miércoles 31 de diciembre de 2008

Motor «manitas» descubierto en un virus

30 diciembre 2008 — Tomemos la tarea de rellenar un barril con una delicada cadena sin romperla y de conseguir que se arrolle limpiamente en su interior. Un diminuto virus lo hace con unas a modo de manos, según un comunicado de la Universidad Purdue en West Lafayette, Indiana, del pasado 24 de diciembre. Un equipo de investigación ha desvelado el mecanismo de un «potente motor molecular» que va embutiendo el ADN vírico en el interior de la cápside con la ayuda de cinco piezas móviles.

Naturalmente, no se trata de manos reales; la interpretación artística rotulada exhibe caprichosamente cinco estructuras proteínicas gp17 dibujadas de modo que parecen manos. Estas estructuras son subdominios proteínicos incorporados en el mecanismo motor dispuesto en forma anular. La cápside vírica, o contenedor, actúa como una cáscara rígida que protege al ADN en su interior. En 2004, un equipo europeo de biofísicos estudió las propiedades mecánicas de un virus y descubrieron que la cápside, de proteína, se comportaba como un plástico duro. Escribiendo en PNAS,1 describieron así el recubrimiento de un bacteriófago que estudiaron:


Interpretación artística del motor que embute el ADN en la cápside.
En el interior se va arrollando el ADN de forma compacta.

Revista Cell, 26 dic. 2008 - Steven McQuinn, artista científico
independiente, y Venigalla Rao, Universidad Católica de América.

Las cubiertas proteínicas protectoras (cápsides) de los virus son extraordinarios ejemplos de ingeniería biológica de materiales. Estos contenedores sumamente regulares, automontados con dimensiones nanométricas tienen un diseño minimalista, pero combinan unas complejas funciones pasivas y activas. Además de la protección química, están involucrados en el empaquetado selectivo y en la inyección del material genético vírico.

Las cápsides parecen formas geométricas oblongas con puntas aguzadas. El ADN se encuentra empaquetado en el interior bajo presión, y la cubierta puede resistir indentaciones del 30%. «El módulo de Young,» descubrieron, «es comparable al del plástico duro.» Es evidente que admiraban estos diminutos estuches; la cápside del bacteriófago es

extraordinariamente dinámica pero lo suficientemente elástica y resistente para resistir fácilmente la presión conocida de empaquetamiento del ADN (~ 60 atmósferas). Así, estas cápsides no sólo proporcionan un escudo químico, sino también una significativa protección mecánica para sus contenidos genéticos. Las cubiertas víricas son un ejemplo extraordinario de una solución de la naturaleza a un difícil problema de ingeniería de materiales: se automontan para formar fuertes cubiertas de una geometría definida de una forma precisa usando una cantidad mínima de diferentes proteínas.


Cápside de un virus
Fuente: National Institutes of Health (NIH)

De modo que estas cubiertas miniaturizadas son una inspiración para los diseñadores en el creciente campo de la nanotecnología.

Volviendo a los recientes descubrimientos acerca del motor para el empaquetamiento del ADN en el interior de estas cubiertas, dos anillos en la abertura mantienen el motor sujeto. Los subdominios gp17 van alternándose en sujetar el ADN y embutirlo en el interior. Otra analogía es que funcionan como pistones que operan en sucesión. Usando partículas energéticas de ATP, aprovechan las fuerzas electrostáticas para ir transfiriendo de manera suave pero firme la hebra de ADN hacia el interior, donde se arrolla de manera ordenada. Este mecanismo genera 20 veces la fuerza usada por la miosina, el motor en el músculo. Este artículo afirma que en proporción a su tamaño, este motor tiene el doble de potencia que un motor de automoción.

El virus estudiado para la elucidación del motor de embutido del ADN era también un bacteriófago —un virus que infecta y destruye bacterias. El diagrama de corte de la cápside exhibe el ADN arrollado limpiamente en un patrón parecido al de un tejido. Los investigadores esperan poder un día no sólo comprender mejor los virus, sino también usar sus trucos para la nanotecnología. Algún día, motores semejantes a estos hechos por los humanos podrían utilizarse para aplicar medicamentos a pacientes o para energizar máquinas a escala nanomolecular. Primero, sin embargo, necesitan realizar investigación básica acerca de cómo funciona el motor viral. «Este motor concreto es muy rápido y potente,» añadían.

En Seyet LLC se puede contemplar una animación excelente para visualizar el proceso de embutido del ADN hacia el interior de la cápside del bacteriófago


1Ivanovska et al., «Bacteriophage capsids: Tough nanoshells with complex elastic properties», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, 10.1073/pnas.0308198101, publicado en línea antes de su impresión el 7 de mayo de 2004.

Aquí tenemos unos datos producto de la observación que suscitan unas interesantes preguntas. Vemos que los seres vivos tienen que superar la misma clase de problemas físicos que encuentran los ingenieros. Pero los virus, por definición, no están vivos: precisan de un huésped para su replicación. ¿Cómo pudo haber evolucionado una bio-nanotecnología de tan alta precisión, con una impronta tan innegable de diseño? Están demasiado bien diseñados y muestran una enorme interdependencia de todos sus componentes para ser accidentes. ¿Por qué y para qué existen los virus? ¿Por qué tantos virus causan enfermedades y la muerte? En realidad, sólo una pequeña proporción son dañinos; la mayoría no causan daños y algunos son beneficiosos. Algunos creacionistas especulan que todos ellos tenían originalmente una función benéfica, para controlar las bacterias o como portadores de instrucciones genéticas para los animales que se encontrasen con un nuevo ambiente. Después de la Caída, o bien mutaron a máquinas descontroladas, que se revolvieron contra sus beneficiarios, o bien fueron enviados como agentes de juicio sobre un mundo en rebelión contra Dios y sentenciado a muerte y a penalidades. ¿Pueden demostrarlo? No, desde luego. Pero, ¿cuál es la alternativa para los evolucionistas? Primero, tienen que creer en una clase de milagros imposibles: que debido a un mero azar unos motores potentes, compactos y supereficientes sencillamente aparecieron, surgieron o emergieron (unas palabras favoritas de la milagrería materialista del Darwinismo) de la nada. Segundo, tienen que negar que haya nada malo o fuera de orden. En el mundo de Darwin, aquello que es, es lo que hay, sin juicios de valor. Una consecuencia lógica es que de nada sirve buscar curaciones para las enfermedades. ¿Y qué si millones de humanos mueren en una pandemia? En un mundo materialista surgido del mero azar y carente de ningún propósito, esto sencillamente demuestra que los virus son más aptos.

Ante el absurdo de la creencia en unos milagros sin causa y de la carencia de propósito de nuestra vida, es imprescindible contemplar los mecanismos de la vida desde una perspectiva de designio, y dilucidar para qué están ahí. La investigación fundamental puede desvelar los mecanismos. La filosofía y la teología pueden elucidar su propósito. La ingeniería puede buscar aplicaciones. ¿Quién necesita a Darwin, que se dedicó a intentar explicar el origen de la diversidad de la vida contando cuentos imaginarios de milagros debidos a azares creadores?

El equipo de Purdue evidentemente no trabajó siguiendo el eslogan de que «nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evolución». No tenían necesidad de una hipótesis de esta naturaleza. La ideología evolucionista no aparece en el comunicado de prensa ni en ninguno de los reportajes en otros medios informativos. «Virus, poned en marcha vuestros motores!», comenzaba su versión EurekAlert. «Los investigadores descubren lo que impulsa uno de los motores a nanoescala más potentes de la naturaleza.» Si lo que observas es diseño, es el designio lo que te llevará a la explicación correcta. Y la identificación del Diseñador no está al alcance de la mera observación del diseño, sino de que el Diseñador se haya comunicado con nosotros.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Handy Motor Found in Virus 30/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

Encuentran el mayor cementerio de dinosaurios del mundo

30 diciembre 2008 — China se enorgullece de tener el mayor cementerio de dinosaurios del mundo, según un reportaje de China View. Hasta ahora se han descubierto más de 7.600 fósiles. Entre estos se incluyen hadrosáuridos, ceratopsianos, anquilosaurianos y tiranosáuridos. Aunque conocida desde al menos 1980, esta región ha desvelado nuevas secciones fosilíferas durante operaciones de minería. «Aquí se encontró un cráneo de 2 metros de un gran ceratopsiano», decía el comunicado, «el primer descubrimiento de este tipo fuera de Norteamérica».


Limpieza de un hueso de dinosaurio.
Royal Tyrrell Museum - Drumheller, Alberta, Canadá
Fotografía: S. Escuain

¿Cómo se pudieron preservar tantos fósiles en esta región? «Los geólogos dijeron que pudo ser a causa de una erupción volcánica que causó la muerte de los dinosaurios y que posteriormente un diluvio llevó a los fósiles a su lugar de reposo.»

PhysOrg tiene que haber perdido algo en la traducción del chino. Decía que «se encontraron los restos de un enorme “ornitorrinco”». Sin duda alguna debía tratarse de una referencia a un hadrosaurio, un tipo de dinosaurio que poseía un pico que recuerda al del pato — ¡pero luego pasa a decir que tenía alas con una envergadura de cinco metros! Si uno encontrase un ornitorrinco volador de estas dimensiones, sería cuestión de correr a esconderse.

Añadamos suficientes diluvios locales al mismo tiempo, y tenemos un diluvio universal.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - World’s Largest Dino Graveyard Found 30/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

martes 30 de diciembre de 2008

Las plantas curan a los humanos y viceversa

29 diciembre 2008 — Unas flores en tu habitación en el hospital realmente ayudan a una curación más rápida. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Kansas, del que se hacía eco PhysOrg, desveló que había más pacientes que se recuperaban más rápido de operaciones abdominales si había flores en la habitación. Esto puede deberse a algo más que al beneficio psicológico de gozar de sus colores, fragrancias y de los buenos deseos que se expresan en las tarjetas: las plantas también humidifican y limpian el aire de moho y gérmenes. Las plantas en tiestos son más beneficiosas que las flores cortadas, decía el artículo. Los pacientes se benefician también de la actividad positiva de podar sus plantas y de cuidarlas.


Las plantas proporcionan algo más que un placer estético;
mejoran objetivamente el hábitat, son el entorno ideal para los humanos.
«Dios el Señor plantó un jardín al oriente del Edén,
y allí puso al hombre que había formado.» (Génesis 2:8)
Fotografía: S. Escuain


Una vez fuera del hospital, podría resultar interesante seguir con ello. PhysOrg informaba también que la jardinería es una buena manera para que los adultos maduros se mantenga en forma.

Los humanos podrían poder devolver el favor donando un recurso renovable a las plantas: sus cabellos. Otro artículo en PhysOrg informaba que el cabello residual de las barberías y de las peluquerías puede ser empaquetado en cubos ricos en nutrientes como fertilizante para cultivos. No es muy útil sin otros fertilizantes, pero es mejor que nada. El cabello se degrada proporcionando nutrientes que las plantas pueden usar.

Aquí hay un proyecto científico para experimentar en casa. Usa una afeitadora eléctrica o un cepillo, y echa los residuos en el tiesto de una planta. Usa otra planta igual como control. Si la planta muere, podría no tratarse de una refutación de la teoría; podría significar colamente que usas demasiados productos químicos en tu cabello. Tu hijo, si está interesado en ciencia, podría realizar otro proyecto científico ensayando con diferentes colores de cabello o diferentes pelajes de animales.

Si esta teoría es correcta, podríamos conseguir una buena simbiosis con nuestras plantas domésticas. Cuando alimentas tu planta con tu cabello, crece más vigorosa, limpia y humidifica el ambiente, haciéndote más sano y con ello haciendo que te crezca el cabello más rápidamente. Es una situación de beneficio mutuo. Ama tu planta mientras puedas; algún día, quizá pronto, pudieras estar haciendo crecer malvas con algo más que sólo el cabello, o con lo que quede del mismo. La vida es breve. Esperemos que para entonces estés mucho mejor en un lugar incomparable (aviso: ¡no lo des por supuesto!).


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Plants Heal Humans and Vice Versa 29/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

El lenguaje evolucionó a partir de silbidos (dicen ...)


Ejemplar de orangután
Fotografía: Malene Thyssen

29 diciembre 2008 — Últimamente ha salido como noticia Bonnie, el orangután silbador. A decir de National Geographic News, les da a los antropólogos evolutivos algo de qué hablar: de la evolución del lenguaje humano. NG informaba acerca de una nueva teoría:

El autor principal Serge Wich de la Fundación del Gran Simio de Iowa, decía que se ha visto a orangutanes en Indonesia pretendiendo lavar ropa. «Sabemos que son capaces de imitar las capacidades motoras, pero nunca habíamos tenido ninguna buena indicación de sonidos para la vocalización», dijo Wich, que presentó su investigación el 18 de diciembre durante un simposio en la Universidad de Zurich, Suiza.

El siguiente paso es estudiar cuánta flexibilidad existe en el aprendizaje de los sonidos en los simios y si pueden ajustar sus sonidos —tono y entonación, por ejemplo— dependiendo del contexto, añadió Wich.

«Estas cosas son muy importantes porque nos dan claves para comprender la evolución del habla humana,» dijo luego.

Sin embargo, Charles Snowden, de la Universidad de Wisconsin, observó que los silbidos de Bonnie no son tan complejos como los de algunos pájaros y delfines. «Hasta ahora ha habido pocos indicios de imitación directa de vocalizaciones por parte de primates», afirmó Snowden. «Lo verdaderamente interesante es por qué es tan difícil encontrar [más] buenos casos de imitación vocal.»

Todos saben que las aves imitan el lenguaje de los humanos. A esto se le llama hablar como cotorras. Los orangutanes también imitan los silbidos y los gestos humanos de lavar ropa. A esto se le llama hacer monadas.

Observaremos que la honorable, fiable, racional, científica e ilustrada National Geographic Society no sintió ningún escrúpulo acerca de imprimir la última simpleza darwinista. Quizá deberían dedicarse exclusivamente a tomar fotografías; esto es lo único que parecen hacer bien últimamente.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Language Evolved from Whistling 29/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

La historia refuta el cientificismo

28 diciembre 2008 — La ciencia no es una búsqueda sincera de la verdad, dice un científico. En una carta al editor de Nature,1 William Burns, de la Universidad de Queensland, expone algo de la suciedad que ha encontrado en nuevos archivos en línea de revistas científicas. Y no es nada agradable.


Lysenko pronunciando un discurso en el Kremlin en 1935.
Detrás (izquierda a derecha), Stanislav Kosior, Anastas Mikoyan,
Andrei Andreyev y el dictador Josif Stalin

Burns encontró 100 sumarios de artículos escritos por Trofim Lysenko,2 el desacreditado genetista ruso responsable de millones de muertes. En un artículo de 1947, Burns encontró a Lysenko diciendo: «La oposición de los genetistas burgueses a esta teoría se atribuye al deseo de ellos de justificar la explotación capitalista, lo que es esencialmente una lucha interna de la especie humana». Encontró cientos de artículos de científicos chinos alabando a Mao Zhedong. Encontró 70 artículos de Claus Schilling, un criminal de guerra nazi que realizó experimentos médicos sobre prisioneros en el campo de exterminio de Dachau. Luego Burns hacía estos comentarios:

Estos ejemplos contradicen la noble versión oficial de la historia de la ciencia que leemos en los libros de texto. Como observó Thomas Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas (publicado originalmente en inglés por University of Chicago Press, 1962), la ciencia es como una sociedad del Gran Hermano en la obra 1984 de George Orwell —constantemente revisando la historia para aparecer en la mejor luz posible.

Pero él decía que la historia puede llegar a tener la última palabra:

¿Pero será posible esta censura cuando cada artículo científico motivado políticamente, falto de ética y demostrablemente incorrecto salga de las polvorientas bibliotecas para aparecer en línea? ¿Cómo podrá nadie creer que la ciencia es una sincera búsqueda en pos de la verdad, cuando su infame pasado está a solo un clic de ratón?


1. William Burns, Correspondence, «Online archives are revealing uncensored history of science», Nature 456, 870 (18 diciembre 2008) | doi:10.1038/456870b.

2. Hay una interesante recopilación titulada El «Caso Lysenko» (Cuadernos ANAGRAMA, de Editorial Anagrama, Barcelona 1974), con una introducción del intelectual marxista francés Dominique Lecourt, que incluye el Informe a la Academia de Ciencias de la U.R.S.S. sobre la situación de las ciencias biológicas, así como un ensayo del comunista francés Louis Aragon titulado Acerca de la libre discusión de las ideas, para ver adónde pueden llegar los despropósitos de una «ciencia» guiada por una ideología impuesta desde el Estado y sometida a la censura más férrea.

La respuesta, mi querido Burns, es que las versiones en línea pueden manipularse sin que nadie lo sepa. Los textos se pueden revisar, y las imágenes digitales se pueden manipular con Photoshop. El resultado podría ser incluso más peligroso: que se haga creer a los lectores que están leyendo una historia sin alterar.

El «Ministerio de la Verdad» puede seguir reescribiendo la historia para conseguir sus fines. Un caso patente es el de Wikipedia. El «Ministerio de la Verdad» darwinista y ateo ya se ha instalado allá, sesgando toda la información respecto al debate Diseño Inteligente / Darwinismo y otros temas, recurriendo en muchas ocasiones a la calumnia directa (véase, como botón de muestra, el siguiente comunicado acerca de Wikipedia (véase también Evolution News). El lector habrá observado que este blog, entre los recursos gráficos a los que acude, emplea fotografías libres de copyright de Wikipedia Commons. Esto en absoluto significa un respaldo a Wikipedia, sino sólo el uso de recursos que son de libre acceso pero que se deben acreditar.

Es también posible que poderes fácticos puedan llegar a filtrar intentos de acceso a información en Internet que consideren comprometedora, como ya lo impone la República Popular China y otros estados de cariz totalitario (véase subversión). Solo cabe la esperanza de que algún curioso científico algún día rebusque a través de las ruinas de algún almacén de una biblioteca y descubra algo que pueda rescatar a la ciencia honrada del reino de un consenso impuesto bajo el reinado del Darwinismo. Quizá descubran una copia no quemada, no censurada y no alterada de Evolution: A Theory in Crisis o de Juicio a Darwin. Quizá esto lleve al descubrimiento de todo el catálogo de ARN, y suponga el inicio de un movimiento de neo-DI después que el último fuese aplastado por la tiranía de la Policía del Pensamiento Materialista y que su historia fuese distorsionada y desacreditada con la difusión de infamantes calumnias, y que se impidiese que su mensaje llegase al público (para un ejemplo de esto en España, véase Censura en la Universidad). También vale la pena la advertencia que nos deja Michael Crichton sobre el concepto de «consenso» en ciencia.

Pero, tal como Doc dijo para tranquilizar a Marty en Regreso al Futuro III, tu futuro no está aún escrito. Procuremos que sea bueno.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - History Debunks Scientism 28/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (74): Tu cuerpo conoce a sus aliados de forma entrañable

¿A qué se debe que tu cuerpo no lucha contra sus bacterias buenas? Parece una pregunta que sólo la haría un científico o un niño, pero piensa en ello. Tu cuerpo se lanza armado hasta los dientes para luchar contra los patógenos, pero deja que millones de bacterias vivan en los intestinos. Estas bacterias te ayudan a digerir tu alimento, pero no son «tú». ¿Qué hace que estos invasores se sustraigan a la atención de los vigilantes? ¿Acaso llevan una tarjeta de residentes o algo parecido? Pues se trata de algo así; la llevan sus empleadores.


Linfocitos T, vigilantes contra intrusos en el organismo
Fuente: Wikipedia Commons

Margaret McFall-Ngai consideraba este concepto en un ensayo en Nature el 11 enero 2007.1 (véase también EurekAlert de 9 enero 2007). Se sabía que el páncreas tiene unas células dendríticas que tranquilizan al sistema inmune poniendo antígenos de aliados sobre superficies de las células. En el intestino funciona un mecanismo de señalización análogo pero diferente. Células estromales de los nodos linfáticos instruyen a la policía del sistema inmune, los linfocitos T, para que toleren a los intrusos como amigos. El artículo de EurekAlert acaba con esta cita de Shannon Turley, coautor de un estudio en Nature Immunology:

«Nuestro estudio apunta a un mecanismo previamente desconocido de tolerancia del sistema inmune,» explica Turley. «Cuando pensamos en las condiciones en el intestino delgado, con tantos millones de células bacterianas y con tanta oportunidad de que las células dendríticas desencadenen un ataque inmunológico, es extraordinario que el tejido intestinal sea tan raras veces objeto de un ataque inmunológico. Nuestros descubrimientos demuestran que el sistema inmune tiene características que quedan por descubrir


1Margaret McFall-Ngai, «Adaptive Immunity: Care for the community», Nature 445, 153 (11 enero 2007) | doi:10.1038/445153a.

Podemos estar entrañablemente agradecidos por la manera en que hemos sido constituidos, como dice el Salmista: «Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien» (Salmo 139:14). La flora bacteriana en los intestinos, en las entrañas, es totalmente imprescindible para el desarrollo del ser humano, como podemos ver en este extracto de la obra del Dr. Geoffrey Simmons, Lo que Darwin no sabía (Tekmerion, Clearwater, Florida 2007, págs. 193-194):

«El colon de un recién nacido está exento de bacterias —por esto sus heces no hieden. Incluso las personas más aprensivas pueden generalmente cambiar los pañales de un recién nacido. Pero la situación cambia drásticamente a lo largo de los siguientes meses, al poblarse los intestinos con bacterias. Es probable que la mayoría de estos organismos lleguen a través del recto, pero muchos pueden llegar con la leche de la madre. Este proceso puede tener la apariencia de ser azaroso, pero los tipos de bacterias que finalmente pasan a fijar su residencia son muy específicos, y se mantiene un delicado equilibrio.

»Individualmente, algunas clases de bacterias en los intestinos pueden ser sumamente peligrosas, como el grupo que causa la gangrena gaseosa, pero de alguna manera unas y otras se mantienen en equilibrio. Las bacterias tienen la misión de elaborar algunas de las vitaminas B que necesitamos para mantener la salud, y la vitamina K para la coagulación. (Sin la vitamina K, moriríamos desangrados.) Los microorganismos también disgregan productos vegetales difíciles de digerir y ayudan a absorber el colesterol, que, en contra de la propaganda de los medios de comunicación, es esencial para la vida. Si la supervivencia de los más aptos fuese algo cierto, uno podría preguntar por qué los humanos dejaron de elaborar su propia vitamina K.»


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Your Body Knows Its Allies at Gut Level 24/01/2007
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

lunes 29 de diciembre de 2008

AIP (73): Las patas de robots no pueden compararse con las de los animales

Los diseñadores de robots envidian a los animales. Los insectos, cangrejos y lagartos los dejan a gran distancia. Alison Abbott, escribiendo en Nature (18 enero 2007) describía los últimos intentos por depurar los defectos de «robots biológicos» que imitan a los insectos.1 «Programar a un robot para que piense como un insecto es cosa ardua», decía el subtítulo, «pero podría ayudar a criar máquinas tan maniobrables como las moscas». ¿Qué animales están examinando los diseñadores de robots?
Mosca doméstica Fuente: Wikipedia Commons

  • Moscas: Abbott describía un robot alemán llamado Tarry II con seis patas que rechina a cada paso. Sin embargo, construir patas es la parte fácil. Luego, las patas se tienen que programar para que funcionen. El diseñador de Tarry II siente envidia del software en una mosca. «Aunque nuestros encuentros con moscas nos dejan a menudo con una impresión de que van vagando sin objeto hasta la irritación», escribe Abbott, «las decisiones de estas diminutas criaturas son justo igual de llenas de propósito que las de otros animales. Una mosca explora su medio con los ojos y las antenas, procesa esta información en su cerebro, y luego toma una decisión, quizá la de apartarse de un potencial peligro o de precipitarse hacia el alimento».

Mucho del procesado de la información en un insecto se realiza fuera del cerebro. Ciertos circuitos de nervios en el cordón nervioso de la mosca dirigen algunos de sus movimientos. Esto se puede observar cuando se decapita una mosca y se aplica un neurotransmisor sobre el cordón: «entonces comienza a andar alrededor como — bien, como una gallina decapitada». Una mosca descabezada puede incluso ser estimulada a que se frote unos ojos que ya no están ahí. Esta clase de procesado distribuido no ha escapado a la atención de los diseñadores de robots. «Estos programas de movimientos básicos están bien estudiados y se han transferido a robots» como el predecesor de Tarry II, que «ha estado andando con la confiada coordinación de un insecto palo decapitado durante más de una década». Los «factores más inteligentes» como la toma de decisiones y el movimiento coordinado, naturalmente, exigen un cerebro. Los diseñadores también están observando cómo los insectos usan la visión estereoscópica y el paralaje para divisar sus objetivos, y cómo varían la amplitud de su paso y su ritmo de andadura para conseguir un máximo rendimiento energético.

  • Cucarachas: «Si tan solo los rovers de exploración de Marte hubieran sido más parecidos a las cucarachas, suspiran los entomólogos, podrían haberse liberado por sí mismos de las dunas de arena y de las rocas con las que ocasionalmente han chocado, y de las que tuvieron que ser apartadas hacia un lugar seguro por sus controladores humanos», escribe Abbott. Roland Strauss, constructor de Tarry II, decía: «Nos sentimos muy felices si lo que aprendemos de la naturaleza lo podemos emplear para construir mejores robots». Los cerebros de las cucarachas son unas 50 veces mayores que los de las moscas. Mediante experimentos de inducción de daños cerebrales», los diseñadores aprenden cómo funciona el software de la cucaracha para afrontar obstáculos. Es un desafío detectar un obstáculo, decidir lo que se tiene que evitar, y decidir hacia dónde dirigirse.

Cucaracha Periplaneta americana Fuente: Wikipedia Commons

«Los entomólogos están deseosos de modelar tipos aun más intricados de comportamiento de los insectos en sus robots, como andar cuesta arriba o hacer escalada», escribe Abbott. «Pero hasta que estos robots se puedan programar con un software más sofisticado y autónomo —precisamente las instrucciones que los biólogos están extrayendo de los cerebros de los insectos— no pueden pasar por verdaderos insectos robóticos.» El control autónomo es una capacidad muy buscada y seguida por la NASA, la Agencia Espacial Europea y otros grupos que están involucrados en la investigación en robótica. Por esto van siguiendo a estos laboratorios experimentales con gran interés. «Solo unas pocas de las capacidades de navegación para las que los insectos muestran tanta facilidad serían de gran beneficio para muchos de los robots aplicados de la actualidad, que pueden superar obstáculos sólo gracias a la intervención humana y al control remoto.» Abbott imaginaba imitaciones de insectos que algún día navegarán por la luna o que «se pasearán confiadamente» por los cañones de Marte.

También en la Tierra todos podremos beneficiarnos de estos estudios. Se podrá realizar una vigilancia más segura en caso de conflictos. Las víctimas de desastres naturales en los lugares más inaccesibles podrían encontrarse algún día con unos amigables robots de búsqueda y rescate con un asombroso parecido a arañas y a cucarachas.

Cangrejo de Martinica Fuente: Wikipedia Commons
  • Las patas del cangrejo: Cuando los robots hayan llegado a dominar la navegación de los insectos, podrían estar listos para la gran prueba. Ya es cosa difícil andar sobre una superficie dura. La arena plantea un nuevo desafío: el pie resbala a cada paso. Sin embargo, el cangrejo fantasma es el rey de la duna de arena. Elisabeth Pennisi escribe en Science (19 enero 2007):2 «Con patas que llegan a hacerse borrosas a la vista simple, el Ocypode quadrata se lanza a una velocidad de hasta 2 metros por segundo en arena prensada» —el campeón olímpico de la locomoción sobre arena, al menos cuando es firme.

