jueves 16 de julio de 2009

Dudas y confusión acerca de la evolución de los foraminíferos

6 julio 2009 — Hace mucho, muchísimo tiempo, vivían en el fondo del océano unas primitivas criaturas marinas llamadas foraminíferos. Un día, algunos de ellos invadieron un nuevo nicho ecológico: la superficie oceánica. Allí, llegaron a formar parte del zoológico planctónico. Cuando ocurrió la catástrofe que barrió los dinosaurios, la mayoría de los foraminíferos que habitaban en la superficie murió. Pero se recuperaron en eras posteriores, siempre viviendo cerca de la superficie. Esta historia evolutiva ha sido puesto en duda por el descubrimiento de un habitante de la superficie (pelágico) que es la misma especie que un habitante de las profundidades (bentónico).


Foraminíferos bentónicos
Autor: NEON_ja

Se puede pensar en los foraminíferos como unos organismos parecidos a las amebas habitando en conchas perforadas. La mayoría son muy pequeños —alrededor de 1 mm—, pero se conocen algunos con un diámetro de hasta 19 mm. Sus conchas de carbonato cálcico pueden estar decoradas de forma muy minuciosa. Los foraminíferos forman una gran parte del plancton del océano.

Los evolucionistas consideran que los foraminíferos evolucionaron primero en los fondos oceánicos. Algunos adquirieron flotabilidad y colonizaron la superficie. Esta era la tesis hasta ahora. Escribiendo en PNAS,1 Darling et al dicen: «Se cree comúnmente que la evolución de los organismos planctónicos a partir de antecesores bentónicos representa una expansión unidireccional hacia nuevos dominios ecológicos, posiblemente sólo uno por clado». También hacen notar que «el árbol evolutivo de los foraminíferos está siendo objeto de considerable debate».

Luego anuncian su descubrimiento bomba: «Presentamos datos genéticos sorprendentes pero concluyentes de que el reciente Streptochilus globigerus serial planctónico pertenece a la misma especie biológica que el bentónico Bolivina variabilis, y datos geoquímicos de que esta especie ecológicamente flexible crece activamente dentro de las aguas superficiales del océano abierto, ocupando así ambos dominios planctónico y bentónico». Y bien, ¿qué significa todo esto? «Sostenemos que la existencia de tales formas tiene que tomarse en consideración al resolver la filogenia [la evolución] de los foraminíferos». Vuelve a ser hora de reescribir los libros de texto.

Los autores creen que «la capacidad para sobrevivir en hábitats tanto planctónicos como bentónicos debería considerarse como una extraordinaria adaptación ecológica para una supervivencia a largo plazo». Parece que los evolucionistas no han tomado en cuenta esta capacidad. La misma especie puede ser ticopelágica, o capaz de vivir en la superficie y en el fondo. Aquí tenemos su conclusión:

La filogenia de los foraminíferos planctónicos microperforados del Cenozoico, el grupo que contiene formas biseriales y triseriales, ha planteado problemas generalmente a los taxónomos. Muchos de estos géneros y especies exhiben registros estratigráficos discontinuos, haciendo que los patrones antecesor-descendiente sean difíciles de reconstruir. Esto podría ser resultado de una falta de observación de las formas pequeñas, en una fracción de tamaños que comúnmente no se incluye en el estudio. Sin embargo, desde nuestro punto de vista, estas relaciones antecesor-descendiente sencillamente no existen. Esto va respaldado por datos recientes de que el foraminífero triserial planctónico viviente Gallitellia vivans tuvo un antecesor bentónico del Mioceno y que por tanto no evolucionó a partir del Guembelitria cretacea triserial del Cretáceo-Paleoceno. Por tanto, las apariciones de formas planctónicas biseriales y triseriales en el registro geológico no deberían considerarse necesariamente como acontecimientos evolutivos puntuados específicos sino como una serie de excursiones de microperforados ticopelágicos expatriados que se introdujeron en el dominio planctónico.


1. Darwing et al, «Surviving mass extinction by bridging the benthic/planktic divide», Proceedings of the National Academy of Sciences USA, publicado en línea el 2 de julio de 2009, doi: 10.1073/pnas.0902827106.

Traduzcamos la última cláusula al román paladino. Érase una vez unos foraminíferos del fondo oceánico que se vieron perseguidos. La oligarquía gobernante los relegó al ostracismo. Abandonados y desamparados, estos expatriados realizaron una excursión. Fueron ascendiendo hacia la superficie para buscar una nueva vida en el Reino del Plancton, donde el sol siempre brilla y donde se ha conquistado como nuevo derecho la libertad para evolucionar.

Así, ¿es acaso este artículo una victoria del gradualismo sobre el equilibrio puntuado? No: es lo último en el juego de pasarse la patata caliente. Antes, los evolucionistas creían en el cuento consensuado: que la migración a la superficie tuvo lugar hace mucho, mucho tiempo, en cierta ocasión. Luego los grupos bentónico y pelágico perdieron contacto entre ellos y recorrieron sus separadas rutas evolutivas. Pero, ¡he aquí que esta línea argumental hacía difícil disponer los grupos fósiles en relaciones de antecesores y descendientes. De modo que ahora este equipo ha descubierto que algunas de estas criaturas pueden realmente habitar dos medios muy diferentes al mismo tiempo. Esto no sólo refuta la creencia fundamental de los anteriores evolucionistas acerca de la historia evolutiva de los foraminíferos (incluyendo el mito acerca de sus extinciones y radiaciones), sino que también arroja el registro fósil en confusión. Los buscadores de fósiles ya no pueden suponer que las formas bentónicas y pelágicas tienen filogenias distinguibles.

De modo que la densidad del problema permanece constante, pero la densidad de la narración de los cuentos aumenta. Ahora ya estamos oyendo cuentos de foraminíferos exiliados que realizan expediciones a nuevas fronteras evolutivas, donde sus artesanos inventan extraordinarias adaptaciones ecológicas para la supervivencia a largo plazo, literalmente de la nada. ¿Y por qué no? En la tierra mágica de Darwinia, donde la única norma es la Ley de que Las Cosas Pasan Porque Sí, los siempre han de contemplarse desde la magia del transformismo.


Foraminíferos en Kunstformen der Natur
(Arte de la Naturaleza), de Ernst Haeckel, 1904.
1. Miliola parkeri
2. Miliola reticulata
3. Miliola striolata
4. Cornuspira planorbis
5. Articulina sagra
6. Spiroloculina nitida
7. Alveolina melo
8. Peneroplis planata
9. Hauerina circinata
10. Hauerina ornatissima
11. Vertebralina mucronata
12. Vertebralina insignis
13. Vertebralina catena
14. Vertebralina furcata
15. Biloculina comata
16. Orbiculina adunca
17. Orbitolites laciniata


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Evolution of Foraminifera Questioned 6/07/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org