sábado 31 de enero de 2009

El sistema inmune tiene un código, lenguaje y memoria

24 enero 2009 — «La decodificación del lenguaje de las células de memoria», así reza el título de un artículo en Science Daily. Un investigador en University of the School of Medicine está usando los conceptos de códigos, lenguaje y memoria para comprender la manera en que los linfocitos T «recuerdan» un patógeno para impedir posteriores infecciones. «Estamos actualmente elucidando qué señales son importantes para la generación de memoria y protección», decía Emma Texeiro: «Esto es importante para mejorar las vacunas y las inmunoterapias contra tumores


Precursores de los linfocitos T, o timocitos, englobados
dentro de una célula «nodriza». Cortesía NSF.

Dos frecuentes críticas que se suelen hacer contra el diseño inteligente son (1) que necesariamente precisa de la creencia en un Dios sobrenatural, y (2) que es un freno para la ciencia. Pensemos en estos dos argumentos en relación con esta comunicación. La doctora Texeiro es probablemente evolucionista (lo supondremos a falta de información en sentido contrario). Pero aquí la cuestión es si el naturalismo metafísico o la teoría de la evolución le han servido de ninguna ayuda en su investigación. Palabras como código, lenguaje, señal y memoria tienen que ver con información. Son palabras referidas a diseño, a inteligencia, a función, a designio. No tienen nada que ver con el azar y con un movimiento aleatorio de los átomos. Uno puede hacer ciencia con el supuesto de que existen funciones programadas discernibles. ¿Acaso esto frena la ciencia? ¡Claro que no! Este equipo está trabajando activamente para comprender este sistema codificado con el fin de mejorar la medicina. A todos los propósitos prácticos, está realizando su investigación como si el diseño inteligente es científico. Ella no necesita debatir si la supuesta inteligencia en el trasfondo que codificó esta información es natural o sobrenatural. La suposición del diseño no es un freno para la investigación; esta doctora y su equipo llevan a cabo esta investigación con toda diligencia, y todos podremos llegar a beneficiarnos de sus resultados. ¿Cuál es el problema? Porque los adversarios del DI son tan implacables? ¿Por qué repiten que si se reconoce lo que es evidente, que el designio está ahí claramente visible y que puede comprenderse, América y Europa retrocederán a las Edades Oscuras? ¿Acaso la afición evolucionista a contar cuentos ha hecho algo últimamente que beneficie a la humanidad? ¿Acaso ha dado conocimiento alguno? ¿Ha conseguido algún beneficio para la medicina? (véase el artículo publicado anteriormente). Con razón Sir Colin Patterson, en tiempos que era Director del Museo Británico de Historia Natural, trató la perspectiva evolucionista como anticonocimiento.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Immune System Has a Code, Language and Memory 24/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Análisis de la maleabilidad de la explicación evolucionista

23 enero 2009 — Los diferentes metales pueden evaluarse por su maleabilidad (capacidad de ser extendidas en láminas a martillazos) o por su ductilidad (capacidad de ser estirados) sin romperse. ¿Es la teoría de la evolución simplemente una idea muy maleable y dúctil, susceptible de adaptarse a observaciones cambiantes, o debería considerarse como una teoría fuerte, con potencia en su alcance explicativo? Quizá algunos ejemplos recientes puedan arrojar luz sobre esta cuestión.


Luciano Pavarotti, 2002. La capacidad de cantar — ¿procede
de las gárgaras de los peces? Fotografía: Pirlouiiiit - Flicker

