miércoles, 31 de diciembre de 2008

Motor «manitas» descubierto en un virus

30 diciembre 2008 — Tomemos la tarea de rellenar un barril con una delicada cadena sin romperla y de conseguir que se arrolle limpiamente en su interior. Un diminuto virus lo hace con unas a modo de manos, según un comunicado de la Universidad Purdue en West Lafayette, Indiana, del pasado 24 de diciembre. Un equipo de investigación ha desvelado el mecanismo de un «potente motor molecular» que va embutiendo el ADN vírico en el interior de la cápside con la ayuda de cinco piezas móviles.

Naturalmente, no se trata de manos reales; la interpretación artística rotulada exhibe caprichosamente cinco estructuras proteínicas gp17 dibujadas de modo que parecen manos. Estas estructuras son subdominios proteínicos incorporados en el mecanismo motor dispuesto en forma anular. La cápside vírica, o contenedor, actúa como una cáscara rígida que protege al ADN en su interior. En 2004, un equipo europeo de biofísicos estudió las propiedades mecánicas de un virus y descubrieron que la cápside, de proteína, se comportaba como un plástico duro. Escribiendo en PNAS,1 describieron así el recubrimiento de un bacteriófago que estudiaron:


Interpretación artística del motor que embute el ADN en la cápside.
En el interior se va arrollando el ADN de forma compacta.

Revista Cell, 26 dic. 2008 - Steven McQuinn, artista científico
independiente, y Venigalla Rao, Universidad Católica de América.

Las cubiertas proteínicas protectoras (cápsides) de los virus son extraordinarios ejemplos de ingeniería biológica de materiales. Estos contenedores sumamente regulares, automontados con dimensiones nanométricas tienen un diseño minimalista, pero combinan unas complejas funciones pasivas y activas. Además de la protección química, están involucrados en el empaquetado selectivo y en la inyección del material genético vírico.

Las cápsides parecen formas geométricas oblongas con puntas aguzadas. El ADN se encuentra empaquetado en el interior bajo presión, y la cubierta puede resistir indentaciones del 30%. «El módulo de Young,» descubrieron, «es comparable al del plástico duro.» Es evidente que admiraban estos diminutos estuches; la cápside del bacteriófago es

extraordinariamente dinámica pero lo suficientemente elástica y resistente para resistir fácilmente la presión conocida de empaquetamiento del ADN (~ 60 atmósferas). Así, estas cápsides no sólo proporcionan un escudo químico, sino también una significativa protección mecánica para sus contenidos genéticos. Las cubiertas víricas son un ejemplo extraordinario de una solución de la naturaleza a un difícil problema de ingeniería de materiales: se automontan para formar fuertes cubiertas de una geometría definida de una forma precisa usando una cantidad mínima de diferentes proteínas.


Cápside de un virus
Fuente: National Institutes of Health (NIH)

De modo que estas cubiertas miniaturizadas son una inspiración para los diseñadores en el creciente campo de la nanotecnología.

Volviendo a los recientes descubrimientos acerca del motor para el empaquetamiento del ADN en el interior de estas cubiertas, dos anillos en la abertura mantienen el motor sujeto. Los subdominios gp17 van alternándose en sujetar el ADN y embutirlo en el interior. Otra analogía es que funcionan como pistones que operan en sucesión. Usando partículas energéticas de ATP, aprovechan las fuerzas electrostáticas para ir transfiriendo de manera suave pero firme la hebra de ADN hacia el interior, donde se arrolla de manera ordenada. Este mecanismo genera 20 veces la fuerza usada por la miosina, el motor en el músculo. Este artículo afirma que en proporción a su tamaño, este motor tiene el doble de potencia que un motor de automoción.

El virus estudiado para la elucidación del motor de embutido del ADN era también un bacteriófago —un virus que infecta y destruye bacterias. El diagrama de corte de la cápside exhibe el ADN arrollado limpiamente en un patrón parecido al de un tejido. Los investigadores esperan poder un día no sólo comprender mejor los virus, sino también usar sus trucos para la nanotecnología. Algún día, motores semejantes a estos hechos por los humanos podrían utilizarse para aplicar medicamentos a pacientes o para energizar máquinas a escala nanomolecular. Primero, sin embargo, necesitan realizar investigación básica acerca de cómo funciona el motor viral. «Este motor concreto es muy rápido y potente,» añadían.

En Seyet LLC se puede contemplar una animación excelente para visualizar el proceso de embutido del ADN hacia el interior de la cápside del bacteriófago


1Ivanovska et al., «Bacteriophage capsids: Tough nanoshells with complex elastic properties», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 10.1073/pnas.0308198101, publicado en línea antes de su impresión el 7 de mayo de 2004.

Aquí tenemos unos datos producto de la observación que suscitan unas interesantes preguntas. Vemos que los seres vivos tienen que superar la misma clase de problemas físicos que encuentran los ingenieros. Pero los virus, por definición, no están vivos: precisan de un huésped para su replicación. ¿Cómo pudo haber evolucionado una bio-nanotecnología de tan alta precisión, con una impronta tan innegable de diseño? Están demasiado bien diseñados y muestran una enorme interdependencia de todos sus componentes para ser accidentes. ¿Por qué y para qué existen los virus? ¿Por qué tantos virus causan enfermedades y la muerte? En realidad, sólo una pequeña proporción son dañinos; la mayoría no causan daños y algunos son beneficiosos. Algunos creacionistas especulan que todos ellos tenían originalmente una función benéfica, para controlar las bacterias o como portadores de instrucciones genéticas para los animales que se encontrasen con un nuevo ambiente. Después de la Caída, o bien mutaron a máquinas descontroladas, que se revolvieron contra sus beneficiarios, o bien fueron enviados como agentes de juicio sobre un mundo en rebelión contra Dios y sentenciado a muerte y a penalidades. ¿Pueden demostrarlo? No, desde luego. Pero, ¿cuál es la alternativa para los evolucionistas? Primero, tienen que creer en una clase de milagros imposibles: que debido a un mero azar unos motores potentes, compactos y supereficientes sencillamente aparecieron, surgieron o emergieron (unas palabras favoritas de la milagrería materialista del Darwinismo) de la nada. Segundo, tienen que negar que haya nada malo o fuera de orden. En el mundo de Darwin, aquello que es, es lo que hay, sin juicios de valor. Una consecuencia lógica es que de nada sirve buscar curaciones para las enfermedades. ¿Y qué si millones de humanos mueren en una pandemia? En un mundo materialista surgido del mero azar y carente de ningún propósito, esto sencillamente demuestra que los virus son más aptos.

