de animales en el banco (el GenBank), ¿se está haciendo visible el árbol de la vida de Darwin? Si la imagen está presente, es sumamente débil, dice Michael J. Sanderson, del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva en la Universidad de Arizona. Escribiendo para Science,1 expone que solo una pequeña fracción de los genomas presenta un respaldo siquiera mínimo para un árbol filogenético (evolutivo).

Su comunicación iba acompañada de un diagrama en círculo con 876 órdenes taxonómicos representados por pequeños rectángulos al lado del borde. Coloreó de azul los que contenían una mínima señal filogenética, y amarillo los que no. Casi todo el círculo era amarillo. Se tiene que mirar con atención para encontrar los rectángulos azules. Esto es después que «mejoras en los algoritmos y tecnología de computación de alto rendimiento han aumentado espectacularmente la escala de inferencia filogenética plausible; y fuentes no convencionales de datos, incluyendo genomas enteros, bibliotecas de marcadores de secuencias expresadas, y secuencias de códigos de barras, han alterado la situación en la filogenética a gran escala con una infusión de nuevos datos». La distribución de especies en GenBank (la base de datos de secuencias genéticas) es extraordinariamente amplia, dice él. Si jamás ha habido una oportunidad para que el árbol de la vida se materialice ante nuestros ojos desde los genes, debería ser ahora.

A la luz del gran acopio de datos, ¿cómo es posible que la señal filogenética sea tan débil? «La construcción de un árbol filogenético de alta resolución que contenga todas las especies eucariotas en la base de datos es un magno desafío sustancialmente más soluble que inferir todo el árbol de la vida, pero, para tener éxito, las estrategias tendrán que superar unos graves impedimentos de toma de muestras», dice. «La cuantificación de la distribución y de la solidez de la evidencia filogenética actualmente presente en la base de datos es un prerrequisito para este esfuerzo». De modo que emprendió llevar esto a cabo. Y los resultados han sido bastante endebles.

Sanderson estudió 1.127 taxones superiores buscando pruebas de una señal filogenética. Tuvo que rebajar mucho su criterio. Por ejemplo, consideró que si había al menos cuatro unidades taxonómicas operativas que fuesen similares entre dos taxones, entonces se podría inferior una relación evolutiva. Su elección de un software constructor de árboles también estaba sesgada para producir un resultado «rápido aunque cauteloso». «Cualquier clado en el árbol resultante habrá tenido al menos un respaldo de un bootstrapping del 50% en análisis “rápidos” de bootstrap de economía máxima con dos algoritmos diferentes de alineación de secuencia», explicaba. «Aunque este protocolo introduce un sesgo en la valoración de la confianza en sentido ligeramente descendente, el sesgo es pequeño». Hay más indicaciones de que los estándares eran vagos. «Para propósitos de comparación y para ayudar en la visualización de los resultados, se seleccionó un valor arbitrario de corte de 1,5 como respaldo filogenético mínimo», prosigue. «Esto es equivalente, por ejemplo, al contenido en información de dos puntos independientes, cada uno resolviendo tres cuartos de clados hasta un valor de bootstrap mínimo del 51%.» Esto parece muy cercano al punto de inflexión para no inferior ninguna relación en absoluto.

Después de manipular sus protocolos, de sumar y de promediar, la señal evolutiva resultó sorprendentemente baja, incluso con estos estándares tan vagos. Este es el resultado:

Entre las UTOs [unidades taxonómicas operativas], el Homo sapiens mostró el valor máximo de respaldo de 293,9, pero la distribución de puntuaciones tenía una cola larga que llevaba a 6.402 UTOs sin respaldo alguno (la mayor parte de las cuales, 6.079, simplemente no se encontraron en ningunos de los grupos filogenéticamente informativos). Los 10 superiores eran todos mamíferos; los 25 superiores eran mamíferos, angiospermas (tomate, patata, tabaco, arroz y trigo), Drosophila melanogaster, y Drosophila simulans, todos ellos con puntuaciones de respaldo por encima de 60 unidades. De las 171.703 UTOs para las que se calcularon puntuaciones, sólo el 12% consiguieron un respaldo filogenético mínimo. El respaldo medio fue de 0,84, menos que el equivalente de que cada taxón se encontrase en al menos un árbol filogenético bien resuelto y bien respaldado.

De modo que solo un 12% han alcanzado el criterio ya rebajado para una señal evolutiva —esto significa que el 88% no lo han alcanzado. Al nivel de órdenes, las puntuaciones se sesgaron aún más para abajo. La puntuación máxima fue de 10 en primates y de un 0,0 en otros 75 órdenes. Sanderson intentó realizar una inferencia entre órdenes que eran ricos en especies y otros que eran pobres en especies, pero muchos de los órdenes fuera de los primates y de los artrópodos ni siquiera alcanzaron un respaldo filogenético mínimo con independencia de la riqueza en especies.

Así, ¿qué conclusión extrae Sanderson de su investigación acerca de la potencia de la señal del árbol de la vida darwinista en los genes? Básicamente, dice que se precisa de más investigación. «Una filogenia precisa y de alta resolución exigirá unos aumentos sustanciales de datos de secuencias para llevar esta puntuación a un nivel comparable a los de los taxones superiores mejor respaldados.» Le parece que más datos que apunten a los grupos correctos de genes podrían ser útiles. También pudieran ser útiles unos mejores algoritmos en el software de construcción de árboles. Quizá la señal se volverá más intensa cuando genes de especies no descubiertas en ramas deficientemente resueltas. «Mientras tanto, los protocolos de toma de muestras guiados por evaluaciones cuantitativas de la distribución filogenética de datos mejorará la eficiencia de estrategias filogenómicas emergentes para construir el árbol de la vida de organismos conocidos.» Traduciéndolo al román paladino, casi parece que unos mejores métodos de manipulación de datos pudieran justo constituir un inicio para desarrollar estrategias para encontrar formas para comenzar a visualizar el árbol de Darwin. En términos coloquiales, se necesitará de mucho trabajo para hacer arreglar esta imagen.


1. Michael J. Sanderson, «Phylogenetic Signal in the Eukaryotic Tree of Life», Science, 4 julio 2008: Vol. 321. no. 5885, pp. 121-123, DOI: 10.1126/science.1154449.

El evolucionismo no tiene un árbol donde colgar su sombrero ... ni sombrero con qué cubrirse. Más bien se encuentra perdido en densos e inesperados múltiples matorrales.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Tree of Life in the Genes? Not Yet  23/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

La metáfora del mangle

David Coppedge

El mangle —este árbol costero con raíces tolerantes a la sal y que crece formando densos matorrales— es el centro de dos reportajes recientes no relacionados. Nunca ha afrontado una fuerza que no pudiese afrontar. También proporciona metáforas acerca de evolución y creación.

PhysOrg informa que el mangle es clave para salvar vidas. «La replantación de mangles en las costas de Filipinas podría ayudar a salvar muchas de las vidas que se pierden en los 20 a 30 tifones que golpean las islas cada año», decía el artículo. Los manglares ayudan a los humanos de dos maneras: crean unos ricos ecosistemas que benefician a las pesquerías y a la economía locales, y absorben la energía de los tifones y de los tsunamis (18/02/2005). Lo trágico es que muchos de los manglares han sido destruidos. En México, según informaba la revista National Geographic, los manglares están siendo destruidos por el desarrollo de complejos turísticos. Esto está condenando a las pesquerías y haciendo estragos en la economía local. «El gobierno ha dado excesiva importancia al turismo y de forma crasa ha minimizado el papel vital de los mangles» en la ecología que beneficia a los humanos, comunicaba un informe. Los gobiernos de Asia están comenzando a comprender el valor de los mangles. El artículo de PhysOrg exponía que no se precisa de caros proyectos de rehabilitación. Con frecuencia, las actividades a nivel local y con presupuestos mínimos dan el mejor resultado.

Tocando un tema totalmente diferente, el escritor científico Carl Zimmer consideraba al mangle como una posible metáfora de lo que ha sucedido con el árbol de la vida de Darwin. Su apariencia de enrevesado matorral representa mucho más de cerca la clase de relaciones entre los microorganismos según se ha discernido mediante las recientes investigaciones, en contra del bosquejo de un árbol que va extendiendo sus ramas, como el que Darwin representó en sus manuscritos primeros. Escribiendo para la revista Discovery Magazine, en «Engalanando el Árbol de la Vida», Zimmer ilustraba conceptos de un artículo escrito por Tal Dagan (U. de Dusseldorf) en PNAS.1 Dagan y colegas analizaron 181 genomas microbianos y determinó que la transferencia horizontal de genes ha hecho una contribución principal a la diversidad de los microbios. Esto significa que «mucha parte de la historia de la vida puede que ya no se ajuste muy bien con la metáfora del árbol», en palabras de Zimmer.

Zimmer presentaba una serie de ilustraciones del árbol darwinista original que iba enredándose más y más. Mostraba que la transferencia horizontal de genes produce conexiones entrecruzadas que entremezclan los datos de una manera tan total que ya no se puede discernir la forma de un árbol. Después de tachar el árbol, el arbusto y el manglar, Zimmer seleccionó el «nudo gordiano» como la mejor metáfora para el resultado final. «Esta nueva imagen está radicalmente alejada del bosquejo de Darwin, y esto es magnífico», concluía. «Una ciencia que no avanza durante 150 no es demasiada ciencia. Pero podemos necesitar algunas nuevas metáforas que nos sirvan de ayuda para ponernos al día.»


1. Tal Dagan, Yael Artzy-Randrup, y William Martin, «Modular networks and cumulative impact of lateral transfer in prokaryote genome evolution», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, publicado en línea antes de su publicación impresa el 16 de julio de 2008, doi: 10.1073/pnas.0800679105.

La ciencia ha avanzado, desde luego. Y ha avanzado tanto desde la época de Darwin, que su especulativa cosmovisión de un diseño sin diseñador ha quedado totalmente trastornada. Un nudo gordiano no ilustra la proyección de Darwin acerca de cómo cambia la vida. Contemplemos el último diagrama de Zimmer. Se precisa de fe para ver ningún tipo de árbol. ¿A qué fin tratar de mantener la metáfora? El mismo razonamiento de Zimmer refuta el original diagrama del árbol y lo hace superfluo.