  1. Canciones de gárgaras: Sorpresa: Pavarotti evolucionó procedente de peces que hacían gárgaras. Esto se anunció de manera despreocupada en MSNBC News con una bonita fotografía de un gorrión pantanero cantando a todo placer. Sí, todo comenzó hace largo tiempo: «Esta dinámica comenzó a evolucionar cuando los peces pulmón comenzaron a inhalar y a tragar aire», «explicaba» un biólogo evolutivo. La informadora Jennifer Viegas, de «Heads up, “American Idol”», añadía: «Estos descubrimientos pueden llevar a una mejor manera de cantar de los humanos». Ya lo sabes, da las gracias a tu pez interior.
  2. Metafísica cableada: ¿Por qué algunas personas consideran que la religión y la ciencia están enfrentadas? Evidentemente, debemos haber evolucionado esta tendencia. Robin Lloyd, de MSNBC News, explicaba que sólo podemos gestionar un pensamiento profundo a la vez. Luego pasó a referirse al asunto Galileo y al «continuado esfuerzo de los creacionistas de los EE. UU. de instilar duda acerca de la evolución en las clases de ciencia en las escuelas públicas», pero el tenor del artículo es que los humanos están programados por sus circuitos para actuar así. «Experimentos realizados por la psicólogo Jesse Preston de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y su colega Nicholas Epley de la Universidad de Chicago proporcionan algunos datos que respaldan el argumento de que el conflicto es inherente, o programado en nuestros circuitos», añadía. «Descubrieron que por lo que parece no se pueden dar fácilmente evaluaciones positivas a la vez de Dios y de la ciencia como explicaciones para las grandes cuestiones, como el origen de la vida y del universo, de manera simultánea.» Aparentemente, el circuito programado puede quedar cortocircuitado por una decisión consciente. Es de suponer que la ciencia es una derivación que soslaya la programación del circuito. Lo que Robin no nos dice es si la elección consciente evolucionó, o por qué los científicos deberían enfrentarse a un grupo de personas (como los creacionistas) que en tal caso sólo estarían haciendo aquello para lo que están programados. Si son producto de la evolución, ¿no se les podría considerar como más aptos?
  3. Escorpiones: Los «pulmones libro» de los escorpiones (designados así porque superficialmente se parecen a las hojas de un libro) han sido observados por los científicos con gran detalle en el Museo Americano de Historia Natural. Science Daily exhibe una fotografía y afirma que «nos da una percepción de las relaciones evolutivas entre los escorpiones». ¿Y cómo lo hace? Aparentemente esta es la primera vez desde 19926 que alguien ha examinado pulmones libro en pos de claves acerca de dónde se ubican los escorpiones en el libro de la vida de Darwin. «Los escorpiones eran ubicados tradicionalmente en la base del árbol filogenético, como grupo hermano de todos los demás arácnidos, pero los datos moleculares han complicado esta situación al sugerir que los escorpiones se tienen que situar más alto en el árbol, más cerca de las arañas solífugas, y las arañas patas largas», decía el artículo. «Por consiguiente, la cuestión de si el pulmón libro evolucionó una vez, en la base del árbol filogenético de los arácnidos, o más de una vez, al adaptarse los arácnidos a la vida fuera del agua, permanece sin resolver.» Así, de qué han servido las nuevas fotografías de 200 especímenes? Por una parte, exhiben una «tremenda diversidad» de estructuras. Sí que pretendieron una correspondencia con una variación progresiva a modo de árbol: «El descubrimiento sugiere que tiene que haber ocurrido un cambio significativo en la estructura del aparato respiratorio en época temprana en la evolución de los escorpiones modernos». Pero los pulmones libro tienen todos los mismos componentes básicos, sólo que en diversas formas de conformación de las lamelas. Las diferencias parecen tan triviales como las que se dan entre los diversos peinados humanos.
  4. Construcción extendida: Una vieja idea de Richard Dawkins no prosperó mucho durante un tiempo, pero ahora está experimentando un resurgimiento. Science Daily informaba que el modelo de Fenotipo Extendido que Dawkins desarrolló en 1982 está consiguiendo aceptación en la Fundación Científica Europea. Los asistentes a un reciente taller de la ESF (por sus siglas en inglés) llegaron a una solución de compromiso con los proponentes de la construcción de nichos, a menudo considerada como una hipótesis rival. «Sin embargo, hubo un vivo debate entre Dawkins y los proponentes de la construcción de nichos sobre la función de la evolución dentro de ecosistemas fuertemente acoplados», decía el artículo, abriendo una discusión no acabada acerca de cómo interaccionan estas ideas rivales y qué cuestiones siguen en pie.
  5. Par de sitios: ¿Cuáles son los genes implicados en la evolución del parasitismo? Science Daily comunicaba unas discusiones acerca de rutas de señales en competencia que, aunque «evolutivamente conservadas» (es decir, no evolucionadas, «sin cambios durante el curso de la evolución»), pudieran haber desempeñado funciones en el desarrollo del parasitismo. La palabra «conservado» aparece cuatro veces en este breve artículo. La primera línea decía: «Hoy, 150 años después de la trascendental obra de Darwin “El Origen de las Especies”, muchas cuestiones acerca de la base molecular de la evolución siguen esperando respuesta».
  6. Lagartos nadadores: Los paleontólogos neozelandeses tienen un rompecabezas en sus manos. Restos de un grupo de lagartos que se extinguieron en la Edad de los Dinosaurios persisten en Nueva Zelanda como «fósiles vivientes» (Véase artículo sobre el «Efecto Lázaro»). El problema planteado es que se supone que las islas estuvieron casi sumergidas en un tiempo entre el de los dinosaurios y el actual. Science Daily tiene una ilustración humorística de un solitario tuátara intentando sobrevivir sobre un diminuto peñasco en el océano. A no ser que estos reptiles, relativamente delicados (31/03/2002), llegasen a nado desde América del Sur después que Nueva Zelanda surgiera sobre las olas, algo de su masa terrestre tuvo que haber permanecido por encima de la superficie. Incluso en tal caso, hubieran tenido que sobrevivir a unos trastornos climáticos cataclísmicos. Una comunicación anterior (Los genes del tuátara — cambios sin consecuencias) exponía que los genes de los tuátaras parecen experimentar cambios sin manifestar efectos.
  7. Giros y complicaciones: Un triunfalista artículo en EurekAlert pretende que el proceso evolutivo ha sido analizado con mayor detalle que nunca —en la levadura. Describiendo cómo «la Madre Naturaleza resuelve las cosas», un equipo de Texas A&M decía que podían observar cómo las mutaciones beneficiosas podían consolidarse a lo largo de generaciones sucesivas, tal como Darwin lo había dicho. «Estamos consiguiendo un conocimiento general de la manera en que un microorganismo se adapta a su ambiente en su lucha por la supervivencia», anunció Katy Kao de la mejor manera maltusiana. «Estamos demostrando que la ruta evolutiva tiene muchos más “giros y complicaciones” de lo que antes creíamos.» No se detuvo a explicar cómo esta complicada y retorcida ruta podría hacer difícil discernir un rastro evolutivo millones de años después. A fin de cuentas, estaba observando sólo unas pocas generaciones de levadura en el presente —y al acabar el experimento, seguía teniendo levadura.