Ante el absurdo de la creencia en unos milagros sin causa y de la carencia de propósito de nuestra vida, es imprescindible contemplar los mecanismos de la vida desde una perspectiva de designio, y dilucidar para qué están ahí. La investigación fundamental puede desvelar los mecanismos. La filosofía y la teología pueden elucidar su propósito. La ingeniería puede buscar aplicaciones. ¿Quién necesita a Darwin, que se dedicó a intentar explicar el origen de la diversidad de la vida contando cuentos imaginarios de milagros debidos a azares creadores?

El equipo de Purdue evidentemente no trabajó siguiendo el eslogan de que «nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evolución». No tenían necesidad de una hipótesis de esta naturaleza. La ideología evolucionista no aparece en el comunicado de prensa ni en ninguno de los reportajes en otros medios informativos. «Virus, poned en marcha vuestros motores!», comenzaba su versión EurekAlert. «Los investigadores descubren lo que impulsa uno de los motores a nanoescala más potentes de la naturaleza.» Si lo que observas es diseño, es el designio lo que te llevará a la explicación correcta. Y la identificación del Diseñador no está al alcance de la mera observación del diseño, sino de que el Diseñador se haya comunicado con nosotros.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Handy Motor Found in Virus 30/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

Encuentran el mayor cementerio de dinosaurios del mundo

30 diciembre 2008 — China se enorgullece de tener el mayor cementerio de dinosaurios del mundo, según un reportaje de China View. Hasta ahora se han descubierto más de 7.600 fósiles. Entre estos se incluyen hadrosáuridos, ceratopsianos, anquilosaurianos y tiranosáuridos. Aunque conocida desde al menos 1980, esta región ha desvelado nuevas secciones fosilíferas durante operaciones de minería. «Aquí se encontró un cráneo de 2 metros de un gran ceratopsiano», decía el comunicado, «el primer descubrimiento de este tipo fuera de Norteamérica».


Limpieza de un hueso de dinosaurio.
Royal Tyrrell Museum - Drumheller, Alberta, Canadá
Fotografía: S. Escuain

¿Cómo se pudieron preservar tantos fósiles en esta región? «Los geólogos dijeron que pudo ser a causa de una erupción volcánica que causó la muerte de los dinosaurios y que posteriormente un diluvio llevó a los fósiles a su lugar de reposo.»

PhysOrg tiene que haber perdido algo en la traducción del chino. Decía que «se encontraron los restos de un enorme “ornitorrinco”». Sin duda alguna debía tratarse de una referencia a un hadrosaurio, un tipo de dinosaurio que poseía un pico que recuerda al del pato — ¡pero luego pasa a decir que tenía alas con una envergadura de cinco metros! Si uno encontrase un ornitorrinco volador de estas dimensiones, sería cuestión de correr a esconderse.

Añadamos suficientes diluvios locales al mismo tiempo, y tenemos un diluvio universal.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - World’s Largest Dino Graveyard Found 30/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

martes, 30 de diciembre de 2008

Las plantas curan a los humanos y viceversa

29 diciembre 2008 — Unas flores en tu habitación en el hospital realmente ayudan a una curación más rápida. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Kansas, del que se hacía eco PhysOrg, desveló que había más pacientes que se recuperaban más rápido de operaciones abdominales si había flores en la habitación. Esto puede deberse a algo más que al beneficio psicológico de gozar de sus colores, fragrancias y de los buenos deseos que se expresan en las tarjetas: las plantas también humidifican y limpian el aire de moho y gérmenes. Las plantas en tiestos son más beneficiosas que las flores cortadas, decía el artículo. Los pacientes se benefician también de la actividad positiva de podar sus plantas y de cuidarlas.


Las plantas proporcionan algo más que un placer estético;
mejoran objetivamente el hábitat, son el entorno ideal para los humanos.
«Dios el Señor plantó un jardín al oriente del Edén,
y allí puso al hombre que había formado.» (Génesis 2:8)
Fotografía: S. Escuain


Una vez fuera del hospital, podría resultar interesante seguir con ello. PhysOrg informaba también que la jardinería es una buena manera para que los adultos maduros se mantenga en forma.

Los humanos podrían poder devolver el favor donando un recurso renovable a las plantas: sus cabellos. Otro artículo en PhysOrg informaba que el cabello residual de las barberías y de las peluquerías puede ser empaquetado en cubos ricos en nutrientes como fertilizante para cultivos. No es muy útil sin otros fertilizantes, pero es mejor que nada. El cabello se degrada proporcionando nutrientes que las plantas pueden usar.

Aquí hay un proyecto científico para experimentar en casa. Usa una afeitadora eléctrica o un cepillo, y echa los residuos en el tiesto de una planta. Usa otra planta igual como control. Si la planta muere, podría no tratarse de una refutación de la teoría; podría significar colamente que usas demasiados productos químicos en tu cabello. Tu hijo, si está interesado en ciencia, podría realizar otro proyecto científico ensayando con diferentes colores de cabello o diferentes pelajes de animales.

Si esta teoría es correcta, podríamos conseguir una buena simbiosis con nuestras plantas domésticas. Cuando alimentas tu planta con tu cabello, crece más vigorosa, limpia y humidifica el ambiente, haciéndote más sano y con ello haciendo que te crezca el cabello más rápidamente. Es una situación de beneficio mutuo. Ama tu planta mientras puedas; algún día, quizá pronto, pudieras estar haciendo crecer malvas con algo más que sólo el cabello, o con lo que quede del mismo. La vida es breve. Esperemos que para entonces estés mucho mejor en un lugar incomparable (aviso: ¡no lo des por supuesto!).


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Plants Heal Humans and Vice Versa 29/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

El lenguaje evolucionó a partir de silbidos (dicen ...)


Ejemplar de orangután
Fotografía: Malene Thyssen

29 diciembre 2008 — Últimamente ha salido como noticia Bonnie, el orangután silbador. A decir de National Geographic News, les da a los antropólogos evolutivos algo de qué hablar: de la evolución del lenguaje humano. NG informaba acerca de una nueva teoría:

El autor principal Serge Wich de la Fundación del Gran Simio de Iowa, decía que se ha visto a orangutanes en Indonesia pretendiendo lavar ropa. «Sabemos que son capaces de imitar las capacidades motoras, pero nunca habíamos tenido ninguna buena indicación de sonidos para la vocalización», dijo Wich, que presentó su investigación el 18 de diciembre durante un simposio en la Universidad de Zurich, Suiza.

El siguiente paso es estudiar cuánta flexibilidad existe en el aprendizaje de los sonidos en los simios y si pueden ajustar sus sonidos —tono y entonación, por ejemplo— dependiendo del contexto, añadió Wich.