En contraste con ello, un manglar es una comunidad estrechamente relacionada de árboles, aves, peces, insectos y animales que viven simultáneamente y de forma armónica como sistema integrado. ¿Quién tiene que creer que evolucionaron a partir de unos antecesores microbianos entrecruzados a lo largo de unos míticos millones de años? Si quieres una cosmovisión que se mantiene en medio de las diferentes oleadas de descubrimientos, piensa en la creación.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Mangrove as Metaphor 22/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008
Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

miércoles 23 de julio de 2008

AIP (22): La memoria de la célula «raya en lo milagroso»

David Coppedge
Precisamente cuando pensábamos que el código del ADN era ya pasmoso, ahora nos encontramos con el código de histonas. Otro sistema de codificación ayuda de alguna manera a la célula a recordarse a sí misma: si es una célula sanguínea, o nerviosa o muscular. En tanto que todas estas células de tu cuerpo poseen el mismo código genético, alguna clase de código epigenético (supragenético) está ordenando qué genes deben activarse. La edición de 1 de noviembre de la revista Cell publica una reseña de Bryan M. Turner de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) titulada «Cellular memory and the histone code [Memoria celular y el código de histonas]» que expresa entusiasmo acerca de este misterio en la frontera de la ciencia (énfasis añadido):

Es una verdad obvia pero fácilmente olvidada que las células han de tener un mecanismo para recordar lo que son. La identidad de una célula está definida por su patrón característico de expresión y supresión génica, de modo que recodar lo que es comporta mantener este patrón de expresión génica a través de los traumas de la replicación del ADN, del ensamblaje de la cromatina, y del radical reempaquetado del ADN que acompaña a la mitosis [la división celular]. Los mecanismos por los que alrededor de 2 metros de ADN se empaquetan en el núcleo celular a la vez que sigue siendo funcional rayan en lo milagroso y siguen siendo poco comprendidos. Sin embargo, sabemos más acerca de la primera etapa de este proceso de empaquetamiento, la partícula nuclear del nucleosoma. Esta estructura comprende un octámero de histonas nucleares (dos de cada de H2A, H2B, H3, y H4), alrededor de las que se envuelven 146 pares de bases de ADN en 1 3/4 de vueltas apretadamente helicoidales (Luger et al., 1997 ). La reducción de la longitud del ADN producida por este apretado arrollado inducido por las histonas es modesta, pero es un primer paso esencial en la formación de estructuras de cromatina de orden superior. En años recientes ha quedado claro que el nucleosoma tiene una función adicional, quizá igualmente importante y conservada, esto es, la regulación de la expresión génica. Particularmente fascinante es la creciente probabilidad de que el nucleosoma pueda transmitir información epigenética desde una generación de células a la siguiente y que tenga el potencial de actuar, realmente, como el banco de memoria de la célula.

Turner describe cómo las histonas poseen unas colas expuestas en el exterior del nucleosoma. Es sobre estas colas donde una diversidad de enzimas puede reordenar algunos de los aminoácidos, proporcionando una «rica fuente de información epigenética». Entonces, ¿cómo se mantiene y se traduce el código?

Se ha sugerido que modificaciones específicas de las colas, o combinaciones de las mismas, constituyen un código que define estados de transcripción reales o potenciales (Jenuwein y Allis, 2001; Richards y Elgin, 2002; Spotswood y Turner, 2002). El código lo establece la histona al modificar enzimas de una especificidad definida y lo leen proteínas no histonas que se enlazan de una forma sensible a la modificación. A fin de materializar su pleno potencial de soporte de una información plena, el código tiene que usar combinaciones de modificaciones. Esto exige no solo proteínas que puedan leer estas combinaciones modificadas, sino también mecanismos por los que se puedan situar y mantener en su emplazamiento. Artículos recientes han proporcionado nuevas indicaciones acerca de cómo se podrían generar combinaciones específicas de modificaciones de las colas y han desvelado mecanismos por los que la modificación de un residuo puede determinar la de otro.

Turner pasa a considerar con cierto detalle los tipos de reacciones que ya se conocen y los rompecabezas que quedan por resolver. El código de histonas parece muy diferente de la secuencia de letras del ADN; se trata más de una secuencia de eventos: «Considerado desde este ángulo, el código de histonas puede contemplarse como parte de una secuencia de eventos, que posiblemente involucran proteínas estructurales y catalíticas y ARNs, cuyo resultado final es un estado funcionalmente estado de cromatina». En ocasiones a lo largo del artículo, la complejidad de todo esto parece afectarle. «Para añadir todavía más complejidad», comienza una oración. Cerca del final, Turner observa irónicamente: «Pertenece a la naturaleza del progreso científico que las ideas sencillas, de forma parecida a la gente, se van complicando con el paso del tiempo».

Este es un material maravilloso y asombroso. La tendencia a encontrar más y más complejidad al ir ahondando en la unidad básica de la vida no muestra señales de remitir. Cuando se considera simplemente como el ADN en el núcleo se tiene que empaquetar de forma segura para evitar daños durante el «trauma» y el «reempaquetado radical» que tiene lugar durante la división celular, esto ya por sí mismo es causa de estupefacción. Haga clic en el siguiente enlace para visualizar una ilustración de la Eastern Michigan University que enseña como los dos metros de ADN, tan endeble y frágil que sería invisible sin un microscopio electrónico, es primero arrollado alrededor del nucleosoma, y luego superarrollado hasta la cromatina, y luego empaquetado en cromosomas, sin romper ningún enlace (la mayor parte del tiempo) en 60.000 genes. Esto es una hazaña. Un lector envió este enlace de la Universidad Técnica de Dinamarca —podemos dar aquí una mirada a las excelentes ilustraciones del empaquetado del ADN, y pararnos a pensar que todo esto se tiene que repetir una y otra vez, cada vez que la célula se divide. [También se puede acudir ahora a este enlace de én se puede acudir ahora a este enlace de Youtube para una excelente animación de este proceso —N. del T.] Pero ahora el nuevo conocimiento de que los componentes están en realidad manteniendo códigos y bibliotecas, y que poseen los mecanismos para leer los códigos y actuar en base a ellos, todo esto con independencia del ADN, es casi demasiado para la mente.

Lo que estamos contemplando es una revolución. El «Dogma Central» de la genética ha sido que el ADN es el controlador maestro de la célula y la base de la herencia. Ahora se está haciendo crecientemente evidente que el ADN es más una biblioteca pasiva, y que otros controles maestros (factores epigenéticos) que se pueden heredar de manera independiente del ADN usan el código como parte de un sistema más complejo constituido por proteínas, enzimas, ARN y ADN, todo él interdependiente. Turner hace solo una indistinta referencia indirecta a la evolución usando una sola palabra en todo su artículo, pero no para consuelo de ningún darwinista: dice que estos sistemas de empaquetado y control de ADN está todo conservado, es decir, no evolucionado a partir de las bacterias más primitivas. Esto significa que no solo el ADN, sino las histonas, el código de histonas y las enzimas que las leen y las traducen, todo ello tuvo que estar presente y funcionando desde el mismo principio. La vida no comenzó simple: ¡comenzó compleja!

Pondera sus palabras, que estos procesos «rayan en lo milagroso». Naturalmente, Turner no quiere decir que son milagrosos en su operación, ni tampoco nosotros lo decimos. Solo significa que componen un sistema tan maravilloso y asombroso que es como ver unas acrobacias circenses de enorme habilidad o un juego de prestidigitación que te dejan ahogado de asombro, aplaudiendo y poniéndote en pie para aclamar a gritos. Es como un software increíblemente rico y robusto que controla una serie coordinada de eventos automatizados que nos deja pasmado por su complejidad y la naturaleza de sus funciones. Recordemos que Darwin y sus propagandistas no sabían nada de todo esto. Si la bioquímica hubiera precedido a la filogenia, uno se pregunta si la historia no hubiera dado un giro radical alrededor de 1859.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Cell Memory “Borders on the Miraculous” 4/11/2002
Redacción: David Coppedge © 2002 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

martes 22 de julio de 2008

AIP (21): Cómo conseguir diseños de sistemas sin ingenieros

David Coppedge

El estudio de los sistemas complejos está actualmente haciendo furor (véase, por ejemplo, el artículo de 08/18/2003 en inglés). En el número del 28 de enero de Nature de 2004,1 J. M. Ottino (Northwestern University) mezcla la biología con el diseño humano en su ensayo Concepts sobre «Ingeniería de sistemas complejos».

«Los sistemas complejos», explica, «se pueden identificar por lo que hacen (la exhibición de organización sin una autoridad organizadora central —emergencia), y también por cómo puedan ser analizados o no (por cuanto la descomposición del sistema y el análisis de sus subsecciones componentes no necesariamente dan la clave del comportamiento del todo)». En la lista de ejemplos que proporciona, la yuxtaposición de sistemas de diseño humano y biológicos es tan sutil que enmascara las diferencias: «Los sistemas que caen dentro del ámbito de sistemas complejos incluyen las rutas metabólicas, los ecosistemas, la web [esto es, la red mundial de Internet], la red eléctrica de los Estados Unidos o la europea, y la propagación de las infecciones del VIH» (énfasis añadido en todas las citas). Pero clarifica, con todo, que «muchos ejemplos de redes complejas que tienen han tenido un gran efecto sobre nuestras vidas —como las redes de carreteras, la electrificación e Internet— derivan de la actividad de ingeniería». Él supone que algunas no se deben a ello. Y establece contrastes adicionales:

El sello de los sistemas complejos es la adaptación, autoorganización y emergencianadie diseñó la web ni tampoco los procesos metabólicos dentro de una célula. Y aquí es donde surge el conflicto conceptual con la ingeniería. La ingeniería no tiene que ver con el dejar hacer a los sistemas. La ingeniería tiene que ver con inducir que sucedan cosas, con la convergencia, con diseño óptimo y coherencia operativa. La ingeniería tiene que ver con el ensamblaje de componentes que funcionan de modos específicos —esto es, con el diseño de sistemas complicados.