  8. Darwin en el espacio: Space.com presenta un vivo debate acerca de si los vuelos espaciales humanos están impulsando la evolución, o si la evolución está impulsando los vuelos espaciales humanos. «Se trata de la cultura y del deseo humano de evolucionar y de expandirse», dijo un portavoz alemán, aparentemente olvidadizo del principio darwinista normativo de que los organismos generalmente no ejercen una libre voluntad en esta cuestión. Por ejemplo, el darwinista profesor Will Provine ha estado predicando dogmáticamente durante largo tiempo que no existe la libre voluntad en el mundo darwinista. En las aseveraciones del portavoz alemán se implica también el progreso, lo que es anatema para la teoría de la evolución, a decir de Michael Ruse y de otros líderes darwinistas.
  9. Es difícil carecer de propósito: Dos científicos japoneses comunicaban sus descubrimientos sobre ARN interferente en Science.1 Aunque su trabajo tenía que ver con «mecanismos» que involucran «ajuste fino y funcionamiento en red de conjuntos complejos de actividad de los genes, con lo que se especifican la fisiología y el desarrollo celular», aprovecharon las oportunidades que se les brindaban para especular acerca de cómo estos sistemas complejos llegaron a existir. Se supone que el lenguaje teleológico (finalista) es anatema en las explicaciones darwinistas, pero es difícil evitarlo: «la maquinaria central PIWI y piRNA pudiera haber evolucionado para producir pequeños ARNs y silenciar objetivos mediante diferentes estrategias», decían ellos. También especulaban acerca de cómo se hubieran podido originar los ARNs silenciadores en las plantas. Las frases pudo evolucionar y podrían ser intermedios evolutivos salpican sus especulaciones. En una frase, «Es posible que también pudiera suceder un cambio adaptativo», se usa suceder para denotar un resultado aleatorio no especificado de un azar sin propósito. También decían abiertamente que «las proteínas Argonauta se han diversificado a lo largo de la escala de tiempo evolutivo, evolucionando una gama de funciones.» Además, añadían que «Cambios así pudieron haber contribuido a muchos procesos, incluyendo la evolución humana»: No está mal la conclusión para ser sólo dos seres humanos decidiendo por todos.
  10. Exhibición de monstruos: Ha salido un nuevo libro, Freaks of Nature: What Anomalies Tell Us About Development and Evolution [Monstruos de la naturaleza: Lo que las anomalías nos dicen sobre el desarrollo y la evolución], de Mark Blumberg (Oxford, 2009). Jerry Coyne fue rápido en saltar a asegurar a los lectores de Nature que la ortodoxia darwinista está a salvo.2 Blumberg, proponente de la biología evolutiva del desarrollo (evo-devo), sostiene que la genética tiene sólo una función menor en evolución. A Coyne le gustan algunas de las cosas del libro, pero se mantiene religiosamente con la vieja guardia: «En su ansiedad por fomentar la posición de la evo-devo en el panteón de las subdisciplinas de la evolución, Blumberg ha pegado el cambiazo a la ortodoxia», dice Coyne. «No sólo el punto de vista tradicional de la evolución explica mucho más de lo que él admite, sino que Blumberg conforma su propia visión del desarrollo para exagerar su desafío al neodarwinismo.» El lector puede leer más acerca de esto en «¿Está la evo-devo pegándole el cambiazo a la ortodoxia neodarwinista?»
  11. Materializando la mente: ¿Qué fue primero, el cerebro o el lenguaje? Si decimos que el lenguaje, tendríamos una plataforma demasiado cambiante para que la selección natural operase sobre ella, sostienen tres psicólogos y neurocientíficos de la cognición en PNAS.3 Se lanza Darwin al rescate: «La base genética de la adquisición y procesado del lenguaje en los humanos no coevolucionó con el lenguaje, sino que fundamentalmente antedata a la emergencia del lenguaje. Como Darwin sugirió, la concordancia entre el lenguaje y los mecanismos subyacentes al mismo apareció porque el lenguaje ha evolucionado para ajustarse al cerebro humano, en lugar de a la inversa». Observemos: no pretendieron que este fuese el origen del proverbio: «úsalo, o piérdelo». Para lecturas adicionales sobre la naturaleza de la mente y su relación con el cerebro, y la cuestión relacionada del lenguaje, remitimos al lector a La misteriosa materia de la mente, y ¿Quién enseñó a hablar a Adán?
  12. Disparando contra el gobernador: ¿Cómo puede uno prevalecer sobre la fuerza antievolutiva de la «selección estabilizadora», una fuerza que intenta mantener la estabilidad de los genomas? Los biólogos evolutivos de Harvard, Bedford y Hartl, abordaron este enigma en PNAS. «Generalmente se da por supuesto que la selección estabilizadora que promueve un óptimo fenotípico actúa para conformar la variación en rasgos cuantitativos de manera transversal en los individuos y especies», comenzaban ellos. «Aunque la expresión génica representa un fenotipo molecular estudiado de forma exhaustiva, la extensión en la que la selección estabilizadora limita la divergencia en la expresión génica sigue siendo tema polémico». Para proporcionar alivio de esta polémica, ellos han inventado un «marco teórico para el estudio de la selección estabilizadora y direccional usando datos procedentes de divergencia interespecífica de rasgos continuos». A modo de analogía usan el movimiento browniano —aquella agitación continua y al azar de partículas debida al movimiento térmico visible con el microscopio. El modelo por ellos propuesto exponía primero que «la divergencia de la expresión génica resulta sustancialmente restringida por la selección estabilizadora.» Esto podría ser una mala noticia para Darwin. De modo que retocaron algunos parámetros y consiguieron mejores resultados: «Estos descubrimientos resaltan la capacidad de la selección natural para conformar el fenotipo, incluso cuando los efectos de las mutaciones sobre la aptitud se encuentran en la gama prácticamente neutra.»
  13. ¿Altruismo darwinista? Ningún problema: El altruismo humano ha sido uno de los fenómenos más resistentes a su explicación mediante evolución. ¿Por qué iba la selección natural a favorecer a un soldado saltando sobre una granada para salvar a sus amigos, o a una mujer anciana que da dinero para ayudar a unos pobres africanos a los que nunca verá? Parece que éstas y mil otras acciones no podrían servir en absoluto de ayuda para ayudar a diseminar los genes de los altruistas. Pero a decir de Fletcher y Doebeli, esto no es ningún problema, según su artículo «Una sencilla explicación general de la evolución del altruismo» para la Royal Society.4 La selección de parentesco, sostenían, ya no es una necesidad. En su modelo, «incluso la ayuda suicida puede teóricamente evolucionar sin el intercambio de ayuda entre individuos genéticamente similares». ¡Vaya!, ¿y cómo se consigue tal cosa? Desplegando algunas matemáticas y teoría de juego, amañaron un «marco teórico» y luego propusieron un experimento mental usando bacterias (no seres humanos) cuyos genes producen algún «bien común» (es de suponer, la preservación del grupo). Asumieron el supuesto de que este bien común podía producirse mediante rutas de regulación genética. Si el gen del altruismo se mezcla entre miembros del grupo, los individuos que lo poseen pueden ser preservados incluso si algunos cometen suicidio. Todo el problema, por tanto, se reduce a cómo los genes que favorecen el altruismo se mezclan en una población. Su modelo, y otros, dependen de ciertas suposiciones: que los genes determinan una conducta altruista, y que saben qué significa la aptitud. Todo ello es una construcción teórica: «Dicho claramente,» decían a modo de conclusión, «basados en el concepto de mezcla, podríamos comprender plenamente la evolución de la cooperación en un mundo en el que son inexistentes los conceptos de selección de parentesco y de grupo.» Pero no explican cómo evolucionan los conceptos. Además, tampoco pusieron a prueba sus ideas con experimentos de laboratorio —esto es, echándose a vías de un tren para rescatar a un amigo en peligro, o dando dinero para ayudar a refugiados de Corea del Norte. No cabe duda que sería difícil relacionar esta clase de acciones con el genoma humano.