«Estas cosas son muy importantes porque nos dan claves para comprender la evolución del habla humana,» dijo luego.

Sin embargo, Charles Snowden, de la Universidad de Wisconsin, observó que los silbidos de Bonnie no son tan complejos como los de algunos pájaros y delfines. «Hasta ahora ha habido pocos indicios de imitación directa de vocalizaciones por parte de primates», afirmó Snowden. «Lo verdaderamente interesante es por qué es tan difícil encontrar [más] buenos casos de imitación vocal.»

Todos saben que las aves imitan el lenguaje de los humanos. A esto se le llama hablar como cotorras. Los orangutanes también imitan los silbidos y los gestos humanos de lavar ropa. A esto se le llama hacer monadas.

Observaremos que la honorable, fiable, racional, científica e ilustrada National Geographic Society no sintió ningún escrúpulo acerca de imprimir la última simpleza darwinista. Quizá deberían dedicarse exclusivamente a tomar fotografías; esto es lo único que parecen hacer bien últimamente.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Language Evolved from Whistling 29/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

La historia refuta el cientificismo

28 diciembre 2008 — La ciencia no es una búsqueda sincera de la verdad, dice un científico. En una carta al editor de Nature,1 William Burns, de la Universidad de Queensland, expone algo de la suciedad que ha encontrado en nuevos archivos en línea de revistas científicas. Y no es nada agradable.

Trofim Lysenko pronunciando un discurso en el Kremlin en 1935.
Detrás (izquierda a derecha), Stanislav Kosior, Anastas Mikoyan,
Andrei Andreyev y el dictador Josif Stalin
Burns encontró 100 sumarios de artículos escritos por Trofim Lysenko,2 el desacreditado genetista ruso responsable de millones de muertes. En un artículo de 1947, Burns encontró a Lysenko diciendo: «La oposición de los genetistas burgueses a esta teoría se atribuye al deseo de ellos de justificar la explotación capitalista, lo que es esencialmente una lucha interna de la especie humana». Encontró cientos de artículos de científicos chinos alabando a Mao Zhedong. Encontró 70 artículos de Claus Schilling, un criminal de guerra nazi que realizó experimentos médicos sobre prisioneros en el campo de exterminio de Dachau. Luego Burns hacía estos comentarios:
Estos ejemplos contradicen la noble versión oficial de la historia de la ciencia que leemos en los libros de texto. Como observó Thomas Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas (publicado originalmente en inglés por University of Chicago Press, 1962), la ciencia es como una sociedad del Gran Hermano en la obra 1984 de George Orwell —constantemente revisando la historia para aparecer en la mejor luz posible.
Pero él decía que la historia puede llegar a tener la última palabra:
¿Pero será posible esta censura cuando cada artículo científico motivado políticamente, falto de ética y demostrablemente incorrecto salga de las polvorientas bibliotecas para aparecer en línea? ¿Cómo podrá nadie creer que la ciencia es una sincera búsqueda en pos de la verdad, cuando su infame pasado está a solo un clic de ratón?


1. William Burns, Correspondence, «Online archives are revealing uncensored history of science», Nature 456, 870 (18 diciembre 2008) | doi:10.1038/456870b.
2. Hay una interesante recopilación titulada El «Caso Lysenko» (Cuadernos ANAGRAMA, de Editorial Anagrama, Barcelona 1974), con una introducción del intelectual marxista francés Dominique Lecourt, que incluye el Informe a la Academia de Ciencias de la U.R.S.S. sobre la situación de las ciencias biológicas, así como un ensayo del comunista francés Louis Aragon titulado Acerca de la libre discusión de las ideas, para ver adónde pueden llegar los despropósitos de una «ciencia» guiada por una ideología impuesta desde el Estado y sometida a la censura más férrea.
La respuesta, mi querido Burns, es que las versiones en línea pueden manipularse sin que nadie lo sepa. Los textos se pueden revisar, y las imágenes digitales se pueden manipular con Photoshop. El resultado podría ser incluso más peligroso: que se haga creer a los lectores que están leyendo una historia sin alterar.
El «Ministerio de la Verdad» puede seguir reescribiendo la historia para conseguir sus fines. Un caso patente es el de Wikipedia. El «Ministerio de la Verdad» darwinista y ateo ya se ha instalado allá, sesgando toda la información respecto al debate Diseño Inteligente / Darwinismo y otros temas, recurriendo en muchas ocasiones a la calumnia directa (véase, como botón de muestra, el siguiente comunicado acerca de Wikipedia (véase también Evolution News). El lector habrá observado que este blog, entre los recursos gráficos a los que acude, emplea fotografías libres de copyright de Wikipedia Commons. Esto en absoluto significa un respaldo a Wikipedia, sino sólo el uso de recursos que son de libre acceso pero que se deben acreditar.
Es también posible que poderes fácticos puedan llegar a filtrar intentos de acceso a información en Internet que consideren comprometedora, como ya lo imponen la República Popular China y otros estados de cariz totalitario (véase subversión). Solo cabe la esperanza de que algún curioso científico algún día rebusque a través de las ruinas de algún almacén de una biblioteca y descubra algo que pueda rescatar a la ciencia honrada del reino de un consenso impuesto bajo el reinado del Darwinismo. Quizá descubran una copia no quemada, no censurada y no alterada de Evolution: A Theory in Crisis o de Juicio a Darwin. Quizá esto lleve al descubrimiento de todo el catálogo de ARN, y suponga el inicio de un movimiento de neo-DI después que el último fuese aplastado por la tiranía de la Policía del Pensamiento Materialista y que su historia fuese distorsionada y desacreditada con la difusión de infamantes calumnias, y que se impidiese que su mensaje llegase al público (para un ejemplo de esto en España, véase Censura en la Universidad). También vale la pena la advertencia que nos deja Michael Crichton sobre el concepto de «consenso» en ciencia.
Sin embargo, en último término la verdad es terca y acabará imponiéndose sobre la tiranía del materialismo que intenta, con todos los medios propagandísticos a su disposición, lavar los cerebros del público y realizar una tarea de ingeniería social. En último término, el Reino de Dios prevalecerá con la manifestación de Aquel que es la Palabra, el Verbo Eterno de Dios, el Creador y Sustentador de toda la creación. En medio de todos los intentos del hombre de hacer de sí mismo el centro y señor de todas las cosas, y en la culminación de su rechazo contra Dios, «El que ha de venir vendrá, y no tardará». Será el cumplimiento de aquella oración tan bien conocida pero tan poco comprendida: «Venga Tu Reino; Hágase tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra».