Ottino explica que complejo y complicado no son lo mismo. Complicado es más parecido a la terminología del diseño inteligente referido a «complejidad irreducible». En la tradición de Paley, su ilustración es un reloj con más de 1000 piezas funcionando de consuno. Entonces explica:

Las piezas en sistemas complicados se pueden comprender bien aisladamente, y el todo puede volver a ensamblarse a partir de sus piezas. Los componentes funcionan al unísono para realizar una función. Un defecto clave puede llevar todo el sistema al paro; los sistemas complicados no se adaptan. Se tiene que incorporar redundancia cuando no es permisible el fallo del sistema.

En cambio, los sistemas complejos se adaptan, a decir de él: los sellos son la adaptación (la capacidad de cambiar para ajustarse a las condiciones cambiantes), la autoorganización (la capacidad de organizar componentes sin ayuda), y la emergencia (surgen nuevas propiedades que no estaban necesariamente anticipadas, pero que representan un todo mayor que la suma de las partes). La Web, por ejemplo, ha cobrado vida propia que va más allá de lo que esperaban sus diseñadores originales. La ingeniería entró en el diseño de las partes, pero no del todo: «Pero aunque ingenieros puedan haber desarrollado los componentes, no planearon su interconexión». ¿Hay lugar para la ingeniería en la adaptación en curso de un sistema complejo?

¿Cómo pueden los ingenieros, que han desarrollado muchos de los sistemas complejos más importantes, mantenerse vinculados con su posterior desarrollo? La complejidad y la ingeniería parecen cosas enfrentadas —los sistemas complejos tienen que ver con adaptación, mientras que la ingeniería tiene que ver con propósito. Sin embargo, es en la robustez y en el fallo donde ambos ámbitos se fusionan.

Por esto, se refiere a que los ingenieros pueden diseñar robustez en un sistema complejo introduciendo redundancia y realizando análisis de riesgos al principio, o al ir creciendo el sistema. Los ingenieros podrían también influir en la autoorganización: modificando las propiedades de subunidades moleculares, por ejemplo, en el campo en rápida expansión de la nanotecnología. Sin embargo, estos ejemplos implican una previsión inteligente. ¿Qué hay de la adaptación en los seres vivos?

Ottino apenas si toca los sistemas complejos biológicos, pero cree que el medio puede optimizar la adaptación (esto se conoce en la literatura como la «construcción de nichos»).

Pero la elección no tiene que darse solo entre el diseño de todo desde el principio o dejar que los sistemas se diseñen a sí mismos. La mayoría de los procesos de diseño distan de ser lineales, con múltiples puntos decisorios e ideas «que evolucionan» antes de la «emergencia» del diseño final. Sin embargo, una vez acabado, el diseño mismo no se adapta. Aquí, los ingenieros comienzan a obtener percepciones de la biología. La emergencia de funcionalidad [sic] —la capacidad de un sistema de realizar una tarea— puede ser guiada por su medio [sic], sin imponer un patrón rígido de diseño. Por ejemplo, igual que los picos de los pinzones de Darwin, un análisis por elementos finitos de una forma de un componente como la de un plano aerodinámico puede evolucionar plásticamente [sic] a través de un continuo de posibilidades bajo un conjunto de restricciones, de modo que se optimiza la forma para una función determinada.

Ottino no se explica con detalle, pero es de suponer que cree que la selección natural escoge el diseño óptimo de entre el continuo de posibilidades.

El ensayo acaba con estas poco precisas sugerencias, porque no se conocen ningunas leyes de autoorganización, siendo que la mayoría de los descubrimientos aparecen en tiempo futuro.

A pesar de unos recientes avances significativos en nuestra comprensión de los sistemas complejos, este campo sigue estando en cambio continuo, y existe todavía una falta de consenso acerca de dónde se encuentra el centro —para algunos, es exclusivamente los autómatas celulares; para otros son los sistemas de redes. Sin embargo, el panorama está bullendo con actividad, y ahora es el momento de involucrarse. La ingeniería debería encontrarse en el centro de estos desarrollos, y contribuir al desarrollo de nuevas teorías y instrumentos.


1J.M. Ottino, «Engineering complex systems», Nature 427, 399 (29 de enero de 2004); doi:10.1038/427399a.

«Nadie diseñó ... los procesos metabólicos dentro de una célula.» Interesante, la afirmación. ¿Podría usted explicarnos esto de manera detallada, Dr. Ottino? Díganos, ¿cómo lo sabe usted?

Hay un salto fundamental en la lógica de Ottino. Su comparación de los sistemas biológicos con los sistemas complejos artificiales es primordialmente un argumento de la analogía erigido sobre suposiciones a priori de la veracidad del darwinismo. Persistiendo en el pecado constante de los darwinistas, lo que hace es meramente suponer que los sistemas biológicos complejos «emergieron» (esta palabra les encanta) sin diseño, y luego ambas categorías de sistemas siguen evolucionando y adaptándose sin más esfuerzo de ingeniería. Pero incluso en sus ejemplos de sistemas artificiales complejos que carecen de una autoridad central —la web y la red eléctrica— el diseño inteligente sigue siendo esencial.

Por ejemplo, los diseñadores originales del protocolo de Internet o de las pequeñas centrales generadoras de electricidad puede que no hayan previsto las maneras en que sus redes irían creciendo, y qué nuevas propiedades emergentes podrían surgir, pero a cada paso de la «evolución» de los sistemas complejos aparecen y aparecieron ingenieros humanos. Dejada a sí misma, sin la acción de la inteligencia humana, la red eléctrica se hubiera hundido con la primera tormenta solar o con el primer incendio de una subestación. Los ingenieros humanos tuvieron que arreglar los problemas y mejorar el sistema incorporando robustez al mismo. De forma parecida, los diseñadores de la red mundial de Internet probablemente no previeron los males de los virus y del spam (unos siniestros ejemplos de diseño inteligente), pero una multitud de nuevos ingenieros han respondido con software antivirus y con mecanismos de alerta para ayudar a la adaptación del sistema. Y mucho más todas las funciones emergentes benéficas de la red, como las videoconferencias, y las compras y subastas por la red, van dirigidas por el ingenio humano.

La adaptación en los sistemas complejos de factura humana ha ido siempre guiada por el diseño inteligente. Cuanta más robustez y elasticidad, tanto mayor la inteligencia, y tanto más digno de elogio el diseño.

En los sistemas complejos biológicos (p. ej., rutas metabólicas, sistemas proteínicos, regulación génica), ¿cómo pudieron llegar a existir la elasticidad y la adaptación sin un previo diseño de ingeniería? Ottino no puede limitarse a un gesto displicente con la usual varita mágica de la selección natural. Tiene el deber de realizar un riguroso análisis. ¿Qué mutaciones en qué genes específicos pudieron haber convergido a un ala o a un pico allí donde no había existido ni la una ni el otro? Sin rigor científico, no hay ciencia; lo que tenemos es una narración de cuentos llena de brillantes generalidades.

Describe de forma precisa el concepto de la complejidad irreducible en sistemas «complicados», pero no reconoce que estos sistemas existen actualmente, plenamente formados, en los más simples organismos unicelulares. Y no puede recurrir a principios de autoorganización, porque admite que no existe ninguna ley conocida de autoorganización. Ni puede cometer la falacia post hoc con la fácil afirmación de «existen, por tanto han evolucionado» por selección natural (aunque se acerca peligrosamente a ello). Y no conecta los puntos con la construcción de nichos. Si fuese posible para el medio constreñir la adaptación, ¿cómo, o por qué ningún organismo viviente (p.ej., un pinzón de Darwin) querría evolucionar hacia un diseño óptimo? Esto sería cometer el paso fatal de la teleología.

Entonces, ¿qué es lo que queda? Los milagros. Ottino habla de «emergencia» como una característica de los sistemas complejos, y supone de forma facilona que la emergencia de nuevas funciones perfectamente adaptadas en los sistemas vivos simplemente se dará. No, no puede suceder así. Apelar a leyes desconocidas en un tiempo futuro no es ciencia y no debería aparecer en una revista de ciencia. Todo lo que sabemos nos aleja de la emergencia de una adaptabilidad óptima excepto si está involucrada una actividad de ingeniería, de diseño. Piensa esto: ¿por qué iba un pinzón a evolucionar un ala o un pico con su diseño aerodinámico perfectamente adaptado, excepto que realmente fuese diseñado por un Diseñador que comprendiese las leyes de la aerodinámica? El medio no va a enseñar nada al ave, y el ave no podría ser más indiferente. Limpia tu mente de teleología, purifícala de ortogénesis (evolución en línea recta hacia un objetivo), purifícala del cumplimento de tus propios fines, como debería hacerlo un naturalista coherente, y nada de ello tiene sentido. El darwinismo sobrevive sólo con una esquizofrenia que podríamos designar como «vitalismo naturalista», que supone que nuestro universo material contiene alguna fuerza vital no explicada y desconocida que hace que un pinzón quiera volar. El resultante plano aerodinámico perfecto no necesita ninguna explicación científica. Sencillamente, «emerge». Bienvenidos a la mitología de la ciencia moderna, donde aquello mismo que se niega de plano, los milagros, son constantemente utilizados de manera fraudulenta.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - How to Get Engineering Without an Engineer 28/01/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris -
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Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
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AIP (20): En el principio era el Bit

David Coppedge

¿Está la teoría del diseño inteligente penetrando en la ciencia secular? Esto es lo que se podría creer, en base de una reseña bibliográfica publicada en el número de 1 de enero [de 2004] de Nature,1 titulada, «The bits that make up the Universe [Los bits que constituyen el universo]». Michael A. Nielsen reseña un nuevo libro por Hans Christian van Baeyer, Information: The New Language of Science [Información: El nuevo lenguaje de la ciencia] (Weidenfeld & Nicolson: 2003). Nielsen comienza con esta pregunta:

¿De qué está hecho el universo? Un creciente número de científicos sospecha que la información juega un papel fundamental para responder a esta pregunta. Algunos van incluso tan lejos como para sugerir que los conceptos basados en la información pueden llegar finalmente a fusionarse con o a sustituir conceptos tradicionales como las partículas, los campos y las fuerzas. El universo puede que esté literalmente compuesto de información, dicen, una idea que queda limpiamente resumida en el lema del físico John Wheeler: «It from bit» [que puede traducirse aproximadamente como «Todo ello desde el bit»]. (Énfasis añadido en todas las citas.)