Como epílogo, Darwin está siendo invocado incluso por astrónomos. Martin Rees escribía lo siguiente en Nature la semana pasada,5

Darwin concluye El Origen de las Especies con estas famosas palabras: «En tanto que este planeta ha ido girando siguiendo la ley fija de la gravedad, desde un comienzo tan simple, han estado y están evolucionando formas sumamente bellas y sumamente maravillosas.» Este comienzo «simple» —la joven Tierra, en órbita alrededor de una estrella más bien ordinaria—es en realidad muy complicado, tanto geológica como químicamente. Los astrónomos tienen el propósito de sondear más hacia atrás y ubicar todo nuestro sistema solar en un contexto más amplio de espacio y de tiempo.

Entre filósofos y teólogos está en pie un animado debate acerca de si estamos realmente acercándonos a un conocimiento, o sólo engañándonos al limitar nuestros recursos explicativos a causas naturales —pero no los científicos en general no participan del mismo: Dan por supuesto que poseen el conocimiento.


1. Siomi y Siomi, «Insight: On the road to reading the RNA-interference code»” Nature 457, 396-404 (22 enero 2009) | doi:10.1038/nature07754.

2. Jerry Coyne, «Evolution’s Challenge to Genetics», Nature 457, 382-383 (22 enero 2009) | doi:10.1038/457382a.

3. Chater, Riali y Christiansen, «Restrictions on biological adaptation in language evolution», Proceedings of the National Academy of Sciences EE. UU., publicado en línea anets de su impresión el 21 enero 2009, doi: 10.1073/pnas.0807191106.

4. Fletcher y Doebeli, «A simple and general explanation for the evolution of altruism», Proceedings of the Royal Society B, Volumen 276, Número 1654 / 07 enero 2009, pp 0962-8452, 10.1098/rspb.2008.0829.

A veces las simplezas darwinistas se acumulan tan rápidamente que no queda más remedio que comunicarla de manera sumaria. Los darwinistas necesitan de verdad ir a clases de filosofía de la ciencia. Quizá comprenderían las cuestiones y controversias más profundas relativas a lo que es explicación científica. Si uno cree que la explicación científica tiene que dar la verdad rigurosa sobre el mundo, es más que dudoso que esto pueda siquiera abordarse mediante la ciencia. Van Fraasen enseñaba que una explicación científica no es nada más que una respuesta a una pregunta de «por qué». Si es así, estas explicaciones no tienen más validez que un cuento para ir a dormir. Simplemente, se las reviste de una jerga pomposa. Los realistas científicos que creen que su ciencia les está enseñando algo válido e importante acerca del mundo encuentran difícil defender su perspectiva en este clima intelectual post-kuhniano. Pero sin esta toma de postura no tienen base para ningún privilegio epistémico.

Por una u otra razón, el arte de contar cuentos se ha convertido en una práctica honrosa en nuestras instituciones científicas. Contemplemos estas peroratas insustanciales que quieren presentarse como explicaciones científicas. La que quiere justificar el altruismo desde una perspectiva materialista evolucionista es perversa además de una simpleza. ¿Podemos imaginar la reacción de los compañeros del soldado Ross McGinnis, que se lanzó sobre una granada para protegerlos de su explosión (véase L.A. Times), si les dijesen que lo hizo solamente porque por azar tenía el gen del altruismo en su genoma, que había «aparecido» en alguna bacteria por azar en un mundo material sin sentido, sin propósito, sin Dios? Pero esto es exactamente lo que nos están diciendo estos cuentistas de butaca. Si los darwinistas se sienten cómodos al inventar estas fantasías, y luego se autofelicitan por haber de alguna manera llegado a «comprender el mundo» de mejor manera gracias al «pensamiento darwinista», lo único que esto demuestra es lo alejados que están de la realidad. Nunca entra en su pensamiento que su explicación no puede ser correcta, porque ello socavaría su credibilidad. La razón desaparece. Lo cierto es que en base a su propia lógica tendrían que razonar que sus circuitos mentales han sido programados para salir con estas simplezas en un artículo porque han heredado el gen SIMPLEZA. Este gen los ha llevado a transformarse en cuentistas darwinistas. Y no lo pueden discernir porque SIMPLEZA les condiciona irremediablemente a salir con estas ideas.