Fuente: Creation·Evolution Headlines - History Debunks Scientism 28/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (74): Tu cuerpo conoce a sus aliados de forma entrañable

¿A qué se debe que tu cuerpo no lucha contra sus bacterias buenas? Parece una pregunta que sólo la haría un científico o un niño, pero piensa en ello. Tu cuerpo se lanza armado hasta los dientes para luchar contra los patógenos, pero deja que millones de bacterias vivan en los intestinos. Estas bacterias te ayudan a digerir tu alimento, pero no son «tú». ¿Qué hace que estos invasores se sustraigan a la atención de los vigilantes? ¿Acaso llevan una tarjeta de residentes o algo parecido? Pues se trata de algo así; la llevan sus empleadores.


Linfocitos T, vigilantes contra intrusos en el organismo
Fuente: Wikipedia Commons

Margaret McFall-Ngai consideraba este concepto en un ensayo en Nature el 11 enero 2007.1 (véase también EurekAlert de 9 enero 2007). Se sabía que el páncreas tiene unas células dendríticas que tranquilizan al sistema inmune poniendo antígenos de aliados sobre superficies de las células. En el intestino funciona un mecanismo de señalización análogo pero diferente. Células estromales de los nodos linfáticos instruyen a la policía del sistema inmune, los linfocitos T, para que toleren a los intrusos como amigos. El artículo de EurekAlert acaba con esta cita de Shannon Turley, coautor de un estudio en Nature Immunology:

«Nuestro estudio apunta a un mecanismo previamente desconocido de tolerancia del sistema inmune,» explica Turley. «Cuando pensamos en las condiciones en el intestino delgado, con tantos millones de células bacterianas y con tanta oportunidad de que las células dendríticas desencadenen un ataque inmunológico, es extraordinario que el tejido intestinal sea tan raras veces objeto de un ataque inmunológico. Nuestros descubrimientos demuestran que el sistema inmune tiene características que quedan por descubrir


1Margaret McFall-Ngai, «Adaptive Immunity: Care for the community», Nature 445, 153 (11 enero 2007) | doi:10.1038/445153a.

Podemos estar entrañablemente agradecidos por la manera en que hemos sido constituidos, como dice el Salmista: «Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien» (Salmo 139:14). La flora bacteriana en los intestinos, en las entrañas, es totalmente imprescindible para el desarrollo del ser humano, como podemos ver en este extracto de la obra del Dr. Geoffrey Simmons, Lo que Darwin no sabía (Tekmerion, Clearwater, Florida 2007, págs. 193-194):

«El colon de un recién nacido está exento de bacterias —por esto sus heces no hieden. Incluso las personas más aprensivas pueden generalmente cambiar los pañales de un recién nacido. Pero la situación cambia drásticamente a lo largo de los siguientes meses, al poblarse los intestinos con bacterias. Es probable que la mayoría de estos organismos lleguen a través del recto, pero muchos pueden llegar con la leche de la madre. Este proceso puede tener la apariencia de ser azaroso, pero los tipos de bacterias que finalmente pasan a fijar su residencia son muy específicos, y se mantiene un delicado equilibrio.

»Individualmente, algunas clases de bacterias en los intestinos pueden ser sumamente peligrosas, como el grupo que causa la gangrena gaseosa, pero de alguna manera unas y otras se mantienen en equilibrio. Las bacterias tienen la misión de elaborar algunas de las vitaminas B que necesitamos para mantener la salud, y la vitamina K para la coagulación. (Sin la vitamina K, moriríamos desangrados.) Los microorganismos también disgregan productos vegetales difíciles de digerir y ayudan a absorber el colesterol, que, en contra de la propaganda de los medios de comunicación, es esencial para la vida. Si la supervivencia de los más aptos fuese algo cierto, uno podría preguntar por qué los humanos dejaron de elaborar su propia vitamina K.»


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Your Body Knows Its Allies at Gut Level 24/01/2007
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

lunes, 29 de diciembre de 2008

AIP (73): Las patas de robots no pueden compararse con las de los animales

Los diseñadores de robots envidian a los animales. Los insectos, cangrejos y lagartos los dejan a gran distancia. Alison Abbott, escribiendo en Nature (18 enero 2007) describía los últimos intentos por depurar los defectos de «robots biológicos» que imitan a los insectos.1 «Programar a un robot para que piense como un insecto es cosa ardua», decía el subtítulo, «pero podría ayudar a criar máquinas tan maniobrables como las moscas». ¿Qué animales están examinando los diseñadores de robots?
Mosca doméstica Fuente: Wikipedia Commons

  • Moscas: Abbott describía un robot alemán llamado Tarry II con seis patas que rechina a cada paso. Sin embargo, construir patas es la parte fácil. Luego, las patas se tienen que programar para que funcionen. El diseñador de Tarry II siente envidia del software en una mosca. «Aunque nuestros encuentros con moscas nos dejan a menudo con una impresión de que van vagando sin objeto hasta la irritación», escribe Abbott, «las decisiones de estas diminutas criaturas son justo igual de llenas de propósito que las de otros animales. Una mosca explora su medio con los ojos y las antenas, procesa esta información en su cerebro, y luego toma una decisión, quizá la de apartarse de un potencial peligro o de precipitarse hacia el alimento».

Mucho del procesado de la información en un insecto se realiza fuera del cerebro. Ciertos circuitos de nervios en el cordón nervioso de la mosca dirigen algunos de sus movimientos. Esto se puede observar cuando se decapita una mosca y se aplica un neurotransmisor sobre el cordón: «entonces comienza a andar alrededor como — bien, como una gallina decapitada». Una mosca descabezada puede incluso ser estimulada a que se frote unos ojos que ya no están ahí. Esta clase de procesado distribuido no ha escapado a la atención de los diseñadores de robots. «Estos programas de movimientos básicos están bien estudiados y se han transferido a robots» como el predecesor de Tarry II, que «ha estado andando con la confiada coordinación de un insecto palo decapitado durante más de una década». Los «factores más inteligentes» como la toma de decisiones y el movimiento coordinado, naturalmente, exigen un cerebro. Los diseñadores también están observando cómo los insectos usan la visión estereoscópica y el paralaje para divisar sus objetivos, y cómo varían la amplitud de su paso y su ritmo de andadura para conseguir un máximo rendimiento energético.

