El ARN tiene una amplia variedad de funciones celulares, desde sumediación en la síntesis de proteínas codificadas en el ADN hasta
la regulación de procesos celulares, incluyendo el desarrollo, defensa
contra patógenos, etc. Imagen: NSF
El trabajo realizado por Guttman, Rinn et al se publicó en Nature.1 El número de 12 de marzo incluía también un artículo sobre tecnología en el que se destacaba la investigación del coautor John Rinn del Instituto Broad en Cambridge, Massachusetts.2 El equipo de investigación ha desarrollado nuevos métodos para identificar la actividad de grandes ARNs intervinientes no codificantes (lincRNAs). También descubrieron que estos ARNs están estrictamente regulados.
La admisión de que regiones no codificantes del ADN podían ser funcionales «ha dado nuevas alas a esta área de investigación», decía, «porque no sólo podemos identificar estas cosas ahora, sino que podemos conseguir una buena idea de lo que pudieran estar haciendo para poner a prueba relaciones funcionales».
1. Guttman et al, «Chromatin signature reveals over a thousand highly conserved large non-coding RNAs in mammals», Nature 458, 223-227 (12 marzo 2009) | doi:10.1038/nature07672.
2. N.B., «Technology Feature: Transcriptomics: Rethinking junk DNA», Nature 458, 240-241 (12 marzo 2009) | doi:10.1038/458240a.
Las pocas alusiones a evolución en el artículo principal son instructivas. Uno de los métodos que emplearon los científicos para identificar transcripciones funcionales de ARN fue el de «la conservación evolutiva», lo que significa ausencia de evolución. Se supone que una región «conservada» (no evolucionada) de ADN o de ARN quedó protegida de mutación y de selección porque era demasiado funcional para que la Evolución la modificase. Hay un subconjunto de la selección natural que se designa como «selección purificadora» que esencialmente significa «la defensa del ADN de los estragos producidos por la mutación».
Los investigadores encontraron que estas transcripciones funcionales antes desconocidas estaban de hecho sumamente conservadas en los mamíferos: «En marcado contraste con anteriores colecciones», decían, «estos grandes ARNs intervinientes no codificantes (lincRNAs) demuestran una intensa selección purificadora en sus loci genómicos, secuencias exónicas y regiones promotoras, con más del 95% exhibiendo una clara conservación evolutiva». El equipo cree que podría haber muchos miles de estos lincRNAs en los genomas de los mamíferos.
Si algo del otro ADN no codificante resulta funcional, las implicaciones serían duras para la teoría evolutiva: «La tasa de conservación notablemente baja que se observa en los catálogos actuales de grandes transcriptos no codificados ([inferior a el] 5% de los casos) no tiene precedentes y exigiría que cada clado mamífero evolucione su propio repertorio exclusivo de transcriptos no codificantes». Esta sería una demasiada nueva información genética para originarse mediante un mecanismo darwinista. Por esta razón, postulan que la mayor parte de los ARNs representan «ruido de transcripción, con una minoría de lincRNAs realmente funcionales ocultos en este fondo».
Los autores sí reconocieron un punto lógico: «Hablando de forma estricta, la ausencia de conservación evolutiva no puede demostrar la ausencia de función». Uno de sus criterios para medir la funcionalidad de los lincRNAs era el grado de conservación. Sin embargo, matizaron este criterio diciendo: «No excluimos la posibilidad de que los lincRNAs identificados mediante la secuenciación por fuerza bruta, o «shotgun» que no muestran conservación sean sin embargo funcionales, pero se necesitarán otros datos para establecer esto».
Para evitar el razonamiento en círculos, no pueden usar la conservación evolutiva como apoyo para una «selección purificadora» evolutiva. Si la ausencia de conservación evolutiva no puede demostrar la ausencia de función, entonces tampoco puede demostrar evolución; la ausencia de conservación podría deberse a otras causas, como diseño. Y si se descubre una multitud de transcripciones funcionales no conservadas, esto planteará graves cuestiones acerca de la capacidad de los mecanismos neodarwinistas para generar una gran cantidad de información funcional exclusiva para cada genoma mamífero.
Por ahora, Guttman et al están apostando por la tesis de que el material no conservado es ruido transcripcional. Pero la tendencia contra el paradigma del «ADN basura» está en contra de su tesis (véase Se desvela la complejidad del genoma: No hay basura —únicamente función, y también otros artículos bajo la etiqueta ADN basura). Otro aspecto del artículo se hace patente: la teoría de la evolución sólo afecta incidentalmente esta cuestión. Lo que ellos estaban buscando era información funcional, conservación, regulación, y ausencia de evolución. En una palabra, se trata de plan, de diseño. En realidad, este proyecto de investigación cuadra perfectamente con la motivación inherente de la ciencia enmarcada en la tesis del Diseño Inteligente: tratar de comprender el plan que existe en la naturaleza.
Fuente: Creation·Evolution Headlines - More Functional Non-Coding DNA Found 12/03/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org
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