Acerca del cuentismo en los círculos evolucionistas, el mismo Colin Patterson, en tiempos que era Conservador y Director del Museo Británico de Historia Natural, decía lo siguiente, en una entrevista a la BBC-TV el 4 de marzo de 1982, acerca de los esfuerzos que se realizan por explicar la inexistencia de formas de transición fósiles:

Lo que resulta de todo ello es que todo lo que se puede aprender de la historia de la vida se aprende de la Sistemática, de los agrupamientos que se descubren en la naturaleza. El resto es contar cuentos de uno u otro tipo. Tenemos acceso a los extremos del árbol; el árbol mismo es teoría, y los que pretenden conocer acerca del árbol y describir lo que sucedió —cómo desaparecieron las ramas y las ramitas— están, creo yo, contando historias.

Acabamos de dar una docena de ejemplos y un par de propina para ilustrar que el evolucionismo es tan maleable y dúctil como Gumby. Puede acoplarse a cualquier posible combinación de observaciones o de conflictos teóricos. A los darwinistas les gusta decir que esto demuestra capacidad explicativa. Nosotros lo llamamos trabajo para cuentistas. La narración de cuentos es algo sumamente apreciado en los círculos darwinistas —dentro de los límites apropiados. Siempre que uno nunca se aleje de los límites de causas sin propósito y sin dirección, podrá mantener una próspera sinecura carrera como Científico. Han enterrado a Francis Bacon. ...


Lecturas suplementarias recomendadas:

El evolucionismo como anticonocimiento, por Luther Sunderland — una reseña de la ponencia de Sir Colin Patterson, director del Museo Británico de Historia Natural, exponiendo la naturaleza de anticonocimiento de la teoría de la evolución.

¿Me pueden decir algo acerca de la Evolución?, la transcripción de la ponencia misma de Sir Colin Patterson en el Museo Americano de Historia Natural, Nueva York, 5 noviembre 1981.


Fuente:
Creation·Evolution Headlines - Exploring the Malleability of Evolutionary Explanation 23/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

AIP (84): Los genes del tuátara — cambios sin consecuencias

Sería de esperar que un fósil viviente exhibiera una gran estasis a nivel genético. No es éste el caso del tuátara, un reptil ubicado en Nueva Zelanda, informaba EurekAlert: los investigadores descubrieron que «aunque los tuátaras han permanecido mayormente sin cambios físicos a lo largo de períodos muy dilatados de evolución, están evolucionando —al nivel del ADN— más rápidamente que ningún otro animal que se haya examinado hasta el presente».

Tuátara macho
Autor: Phillip C.

Se dice que el tuátara es el solitario superviviente de una clase de reptiles con cabeza picuda que coexistió con los dinosaurios hace 200 millones de años. El ritmo de evolución molecular de esta especie de lagarto, dicen los investigadores, es mucho más rápido que el de los osos cavernarios, leones, bueyes y caballos, que se supone que evolucionaron de mamíferos primitivos en mucho menos tiempo.

Basados en este estudio, los autores mantienen que la evolución molecular y la evolución morfológica no tienen nada que ver entre sí. «Muchos científicos han creído que la evolución molecular sería más rápida en animales cuya forma física, o morfología, también evolucionaba rápidamente», dice el artículo. «El descubrimiento acerca de los tuátaras sugiere lo contrario, que no hay relación entre ambas velocidades.» Pero si la evolución no causa cambios relativos a la aptitud a nivel genético que se traduzca en cambios corporales, ¿de dónde proceden los elefantes y las jirafas?

Se puede también consultar las consideraciones que acerca de este artículo hace David Tyler, «Extraordinarios» resultados de evolución molecular en el tuátara, así como la entrada en 31/03/2002 acerca de la resistencia del tuátara ante el cambio climático.

Los cambios moleculares no son evolución en el sentido de la creación de nuevos órganos y funciones. Esto queda claro por el hecho de que el tuátara no muestra cambios respecto a sus correspondientes fósiles. El tuátara ya fue un verdadero golpe para los darwinistas —como lo son todos los fósiles vivientes. Este resultado, tan contrario a la intuición, debería hacerles considerar la posibilidad de que hay algo totalmente errado con sus suposiciones. Lo primero que debería ir a la trituradora es la presuposición de millones de años.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Tuatara Genes Are Running in Place 24/03/2008
Redacción: David Coppedge © 2008 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

AIP (83): «Extraordinarios» resultados de evolución molecular en el tuátara

«El tuátara (Sphenodon punctatus), que sólo se encuentra en Nueva Zelanda, es el último miembro superviviente de un orden reptiliano definido, Sphenodontia, que vivió junto con los primeros dinosaurios, y se separó de otros reptiles en el Triásico superior.»

El tuátara—declarado el animal de más rápida
evolución del mundo

El tuátara es tan semejante a las formas fósiles que ha sido designado como «fósil viviente». Animales como éste fueron coetáneos de los dinosaurios. No son reptiles típicos. Tienen algunas características fisiológicas no comunes:

«Tienen bajas temperaturas corporales (son activos hasta 5° C en su hábitat natural); bajas tasas de crecimiento (unos 50 cm en 35 años); un lento metabolismo; un largo tiempo de generación (madurez sexual a los 10–15 años) y una baja tasa reproductiva (a intervalos de 2 a 5 años).»

Como la lentitud es una característica, se ha supuesto que esto tiene relación con la ausencia de cambio morfológico. «Se había razonado que el tiempo de generación, el ritmo metabólico, la temperatura corporal y el tamaño del cuerpo modulan el ritmo de evolución molecular neutra.» Esto había llevado a la expectativa de que los ritmos de evolución neutral de la secuencia del ADN serían también lentos. Y esta expectativa es lo que la nueva investigación ha sometido a prueba.