  • Cucarachas: «Si tan solo los rovers de exploración de Marte hubieran sido más parecidos a las cucarachas, suspiran los entomólogos, podrían haberse liberado por sí mismos de las dunas de arena y de las rocas con las que ocasionalmente han chocado, y de las que tuvieron que ser apartadas hacia un lugar seguro por sus controladores humanos», escribe Abbott. Roland Strauss, constructor de Tarry II, decía: «Nos sentimos muy felices si lo que aprendemos de la naturaleza lo podemos emplear para construir mejores robots». Los cerebros de las cucarachas son unas 50 veces mayores que los de las moscas. Mediante experimentos de inducción de daños cerebrales», los diseñadores aprenden cómo funciona el software de la cucaracha para afrontar obstáculos. Es un desafío detectar un obstáculo, decidir lo que se tiene que evitar, y decidir hacia dónde dirigirse.

Cucaracha Periplaneta americana Fuente: Wikipedia Commons

«Los entomólogos están deseosos de modelar tipos aun más intricados de comportamiento de los insectos en sus robots, como andar cuesta arriba o hacer escalada», escribe Abbott. «Pero hasta que estos robots se puedan programar con un software más sofisticado y autónomo —precisamente las instrucciones que los biólogos están extrayendo de los cerebros de los insectos— no pueden pasar por verdaderos insectos robóticos.» El control autónomo es una capacidad muy buscada y seguida por la NASA, la Agencia Espacial Europea y otros grupos que están involucrados en la investigación en robótica. Por esto van siguiendo a estos laboratorios experimentales con gran interés. «Solo unas pocas de las capacidades de navegación para las que los insectos muestran tanta facilidad serían de gran beneficio para muchos de los robots aplicados de la actualidad, que pueden superar obstáculos sólo gracias a la intervención humana y al control remoto.» Abbott imaginaba imitaciones de insectos que algún día navegarán por la luna o que «se pasearán confiadamente» por los cañones de Marte.

También en la Tierra todos podremos beneficiarnos de estos estudios. Se podrá realizar una vigilancia más segura en caso de conflictos. Las víctimas de desastres naturales en los lugares más inaccesibles podrían encontrarse algún día con unos amigables robots de búsqueda y rescate con un asombroso parecido a arañas y a cucarachas.

Cangrejo de Martinica Fuente: Wikipedia Commons
  • Las patas del cangrejo: Cuando los robots hayan llegado a dominar la navegación de los insectos, podrían estar listos para la gran prueba. Ya es cosa difícil andar sobre una superficie dura. La arena plantea un nuevo desafío: el pie resbala a cada paso. Sin embargo, el cangrejo fantasma es el rey de la duna de arena. Elisabeth Pennisi escribe en Science (19 enero 2007):2 «Con patas que llegan a hacerse borrosas a la vista simple, el Ocypode quadrata se lanza a una velocidad de hasta 2 metros por segundo en arena prensada» —el campeón olímpico de la locomoción sobre arena, al menos cuando es firme.

Lagarto de cola de cebra
Fuente: Wikipedia Commons
  • Lagartos saltarines: «Pero aflojemos un poco la arena,» prosigue Pennisi, «y la medalla de oro va entonces al lagarto de cola de cebra, un animal que pasa poco tiempo en sobre el material granulado». Fue cronometrado a 1,5 metros por segundo en una arena suelta que frena al cangrejo fantasma a un paso cansino como el de un geco».

Daniel Goldman y un equipo del Instituto de Tecnología de Georgia construyeron una pista artificial de arena para aprender de las capacidades de los animales que tuvieran que abordar una diversidad de superficies en el ámbito natural; superficies cubiertas de lodo, grava, arena y rocalla. El lagarto de cola de cebra tiene unos largos y desgarbados dedos que se extienden cuando entran en contacto con la arena y que se encorvan al elevar la pata. Los diseñadores de robots quieren inventar máquinas que puedan navegar en todo tipo de superficies. Por esto estudian a estos expertos animales buscando las claves.

Sin embargo, no debemos envidiar las hazañas de las extremidades de los humildes insectos, cangrejos y lagartos: nosotros tenemos también unas piernas extraordinarias. Lucy Odling-Smee, escribiendo en Nature (19 enero 2007) consideraba un modelo matemático desarrollado por Herman Pontzer (Universidad Estatal de Washington en St. Louis) que mide la longitud de la pierna de un animal, el peso corporal y otros factores físicos para determinar la eficiencia de la andadura y de la carrera. Aunque tanto Odling-Smee como Pontzer daban por supuesto que los humanos habían desarrollado sus largas piernas a lo largo de una historia evolutiva, concordaban en que las proporciones en el moderno sistema de transporte humano son buenas para ahorrar energía.


1Alison Abbott, «Biological robotics: Working out the bugs», Nature 445, 250-253 (18 enero 2007) | doi:10.1038/445250a.

2Elisabeth Pennisi, «Crab’s Downfall Reveals a Hole in Biomechanics Studies», Science, 19 enero 2007: Vol. 315. no. 5810, p. 325, DOI: 10.1126/science.315.5810.325.

No, la evolución no tiene nada que hacer con todo esto: todo esto tiene que ver con designio y diseño en todas y cada una de sus partes. Podemos observar el diseño como plasmación de un designio, lo podemos estudiar y lo podemos imitar. Cuando hacemos esto, la ciencia progresa y nos lleva a maravillosos inventos que mejoran nuestras vidas y extienden nuestras capacidades.

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio (Proverbios 6:6). Y cuando hayas aprendido sus caminos, acude a la mosca, a la cucaracha, al cangrejo, al lagarto y a todos los ejemplos de dispositivos y software optimizados en el mundo de lo viviente.

Y ahora pregunta a las bestias, y que ellas te enseñen, y a las aves de los cielos, y que ellas te informen. O habla a la tierra y que ella te instruya, y que los peces del mar te lo declaren. ¿Quién entre todos ellos no sabe que la mano del SEÑOR ha hecho esto, que en su mano está la vida de todo ser viviente, y el aliento de toda carne de hombre? (Job 12:7-10)


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Robot Legs Can’t Keep Up With Animals 25/01/2007
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (72): ¿Cómo se determinan las dataciones radiométricas?

Para la mayoría de nosotros, la práctica de la datación radiactiva parece un método sumamente técnico hasta lo incomprensible que, sin embargo (según nos dicen) proporciona las edades absolutas de los objetos que se determinan. No sabemos exactamente cómo llegan a estos resultados, pero se nos dice que debemos confiar en ellos porque algunas personas muy inteligentes consiguen los resultados usando ciencia pura y dura con instrumentos sumamente precisos. Podría ser útil mirar por encima de sus hombros para ver cómo lo hacen. Un par de recientes artículos trataban acerca de la datación por el método de uranio-plomo, la clase de método que generalmente da edades en millones de años.