Lagarto de cola de cebra
Fuente: Wikipedia Commons
  • Lagartos saltarines: «Pero aflojemos un poco la arena,» prosigue Pennisi, «y la medalla de oro va entonces al lagarto de cola de cebra, un animal que pasa poco tiempo en sobre el material granulado». Fue cronometrado a 1,5 metros por segundo en una arena suelta que frena al cangrejo fantasma a un paso cansino como el de un geco».

Daniel Goldman y un equipo del Instituto de Tecnología de Georgia construyeron una pista artificial de arena para aprender de las capacidades de los animales que tuvieran que abordar una diversidad de superficies en el ámbito natural; superficies cubiertas de lodo, grava, arena y rocalla. El lagarto de cola de cebra tiene unos largos y desgarbados dedos que se extienden cuando entran en contacto con la arena y que se encorvan al elevar la pata. Los diseñadores de robots quieren inventar máquinas que puedan navegar en todo tipo de superficies. Por esto estudian a estos expertos animales buscando las claves.

Sin embargo, no debemos envidiar las hazañas de las extremidades de los humildes insectos, cangrejos y lagartos: nosotros tenemos también unas piernas extraordinarias. Lucy Odling-Smee, escribiendo en Nature (19 enero 2007) consideraba un modelo matemático desarrollado por Herman Pontzer (Universidad Estatal de Washington en St. Louis) que mide la longitud de la pierna de un animal, el peso corporal y otros factores físicos para determinar la eficiencia de la andadura y de la carrera. Aunque tanto Odling-Smee como Pontzer daban por supuesto que los humanos habían desarrollado sus largas piernas a lo largo de una historia evolutiva, concordaban en que las proporciones en el moderno sistema de transporte humano son buenas para ahorrar energía.


1Alison Abbott, «Biological robotics: Working out the bugs», Nature 445, 250-253 (18 enero 2007) | doi:10.1038/445250a.

2Elisabeth Pennisi, «Crab’s Downfall Reveals a Hole in Biomechanics Studies», Science, 19 enero 2007: Vol. 315. no. 5810, p. 325, DOI: 10.1126/science.315.5810.325.

No, la evolución no tiene nada que hacer con todo esto: todo esto tiene que ver con designio y diseño en todas y cada una de sus partes. Podemos observar el diseño como plasmación de un designio, lo podemos estudiar y lo podemos imitar. Cuando hacemos esto, la ciencia progresa y nos lleva a maravillosos inventos que mejoran nuestras vidas y extienden nuestras capacidades.

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio (Proverbios 6:6). Y cuando hayas aprendido sus caminos, acude a la mosca, a la cucaracha, al cangrejo, al lagarto y a todos los ejemplos de dispositivos y software optimizados en el mundo de lo viviente.

Y ahora pregunta a las bestias, y que ellas te enseñen, y a las aves de los cielos, y que ellas te informen. O habla a la tierra y que ella te instruya, y que los peces del mar te lo declaren. ¿Quién entre todos ellos no sabe que la mano del SEÑOR ha hecho esto, que en su mano está la vida de todo ser viviente, y el aliento de toda carne de hombre? (Job 12:7-10)


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Robot Legs Can’t Keep Up With Animals 25/01/2007
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (72): ¿Cómo se determinan las dataciones radiométricas?

Para la mayoría de nosotros, la práctica de la datación radiactiva parece un método sumamente técnico hasta lo incomprensible que, sin embargo (según nos dicen) proporciona las edades absolutas de los objetos que se determinan. No sabemos exactamente cómo llegan a estos resultados, pero se nos dice que debemos confiar en ellos porque algunas personas muy inteligentes consiguen los resultados usando ciencia pura y dura con instrumentos sumamente precisos. Podría ser útil mirar por encima de sus hombros para ver cómo lo hacen. Un par de recientes artículos trataban acerca de la datación por el método de uranio-plomo, la clase de método que generalmente da edades en millones de años.

Cristal de circón — de Tocantins, Peixes, Goiás, Brasil
Cristal de 2 x 2 cm
Fuente: Wikipedia Commons

  1. Un artículo en Science1 redactado por un equipo internacional de geocientíficos consideraba indicios de plutonio-244 extinto en rocas australianas datadas como de 4,2 mil millones de años de antigüedad. El Plutonio-244 tiene un período de semidesintegración de 82 millones de años. Los autores, Turner et al., comienzan suponiendo que el Pu-244 estaba bien mezclado dentro de la nebulosa que supuestamente formó el sistema solar. Por cuanto se supone que las rocas australianas están entre las más antiguas de la tierra, querían determinar la relación del plutonio respecto del uranio (Pu/U) para encontrar claves de la primitiva evolución de la tierra. Se hubiese producido xenón 136 primariamente debido al plutonio-244 en los primeros años de la tierra, debido a su más rápida desintegración, y luego el uranio-238 hubiera ido predominando gradualmente; pero la relación es tan baja, 0,004 a 0,008, que el U tiende a abrumar la contribución del Pu a no ser que las rocas tengan una antigüedad superior a 3,8 mil millones de años, a decir de los autores.
  2. Extrajeron ocho diminutos cristales de circón de un tamaño de sólo 50–200 micrómetros, de rocas que ellos afirman que tienen entre 4,1 a 4,2 mil millones de años. La detección del xenón en un grano tan diminuto —una mil billonésima de un centímetro cúbico— está fuera del alcance de la mayoría de los instrumentos, «comparable a los niveles de blanco y a la sensibilidad de los espectrómetros de masas de los gases nobles» (esto es, el instrumento no detectaría ninguna presencia de xenón). El equipo desarrolló lo que ellos dicen es un instrumento más sensible capaz de ir dos órdenes de magnitud por debajo de dicho bajo umbral de detección, y descubrió unos pocos miles de átomos de xenón. Midieron las relaciones isotópicas del xenón procedentes de ocho circones, y representaron sus resultados de forma gráfica. Sólo dos de ellos cayeron dentro de la línea Pu/U que se esperaba de la edad de las rocas, en comparación con cocientes medidos en meteoritos que supuestamente son anteriores a la formación de la tierra.
  3. Las otras seis fueron «discordantes», fuera de las expectativas por márgenes entre 24% a 97%. Su explicación para las mismas es: «Esto podría ser resultado de una pérdida preferencial del xenón previamente formado por el Pu o el resultado del fraccionamiento químico del Pu y del U durante o antes de la formación de los circones». Pero, ¿cómo podría ser esto cuando dice ellos que «el Xe es retenido de forma tan intensa al menos como el Pb» [el plomo, el producto final de la fisión]? Lo cierto es que también se ha comprobado que el plomo lixivia desde los circones, y estos cristales han padecido una larga y accidentada carrera: «Sin embargo, la pérdida de Pb asociada con la metamictización se observa comúnmente en los circones, y dada la antigüedad y la compleja historia de los antiguos circones detríticos, es probable que también se haya dado pérdida de Xe en una porción de nuestras muestras». Esta crónica podría haber incluido «eventos de difusión o de recristalización» y otros procesos metamórficos. La mayor parte de la pérdida hubiera tenido lugar en época temprana, cuando la producción de xenón desde el plutonio era dominante, según el modelo que proponen, de modo que esto explicaría por qué la relación se quedaba corta de las expectativas. «Ser más definitivo exige una relación adicional entre el tiempo de pérdida de Xe y el grado de la pérdida», sugieren. De modo que su estudio sólo puede pretender un éxito parcial, y exigirá más trabajo: «El cociente más elevado Pu/U que se implica está dentro del rango de estimaciones de meteoritos, pero, para cuantificar un cociente Pu/U global para la Tierra primitiva, investigaciones futuras exigirán una mejora en la comprensión del comportamiento geoquímico del Pu en relación con el U y los elementos de tierras raras en la cristalización del circón».
  4. Un artículo en el número de octubre de 2004 de Geology1 databa el límite devónico-carbonífero con una aproximación de cuatro cifras significativas: 360,7 millones de años, con datación por el método de uranio-plomo, de circones en Alemania. Sin embargo, un examen más cercano de los métodos de selección y tratamiento de las muestras aplicados por el equipo alemán indica que se hicieron diversas suposiciones. Primero, la fecha objetivo del período se estableció mediante bioestratigrafía, por el uso de fósiles indicadores (véase entrada para 21/05/2004). Segundo, por cuanto los fósiles generalmente no contienen uranio, las fechas radiométricas tienen que determinarse de materiales no fosilíferos, como cenizas volcánicas que puedan encontrarse en y alrededor de los fósiles (como sucede en este caso) o extraídos de los mismos (en muchos otros casos). Tercero, los circones fueron sometidos a chorros de aire, luego a calentamiento y a inmersión en soluciones ácidas durante días. Cuarto, las fechas anómalas fueron descartadas, y sólo se mantuvieron 5 de 13. Las que fueron descartadas daban unas dataciones imposibles por antiguas, lo que el equipo lo trató como algo sin mucha importancia y un poco sorprendente:

Sobre la base de 13 análisis (circones solitarios o fragmentos de circones), se distingue una generación de circones más recientes de 5 análisis respecto a generaciones de circones más antiguos (Tabla 1). Estos últimos, evidentemente heredados [esto es, formados en períodos más antiguos], dieron edades mediante 207PB/206Pb de 444 a 2.044 Ma (Tabla 1). La abundancia de edades precámbricas es un rasgo destacable; observemos que no se detectaron circones heredados en el estudio de Claoué-Long et al. (1992). Las elipses de error de los circones más antiguos quedan claramente separadas de una agrupación estrechamente concordante de los análisis de los circones más recientes, que dan una edad de concordia mediante 206Pb/238U de 360,5 ± 0,8 Ma (Fig. 2A). Esta edad se interpreta como la edad de cristalización de la población de circones comagmáticos y por ello como la fecha de la erupción de la ceniza. Los circones comagmáticos son sólo una pequeña fracción de la población total de circones. Es posible que la generación más reciente de circones ocurra como cercos con dimensiones de micrómemtros alrededor también de circones heredados, pero estas nuevas zonas de crecimiento fueron eliminadas por el procedimiento de abrasión neumática antes de la disolución de los granos.

Para los no iniciados, podría parecer sorprendente la cantidad de pretratamiento de las muestras que tiene lugar como procedimiento estándar en las dataciones radiométricas:

Los circones seleccionados para el análisis se sometieron a abrasión neumática (Krogh, 1982), y la mayoría de las muestras fueron además limpiadas durante 2 h en HF-HNO3 concentrado (4:1) a 80°C para eliminar impurezas. Después de un lavado con HNO3 7N a 80 °C durante 25 min, se pusieron granos individuales en microcápsulas de Teflón para muestras múltiples y se disolvieron durante al menos 4 días en HF-HNO3 concentrado (4:1) a 180°C [285°F]. Posteriormente, los circones disueltos se mezclaron con una solución trazadora mezclada de 233U-205Pb, se secaron a 80°C, se volvieron a disolver en HCl [ácido clorhídrico] 6N, y se equilibraron a 180°C durante 1 día. Después de secar a 80°C, las muestras se cargaron sobre un filamento simple de Re usando una mezcla de gel de sílice y de HCl 6N–H3PO4 0,25N.

Esto es sólo para empezar. El equipo también «corrigió» sus mediciones; por ejemplo: «Para cada carga de muestras, se supuso que el blanco máximo de Pb era equivalente a la cantidad total de Pb no radiogénico en el análisis de la muestra más radiogénica». Además, las mediciones se realizaron sobre granos sumamente diminutos, de millonésimas de pulgada, con masas de plomo del orden de décimas de picogramos (mil millonésimas de gramo): «Fue por ello necesario reducir el blanco de Pb tanto como fue posible ... mediante una manipulación extremadamente cuidadosa de la muestra». Cuando las mediciones resultaron demasiado bajas, se realizaron suposiciones: «El blanco de U era demasiado pequeño para poderlo medir y por ello se supuso que ascendía a un 20% del blanco de Pb individual, basado en la experiencia con el análisis de muestras en la gama de miligramos» (esto es, supusieron que sus muestras seguían curvas establecidas para muestras diez millones de veces más grandes).

Las fechas a las que se llegó para el límite devónico-carbonífero, 360,7 millones de años, no se calcularon directamente. Se interpolaron de las fechas que quedaron después de chorros neumáticos, ácido, calor, y la interpretación de muestras seleccionadas.


1Turner et al., «Extinct 244Pu in Ancient Zircons», Science, Vol 306, número 5693, 89-91, 1 octubre 2004, [DOI: 10.1126/science.1101014].

2Trapp et al., «Numerical calibration of the Devonian-Carboniferous boundary: Two new U-Pb isotope dilution-thermal ionization mass spectrometry single-zircon ages from Hasselbachtal (Sauerland, Germany)», Geology, Vol. 32, No. 10, pp. 857–860, doi: 10.1130/G20644.1.

Observemos lo que hizo el grupo de Turner. En primer lugar dieron por supuesto lo que tenían que demostrar: que las rocas tenían realmente una antigüedad de 4,2 mil millones de años. La edad del sistema solar (4,56 mil millones de años) y la edad de los meteoritos no estaban sujetas a revisión: eran datos, supuestos de principio. Luego observemos las diminutas cantidades que tenían para trabajar: cristales que pesaban unas pocas millonésimas de gramo. El xenón que estaban buscando estaba por debajo del umbral de detección de la mayoría de los instrumentos; ¿cómo puede tener nadie la seguridad de que su instrumento de láser, que detectó unos pocos miles de átomos en el cristal, no perturbó los átomos en su mismo proceso? (después de todo, el xenón es un gas). Luego, observemos que sólo un 25% de sus 8 muestras cumplió las expectativas, de modo que el resto se tenían que explicar de la manera que fuere. Bien, ¡veamos la explicación! Los cristales habían estado sometidos a violentos procesos metamórficos de calentamiento y de recristalización, y a pesar de que el plomo se lixivia más fácilmente de las muestras, el plomo de alguna manera permaneció, y el xenón se perdió.

Estos ocho diminutos circones se encontraron en depósitos detríticos. Según el Gran Diccionario Enciclopédico Planeta, «detrítico, ca adj. GEOL. Dícese de toda formación sedimentaria resultante de la disgregación de rocas preexistentes. m. GEOL. Formación caracterizada por sedimentos procedentes de la disgregación de otros materiales.» ¿Cómo puede ningún geoquímico saber que estos minúsculos cristales, después de unos supuestos miles de millones de tectónica de placas, volcanismo, desgaste y erosión, se remontan al nacimiento de la tierra? ¿Cómo pueden conocer la composición de una supuesta nebulosa, ni la cantidad de procesado y mezcla de elementos que tuvo lugar antes que se solidificase la corteza de la tierra? ¿Siente el lector ninguna confianza de que este experimento nos esté diciendo nada en absoluto acerca de la historia de la tierra hace miles de millones de años? Todo esto es absurdo. Los circones existen en el presente, no en el pasado, y no vienen con fechas estampadas en los mismos. Urdir toda una historia acerca de lo que estas rocas estaban haciendo hace 4,2 mil millones de años exige muchas suposiciones imposibles de demostrar. También exige pasar por alto muchos otros procesos bien comprendidos que demuestran que la tierra no puede tener tanta antigüedad.

Para demostrar que el artículo de Turner et al. no era un caso aislado de entresacado selectivo de datos, el segundo artículo aparecido en Geology da adicional evidencia de que la datación radiométrica adolece de los defectos de la petición de principio, de argumentos circulares, y otras falacias lógicas, incluyendo extrapolaciones injustificadas (véase también Las dataciones radiométricas: ¿Ciencia o Alquimia?). En dicho artículo Richard Kerr hace la observación sobre algunos de los desagradables «detallitos que no llegan a publicarse», especialmente la selección y el rechazo de los datos según se prefiere. Otra vez, este equipo descartó más de la mitad de las muestras, porque habían dado fechas demasiado antiguas para sus fines. Algunas resultaron tener casi seis veces la antigüedad deseada, lo que las hubiera situado en el precámbrico. Así, para acabar en este depósito de cenizas volcánicas, estos circones más antiguos hubieran tenido que sobrevivir al menos un viaje a través de la chimenea del volcán, quizá muchos (a fin de cuentas, es mucho lo que puede suceder en 1,684 mil millones de años, con un margen de error de más o menos 1,683995 mil millones de años). El equipo se deshizo de esta dificultad con estas palabras: «La abundancia de edades precámbricas es una característica extraordinaria». Bien, oigamos algunas otras observaciones. Además, seis de las diez muestras tomadas de otra capa límite «se basan en pirámides arrancados de cristales enteros de circón, y estos fragmentos están típicamente exentos de materiales heredados del núcleo», según otras suposiciones. Creemos que los lectores que oyen hablar de «edades absolutas» determinadas por datación radiométrica tienen derecho a conocer la cantidad de juegos de manos y de jerigonza que se encuentran en los sagrados recintos de los laboratorios del Partido Darwinista.

La relación que cuenta en cualquier método de datación no es el cociente de Pu/U o de U/Pb, sino la que hay entre O/S (observaciones y suposiciones). Un método cauteloso de datación observaría cuidadosamente los procesos actuales y mediría el ritmo de cambio, y luego intentaría imponer un límite máximo acerca de cuánto tiempo este proceso podría operar, con un mínimo de extrapolación: «este fenómeno no puede tener más que “x” años» (porque, más pronto o más tarde, la fuente se secará, o el producto quedará saturado). Un método maximalista de datación, en cambio, exige mucha extrapolación. Intenta establecer un límite inferior a la edad de algo: «este fenómeno no puede tener menos que “y” años». El método cauteloso tiene un componente mucho más elevado de observación frente a las suposiciones. Por ejemplo, nuestros conocimientos acerca de la desintegración radioactiva se remonta a unos 100 años. Si somos cautelosos, podemos extrapolar algo hacia atrás o hacia adelante, pero deberíamos tener cautela más allá de uno o dos órdenes de magnitud. Sin embargo, la mayoría de geólogos evolucionistas extrapolan temerariamente las velocidades observadas de desintegración ¡por siete órdenes de magnitud!

Incluso si pudiese confiarse en los ritmos de desintegración radiactiva hasta un pasado tan remoto, sabiendo que nuestras teorías de la física fundamental siguen experimentando revoluciones (p. ej., energía oscura, partículas exóticas, teoría de cuerdas), este artículo ilustra que nadie puede conocer las condiciones iniciales ni los procesos posteriores que pudieran haber alterado las muestras, sin realizar otras suposiciones. Contar átomos y medir ritmos actuales de desintegración puede ser ciencia pura y dura, pero las conclusiones surgen de un contexto plagado de suposiciones. Los astrólogos eran muy buenos observadores de los movimientos de los planetas, pero la precisión de sus mediciones no justificaba sus suposiciones. Antes de aceptar ningunas conclusiones expuestas por los magos, se debe siempre proceder a separar las observaciones de las suposiciones. Respetemos las observaciones: pongamos en duda las suposiciones.


NOTA: Edades históricas conocidas contra edades radiométricas

Un aspecto poco tratado, pero que se mantiene en pie, es el de las discrepancias por órdenes de magnitud que aparecen cuando se realiza una datación radiométrica a una formación de edad conocida por estar dentro del registro histórico humano, y se compara la edad real conocida con la edad obtenida por el método. De este modo, que observa que flujos de lava de Hawai de poco más de 200 años dan edades de entre 1.600.000 a 2.960.000.000 años, que un basalto de Sicilia del año 122 a.C. da una edad de alrededor de 250.000 años, y ootro del 1792 d.C. da una edad de alrededor de 350.000. Asimismo, materiales formados en la erupción del Monte St. Helens en 1980 dan edades entre 350.000 y 2.800.000 años.

Si todas las fechas obtenidas por medios radiométricos con materiales de edad conocida resultan falsas de manera sistemática y por muchos órdenes de magnitud, ¿qué fiabilidad se puede otorgar a aquellas dataciones realizadas sobre materiales que no se pueden contrastar de la misma manera? Si no supiéramos realmente la edad histórica de las formaciones modernas del Monte St. Helens (1980), ¿deberíamos aceptar para las mismas una antigüedad de entre 340.000 a 2.900.000 de años que nos proporciona el método potasio-argón? La realidad es que se ha atribuido una enorme antigüedad a muchas capas geológicas sobre la base de la datación mediante potasio-argón de intrusiones volcánicas en las capas. El célebre cráneo KNMER 1470 desenterrado por el cazador de fósiles Richard Leakey en Kenia fue «datado» por este mismo método aplicado a materiales volcánicos a su alrededor.

A continuación damos unas tablas con algunos de los resultados que dan una visión de conjunto de esta situación:

Tabla A. «Edades» por el método potasio-argón para flujos de lava en tiempos históricos (de Dalrymple1).

Flujo de lava histórico

Edad potasio-argón
(en millones de años)

Hualalai, basalto
(Hawai,
1800–1801 d.C.)

1,60 ± 0,16
1,41 ± 0,08
> (2 muestras)

Mt Etna, basalto (Sicilia, 122 a.C.)

0,25 ± 0,08

Mt Etna, basalto (Sicilia, 1792 d.C.)

0,35 ± 0,08

Mt Lassen, plagioclasa
(California, 1915 d.C.)

0,11 ± 0,03

Sunset Crater, basalto
(
Arizona,
1064–1065
d.C.)

0,27 ± 0,09
0,25 ± 0,15
(2 muestras)


Tabla B. «Edades» por el método potasio-argón para muestras de roca íntegra y de concentrados minerales procedentes del domo de lava en el Monte St. Helens (de Austin2).


Muestra

Edad / millones de años

1

Roca íntegra

0,35 ± 0,05

2

Feldespato, etc.

0,34 ± 0,06

3

Anfíbol, etc.

0,9 ± 0,2

4

Piroxeno, etc.

1,7 ± 0,3

5

Piroxeno

2,8 ± 0,6

Otra datación de un flujo de lava en Hawai en tiempos históricos, registrado en 1800-1801—hace poco más de 200 años—dio un resultado, con el método de argón-potasio, de 2.960 millones de años.3 El análisis de muestras de materiales de la erupción de 1954 del volcán Mt Ngauruhoe (Nueva Zelanda) da también resultados de entre 250.000 y más de 3,5 millón de años.4

1. Dalrymple, G.B., 40Ar/36Ar analysis of historic lava flows, Earth and Planetary Science Letters 6:47–55, 1969.

2. Austin, S.A., Excess argon within mineral concentrates from the new dacite lava dome at Mount St Helens volcano, Journal of Creation 10(3):335–343, 1996.

3. J. G. Punkhouser and J.J. Naughton, He and Ar in ultramafic inclusions, Journal of Geophysical Research, Vol.73, 1968, pp. 4601-4607.

4. Snelling, A.A., The cause of anomalous potassium-argon ‘ages’ for recent andesite flows at Mt Ngauruhoe, New Zealand, and the implications for potassium-argon ‘dating’, In: Walsh, R.E. (ed.), Proceedings of the Fourth International Conference on Creationism, Creation Science Fellowship, Pittsburgh, Pennsylvania, pp. 503–525, 1998.


Lectura adicional:

y también siga la etiqueta Métodos de Datación


Fuente: Creation·Evolution Headlines - How Are Radioactive Dates Determined? 6/10/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (71): Las dataciones radiométricas: ¿Ciencia o Alquimia?

Richard Kerr tenía algunas cosas sorprendentes que decir acerca de la datación mediante uranio-plomo en el número de 17 de diciembre de 2004 en Science1 —sorprendentes, porque, como creyente en el método y como evolucionista, admitía que hay una buena cantidad de metodología no científica y de polémica en todo ello. Kerr afirma que «durante años, diferentes laboratorios usando dataciones radiométricas de uranio-plomo —el patrón-oro de la geocronología— han estado obteniendo edades totalmente diferentes para la extinción P-T». Sus comentarios estaban motivados por un artículo en el mismo número, de Mundil et al.,2 que pregonaba un nuevo método para sacar los contaminantes de las muestras de U-Pb. Pero la manera en que Kerr redactó su subtítulo daba a entender que como mucho contemplaba sus beneficios con escepticismo: «Una nueva manera, aparentemente mejorada, para datar los puntos de extinción en masa referidos a una causa volcánica, pero que no alcanza a resolver las prolongadas diferencias entre los geocronólogos». (Énfasis añadido en todas las citas.)


Circón - vista con un microscopio óptico
(Longitud del cristal
250µm)
Fuente: Wikipedia Commons

El equipo de Mundil, del Centro Geocronológico de Berkeley, admite abiertamente que «La edad y el momento de la extinción en masa del Pérmico-Triásico han sido difíciles de determinar porque las poblaciones de circones procedentes de las secciones tipo están típicamente afectadas por una generalizada pérdida de plomo y por contaminación por xenocristos más antiguos que son imposibles de distinguir». A fin de datar muestras procedentes de China, dice Kerr, «adoptaron una técnica recientemente desarrollada por James Mattinson de la Universidad de California, Santa Bárbara. «Hornearon los circones del sur de China a 850ºC durante 36 horas y luego los lixiviaron con ácido clorhídrico a presión a 220ºC durante 16 horas, con la intención de eliminar las partes más debilitadas por daños debidos a radiación.»

Este riguroso tratamiento de las muestras tenía la intención de eliminar algo de «la selección» realizada comúnmente por los investigadores, que descartan las muestras que no les dan los resultados esperados. Por ejemplo, Samuel Bowring (MIT) consiguió una fecha para la extinción P-T que, en tanto que parecía ajustarse a algunas fechas para masivos flujos de lava siberianos, no cuadraban con la edad que prefiere Mundil:

Sin embargo, Mundil no cree que ni la erupción ni la extinción sucedieron en tiempo tan reciente. Cree que Bowring se dedicó a «entresacar datos de manera arbitraria» al descartar más de la mitad de sus edades de circones antes de promediar el resto conjuntamente. Pero Bowring afirma que sus decisiones fueron juiciosas, aunque «necesariamente algo subjetivas». En algunos de sus circones, los dos diferentes cocientes uranio-plomo dieron diferentes edades, lo que sugiere que el plomo se había lixiviado de estos circones durante el último período de 250 millones de años. Y otras edades de circones parecían distintivamente antiguas, como si aquellos circones hubieran cristalizado antes que el resto y se hubieran mezclado posteriormente con los mismos. Al tener en cuenta cómo las capas de cenizas volcánicas están apiladas alrededor de la capa rocosa que exhibe la extinción, Bowring cree que puede seleccionar con confianza las edades fiables de los circones, y descartar el resto.

Mundil emprendió excluir esta «selección y entresacado» de las dataciones uranio-plomo.

De ahí el calor, la presión y los tratamientos con ácidos. Con este método, Mundil afirma que él sólo tuvo que eliminar tres de 79 de sus muestras de circón que eran «evidentemente demasiado viejas». Llegó a una fecha para la extinción un millón de años más antigua. También coincidía con una fecha de argón-argón para los flujos de lava de Siberia determinada por otros, «después de aplicarle una corrección de 2 millones de años». El objetivo de este retoque es sincronizar: «Los cronólogos profesionales —los geocronólogos— están intentando situar un cataclismo volcánico en el momento de la extinción, con lo que vinculan causa y efecto para explicar un acontecimiento que borró el 95% de las especies animales en la Tierra», explica Kerr. El reto es que «los cronólogos de P-T tienen que sacar sus conclusiones de restos isotópicos casi invisibles por exiguos de la desintegración radiactiva». Aunque ambos antagonistas intentan mantener un sesgo positivo en la controversia, Kerr indica que puede que la geocronología no sea la ciencia exacta que se nos ha hecho creer que es:

El nuevo método de preprocesado «es muy prometedor», dice Drew Coleman de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. «Parece ser muy productivo.» Bowring se manifiesta de acuerdo. «Este es un paso en la dirección correcta», dice. «El recocido de Mattinson es el gran avance, aunque no tengo ni idea de por qué funciona. Pero Bowring observa la fecha tardía que su grupo estimó para la extinción P-T en China y que el grupo de Kamo consiguió independientemente para el circón y otros minerales procedentes de las lavas de las Trampas Siberianas. Mundil todavía no ha explicado cómo una interpretación subjetiva pudo haber producido tal coincidencia, dice.