Se ha empleado ADN mitocondrial, tomado de animales vivientes y de huesos subfosilizados oscilando en edad entre 650 a 8.750 años radiocarbónicos. Los resultados han sido sorprendentes:

«Las estimaciones de las tasas [...] exponen que el ritmo evolutivo de las regiones HVR del tuátara es el más elevado entre las especies vertebradas que se han estudiado hasta la fecha. Esta tasa es >50% más rápida que la de otros vertebrados.»
[y, después de considerar explicaciones alternativas - ]
«Estos factores confirman adicionalmente que hubo un mínimo daño post-mortem del ADN, que estas antiguas secuencias que se han obtenido son auténticas y que los ritmos evolutivos inesperadamente elevados del tuátara son reales.»

Los investigadores han expresado una cierta sorpresa ante este descubrimiento. En su artículo, dicen: «Dado este elevado ritmo de evolución molecular, la estable morfología del tuátara a lo largo de decenas de millones de años es extraordinaria.» El comunicado de prensa que emitieron decía esto:

«Naturalmente, hubiéramos esperado que el tuátara, que lo hace todo lentamente —crecen lentamente, se reproducen lentamente, y tienen un metabolismo muy lento— hubiera evolucionado lentamente,» decía Lambert. «En realidad, a nivel del ADN, evolucionan muy rápidamente.»

El artículo observa que sus descubrimientos plantean un desafío a muchas hipótesis y conceptos acerca del cambio evolutivo. La conclusión más sustancial a que se puede llegar es que da respaldo a la hipótesis general de que el ritmo de evolución molecular no está vinculado con el ritmo de evolución morfológica. Pero esto, naturalmente, plantea un desafío a la síntesis neodarwinista, que insiste en pequeños cambios incrementales sobre los que actúa la selección natural.

Los autores no consideran la cuestión todavía más fundamental de hasta qué punto la información del ADN es responsable de la forma de los organismos, o si la forma de los organismos va determinada por otra información incorporada en las células embrionarias. Los darwinistas no plantean esta pregunta, puesto que insisten en que toda la información biológica se tiene que encontrar en el genoma. Sin embargo, algunos biólogos (incluyendo los proponentes del Diseño Inteligente) están explorando las alternativas de forma activa.

«Estudios anteriores sobre fósiles vivientes como el celacanto y el cangrejo herradura, han sugerido una diversidad sustancial de nucleótidos en estas especies filogenéticamente distintas, quizá sugiriendo indirectamente un elevado ritmo evolutivo.»

Se están acumulando pruebas de que mucha de la actual teoría de la evolución no está respaldada por los datos. Si se quiere una predicción procedente de la investigación con el tuátara, es que el vacío entre el genoma y el desarrollo de la forma se ampliará, y que se debilitará la asociación de la evolución molecular con la evolución morfológica.

Rapid molecular evolution in a living fossil [Rápida evolución molecular en un fósil viviente]

Jennifer M. Hay, Sankar Subramanian, Craig D. Millar, Elmira Mohandesan and David M. Lambert, Trends in Genetics, March 2008, 24(3), 106-109.

Resumen: El tuátara de Nueva Zelanda es un singular reptil que coexistió con los dinosaurios y que ha cambiado poco morfológicamente en relación a sus parientes del Cretáceo. Los tuátaras tienen unos ritmos metabólicos y de crecimiento muy lentos, largos tiempos de generación y bajas tasas reproductivas. Esto sugiere que la especie sería proclive a exhibir un ritmo muy lento de evolución molecular. Nuestro análisis del ADN antiguo y moderno de los tuátaras desvela que, cosa sorprendente, los tuátaras exhiben el ritmo más rápido de cambio molecular que se registra entre los vertebrados. Nuestra investigación sugiere también que los ritmos de evolución molecular neutra y de evolución fenotípica están desvinculados.


Véase también:
Tuatara, the fastest evolving animal, EurekAlert, 20 marzo 2008


Fuente: Access Research Network - «Remarkable» molecular evolution results from the Tuatara 27/03/2008
Redacción: David Tyler © 2008 ARN - www.arn.org
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

AIP (82): Lázaro, sal fuera — Fósiles que vuelven a la vida

Un animal se extingue. Transcurren millones de años. Y luego ... el animal se encuentra viviendo en alguna remota selva. Los científicos le llaman a esto el «efecto Lázaro», por el hombre a quien Jesucristo resucitó de los muertos (véase Juan 11). Otros los llaman «fósiles vivientes», que durante mucho tiempo se habían creído extintos, pero que medran en nichos ecológicos aislados. Existen muchos de estos organismos, tanto en el reino vegetal como en el animal. Dos de ellos aparecieron en noticias recientes.


El celacanto, uno de los más célebres ejemplos de «efecto Lázaro»
o
«fósil viviente». Se consideraba extinto desde finales del período
Cretáceo, supuestamente unos
65 millones de años. Fuente AQUÍ.

En Science,1 Mary Dawson et al. informaban de la nueva especie de roedor descubierta en Borneo (véase fotografía en National Geographic News). Este roedor lo identificaron como un miembro de un grupo durante mucho tiempo perdido llamado Diatómiídos, que se creía que se extinguieron hace 11 millones de años. El escritor de Live Science Bjorn Carey citaba a la coautora del estudio Mary Dawson, que llamaba a éste el «celacanto de los roedores», refiriéndose al célebre pez fósil viviente (énfasis añadido en todas las citas). Añade ella que la mayoría de los demás mamíferos que exhiben el «efecto Lázaro» cubren vacíos temporales entre 10.000 a algo más de un millón de años. MSNBC, National Geographic y CNN tomaron nota de esta comunicación. Nadie puso en cuestión el vacío de 11 millones de años.