Cristal de zircón — de Tocantins, Peixes, Goiás, Brasil
Cristal de 2 x 2 cm
Fuente: Wikipedia Commons
  1. Un artículo en Science1 redactado por un equipo internacional de geocientíficos consideraba indicios de plutonio-244 extinto en rocas australianas datadas como de 4,2 mil millones de años de antigüedad. El Plutonio-244 tiene un período de semidesintegración de 82 millones de años. Los autores, Turner et al., comienzan suponiendo que el Pu-244 estaba bien mezclado dentro de la nebulosa que supuestamente formó el sistema solar. Por cuanto se supone que las rocas australianas están entre las más antiguas de la tierra, querían determinar la relación del plutonio respecto del uranio (Pu/U) para encontrar claves de la primitiva evolución de la tierra. Se hubiese producido xenón 136 primariamente debido al plutonio-244 en los primeros años de la tierra, debido a su más rápida desintegración, y luego el uranio-238 hubiera ido predominando gradualmente; pero la relación es tan baja, 0,004 a 0,008, que el U tiende a abrumar la contribución del Pu a no ser que las rocas tengan una antigüedad superior a 3,8 mil millones de años, a decir de los autores.
  2. Extrajeron ocho diminutos cristales de zircón de un tamaño de sólo 50–200 micrómetros, de rocas que ellos afirman que tienen entre 4,1 a 4,2 mil millones de años. La detección del xenón en un grano tan diminuto —una mil billonésima de un centímetro cúbico— está fuera del alcance de la mayoría de los instrumentos, «comparable a los niveles de blanco y a la sensibilidad de los espectrómetros de masas de los gases nobles» (esto es, el instrumento no detectaría ninguna presencia de xenón). El equipo desarrolló lo que ellos dicen es un instrumento más sensible capaz de ir dos órdenes de magnitud por debajo de dicho bajo umbral de detección, y descubrió unos pocos miles de átomos de xenón. Midieron las relaciones isotópicas del xenón procedentes de ocho zircones, y representaron sus resultados de forma gráfica. Sólo dos de ellos cayeron dentro de la línea Pu/U que se esperaba de la edad de las rocas, en comparación con cocientes medidos en meteoritos que supuestamente son anteriores a la formación de la tierra.
  3. Las otras seis fueron «discordantes», fuera de las expectativas por márgenes entre 24% a 97%. Su explicación para las mismas es: «Esto podría ser resultado de una pérdida preferencial del xenón previamente formado por el Pu o el resultado del fraccionamiento químico del Pu y del U durante o antes de la formación de los zircones». Pero, ¿cómo podría ser esto cuando dice ellos que «el Xe es retenido de forma tan intensa al menos como el Pb» [el plomo, el producto final de la fisión]? Lo cierto es que también se ha comprobado que el plomo lixivia desde los zircones, y estos cristales han padecido una larga y accidentada carrera: «Sin embargo, la pérdida de Pb asociada con la metamictización se observa comúnmente en los zircones, y dada la antigüedad y la compleja historia de los antiguos zircones detríticos, es probable que también se haya dado pérdida de Xe en una porción de nuestras muestras». Esta crónica podría haber incluido «eventos de difusión o de recristalización» y otros procesos metamórficos. La mayor parte de la pérdida hubiera tenido lugar en época temprana, cuando la producción de xenón desde el plutonio era dominante, según el modelo que proponen, de modo que esto explicaría por qué la relación se quedaba corta de las expectativas. «Ser más definitivo exige una relación adicional entre el tiempo de pérdida de Xe y el grado de la pérdida», sugieren. De modo que su estudio sólo puede pretender un éxito parcial, y exigirá más trabajo: «El cociente más elevado Pu/U que se implica está dentro del rango de estimaciones de meteoritos, pero, para cuantificar un cociente Pu/U global para la Tierra primitiva, investigaciones futuras exigirán una mejora en la comprensión del comportamiento geoquímico del Pu en relación con el U y los elementos de tierras raras en la cristalización del zircón».
  4. Un artículo en el número de octubre de 2004 de Geology1 databa el límite devónico-carbonífero con una aproximación de cuatro cifras significativas: 360,7 millones de años, con datación por el método de uranio-plomo, de zircones en Alemania. Sin embargo, un examen más cercano de los métodos de selección y tratamiento de las muestras aplicados por el equipo alemán indica que se hicieron diversas suposiciones. Primero, la fecha objetivo del período se estableció mediante bioestratigrafía, por el uso de fósiles indicadores (véase entrada para 21/05/2004). Segundo, por cuanto los fósiles generalmente no contienen uranio, las fechas radiométricas tienen que determinarse de materiales no fosilíferos, como cenizas volcánicas que puedan encontrarse en y alrededor de los fósiles (como sucede en este caso) o extraídos de los mismos (en muchos otros casos). Tercero, los zircones fueron sometidos a chorros de aire, luego a calentamiento y a inmersión en soluciones ácidas durante días. Cuarto, las fechas anómalas fueron descartadas, y sólo se mantuvieron 5 de 13. Las que fueron descartadas daban unas dataciones imposibles por antiguas, lo que el equipo lo trató como algo sin mucha importancia y un poco sorprendente:
Sobre la base de 13 análisis (zircones solitarios o fragmentos de zircones), se distingue una generación de zircones más recientes de 5 análisis respecto a generaciones de zircones más antiguos (Tabla 1). Estos últimos, evidentemente heredados [esto es, formados en períodos más antiguos], dieron edades mediante 207PB/206Pb de 444 a 2.044 Ma (Tabla 1). La abundancia de edades precámbricas es un rasgo destacable; observemos que no se detectaron zircones heredados en el estudio de Claoué-Long et al. (1992). Las elipses de error de los zircones más antiguos quedan claramente separadas de una agrupación estrechamente concordante de los análisis de los zircones más recientes, que dan una edad de concordia mediante 206Pb/238U de 360,5 ± 0,8 Ma (Fig. 2A). Esta edad se interpreta como la edad de cristalización de la población de zircones comagmáticos y por ello como la fecha de la erupción de la ceniza. Los zircones comagmáticos son sólo una pequeña fracción de la población total de zircones. Es posible que la generación más reciente de zircones ocurra como cercos con dimensiones de micrómemtros alrededor también de zircones heredados, pero estas nuevas zonas de crecimiento fueron eliminadas por el procedimiento de abrasión neumática antes de la disolución de los granos.
Para los no iniciados, podría parecer sorprendente la cantidad de pretratamiento de las muestras que tiene lugar como procedimiento estándar en las dataciones radiométricas:
Los zircones seleccionados para el análisis se sometieron a abrasión neumática (Krogh, 1982), y la mayoría de las muestras fueron además limpiadas durante 2 h en HF-HNO3 concentrado (4:1) a 80°C para eliminar impurezas. Después de un lavado con HNO3 7N a 80 °C durante 25 min, se pusieron granos individuales en microcápsulas de Teflón para muestras múltiples y se disolvieron durante al menos 4 días en HF-HNO3 concentrado (4:1) a 180°C [285°F]. Posteriormente, los zircones disueltos se mezclaron con una solución trazadora mezclada de 233U-205Pb, se secaron a 80°C, se volvieron a disolver en HCl [ácido clorhídrico] 6N, y se equilibraron a 180°C durante 1 día. Después de secar a 80°C, las muestras se cargaron sobre un filamento simple de Re usando una mezcla de gel de sílice y de HCl 6N–H3PO4 0,25N.
Esto es sólo para empezar. El equipo también «corrigió» sus mediciones; por ejemplo: «Para cada carga de muestras, se supuso que el blanco máximo de Pb era equivalente a la cantidad total de Pb no radiogénico en el análisis de la muestra más radiogénica». Además, las mediciones se realizaron sobre granos sumamente diminutos, de millonésimas de pulgada, con masas de plomo del orden de décimas de picogramos (mil millonésimas de gramo): «Fue por ello necesario reducir el blanco de Pb tanto como fue posible ... mediante una manipulación extremadamente cuidadosa de la muestra». Cuando las mediciones resultaron demasiado bajas, se realizaron suposiciones: «El blanco de U era demasiado pequeño para poderlo medir y por ello se supuso que ascendía a un 20% del blanco de Pb individual, basado en la experiencia con el análisis de muestras en la gama de miligramos» (esto es, supusieron que sus muestras seguían curvas establecidas para muestras diez millones de veces más grandes).
Las fechas a las que se llegó para el límite devónico-carbonífero, 360,7 millones de años, no se calcularon directamente. Se interpolaron de las fechas que quedaron después de chorros neumáticos, ácido, calor, y la interpretación de muestras seleccionadas.