Todos pueden estar de acuerdo en una cosa. Una mejor cooperación sería de ayuda. Hablando de los geocronólogos, Randall Parrish, del British Geological Survey, los describe como una sociedad secreta: «Se han comportado de forma competitiva y hermética durante décadas», comentó. Con una reunión de geocronólogos en Boston a celebrar en octubre de 2004, Kerr esperaba una «discusión franca y abierta de todos aquellos detallitos que no llegan a publicarse».


1Richard Kerr, «Geochemistry: In Mass Extinction, Timing Is All», Science, Vol 305, Número 5691, 1705, 17 septiembre 2004, [DOI: 10.1126/science.305.5691.1705].

2Mundil et al., «Age and Timing of the Permian Mass Extinctions: U/Pb Dating of Closed-System Zircons», Science, Vol 305, Número 5691, 1760-1763, 17 septiembre 2004, [DOI: 10.1126/science.1101012].

Esto es inquietante. ¿Cuáles son todos estos detallitos que no llegan a publicarse? Podemos contar con esto: que la «selección y entresacado» que Kerr admitió es sólo la punta del iceberg. Para ser francos, las diferencias del método U-Pb entre los equipos sólo ascienden a un pequeño porcentaje. Pero para llegar a las fechas de millones de años, fechas que justifican el moderno consenso acerca de la columna geológica (véase la entrada para 21/05/2004), tienen que descartar muchos otros métodos de datación que producen edades mucho más recientes en varios órdenes de magnitud. Pero estos otros métodos no son interesantes porque no respaldan la escala de tiempo del evolucionismo darwinista; por ello, son «evidentemente erróneas». Evidentemente. Por esto tienen que extraer sus datos de forma selectiva.

A la datación radiactiva se le suponía una solidez como la del Peñón de Gibraltar: un mecanismo físico sumamente acotado y bien conocido para datar objetos antiguos. Esto es lo que aprendimos en el Instituto y en el Canal Discovery. ¿Ahora nos dicen que han estado seleccionando y entresacando las muestras que les interesan y tirando el resto a la basura? Incluso si Mundil sólo tiró 3 de sus 79 muestras, estamos interesados en saber si estas tres muestras tenían una historia interesante que contar. ¿Sobre qué base supuso que eran «obviamente demasiado antiguas»? Cómo podemos saber que las 79 que usó no eran también «obviamente demasiado antiguas», al menos para los que no llevamos las gafas con cristales darwinistas? A veces los datos científicos más interesantes son aquellos que se descartan desde perspectivas convencionales. La piedra que los edificadores rechazaron a veces resulta ser la piedra angular de un nuevo paradigma. En lugar de esto, las prácticas subjetivas de ciertos investigadores, que en secreto intentan transformar el plomo en «el patrón-oro de la geocronología», parecen más una nueva forma de alquimia que ciencia rigurosa.

Cuando no consiguen el resultado apetecido, elevan la temperatura. ¿Qué hicieron a las muestras dos días de calentamiento al rojo vivo, bajo presión y tratamiento con ácido clorhídrico? ¿Cómo podemos quedar convencidos de que esto fue un «gran avance» si un admirador admite que no tiene ni idea de cómo fnciona? (lo que, traducido, significa: «No tengo ni idea de si funciona»). Recordemos, están hablando para empezar de fragmentos de material radiactivo «casi invisibles por exiguos», y luego de calentar y lavar con ácidos partes de los mismos. ¿Qué pueden decirnos las muestras bajo esta clase de tortura? Podríamos sugerir que dicen algo así: «¡Basta! (jadeo, alarido) ¡Basta! ¡Os lo digo! ¡Os diré cualquier fecha que queráis!»


Lectura adicional:
Las Dataciones Radiométricas: Crítica

y también siga la etiqueta Métodos de Datación


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Radioactive Dating: Science or Alchemy? 20/09/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación:
Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

sábado 27 de diciembre de 2008

El cilio, asemejado al GPS

27 diciembre 2008 — Un reportaje en Science Daily afirma que el cilio primario, una protuberancia en la mayor parte de las células humanas que parece una antena, actúa como un sistema GPS. La misma «orienta a las células para que se desplacen en la dirección correcta y a la velocidad necesaria para sanar heridas, de una forma muy parecida a cómo el Sistema de Posicionamiento Global ayuda a los barcos a navegar hacia sus destinos».


Uno de los 27 satélites GPS que orbitan la Tierra,
y que interaccionan con
los receptores GPS para
detectar su posición exacta mediante trilateración.

Fotografía: NASA

No sólo esto, dice Soren T. Christensen (Universidad de Copenhage): «Con lo que estamos tratando aquí es con una analogía fisiológica del sistema GPS con un autopiloto acoplado que coordina el tráfico aéreo o los petroleros en el mar abierto». Lo que sucede es que las antenas ciliares actúan como balizas para un factor esencial de la coagulación. Se orientan para guiar células fibroblastos al sitio de la lesión, impulsando la reparación. «El descubrimiento realmente importante es que el cilio primario detecta señales, que indican a las células que acoplen su lectura direccional y se dirijan en la dirección correcta para cerrar la herida.»

Este fascinante descubrimiento refuta un viejo bulo evolucionista. «Proyectándose a través de la membrana celular, los cilios primarios aparecen en casi todas las células no escindibles en el cuerpo», acababa el artículo. «Antes consideradas como meros organelas meramente vestigiales descartadas en el camino evolutivo, durante la última década los cilios primarios han pasado a destacarse como un vital detector celular que se encuentra en la base de una amplia gama de trastornos de la salud, desde la enfermedad policística de los riñones hasta el cáncer hasta anormalidades anatómicas de posición izquierda-derecha.»

¡Maravilloso! Y aquí tenemos otro maravilloso descubrimiento basado en el designio y que confronta a las suposiciones de los darwinistas como frenos a la ciencia. Hay todo un catálogo de estos casos para exponer en el Día de Darwin, y demostrar que, en contra de la propaganda, la tesis del Diseño Inteligente lleva a trabajar desde el supuesto de la profundidad de designio en el mundo de lo viviente, en tanto que el evolucionismo ha extraviado y retrasado la investigación científica, llevando al derroche de grandes esfuerzos en vías de investigación totalmente improductivas, si no positivamente destructoras (por ejemplo, leer ¿Cuál de las teorías de la evolución?).

Con frecuencia se oye el mantra de que la idea de una creación por parte de Dios es un freno para la ciencia. La realidad es que el evolucionismo ha resultado en un anticonocimiento que ha impedido la investigación del verdadero propósito de estructuras y funciones conocidas. La tesis del diseño inteligente lleva a que los investigadores que mantienen esta tesis quieran profundizar en las obras del Creador y «pensar sus pensamientos después de Él», como lo expresó Kepler con tanto acierto. Invitamos al lector a estudiar los artículos de este blog acerca de descubrimientos hechos desde la perspectiva de la retroingeniería.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Cilium Likened to GPS 27/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

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Comparación de patrones geológicos y biológicos

26 diciembre 2008 — Las colmenas presentan hexágonos. Lo mismo sucede con los flujos de lava. ¿Hay alguna diferencia en la manera de su formación? Science Daily exhibe una fotografía de columnas de basalto con sus partes superiores con formas poligonales en La Calzada del Gigante en Islandia. Se encuentran formaciones parecidas en el Gran Cañón del Colorado, en Devil’s Postpile en California, y en muchos otros lugares del mundo.


Columnas de basalto
Fuente: Wikipedia Commons

Investigadores de la Universidad de Toronto pudieron estudiar la velocidad de formación de columnas usando almidón de maíz, agua y una lámpara calefactora. Descubrieron que el tamaño de las columnas es una función de la velocidad de enfriamiento. Pero este artículo no explicaba por qué las fracturas dan formas poligonales. Un vínculo en el artículo apunta a otro artículo de Science Daily de 2001 que decía: «La configuración que minimiza la energía exigida para penetrar en el interior resulta ser cuasi hexagonal —un patrón regular de hexágonos, pentágonos y heptágonos, como en La Calzada del Gigante». Pero un investigador argentino no cree que esto explique toda la realidad y niega que las únicas cuestiones pendientes de la física se encuentren al nivel subatómico. «Muchas cuestiones y misterios fundamentales siguen pendientes a la escala de nuestra experiencia cotidiana,» observaba Alberto G. Rojo hace siete años. «Las formas, tanto en los objetos inanimados naturales como en los seres vivientes, representan sólo una de estas cuestiones.»


Un ejemplo espectacular de un patrón en los seres naturales de la vida son las colmenas con las celdas hexagonales de las abejas melíferas (fotografía). Una comparación de las fotografías demuestra que los hexágonos de las colmenas son más regulares que los de las columnas de basalto. Además, no se producen por el enfriamiento de grietas que siguen el camino de menor resistencia, como si fuesen el producto de una ley física natural; en tal caso, todas las especies de abejas construirían colmenas; algunas no lo hacen. Más bien, las colmenas las construyen ciertos organismos vivos que contienen instrucciones genéticas para ello. En lugar de disipar energía por enfriamiento, las abejas introducen energía en el sistema. El resultado es un sistema diseñado a propósito, estructuralmente sano, de celdas que pueden usar para incubar sus huevos. La semejanza con las columnas de basalto es sólo superficial.

Otra llamativa diferencia es que las abejas individuales no construyen los hexágonos. Sólo cuando se reúne un grupo de abejas comienza la actividad de construcción de la colmena. Andy Fletcher de TOK Seminars usa esto como un ejemplo de complejidad —la emergencia de una conducta compleja entre partes individuales que no exhiben la conducta en solitario, sino sólo en grupos. La complejidad, dice, se está convirtiendo en la ciencia del siglo 21.

Una diferencia fundamental entre los patrones organísmicos e inanimados es su contenido en información. Las formaciones geológicas siguen unas leyes naturales ciegas; la biología codifica instrucciones genéticas. Es importante aprender a contrastar las estructuras diseñadas y las no diseñadas (véase una lista a modo de muestra en el comentario [en inglés] para 21/09/2006).

Pero los patrones en la naturaleza van más allá. Decir que los patrones inanimados carecen de información o de diseño inteligente es demasiado simplista. Los patrones inanimados exhiben a menudo unas relaciones matemáticas precisas. ¿A qué se debe que una galaxia espiral y la espiral de un huracán tengan relación con el Número áureo? ¿Por qué deberían parecerse a la caracola, que también exhibe esta relación? El Número Áureo es una relación que converge desde una serie infinita de concientes de los números de la sucesión de Fibonacci. ¿Por qué causa debería aparecer con tanta frecuencia en la naturaleza esta extraña serie, que se compone de íntegros que son la suma de los dos íntegros anteriores —como en las piñas piñoneras, los girasoles y las caracolas, asú como en el remolino que forma el agua que se precipita por el desagüe? ¿Y por qué el patrón hexagonal de las celdas de la colmena generado a partir de instrucciones genéticas converge en un patrón similar al producido por las leyes de la termodinámica en la roca en proceso de solidificación?

Hay patrones más profundos operando en el universo de lo que podemos comprender de manera plena. La existencia de estos patrones no se puede explicar con una filosofía de procesos ciegos, mecanicistas y aleatorios como el darwinismo y el materialismo. La comprensión de las partículas (reduccionismo) no ayuda a comprender el orden colectivo. Los ateos se quedan perplejos ante la pregunta de por qué un universo de quarks o cuerdas tendría que dar origen a abejas melíferas y a fractales y al Número Áureo. Los teístas esperan de un Dios todo sabio que ponga Su sello de diseño inteligente de arriba abajo, desde el cerebro humano hasta las partículas subatómicas. Y esto es lo que encontramos. Apliquemos la heurística basada en el diseño para desentrañar todas estas maravillas.


Fuente:
Creation·Evolution Headlines - Comparing Geological and Biological Patterns 26/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

viernes 26 de diciembre de 2008

Hace 40 años: Lectura de Génesis 1 desde la Luna

24 diciembre 2008 — Hace 40 días de esta fecha, en Nochebuena, un mundo alborotado y sumido en luchas y guerras se detuvo en sus pasos y contuvo el aliento. La tripulación del Apolo 8, que había despegado hacía 3 días en el nuevo y gigantesco cohete Saturno V, cuyo diseño y construcción había dirigido el pionero de cohetería Wernher von Braun, había alcanzado la órbita alrededor de la luna, y estaba a punto de dirigirse al mundo.


Apolo 8 despegando hacia la Luna, 21 diciembre 1968
Fuente: NASA

Debido a los retrasos con el módulo de alunizaje, los planificadores de la misión decidieron emprender una misión lunar antes de lo que se había previamente programado. Querían aumentar su confianza con las maniobras orbitales y mantenerse por delante de la Unión Soviética. Era una decisión aventurada que iba a involucrar diversas novedades: el primer uso tripulado del Saturno V (una de las máquinas más complejas jamás construidas por el hombre), la primera órbita lunar tripulada, y la distancia más grande a la que el hombre jamás se hubiera alejado de la Tierra. La entrada en órbita lunar era particularmente peligrosa. El más mínimo error en los cálculos hubiera sentenciado a la tripulación, bien estrellándolos contra la Luna, bien enviándolos al espacio exterior sin posibilidad de vuelta al hogar. Los controladores en tierra quedaron fuera de contacto cuando la nave quedó ocultada por la Luna. Una voz confirmadora desde la nave espacial, con un ligero retardo en relación con lo previsto, suscitó un suspiro de alivio desde el centro de control de la misión. El Apolo 8 había entrado en órbita.

«Salida de la Tierra» — desde la órbita alrededor de la Luna.
Fuente: NASA

A lo largo de las siguientes 20 horas, la tripulación dio 10 vueltas a la Luna. Fueron los primeros humanos en contemplar una «salida de Tierra», una visión de nuestra esfera azul, rebosante de vida, que se elevaba sobre el horizonte de un mundo de desolación, carente de atmósfera (véase fotografía más arriba). Las fotografías que tomó el Apolo 8 fueron históricas. Aquellas imágenes iban a alterar la percepción que el hombre tenía de su puesto en el universo, al exponer cuán preciosa se veía nuestra delicada joya en el trasfondo de la negrura del espacio (véase Australian Broadcasting Corporation).

El mundo necesitaba algunas noticias buenas. 1968 había sido un año calamitoso. La Guerra de Vietnam se enconó enormemente durante la Ofensiva del Tet, habían asesinado a Martin Luther King y a Robert Kennedy, millones de hippies estaban recurriendo al uso de las drogas y protestando contra el sistema establecido, y los activistas contrarios a la guerra llenaban las calles de violencia. Lo que sucedió a continuación aquella Nochebuena trajo un precioso momento de sosiego a la tierra, un anuncio de paz a los hombres. En una llamada de larga distancia de la luna al planeta Tierra, William Anders dio comienzo a una salutación navideña de hondo calado. Mientras que todo alrededor del mundo la gente guardaba silencio alrededor de sus receptores de TV, dijo:


video
Lectura de Génesis 1 - En órbita alrededor de la Luna
—Nochebuena de 1968 • Fuente: NASA

[Después de unas palabras acerca de la orografía que contemplaban:] Estamos aproximándonos a la salida del sol en la luna, y para todos los habitantes de la Tierra, la tripulación del Apolo 8 tiene un mensaje que queremos enviar a cada uno.

«En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.»

Jim Lovell:

«Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.

Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.»

Frank Borman:

«Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.

Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.»

Borman añadió a continuación: «Y desde la tripulación del Apolo 8, acabamos con buenas noches, buena suerte, feliz navidad, y que Dios os bendiga a todos —a todos vosotros en la buena Tierra».

Alrededor de mil millones de personas oyeron esta salutación: la mayor audiencia televisiva hasta entonces. Por alguna razón, todo comenzó a verse desde una nueva perspectiva. La guerra y las fronteras nacionales se diluyeron en la insignificancia mientras que las antiguas palabras del Génesis, pronunciando la bondad del mundo en su creación original tomaron el puesto central. Aquel momento cautivó la imaginación de poetas, periodistas y autores durante años. Un telegrama anónimo a los astronautas después de la misión decía: «Gracias, Apolo 8. Salvasteis 1968».


Se emitió un sello de correos conmemorativo que mostraba la salida de la Tierra con estas palabras: «En el principio Dios ...». Esto lo ha vuelto a contar John S. Gardner en National Review. Se puede encontrar más información sobre aquella Nochebuena en una página de NASA-Goddard. En la miniserie de Tom Hanks en HBO, From the Earth to the Moon, Part 4, se puede ver una fiel reconstrucción de este acontecimiento.

El 40 aniversario de la misión Apolo 8 en Nochebuena se mencionó este 24 de diciembre en BBC News y Space.com y también en Astronomy Picture of the Day, pero estos tres comunicados evitaron mencionar la lectura de Génesis. Sí que fue mencionada en Maryland Weather, Boston Globe, Chicago Tribune y muchos otros medios de comunicación. Habrá sin duda muchas celebraciones del Programa Apolo con vistas al 40 aniversario del alunizaje en el mes de julio, pero la memoria de esta Nochebuena, con el moderno deseo de una noche callada y santa, de serenidad y resplandor, y de paz celestial.

«Aflicción y angustia se han apoderado de mí, mas tus mandamientos fueron mi delicia», se dice en el versículo 143 del Salmo 119, acerca de la Palabra sanadora de Dios. Y prosigue en el versículo 144: «Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré.»

Ya en aquel entonces, unos pocos amargados aguafiestas lanzaron un escándalo por aquella lectura bíblica costeada por el gobierno. La famosa militante atea Madelyn Murray O'Hair intentó iniciar un pleito para impedir que la palabra Dios apareciese en el sello de correos, pero los tribunales le negaron tal capacidad. Pero, ¿podemos imaginarnos la conmoción que algo así provocaría en la actualidad? Toda la policía materialista del pensamiento actuaría al unísono. Los mismos Borman, Lovell y Anders podrían decidir quedarse en la Luna para mayor seguridad.

Esta salutación fue aparentemente concebida por los astronautas mismos, y sorprendió a la NASA tanto como al público. El diario Chicago Tribune dice que los astronautas tomaron la idea de parte de la esposa de un amigo periodista. La NASA sólo había pedido a los tres que «pensasen en algo que fuera apropiado como salutación». Y funcionó. Las palabras atemporales de Génesis 1 tocaron los corazones de mil millones de personas fatigadas por guerras y conflictos. La imagen de un hermoso orbe azul en la inmensidad del espacio se ajustaba a estas palabras como los humanos nunca habían visto desde tal perspectiva: «Y Dios vio que era bueno».

Esperamos que muchos puedan celebrar aquel acontecimiento como uno de los más hermosos dones que nunca dio el programa espacial al público. Te invitamos a descargar esta imagen para poner como fondo de tu escritorio, y para que la puedas pasar a tus amistades. Y a todos nuestros lectores les extendemos asimismo nuestros mejores deseos en estas Navidades, de una verdadera felicidad en la bendición de Dios, que envió a Su Hijo Jesucristo para nuestra salvación. Que la bendición de Dios se abra camino para todos y cada uno en este planeta privilegiado.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - This Day in History: Genesis from the Moon 24/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

La evolución de los murciélagos: Retórica frente a la ausencia de datos


Kunstformen der Natur (1904), Ernst Haeckel, plancha 67
1. Plecotus auritus (Murciélago orejudo septentrional)
2. Plecotus auritus (Murciélago orejudo septentrional
3. Nyctophilus australis
4. Megaderma spasma trifolium (Murciélago trifoliar)
5. Vampyrus auritus = Chrotopterus auritus (Murciélago orejudo lanudo)
6. Lonchorhina aurita (Murciélago orejudo de Tomé)
7. Lonchorhina aurita (Murciélago orejudo de Tomé)
8. Natalus stramineus (Murciélago mejicano con oídos de embudo)
9. Mormoops blainvillii (Murciélago antillano cara de fantasma)
10. Anthops ornatus (Murciélago cara de flor)
11. Phyllostomus hastatus (Murciélago de nariz de lanza)
12. Furipterus coerulesens
13. Rhinolophus equinus
14. Centurio flavigularis
15. Vampyrus spectrum (Murciélago espectral)

23 diciembre 2008 — Según el guión darwinista, cada animal evolucionó sus características adaptativas determinadas a partir de un antecesor que carecía de estas características. Examinemos los murciélagos. Tienen que haber evolucionado sus alas y su dispositivo de sonar por descendencia con progresivas modificaciones a partir de unos antepasados parecidos a los ratones que viviesen en tierra. ¿Es suficiente con imaginarse tal cosa, o deberíamos esperar que la ciencia proporcionase prueba de que esto es lo que realmente sucedió?

En el mes de diciembre, la revista Scientific American publicaba un artículo con el título de «Taking Wing: Uncovering the Evolutionary Origins of Bats [El Despegue: Desvelando el origen evolutivo de los murciélagos]». Suena como que se han encontrado las pruebas, que ahora por fin se desvelan, y que podemos ahora pasar a leer acerca de ello. En realidad, la redactora Nancy B. Simmons acababa con esta extraordinaria admisión:

A pesar de muchos y nuevos descubrimientos acerca de la aparición de los murciélagos, quedan misterios. Los antecesores de los murciélagos tuvieron que haber existido antes del Eoceno, pero no tenemos ningún registro fósil de los mismos. Igualmente, se sigue desconociendo la identidad de los parientes más cercanos de los murciélagos. Los investigadores estaban también muy deseosos de saber cuándo el linaje de los murciélagos se separó por primera vez de forma distintiva respecto de los otros laurasiaterios y cuánto de la primitiva evolución y diversificación de los murciélagos sucedió en los continentes septentrionales en contraste a los meridionales. Por ello necesitamos fósiles que se encuentren aun más cercanos al origen de los murciélagos que el Onychonycteris. Si tienen suerte, los paleontólogos descubrirán estos especímenes, y les ayudarán a resolver estos y otros enigmas acerca del origen de estos fascinantes animales.

Evidentemente, esto hace referencia al Onychonycteris y a los otros «muchos nuevos descubrimientos» que tendrán que prestar su apoyo a la narración evolucionista salvando los vacíos que quedan. ¿Qué decía el artículo acerca de esto? Simmons había comenzado refiriéndose a las maravillas de los murciélagos tal como los conocemos actualmente. Admite que «difícilmente se puede considerar que su despegue fuese inevitable: ningún otro mamífero ha conquistado el aire» con vuelo activo, aunque diversos mamíferos pueden planear con alerones extendidos de piel. Sin embargo, el vuelo activo impone rigurosas exigencias sobre muchos órganos, y la ecolocación que se encuentra en el 85% de estos «maravillosos voladores» impone unas restricciones adicionales sobre el cráneo, la boca, los oídos y la garganta. La redactora dedica un cierto tiempo a describir todos los factores involucrados en esto después de decir: «Desde luego, la manera exacta en cómo estos reyes del cielo nocturno surgieron procedentes de antecesores terrestres es una cuestión que ha cautivado a los biólogos durante décadas».


Corynorhinus townsendii
Fuente: Nevada Bureau of Land Management

Luego pasaba a considerar su propio descubrimiento este año del Onychonycteris finneyi en Wyoming, «el murciélago más primitivo jamás descubierto» (véase el informe sobre su descubrimiento con fecha de 16/02/2008). Este murciélago, que poseía unas extremidades anteriores más cortas y unas extremidades posteriores más largas que los murciélagos actuales, era sin embargo totalmente capaz de volar. De hecho, los murciélagos rinopomátidos actuales de cola larga tienen, dice ella, una relación parecida del aspecto de las alas.

La primera cuestión evolutiva que abordaba su descubrimiento, por tanto, no era cómo había evolucionado el vuelo activo, sino si evolucionó primero el vuelo, o el sonar primero, o si el vuelo y el sonar evolucionaron de manera simultánea. Su argumento es que los fósiles conocidos con anterioridad no ayudaban a llenar este vacío, pero que el Onychonycteris no parecía tener sonar. Así, ganan los proponentes de que el vuelo evolucionó primero, según dice ella.

«Sin embargo, carecemos de fósiles que establezcan qué relación tienen los murciélagos con otros mamíferos», decía ella en una sección acerca de la diversidad de los murciélagos actuales. Los estudios genéticos no los relacionan con otros mamíferos planeadores. Los antecesores más cercanos, «un antiguo linaje conocido como Laurasiaterios» consiste de «animales tan diversos como carnívoros, mamíferos ungulados, ballenas, osos hormigueros, musarañas, erizos y topos» —ninguno de los cuales son voladores (aunque en Fantasía 2000 de Disney aparecen ballenas voladoras). Esto deja mucho espacio evolutivo sin cubrir:

Los primitivos laurasiaterios, sin embargo, fueron probablemente seres del tamaño de un ratón o de una ardilla que andaban sobre sus cuatro cuartos y comían insectos. Se cree que los laurasiaterios evolucionaron en el antiguo supercontinente de Laurasia, que comprendía lo que es actualmente Norteamérica, Europa y Asia, probablemente en el período del Cretáceo superior, hará como 65 a 70 millones de años. La posición exacta de los murciélagos dentro de este grupo es incierta, pero es evidente que una cantidad considerable de cambio evolutivo separa al Onychonycteris y otros murciélagos de sus antepasados terrestres.

Algo de este cambio de habitante de la tierra a volador puede haber tenido lugar con una rapidez sorprendente, si recientes descubrimientos en el campo de la genética del desarrollo sirven de indicación. Aunque cortos para ser de murciélago, los dedos del Onychonycteris están muy alargados en comparación con los de otros mamíferos. ¿Cómo pudo haber evolucionado este alargamiento?

Buena pregunta. ¿Su respuesta? Proteínas morfogenéticas óseas (BMPs por sus siglas en inglés). Los genes para estas proteínas del desarrollo de las extremidades se expresan de manera diferente en ratones y en murciélagos. Si podemos imaginar cambios graduales en la expresión génica de las BMPs, entonces podemos imaginar formas de transición, incluso si no se encuentra ninguna en el registro fósil:

Es por tanto posible que un pequeño cambio en los genes reguladores de las BMPs subyazca tanto al alargamiento de desarrollo como al evolutivo de los dígitos del ala del murciélago. En tal caso, esto podría explicar la ausencia en el registro fósil de seres intermedios entre mamíferos no voladores con dedos cortos y murciélagos con largos dedos como Onychonycteris y Icaronycteris: el cambio evolutivo puede haber sido muy rápido, y puede que hayan existido pocas o ninguna forma de transición.

Lo que no hace es preguntar por qué diferencias en la expresión de las BMPs no llevaron a erizos voladores y a vacas que saltasen sobre la luna. Pero quizá sí; lo que pasa es que no dejaron ningunos fósiles. Que esta discontinuidad se llena sólo mediante la imaginación queda patente con su párrafo final, ya citado: «A pesar de muchos y nuevos descubrimientos acerca de la aparición de los murciélagos, quedan misterios ...»

Los únicos murciélagos de transición en el campanario de Darwin son los imaginarios. Darwin eliminó el requisito de pruebas fehacientes y lo sustituyó con el vuelo de la imaginación. Por esto nada tiene sentido en biología excepto a la luz de la evolución; si tan solo puedes imaginar las formas de transición que debieran existir pero que no se encuentran, puedes hacer que tu teoría salga vencedora sin ningunos datos. De repente, todo tiene sentido. De todos modos, los datos son demasiado incómodos.