Nielsen indica que los científicos están planteando algunas preguntas de gran calado:

La característica más atrayente el libro es que se centra en las grandes cuestiones. ¿Qué es la información? ¿Qué papel juega la información en la física fundamental? ¿En qué otros campos de la ciencia juega la información un papel crítico? ¿Y qué temas comunes vinculan estas áreas? Von Baeyer aborda estas cuestiones desde muchos ángulos, dándonos un paladeo de algunas de las respuestas más interesantes que se proponen en la actualidad.

Nielsen indica que el nuevo pensamiento va más allá de la teoría de la información de Claude Shannon, que definió la información solo por su capacidad de ser transmitida con fidelidad sin considerar su contenido. Nielsen tiene comentarios generalmente positivos acerca del libro de von Baeyer, calificándolo como «una visión general accesible y atractiva del emergente papel de la información como componente constructivo esencial en la ciencia».


1Michael A. Nielsen, «The bits that make up the Universe», número de 1 de enero [2004] de Nature 427, 16 - 17 (01 January 2004); doi:10.1038/427016b.

Bien, esto es sumamente interesante. No se puede exagerar la importancia de un cambio de paradigma de este calibre después de 145 años de naturalismo darwinista. Si más y más científicos se muestran dispuestos a plantear estas preguntas fundamentales, y a considerar el papel de la información como una entidad fundamental del universo, entonces parece que la teoría del diseño inteligente (DI) podrá avanzar rápidamente. (A fin de cuentas, el papel central de la información es uno de los puntos clave planteados por los líderes del DI, como se ve en el documental La clave del misterio de la vida).

Esta reseña bibliográfica es incitante, pero sus cuestionamientos no van a la raíz. La mayoría de lectores reflexivos que sigan las preguntas de Nielsen se sentirán impulsados a hacer la siguiente pregunta de seguimiento: ¿De dónde procede la información? Decir que siempre ha existido equivaldría a afirmar la existencia de Dios. Ya es cosa difícil para los ateos aceptar que la materia y la energía surgieron de la nada, pero añadir la información a esto parecería cosa insoportable.

Los científicos seculares pueden ser plagiarios cuando se trata de dar crédito a no evolucionistas. Ya los hemos visto arrogándose el crédito por la teoría de la rotura de dique para el origen del Gran Cañón (véase el artículo El Gran Cañon es de origen reciente), sin atribuir el crédito al Dr. Walter Brown y a otros científicos creacionistas que han estado proponiendo esta idea durante años. Los creacionistas han sido también los líderes del concepto de que la información es un ente fundamental del universo; ha sido un tema común expresado por el Dr. A. E. Wilder-Smith, el Dr. Werner Gitt (autor de In the Beginning Was Information [En el principio fue la información]), el Dr. William Dembski y el Dr. Stephen Meyer de Discovery Institute, y otros [se puede acceder al artículo del doctor Meyer en castellano El Origen de la Información Biológica y las Categorías Taxonómicas Superiores, así como también al del doctor Dembski, El Diseño Inteligente Como Teoría de la Información]. No deberíamos dejar que von Baeyer o Nature se olviden de esto. En último término, el crédito se debería atribuir claramente al Apóstol Juan, que expuso el axioma fundamental de la teoría de la información: En el principio era el Verbo*. Esto sí que sería una verdadera revolución, ver la Biblia referenciada en las notas de un artículo científico.


* ¿Quieres conocer la identidad del Verbo? Sigue leyendo en Juan, capítulo 1 — y puedes ir siguiendo leyendo el resto del libro.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - In the Beginning Was the Bit   30/12/2003
Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris -
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Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
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AIP (19): El Gran Cañón es de origen reciente — fue tallado rápidamente

David Coppedge

Los letreros en los miradores del Gran Cañón tendrán que cambiar, si las nuevas teorías acerca de su formación que se describen en EurekAlert pasan a ser el nuevo estándar. En tal caso, ya no se les dirá a los visitantes que una erosión lenta y gradual operando a lo largo de millones de años talló este clásico ejemplo de procesos actualistas. El nuevo paradigma podría describir cómo unas gigantescas roturas de diques arrastraron rápidamente porciones principales del cañón, incluyendo el Cañón Marble y la garganta interior, en días o incluso horas —y ello hace no millones de años, sino hace 700.000 años o menos. El titular dice: «El Gran Cañón, un bebé geológico». Se están acumulando las pruebas de que fluía mucha más agua por el Río Colorado en un pasado reciente. Algunos geólogos han encontrado pruebas de flujos pleistocénicos hasta 37 veces superiores a la inundación más grande conocida del Mississippi. El artículo dice: «El científico del USGS (servicio geológico gubernamental de los EE. UU.) y graduado de la Universidad de Arizona Jim O’Connor, junto con el hidrólogo de la UA Victor Baker y otros, ha encontrado también pruebas de un flujo de más de 11.300 metros cúbicos por segundo que tuvo lugar hace 4.000 años. El único flujo comparable con los flujos del Pleistoceno sería si se rompiese la Presa del Cañón Glen.» Algunas estimaciones de flujos van más allá de 28.300 metros cúbicos por segundo.

En el extremo occidental, una serie de flujos volcánicos represaron el cañón varias veces, formando lagos que se llenaban rápidamente y que se rompían catastróficamente, «de forma casi instantánea». Usando el método de radionúclidos cosmogénicos, dataron uno de los flujos de lava como de solamente 1.300 años. La abrupta naturaleza del Cañón Marble y de la Garganta Interior, como cañones ranurados, dan indicación de una talla muy rápida, dicen los geólogos. El último número de la revista Geology también tiene un artículo sobre el Gran Cañón.

«¿Se necesitó de un poco de agua durante mucho tiempo, o de mucha agua durante un corto tiempo?», es una pregunta que a menudo plantean los geólogos creacionistas. El boletín oficial del Gran Cañón para este año [2002], que se entrega a los visitantes en los puntos de entrada, ya menciona esto último como de creciente aceptación por parte de los geólogos. Cada año en el borde del cañón, los científicos del ICR [Instituto de Investigación de la Creación] han expuesto que el cañón muestra evidencias de una erosión rápida. Hoy día se está dando un cambio radical de paradigma entre los geólogos actualistas, ¿basado en qué? ¿En un prejuicio religioso o en un literalismo bíblico? No —sino en la evidencia de los sentidos. ¿Por qué no girar la tortilla de la acusación de prejuicio, y decir que la historia de millones de años estaba basada en un prejuicio gradualista actualista? De manera creciente, el actualismo, propuesto por Charles Lyell en la primera mitad del siglo 19 y dado por supuesto durante 150 años, se va viendo como sencillamente esto, como un prejuicio que ha mediatizado la interpretación de las formaciones geológicas y que ha estirado falsamente su edad a millones de años de procesos graduales. Si el Gran Cañón, el ejemplo de libro de texto, resulta no ser más que una estructura reciente, formada rápidamente, ¿qué sucede con las demás?

En realidad, esta historia necesita una revisión más fundamental. Hay también pruebas de que las capas mismas se formaron rápidamente; ejemplos de ello lo dan los enormes peñascos rodados de cuarcita en la arenisca Tapeats; la ausencia de evidencia de intervalos de millones de años entre las formaciones Muav y Temple Butte, entre las capas Hermit y Coconino, o entre las calizas de Kaibab y Toroweap; la enorme extensión de estratos uniformes, como la arenisca Coconino con estratificación sumamente entrecruzada. Otras evidencias indican que las partes superiores del cañón también fueron talladas rápidamente. Los cañones laterales en forma de anfiteatro de la caliza Redwall parecen haber sido formados por excavación, y las estructuras más elevadas a lo largo del borde, como Cedar Mountain y Red Butte parecen ser restos de un episodio de erosión de capas a una escala gigantesca. Además, las datas radiactivas de millones de años comúnmente atribuidas a los flujos de lava del Gran Cañón han sido cuestionadas por geólogos creacionistas realizando investigaciones independientes. Estas y otras muchas evidencias se consideran en el excelente libro del ICR Grand Canyon, Monument to Catastrophe. Nunca verás el Gran Cañón de la misma manera.

Ahora que los geólogos seculares está saliendo con interpretaciones crecientemente similares a las de los creacionistas, será útil presentar esto como una lección histórica. Generaciones y generaciones de turistas han sido alimentados con una historia errónea basada en unos supuestos filosóficos apriorísticos. No se les ha dado alternativas. Se les presentó dicha historia con toda la autoridad de la ciencia establecida, e indudablemente, esto llevó a muchos turistas carentes de preparación a dudar del relato de Génesis. Ahora, en nuestros tiempos, estamos observando una inesperada marcha atrás acerca de una historia que parecía grabada en la roca. ¿Qué otras historias de gradualismo actualista, como presas agrietadas, están a punto de un monumental desplome? Tenemos numerosos candidatos ahí; el lector que sepa inglés puede acceder a los vínculos en cadena en creationsafaris.com de los temas de Geology [Geología] y Dating Methods [Métodos de Datación] e irlos siguiendo.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Grand Canyon Young, Carved Quickly 22/07/2002
Redacción: David Coppedge © 2002 Creation Safaris -
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Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
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lunes 21 de julio de 2008

Las células madre adultas pueden curar la distrofia muscular

David Coppedge

La distrofia muscular deja a los niños y a los adultos en un estado de casi total incapacidad. Los padres contemplan desolados como sus hijos caen en una rápida y progresiva debilidad. Los intentos de conseguir financiación para la investigación sobre esta patología, como los eventos anuales que Jerry Lewis ha celebrado durante 40 años, han revelado la incapacidad para encontrar una solución por el mismo hecho de su continuidad. Ahora aparece una nueva posibilidad de que la solución no resida en algún fármaco exótico o en una invención humana, sino en células que viven en el interior de nuestros cuerpos: las células madre adultas.

