Estela con la talla de un relieve de zorro
Fotografía: Zunkir
Esta localidad se descubrió en la década de 1960 pero se consideró entonces como un mero cementerio medieval. Klaus Schmidt, un arqueólogo alemán, comenzó a excavar el monte en 1994 después que un pastor kurdo local informase que había visto rectángulos de piedra aflorando de las arenas. La limpia disposición de los bloques y las exquisitas tallas de animales parecían muy avanzadas en lo artístico para la supuesta población de cazadores y recolectores preagrícolas que habría vivido en aquellos tiempos. La publicación Smithsonian Magazine publicó un artículo sobre este descubrimiento en noviembre de 2008 que generó multitud de comentarios de los lectores. Más recientemente, el diario Mail del Reino Unido publicó un reportaje sensacionalista diciendo que esto era prueba del Jardín del Edén. Pero las fotografías, por sí solas, pueden dar materia para reflexionar.
Los dos recientes artículos no parecen añadir mucho al artículo de FirstPost al que hacíamos referencia en octubre de 2006, pero Todd Bolen, de Bible Places Blog, hizo esta observación sobre el reportaje del Mail: «Quitemos las especulaciones desenfrenadas e insensatas, y tenemos un artículo interesante». Los arqueólogos creen que hay mucho, pero mucho más, debajo de la superficie. Esta podría ser una localidad importante y que podría dar trabajo a los investigadores durante décadas. No parece haber ningunas viviendas en el montículo. La principal conjetura es que debió ser alguna especie de templo primitivo, pero los arqueólogos frecuentemente bromean que cualquier cosa que no comprenden debe estar relacionada con rituales. A lo mejor fue una primitiva galería de arte.
Tocando un tema relacionado, medios de comunicación como National Geographic News y BBC News han informado de un reciente descubrimiento de que los humanos estaban domesticando caballos mil años antes de lo que se creía. Datos procedentes de Kazakhstan desvelan que los humanos estaban cabalgando caballos y ordeñando yeguas ya hace 5.500 años.
Estas informaciones son verdaderamente interesantes. Se deberían recordar dos puntos al valorar datos de esta clase. En primer lugar, que los métodos de datación no están realmente fijados. Cuanto más antiguas son las dataciones radiocarbónicas, tanto mayor la incertidumbre. Los especialistas afirman que han calibrado el carbono radiactivo hasta varias decenas de miles de años, pero se tendría que conocer de forma muy detallada la historia de la atmósfera para saber exactamente qué antigüedad tienen estos monumentos. Un pulso de rayos cósmicos o algún otro factor podrían haber alterado las proporciones de los isótopos del carbono, llevando a resultados engañosos. El segundo punto que se debe observar es que allí donde encontramos artefactos humanos, éstos revelan la naturaleza humana: inteligencia, creatividad y cultura.
Supongamos, para el caso, que las fechas que se dan sean correctas. Contemplemos las imágenes en estos monumentos. Son profundas. Esto no es obra de cazadores-recolectores primitivos, sino de artistas con un claro sentido de la proporción, de la geometría y de la comunicación. Leamos los artículos bajo esta luz. Es bien posible, aunque no podamos estar seguros, que las marcas en las piedras sean representaciones de su lenguaje. ¿Recordamos cómo no se comprendieron verdaderamente los jeroglíficos egipcios hasta el descubrimiento de la Piedra de Rosetta? Los académicos seculares, generalmente de mentalidad evolucionista, intentan ajustar los datos dentro de su perspectiva de que cuanto más antiguos los humanos, más primitivos deben ser. Esto no tiene sentido.
Los arqueólogos quieren hacernos creer que este maravilloso trabajo artístico fue realizado por humanos primitivos que usaban útiles de sílex. En tal caso, demuestran una destreza admirable. Las losas de Stonehenge son de mayores dimensiones, pero no están tan bien trabajadas como éstas, ¡y se dice que estas son 7.000 años más antiguas! ¿Qué estuvo sucediendo con la raza humana durante todo este tiempo? ¿Es verosímil que transcurriera un tiempo mucho más largo que toda la historia registrada sin dejar casi ninguna traza de monumentos aún mayores, más aún, de ciudades enteras, llevando hasta Sumer y Egipto? Quizá será que el intervalo de 7.000 años sea una ficción. Los evolucionistas extienden cheques sin fondos contra el banco del tiempo. Recordemos que las más antiguas pinturas rupestres de la Cueva Chauvet sorprendieron a los arqueólogos cuando se afirmó que eran más de 10.000 años más «antiguas» que las célebres pinturas de Lascaux, pero que son artísticamente superiores (véase El arte primitivo confunde a los evolucionistas). Ésta es razón suficiente para dudar de todo su sistema de datación de la historia anterior a Sumer. Y como ya hemos dicho en diversas ocasiones, la idea de que humanos anatómicamente modernos anduvieran por este planeta durante casi 100.000 años antes de aprender cómo montar a caballo es cosa absurda. Los antropólogos evolutivos no tienen explicación de la repentina y espectacular aparición de la civilización después de unos supuestos 100.000 años de caza y recolección por parte de seres humanos esencialmente iguales a nosotros. ¿Qué sucedió? ¿Una mutación? Esto no tiene sentido.