¿Cómo puede nadie imaginar que podría darse ninguna ventaja evolutiva de un mero alargamiento, repentino o no, de las estructuras óseas de las alas de los murciélagos? Es necesario desarrollar todo el sistema visual para el vuelo, el sistema de navegación, la detección y capacidad de maniobrar en el aire y penetrar en refugios. Se debe adaptar todo el sistema neurológico, neuromuscular, cardiovascular, y muchos otros factores, para poder obtener una máquina voladora como los murciélagos. Y todo esto se quiere subsumir en las palabras mágicas de que estas capacidades «evolucionaron» por descendencia con modificación al azar. No hay justificación alguna para mantener una tesis, la de la evolución materialista, que excluye a Dios de Su creación mediante un lenguaje carente de contenido, y con unas teorías que, en lugar de intentar explicar unos datos conocidos, conjuran mediante la imaginación unas situaciones que no pueden sustentarse con ninguna prueba. El organismo del murciélago necesita una coordinación total en todas sus funciones. Y esto es lo que se encuentra cuando se examinan, en el mundo de lo viviente, y en el registro fósil, organismos que resultan de la plasmación de un propósito por el poder creador de Aquel que lo dispuso todo con sabiduría e inteligencia.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Bat Evolution: The Play’s the Thing 23/12/2008
R
edacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

¿Cuál de las teorías de la evolución?

19 diciembre 2008 — Dos artículos de fondo en Scientific American este mes acerca de la evolución, a modo de preparación para el Día de Darwin, citaban un dicho favorito de Dobzhansky: «Nada en biología tiene sentido excepto bajo la luz de la evolución». Suponiendo que un maestro o redactor de libros de texto quisiera ilustrar la supuesta veracidad de este proverbio, ¿cuál es la propuesta evolucionista que se debería presentar? Recientes artículos ilustran que sigue existiendo una amplia variedad de opiniones tocantes a lo que significa la evolución y cómo funciona —y sobre si Darwin contribuyó nada que haya resistido a la prueba del tiempo.

El árbol de la vida según la teoría de Charles Darwin, dibujado
por él mismo en uno de sus cuadernos de notas.

Los datos de la vida del pasado no se corresponden
con su modelo, como muy bien ha documentado
Stephen Jay Gould en libros como Vida Maravillosa.

  1. La Venganza de Wallace: Alfred Russell Wallace siempre se quedó arrinconado con respecto a Charles Darwin, pero un artículo en The Scientist afirma que él vio claro algo que Darwin no había visto. ¿De qué se trata?

... Los puntos de vista de Wallace se han considerado, en su mayor parte, como sinónimos de los de Darwin. Y la atribución a las teorías fundacionales de la evolución ha ido, globalmente, a Darwin. Pero una pequeña frase en el ensayo original de Wallace fue exclusivamente suya: Sugería en ella que ciertos organismos, o sistemas que constituyen a organismos, han evolucionado de manera que dirigen el curso de su propia evolución, en lugar de estar puramente sujetos a la selección natural. Como resultado, este mecanismo podría afectar si los rasgos llegan a expresarse, y por ello a quedar sometidos a las fuerzas de la selección natural. Ahora, un siglo y medio después, un grupo de investigadores de la Universidad de Princeton dicen que son los primeros en proporcionar datos que respaldan la tesis de Wallace.

Pero si los organismos pueden dirigir su propia evolución en lugar de quedar sujetos a la selección natural, esto tiende a minar la universalidad de la selección natural como ley científica. Casi parece diseñado para prevenir la evolución. «Ahora,» preguntaban, «la siguiente pregunta pasa a ser: ¿Cómo hizo tal cosa la naturaleza?»

Observemos cuánto tiempo se habría tardado en descubrir esto: un siglo y medio. Parece que cualquier científico que predijese con tanta antelación debería ganar más fama. ¿Llevará esto a un nuevo movimiento para promocionar el evolucionismo wallaciano?

Observación: La selección natural no es una fuerza, sino un filtro.

  1. Equilibrio puntuado (o, también, «Equilibrio intermitente»): Stephen Jay Gould está muerto, pero no olvidado. Sus puntos de vista contrarios al consenso establecido de cambios lentos y graduales volvieron a airearse en Nature esta semana en una reseña bibliográfica.1 El libro que estamos reseñando no es lo que nos interesa ahora, sino más bien la opinión de Steve Jones, el redactor de la reseña. Su reseña oscila entre el elogio y la crítica del hombre y de sus ideas. ¿Estaba Gould escribiendo chanzas pomposas de recóndita retórica, o estaba realmente en pos de algo importante? Jones no encuentra mucho de valor permanente, pero revela algunas cosas acerca del actual consenso acerca del darwinismo. Parece que el consenso se ha convencido de que las críticas de Gould contra la tesis darwinista de cambios lentos y graduales pueden ser enterradas con él.
  2. Debatiendo la tesis central de la teoría de la evolución, el equilibrio puntuado (tesis motivada por las grandes y sistemáticas discontinuidades en el registro fósil), Jones afirmaba: «Muchos biólogos, en cambio, insisten en que lo que parecen como saltos paleontológicos pueden explicarse mediante el simple darwinismo». ¿Y cómo? ¿Acaso las discontinuidades han quedado cubiertas con nuevos datos? No, más bien se trata de que «para ellos, un instante geológico puede representar casi una infinitud en biología, lo que deja abundante tiempo para que la evolución por selección natural lleve a cabo su trabajo normal». Esto parece excusar la ausencia de evidencia con una apelación a la imaginación.
  3. Jones es un escritor pintoresco. Quizá se le pueda excusar su abierta personificación: «El hecho de que la naturaleza tenga que construir en base a lo que tiene, y no a lo que desea, sigue estando en el centro del pensamiento evolucionista». Darwin se hubiera sobresaltado ante este descarado lenguaje finalista.
  4. Jones daba la impresión de que la teoría del equilibrio puntuado está pasada de moda, pero elogió a Gould como un verdadero genio y un héroe en cierto sentido: «Gould fue fundamental para el despertar del interés público en el pasado. Fue también un inapreciable aliado en la lucha contra el creacionismo, y no ahorró esfuerzo alguno en oponerse a los continuados intentos de introducir estupideces en las escuelas de los EE. UU.».
  5. La evolución de los árboles: Si los árboles evolucionaron, ¿ha evolucionado también el Árbol de la Vida según Darwin? Parece que sí; un curioso comentario en PNAS1 hablaba de «La evolución de las perspectivas acerca del Árbol de la Vida». No decían sin estas perspectivas están evolucionando por diseño inteligente, pero John M. Archibald (Universidad de Dalhousie, Canadá) tenía cosas bastante alarmantes que decir acerca de las primeras etapas de la evolución —en particular acerca del origen de los eucariotas (desde las células unicelulares complejas hasta los humanos) a partir de los procariotas (bacterias).

Sólo después del origen mismo de la vida, el origen de las células complejas es uno de los problemas más fundamentales y espinosos de la biología evolutiva. El progreso en esta área depende en gran manera de la comprensión de las relaciones entre los organismos actuales, pero a pesar de enormes progresos a lo largo del último medio siglo los científicos permanecen firmemente divididos acerca de la mejor manera de clasificar la vida celular.

Esta declaración es pasmosa. Los profesores repiten el dicho de Dobzhansky como un mantra, pero aquí Archibald descubre el pastel sobre la evolución: a un nivel fundamental, no hay nadie que sepa nada. Acaba de decir que el origen de la vida y el origen de la vida compleja (eucariotas) se mantienen como los problemas n.º 1 y n.º 2 en la lista de problemas fundamentales y espinosos de la biología. ¿Acaso esto tiene sentido a la luz de Dobzhansky? Parece el que darwinismo no puede ni siquiera dar el saque de salida. Pero Archibald no ha hecho más que empezar:

Los retos conceptuales y prácticos asociados con el establecimiento de un esquema de clasificación fundamentado en la genealogía para los microbios han sido ferozmente debatidos durante décadas ... y la literatura abunda en filosofía y retórica.

Parece una perogrullada decir que la ciencia trata de dejar la retórica a un lado y concentrarse en los datos. Pero los debates, según él dice, han estado en pie de forma feroz a lo largo de décadas. Sigue hablando de la frustración de las esperanzas de encontrar evolución en los genes:

La revolución de la genómica en la década de 1990 suscitó un tremendo optimismo en el campo de la sistemática microbiana: si se podían secuenciar suficientes genomas de diversos organismos y compararse entre sí, seguramente surgirían respuestas definitivas a preguntas acerca de las relaciones evolutivas dentro y entre las eubacterias, las archaeas y los eucariotas. Más concretamente, sería posible discernir cómo los eucariotas evolucionaron a partir de los procariotas (si es que realmente esto es lo que sucedió), y quizá incluso cuáles entre los linajes procariotas actuales es nuestro antecesor más cercano. Desafortunadamente, con las secuencias de cientos de genomas eubacterianos, archaeobacterianos y eucariotas se ha llegado a comprender que la cantidad de genes universalmente distribuidos idóneos para un análisis filogenético global es pequeño, causando la frustración general. La transferencia genética lateral (u horizontal) ha resultado ser una fuerza dominante en la evolución tanto de los genomas procariotas como de los eucariotas, e incluso si pudiera identificarse un conjunto de genes «duros» (y hay mucho debate acerca de esta cuestión), ¿qué confianza podemos tener en que la señal filogenética en estos genes refleje la historia vertical de las células?

A la vez que califica esto como «cuestiones molestas», da una imagen muy pesimista de que nada en la evolución tenga sentido a la luz de la biología. Lo mejor que puede hacer es señalar a un prometedor artículo de un colega que resucitaba un punto de vista desacreditado: la hipótesis del «árbol de los eocytes». Este colega procesó diversos árboles filogenéticos usando diversos métodos que parecían converger en un origen de los eucariotas a partir de las eubacterias en lugar de a partir de las archaea.

Sin embargo, esta propuesta es como el proverbial cordón que se rompe por el medio cuando se consiguen unir los extremos. «¿Qué debemos sacar de esta conclusión? El abismo entre los procariotas y los eucariotas es evidentemente gigantesco,» comentaba, consumiéndose en los problemas que comporta esta propuesta. Al final, tenía que recurrir a la varita mágica que guardan los evolucionistas en su armario: la imaginación. «A primera vista esto podría parecer problemático, pero no es tan difícil imaginar dado que los genes “operativos” de los eucariotas proceden primariamente de las eubacterias, no de las archaea.» ¡Operativos! ¿Acaso este no es un término de designio? Luego menciona «genes de información» —algo que desde luego llamará la atención de los proponentes del Diseño Inteligente.

Había esperanza en la propuesta, pero el ambiente estaba cargado de desesperanza. Oigamos estas trágicas palabras: «El grado en que se puede usar una pequeña fracción de los genomas de los organismos vivos para seguir la historia de los linajes celulares que datan de más de mil millones de años sin duda se seguirá debatiendo por muchos años en el futuro». Se refiere a la sensibilidad de los análisis filogenéticos a «falsa especificación y a la heterogeneidad constitutiva», lo que es jerga que significa identificar erróneamente patrones constitutivos como historia evolutiva real. En su último párrafo menciona «duros problemas filogenéticos» y expresa una débil esperanza de que la nueva propuesta permita «a los que se esfuerzan en la lucha por comprender los acontecimientos más antiguos en la diversificación de los linajes celulares».

Los observadores del entramado político en el debate creación-evolución bien podrían preguntar si este comentario podría llevar a una nota de desmentido, en los textos escolares, acerca de los simplistas gráficos sobre el origen de la vida y sobre el Árbol Darwinista de la Vida.

  1. Emergentismo de emergencia: El punto de vista evolutivo más radical prácticamente descarta a Darwin. Susan Mazur volvió a ser entrevistada en la publicación Scoop de Nueva Zelanda acerca del grupo los 16 de Altenberg, un grupo de científicos que creen que ya es hora de realizar un replanteamiento general de la teoría de la evolución (véase ¿Demasiado torpes para comprender la evolución?). Ninguno de los destacados biólogos de este grupo son creacionistas en ninguna forma, modo o manera. Su punto de vista es que los sistemas complejos «emergen» debido a alguna especie de principio de autoorganización natural. Tanto si esto parece plausible o no, se mantienen firmes en que la mayoría prodarwinista, pro selección natural, está fuera de contacto con la realidad y que está aferrándose al poder, no a los datos. Mazur decía: «La selección natural está siendo considerada por los científicos más sofisticados como un concepto político, no científico. En aquel tiempo [de Darwin] concordaba con el colonialismo en expansión de la Inglaterra victoriana». Los proponentes del cambio de paradigma creen que la evolución puede ser concebida sin selección natural. Esto eliminaría las ideas de Darwin como no aptas y virtualmente extintas.

Si no hay nada en biología que tenga sentido sin la evolución, consideremos esto: ninguna de los 10 principales candidatos de la revista Science para «Principal Adelanto del Año»3 tenía que ver con la evolución, ni dependía de la evolución, ni mencionaba a Darwin, ni mencionaba la evolución. El puesto n.º 1 se adjudicó3 a la reprogramación de células para que se comporten como células madre (células madre pluripotentes inducidas) —un método que muchos creen que hace obsoleta la investigación sobre células madre embrionarias (véase Células madre embrionarias: ¿quién las quiere?).


1. Steve Jones, «A wonderful life by leaps and bounds», Nature 456, 873-874 (18 diciembre 2008) | doi:10.1038/456873a; Publicado en línea el 17 diciembre 2008.

2. John M. Archibald, «The Eocyte Hypothesis and the Origin of Eukaryotic Cells», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, Publicado en línea antes de su impresión el 17 diciembre 2008, doi: 10.1073/pnas.0811118106.

3. «Breakthrough of the Year: The Runners-Up», Science, 19 diciembre 2008: Vol. 322. no. 5909, p. 1768, DOI: 10.1126/science.322.5909.1768.

4. «Breakthrough of the Year: Reprogramming Cells», Science, 19 diciembre 2008: Vol. 322. no. 5909, pp. 1766-1767, DOI: 10.1126/science.322.5909.1766.

Ya es hora de revisar el mantra de Dobzhanzky a la luz de los datos que aporta la ciencia.

  • Nada en biología tiene sentido a la luz de la evolución.
  • Nada en evolución tiene sentido a la luz de la biología.
  • Nada en evolución tiene sentido.
  • Nada tiene sentido en la tesis de la emergencia natural.
  • Nada tiene sentido en la puntuación a la luz del equilibrio.
  • Nada en el linaje eucariota tiene sentido a la luz de los procariotas.
  • Nada en evolución arroja luz sobre preguntas fundamentales.
  • Nada tiene sentido en la filogenia a la luz de la genómica.
  • Nada tiene sentido en los «genes de información» excepto a la luz de la inteligencia.
  • Los avances científicos dan gran rendimiento (en medicina, biología, retroingeniería, ¡y económico!) sin nada de evolucionismo.
  • Nada en evolución tiene sentido excepto a la luz del colonialismo victoriano.
  • Nada en biología tiene sentido excepto a la luz del designio.
  • Nada en biología tiene sentido excepto a la luz de la evidencia. (Jonathan Wells)
  • Nada tiene sentido excepto en la luz.

Lo cierto es que la evolución no arroja luz. Lo que necesita es que se arroje luz sobre ella, porque sus proponentes no quieren que salgan a la luz sus falsos fundamentos y sus perjudiciales resultados. De ahí sus maniobras para evitar el aireamiento público de estas cuestiones.

Sigamos con una adivinanza. Primero damos la respuesta: Steve Jones. Pregunta: ¿Qué tienes cuando un chico malcriado crece y consigue poder académico?

Encuadrar a cada persona que duda de las tesis de Darwin en el mundo dentro de la categoría de «estupidez» es una chulería llena de sordidez. Venga, Steve, baja de tu pedestal y hagamos que caiga la luz sobre los datos. ¿Qué te parece si hacemos un debate racional acerca de los puntos 3 y 4 más arriba? Recordemos, nada tiene sentido en las tinieblas de la propaganda.


Fuente:
Creation·Evolution Headlines - Which Evolution Should Be Taught? 19/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

lunes 22 de diciembre de 2008

AIP (70): La esponja recibe un creciente respeto


Esponjas de la clase hexactinélidos (a la que pertenece
la Regadera de Filipinas (Euplectella aspergillum). De

Kunstformen der Natur (1904), de Ernst Haeckel.

El grupo más simple de animales multicelulares, las esponjas, resulta no ser tan simple. «Los investigadores han considerado por mucho tiempo las esponjas como la forma más primitiva de vida», escribía Helen Pilcher en Nature:1 «A primera vista, las esponjas parecen simples. No tienen intestino, ni cerebro, ni partes anterior y posterior ni derecha e izquierda evidentes. Los adultos bombean agua a través de un sistema de canales y de cavidades para extraer alimento». Esta aparente simplicidad enmascara unas tecnologías muy avanzadas que estos seres poseen. Pilcher menciona varias de ellas (énfasis añadido en todas las citas):

  1. Contienen una diversidad de tipos de células; una especie contiene «al menos 11 tipos especializados de células dispuestos en un patrón determinado».
  2. Contienen células conocidas como «coanocitos» con largos flagelos que crean corrientes de agua en el cuerpo para ingerir alimentos y excretar desechos.
  3. Producen esperma y ponen huevos.
  4. Tienen una capa epitelial que proporciona protección.
  5. Usan un adhesivo celular, la integrina, que funciona con el colágeno para proporcionar una atadura.
  6. Se comunican con señales que indican a las células embrionarias en desarrollo a dónde ir. «Como los animales más complejos,» escribe Pilcher, «las esponjas resuelven este problema usando moléculas específicas para guiar la diferenciación y la migración al desarrollarse las células en sus embriones.»


Regadera de Filipinas (Euplectella aspergillum)
The Challenger Reports, Volumen XXI, Plancha I. Owen
(Espécimen recogido en las Islas Filipinas
a una profundidad de 167 m.)

Estas y otras características de las esponjas sugieren a los biólogos evolutivos que el conjunto de herramientas para estas funciones estaba ya presente en un supuesto antecesor unicelular antes que apareciese el primer metazoo. Parece que el desconocido antecesor tiene que haber sido ya «una criatura sofisticada».

Posteriormente, en Science,2 se desvelaron más maravillas acerca de la esponja conocida como Regadera de Filipinas (véase Una esponja con fibras ópticas proporciona lámparas en mares profundos). No sólo sabe como manufacturar cable flexible de fibras ópticas a bajas temperaturas; ahora, según MSNBC News, se sabe que puede «construir jaulas de vidrio que tienen a los biólogos y a los científicos de materiales asombrados, maravillados y tomando notas para futuros proyectos y materiales de ingeniería inspirada en la biología». El informador Daniel B. Kane prosigue: «Estas jaulas de vidrio tienen al menos siete niveles de organización estructural, muchos de los cuales siguen principios fundamentales de ingeniería mecánica», refiriéndose al artículo de Aizenberg et al. que escribió, en el sumario: «El consiguiente diseño supera la fragilidad de su material constitutivo, el vidrio, y exhibe una extraordinaria rigidez y estabilidad mecánica. Se consideran los beneficios mecánicos de cada uno de los siete niveles jerárquicos identificados y su comparación con estrategias comunes de diseño mecánico». Su párrafo de introducción pone este descubrimiento en su contexto:

La naturaleza fascina a los científicos y a los ingenieros con sus numerosos ejemplos de materiales de construcción excepcionalmente resistentes. Estos materiales a menudo exhiben una compleja organización jerárquica desde el nanómetro hasta la escala macroscópica. Cada nivel estructural contribuye a la estabilidad mecánica y a la tenacidad del diseño resultante. Por ejemplo, la sutil interacción entre la estructura de reja, la estructura fibrilar, y la celulosa es responsable de las extraordinarias propiedades de la madera. En particular, se compone de tubos huecos paralelos, las células leñosas, que están reforzadas por fibrillas de celulosa de un grosor de un nanómetro arrolladas helicoidalmente alrededor de la célula para ajustar el material según sea necesario. La deformación ocurre por cizallado de una matriz rica en hemicelulosas y lignina, «pegando» las fibrillas vecinas y permitiendo un movimiento a tirones de las fibrillas. La madera es un ejemplo que exhibe la extensa gama de prestaciones mecánicas que se pueden conseguir mediante la construcción con fibras. El hueso es otro ejemplo de un material fibroso ensamblado de forma jerárquica. Su resistencia depende críticamente de la interacción entre diferentes niveles estructurales—desde la interacción molecular, a nanoescala, entre cristalitos de fosfato de calcio y un entramado orgánico, a través del ensamblado a escala micrométrica de las fibrillas de colágeno, a un nivel de organización a escala milimétrica del hueso lamelar. Mientras que la madera es un material totalmente orgánico, el hueso es un material compuesto, con alrededor de la mitad de los componentes orgánicos y la otra mitad minerales, estrechamente interconectados a nanoescala. Sin embargo, la naturaleza ha evolucionado también estructuras minerales casi puras, que —a pesar de la fragilidad inherente de la mayoría de los minerales— tienen la suficiente tenacidad para servir como protección para el organismo. En el nácar de los moluscos, por ejemplo, el efecto de la tenacidad se debe a nanocapas bien definidas de materiales orgánicos en las interfaces entre microtabletas de carbonato cálcico. En estas estructuras, los componentes rígidos (generalmente minerales) absorben el grueso de las cargas que se aplican desde el exterior. A su vez, las capas orgánicas proporcionan tenacidad, previenen la extensión de grietas hacia el interior de la estructura, e incluso confieren una extraordinaria capacidad de recuperación después de la deformación.

A partir de aquí, los autores tratan acerca de cómo la Regadera de Filipinas construye su casa de vidrio de abajo arriba de modo que cada nivel de organización contribuye a las elevadas prestaciones del producto final. Su último párrafo parece contener una mezcla de metáforas: diseño y evolución—

La complejidad estructural del esqueleto de vidrio de la esponja Euplectella sp. es un ejemplo de la capacidad de la naturaleza para mejorar unos materiales de construcción de una calidad inherentemente mala [p. ej., el vidrio]. La excepcional estabilidad mecánica del esqueleto se debe al montaje sucesivo jerárquico del componente vidrio desde la escala nanométrica a la macroscópica. La estructura que resulta se puede considerar como un ejemplo de libro de texto de ingeniería mecánica, porque los siete niveles jerárquicos en el esqueleto de la esponga representan unas estrategias clave fundamentales como son estructuras laminadas, compuestos reforzados con fibras, haces de travesaños, y células en un enrejado cuadrado reforzadas diagonalmente, por mencionar unas pocas. Concluimos que el sistema esquelético de la Euplectella sp. está diseñado para proporcionar estabilidad estructural con un coste mínimo, lo que constituye un tema común en los sistemas biológicos donde con frecuencia los recursos más imprescindibles están limitados. Creemos que el estudio de la complejidad estructural de los singulares materiales biológicos y los mecanismos subyacentes de la síntesis de los mismos nos servirán de ayuda para comprender cómo los organismos evolucionaron sus sofisticadas estructuras para la supervivencia y la adaptación, y en último término nos ofrecerán nuevos conceptos de materiales y soluciones de diseño.


La complejidad estructural del esqueleto
de vidrio de la Regadera de Filipinas
(Euplectella aspergillum)
Fuente: Wikipedia Commons

En el mismo número de Science,3 John Currey facilitaba detalles sobre seis de los niveles de organización investigados por Aizenberg et al.:

La Euplectella es una esponja de profundidades marinas con un esqueleto vidrioso en forma de cilindro hueco. En el primer nivel de la jerarquía estructural, las partículas de dimensiones nanométricas están dispuestas alrededor de un filamento orgánico axial. En el segundo nivel, unas capas alternadas de sílice y de material orgánico forman espículas. En el tercer nivel, estas espículas pequeñas se amontonan juntas para formar espículas más grandes. En el cuarto nivel, las espículas más grandes se disponen en forma de rejilla, con puntales en las direcciones longitudinal, circunferencial y diagonal, que resisten a todos los modos de carga (véase figura). En el animal maduro, estas espículas de mayor tamaño van revestidas de una capa cementante de sílice. En el quinto nivel, esta rejilla se conforma como un cilindro curvado. Finalmente, en el sexto nivel, unas crestas superficiales helicoidales añaden resistencia a la torsión y fortalecen la estructura.

Currey se sentía sobremanera intrigado acerca del nivel cuarto, «una característica de lo más extraordinaria» con sus traviesas y riostras que proporcionan resistencia a la carga y protección frente a los esfuerzos de cizalladura. El artículo de MSNBC contiene tres fotografías que ilustran la arquitectura utilizada en este «primitivo» metazoo. Aizenberg le dijo al informador: «Esto me desconcierta. Ni en mis sueños más desaforados no puedo imaginar cómo se arman estas fibras para producir las células casi perfectas, cuadradas y sumamente regulares, los soportes diagonales y las crestas superficiales de la jaula». A pesar de la simplicidad de la anatomía de la esponja, que carece de cerebro y de sistema nervioso, estas estructuras representan «uno de los sistemas esqueléticos más complejos y diversos conocidos».


Vista con las crestas helicoidales superficiales.
Fuente: Wikipedia Commons



1Helen Pilcher, «Back to our roots», Nature 435, 1022-1023 (23 junio 2005) | doi: 10.1038/4351022a.

2Aizenberg et al., «Skeleton of Euplectella sp.: Structural Hierarchy from the Nanoscale to the Macroscale», Science, Vol 309, número 5732, 275-278 , 8 junio 2005, [DOI: 10.1126/science.1112255]

3John D. Currey, «Materials Science: Hierarchies in Biomineral Structures», Science, Vol 309, número 5732, 253-254 , 8 julio 2005, [DOI: 10.1126/science.1113954].

Los sueños y las imaginaciones sin freno no son ciencia: estas palabras indican que Aizenberg está sumido en un sueño filosófico al atribuir la ingeniería a la evolución. Si la evolución (un supuesto proceso de generación de novedades al azar filtradas por una selección natural) produjo la arquitectura de esta esponja, como estos investigadores aceptan por la fe, cada etapa tiene que haber contribuido a un resultado final. La etapa cuatro no serviría de ayuda excepto si las etapas inferiores en la jerarquía ya estaban presentes y confiriendo sus beneficios; sería como intentar erigir riostras con un poliestireno fácil de desmenuzar o con trocitos de vidrio roto. Pero los resultados finales están prohibidos por el materialismo evolucionista, que resalta que los organismos en evolución no tienen ningún fin a la vista. En el artículo en Nature, Simon Conway Morris exalta al Hada Juguetona: «La Evolución es un sistema extremadamente dinámico y, paradójicamente, muy perezoso. Cooptará todo lo que pueda». Los evolucionistas predican que la pereza y el jugueteo al buen tuntún con piezas disponibles produjeron unas maravillas de la ingeniería que son la envidia de la ciencia de los materiales.