BBC News comunicaba unos resultados esperanzadores procedentes de un estudio en Harvard que desvelaba que «El transplante de células madre adultas en ratones con una enfermedad como la distrofia muscular (DM) ayudaba a la reconstrucción de la estructura y resistencia muscular». Se precisó de un cierto tiempo para identificar las células correctas, pero «Una vez las células madre estuvieron situadas, se extendieron por todo el músculo, produciendo nuevas células y mejoraron su funcionamiento». Parece que también producen una reserva de células madre para beneficios a largo plazo. Además, las células no fueron rechazadas (en los ratones) cuando se inyectaron procedentes de un donante.

Antes que pueda comenzar el tratamiento en seres humanos se precisará de muchos estudios adicionales. Se deberán resolver los problemas de la distribución de las células a cada tejido afectado en el cuerpo. Sin embargo, el director del equipo de investigación dijo que «Este estudio indica la presencia de células madre de renovación muscular en el músculo esquelético del adulto, y demuestra el beneficio potencial de la terapia con células madre para el tratamiento de enfermedades degenerativas musculares como la distrofia muscular».

En otra comunicación acerca de células madre adultas, Science Daily informaba que los dentistas pueden llegar a poder usar tus propias células madre óseas para reparar los dientes. El tratamiento de ortodoncia se podría realizar en meses en lugar de años. Otra comunicación en BBC News decía que células inmunitarias clonadas de tu propia piel podrían curar el melanoma y otras formas de cáncer de piel. Y aun otro informe en Science Daily comunicaba que los científicos están descubriendo formas de reprogramar las células madre «in situ» en el cuerpo sin tener que manipularlas en el laboratorio. Esto puede incluso hacerse con tus propias células neurales en tu cerebro —reprogramándolas en su medio natural. Todos estos avances se están realizando sin necesidad alguna de células madre embrionarias.

Podemos dar gracias a Dios por estos progresos realizados acerca de todas estas destructivas enfermedades, pero estos avances tienen un especial sentido para los que han estado siguiendo el debate acerca de las células madre embrionarias. Aquí queda ilustrada la desconexión entre los investigadores que realmente descubren soluciones y los estamentos políticos-científicos de presión que insisten en promocionar el uso de células madre embrionarias (CME), que conllevan la muerte de embriones humanos fertilizados. Las células madre adultas no generan tales objeciones éticas.

Aquí tenemos otro ejemplo muy esperanzador de una cura potencial mediante el uso de células madre adultas. La lista de curaciones casi milagrosas ha ido creciendo a lo largo de los años. Mientras que grupos políticos-científicos de presión han ido promocionando las células madre embrionarias, seduciendo a los votantes a gastar miles de millones de dólares públicos en centros de investigación de células madre, sin embargo no han podido justificarlo con ningún avance real. Incluso admiten que cualquier tratamiento que se pueda usar en medicina puede estar a más de una década —o más. Como ciudadanos y votantes, no podemos esperar que las instituciones científicas, con la mirada puesta en Premios Nobel y en el prestigio internacional, actúen desinteresadamente y desde una postura ética. Esto tiene que comenzar desde cada uno individualmente.

Control de daños: otra evidencia que constituye una potencial refutación de la evolución se analizó en el artículo Los contrastes entre ontogenia y filogenia desconciertan a los evolucionistas. Los evolucionistas no pueden vincular la selección natural con la realidad de que cada animal se desarrolla a partir de un embrión unicelular. ¡Además, los genes que controlan este desarrollo están «asombrosamente conservados» a través de todo el reino animal! En este artículo se analiza cómo intentaban salir de este apuro.


Lectura recomendada:

Para un material sumamente informativo y detallado acerca de la verdadera naturaleza del embrión humano, el lector puede consultar el artículo ¿Qué tenemos en la nevera?, una transcripción del testimonio judicial del Profesor Jerôme Lejeune, el descubridor del cromosoma supernumerario causante del Síndrome de Down, como testigo experto en un caso relativo a embriones humanos congelados.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Adult Stem Cells May Cure Muscular Dystrophy 19/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (18): Los contrastes entre ontogenia y filogenia desconciertan a los evolucionistas

David Coppedge

«¡Precisamente cuando he conseguido atar los cabos, se me rompe por la mitad!» Esta queja tan conocida podría ser también el lamento de los biólogos evolutivos que intentan vincular la ontogenia (el desarrollo del embrión) con la morfología (el plan corporal del organismo) y simultáneamente sincronizarlo con la filogenia (el linaje evolutivo). En una reseña bibliográfica que apareció en el número del 16 de julio [de 2003] de Nature, Axel Meyer elogia los esfuerzos de Alessandro Minelli dentro de esta línea en su nuevo libro The Development of Animal Form: Ontogeny, Morphology, and Evolution [El desarrollo de la forma animal: Ontogenia, morfología y evolución] (Cambridge, 2003) pero discute abiertamente unos enigmas que no parecen en absoluto triviales.
No importa lo grande o pequeño o finamente ajustado que sea el organismo adulto, desde los dinosaurios a las orquídeas al águila calva, todos comenzaron como un huevo unicelular fertilizado. ¿En qué magnitud actúa la evolución sobre aquel zigoto, y sobre las rutas de desarrollo que siguen, y en qué magnitud actúa sobre el organismo maduro, o sobre la población? Meyer cuenta cómo los filósofos y los biólogos han estado dándole vueltas a la relación entre desarrollo y evolución durante 180 años. Y van oscilando entre la escena global y los detalles («Ida y vuelta», bromea él, tomando prestado del subtítulo de El Hobbit). Cada regreso a la escena global suscita nuevas cuestiones. Atacando el meollo del argumento con una perogrullada, «la selección solo puede actuar sobre cosas que son posibles en el desarrollo» Meyer pone en evidencia que la escena global no está actualmente mucho más clara que en los tiempos de Darwin, e incluso menos que entonces (énfasis añadido en todas las citas):

La selección solo puede actuar sobre cosas que son posibles en el desarrollo. En otras palabras, los mecanismos del desarrollo limitan las posibilidades evolutivas, y son a menudo muy conservadores, transportando la «carga» de anteriores linajes evolutivos, en palabras de Alessandro Minelli. Sin embargo, algunas veces, como en el caso del desarrollo directo e indirecto (sin y con larvas en libre natación, respectivamente) de especies estrechamente emparentadas de erizos de mar, el desarrollo puede ser también sorprendentemente variable. Pero, ¿cómo cambian los mecanismos de desarrollo mismos durante la evolución, y cómo afecta la evolución a su vez al desarrollo?

Estas son desde luego preguntas capitales, y Meyer cree que Stephen Jay Gould y otros han realizado progresos en escritos previos. La teoría del desarrollo evolutivo, conocida como «evo-devo», es el último intento de unificar todo esto. ¿Ha habido nada nuevo durante los últimos 15 años? «En pocas palabras, la aplicación comparada de métodos moleculares de desarrollo que se interpretan dentro de un marco filogenético riguroso (a menudo molecular).» Pero esto parece dar por supuesto lo que es preciso demostrar en primer lugar. ¿Hay acaso datos fehacientes que respalden el desarrollo evolutivo?

Recientes estudios comparativos de desarrollo y genómicos hay llevado a una percepción aparentemente paradójica de que muchos genes (en particular los genes Hox: cp. Science 18/07/03) y sus interacciones en sistemas de redes genéticas están asombrosamente conservados a lo largo de la evolución. Estos resultados fueron inesperados y suscitaron la cuestión de cómo ha surgido la diversidad de la arquitectura corporal en los diferentes filums, dado que genéticamente tanto ha permanecido idéntico durante los pasados centenares de millones de años. La perspectiva históricamente estática de la homología propuesta en el siglo diecinueve por Richard Owen, y todavía extensamente enseñada en la actualidad [es decir, que estructuras similares que realizan diferentes funciones implican unas relaciones subyacentes] ha quedado también revolucionada por estos estudios comparativos del desarrollo, y, en mi opinión, ha quedado en gran medida abolida. Posteriores teorías de la homología de base filogenética se están cuestionando más y más porque no está claro si los procesos y mecanismos del desarrollo debieran formar parte de la definición de la homología.

Después de plantear estas cruciales preguntas, Meyer las deja sin respuesta. Pasa luego a elogiar a Minelli como un importante participante en la discusión, y califica a su libro como de obligada lectura para cualquier investigador en los campos de la biología del desarrollo y de la biología evolutiva —campos que, por fin, están comenzando a ser unificados».

En un tema relacionado con este en el mismo número de Nature, en «Evolutionary biology: Body plans and simple brains [Biología evolutiva: Planes corporales y cerebros simples]», Thurston Lacalli considera el pensamiento actual acerca de los orígenes de los mismos. Algunas de las cuestiones incluyen:

  • ¿Por qué los genes que gobiernan el modelado corporal de delante a atrás (Hox genes) están «sumamente conservados a lo largo de la evolución, con patrones similares de expresión en animales tan diferentes en anatomía como los insectos y los vertebrados»?
  • ¿Fue el antecesor común de los vertebrados y de los insectos como un hemicordado (p. ej., un gusano de los enteropneustos) o algo anterior?
  • ¿Cómo evolucionó la arquitectura de la red nerviosa superficial de los hemicordados a un sistema nervioso central interior?
  • ¿Por qué los patrones de expresión génica son «casi idénticos en los hemicordados y los vertebrados (y muy similares a los de los insectos), aunque los vertebrados y los insectos tienen sistemas nerviosos que son inmensamente más complejos anatómicamente que los de los hemicordados»? (Esto implica que «Así, el mapa genético para la conformación axial es compleja y aparentemente no ha cambiado desde tan atrás como los animales bilaterales más primitivos, con independencia de su morfología».)
  • ¿Significa esto que el sistema nervioso interno evolucionó por separado dos veces, en los vertebrados y en los insectos, o que los hemicordados evolucionaron su difusa red nerviosa superficial después de derivar de un antecesor común anterior?
  • ¿Cómo se invirtieron los cordones nerviosos con respecto a los de los vertebrados? «Hay ahora pruebas convincentes de que esto va más allá de la anatomía al nivel molecular», Lacalli observa. «Cuando y cómo tuvo lugar esta inversión en la evolución, con el reajuste concomitante necesario de otras estructuras como la boca, persiste como un verdadero enigma.»