1Turner et al., «Extinct 244Pu in Ancient Zircons», Science, Vol 306, número 5693, 89-91, 1 octubre 2004, [DOI: 10.1126/science.1101014].
2Trapp et al., «Numerical calibration of the Devonian-Carboniferous boundary: Two new U-Pb isotope dilution-thermal ionization mass spectrometry single-zircon ages from Hasselbachtal (Sauerland, Germany)», Geology, Vol. 32, No. 10, pp. 857–860, doi: 10.1130/G20644.1.
Observemos lo que hizo el grupo de Turner. En primer lugar dieron por supuesto lo que tenían que demostrar: que las rocas tenían realmente una antigüedad de 4,2 mil millones de años. La edad del sistema solar (4,56 mil millones de años) y la edad de los meteoritos no estaban sujetas a revisión: eran datos, supuestos de principio. Luego observemos las diminutas cantidades que tenían para trabajar: cristales que pesaban unas pocas millonésimas de gramo. El xenón que estaban buscando estaba por debajo del umbral de detección de la mayoría de los instrumentos; ¿cómo puede tener nadie la seguridad de que su instrumento de láser, que detectó unos pocos miles de átomos en el cristal, no perturbó los átomos en su mismo proceso? (después de todo, el xenón es un gas). Luego, observemos que sólo un 25% de sus 8 muestras cumplió las expectativas, de modo que el resto se tenían que explicar de la manera que fuere. Bien, ¡veamos la explicación! Los cristales habían estado sometidos a violentos procesos metamórficos de calentamiento y de recristalización, y a pesar de que el plomo se lixivia más fácilmente de las muestras, el plomo de alguna manera permaneció, y el xenón se perdió.
Estos ocho diminutos zircones se encontraron en depósitos detríticos. Según el Gran Diccionario Enciclopédico Planeta, «detrítico, ca adj. GEOL. Dícese de toda formación sedimentaria resultante de la disgregación de rocas preexistentes. m. GEOL. Formación caracterizada por sedimentos procedentes de la disgregación de otros materiales.» ¿Cómo puede ningún geoquímico saber que estos minúsculos cristales, después de unos supuestos miles de millones de tectónica de placas, volcanismo, desgaste y erosión, se remontan al nacimiento de la tierra? ¿Cómo pueden conocer la composición de una supuesta nebulosa, ni la cantidad de procesado y mezcla de elementos que tuvo lugar antes que se solidificase la corteza de la tierra? ¿Siente el lector ninguna confianza de que este experimento nos esté diciendo nada en absoluto acerca de la historia de la tierra hace miles de millones de años? Todo esto es absurdo. Los zircones existen en el presente, no en el pasado, y no vienen con fechas estampadas en los mismos. Urdir toda una historia acerca de lo que estas rocas estaban haciendo hace 4,2 mil millones de años exige muchas suposiciones imposibles de demostrar. También exige pasar por alto muchos otros procesos bien comprendidos que demuestran que la tierra no puede tener tanta antigüedad.
Para demostrar que el artículo de Turner et al. no era un caso aislado de entresacado selectivo de datos, el segundo artículo aparecido en Geology da adicional evidencia de que la datación radiométrica adolece de los defectos de la petición de principio, de argumentos circulares, y otras falacias lógicas, incluyendo extrapolaciones injustificadas (véase también Las dataciones radiométricas: ¿Ciencia o Alquimia?). En dicho artículo Richard Kerr hace la observación sobre algunos de los desagradables «detallitos que no llegan a publicarse», especialmente la selección y el rechazo de los datos según se prefiere. Otra vez, este equipo descartó más de la mitad de las muestras, porque habían dado fechas demasiado antiguas para sus fines. Algunas resultaron tener casi seis veces la antigüedad deseada, lo que las hubiera situado en el precámbrico. Así, para acabar en este depósito de cenizas volcánicas, estos zircones más antiguos hubieran tenido que sobrevivir al menos un viaje a través de la chimenea del volcán, quizá muchos (a fin de cuentas, es mucho lo que puede suceder en 1,684 mil millones de años, con un margen de error de más o menos 1,683995 mil millones de años). El equipo se deshizo de esta dificultad con estas palabras: «La abundancia de edades precámbricas es una característica extraordinaria». Bien, oigamos algunas otras observaciones. Además, seis de las diez muestras tomadas de otra capa límite «se basan en pirámides arrancados de cristales enteros de zircón, y estos fragmentos están típicamente exentos de materiales heredados del núcleo», según otras suposiciones. Creemos que los lectores que oyen hablar de «edades absolutas» determinadas por datación radiométrica tienen derecho a conocer la cantidad de juegos de manos y de jerigonza que se encuentran en los sagrados recintos de los laboratorios del Partido Darwinista.
La relación que cuenta en cualquier método de datación no es el cociente de Pu/U o de U/Pb, sino la que hay entre O/S (observaciones y suposiciones). Un método cauteloso de datación observaría cuidadosamente los procesos actuales y mediría el ritmo de cambio, y luego intentaría imponer un límite máximo acerca de cuánto tiempo este proceso podría operar, con un mínimo de extrapolación: «este fenómeno no puede tener más que “x” años» (porque, más pronto o más tarde, la fuente se secará, o el producto quedará saturado). Un método maximalista de datación, en cambio, exige mucha extrapolación. Intenta establecer un límite inferior a la edad de algo: «este fenómeno no puede tener menos que “y” años». El método cauteloso tiene un componente mucho más elevado de observación frente a las suposiciones. Por ejemplo, nuestros conocimientos acerca de la desintegración radioactiva se remonta a unos 100 años. Si somos cautelosos, podemos extrapolar algo hacia atrás o hacia adelante, pero deberíamos tener cautela más allá de uno o dos órdenes de magnitud. Sin embargo, la mayoría de geólogos evolucionistas extrapolan temerariamente las velocidades observadas de desintegración ¡por siete órdenes de magnitud!
Incluso si pudiese confiarse en los ritmos de desintegración radiactiva hasta un pasado tan remoto, sabiendo que nuestras teorías de la física fundamental siguen experimentando revoluciones (p. ej., energía oscura, partículas exóticas, teoría de cuerdas), este artículo ilustra que nadie puede conocer las condiciones iniciales ni los procesos posteriores que pudieran haber alterado las muestras, sin realizar otras suposiciones. Contar átomos y medir ritmos actuales de desintegración puede ser ciencia pura y dura, pero las conclusiones surgen de un contexto plagado de suposiciones. Los astrólogos eran muy buenos observadores de los movimientos de los planetas, pero la precisión de sus mediciones no justificaba sus suposiciones. Antes de aceptar ningunas conclusiones expuestas por los magos, se debe siempre proceder a separar las observaciones de las suposiciones. Respetemos las observaciones: pongamos en duda las suposiciones.