Es hora ya de poner a Kepler en el sepulcro de la Abadía de Westminster que ahora ocupa Darwin, y cambiar el objetivo de la ciencia, que en la era de Darwin se centra en tratar por todos los medios de eliminar a Dios de Su creación, y devolverlo a su objetivo original, que, en palabras de Kepler, era «pensar los pensamientos de Dios después de Él». Esto conducirá a un planteamiento científico productivo. Observemos que los investigadores estaban pasmados y desconcertados no ante el desgastado mito de Darwin, sino ante el maravilloso diseño plasmado evidentemente por un propósito inteligente en la aparentemente humilde esponja.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Sponge Bobs Upward in Respect 8/07/2005
Redacción: David Coppedge © 2005 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

domingo 21 de diciembre de 2008

Cassini celebra una estación de cambio

18 de diciembre de 2008 — Se está acercando el equinoccio en Saturno. Cassini está ahora bien adentrada en su primera misión prolongada, con razón designada como la Equinox Mission, hasta septiembre de 2010. El Equipo Cassini acaba de lanzar su vistoso nuevo portal en la web. Y no se limita a efectos espectaculares. Los datos científicos que publican son para quitar el hipo. Incluso sin las fotografías que adjuntan, los siguientes comunicados podrían llevar a nuevas portadas de diarios.

Pero una vez más el Gigante Saturno tiene que ceder el protagonismo por el momento mientras que un par de lunas de este planeta salen a la palestra. Pero antes de cederles el sitio, Saturno quería anunciar que los radios de sus anillos están de vuelta. Exeunt. Reverencia.


Saturno — Radios visibles en el Anillo B
Fuente: NASA
  1. Titán: Unas comunicaciones presentadas la semana pasada en la conferencia de la AGU (Unión Geofísica Americana) revelaron unos fascinantes nuevos datos acerca de la segunda luna más grande del sistema solar —y la única con una atmósfera sustancial.
    1. Lago de las Nubes: Los habitantes del medio oeste americano pueden estar familiarizados con el «efecto de nubes de lago» alrededor de los Grandes Lagos. El vapor de agua de los lagos tiende a condensarse sobre la tierra en la dirección que sopla el viento. National Geographic News se hizo eco de informes procedentes de científicos del equipo Cassini acerca de que puede estar dándose un efecto parecido en Titán. Parecen formarse unas nubes evanescentes de metano viento abajo de los lagos esparcidos por el hemisfero norte.
    2. Volcán — No: Unas nuevas imágenes de radar del accidente Ganesha Macula ha decepcionado a los vulcanólogos. Tenían la esperanza que resultaría ser un domo criovolcánico. Pues no: la Sociedad Planetaria comunicaba que este accidente es irregular, con puntos topográficos altos y bajos, a diferencia de un domo. Los planetólogos habían abrigado la esperanza de que erupciones procedentes de este y otros candidatos a criovolcanes repondrían el metano atmosférico. Un comunicado de prensa del equipo de Cassini explicaba la relevancia de todo esto: «Sin reposición, dicen los científicos, el metano atmosférico original de Titán debiera haber quedado agotado hace mucho tiempo.
    3. Volcanes —¿Sí? BBC News citaba a científicos de AGU que manifiestan optimismo de que los criovolcanes son comunes en Titán. Dos regiones vueltas a fotografiar al cabo de un tiempo exhiben cambios de brillo. El equipo del Espectrómetro Virual e Infrarrojo para Levantamiento de Mapas opina que flujos de masas semilíquidas heladas de 200 metros de grosor podrían estar tallando algunos de los canales que se observan. La detección provisional de amoníaco es otra clave. Los científicos esperan que el amoníaco tendría que ser lanzado desde el interior mediante erupciones.
    4. Una vez más, el sentido de esto tiene que ver con la datación de la edad de la atmósfera: «A los científicos les gusta la idea del criovolcanismo porque es una manera de explicar por qué se retiene tanto metano en la atmósfera de Titán», decía el artículo. «Sin algún medio de reposición, el contenido original de metano de esta luna debiera haber quedado destruido hace mucho tiempo por la luz ultravioleta del sol». Y cuando dicen «hace mucho tiempo», realmente quieren decir «mucho tiempo». Algunas estimaciones imponen un límite superior al período de vida del metano actual de 100 millones de años —lo que equivale a una cuarenta y cincoava parte de la edad supuesta de dicha luna. Todo el metano debiera haber desaparecido hace 4,4 mil millones de años. ¿Por qué sigue habiendo metano?
    5. El artículo acababa con una declaración de escepticismo acerca del amoníaco. No todos los científicos planetarios aceptan la interpretacón de erupciones activas en Titán. Un ejemplo de escepticismo lo da Emily Lakdawalla, bloguera en la Sociedad Planetaria. Ella misma proporcionó una comunicación de primera mano de la AGU, y no consideraba que los indicios fuesen convincentes. Vale la pena visitar su detallado informe en el blog por las detalladas imágenes de radar y del VIMS de la superficie. Un punto que resalta en su comunicación es una serie de grandes interrogantes acerca de Titán planteados por Jonathan Lunine, un científico del grupo del Cassini que ha estudiado esta misteriosa luna durante más de dos décadas. Entre las preguntas, tenemos lo siguiente:

Titán tiene metano en su atmósfera, que debería ser rápidamente descompuesto por la radiación solar. De modo que se tiene que reponer de una u otra manera. ¿Es el criovolcanismo la respuesta? ¿O es alguna otra cosa? ¿A dónde ha ido todo el etano? Donde hay metano, tendría que haber etano, pero no hay mucho en la atmósfera ni en la superficie, aunque se ha detectado en un lago meridional. ...

¿Hay criovolcanismo o géisers en Titán? ¿Ha habido un criovolcanismo significativo en el pasado? Esta es un área de debate particularmente activo.

¿Cuál es el origen de las montañas de Titán? ¿Son una señal de actividad geológica interna, o no?

¿Es el proceso de degradación primario por erosión fluvial o sepultamiento? La superficie de Titán tiene pocos cráteres obvios, de modo que algo debe estar borrándolos. ¿Están siendo erosionados o sepultados?

Cuatro años de órbitas de Cassini no han dado respuesta a estas preguntas. Es preciso recordar que lo que esperaban los científicos en la década de 1990 era que Titán estuviera cubierto de un océano global de etano líquido de más de 800 metros de profundidad (véase Descubrimiento de un lago de etano en Titán, y, en inglés también la entrada de 15/02/2008), debido a los productos de condensación que se acumulan debido a la constante escisión del metano en las zonas altas de la atmósfera debido al viento solar.

  1. Encélado: El par de Titán por lo que se refiere a interés científico, si no en tamaño, es la pequeña luna Encélado. BBC News y Jet Propulsion Lab informaron de más indicios de actividad en la superficie. Un cuidadoso examen de patrones en grietas superficiales condujo a Paul Helfenstein del equipo de tratamiento de imágenes de Cassini a teorizar que Encélado tiene centros de expansión comparables a los de la Dorsal Mesoatlántica —sólo que éstos operan a modo de cinta de transporte unidireccional. Y comentaba él que la expansión unidireccional es rara en la Tierra y no se comprende bien. «Encélado presenta una expansión asimétrica acusada. No estamos seguros de qué mecanismos geológicos controlan la expansión, pero vemos patrones de divergencia y de erección de montañas parecidos a los que observamos en la Tierra, lo que sugiere que se implican un calor subterráneo y convección». Pero la tierra es mucho mayor. Encélado mide alrededor de la anchura de Arizona (alrededor de 625 km).


Retrato de Encélado
Fuente:
NASA

  1. Además, los famosos géiseres que emanan desde las fisuras «atigradas» en el polo sur deben estar desplazándose. No hay diferencias geológicas a lo largo de las grietas en los lugares donde el hielo está ahora siendo proyectado hacia arriba. Es posible que los orificios queden obturados, sólo para reabrirse en otros puntos a lo largo de las fisuras. El hielo parece haber caído simétricamente a ambos lados de las griegas a lo largo de toda su longitud. Esto sugiere que los géiseres se mueven continuamente arriba y abajo de las bandas atigradas.
  2. Un comunicado de prensa del mes pasado relativo a Cassini daba más indicios de que los géiseres proceden de un océano subsuperficial de agua líquida. Un resultado asombroso de esta actividad es que afecta al mismo Saturno:

La producción de hielo y de vapor de Encélado impacta de modo espectacular en todo el sistema de Saturno al proporcionar al sistema de anillos nuevos materiales y gas ionizado procedente del vapor de agua que entra en la magnetosfera de Saturno.

«Los iones añadidos a la magnetosfera son estirados hacia desde la velocidad orbital de Encélado a la velocidad rotatoria de Saturno», a decir del miembro del equipo científico del magnetómetro de Cassini, Christopher Russell, de la Universidad de California en Los Ángeles. «Cuanto más material se añade por parte de esta columna de material, tanto más difícil es para Saturno, y tanto más tiempo necesita para acelerar el nuevo material.»

Se trata de un caso en el que la cola menea al perro. Esta diminuta luna proyecta suficiente material para crear un enorme anillo alrededor de Saturno, y sus iones afectan el campo magnético del planeta y afectan a su rotación. Una cosa así era difícilmente imaginable antes que Cassini desvelara esto.

¿De dónde procede el calor? Los cuerpos pequeños pierden su calor original mucho más rápidamente debido a la mayor relación de superficie en relación con volumen. Un participante en el fórum de Vuelos No Tripulados, frecuentado por los científicos planetarios y sus amigos, bromeaba: «Me pregunto si hay alguna manera en que Encélado hubiera podido ser impactado por una masa extrasolar de AL26 [Aluminum-26, un isótopo radiactivo de vida corta] en algún instante dentro de los últimos miles de años, que pudiera estar dando energía a un período de actividad de corto plazo dentro de esta luna». Para que luego hablen de hipótesis ad hoc. Otros se referían a un reciente artículo en Nature que calculaba que las fuerzas de las mareas internas en un océano líquido como el de Europa podrían ser mucho mayores de lo pensado. Pero esto no explica por qué otras lunas de tamaño comparable o mayores en el sistema de Saturno son inactivas.

Sea lo que sea que esté ocurriendo en Encélado, parece que ha estado en marcha durante algún tiempo y desplazándose. Esta luna está repleta de grietas y cadenas orográficas de arriba abajo —algunas de las cuales pueden ser reliquias de actividad de géiseres en el pasado. El anillo E producido por los géiseres actuales se desvanecería en décadas si no fuese repuesto constantemente. Cassini estará explorando variaciones en la actividad en cada oportunidad durante la Equinox Mission. Si hay suerte, los científicos de la sonda Cassini podrán mantener estas observaciones hasta el siguiente solsticio de Saturno —en 2017.

¡Y las fotografías! Estos artículos iban acompañados de algunas de las más asombrosas imágenes de la misión. Una de ellas, el Retrato de Encélado (ver más arriba), es a la vez hermosa y enigmática. Los patrones de las grietas parecen demostrar reorientaciones episódicas de la actividad geológica. La ausencia de cráteres en muchas zonas de esta luna, activa y brillante, es sorprendente: «una extraordinaria actividad tectónica para un mundo relativamente pequeño», exclamaba la leyenda de la foto. La enorme grieta en el norte tiene más de 800 metros de profundidad. La imagen es un mosaico procedente de 28 tomas. Los granos grandes de hielo se han coloreado artificialmente de azul-verde para su análisis. El examen de la imagen a alta resolución permite a uno realizar un sobrevuelo personal a un mundo exótico.

Podemos sobrevolar aún más de cerca con la imagen llamada Bandas Atigradas Aumentadas (véase imagen más abajo). Este es un mosaico de las imágenes de resolución más alta procedentes de los recientes sobrevuelos del polo sur, superpuestas sobre una imagen de baja resolución del hemisferio sur. Una versión rotulada exhibe ubicaciones de columnas de erupciones conocidas (círculos) y las huellas de la «pedreada» de imágenes tomadas el 10 de agosto (verdes) y de 31 de octubre (marrones). Las huellas muestran que la superficie de esta pequeña luna está agrietada y plegada hasta las escalas más diminutas. También está repleta de peñascos de hielo del tamaño de casas. Si estos peñascos fueron arrojados por los géiseres, esto denotaría unas intensas fuerzas operando en el interior. El estudio de este mosaico a alta resolución es una experiencia emocional. Es lo más cerca que probablemente conseguiremos ver en esta vida de los géiseres activos en un mundo cubierto de hielo a 1.300 millones de kilómetros de distancia.


Encélado — Bandas Atigradas Aumentadas
Fuente: NASA

El portal en la web del Equipo de Tratamiento de Imágenes de Cassini tiene imágenes, mapas y diagramas adicionales. Hay incluso un globo giratorio que muestra los ángulos de los géiseres, y la película de Paul Helfenstein de los centros de expansión, que expone su interpretación de cómo los distintos accidentes parecen ajustar cuando se mueven las piezas entre sí. Un mosaico polar actualizado de todo el hemisferio sur reúne todos los datos en un planisferio con toda la resolución que se pudiera desear; incluso a un cuarto de tamaño, la vista desborda la pantalla. Finalmente, para los que gustan de gráficas y de detalles científicos con sus imágenes, la presentación CHARM (Cassini-Huygens — Análisis y Resultados de la Misión) del 25 de noviembre tiene una multitud de datos (y fotografías) interesantes en una presentación Powerpoint/PDF sobre Encélado con las últimas novedades de los recientes sobrevuelos.

Antes que Cassini llegase a Saturno, los científicos planetarios tenían una corazonada de que Encélado sería la estrella de la función. Y desde luego no quedaron decepcionados. De hecho, ninguno de los blancos —lunas heladas, Saturno, los anillos, el campo magnético, y Titán— ha sido menos que pasmoso.

Hay grietas parecidas a las de Encélado, con hielo amontonado a lo largo de sus flancos, visibles en Europa, una luna de Júpiter, otro cuerpo celeste que se creía que tenía un océano subsuperficial de agua líquida. ¿Podría haber mecanismos parecidos operando allí? El análisis exigirá años. De momento, parece que Titán y Encélado están causando dificultades a los creyentes en miles de millones de años.


Fuente:
Creation·Evolution Headlines - Cassini Celebrates Season of Change 18/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

Células madre embrionarias: ¿quién las quiere?

17 diciembre 2008 — Siguen consiguiéndose asombrosos tratamientos mediante las células madre adultas — células madre que no comportan problemas éticos. Siendo que se pueden conseguir tantos beneficios con unas células madre adultas de fácil obtención, ¿por qué iba a querer nadie usar células embrionarias (las células madre con multitud de problemas éticos), cuando ni se han encontrado todavía tratamientos útiles para ellas?


Diagrama de la diferenciación de
una célula madre adulta
en células
especializadas para diversos tejidos

Fuente:
NIH


Lo que sigue son algunas historias de éxitos con células madre adultas:

  1. Nature publicó pruebas de que una sola célula madre adulta en ratones puede desarrollar toda una glándula prostática.1
  2. Otro artículo aparecido esta semana en Medical News Today comunicaba que las células madre esofágicas en ratones pueden desarrollarse para formar tejidos susceptibles de transplante. Investigadores en la Universidad Penn State afirmaban: «El objetivo final es identificar células madre esofágicas en un paciente, criar las propias células madre del paciente, e insertarlas localmente para sustituir tejidos enfermos con un revestimiento normal».
  3. Science Daily comunicaba que una sola célula madre adulta puede se puede autorrenovar y reparar tejidos en un mamífero vive.
  4. El remedio para la enfermedad coronaria puede estar circulando en tu propia sangre. Science Daily comunicaba en octubre que «nuevas investigaciones de la Universidad de Bristol hacen que las terapias con células madre para la enfermedad coronaria se hayan acercado un paso más. Los descubrimientos revelan que la capacidad de nuestros organismos para responder a una señal interna de emergencia puede que tenga la clave para el éxito de la tan esperada medicina regenerativa». Si solo pudieran estimular la respuesta de las células madre que ya están circulando en la sangre, podrían atraer los mecanismos de reparación interna del cuerpo a los lugares dañados.
  5. Este es un caso de diseño inteligente aplicado: «El equipo ha realizado unos fascinantes descubrimientos acerca de nuestros sistemas caseros de reparación y los han aplicado a un uso práctico. Lo que hacen es emplear inteligentemente las propias estrategias del cuerpo para desarrollar un método que puede llevarnos un paso más cerca de terapias verdaderamente efectivas mediante células madre para pacientes con enfermedades cardíacas».
  6. En un artículo en la revista Cell,2 dos especialistas en células madre reseñan descubrimientos de que las células madre hematopoyéticas mantienen dos poblaciones que se reproducen de forma diferente. Esto constituye «prueba de que las células pueden transitar entre dos estados cinéticos, estableciendo una subpoblación lista para proliferar y otra que es una reserva profundamente quiescente». Esto significa que puede haber células madre adultas a lo largo de toda la vida disponibles para la reparación de tejidos —y para su cosechado por investigadores clínicos— lo que proporciona el necesario equilibrio para el mantenimiento continuado y una reserva duradera que proporciona una reconstitución a largo plazo».
  7. (Enviado por un lector) Popular Mechanics comunicaba una asombrosa tecnología salvavidas que podría salvar las vidas de soldados en el frente. «Nuevas investigaciones de DARPA podrían proporcionar la manera de fabricar células sanguíneas bajo pedido en campos de batalla y en hospitales», decía. «Todo lo que los médicos necesitan es una máquina que emplea una nanofibra que imitala médula ósea para transformar una pequeña cantidad de células madre en litros de sangre». Algún día esto podría hacer obsoletas las campañas de captación de donantes de sangre por parte de la Cruz Roja, a la vez que proporcionaría una sangre segura y más fresca a los heridos.
  8. El mes pasado, Science Daily daba un resumen de nuevos adelantos en el «uso de células madre embrionarias para la regeneración de tejidos». Pero los únicos avances mencionados en el artículo tenían que ver con células madre adultas y «células madre pluripotentes inducidas» (véase 11/05/2008), derivadas de células somáticas adultas, que se comportan «como» células madre embrionarias sin necesidad de generar y destruir embriones humanos. El artículo mencionaba también «avances» con «derivados» de células madre procedentes de embriones humanos, como células de islotes pancreáticos, que sobrevivieron en ratones (pero que no sirvieron de ayuda a los ratones, porque producían insulina humana). Sin embargo, los tratamientos con éxito procedentes de células madre adultas son muchos y diversos: «Las células madre adultas regeneran el epitelio, el tejido cerebral, los músculos, la sangre y los huesos. Se han encontrado también en otros tejidos que normalmente cicatrizan tras una lesión, como tejidos del miocardio, de la médula espinal y de la retina».

En cambio, la comunidad dedicada a la investigación de células madre embrionarias sigue sin poder mostrar resultados y está acosada por los escándalos. Nature News comunicaba que el gobernador de California, Schwarzeneggar, se siente escandalizado ante el director del CIRM, el instituto de células madre embrionarias aprobado por los votantes (30/04/2008, punto 3). «La junta de la agencia de células madre del Estado de California ha decidido por votación asignar un salario a su presidente, precisamente en el momento en que el estado se hunde más en una crisis financiera». La petición es de un salario de medio millón de dólares anuales cuando el estado está haciendo frente a un «cataclismo financiero» con un déficit presupuestario de 15 mil millones de dólares.

Nature News comunicaba también que el Vaticano ha reiterado su oposición al uso de embriones humanos para la investigaciones, tanto si proceden de fetos abortados como de clonación humana; sin embargo, el Vaticano afirma que el uso de células madre adultas es moralmente aceptable.

Sin embargo, la revista Science1 se hacía eco de la posición común de muchos científicos que quieren libertad para manipular células madre embrionarias, sea ético o no. Constance Holden escribía:

Los investigadores de los EE. UU. están esperando deseosos el momento en que el Presidente electo Barack Obama entre en posesión de su cargo y barra las restricciones de la Administración Bush sobre la financiación federal para la investigación con células madre embrionarias humanas (ES). Los científicos en los Institutos Nacionales de Salud de los EE. UU. (NIH) no hacen secreto alguno de su regocijo. «Creo que todo el mundo aquí está increíblemente entusiasmado con la nueva Administración», dice Story Landis, directora del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Embolias y presidente del Grupo de Trabajo de Células Madre de NIH.

Los investigadores acostumbrados a encontrar maneras de burlar las restricciones de la Administración Bush tendrán ahora una libertad absoluta para criar células madre humanas (excepto la clonación de humanos para investigación), cuando Obama cumpla su promesa de eliminar las restricciones mediante una orden ejecutiva en una de sus primeras acciones como Presidente. Los científicos parecen mantener su ansia por las células madre embrionarias a pesar de que el gran impulso se encuentra en la investigación con las células madre adultas, donde resultados casi milagrosos están convirtiéndose en cosa normal. según Amy Comstock Rick, presidente de la Coalición para el Progreso de la Investigación Médica en Washington, D. C., «el campo [de investigación sobre células madre embrionarias] tiene muchísimo camino que andar».


1. Leong, Wang, Johnson and Gao, «Generation of a prostate from a single adult stem cell», Nature 456, 804-808 (11 diciembre 2008) | doi:10.1038/nature07427.

2. Raaijmakers and Scadden, «Divided within: Heterogeneity within Adult Stem Cell Pools», Cell, Volumen 135, Número 6, 12 diciembre 2008, Pp. 1006-1008.

3. Constance Holden, «Obama Transition: A Fresh Start for Embryonic Stem Cells», Science 12 diciembre 2008: Vol. 322. no. 5908, p. 1619, DOI: 10.1126/science.322.5908.1619.

Salomón pone estas palabras en boca de la Sabiduría: «En verdad, quien me encuentra [a la sabiduría], halla la vida y recibe el favor del Señor. Quien me rechaza, se perjudica a sí mismo; quien me aborrece, ama la muerte» (Proverbios 8:35-36, NVI). En contexto, estaba hablando de la sabiduría de Dios y de Su deleite en Su creación.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Who Wants Embryonic Stem Cells? 17/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

viernes 19 de diciembre de 2008

Peces y reptiles convergen en la navegación magnética

11 diciembre 2008 — Hay dos clases muy diferentes de animales con una capacidad extraordinaria para navegar orientándose por el campo magnético de la tierra: los salmones y las tortugas marinas. Una nueva hipótesis propuesta por científicos en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que aparece publicada en PNAS,1 sugiere que los jóvenes reciben la «impronta» de su signatura del campo magnético local al nacer.


Salmones desovando
Fuente: NOAA

Desde una perspectiva de navegación, algunas de las migraciones más extraordinarias las realizan animales marinos que comienzan la vida en áreas geográficas determinadas, que migran a través de grandes extensiones marinas, y que luego regresan como adultos a sus áreas natales para reproducirse. La manera en que tales animales navegan de regreso a las áreas natales cruzando un océano aparentemente sin indicaciones de ningún tipo ha persistido como un enigma. En este artículo proponemos una nueva hipótesis unificadora para explicar el instinto de regreso al hogar de dos migrantes icónicos de grandes distancias, los salmones y las tortugas marinas. Específicamente, proponemos que estos animales graban el campo magnético que existe en su área natal y usan esta información para volver años después a su región natal, a una zona suficientemente próxima para que mediante pistas locales (olfatorias en los salmones, desconocidas en el caso de las tortugas marinas) los conduzca con mayor precisión a sus ubicaciones de desove o de anidación. Esta hipótesis de grabación magnética, que se centra entre la vinculación ecológica del movimiento entre un factor medioambiental (el campo magnético de la tierra) y la capacidad de navegación, sugiere también la sorprendente posibilidad de que cambios rápidos de ocurrencia natural en el campo magnético ejercen ocasionalmente una intensa influencia en los procesos ecológicos al alterar los movimientos de los animales.


Tortuga verde
Fuente: NOAA

Este artículo fue presentado de manera resumida por Science Daily. En el artículo original, los autores le daban vueltas acerca de cómo y por qué había evolucionado esta asombrosa capacidad:

Independientemente de cómo se lleve a cabo, navegar cientos o miles de kilómetros para reproducirse en una región geográfica determinada no parece ser una ventaja cuando a menudo existen otras ubicaciones apropiadas para la reproducción por el camino. Los costes de estas migraciones resultan considerables en términos de gasto de energía, estrés y riesgo. Para que evolucionase un hábito, los beneficios han se han de corresponder en magnitud. En términos evolutivos, se supone que el instinto de vuelta al hogar apareció debido a que los individuos que regresaban a sus áreas natales para reproducirse tenían un mayor éxito que los que intentaban reproducirse en otros lugares.

Esto dice poco más que el hecho de que los supervivientes sobrevivieron. Todo lo que podían pensar era que hubo condiciones especiales en el medio ambiente que llevaron al éxito evolutivo. Las tortugas tienen que desovar en la tierra. Los autores sugerían que sólo una «pequeña fracción» de las playas son adecuadas en términos de pendiente, temperatura, accesibilidad y otros factores. En el caso de los salmones, la necesidad de desovar en agua dulce los lleva a buscar corrientes de agua sin obstáculos impracticables. Parece que es forzar mucho la realidad el imaginar que tan pocos hábitats fuesen a funcionar, pero lo intentaron:

Para los observadores humanos, un factor irracional de la búsqueda del hogar natal es que los animales a menudo dejan de lado áreas cercanas apropiadas para la reproducción para migrar a grandes distancias hasta sus lugares natales. Por ejemplo, algunas tortugas marinas se alimentan en áreas adyacentes a playas de anidamiento usadas por su misma especie, pero a pesar de ello migran a largas distancias para anidar en otros lugares; de forma parecida, los salmones, cuando se dirigen a sus propios ríos natales, a menudo nadan dejando a un lado otros ríos donde desovan grandes poblaciones de sus coespecíficos. Desde la perspectiva del animal, sin embargo, la evaluación de la idoneidad de un área no familiar para la reproducción puede ser muy difícil. Una tortuga que sale arrastrándose del mar para anidar probablemente no pueda saber que hay cerca una gran población de zarigüeyas, que consumirán sus huevos después que ella se vaya, y los salmones que pasan de largo la desembocadura de un río desconocido pueden ser incapaces de determinar si hay áreas apropiadas para el desove cien kilómetros río arriba, o en su lugar una cascada imposible de salvar.

Bajo tales condiciones, en las que el hábitat reproductivo idóneo es escaso y la producción reproductiva puede quedar fuertemente afectada por factores difíciles de evaluar, quizá no sea sorprendente que la selección natural haya favorecido a los individuos que regresan a sus áreas natales para reproducirse. De hecho, la misma existencia de un animal adulto confirma que su región natal tiene los atributos necesarios para una reproducción con éxito, una certidumbre que no puede proporcionar ninguna otra región.

Pero los autores no preguntan si un salmón o una tortuga tienen la capacidad de considerar una perspectiva o de evaluar nada, y para empezar no preguntan cómo la capacidad de navegación de gran precisión pudo llegar a evolucionar. Si algunos coespecíficos consiguen reproducirse en las cercanías, la selección natural ha tenido que favorecer a la vez la migración a largas distancias y la permanencia cerca de la región de alimentación. Su hipótesis admite que los cambios en el campo magnético de la Tierra fuerza a cambios en las ubicaciones de reproducción. En tal caso, ¿por qué algunas especies cambian y otras se aferran a las antiguas ubicaciones? ¿Y cómo llegaron dos tipos muy diferentes de animales a converger en la adquisición de las mismas capacidades de navegación? Con todas estas maravillosas capacidades y estos desconcertantes fenómenos, tuvieron que admitir que incluso los animales humanos encuentran «difícil evaluar» tales cosas.


1. Lohmann, Putnam and Lohmann, «Geomagnetic imprinting: A unifying hypothesis of long-distance natal homing in salmon and sea turtles», Proceedings of the National Academy of Sciences EE. UU., 9 diciembre 2008, vol. 105, no. 49, pp. 19096-19101, doi: 10.1073/pnas.0801859105.

La hipótesis que formulan los autores ni siquiera comienza a explicar los asombrosos logros de estos animales. Decir que tienen una «capacidad de navegación» no nos dice nada de cómo surgió esta capacidad. Es absurdo decir que la «misma existencia de un animal adulto confirma» que la selección natural produjo esta capacidad. Pienso, luego soy; soy, por tanto la selección natural me produjo, pienso.