Otro fósil viviente hizo noticia, esta vez un reptil con cabeza acabada en pico, llamado tuátara, que se había creído extinto desde la edad de los dinosaurios. Bjorn Carey escribe también un reportaje para Live Science sobre descubrimientos de que este reptil de Nueva Zelanda ya poseía una capacidad avanzada para la andadura. «Los tuátaras han estado presentes durante 225 millones de años [sic] y no han cambiado mucho, según se desprende del registro fósil.» Este encabezamiento sensacional iba seguido de otro: «Como pueden andar y correr, ambos mecanismos de ahorro de energía aparecieron probablemente cuando los primeros vertebrados se trasladaron a tierra [sic], decía el coautor del estudio Steve Riley de la Universidad de Ohio». El comunicado de prensa de Ohio State dice que estos lagartos no pueden sobrevivir a temperaturas superiores a los 25 grados centígrados. Para más información sobre el tuátara, véanse los sueltos para 31/03/2002 y 10/02/2003.


1Mary R. Dawson et al., «Laonastes and the “Lazarus Effect” in Recent Mammals», Science, 10 marzo 2006: Vol. 311. no. 5766, pp. 1456 - 1458, DOI: 10.1126/science.1124187.

Los primeros vertebrados en andar y correr sobre la tierra — esto, ¿cómo lo saben? ¿Y por qué los primeros vertebrados en andar y correr no pudieron ser de dos patas? ¿Cómo saben que no hubo otras especies antes que estas y que desaparecieron? Si estos animales no pueden sobrevivir a temperaturas superiores a 25 grados centígrados, ¿cómo han sobrevivido en absoluto? ¿Acaso en estos 225 millones de años no ha habido sequías ni olas de calor? ¿Por qué todos los demás animales, como los dinosaurios, se extinguieron, pero éste floreció? ¿Y de dónde sacan los 225 millones de años? Pura y simplemente, de suposiciones evolucionistas.

El razonamiento evolucionista va así: la evolución es un hecho, por tanto la evolución es un hecho. Y como la evolución es un hecho, todas las anomalías se tienen que encajar como sea en la teoría antes que los radicales fundamentalistas asalten el laboratorio científico, porque entonces los estudiantes no podrán competir en la economía global y quedará empañada la gloriosa reputación de Charles Darwin (bendito sea su nombre) como el más grande científico de la historia (y además nos quitarán los fondos). Por tanto, es vital salvar las apariencias a toda costa. Aquí tenemos otros dos buenos ejemplos: un roedor prácticamente sin cambios durante 11 millones de años, y un lagarto de 225 millones de años, y sin embargo los dos siguen tan a sus anchas. Evidentemente, estos animales nunca se extinguieron. Sea cual sea el intervalo temporal que exista entre el último fósil y la primera identificación del animal vivo, ha existido una población continuada de estos animales, viviendo y reproduciéndose. El estiramiento de este intervalo a muchos millones de años sin fósiles se hace rápidamente increíble. Imaginemos, por ejemplo, que sólo 100 de estos roedores viviesen en un momento dado (una estimación muy prudente, considerando su extensión mucho más amplia en el pasado), y que cada individuo viviese 20 años (una estimación muy generosa). En tal caso, hubiera habido 500 muertes por siglo, y como hay 110.000 siglos en 11 millones de años, ¿vamos a creer que 55.000.000 de estos roedores vivieron sin dejar traza? Se hace aun más inimaginable que más de mil millones de tuátaras muriesen sin dejar rastro fósil, sólo para aparecer en algunas islas de Nueva Zelanda como si no hubiera pasado nada. Estos problemas se desvanecen si los vacíos temporales se reducen a miles de años, en lugar de millones.

La resurrección de Lázaro fue un milagro auténtico. Había un hombre que vivía realmente, sabiéndose que había estado muerto, y al que se le podía ver, tocar y con quien se podía conversar. Los escépticos no lo podían negar. En cambio, los evolucionistas están conjurando imágenes de resurrección a partir de una teoría muerta. Ambos milagros demandan fe, pero en el caso de Lázaro hay una ventaja: tenemos una causa adecuada. Jesucristo, el Creador y sustentador de la vida, sabía cómo aplicar su capacidad obradora de maravillas con un designio lleno de sabiduría. Así como los escépticos en Jerusalén no podían negar la resurrección de Lázaro, de modo que intentaron darle muerte, así los actuales materialistas darwinistas, en el seguimiento de su dogmatismo, intentan dar muerte al diseño inteligente y al creacionismo por todos los medios, a la vez que tratan de validar sus pretensiones de ser los mesías de la ciencia sin nada más que trucos de experimentos mentales, de magia imaginada.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Lazarus, Come Forth: Living Fossils Rise from the Dead 3/10/2006
Redacción: David Coppedge © 2006 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

viernes 30 de enero de 2009

¿Está la evo-devo pegándole el cambiazo a la ortodoxia neodarwinista?

Durante este año en el que coincide el Bicentenario de Charles Darwin y el 150 aniversario de la publicación de El Origen de las Especies, podemos esperar que los herederos intelectuales de Darwin saquen pecho y que digan a los que quieren pasar más allá del neodarwinismo que están perdiendo el tiempo. Esta es la postura que adopta Jerry Coyne en una reseña crítica del nuevo libro de Mark Lumberg Freaks of Nature [Monstruos de la naturaleza]. Coyne pretende que los datos expuestos «no son suficientes para impugnar el punto de vista ortodoxo».


Las anomalías del desarrollo ¿nos dicen algo sobre la evolución?
¿O más bien nos dicen algo acerca del desarrollo?
(fuente aquí)

En el curso de su reseña, Coyne identifica tres líneas de pensamiento dentro de la biología evolutiva que se han percibido como desafíos al darwinismo. Se trata del estructuralismo, de la evo-devo, y de la epigenética. Coyne interpreta el libro de Blumberg como una síntesis de conceptos generalmente asociados con el planteamiento de la evo-devo, y reconoce que se escribió con la intención de plantear un desafío al neodarwinismo.