(Énfasis añadido en todas las citas.) Lo mismo que Meyer, Lacalli deja estas preguntas sin respuesta. Solo ofrece sugerencias acerca de lo que pudiera haber sucedido. Sin embargo, es optimista, porque las investigaciones en progreso con los enteropneustos «deberían eliminar esta ambigüedad, y servir de ayuda para abrir el camino para una resolución de la cuestión global» del origen de los planes corporales, de los sistemas nerviosos y de los cerebros de los vertebrados, incluyendo los nuestros. (Véase también el artículo del 27 de junio [de 2003] sobre esta cuestión.)

Que los evolucionistas nunca parezcan alarmarse ante admisiones tan dañinas como esta da la medida de su letargo intelectual. Como en lo más íntimo de su ser ya «saben» que el evolucionismo darwinista es una verdad absoluta, y que no hay ninguna alternativa que sea digna de consideración, no les importa que Meyer y Lacalli les hayan segado la hierba de debajo de los pies —siguen en su sueño. A nuestros despiertos lectores les pedimos: observen la trascendencia de lo que se acaba de admitir.

  1. Los genes del desarrollo están asombrosamente conservados (es decir, no evolucionados) durante centenares de millones de años [sic] —esto es un intervalo de tiempo que cubre (en el sistema de ellos) todo desde los gusanos hasta las personas. Admite el autor que este hallazgo reciente fue inesperado; o sea, que no era una predicción que los darwinistas hubiesen formulado.
  2. La definición de homología está siendo asaltada. La homología es uno de los iconos de la evolución que parece intuitivamente obvio en los textos de biología de educación secundaria, pero Meyer nos recuerda que, por cuanto la selección sólo puede actuar sobre aquello que es posible en el desarrollo, si ha habido poca o ninguna evolución en los genes de desarrollo de organismos inmensamente divergentes, hablar de evolución del resultado final (la morfología, como aletas de las ballenas, alas de murciélagos y brazos humanos) carece de significado. Además, ¡la evidencia no cuadra! Muchos organismos enormemente diferentes comparten rutas similares de desarrollo, y algunas especies estrechamente emparentadas exhiben modos de desarrollo «sorprendentemente variables».
  3. Después de todos estos años de adoctrinamiento evolucionista, del Juicio del Mono, de las falsedades de la película La herencia del Viento y de vistas judiciales en los Estados Unidos y de tomas de postura de estamentos políticos materialistas y neopaganos en Europa, los evolucionistas están de vuelta al comienzo en su intento de vincular la ontogenia, la morfología y la filogenia. Lo más que puede decir tímidamente Meyer es que estos campos «por fin, están comenzando a ser unificados», y Lacalli sencillamente espera que pronto se abrirá el camino a una solución. Pero, ¿acaso ninguno de ambos proporciona ninguna evidencia de que el cheque está en el correo? Ninguna. Todo se reduce a excusas de morosos. Meyer pasa el muerto a Gould y a Minelli. (Pero Gould creía en grandes saltos evolutivos que ocurrían por procesos desconocidos en contra del paradigma gradualista dominante, y Minelli, que es especialista en artrópodos, parece proporcionar, en este libro recién salido, más preguntas que respuestas.) Todo lo que Lacalli ve es ambigüedad. Y silba animosamente en medio de la oscuridad con la esperanza de que habrá alguna solución —materialista, claro.

Una vez más, tanto Meyer como Lacalli demuestran que la teoría evolucionista darwinista es una cortina de humo y cheques sin fondos. Nos decían que era un hecho sin necesidad de mayor demostración, ¡pero los datos demuestran conservación, lo contrario a la evolución! A lo largo de todo este tiempo, la sociedad, presionada por la estridente técnica comercial darwinista de venta a alta presión, ha hecho sus pedidos de datos que demuestren evolución, pero el producto ha estado no disponible durante 180 años. Hemos estado «de ida y vuelta» a la oficina de correos constantemente, sin recibir el paquete. ¿Cuándo van las personas reflexivas a darse cuenta de la situación y a exigir que se les devuelva el dinero? Parece que la táctica de los darwinistas es la de hacer que sigamos esperando al inexistente Godot. «Seguid financiando el esfuerzo», repiten, «y os prometemos que llegarán todos los datos al final, por muy inesperados, asombrosos y frustrantes que sean los resultados que vayan saliendo de nuestras investigaciones.»


Lecturas suplementarias:

 


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Evolutionists Puzzle Over Ontogeny vs Phylogeny 16/7/2003

Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (17): La mosca del vinagre en el simulador de vuelo

David Coppedge

Las cosas más simples pueden ser las más extraordinarias. Si te gusta encontrar maravillas asombrosas en las cosas cotidianas, te fascinará leer acerca de una mosca común en el reportaje de cubierta de la revista del Caltech (Instituto de Tecnología de California) E&S (Engineering and Science).1 Michael Dickinson, un zoólogo convertido en ingeniero, ha descrito el trabajo de su equipo del Caltech intentando realizar la retroingeniería de los sistemas de vuelo de la mosca común del vinagre, la Drosophila melanogaster.

Parte de la fascinación que genera este artículo es el ingenio exhibido por el equipo en el diseño de los experimentos. Dickinson y sus estudiantes han construido unos complicados simuladores de vuelo para los diminutos insectos. Imaginemos que tomamos una de estas moscas, no mucho más grande que una mota grande de arena, y la ponemos en un escenario hecho a la medida que está controlado por ordenador, y que cada respuesta de las alas y de los músculos de la mosca se puede medir. (Esto es reminiscente del simulador de vuelo de la mariposa monarca —véase el artículo de 9/09/2002—, sólo que más complicado.) El equipo de Dickinson midió el «reflejo contra la pala matamoscas» para ver cómo la mosca cambia su ángulo cuando se acerca un gran objeto desconocido. Estudiaron el movimiento en vuelo con cámaras filmadoras de alta velocidad, e incluso construyeron el «RoboFly», un conjunto de alas controlado por ordenador al que se alimentaban los movimientos exactos de una verdadera mosca, para estudiar las fuerzas aerodinámicas sobre las alas. A continuación, están emprendiendo el ambicioso proyecto de construir un insecto robot de tamaño de una mosca doméstica que podría cernerse como la de verdad.

Pero todo esto empalidece en comparación con la profusión de alabanzas que Dickinson amontona sobre las capacidades de ingeniería del verdadero insecto viviente. Prestemos atención a lo que dice, y veremos que es para tomarse en serio su declaración final: «Espero que te lo pensarás antes de darle a la pala matamoscas». Aquí se reproducen algunos ejemplos de su artículo ilustrado de 10 páginas de extensión (énfasis añadido):

  • CPU: Describiendo la capacidad de la mosca de ajustar el procesamiento de vuelo en menos de 30 milisegundos, dice: «Esto es un procesamiento extraordinariamente rápido, e ilustra por qué el sistema de vuelo de las moscas representa el estándar de oro para las máquinas voladoras». (p. 12)
  • Cerebro: «Los insectos tienen unos sistemas visuales muy sofisticados, y aproximadamente dos terceras partes de su cerebro (alrededor de 200.000 neuronas) están dedicadas específicamente a procesar la información visual».
  • Ojos: «Los ojos de la mosca del vinagre ... tienen una excelente resolución temporal y pueden resolver luces destellantes a frecuencias de hasta 10 veces superiores a lo que pueden hacerlo nuestros propios ojos. Esto significa que si te llevas a una mosca a salir contigo al cine, creerá que te la has llevado a un pase de diapositivas».
  • Análisis de sistemas aplicado a la mecánica del vuelo: «Aquí las cosas nos llevan a sentirnos muy humildes, porque es el componente mecánico de este sistema biológico el que nosotros, ingenieros, estamos más lejos de poder imitar».
  • Ciencia de materiales: «Las moscas no tienen un esqueleto interno compuesto de huesos o cartílagos individuales. En lugar de ello, están rodeadas de un esqueleto externo, la cutícula —una sola lámina topológicamente continua compuesta de proteínas, lípidos y de quitina polisacárida. Durante el desarrollo, unas complejas interacciones de genes y de moléculas señalizadoras regulan espacialmente la composición, densidad y orientación de las moléculas de proteína y de quitina. La regulación en el tiempo de la síntesis y deposición de la proteína permite la construcción de complejas cutículas en capas con la resistencia de los materiales compuestos. El resultado de esta precisa regulación en el espacio y en el tiempo es un complejo y continuo exoesqueleto separado en zonas funcionales; por ejemplo, las extremidades consisten de resistentes y rígidos tubos de “contrachapado molecular” conectado por complejas articulaciones hechas de duras coyunturas separadas por membranas gomosas.»
  • Articulaciones y goznes: «Quizá el ejemplo más complicado de una articulación artrópoda, desde luego una de las estructuras esqueletales más complejas que se conocen, es la articulación del ala de los insectos —la pieza morfológicamente crucial para la función del vuelo». (Luego procede a describir cómo funcionan sus piezas componentes.) «Aunque las propiedades de los materiales de los componentes dentro de la articulación son desde luego extraordinarias (la resilina es una de las sustancias más elásticas que se conocen), es tanto la complejidad estructural como las propiedades del material lo que dota a la articulación del ala de sus asombrosas propiedades».
  • Mecánica del vuelo: «Al controlar los aspectos mecánicos de la articulación del ala, los músculos de dirección actúan como un diminuto sistema de transmisión que puede hacer que el ala bata de manera diferente de un batido al siguiente. Los estudios electrofisiológicos indican que esto es un sistema de control de fase». Describe luego cómo los músculos de dirección pueden realmente controlar la rigidez del ala en vuelo. «La mosca usa los músculos de dirección como muelles de control de fase para alterar la forma en que los grandes esfuerzos producidos por los músculos de potencia se transforman en movimiento de las alas».
  • Temporizado: «Durante cada batido del ala, las células sensoriales en las alas y los halterios envían señales de temporizado al cerebro que se usan para ajustar el disparo de los músculos». Considerando la velocidad a la que baten sus alas, este es desde luego un sistema de respuesta rápida.
  • Giroscopios: «La información procedente del halterio» (un órgano de forma como un diminuto muslo de pollo detrás de cada ala) «es particularmente importante porque es esencial para estabilizar los reflejos. Batiendo en fase opuesta a las alas, los halterios funcionan como giroscopios durante el vuelo». (Luego describe cómo estos órganos responden a fuerzas de Coriolis con unos reflejos compensatorios apropiados.) «El animal detecta estos giros con sus halterios y responde con cambios compensatorios en el batido del ala. Estos reflejos son extraordinariamente robustos ... Los halterios son elementos esenciales del sistema de control de la mosca. Córtalos, y la mosca entra rápidamente en barrena, precipitándose al suelo».
  • Computación: «Debido a la complejidad de la aerodinámica de la mosca, la comprensión del movimiento del ala no se traduce necesariamente a una comprensión de las fuerzas del vuelo. Existe un mito extendido de que un ingeniero demostró en cierta ocasión que el abejorro no podía volar, y aunque la verdadera historia es realmente mucho más amable con el ingeniero, sí que resalta las dificultades del estudio de la aerodinámica de la mosca. En la actualidad, incluso las computaciones matemáticas de la magnitud enorme de las supercomputadoras no pueden predecir de forma precisa las fuerzas creadas por un ala al batir».