Y así siguen sembrando la confusión: «Una vez aparece, el instinto de la vuelta al hogar natal tiene importantes implicaciones para la estructura poblacional», dicen ellos. Una vez aparece. Muy bien, que nos hablen acerca de esto. Aparentemente, un milagro del azar sacó esto de una chistera detrás de alguna cortina. Nos piden que imaginemos una familia de salmones en un cierto río tratando de resolver este juego de la navegación. «Una vez aparece», nos dicen, el resto es fácil. Y luego nos enteramos de que «han evolucionado especializaciones que potencial la supervivencia en el río al que pertenecen». Bien, acaban de ocurrir más milagros cuando no estabas mirando. (Pista: estaban escondidos detrás del verbo en voz pasiva, «han evolucionado».) Ahora el Sr. Darwin nos proporciona la dinámica con un esquema de comercialización que se refuerza a sí mismo: «Estas adaptaciones pueden a su ver reforzar los beneficios del regreso al hogar natal, porque los peces que vuelvan a los ríos natales estarán mejor adaptados a sus lugares natales que a otras regiones, y los extraviados tendrán menos éxito que los peces locales». ¿De veras? ¿Por qué? ¿Acaso no acababan de decir que los coespecíficos medran bien sin la larga navegación? ¿Es realmente tan adaptativo un cambio en el olor de una cierta corriente de agua en unas pocas partes por mil millones que la familia de peces morirá si no salta cataratas durante muchos kilómetros para llegar allí?

Luego nos decían que un cierto pequeño porcentaje se extravía del hogar natal original. Bien, entonces, ¿por qué los tradicionalistas siguen pagando el coste de recorrer todo el camino para ir al hogar del tatarabuelo del tatarabuelo si hay un lugar más cercano e idóneo? La grieta en un vaso llevaría al vaciado de todo el material original a lo largo de millones de años.

Oigamos su cuento acerca del Salmón Pródigo, donde la selección natural juega el papel del heroico Padre Darwin, que siempre acoge a los datos errados en sus brazos explicativos:

Desde una perspectiva ecológica, el extravío respecto a las regiones natales es crucial, porque sin ello, nunca se colonizarían nuevos hábitats [¿Y qué, entonces? ¿a quién le iba a preocupar?]. En el caso de los salmones, Quinn ha formulado la hipótesis de que el extravío, como la vuelta al hogar, están bajo control genético [esto sería diseño inteligente] y se mantienen en un equilibrio dinámico dentro de las especies y de las poblaciones. Según este [dudoso] razonamiento, la selección natural favorecerá [personificación] una vuelta precisa al hogar natal en áreas en las que las ubicaciones de desove sean de una constante elevada calidad [criterio] año tras año. Sin embargo, en áreas donde la calidad de las ubicaciones de desove varíe mucho en diferentes años, la selección natural debería favorecer [personificación] a las hembras [sexismo; se precisa de la colaboración del macho] que producen alguna descendencia que regresa al hogar y otra que se extravía; esta estrategia [concepto de diseño inteligente] maximiza la probabilidad de que al menos algo de la progenie encontrará regiones favorables a las que regresar para reproducirse.

Lo que aquí tenemos es una explicación pasiva, no activa. «Se ve un efecto, por tanto, la causa tiene que haber sido la evolución». No explican cómo se originó la capacidad, ni cuáles son los «controles genéticos» ni cómo se originaron. Quizá un banco de pececillos sufrió una mutación y no pudo volver al hogar, decían luego los autores. ¿Y en tal caso? Esto solo significa que otras ubicaciones funcional igual de bien para la crianza. Todos hemos visto las fotos de salmones saltando cataratas y esquivando osos sólo para llegar exhaustos al arroyo exacto del abuelo, justo con la energía para desovar y morir. ¿Para qué pagar este enorme coste si aguas abajo hay abundantes pabellones de maternidad? ¿Y por qué la selección natural no favoreció a los salmones que aprendieron a criarse en el océano? Si se hubiera observado tal cosa, sin duda alguna encontraríamos a un evolucionista listo con una historia acerca de cómo la selección natural «favoreció» tal desarrollo.

¿Y acaso no habían dicho que los cambios en el campo magnético pueden alterar la capacidad de los animales para encontrar su lugar natal? Desde luego que lo habían dicho. Habían dicho que el fenómeno de las inversiones podría causar «considerables trastornos ecológicos, en los que extravíos en masa llevan a contactar entre sí a poblaciones anteriormente aisladas y a animales incapaces de localizar sus lugares natales a descubrir y colonizar nuevas áreas (que luego posteriores generaciones pueden ubicar de forma fiable al estabilizarse el campo magnético y hacerse posible una vez más el regreso al [nuevo] hogar natal)». Contemos los milagros en este pasaje. Los milagros evolutivos son como los cigarrillos. Una vez empiezas a inhalarlos, es difícil desacostumbrarse.

Hay más rompecabezas evolutivos que ni siquiera han intentado abordar. Los salmones pueden oler sus aguas de desove en partes por mil millones, y muchos kilómetros, superar muchos obstáculos, para llegar al punto exacto en el que fueron una vez pececillos acabados de desovar hace años. Las tortugas navegan de manera impecable atravesando el mar. La mera posesión de una grabación magnética del «punto final» no explica cómo los animales pueden detectar el campo magnético de la tierra con tal precisión y orientarse desde el punto A hasta el punto B para llegar precisamente a una playa o a un río determinados. La hipótesis que proponen no explica cómo programan el día en el que inician su viaje para llegar allí a tiempo para poner sus huevos.

Otro fenómeno extraordinario es que esta capacidad de regreso al hogar aparece perfeccionada en dos órdenes sumamente diferentes: peces y tortugas. En la teoría de la evolución, este rasgo tuvo que adquirirse bien mediante algún milagro en un antecesor común de los peces y de las tortugas, y luego se tuvo que retener selectivamente en estos dos géneros mientras que otras especies perdían esta capacidad, o bien tuvo que «aprenderse» de manera independiente gracias a un vago concepto de «evolución convergente». Afortunadamente, los autores nos ahorran la repetición del término milagro.

Sin duda, a los evolucionistas les parece que este es un espléndido trabajo. Se felicitan a sí mismos y se ríen de los insensatos creacionistas que emplean la falacia del Dios de los vacíos, mientras que ellos han usado la «ciencia» para explicar el mundo que les rodea: entendiéndose por «ciencia» el arte narrativo que evolucionó desde una fogata de campamento hasta la actual sofisticación de cuentismo. Otra realidad desconcertante de la naturaleza ha sido domada por la capacidad maravillosa de una teoría científica consagrada por el paso del tiempo: la selección natural, la profundísima idea de que los sobrevivientes sobreviven. La evolución ha recorrido las peligrosas aguas de las desconcertantes observaciones. Unas preguntas comprometidas pueden dar lugar a «un considerable trastorno» de la teoría, pero siempre habrá científicos capaces de encontrar nuevos hábitats de cuentismo que colonizar de modo que la teoría perviva.

Mientras, han estado utilizando recursos de reflexión y racionalidad que habían recibido como un don; pero en lugar de mostrarse agradecidos al Creador, se envanecieron en sus razonamientos y oscurecieron su entendimiento en su enfrentamiento con la realidad. Y todo ello debido a que:

«... tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No se trata de que los métodos y las instituciones de la ciencia nos obliguen de alguna manera a aceptar una explicación material del mundo fenomenológico, sino al contrario, que estamos obligados por nuestra adhesión previa a las causas materiales a crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones materiales, no importa cuán contrarias sean a la intuición, no importa lo extrañas que sean para los no iniciados. Además, este materialismo es absoluto, porque no podemos permitir un Pie Divino en la puerta

Richard Lewontin, en
New York Review of Books
(9 de enero de 1997, p. 31).


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Fish and Reptiles Converge on Magnetic Navigation 11/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

Las polillas encuentran la dirección a oscuras y contra el viento

Una polilla pesa poco más que un trozo de papel, pero hace cosas que no puede hacer ningún papel llevado por el viento: puede navega con y contra el viento para llegar adonde necesite ir.

Polilla plateada (Autographa gamma)
Fuente: Wikipedia Commons

Science Daily comunicaba una investigación de científicos del Reino Unido que usaron un «radar entomológico» para seguir adónde van estos pequeños insectos en la oscuridad de la noche. Su material de investigación eran polillas plateadas que migran volando alto en el aire a lo largo de cientos de kilómetros hacia sus terrenos de reproducción. Estas polillas, según descubrieron, «dependen de unas sofisticadas conductas para controlar su dirección de vuelo, y acelerar sus viajes de largas distancias a lugares apropiados para la siguiente generación de polillas». La investigación se publicó en Current Biology.1

Los científicos no se sintieron excesivamente sorprendidos de que las polillas emprendan el vuelo en los días más favorables y que usen el viento de forma ventajosa. Lo que fue sumamente inesperado fue que las polillas no están a merced de los vientos. Dice el artículo: «las polillas corrigen el rumbo cuando la dirección del viento gira sustancialmente en dirección diferente».

Esta capacidad, la compensación por la deriva del vuelo, se había observado en insectos de vuelo bajo como las mariposas. Que las polillas lo hagan a gran altura en el aire en la oscuridad de la noche significa que «las polillas han de tener un mecanismo de orientación» parecido al que se encuentra en aves migratorias. Aunque esta investigación estuvo limitada a esta sola especie, sugerían que «estos mecanismos podrían estar ampliamente distribuidos entre insectos voladores migrantes grandes».

Los investigadores calculaban que las polillas plateadas que estudiaron podían viajar 300 km por noche, alcanzando velocidades de 30 km por hora. La manera en que consiguen tal logro no está clara. ¿Explicaron acaso cómo la evolución produjo la capacidad de direccionamiento en el vuelo en los insectos de manera independiente de la de las aves? No: sencillamente, lo dieron por supuestos. «Tomados en conjunto, nuestros resultados exponen que las polillas migratorias han evolucionado un conjunto de conductas para facilita migraciones con éxito a áreas temporales de crianza y de hibernación».


1. Chapman, Reynolds, Mouritsen, Hill, Riley, Sivell, Smith y Woiwod, «Wind Selection and Drift Compensation Optimize Migratory Pathways in a High-Flying Moth». Current Biology, Volumen 18, Número 7, 8 abril 2008, Pp. 514-518.

Al final del comunicado de prensa, añadieron una mención sobre la tesis del calentamiento global. ¿No hubiera sido mejor centrarse en la extraordinaria evidencia de designio que esto comporta? ¿Puede el lector imaginar una máquina ligera como una pluma que sabe cómo navegar en el aire? Y aquí no vamos a considerar cómo unas maravillas semejantes pudieron evolucionar separadamente en aves e insectos, que están tan alejados entre sí en el supuesto árbol de la vida de Darwin (11/04/2008).

Ejercicio: Proponemos al lector que haya una lista del hardware y del software que tendría que añadir a un trozo de papel de 5 cm llevado por el viento para hacerlo capaz de llegar a un punto preciso a 300 km de distancia. Crédito extra: Añadir a la lista cuántos más artículos de hardware y de software tendría que incorporar en el papel para que se reprodujese con copias que pudiesen volar de vuelta al origen, sin haberlo nunca visto antes. Observemos que esto implica un requisito adicional: el hardware tiene que ser lo suficientemente ligero para que el trozo de papel no se precipite al suelo por su propio peso.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Moths Navigate in the Dark Against the Wind 12/04/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación:
Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (69): Las mariposas Monarca en el simulador de vuelo, II


Mariposa Monarca (Danaus plexippus)
Fuente: Wikipedia Commons

¿Cuánto software puede caber en la cabeza de una mariposa? Los científicos se encuentran otra vez asombrados ante la capacidad de navegación de las mariposas Monarca. En el artículo anterior del mismo título (del 9/7/2002), comunicábamos acerca de cómo unos investigadores canadienses usaron un simulador de vuelo hábilmente diseñado para someter a prueba la navegación de la mariposa monarca con referencia a la posición del sol. Ahora, usando una versión mejorada del anterior «simulador de vuelo de mariposas», con controles para la longitud de onda y polarización de la luz, un equipo internacional publicaron en Neuron1 que el componente ultravioleta de la luz solar es crítica para su navegación (véase resumen en EurekAlert). Se descubrió que la pequeña cantidad de luz UV que traspasa la atmósfera protectora de la Tierra conecta también el reloj circadiano de la mariposa con su capacidad de orientarse. Esto dota a la mariposa Monarca de un «compás solar con compensación temporal». Con este dispositivo de navegación de alta tecnología, una mariposa Monarca puede mantener su curso a lo largo del día, según va cambiando continuamente la posición del sol. Otro sistema cerebral detectado por el equipo podría regular el sistema hormonal del insecto «para inducir la longevidad necesaria para extender su supervivencia en sus terrenos de hibernación en México». Un software muy sofisticado para un cerebro de insecto.


1Sauman et al., ”Connecting the Navigational Clock to Sun Compass Input in Monarch Butterfly Brain,” Neuron, Vol 46, 457-467, 5 May 2005,

Es innegable que estos comportamientos son producto de programación, de un software que los determina. Los autores realizaron un breve análisis filogenético de genes detectores de la luz entre las mariposas, pero aparte de esto nunca mencionan la evolución. No intentan explicar cómo un compás solar con compensación temporal, un reloj circadiano, un sistema hormonal y un sistema de dispositivos y software de direccionamiento en vuelo pudieron surgir mediante un proceso neodarwinista de mutaciones al azar y selección natural. Los diseñadores inteligentes humanos de sistemas de direccionamiento y control se quedan maravillados y con una sensación de humildad ante la mariposa Monarca, y se llenan de un asombro mayor que cuando eran niños ante esta maravillosa criatura.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - The Monarch Butterflies in the Flight Simulator, II 9/05/2005
Redacción: David Coppedge © 2005 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (68): Cómo calibran los pájaros sus mapas de navegación

Tres investigadores siguieron pájaros en su ambiente natural y llegaron a la conclusión de que «los tordos voladores nocturnos mantienen su rumbo usando un compás magnético, que calibran con el sol poniente antes de emprender vuelo cada atardecer». Este equipo de tres investigadores capturó tordos en Illinois y les aplicó unos pequeños transmisores de radio, y luego siguieron su vuelo hasta una distancia de 1.100 kilómetros. Engañándolos con falsos campos magnéticos, pudieron desviarlos de su curso. Pero después de cada puesta de sol, los pájaros volvían al rumbo correcto, tras haber aparentemente recalibrado sus mapas mediante la posición del sol. Erik Stokstad, al comunicar esta investigación, añade más detalles interesantes:

Tordo (Turdus merula)
Fuente: Wikipedia Commons

Este trabajo puede explicar por qué las aves no se pierden cuando cruzan el ecuador. Esto había sido un enigma, porque los pájaros no pueden distinguir el norte magnético del sur magnético. Más bien, comprueban la inclinación de las líneas de campo en relación con el suelo; los ángulos se hacen más pendientes cerca de los polos. Un ave que emplease sólo su compás magnético tendría el riesgo de verse dirigida hacia atrás al aproximarse al ecuador, pero al calibrarlo con la puesta de sol se mantendría en su rumbo apropiado. Naturalmente, la posición de la puesta del sol cambia con la latitud y con la estación, pero Wikelski cree que los pájaros pueden corregir esto mediante un reloj biológico que les dice el tiempo del año en que se encuentran.

Esta es la primera vez que se han seguido pájaros en su orientación en su ambiente natural. Este equipo debe haber tenido una apariencia curiosa persiguiendo pájaros con «una antena de un metro de altura montada sobre un viejo Oldsmobile de 1982». Según Stokstad, «Muchas noches, el equipo se vio estorbado cuando unas suspicaces patrullas de la policía hacían parar este automóvil repleto de dispositivos electrónicos».

En inglés, puede seguir leyendo en National Geographic News.


1Erik Stokstad, «Songbirds Check Compass Against Sunset to Stay on Course», Science Vol 304, Número 5669, 373, 16 abril 2004, [DOI: 10.1126/science.304.5669.373a].

De modo que hay múltiples niveles de corrección y calibración involucrados en esta alucinante capacidad de estos diminutos cerebros de pájaros de usar indicaciones naturales para migrar por enormes distancias sin fallos, volando día y noche, al norte y al sur, al este y al oeste. Nuestras más expresivas felicitaciones a estos emprendedores científicos que se arriesgan a ser arrestados para descubrir estas asombrosas maravillas en el reino animal para que nosotros las podamos disfrutar y ponderar.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - How Birds Calibrate Their Navigating Maps 17/04/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

AIP (67): Los animales tienen un «diseño redundante» para la navegación

Los animales nos superan de en muchos sentidos, pero una capacidad que debería darnos una lección de humildad es la navegación animal. De arañas a ratones, de pájaros a abejas, la capacidad de los animales para orientarse es verdaderamente asombrosa, y James L. Gould de Princeton ha aumentado nuestro conocimiento de hasta qué punto en un corto artículo en Current Biology (23 marzo 2004).1


Abeja melífera
Fuente: Wikipedia Commons

Comienza explicando que la navegación es mucho más que solo saber en qué dirección se debe ir: «Casi todos los animales se desplazan con una orientación», dice, «pero la navegación es más que esto: es el movimiento dirigido hacia un objetivo, en oposición a dirigirse hacia o alejándose de, digamos, la luz o la gravedad. La navegación involucra el procesado neural de entradas sensoriales para determinar una dirección y quizá la distancia». Como ejemplo, menciona cómo las abejas tienen que corregir según la posición del sol de mañana a tarde. Esto implica mucho más que una orientación en base de un ángulo fijo. La abeja ha de usar una información sensorial cambiante para mantener su mapa interno.

Gould menciona cuatro piedras de tropiezo que impidieron que los primeros investigadores apreciasen las capacidades de navegación de los animales. Aparentemente, los investigadores daban por supuesto que la selección natural era suficiente para explicar todos estos fenómenos. Escribe: «Diversas tendencias que contemplaban de manera favorable la selección natural y que desconfiaban de la imaginación humana caracterizaron los primeros estudios sobre navegación [animal]». Las piedras de tropiezo que tuvieron que superar los investigadores incluyen:

  1. Amplitud de los espectros: Los primeros investigadores suponían que los animales estaban limitados a las percepciones de nuestros propios sentidos humanos, pero descubrieron que pueden utilizar toda una variedad de estímulos que son invisibles para nosotros: luz ultravioleta, luz infrarroja, campos magnéticos, campos eléctricos, feromonas químicas, vibraciones ultrasónicas y vibraciones infrasónicas. Éramos «ciegos a nuestra propia ceguera», dice, «y no hay razón alguna para suponer que la lista está completa».
  2. Complejidad: Otra «tendencia paralizadora» de los primeros investigadores era «lo que el pionero en los estudios de navegación, Donald Griffin, calificó como nuestro innato “filtro de simplicidad”: el deseo de creer que los animales actúan de la manera menos compleja posible». Quizá esto se debiera a nuestro propio orgullo de posición, pero según Gould, deberíamos adoptar una postura de humildad:

Sin embargo, la experiencia nos dice que los animales cuyas vidas dependen de una navegación precisa están uniformemente diseñados con sistemas redundantes. No solo consiguen generalmente extraer más información de los estímulos que les rodean que nosotros podemos, o usar estímulos más exóticos o más débiles de lo que encontramos concebible, sino que generalmente están dotados de estrategias alternativas —una serie de dispositivos suplementarios entre los que van cambiando dependiendo de cuál les proporciona la información más fiable.

  1. Recalibración: Los primeros estudios suponían que los animales sólo tenían que aprender un truco una vez (un fenómeno llamado impronta, que es cierto en algunos animales de corto período de vida.) Luego descubrieron que algunos animales pueden recalibrar sus instrumentos.
  2. Cognición: La escuela de psicología conocida como conductismo, y que niega el instinto, «impone un techo sobre el máximo nivel de actividad mental sometida a una investigación legítima», dice Gould a modo de reproche. Como resultado de este prejuicio, «la mayoría de investigadores ignoraron deliberadamente o denigraron las pruebas de procesamiento cognitivo en los animales navegantes». Gould admite que no todos los animales exhiben intervención cognitiva. Pero luego presenta una contraacusación muy antidarwinista: «Sin embarog, las evidentes capacidades de las arañas cazadoras y de las abejas melíferas para planificar nuevas rutas dejan igualmente claro que la distancia filogenética respecto al hombre no es ninguna guía cierta acerca de la sofisticación de las estrategias de orientación de una especie».
  3. Da un ejemplo: «Uno de los problemas que heredamos del conductismo fue el supuesto de que la conducta exploradora ha de ser recompensada. Sin embargo, muchas especies examinan sus alrededores de manera voluntaria, y, de hecho, lo hacen muy detalladamente» (Véase el ejemplo que se da más abajo de los ratones.)

Contemplemos algunos de los ejemplos tipo «Aunque le cueste creerlo» que Gould expone en el artículo:

  • Abejas melíferas: Aquí tenemos un ejemplo de selección de señales de entrada para conseguir la información más fiable. «Por ejemplo, una abeja melífera puede lanzarse hacia su objetivo usando su compás solar con compensación de tiempo. Cuando una nube cubre el sol, puede cambiar a inferir la posición del sol mediante patrones UV en el cielo y decidir un minuto después por una estrategia de seguimiento de mapa cuando encuentra un punto de referencia en el terreno. Finalmente, puede ignorar todas estas señales cuando se acerca lo suficientemente a su objetivo para detectar los olores o las claves visuales que proporcionan las flores.
  • Ratones: Aquí tenemos un ejemplo de «diseño redundante» al que se refería Gould. Muchos animales del campo, como los ratones, exhiben un intenso impulso a adquirir información acerca de sus alrededores por adelantado de cualquier necesidad, tanto si consiguen una recompensa inmediata (como esperaría el conductismo) como si no. «Consideremos los ratones», dice:

que no sólo galopan sin fin en ruedas sin fin, sino que en realidad prefieren las dificultades, como «ruedas» cuadradas o ruedas con barreras que tienen que saltar. Dado un laberinto tridimensional de tubos opacos de 430 metros de longitud, los ratones aprenderán el camino más corto en el espacio de tres días, y ello sin recompensa alguna.

La navegación exige una dirección determinante:

Esto se puede lograr de dos maneras, y los ratones usan las dos: pueden usar otro punto de referencia almacenado en su mapa mental y triangular la dirección del objetivo, o pueden usar un compás independiente de puntos orográficos de referencia como el campo magnético de la Tierra.

—y eso que nunca se incorporaron a los Boy Scouts. Lo que es más, los ratones «también pueden navegar a la perfección, incluso si el hábitat no les proporciona puntos de referencia útiles. Recuerdan la dirección y la longitud de cada etapa de su viaje fuera del origen, e integran el resultado cuando están listos para volver al hogar», incluso aunque carezcan de un rastro de migajas de pan.

  • Palomas: Las horas diurnas les proporcionan indicaciones celestes. «... una vez ha memorizado la relación entre el azimut y la hora del día», dice Gould, «este animal posee un compás sumamente preciso». Todos hemos oído de las hazañas de navegación de las palomas mensajeras. Pueden discernir la luz ultravioleta (UV), que acentúa los patrones de polarización de la luz difusa, para dibujar su mapa mental, y para añadirle datos individuales como «el promedio de los intentos de una noche de escapar de una jaula, o alguna otra medición direccional». Las indicaciones les ayudan a derivar un vector medio, con la dirección que apunta al objetivo, y la longitud que representa la dispersión. Cuando todas las indicaciones quedan alineadas, consiguen su rumbo.
Paloma mensajera
Fuente: Wikipedia Commons

  • Aves migratorias: Las aves que migran entre el territorio de anidación y el terreno de hibernación pueden usar indicaciones solares, estelares, campos magnéticos y puntos de referencia del terreno para encontrar su camino. No sólo esto, sino que pueden recalibrar las entradas de señales con relación a cambios estacionales, latitud y longitud. Esto exige recalibración:

Para inferir el punto polar a través de nubes entreabiertas, es necesario actualizar el mapa celeste del animal. Y al desplazándose los migrantes hacia el sur en el otoño, aparecen nuevos conjuntos de estrellas en el cielo meridional, mientras que las estrellas septentrionales se deslizan debajo del horizonte. Evidentemente, los cambios tanto de estación como de latitud hace esencial el reaprendizaje de las estrellas. Sólo recientemente se ha demostrado esta constante actualización.

De hecho, y por razones desconocidas, «los migrantes nocturnos calibran su estrella polar con el polo magnético. En lugar de simplemente adoptar el punto polar como la guía verdadera, las aves recalibran constantemente el polo magnético en relación con el polo geográfico, y luego el polo geográfico en relación con el polo magnético».


Tortuga verde sobre un coral, Hawai
Fuente: Wikipedia Commons

  • Latitud: los peces, las tortugas, las langostas espinosas y las aves determinan todos su latitud por el ángulo del campo magnético. «En teoría,» dice Gould, «los animales podrían obtener la misma información a partir de la elevación del sol a mediodía, pero no conozco de ningún caso en el que se emplee esta tradicional solución humana.» Estos bichos deben saber algo que nosotros no sabemos.
  • Longitud: los chochines, las palomas, los tiburones, salmones, las tortugas y las langostas espinosas han llegado a resolver todos ellos un problema de navegación que «constituyó un problema fundamental de los navegantes humanos hasta época muy reciente», el problema de determinar la longitud. ¿Cómo pueden conocer la distancia de este a oeste? ¿Cómo pueden los chochines encontrar el camino de vuelta sin fallo alguno hasta el mismo nido, después de un largo vuelo en un tiempo diferente del año del que partieron? «La respuesta patente a este enigma la da un sentido de mapa», responde Gould. El campo magnético de la tierra proporciona a la vez un mapa y un compás —precisamente los instrumentos necesarios si le dejan a alguien en un lugar desconocido.
  • Otra vez las palomas: Cuando las palomas mensajeras dan una vuelta antes de emprender el vuelo de vuelta al hogar, están leyendo el mapa local de gradientes magnéticos y extrapolándolo del que aprendieron en su punto de origen. ¿Cómo detectan las palomas el campo magnético de la tierra? Sucede que tienen granos de magnetita en la cabeza, en el seno etmoidal. Mediante experimentos se ha demostrado que las anomalías magnéticas hacen desorientar a estas aves. Un intenso pulso magnético puede causar un grave daño a su compás. Pero si se vuelve a magnetizar el órgano poniéndolo en un campo magnético, el ave regresa a la normalidad.

Gould concluye observando dos de los mayores desafíos para los investigadores que estudian la navegación de los animales: (1) la naturaleza del sentido de mapa, y (2) la cuestión del recalibrado, que sigue siendo un enigma. «La interacción de estos programas específicos de aprendizaje,» promete, «sin duda alguna que abriga muchos magníficos secretos.»


1James L. Gould, «Magazine: Animal Navigation»” Current BiologyVol 14, R221-R224, 23 March 2004.

Maravilloso. Gracias, Dr. Gould. Este artículo no contiene en absoluto ninguna indicación acerca de cómo pudieron haber evolucionado estas capacidades; en realidad, contiene un par de golpes contra el concepto de que la selección natural pudiera explicarlas, o que la capacidad tenga correlación con «la distancia filogenética». Esto es sorprendente, considerando que James L. Gould es miembro del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva en Princeton. Igualmente hubiera podido ser escrito por el Dr. Gary Parker del Instituto de Investigación de la Creación. Es una maravilla que los directores de Current Biology hayan dejado pasar este artículo sin el imprescindible pellizco de incienso a Charles Darwin.