NOTA: Edades históricas conocidas contra edades radiométricas
Un aspecto poco tratado, pero que se mantiene en pie, es el de las discrepancias por órdenes de magnitud que aparecen cuando se realiza una datación radiométrica a una formación de edad conocida por estar dentro del registro histórico humano, y se compara la edad real conocida con la edad obtenida por el método. De este modo, que observa que flujos de lava de Hawai de poco más de 200 años dan edades de entre 1.600.000 a 2.960.000.000 años, que un basalto de Sicilia del año 122 a.C. da una edad de alrededor de 250.000 años, y ootro del 1792 d.C. da una edad de alrededor de 350.000. Asimismo, materiales formados en la erupción del Monte St. Helens en 1980 dan edades entre 350.000 y 2.800.000 años.
Si todas las fechas obtenidas por medios radiométricos con materiales de edad conocida resultan falsas de manera sistemática y por muchos órdenes de magnitud, ¿qué fiabilidad se puede otorgar a aquellas dataciones realizadas sobre materiales que no se pueden contrastar de la misma manera? Si no supiéramos realmente la edad histórica de las formaciones modernas del Monte St. Helens (1980), ¿deberíamos aceptar para las mismas una antigüedad de entre 340.000 a 2.900.000 de años que nos proporciona el método potasio-argón? La realidad es que se ha atribuido una enorme antigüedad a muchas capas geológicas sobre la base de la datación mediante potasio-argón de intrusiones volcánicas en las capas. El célebre cráneo KNMER 1470 desenterrado por el cazador de fósiles Richard Leakey en Kenia fue «datado» por este mismo método aplicado a materiales volcánicos a su alrededor.
A continuación damos unas tablas con algunos de los resultados que dan una visión de conjunto de esta situación:
Tabla A. «Edades» por el método potasio-argón para flujos de lava en tiempos históricos (de Dalrymple1).
Flujo de lava histórico
Edad potasio-argón
(en millones de años)
Hualalai, basalto
(Hawai,
1800–1801 d.C.)
1,60 ± 0,16
1,41 ± 0,08
> (2 muestras)
Mt Etna, basalto (Sicilia, 122 a.C.)
0,25 ± 0,08
Mt Etna, basalto (Sicilia, 1792 d.C.)
0,35 ± 0,08
Mt Lassen, plagioclasa
(California, 1915 d.C.)
0,11 ± 0,03
Sunset Crater, basalto
(
Arizona,
1064–1065
d.C.)
0,27 ± 0,09
0,25 ± 0,15
(2 muestras)

Tabla B. «Edades» por el método potasio-argón para muestras de roca íntegra y de concentrados minerales procedentes del domo de lava en el Monte St. Helens (de Austin2).


Muestra
Edad / millones de años
1
Roca íntegra
0,35 ± 0,05
2
Feldespato, etc.
0,34 ± 0,06
3
Anfíbol, etc.
0,9 ± 0,2
4
Piroxeno, etc.
1,7 ± 0,3
5
Piroxeno
2,8 ± 0,6

Otra datación de un flujo de lava en Hawai en tiempos históricos, registrado en 1800-1801—hace poco más de 200 años—dio un resultado, con el método de argón-potasio, de 2.960 millones de años.3 El análisis de muestras de materiales de la erupción de 1954 del volcán Mt Ngauruhoe (Nueva Zelanda) da también resultados de entre 250.000 y más de 3,5 millón de años.4
1. Dalrymple, G.B., 40Ar/36Ar analysis of historic lava flows, Earth and Planetary Science Letters 6:47–55, 1969.
2. Austin, S.A., Excess argon within mineral concentrates from the new dacite lava dome at Mount St Helens volcano, Journal of Creation 10(3):335–343, 1996.
3. J. G. Punkhouser and J.J. Naughton, He and Ar in ultramafic inclusions, Journal of Geophysical Research, Vol.73, 1968, pp. 4601-4607.
4. Snelling, A.A., The cause of anomalous potassium-argon ‘ages’ for recent andesite flows at Mt Ngauruhoe, New Zealand, and the implications for potassium-argon ‘dating’, In: Walsh, R.E. (ed.), Proceedings of the Fourth International Conference on Creationism, Creation Science Fellowship, Pittsburgh, Pennsylvania, pp. 503–525, 1998.


Lectura adicional:
y también siga la etiqueta Métodos de Datación

Fuente: Creation·Evolution Headlines - How Are Radioactive Dates Determined? 6/10/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org