¡Vaya! ¡Todo esto en una minúscula mosca! Poniendo fin al relato de esta asombrosa incursión en esta ingeniería miniaturizada y ultrasofisticada, Dickinson pone su trabajo en perspectiva:

A fin de cuentas, se trata solo de una mosca. ¿Vale realmente la pena tanto esfuerzo dedicado a un organismo tan insignificante? El mundo natural está repleto de cosas complejas, como las células inmunitarias, el cerebro humano, y los ecosistemas. Aunque hemos realizado un gran progreso en la deconstrucción de la vida a sus piezas componentes como genes y proteínas, tenemos mucho que hacer antes de conseguir una comprensión más profunda acerca de cómo los componentes elementales funcionan colectivamente para crear una conducta compleja. El planteamiento integrador que estamos empleando para estudiar el vuelo de la mosca es un intento de ir más allá del reduccionismo y de conseguir un conocimiento formal de las operaciones de una entidad compleja. La mosca parece un lugar razonable para empezar, y si tenemos éxito, espero que este trabajo estimulará intentos similares en el campo de la biología. Las lecciones aprendidas a lo largo del camino pueden dar unos conocimientos útiles tanto a ingenieros como a biólogos. Incluso si el lector no adopta unas visiones de tan grande alcance, espero que al menos te lo pienses antes de darle a la pala matamoscas.


1Michael H. Dickinson, «Come Fly With Me», Engineering and Science, Volumen LXVI, No. 3, 2003 (Caltech), pp. 10-19.

Gracias, Dr. Dickinson, por un maravilloso vislumbre de una de las maravillas de ingeniería que existe en la naturaleza. Nos ha parecido estar sentados detrás de usted montados sobre el lomo de la mosca, elevándonos en vertiginoso ascenso, como su primera ilustración lo ilustra de forma tan llena de humor. Gracias también por recordarnos que el mundo está lleno de maravillas como esta, desde las bacterias hasta la ballena azul. ¡Vaya, quién lo iba a decir! ¿Quién hubiera sospechado tales maravillas en una diminuta mosca? Desde luego que Charles Darwin no. Lo que nos recuerda que estábamos a punto de concederle el premio para el Reportaje del Mes por este excelente artículo, pero usted incluyó una afirmación gratuita que actúa como la proverbial mosca en la sopa: «La información que procede del halterio, un ala posterior modificada por la evolución y que se parece a un diminuto muslo de pollo, es particularmente importante porque es esencial para estabilizar los reflejos». Sin embargo, como hasta el Ministerio de Sanidad tolera una cierta proporción residual de tóxicos en alimentos, podemos pasar por alto este pequeño desliz en un artículo por otra parte excelente de investigación y difusión científica basado en la realidad del diseño de la vida.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - The Fruit Fly in the Flight Simulator   8/12/2003
Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

sábado 19 de julio de 2008

Los camiones celulares usan carreteras móviles

David Coppedge

Imagínate lo estupendo que sería entrar en tu auto y que la carretera te condujese a tu destino. La carretera se estiraría o encogería, moviéndose en esta o aquella dirección, hasta que vieses tu destino y desembarcases. Esto parece que es lo que hacen los motores de transporte de carga en las células en tu cuerpo. Un nuevo artículo de un equipo de biofísicos americanos publicó esta hipótesis en la revista PNAS esta semana.1

Los biólogos celulares han conocido durante mucho tiempo que hay motores moleculares que transportan cargas sobre largas hebras de proteínas, llamadas microtúbulos, que forman un sistema de carreteras intracelulares (4/12/2003) que se llama el citoesqueleto. Sin embargo, una observación que ha sido difícil de entender es por qué los motores parecen solo moverse adelante y atrás (transporte bidireccional) en lugar de realizar progreso hacia un destino. No parece tener ningún sentido. ¿Acaso un auto que tiene que ir a alguna parte se limita a ir cambiando entre la marcha adelante y la marcha atrás? Comienza a tener sentido cuando se considera que la carretera misma está también desplazándose.

La situación en una célula es mucho más compleja que lo que se sugiere arriba. La célula es un medio atestado, con enzimas y piezas que se desplazan con rapidez. Además, hay la agitación térmica que añade al ajetreo y al bullicio. Los microtúbulos crecen y se encogen al añadirse y sustraerse constantemente a sus componentes moleculares. Los motores de transporte de materiales, como la dineína y la kinesina, se enlazan a sus carreteras y se separan de las mismas continuamente. Parece caótico, pero la célula funciona. Es desde luego un centro neurálgico de organización y función.

Los autores de esta nueva idea proponen que cada vesícula de carga tiene múltiples motores unidos a múltiples vías a la vez. Estos motores pueden funcionar de forma concertada, tirando de los microtúbulos, haciendo que en ocasiones se doblen y comben. Pensemos en lo que podría suceder si los autos pudiesen hacer esto en un sistema de carreteras en 3D, en el que tuvieran enlaces con múltiples carriles a la vez. Podrían comprimir la vía, soltarse del carril superior y luego lanzarse adelante por kilómetros al irse extendiendo la carretera delante de ellos de vuelta a su posición extendida. Algunos vehículos en esta dirección podrían disfrutar de una carrera gratis —como en una acera móvil que avanza al irse extendiendo.

¿Es esto un concepto novedoso, o qué? Esta es la manera en que los autores lo explicaban, después de descartar otras posibilidades:

Dadas estas observaciones, una explicación más económica es que fuerzas no térmicas (inducidas por motor) y un desorden sofocado que constriñen las espinas dorsales microtubulares dentro del cuerpo celular generan grandes ondulaciones de dichas dorsales. El atestado medio intracelular impone numerosas restricciones, forzando la dorsal de microtúbulo a un tubo constrictor sumamente curvado, en particular por la interacción con otros microtúbulos. La gran longitud almacenada de microtúbulos (dentro del cuerpo celular) se transmite a lo largo de grandes distancias por los virtualmente incompresibles microtúbulos y se proyecta en la dirección longitudinal dentro de los procesos ... ... Las tensiones fluctuantes son inducidas por múltiples motores moleculares que decoran los cargamentos intracelulares y que hacen puentes transversales entre diversos microtúbulos a la vez.

El sistema reticular de microtúbulos activamente «animado» de esta manera induce un componente de velocidad adicional que añade a las velocidades de transporte de materiales impulsado por motores en el marco de referencia fijo de los microtúbulos.

Así, los motores moleculares de la célula impulsan también a la carretera así como al vehículo. Con este mecanismo adquieren un impulso de velocidad que les ayuda a llegar a su destino con mayor rapidez que si solo se desplazasen por el microtúbulo a velocidad constante. Esto también comienza a explicar por qué los motores se mueven hacia adelante y hacia atrás:

Como lo sugieren nuestros datos, dentro de la imagen del «citoesqueleto fluctuante» podemos ciertamente comprender el movimiento observado hacia adelante y atrás como consecuencia de una forma peculiar de tira y afloja de muchos motores que compiten entre sí y con las fuerzas elásticas de los microtúbulos. En oposición al tira y afloja «local» de los motores con polaridad opuesta sobre la misma vesícula, el tira y afloja «global» que describimos aquí permite que grandes cantidades de motores distribuidos por todo el microtúbulo ejerzan fuerzas simultáneamente y compitan por la dirección del movimiento del microtúbulo. Cuando se doblan a grandes escalas, los microtúbulos ofrecen un ajuste bastante grande a las fuerzas longitudinales y laterales que se ejercen, lo que a su vez permite que todos los motores en toda su longitud actúen simultáneamente y generen las fluctuaciones que se observan de los microtúbulos. El cambio de las fases entre el tirón del motor y la relajación de los microtúbulos puede inducir un movimiento de ida y vuelta de la dorsal microtubular.

Pero queda un interrogante: ¿Cómo ayuda esto a que el motor lleve su cargamento adjunto a su destino? Sencillo: hace autostop. Este es realmente el término que sugirieron para describir su hipótesis. Algunos motores solo necesitan un trayecto corto. Saltan al microtúbulo en movimiento y saltan de él cuando lo necesitan. Otros, que necesitan un tránsito rápido por distancias más largas, juegan con el sistema trabándose y destrabándose repetidamente. En pocos segundos, el motor puede cubrir una larga distancia (en relación con su diminuto tamaño). El sistema de acera móvil funciona incluso para cargamentos sin sus propios motores. «Para este modo de motilidad que involucra un enganche transitorio de cargamentos a microtúbulos en movimiento, lo que eventualmente conduce a una dispersión a larga distancia, sugerimos en término “autostop”», expusieron. «La explotación de este simple mecanismo, incluso cargamentos carentes de motores activos se pueden dispersar de forma eficiente por toda la célula.» En resumen: «Hemos demostrado que, además de ser rieles para motores que acarrean cargas de forma directa, los microtúbulos pueden transmitir la fuerza de motores distantes sobre un cargamento a través de grandes distancias».2


1. Kulik, Brown, Kim, Kural, Blehm, Selvin, Nelson y Gelfand, «The role of microtubule movement in bidirectional organelle transport», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, publicado en línea antes de su impresión el 14 de julio de 2008, doi: 10.1073/pnas.0800031105.