Observemos que estas refinadísimas y precisas capacidades de navegación son posesión de una amplia variedad de animales: mamíferos (p. ej., ratones), insectos (p. ej., mariposas Monarcas — véase 23/05/2003 y 9/07/2002), aves (p.ej., los chorlitos dorados del Pacífico, que pueden navegar por el mar abierto a las islas Hawai sin haberlas nunca visto antes), reptiles (p. ej., tortugas marinas), crustáceos (p. ej., langostas), y peces (p. ej., los salmones). Las capacidades no aumentan con el supuesto progreso evolutivo: por ejemplo, la langosta gana el premio de mapas magnéticos (véase La langosta espinosa se lleva el premio a la navegación). Hasta las bacterias y las plantas pueden orientarse mediante indicaciones ambientales. Los humanos fueron dotados de la capacidad de desarrollar instrumentos que pueden hacer navegar una sonda espacial a Saturno, pero debemos ciertamente quedar maravillados ante el Dios que ha podido introducir en el cerebro de un pájaro una tecnología que supera a la de la NASA. Este artículo nos muestra que la película documental «Seres increíbles que desafían a la evolución» podría llegar a transformarse en una serie sin fin. Para más ejemplos, haga click en la etiqueta complejidad biológica.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Animals Are “Overengineered” for Navigation 23/03/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

jueves 18 de diciembre de 2008

AIP (66): La langosta espinosa se lleva el premio a la navegación


La langosta espinosa del Caribe
Fuente: Wikipedia Commons

Las langostas espinosas del Caribe son los mejores navegantes conocidos; usan el campo magnético de la tierra para determinar su ubicación, incluso cuando se las desplaza a un territorio desconocido. Este asombroso descubrimiento se comunica en National Geographic News. Los científicos quedaron sorprendidos de que un animal con un sistema nervioso aparentemente tan simple pudiera ser tan diestro en lo que hace a la verdadera navegación. Larry C. Boles de la Universidad de Carolina en Chapel Hill declaró a National Geographic: «Creo que una cuestión importante es el pensamiento general de que los invertebrados, debido a sus sistemas nerviosos relativamente simples, pudieran no tener la necesaria capacidad mental para realizar este tipo de cosas». Las langostas, por lo que parece, mantienen mapas magnéticos que les ayudan a conocer su ubicación. Boles y su colega Kenneth g. Lohmann cubrieron los ojos de las langostas con cubiertas de caucho y las pusieron en tanques recubiertos con imanes; comunicaron sus observaciones en el número de 2 de enero de Nature. No saben exactamente cómo las langostas pueden usar los mapas magnéticos: «La manera precisa en que lo hacen queda por determinar».

Este es sólo uno de muchos ejemplos en el mundo de lo viviente de organismos considerados simples o primitivos que realizan proezas superiores a la tecnología humana. Siga la etiqueta complejidad biológica para muchos otros ejemplos, de mamíferos a aves a peces a insectos, y a seres unicelulares.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - And the Award for Navigation Goes to: Mr. Spiny Lobster 6/01/2003
Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 -
www.sedin.org

martes 16 de diciembre de 2008

La aplicación del método científico a la prehistoria

10 diciembre 2008 — ¿Qué podría ser más científico que el método científico? Un científico observa un fenómeno que no ha sido explicado. Recoge datos, los analiza, propone una hipótesis para explicarlos, y somete la hipótesis a prueba. Los resultados se publican en una revista con revisión paritaria. Misión cumplida, ¿verdad? Presentamos aquí dos artículos sobre dos fenómenos muy diferentes —uno acerca de la geología de Marte, otro que trata acerca del ADN. Ambos artículos siguen el método científico que acabamos de bosquejar. ¿Consiguen explicar los fenómenos? Si es así, ¿hasta qué punto son fiables estas explicaciones?


Capas en el cráter Becquerel, Marte
Fuente: NASA

  1. Los estratos de Marte. La sonda Mars Reconnaissance Orbiter fotografió estratos espaciados con regularidad en afloramientos en el interior del cráter Becquerel en Marte. Seis científicos planetarios consideraban razones de por qué estratos repetitivos de 10 metros de grosor se encontraban amontonados en montones de cien metros con una relación de 10:1. «Esta repetición probablemente apunta a una naturaleza cíclica de las condiciones ambientales, posiblemente como resultado de un forzamiento astronómico», sugirieron en la revista Science.1
  2. ¿Qué clase de fuerzas astronómicas están disponibles? Los ciclos diario, anual y de mareas vienen a la mente, pero en Marte también hay una inclinación del eje con un ciclo de 100.000 años. Este ciclo está además modulado por influencias cada 2,4 millones de años. Los investigadores escogieron los ciclos de largas edades como la explicación de las capas sedimentarias. «Si la deposición fue forzada por variación orbital, las rocas pueden haber sido depositadas a lo largo de decenas de millones de años». La conclusión fue redactada en un comunicado de prensa del Jet Propulsion Laboratory titulado «NASA Orbiter Finds Martian Rock Record With 10 Beats to the Bar [El Orbiter de la NASA encuentra un registro marciano en las rocas con 10 tiempos por compás]».
  3. Sin embargo, el equipo tuvo que hacer algunas suposiciones antes de proponer su explicación. No podían creer que capas de 10 metros pudieran acumularse en un año. «En cambio,» decían ellos, «la deposición en frecuencias orbitales (~100,000 años) supone una modesta velocidad de acumulación de ~100 µm por año.» «Este valor permite la acumulación y erosión alternativa del sedimento a escalas más breves de tiempo, lo que exige sólo que la deposición neta sea aproximadamente constante a lo largo de largas escalas de tiempo.» También tuvieron que suponer que el ciclo de oblicuidad era relativamente constante, «aunque se desconoce la historia antigua debido a la naturaleza caótica de la oblicuidad a lo largo de grandes escalas de tiempo». Este patrón, explicaba el comunicado de prensa, apareció debido a las variaciones rítmicas en los tamaños de las partículas debido a vientos cambiantes al variar el clima en un 10% cada ciclo de 100.000 años, «o debido a cómo las partículas quedaron cementadas entre sí después de su deposición».
  4. Con una explicación a disposición, los científicos ofrecieron algunas predicciones que podrían extender la interpretación de la historia de Marte:

La identificación de señales cuasi-periódicas dentro de estos terrenos estratificados proporciona un posible cronómetro relativo dentro del registro marciano de las rocas. Las variaciones orbitales resaltan como un posible impulsor de la cuasi-periodicidad observada, aunque la identificación definitiva de los ciclos demandará información adicional. Asimismo, mientras un escenario eólico proporciona un claro vínculo con el forzamiento orbital, el modelo específico de formación permanece incierto. La determinación de las escalas temporales de formación proporciona en último término una calibración para la interpretación de la historia geológica de Marte. Con la suposición provisional pero razonable de que se precisó de alguna agua para litificar los depósitos de Arabia, la sugerencia de una naturaleza cíclica orbital implica que puede haber estado activo un ciclo hidrológico al menos de forma intermitente a lo largo de millones de años. En contraste con las condiciones catastróficas de la superficie que se infieren por los cráteres de impacto y los canales de drenaje, esta intensa naturaleza cíclica observada en el registro rocoso marciano describe un medio fundamentalmente más predecible y regular en el remoto pasado.

  1. Intrones del ADN: Desde el telescopio pasamos al microscopio, y llegamos a una historia de detectives científicos acerca del ADN. Uno de los misterios del genoma es por qué los genes están intercalados con regiones no codificantes, llamadas intrones, que tienen que ser cortados del ARN mensajero después de la transcripción por una compleja máquina llamada el spliceosoma [o también «Complejo de corte y empalme»] (12/09/2002, 17/09/2004).2 Este fenómeno ha desconcertado a los evolucionistas durante años (3/09/2003, 9/03/2006). Un nuevo artículo de Catania y Lynch en PLoS Biology3 esta semana proponía una nueva hipótesis acerca del origen de los intrones.
  2. La hipótesis es demasiado complicada para describirla aquí, pero se apoya en la competencia entre diversos cofactores proteínicos que asisten en el proceso de la transcripción. Los genes se identifican mediante codones de inicio y codones de paro. Si un codón de terminación prematura (PTC) llega a ser insertado en un gen, convirtiéndolo en no funcional, los cofactores y las máquinas de corrección de código, junto con la selección natural, puede llevar al crecimiento de los intrones a ambos lados del mismo. Los intrones resultan como un artificio de una «comunicación cruzada» entre estos factores. Un gen con un nuevo intrón puede seguir permaneciendo activo, incluso si sus transcripciones en ARN son eliminadas como carentes de sentido mediante un proceso de corrección de código. «Esta clase de alelo puede luego quedar sometido a selección positiva para posteriores mutaciones que mejoran el corte y empalme de la región modificada.» Una vez las transcripciones del alelo sobreviven a la operación de cribado y eliminación, pueden ser todavía seleccionados si el producto proteínico retiene alguna función. Como resultado de este proceso de «intronización», predicen que los nuevos intrones serán cortos, y múltiples de tres, para preservar el marco de lectura. «A no ser que la excisión de la nueva secuencia codificante intronizada tenga unas consecuencias deletéreas de suficiente consideración,» proponen, «la fijación del nuevo intrón puede ser bien selectivamente neutral o promovido por la selección natural.» Su predicción de intrones cortos en múltiples de tres resulta confirmada en seis diferentes genomas eucariotas que comprobaron.
  3. Por simple que parezca esta propuesta, hay muchas complicaciones. No todos los genomas eucariotas contienen intrones, y aquellos que los tienen poseen cantidades muy variables de los mismos. Además, parece que existen intrones muy conservados en regiones no codificantes del genoma (véase ADN: El misterio de los elementos ultraconservados, y El misterio de los elementos ultraconservados - II).
  4. Una hipótesis científica tiene que ser idónea para las excepciones así como para la regla. Los investigadores discurrieron acerca de cómo las regiones no codificantes podían adquirir intrones: o bien habían sido en el pasado regiones codificantes, o bien adolecían de codones de inicio prematuros en su región de inicio, o ambas cosas. En cuanto a los intrones en genes no codificantes de ARN, «se puede postular que acontecimientos endógenos fortuitos pueden en raras ocasiones promover el corte y empalme (splicing) en ARNs no codificantes, de modo que se prevengan estructuras secundarias más perjudiciales». Y por lo que se refiere a los genes de eucariotas que carecen de intrones, quizá se perdieron en algún punto en el tiempo. O, quizá desempeñen una función en la exportación nuclear de las transcripciones, y por ello son resistentes a la adquisición de intrones. «Aunque queda por demostrar, es posible que la abundancia relativa de estos elementos que inhiben el corte y empalme (splicing) desempeñe un papel en el establecimiento de diferentes niveles de abundancia de intrones entre especies eucariotas», añadían. Por ejemplo, dos especies diferentes de levadura difieren desde 470 intrones en una hasta 4.600 en otra. Las moscas del vinagre tienen 38.000; los humanos, 140.000. Ya en los primeros momentos admitieron que «La explicación de las causas y de las implicaciones funcionales de esta irregular distribución demanda comprender por qué de entrada existen los intrones nucleares (“spliceosomales”) y cuál es el origen o los orígenes de estas secuencias—un problema que ha demostrado ser un rompecabezas durante estos últimos 30 años».
  5. Como conclusión, consideraban que su «nueva hipótesis» era al menos un buen punto de partida para explicar este enigma:

A pesar del peligro mutacional asociado con la presencia y proliferación de intrones, sostenemos que, al menos inicialmente, los intrones podrían representar una favorable cuerda de salvamento para un alelo que haya adquirido una mutación perturbadora de los marcos abiertos de lectura [ORFs]. En este sentido, los codones de paro dentro del marco no tienen que ser necesariamente vías muertas, como se cree a menudo, sino más bien secuencias que ocasionalmente facilitan la evolución de la estructura génica eucariota, posiblemente favoreciendo no solo la intronización, sino también procesos como la exonización (siguiendo a una pérdida de un codón de paro prematuro —PTC). Una adicional validación experimental de nuestra hipótesis no sólo daría respaldo a la idea de que las velocidades de aparición/desaparición de los intrones dependen a la vez de la genética de poblaciones y del medio intracelular, sino que también arrojaría luz sobre un sorprendente aspecto de la evolución de la estructura génica eucariota, es decir, el continuado proceso estocástico de conversión mutua entre exones e intrones dentro de los genes.

Dos artículos seleccionados de entre las revistas científicas. Aunque tratan acerca de fenómenos sumamente diferentes, tienen diversas cosas en común. Abordan procesos prehistóricos singulares que no están sujetos a los requisitos científicos usuales de ser reproducibles, observables y susceptibles de prueba; esto es, que incluso si se pueden observar en la actualidad o repetir aspectos parciales de estos fenómenos en un laboratorio, esto no nos garantizaría que los fenómenos en su plenitud fueron producidos de la misma manera en el pasado no observable. Además, estos artículos pueden considerarse como representativos del actual método científico de explicar enigmas de la naturaleza que son supuestamente resultado de causas naturales que han actuado durante enormes eras de millones y millones de años. Los únicos datos disponibles para el estudio en estos casos es el efecto colectivo de múltiples causas que puedan haber actuado en alguna combinación en el pasado. Y esta presentación de conjeturas más o menos fundamentadas es actualmente considerada como ciencia normal.


1. Lewis et al, «Quasi-Periodic Bedding in the Sedimentary Rock Record of Mars», Science, 5 diciembre 2008: Vol. 322. no. 5907, pp. 1532-1535, DOI: 10.1126/science.1161870.

2. Los procariotas tienen intrones del «Grupo I» que son autocortantes»; los eucarotas tienen intrones del «Grupo II» que son cortados por el spliceosoma.

3. Francesco Catania y Michael Lynch, «Where Do Introns Come From?», Public Library of Science: Biology, Vol. 6, No. 11, e283 doi:10.1371/journal.pbio.0060283.

«No sabemos lo suficiente sobre lo desconocido para saber que es incognoscible.» – G. K. Chesterton.

«No es lo que no sabemos lo que nos causa problemas, sino aquello que creemos saber y que no es cierto.» – Will Rogers.

Para el observador de a pie, estos dos artículos representan unas nobles actividades de científicos que buscan el conocimiento. Y nosotros respetamos sus capacidades, y en modo alguno buscamos denigrar sus esfuerzos, ni dejamos de reconocer su erudición académica. Se necesitan años de educación, instrucción y experiencia para llegar a tener el suficiente conocimiento para escribir acerca de estas cuestiones. Estos investigadores se acompañan de personajes académicos. Emplean instrumentos de última generación para recoger sus observaciones. Sin embargo, tenemos que plantear unas serias preguntas antes de poner nuestra confianza en sus conclusiones. Concretamente: ¿son ciertas sus teorías? Si sus teorías son meramente unas piedras pasaderas en el camino a un conocimiento más completo, ¿hasta qué puntos nos acerca a ello su investigación? ¿Cuánto más camino tendremos que recorrer? ¿Es posible que nunca lleguemos a conocer las respuestas? En tal caso, ¿por qué vamos a tener confianza alguna en la que unas respuestas parciales sean mejor que nada, dada la posibilidad de que las respuestas parciales estén en un completo error? ¿Y acaso la capacidad de conseguir una comprensión de la naturaleza está limitada a los científicos? ¿Son los mismos métodos, u otros diferentes, potencialmente igual de válidos para su empleo por parte de no científicos en la búsqueda de esta comprensión? La Academia Científica siempre se insistirá en autovalidarse. De modo que sus confiadas pretensiones tienen que ser sometidas a un severo interrogatorio por parte de la fiscalía (los filósofos de la ciencia) y el veredicto tiene que emanar de un jurado de sus iguales (los demás seres humanos), especialmente cuando están pagando la factura.

Thomas Kuhn, cuyo libro de 1961 La estructura de las revoluciones científicas trastornó el consenso establecido de la percepción de la autoridad científica, describió la «ciencia normal» como una actividad de resolución de rompecabezas por parte de investigadores insertos dentro de un paradigma. Estos investigadores tenían la tendencia a estar satisfechos con el paradigma (que puede describirse como un marco de presuposiciones que define lo que constituye la buena ciencia y cuáles son los enigmas que merecen su investigación). Los científicos abordan enigmas que se supone que tienen respuestas desde dentro del paradigma; no están motivados a plantear un desafío al paradigma como tal, según exponía Kuhn. Como tal, la comunidad científica puede ser comparada con un gremio de partes interesadas que se apoyan entre sí pero que marginan a los que están fuera del paradigma. Kuhn sugirió incluso que los científicos son incapaces de comprender otros paradigmas, porque hablan un lenguaje diferente: por ejemplo, un newtoniano significa una cosa con el término «masa», pero un einsteiniano significa otra cosa bien diferente.

El actual sentimiento de muchos académicos es que Kuhn puede haber simplificado excesivamente algunas cosas, pero no se puede hacer caso omiso a sus ideas. La Revolución Kuhniana engendró unos campos de estudio relacionados como la Sociología de la Ciencia, la Historia de la Ciencia y la Retórica de la Ciencia —que ahora poseen sus propios departamentos académicos en las universidades principales. Estos departamentos aplicaron el método científico a la ciencia misma. Demostraron la falta de base para un desfile triunfal de la ciencia como una inexorable Marcha de Progreso hacia La Verdad. La ciencia ahora tenía que ser considera como cualquier otra empresa llevada a cabo por seres humanos falibles. Filósofos, sociólogos, historiadores y retóricos cortaron y rebanaron la ciencia en pequeñas lonchas. ¿Qué queremos decir por descubrimiento científico? ¿Qué queremos decir por explicación científica? ¿Qué ramas de la ciencia deberían quedar incluidas en las Facultades de Ciencias? ¿Las Ciencias Políticas, las Ciencias Económicas, las Ciencias de la Mente? Estas preguntas llevaron a otros ataques contra la supuesta autoridad de la ciencia. Se presentaron la predicción y la falsación como indicadores fiables de validez científica. La División de Humanidades se levantó para destronar a la División de Ciencias. Los sociólogos se dedicaron a escribir artículos y libros acerca de la manera en que los científicos «fabrican» realidad; analizaron los factores sociales emocionales que los motivan, y cuestionaron la validez de sus pretensiones. Nació así el Postmodernismo, en el que influyentes sociólogos presentaban la ciencia como un mero texto, sujeto a una diversidad de interpretaciones igualmente válidas.

Los científicos contraatacaron en las Guerras Científicas de la década de 1990 y lograron la victoria, pero más por la fuerza de la retórica y por la terquedad que por ganar el debate. Muchos científicos actualmente se reclinan cómodos en una postura llamada «realismo científico». Aunque más restringidos en su alcance epistémico que el Positivismo Lógico de la década de 1930, sigue pretendiendo tener un contacto fiable con la Realidad. Pero el realismo científico sigue siendo sin embargo muy difícil de defender en el mundo post-Kuhniano. Los científicos pretenden que sus investigaciones se relacionan con la naturaleza tal como es, y por ello tienden a trabajar como lo hacían los positivistas. Siguen introduciendo algo del mismo equipaje positivista en su actividad, como el supuesto de que todo en la naturaleza pertenece al dominio de la Ciencia, y que la Ciencia es mejor que otros modos de investigación. (Mejor no preguntarles qué significa «Ciencia», porque nadie ha podido nunca definir un criterio de demarcación entre ciencia y pseudociencia que preserve lo bueno y que excluya lo falso; tampoco pueden describir un «método científico» a prueba de fallos que sea exclusivo de la División de Ciencias.) Mientras, en 2008, la Ciencia sigue su carrera, generalmente financiada por el gobierno, que tiene la esperanza de que el público haya olvidado (o que nunca haya oído) las profundas controversias relativas a la naturaleza misma de la ciencia.

Todo esto ha sido un preludio necesario al planteamiento de preguntas acerca de estos dos artículos. En cierto sentido, estos artículos son un llamamiento al respeto de parte de sus semejantes. Quieren que tú, el lector, reconozcas que los autores han dado con algo que se acerca a «la verdad» acerca de la realidad. Esperan que supongas que sus explicaciones son válidas para estos fenómenos cuyos efectos observamos hoy, aunque la secuencia histórica no lo es. Debemos respetar sus opiniones porque, a fin de cuentas, ellos son científicos, y tuvieron que trabajar duro y aprender mucho para adquirir tal título. Deberíamos honrar a quien merece honra. Pero el honor no necesariamente va correlacionado con la verdad.

Ante todo, deberíamos hacer notar que los enigmas que examinan estos investigadores en los artículos mencionados no son enigmas científicos tradicionales. Faraday o Joule podían repetir experimentos sobre imanes y energía una y otra vez. Sus experimentos podían ser reproducidos por otros. Las leyes que describieron llevaron a inventos —motores, calefactores eléctricos, electroimanes— que validan sus conclusiones constantemente. En cambio, ¿cómo podemos replicar la reconstrucción de la supuesta historia de Marte durante millones de años? ¿Cómo vamos a reproducir la enrevesada historia de intronización, o conocer la escala de tiempo a lo largo del cual tuvieron lugar los cambios? Vemos Marte tal como está ahora; vemos intrones ahora, pero no podemos observar lo que sucedió antes. Incluso el diminuto lapso temporal que tenemos disponible para observar procesos actuando en el presente no nos garantiza que no hubo otros factores involucrados en el pasado. Por ello, la utilidad de sus opiniones parece dudosa.

Al llegar a este punto, el científico apelará a otros factores para apoyar la autoridad del método «científico» que se expresa en estos artículos; el enorme cuerpo de literatura publicada por otros científicos, el historial de la ciencia, el conocimiento experto colectivo (y por ello la autoridad) de la comunidad científica, el valor de la revisión por pares, la calidad de sus datos, y el valor que se percibe de sus esfuerzos cuando se miden por la buena disposición del gobierno de financiar su trabajo, por mencionar algunos. Estos factores pueden ser perfectamente válidos cuando se trata de lo que es observable, repetible y susceptible de ensayo en el presente, pero debemos preguntar: ¿Son acaso garantía de fiabilidad para inferencias acerca del pasado no observable? Recordemos que una inferencia aparentemente obvia puede ser falsa. Imaginemos un grupo de científicos buscando al príncipe en la obra de Mark Twain El Príncipe y El Mendigo. Podrían dedicar la mayor parte del tiempo a entrevistar candidatos en el castillo. Se podría publicar una detallada hipótesis acerca de por qué el hijo de un cierto noble es el mejor candidato. Mientras, el verdadero príncipe estaba conviviendo con vagabundos en las calles.

Con todo el respeto que nos merece la ciencia, queremos poner nuestro grano de arena a fomentar entre los científicos y observadores de la ciencia el respeto a la buena práctica académica, a valorar el conocimiento y la comprensión, y a apreciar las maravillas de la naturaleza sin tratar al Establecimiento Científico como un sacerdocio. Estos artículos pudieran dar una explicación válida. Podrían estar radicalmente equivocados. Al evaluar una hipótesis o propuesta de explicación científica, seamos conscientes de que los siguientes factores no tienen nada que ver con la veracidad de la explicación.

· Suposiciones ocultas: El artículo relativo a Marte trataba los miles de millones de años como un hecho asumido. El artículo relativo a los intrones trataba la evolución como un hecho asumido. Ninguno de ambos supuestos es un prerrequisito para explicar los fenómenos respectivos.

· Presión social: El científico inconformista es por lo general un mito. La mayoría de científicos asisten regularmente a conferencias con colegas en su campo. Los deseos humanos de respeto y reconocimiento, y la evitación del ostracismo, pueden ser unos motivos poderosos. Los colegas pueden ser tolerantes ante alguien poco convencional —hasta cierto punto. Algunos irán tan lejos en sus conceptos como para alcanzar las esquinas de la caja, muy pocos estarán dispuestos a pensar fuera de la caja.

· Impulso: La fuerza de la tradición puede ser un factor poderoso, incluso en las ciencias. Los ingenieros civiles generalmente edifican y se adaptan a las infraestructuras ya existentes (p. ej., patrones establecidos de vías de comunicación) en lugar de derribar una ciudad y empezar de nuevo. Del mismo modo, hay poca posibilidad de que se reemplacen la columna geológica y el árbol evolutivo de la vida sólo debido a algunos datos contrarios o a los deseos de un inconformista. Es demasiado difícil volver a empezar. Pensemos en todos los libros y artículos que quedarían obsoletos. Estos factores tienden a forzar el pensamiento a lo largo de ciertas rutas con independencia de su validez.

· Personalidades: Ciertos campeones científicos tienden a ganarse partidarios como los filósofos en la antigua Atenas. El respeto que se les da puede deberse más a su capacidad en retórica que a su contacto con la Realidad.

· Carencia de inclusividad: Ya vimos en un artículo anterior que la ciencia no puede validarse a sí misma.

· Datos ausentes o engañosos: Nunca podrás saber qué datos críticos faltan y que podrían cambiar drásticamente la interpretación. Consideremos a los historiadores examinando la antigua Roma. Sin el texto del discurso de Marco Antonio en el funeral de Julio César, o un registro del mismo, sólo pueden inferior lo que dijo por el efecto que tuvo en los oyenets. La versión de Shakespeare puede parecer un facsímil razonable, pero, ¿refleja realmente lo que dijo Marco Antonio? ¿Quién podría saberlo?

· Dirección errónea: El artículo acerca de los intrones no emprendió la consideración del origen de la información genética y de la complejísima maquinaria que la traduce y manipula. Y se podría decir que estas son unas cuestiones de mucho mayor interés. El paradigma neodarwinista ya ha decidido acerca de estas cuestiones, y atribuye toda información genética a la mutación y a la selección natural consiguiente. El paradigma no sólo establece un marco interpretativo, sino que margina a todos los que dudan del poder creador de la selección natural, esto es, a los proponentes del Diseño Inteligente, que son rutinariamente calificados como «pseudocientíficos» porque no aceptan de entrada el Paradigma Materialista.

· Hipótesis auxiliares: Ambos artículos necesitaban hipótesis auxiliares para apoyar su hipótesis principal. El artículo relativo a Marte se refería a factores climáticos y fluviales que pudieran haber cementado las capas, pero luego se volvió y usó la hipótesis principal para respaldar las hipótesis auxiliares (esto es, la historia climática de Marte). El artículo acerca de los intrones se apoyaba en factores que pudieran proporcionar protección a la intronización. También esperaba que las mutaciones y la selección reactivarían genes silenciados por intrones, y postulaba que las grandes regiones no codificantes tuvieron que ser genes en el pasado. ¿Cuántos respaldos circulares se necesitan antes de proceder a una reevaluación de la integridad de la estructura central del edificio? ¿Y quién se atreve?

· El mito del progreso: Los científicos suponen generalmente que el conocimiento es progresivo y cumulativo. Las observaciones pueden ser más detalladas, pero el paradigma podría estar progresando sólo en los detalles. Pensemos en que la comida y la decoración pueden ir mejorando más y más en un tren que va en dirección opuesta a la deseada.

· Imágenes mentales: Los científicos, como los demás humanos, están sujetos a contemplar el mundo según sus preferencias personales. Sus imágenes mentales de cómo el mundo llegó a existir, y de cómo opera, pueden predisponer su investigación y los métodos mismos de investigar.

· Compartimentación: Tenemos la tendencia a pensar en la «Ciencia» como un coto cerrado. En realidad, sus vinculaciones con la historia, el derecho, la economía, la filosofía, la psicología, la teología, la retórica y la estética son muy fuertes. Un corolario es que los académicos en cada uno de estos otros departamentos emplean razonamientos parecidos a los del científico.

· Segregación: Los científicos tienden a vivir en sus propias comunas, trabajando sus campos para el beneficio mutuo. Si un científico consigue dar fama a su departamento, consigue más financiación, gana un Premio Nóbel u otro galardón, esto se considera como un éxito —tanto si sus descubrimientos son ciertos como si no.