Podría haber muchos más objetos de la cultura humana esperando ser descubiertos. Los datos de que disponemos revelan manifestaciones claras de hombres y mujeres inteligentes y capaces en nuestra tierra. Esto concuerda con el relato bíblico, que describe a los descendientes de Noé esparciéndose desde Babel (que estaba situada en esta región del Creciente Fértil), y migrando en todas direcciones, condicionados por sus grupos lingüísticos. Llevaron consigo recuerdos lejanos y corrompidos del verdadero Dios. Habiendo recientemente abrazado el paganismo de Nimrod, estaban maduros para originar toda clase de falsas religiones. Allí adonde iban, ya poseían un lenguaje, conciencia y la imagen empañada de Dios escrita en sus almas caídas. Algunos grupos indudablemente cayeron en dificultades y se vieron reducidos a vivir en cuevas, y a la caza y a la recolección. (Parece por lo que se observa en la localidad de Gobekli Tepe que la caza era mucho más abundante en aquellos tiempos.) Cuando las tribus en sus migraciones consiguieron organizarse, edificaron ciudades y monumentos, y desarrollaron maneras de representar sus lenguajes orales en tabletas de piedra. No hubo involucrada ninguna evolución biológica. tanto en China como en las Américas, en Polinesia, Europa o África, se hacen patentes las marcas de la naturaleza humana: las marcas positivas de la inteligencia, y la propensión negativa a la violencia. (La razón de que Dios enviase el Diluvio fue que todo el mundo estaba lleno de violencia, Génesis 6.)
No se debe prestar atención a la asociación con el «Jardín del Edén» acerca del que especulan los artículos. Todo lo que los secularistas intentan hacer es arrojar dudas sobre la historicidad de la Biblia, sugiriendo que unos primitivos cazadores-recolectores inventaron un mito edénico basado en sus días gloriosos de caza, al cambiar su estilo de vida con la agricultura. Esto es meramente incredulidad disfrazada de erudición. Pasa por alto todos los problemas que tienen para explicar unas obras de arte complejas en época histórica tan temprana. Según el relato bíblico, el Huerto del Edén había quedado destruido bajo grandes cantidades de sedimentos del Diluvio para entonces. Sin embargo, pueden haber pervivido recuerdos del paraíso; de hecho, la mayoría de los pueblos de la tierra transmiten tradiciones de un Dios Creador, de un paraíso original y de un diluvio universal. Todo esto concuerda con la extraordinaria Tabla de Naciones que describe la dispersión de la humanidad desde Babel que se registra en Génesis 10. La cronología conservadora del doctor John Whitcomb da al menos 500 años desde el Diluvio hasta Babel, y hasta dos milenios hasta que la narración prosigue en Génesis 12. Puede darse mucha migración y desarrollo de la civilización con personas inteligentes en intervalos de tiempo tan largos.
En un tiempo señalado por Dios, alrededor de 2100 a.C., Él llamó a un hombre de en medio del paganismo de Ur de los Caldeos para que llevase a cabo el siguiente paso del cumplimiento de la promesa que Él había hecho a Adán y a Eva (Génesis 3:15), para establecer un descendiente de la mujer que aplastaría al diablo y traería la salvación: el Mesías. Abraham creyó a Dios, y esto le fue contado por justicia (Génesis 15). ¡Cuánto más deberíamos nosotros, con la ventaja de la perspectiva del cumplimiento, creer a Dios! Él guardó Sus promesas entonces; y Él las guarda ahora (Isaías 55, Gálatas 3). Dios no quiere tu propia justicia. Quiere tu confianza; quiere que creas Su palabra —entonces Él declarará esta fe como la justicia que Él exige. El mundo necesita de esta justicia ahora. Haz tu parte: conviértete en hijo de Abraham por la fe (Romanos 4).
Lecturas adicionales
Arthur C. Custance:
- El Origen de las Naciones - Estudio sobre Génesis 10
- La confusión de las lenguas
- Las culturas primitivas: un reexamen del problema de su origen histórico
- Los restos fósiles del hombre primitivo, y el registro histórico del Génesis
Frank W. Cousins
Fuente: Creation·Evolution Headlines - Gobekli Tepe: What Mean These Ancient Stones? 10/03/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

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