2. Los físicos disfrutarán de este detalle suplementario: «Esto implica una no localización mecánica del citoesqueleto, porque un esfuerzo longitudinal de tensión en un microtúbulo casi estirado se transmite de forma esencialmente instantánea a lo largo de grandes distancias. Además, el movimiento microtubular en escalas temporales intermedias (decenas de milisegundos a varios segundos) se pueden comprender como consecuencia de un tirón del tramo flojo de los microtúbulos inducido por restricciones aleatorias y fuerzas motoras en toda su longitud».

Los lectores avispados conocerán el acto la respuesta a esta pregunta: «¿Cierto o Falso?: La evolución se mencionó en este artículo» (Respuesta: Falso).

Por asombrosa que sea la explicación del artículo, hay otras preguntas que saltan a la mente: ¿Cómo sabe el motor adónde subir y bajar? ¿Cómo lo hacen los motores para coordinar los microtúbulos para un efecto óptimo? Recordemos, estas son unas moléculas ciegas en un medio activo, aparentemente caótico. Pero los resultados son cualquier cosa menos caóticos. Hay maravillas en esta caja negra que solo ahora estamos aprendiendo a apreciar.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Cellular Trucks Use Moving Highways 12/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008
Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (16): ¡Sorpresa!—El cromosoma Y se protege con palíndromos

David Coppedge

¡Alegraos, varones! Vuestro cromosoma Y no está en vías de extinción. Debido a que el cromosoma Y no tiene copia de seguridad, los genetistas creían que podía mutar hasta desembocar en basura genética inútil en un plazo de solo 10 millones de años. Bien, se acaba de completar el mapa del cromosoma Y, según informa Nature Science Update, y ha aparecido algo insospechadamente ingenioso, el cromosoma Y tiene una autodefensa incorporada en forma de palíndromos. Así como la frase «Dábale arroz a la zorra el abad» se puede leer igual al derecho y al revés, existen grandes regiones de codificación en el cromosoma Y que se pueden decodificar en cualquiera de las dos direcciones. El artículo explica:

Estos palíndromos alojan muchos genes —lo que significa que existe una copia a cada extremo de la secuencia palindrómica. Esta característica proporciona copias de seguridad si apareciesen mutaciones perjudiciales. La estructura en espejo permite también que estos brazos intercambien su posición cuando el ADN se divide. Los genes se barajan y las copias malas se eliminan.

David Page, del Massachusetts Institute of Technology (MIT) comentó: «El cromosoma Y es una galería de espejos». Se esperan más sorpresas ahora que se ha publicado el mapa entero del cromosoma (es el reportaje de cubierta de Nature del 19 de junio [de 2003]). Ahora que el cromosoma masculino «revela que hemos subestimado su capacidad de autopreservación», quizá los hombres comenzaremos a recibir algo de respeto.

«El cromosoma masculino está repleto de sorpresas», titulaba Science Now su resumen de los descubrimientos. El Y no es una tumba de genes, ni un marchito resto del cromosoma X de mayor tamaño. Sus recién descubiertas capacidades, con su dinámico barajado de genes para eliminar defectos, han llevado a los científicos a un renovado aprecio por el mismo. En palabras de uno de los investigadores, esto ha resultado «para un mayor honor de los varones». 

Para que este sistema funcione, los mecanismos de decodificación y traducción y los controles epigenéticos tienen también que conocer el truco. Este es un descubrimiento extraordinario e inesperado. El artículo dice: «El cromosoma definidor de la masculinidad era antes considerado como un yermo al que van los genes a morir». A esta idea ya le podemos decir: «Hasta nunca, bonita».

En este  descubrimiento uno verá diseño o azar según la filosofía que tenga. Huntington Willard comentaba: «Nadie había anticipado que habría este nivel de conversión genética en nuestro propio genoma. Nos proporciona un atisbo de cómo el Y se ha protegido a sí mismo». [Pero, ¿cómo puede una cadena de ADN protegerse a sí misma si un Programador no diseñó la función?] Por otra parte, el artículo dice: «Otros investigadores consideran el barajado como un accidente evolutivo, no como una salvaguarda». Solo un materialista podría ver un mecanismo de autodefensa y llamarlo un accidente. Uno de los palíndromos tiene casi 3 millones de letras de longitud. Experimenta con esto. Intenta escribir tu propio palíndromo original con solo una milésima de esta longitud: 300 letras. Luego realiza un experimento de control: Trata ahora de conseguir un palíndromo de la misma longitud combinando a ciegas letras del juego Scrabble sobre una mesa.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Surprise: Y Chromosome Protects Itself with Palindromes   18/06/2003
Redacción: David Coppedge © 2003
Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
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Los Cro-Magnon fueron europeos

David Coppedge

No hay ninguna diferencia genética entre el Hombre de Cro-magnon y los modernos europeos, según un reportaje en Science Daily acerca de un estudio genético. Se afirma que los investigadores adoptaron medidas extraordinarias para evitar la contaminación de huesos descubiertos en el sur de Italia. En esta comunicación se dice que la población Cro-Magnon pudo mantener una continuidad genealógica durante 28.000 años, permaneciendo distintos de los Neandertales, de los que se dice que vivieron en Europa durante 300.000 años.

Olvídate de todo lo que te han enseñado acerca del hombre primitivo en Europa, porque los evolucionistas están constantemente cambiando su relato, y lo que dicen ahora no tiene sentido. ¿Es acaso verosímil que dos grupos de Homo sapiens viviesen lado a lado durante casi 30.000 años y que nunca se mezclasen? ¿Acaso esto ha sucedido nunca en tiempos modernos? ¿Y dónde está toda la evolución genética que hubiera debido ocurrir entre el tiempo en que vivió este Cro-Magnon italiano y el presente? Es prácticamente idéntico a los europeos modernos. Entonces, ¿por qué clasificarlo como «otro» que nosotros?

¿Y por qué se tiene que aceptar que vivió hace tanto tiempo? 28.000 años es tres o cuatro veces la duración de toda la historia humana escrita. Estos hombres eran nuestros iguales en lo físico y probablemente en lo mental. Quizá eran incluso superiores a nosotros. ¿Acaso se puede creer que el hombre de Cro-Magnon, o incluso los Neandertales (que tenían una capacidad craneana media superior a la nuestra) no hubieran podido llegar a la luna en todo este tiempo de 28.000 años, por no decir nada de 300.000? Los evolucionistas quieren que creamos que eran lo suficientemente inteligentes para cazar mamuts y crear pinturas en las cavernas que atraen la admiración de artistas modernos, pero que nunca aprendieron como cabalgar caballos en todo este tiempo. Esto es absurdo. ¿No hubiera sido de esperar que edificasen ciudades en una fracción de la escala de tiempo evolutivo, y que inventasen la escritura? No tienen respuesta alguna acerca de qué es lo que «prendió» en cerebro humano el impulso de crear una civilización instantánea hará entre 6.000 y 8.000 años.

Las edades que dan los evolucionistas no tienen base científica. Forman parte de un magno mito evolucionista propagado por un poderoso grupo de ideólogos que dirige nuestras escuelas y nuestras instituciones científicas. No hay nada en los datos mismos que sea inconsecuente con la perspectiva bíblica de que estos eran hombres posteriores al diluvio (un acontecimiento que está además recogido en cientos de leyendas preservadas en tribus por todo el mundo), esparcidos después de Babel en diferentes clanes familiares. Los que quedaron en el Creciente Fértil edificaron las primeras ciudades y comenzaron a escribir en tabletas de arcilla, en las que quedaron registradas sus transacciones comerciales y sus leyes. Otros que hablaban diferentes idiomas se esparcieron al este y al oeste, al norte y al sur.

Las duras condiciones en Europa durante la Edad Glacial retardaron el desarrollo de la escritura y de la civilización. (Pensemos en cuán pocos registros dejan actualmente las tribus modernas que viven cerca del Ártico.) Los Neandertales fueron individuos particularmente robustos que llegaron a Europa los primeros. El pueblo Cro-Magnon (igualmente descendientes de Noé como sus hermanos predecesores pero con diferencias genéticas) llegaron posteriormente, cuando las condiciones estaban volviéndose más hospitalarias. Si esto originó una gran guerra, en la que los Cro-Magnon acabaron victoriosos sobre los Neandertales, ¿hubieran quedado restos fósiles? No es muy probable; tampoco hubieran quedado necesariamente ningunos registros escritos, como tampoco nos han llegado relatos detallados de las guerras entre las tribus germánicas en los tiempos romanos tardíos ni de los Anasazi en Norteamérica mucho más adelante, que desaparecieron sin dejar rastro (a no ser que los Hopi sean sus descendientes vivos).

No se necesitan largos períodos cubriendo decenas o centenares de miles de años para este escenario. La evidencia concuerda con lo que conocemos acerca de los hombres, y se ajusta a la Tabla de las Naciones en Genesis 10. Pensemos en cuánta migración podría darse con personas inteligentes en pocas décadas o siglos. Sabemos cómo es la curiosidad humana. Al cabo de pocos milenios, las tribus germánicas estaban explorando el Nuevo Mundo. Los habitantes de las islas del Pacífico Sur estaban saltando de isla en isla. Colón, el gran rezagado, navegó hacia el oeste en busca de las Indias.

Todos estamos familiarizados con el instinto aventurero humano. Es inconcebible que los Neandertales y los Cro-Magnon se hubieran quedado inmóviles durante 28.000 ó 300.000 años y no hubieran poblado todo el globo. Sólo hay una conclusión lógica. El relato evolutivo, con sus vastos períodos de tiempo, y con su retrato de personas embrutecidas viviendo arraigados a sus cavernas, es un mito. Si pueden equivocarse de manera tan flagrante acerca de fechas y actividades cercanas a nosotros en el tiempo, es fácil ver si se debe poner ninguna confianza cuando entretejen cuentos acerca de lo que sucedió hace millones y miles de millones de años. No se puede recurrir a emitir cheques de grandes cantidades sobre una cuenta limitada de tiempo.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - The Cro-Magnon Were Europeans 16/07/2008
Redacción: David Coppedge © 2008
Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org


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