· Integración: Cuando has sido iniciado en las filas del Gremio de la Ciencia (quizá al conseguir un Doctorado, publicar tu primer artículo, o conseguir un contrato con un instituto de investigación), ¿es científico todo lo que hagas a partir de entonces? Ser científico, ¿te convierte en una Autoridad aparte de la justificación de las propuestas por razonamientos sólidamente fundamentados en los datos?

· La falibilidad de la revisión por pares: Los revisores de un artículo son igual de humanos que los autores. Están sometidos a los mismos prejuicios y presiones sociales que los demás. En años recientes han ido apareciendo críticas de la revisión paritaria. Revisores anónimos pueden rechazar el artículo de un competidor; los revisores pueden sentirse mal dispuestos a respaldar alejamientos radicales respecto al paradigma; y los revisores pueden carecer de la capacidad o de la disposición a comprobar los datos de una manera suficiente para impedir fraudes.

· Falibilidad de las referencias: El artículo relativo a Marte contenía 32 referencias; el artículo acerca de los intrones, 137. Esto tiende a impresionar a los lectores y a ganar puntos de credibilidad. Pero vimos en el artículo para 17/3/2006 que las revistas científicas pueden perpetuar ideas falsas. Los autores tienden a referenciar artículos anteriores como apelaciones a la autoridad exactamente igual que los académicos medievales se remitían a Aristóteles. Los investigadores carecen del tiempo necesario para comprobar realmente todas estas referencias, y mucho menos para reproducir sus resultados. Por tanto, las referencias, por valiosas que sean para cualquier académico, pueden contribuir a forjar cadenas de razonamientos que, fundamentados o falsos, se vuelven tan fuertes que llegan a ser muy difíciles de romper.

· Presión de los pares: «Publicar o perecer» y otras presiones sociales (el deseo de aparecer publicado en revistas de perfil elevado o de aparecer como un coautor entre autoridades respetadas) podría mediatizar la capacidad de pensar con claridad e independencia acerca del fenómeno que se está estudiando.

· El rastro del dinero: «Seguir el dinero» es un buen consejo en ciencia igual que en política. Los grandes fondos de inversión están respaldando la investigación sobre el calentamiento global, las células madre embrionarias y ciertas formas de cáncer, y excluyen otros campos de interés. La financiación no tiene una relación necesaria con la validez o importancia del tema que se investiga, pero puede tener un profundo efecto en la motivación de los científicos. Cuando la Fundación Nacional de las Ciencias dedica millones de dólares a estudiar astrobiología o el árbol de la vida de Darwin, ¿acaso podemos esperar que los que reciben estos fondos volverán con una comunicación diciendo que todo resultó en un callejón sin salida?

· La prioridad del paradigma: Nadie aborda un enigma natural con la mente como una tabla rasa. Todas las influencias anteriores contribuyen a acercarse al enigma con un prejuicio. La verdadera solución al enigma podría ser muy diferente de la solución en la que está llegando en el contexto del consenso (véase el comentario sobre astrobiología). Como ejemplo espectacular, se pueden leer las citas en una página del Comité del Senado de los EE. UU. sobre Medio Ambiente y Obras Públicas relativas al calentamiento global. Sin adoptar desde aquí una postura determinada sobre el calentamiento global, podemos imaginar el impacto colosal que tendría la refutación del consenso de un calentamiento global debido a causas humanas sobre la percepción pública de la ciencia, considerando que Al Gore ganó un Premio Nóbel acerca de esto mismo, y considerando que el mundo está al borde de adoptar medidas económicas drásticas debido a dicho consenso, que parece ser celosamente vigilado por una institución (el IPCC – o Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático).

¿Cuál es entonces nuestra sugerencia? ¿Descartar estas comunicaciones como especulaciones carentes de valor? No: hacer lo que debería hacer cualquier buen estudioso. Aplicar el pensamiento crítico. Seguir el dinero. Cuestionar las suposiciones. Buscar prejuicios ocultos y conflictos de interés. Definir los términos. Comprender el contexto. Hacer las preguntas apropiadas. Separar los datos procedentes de la observación de su interpretación. Respetar los límites del conocimiento. Adoptar juicios provisionales, considerando que se dan revoluciones científicas. Identificar las autoridades. Probarlo todo. Rechazar lo malo; retener lo bueno. Conocerlos por sus frutos. Todo lo que sea bueno, honorable, verdadero y digno de alabanza, en estas cosas pensad. Esto no lo aprendimos en la clase de ciencia. Lo aprendimos en la Biblia.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Applying the Scientific Method to Prehistory 10/12/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

El misterio de los elementos ultraconservados - II

En 2004, Gill Bejerano et al publicó un artículo acerca de los elementos ultraconservados en el genoma humano (véase ADN: El misterio de los elementos ultraconservados). Se trataba de regiones no codificantes que, por alguna razón desconocida, no exhibían evolución entre el ratón y el ser humano —un período de tiempo de decenas de millones de años. Por cuanto muchas de estas regiones ultraconservadas se encuentran también en genomas de aves, añadieron que algunas regiones genéticas han mantenido una identidad de secuencia del 100% durante 300 millones de años.

Región del ADN exhibiendo la ubicación de
secciones ultraconservadas, como los intrones

Fuente: Wikipedia Commons

Recientemente, Bejerano y otros publicaron en Science que estos elementos ultraconservados son asimismo ultraseleccionados.1 Parece que una intensa selección purificadora actúa con una intensidad trescientas veces superior en estas regiones que sobre los genes. La razón de las regiones ultraconservadas «permanece como un misterio», decían. No podían ofrecer explicación alguna de por qué la selección natural pudiese prevenir cambios a estas secciones con longitudes de 200 pares de bases y más. Cualquiera que sea su función, «Estos datos respaldan que los elementos ultraconservados son actualmente, igual que históricamente, elementos funcionales intensamente restringidos».

Actualización 6/09/2007: Un comunicado de prensa del Berkeley Lab se refería a esto mismo, denominándolo un «desafío fundamental para nuestra comprensión de cómo persisten elementos sumamente conservados del genoma». Ratones a los que se privó de uno de los elementos ultraconservados parecían medrar con toda normalidad. Su artículo apareció en el número de septiembre de 2007 de PLoS Biology.2

¿Es divertido ver la evolución refutada?

Hace dos meses, en un comunicado de 7 de octubre de 2008, con el extraño título de «Misteriosos retazos de ADN resisten eras de evolución» en Science Daily, se informa de los interrogantes que plantean Gill Bejerano y Cory McLean de Stanford en relación a por qué grandes secciones no codificantes de ADN son muy parecidos, o «ultraconservados», de los ratones a los hombres. El comentario de Bejerano acerca de este hallazgo que va contra las expectativas de la genética evolutiva era el siguiente:

«La evolución es algo muy divertido», decía Bejerano, que planea continuar la investigación acerca de las posibles funciones de los segmentos ultraconservados. «Respondes a una pregunta, y surgen otras cinco. Pero una de las cosas que más compensación me da es que estamos desarrollando un creciente aprecio acerca de la gran importancia que tienen estas regiones.»

Comentaba él que era «muy sorprendente» que no se viese efecto alguno en los ratones cuando se eliminaban los elementos ultraconservados. «De alguna manera, esto simplemente no tiene sentido».


1Katzman, Kern, Bejerano et al, «Human Genome Ultraconserved Elements Are Ultraselected», Science, 17 agosto 2007: Vol. 317. no. 5840, p. 915, DOI: 10.1126/science.1142430.

2Ahituv et al, «Deletion of Ultraconserved Elements Yields Viable Mice», Public Library of Science: Biology 5(9): e234 doi:10.1371/journal.pbio.0050234.

Los evolucionistas habían predicho que una vez pudieran descifrarse los genes, se exhibiría un claro patrón de ramificación del árbol de la vida siguiendo los supuestos millones de años de constante cambio evolutivo. Cuanto más «divergieran» los grupos, tantas más diferencias genéticas se encontrarían. Bien, esta predicción no se ha cumplido. Y ante esta situación, en la que su teoría favorita puede quedar refutada delante de sus mismos ojos, en lugar de reconocer su error, dicen que es algo divertido.

Supongamos que van Helmont dijese que encontraba la situación divertida cuando Francesco Redi demostró que los ratones no se forman espontáneamente de la paja, y que respondiese: «sí, Francesco, la generación espontánea es algo muy divertido. Respondes a una pregunta, y surgen otras cinco». Esto lo consideraríamos absurdo. Nadie niega que la Tierra de la Fantasía sea divertida. Se trata sólo de que somos conscientes de que es por el escapismo que ofrece, no por la importancia que tenga. No hay razón ni excusa alguna para seguir manteniendo el paradigma materialista de los orígenes.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Mystery of the Ultraconserved Elements, Cont. 18/08/2007
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Creation·Evolution Headlines - It’s Fun Seeing Evolution Falsified 8/10/2008
Redacción: David Coppedge © 2007, 2008 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (65): ADN: El misterio de los elementos ultraconservados


Estructura del ADN
Fuente: Wikipedia Commons

Al ir adentrándonos en la era de la genómica, se están precisando los códigos de ADN de más y más seres vivientes. Ya se han secuenciado los genomas de los humanos, chimpancés, ratones, gallinas, perros, ratas y peces globo, y se están secuenciando muchos más. Los evolucionistas esperaban que se podría seguir en el código genético el linaje de todos los seres vivos al comparar el ADN de especies supuestamente distantes en contraste con el de las especies estrechamente relacionadas, pero esta tarea ha resultado mucho más complicada de lo esperado. Un descubrimiento reciente tiene a los científicos rascándose sus teóricas cabezas, como se resume en el número de 28 de mayo de Science:

Hay unos 481 segmentos más largos que 200 pares de bases (pb) que están absolutamente conservados (una identidad al 100% sin inserciones ni deleciones) entre regiones ortólogas de los genomas humano, de la rata y del ratón. Casi todos estos segmentos están también conservados en los genomas de la gallina y del perro, con una media de identidad del 95 y del 99%, respectivamente. Muchos están significativamente conservados en los peces. Estos elementos ultraconservados del genoma humano se encuentran situados con la mayor frecuencia bien superponiéndose con exones en genes involucrados en el procesamiento del ARN o en intrones o genes cercanos involucrados en la regulación de la transcripción y del desarrollo. Estos, junto con más de 5000 secuencias de más de 100 pb que están absolutamente conservadas entre los tres mamíferos secuenciados, representan una clase de elementos genéticos cuyas funciones y orígenes evolutivos están todavía por determinar, pero que están más fuertemente conservados entre estas especies que las proteínas, y que parecen ser esenciales para la ontogenia de los mamíferos y de otros vertebrados.

¿Por qué esto es algo inesperado? Según la teoría de la evolución, las mutaciones se acumulan con el tiempo. Los evolucionistas creen que los peces, aves y mamíferos divergieron por el árbol de la vida y fueron por sus distintos caminos hace millones de años. En tal caso, ¿cómo es que estos miles de segmentos secuenciados no han cambiado en absoluto?

En teoría, las mutaciones podían ser dañinas, benéficas o neutrales. Si eran dañinas, la selección natural tenía que eliminarlas. Si eran benéficas, la selección natural debía preservarlas, tal como dijo Darwin en un pasaje clásico sobre gradualismo: «... la selección natural está buscando cada día y cada hora por todo el mundo las más ligeras variaciones; rechazando las que son malas; conservando y sumando todas las que son buenas». Pero la mayoría de evolucionistas también consideran el área gris intermedia, las mutaciones «neutrales» que no causan daño ni beneficio. Expuestas a mutágenos en el medio a lo largo de inmensas edades, cada sección del genoma debería acumular mutaciones neutras, resultando en deriva genética. Se supone que la cantidad de deriva entre dos especies (como las ratas y los humanos) sería una función del tiempo desde que sus linajes se separaron, suponiendo un «reloj molecular» desgranando el tiempo con un ritmo constante de mutaciones. (¿Es fiable el reloj molecular? Véase ¿Puede la relatividad del reloj molecular explicar la Explosión Cámbrica?)

Sin embargo, hay segmentos significativos del ADN que son idénticos al 100% en los genomas de los mamíferos, en contra de la creencia de los evolucionistas de que sus antecesores se separaron hace decenas de millones de años. Este enigma es todavía más extraordinario cuando los genomas de peces y de aves exhiben una identidad de secuencia del 95% o mayor con los mamíferos en estos elementos ultraconservados durante 300 a 400 millones de años. ¿Cómo puede ser, especialmente cuando algunas partes del genoma parecen evolucionar con rapidez? La explicación darwinista es que las regiones ultraconservadas se han sometido a una «selección purificadora». Esto supone que ciertos segmentos de ADN son tan importantes, tan indispensables, que la selección natural los protege de cambios y está vigilante para corregir las mutaciones. Así, la selección purificadora es lo inverso a la selección natural: en lugar de seleccionar positivamente para una nueva función, selecciona negativamente en contra del cambio.

Sin embargo, los autores de este artículo no parecen del todo satisfechos con esta explicación. Un factor es que no todos los elementos ultraconservados se encuentran en los exones de genes activos que codifican para proteínas. Muchos de ellos existen en intrones y otras regiones que se consideran como «ADN basura». ¿Por qué iba la selección natural a preservar basura en un elevado grado de exactitud y durante millones de años? La implicación es que no se trata de basura en absoluto, sino de algo vital para la regulación de la expresión génica.

Los elementos ultraconservados no exónicos se encuentran a menudo en «desiertos génicos» que se extienden por más de una megabase. En particular, de los elementos no exónicos, hay 140 que están a más de 10 kilobases (kb) de distancia de cualquier gen conocido, y 88 que están a más de 100 kb de distancia. (Véase también la comunicación de 16/10/2003.)

Los indicios disponibles sugieren que estos segmentos, muy alejados de los genes, son importantes para la regulación del desarrollo embrionario o que actúan como «potenciadores distales» de los genes. Lo que no son es un mero andamiaje.

Es cierto que estos elementos ultraconservados no se extienden a especies distantes, como entre humanos y cefalópodos o moscas del vinagre; pero la conservación extremada es evidente incluso entre los linajes más primitivos, retrocediendo hasta los cordados más antiguos. Lo mejor que los evolucionistas pueden ofrecer a modo de explicación es que en el pasado la evolución en estas regiones fue muy rápida, y luego frenó en seco: «la gran masa de los elementos ultraconservados representa aquellas innovaciones cordadas que evolucionaron con mucha rapidez al principio pero que luego deceleraron de manera considerable, llegando a quedar de hecho “congeladas” en aves y mamíferos».

Cuando los científicos buscaron conservación en segmentos de menor tamaño, la encontraron en todas partes:

Un análisis más extenso de parálogos, basado en un reciente apiñamiento global de ADN humano no codificante sumamente conservado, revela varios elementos intrónicos e intergénicos sumamente conservados en posiciones funcionalmente equivalentes en relación con genes parálogos. Estos últimos no fueron clasificados como ultraconservados por nuestros rigurosos criterios. De hecho, si fusionamos bloques de alineación de 200 bases, cada uno de ellos con columnas idénticas al menos al 99%, obtenemos 1974 elementos «sumamente conservados» de hasta 1087 pb de longitud en los humanos. ... Si en lugar de ello imponemos al menos una coincidencia exacta de 100 pb entre humanos y roedores, conseguimos más de 5000 elementos sumamente conservados. Se encuentran decenas de miles más con límites inferiores; por ejemplo, hay una secuencia de 57 pb conservada de forma exacta que se superpone con un exón objeto de splicing alternativo del gen WT1 que es invariante en mamíferos y gallinas y que está sumamente conservado en los peces (fig. S1). El porcentaje de los elementos conservados que se superponen con una región conocida de codificación aumenta constantemente desde el 14 al 34,7% al irse reduciendo el criterio de longitud de estos elementos de 200 a 50 pb (tabla S6).

Si los experimentos con elementos menos conservados en estudios recientes son alguna indicación, muchos de estos elementos más cortos son también funcionales.

Los investigadores dan a estos descubrimientos tres posibles explicaciones: (1) o bien la selección purificadora intensa es 20 veces mejor en la corrección de mutaciones en estas regiones, o (2) el ritmo de mutaciones es 20 veces inferior, o (3) una combinación de ambas cosas. La importancia de estas regiones ha de ser extrema si la razón es la selección negativa intensa. ¿Acaso la conservación de los exones génicos activos crea estructuras que «deben ser sumamente restrictivas»? Quizá, pero persisten los interrogantes para ambas explicaciones. El artículo concluye con una pregunta:

Por otra parte, si la explicación reside en un ritmo bajo de mutaciones, entonces la existencia de regiones de unos pocos cientos de bases con un ritmo de mutación reducido 20 veces sería por sí misma una gran novedad. Aunque los ritmos de mutaciones neutrales pueden variar dependiendo de la ubicación cromosómica en una escala de megabases, no hay que sepamos ningún indicio ni precedente para la existencia de regiones neutrales cortas «hipomutables» o «hiperreparadas». Finalmente, la respuesta podría ser también una combinación de selección negativa y de una mejor reparación en estas regiones, debido ello a algún papel vital que juegan estos elementos, como sistemas autorregulantes de control de procesado del ARN en el caso de elementos exónicos y sistemas autorreguladores de control de transcripción en el caso de elementos no exónicos. En cualquier caso, persiste la pregunta: ¿Qué clase de elementos asociados con estos procesos hubieran llegado relativamente temprano en la evolución de los cordados y luego hubieran quedado prácticamente congelados en aves y mamíferos? ¿Y qué mecanismos subyacerían a todo esto, permitiendo que resistiesen prácticamente cualquier cambio posterior?

El New Scientist de 3 de junio se refiere a un experimento que complicó el misterio: ratones nacidos sin algunas de las regiones ultraconservadas sobreviven sin problemas. Este anuncio produjo «expresiones ahogadas de sorpresa» en una conferencia científica, dice el artículo, porque se supuso que si estaban tan conservadas, tienen que ser importantes para la supervivencia. Un equipo suprimió 1000 secuencias sumamente conservadas compartidas entre humanos y ratones, y descubrió que el ratón de laboratorio era virtualmente idéntico al ratón normal en cada parámetro: crecimiento, período de vida, metabolismo, y desarrollo global. Uno de los segmentos suprimidos tenía una longitud de más de 1,6 millones de bases de ADN. Quizá existan copias de respaldo en otros cromosomas para seguridad. El artículo expresa su desconcierto acerca de por qué algunas de las regiones ultraconservadas exhibían unos niveles superiores de conservación al de muchos genes. «Lo más misterioso,» añadía un investigador, «es que no conocemos ningún mecanismo molecular que pueda demandar una conservación de esta naturaleza.»


1Bejerano et al., «Ultraconserved Elements in the Human Genome», Science, Vol. 304, Número 5675, 1321-1325, 28 mayo 2004, [DOI: 10.1126/science.1098119].

Se suponía que sería fácil. Ya que los fósiles y la anatomía comparada no confirmaban la historia de Darwin, los genes vendrían al rescate. Ahora, esto.

La única manera en que los darwinistas pueden apuntalar su tesis es proponer que la evolución es a la vez rápida como el rayo y luego congelada. De una u otra manera, los descerebrados cordados primitivos inventaron toda clase de complejos mecanismos moleculares, y luego los pusieron bajo la Ley de los Medos y de los Persas: estas regiones de ADN no podían ser cambiadas en absoluto. A partir de entonces, los genomas experimentaron unos fantásticos grados de evolución mediante selección natural, dando origen a reptiles voladores, aves voladoras, mamíferos voladores y peces voladores, ballenas azules, jirafas, lagartos, pavos reales y seres humanos, mientras que estas regiones ultraconservadas, expuestas a todas las fuerzas naturales que afectaban a las demás regiones del genoma, permanecieron firmes e inamovibles. Una intensa selección positiva jugaba con los genes, duplicándolos, recombinándolos y mutándolos, y añadiendo intrones con un aparente desenfreno. Simultáneamente, una intensa selección purificadora mantenía las regiones ultraconservadas prácticamente intactas. Y durante todo este tiempo, la deriva genética añadió también algunas mutaciones neutras que por alguna razón tampoco afectó a las regiones ultraconservadas. Ockham se lanzaría aquí como un caballero andante a mandobles contra esta monstruosidad de explicaciones enrevesadas y retorcidas.

Estos descubrimientos puede que aporten un mayor entendimiento del misterio de los intrones, aquellas secciones del ADN que la maquinaria de transcripción recorta y aparentemente descarta (véase artículos para 3/09/2003, 12/09/2003, 10/05/2004 y 10/05/2004). Parece que la predicción de los evolucionistas sería que en todo caso sólo se conservarían los genes funcionales importantes; ¿por qué iban a conservarse los intrones, excepto que fuesen también imprescindibles? Evidentemente, hay mucho que todavía desconocemos. Mientras que algunas diferencias entre genes animales pudieran explicarse sobre el supuesto de su supuesta distancia ancestral, muchas otras no admiten esta explicación. La situación se está volviendo muy complicada para el partido darwinista. Dios «prende a los sabios en la astucia de ellos» (Job 5:13).


Fuente: Creation·Evolution Headlines - DNA: The Mystery of the Ultraconserved Elements 27/05/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2008 - www.sedin.org

AIP (64): ¿Puede la relatividad del reloj molecular explicar la Explosión Cámbrica?

Parece que los evolucionistas creen en la teoría general de la relatividad biológica: los relojes moleculares corren a diferentes ritmos dependiendo de las condiciones. Seis investigadores de Dartmouth College emprendieron valorar cuándo fue que aparecieron los primeros animales con simetría bilatleral —los antecesores de los humanos, vertebrados, gusanos y todo lo que esté compuesto de dos mitades. Este acontecimiento debió haber tenido lugar, según creen, justo antes de la Explosión Cámbrica, un período en el registro fósil que «sigue desafiando cualquier explicación» (véase bajo la etiqueta Explosión Cámbrica). Su solución, publicada en PNAS,1 dependía de hacer correr el reloj molecular a diferentes ritmos en diferentes ramas del árbol de la vida de Darwin. (El «reloj molecular» es un método de datación que estima el paso del tiempo contando los cambios genéticos que se observan entre dos especies relacionadas, suponiendo que ambas procedan de un antecesor común.)

Estructura del ADN, el material del genoma
Fuente: Wikipedia Commons

Su artículo comienza con la importancia del planteamiento: «La datación precisa de cuando aparecieron los primeros animales con simetría bilateral es crucial para nuestra comprensión de la primitiva evolución animal», dicen. Sin embargo, hasta el día de hoy persiste una desvinculación entre los dos juegos de datos. «Los fósiles más primitivos inequívocamente bilaterales tienen ~555 millones de años. En cambio, los análisis mediante reloj molecular calibrado usando el registro fósil de los vertebrados estiman que los vertebrados divergieron de los dípteros (Drosophila) [insectos con dos alas] hace ~900 millones de años (Ma)». ¿Qué sucedió con los 345 millones de años? Parte de la respuesta, dicen ellos, es que los relojes moleculares corrían a diferentes velocidades: «Los análisis genómicos comparados sugieren que existe una significativa diferencia de ritmos entre los vertebrados y los dípteros, porque la diferencia porcentual entre los genomas del mosquito y de la mosca es mayor que entre los peces y los ratones, incluso a pesar de que la divergencia vertebrada es casi el doble que la de los dípteros». Esto es sorprendente. Generalmente se supondría que un mosquito y una mosca, ambos insectos voladores, tendrían genes similares, pero los genes codificadores de proteínas entre peces y ratones exhiben menos diferencias en el doble del tiempo estimado.

Los autores sugieren dos posibilidades para explicar este rompecabezas. O bien los insectos aceleraron su ritmo de evolución molecular, o bien los vertebrados la ralentizaron. En este artículo, los autores prefieren esto último, pero son conscientes de la magnitud de las dificultades que plantea la Explosión Cámbrica:

Aunque la Explosión Cámbrica es de singular importancia para nuestra comprensión de la historia de la vida, sigue desafiando a los intentos de explicación. Este desafío procede, en parte, de nuestra incapacidad para distinguir entre dos hipótesis en competencia: si la Explosión Cámbrica refleja la rápida aparición de fósiles con animales que tenían una profunda pero críptica historia precámbrica, o si refleja la verdadera aparición y diversificación repentinas de los animales en el Cámbrico. Debido a que cada hipótesis realiza una predicción específica acerca de cuándo aparecieron los animales en la línea cronológica, una manera de distinguir entre estas dos hipótesis es datar la diversificación animal mediante el uso de un reloj molecular. Diversos estudios anteriores de relojes (reseñados en las refs. 3 y 4) han sugerido que el último antecesor común de los bilaterales (LCB) vivió hace más de mil millones de años (5, 6), mientras que otros sugieren que el LCB apareció hace ~900 millones de años (Ma) (p.ej., refs. 7-10), y aun otros son más consecuentes con un origen más cercano al Cámbrico (11-13). Estas estimaciones profundas del origen del LCB suscitan la cuestión de cómo cientos de millones de años de evolución bilateral pueden escapar a la detección, dado que el LCB y sus parientes próximos debieron tener la capacidad de dejar tanto fósiles materiales como icnofósiles.

Por esta razón estos autores rechazan la presunción de que el LCB existió durante más de 500 millones de años sin dejar ni icnofósiles, cuando muchos estratos del precámbrico resultan idealmente idóneos para su conservación.

Sin embargo, su fecha tardía preferida contradice las pruebas procedentes del reloj molecular, que ubicaría el LCB en «un tiempo profundo» (es decir, hace más de mil millones de años, mucho tiempo antes de la Explosión Cámbrica). Pero aquí es donde la relatividad puede servir de ayuda:

Debido a que los relojes moleculares tienen varios problemas inherentes, incluyendo cómo se calibra el reloj, cómo se estiman los ritmos de sustitución molecular, y cómo se detecta y corrige la heterogeneidad en estos ritmos, así como un prejuicio estadístico inherente para la sobreestimación de las fechas, no puede refutarse aun una fecha mucho más reciente para el LCB. Crucialmente importante para la exactitud del reloj es la calibración del reloj mismo, que exige no solo estimaciones paleontológicas exactas sino también una homogeneidad en la tasa entre los taxones calibrados y los no calibrados. Cuando se estima la fecha de origen del LCB, prácticamente todos los análisis usan el registro fósil de los vertebrados para calibrar el reloj y plantear cuándo los vertebrados se separaron de los dípteros. Sin embargo, se ha constatado mediante comparaciones genómicas que la identidad de secuencia promedio de los genes nucleares de codificación entre dípteros es mejor que la de los peces óseos (osteictios), aunque la fecha de divergencia de los dípteros, estimada en 235 Ma (19), es sólo alrededor de la mitad de duración que la divergencia de los peces óseos en 450 Ma (20).

La respuesta ha de ser, dicen ellos, que en lugar de una «homogeneidad de ritmos» (un reloj constante) hubo «heterogeneidad de ritmos» (relojes relativos) en las diferentes ramas del árbol. Usando diversos modelos matemáticos para la erección de árboles evolutivos y estimar el tiempo entre las ramas, ponen a prueba su hipótesis de que el reloj vertebrado corría más lento. Se realizan diversos ajustes para sincronizar las estimaciones moleculares con el registro fósil; ellos admiten que «el uso de los relojes moleculares para inferir los tiempos de divergencia está fraguado de dificultades», y que tienen que aplicar muchas suposiciones, ninguna de las cuales cuestiona el supuesto central de que existió un antecesor común. Pero incluso dentro de un paradigma darwinista, la solución que proponen conduce a otro problema, más difícil: la Explosión Cámbrica fue rápida. Por consiguiente, todos l