«Las ambiciones de Blumberg más allá del cuentismo: tiene el objetivo de exponer que la biología del desarrollo ha hecho verdaderas contribuciones a la teoría de la evolución. El problema de la teoría, según mantiene Blumberg, es su “pensamiento centrado en los genes, y a nivel poblacional”, descrito también como “pensamiento simplista de causa única centrado en los genes”. Entonces, ¿qué paradigmas deberían tomar el puesto de nuestro equivocado abrazo a Gregor Mendel?»

Los paradigmas que trata son la epigenética, el acomodo fenotípico y la asimilación genética. No es propósito de este blog alinearse con ninguna de estas posiciones, sino más bien considerar la naturaleza de la respuesta que da Coyne. Comienza con una discusión que tuvo lugar en 1980, cuando Lewis Wolpert respondió a los estructuralistas presentes diciendo que él también tenía una perspectiva radical y herética: «Los genes controlan el desarrollo». Para ilustrar esto, apagó las luces de la sala de conferencias: Un solo interruptor tiene la capacidad de causar grandes cambios. Aparentemente, los estructuralistas no quedaron impresionados, pero Coyne creía que Wolpert había conseguido un tanto.

«De una manera juguetona, Wolpert estaba defendiendo lo que consideraba como un paradigma perfectamente adecuado contra los que minimizaban la importancia de los genes.»

Coyne regresa a la importancia de los genes una y otra vez en su reseña. Por lo que se refiere a la epigenética:

«Algunos fenómenos “epigenéticos” adaptativos, como la impronta genética de los cromosomas, que influye en la expresión genética dependiendo de qué progenitor transmitió el gen, se basan en instrucciones en el ADN. [...] Y en casi todos los casos, los efectos epigenéticos se desvanecen al cabo de unas pocas generaciones, incapaces de promover ningún cambio evolutivo a gran escala. Quizá las críticas más graves de la epigenética es que de los miles de mutaciones heredadas que aparecen en organismos modelo como el ratón y la mosca del vinagre, residen virtualmente todas en el ADN.»

El acomodo fenotípico era respaldado en el libro mediante el ejemplo de una cabra deforme. Sin extremidades anteriores, aprendió a saltar como un canguro. La autopsia realizada por Slijper expuso numerosas modificaciones que facilitaban el salto bípedo. Coyne no se siente impresionado (pero dudo de que tenga prueba alguna que respalde sus comentarios sobre selección natural en la cita que sigue):

«Los cambios fenotípicos en la cabra de Slijper no resultaron de ninguna propiedad inherente y autorreguladora del desarrollo. Más bien, reflejan un fenómeno evolucionado: la selección natural a dado a huesos y músculos la capacidad de adaptación para desarrollarse como respuesta a las tensiones que experimentan.»

La asimilación genética es descartada como no respaldada por pruebas. Pero una vez más, Coyne mantiene la teoría neodarwinista invocando una «variación genética preexistente» como un supuesto:

«Como en el caso del acomodo fenotípico, aquí el fenotipo cambia antes que los genes. Durante la asimilación, un cambio ambiental inicial altera el fenotipo de muchos individuos, exponiendo variaciones génicas previamente ocultas que pueden luego seleccionarse. En su momento, lo que era un cambio ambiental deviene genético, imitando la herencia de los caracteres adquiridos. [...] Pero podemos también explicar estos casos recurriendo a la selección simple sobre variaciones genéticas ya existentes. A falta de un solo ejemplo creíble de asimilación genética en la naturaleza, permanece como una especulación atractiva pero carente de prueba.»

El párrafo final es un llamamiento para que prevalezca el consenso en la ciencia. Desde su punto de vista, sólo tenemos hipótesis no confirmadas procedentes de aquellos que quieren ir más allá de la «ortodoxia» (es decir, el neodarwinismo).

«Al final, el problema con estas explicaciones no es tanto que estén equivocadas, o que no tengan una importancia potencial en evolución. Más bien, se trata de que Blumberg da la impresión de que se trata de verdades establecidas en lugar de hipótesis que han permanecido sin confirmación durante tres décadas. En su ansiedad por fomentar la posición de la evo-devo en el panteón de las subdisciplinas de la evolución, Blumberg ha pegado el cambiazo a la ortodoxia. No sólo el punto de vista tradicional de la evolución explica mucho más de lo que él admite, sino que Blumberg conforma su propia visión del desarrollo para exagerar su desafío al neodarwinismo. Por una vez, estoy con Wolpert.»

Por lo que respecta a los que pensamos que es el neodarwinismo el que nos ha dado «hipótesis que han permanecido sin confirmación durante tres décadas», estos comentarios parecen hipócritas. En general, el darwinismo se contenta con unas «pruebas» minimalistas de sus dogmas: el papel creador de la selección natural nunca se ha demostrado, sino sólo su existencia en ecosistemas; la naturaleza incremental de la evolución sigue estando caracterizada más por vacíos que por trayectorias identificables; las etapas críticas de las transformaciones evolutivas siguen siendo un misterio. En anteriores artículos hemos documentado muchos ejemplos de estos problemas. Para un ejemplo específico, hagan clic aquí. Además, es preciso dar un cierto reconocimiento a los que están dispuestos a sacar la cabeza por encima del parapeto y decir que el neodarwinismo está en bancarrota. Se debe dar verdadero crédito a Lynn Margulis (cuyo modelo de la “ingestión por parte de una célula ancestral de la bacteria que evolucionó a mitocondria” es aceptado por Coyne), y que expresa la cuestión con toda llaneza:

«Tras haber conseguido que se aceptase su trabajo sobre el origen de las células eucariotas, parece dispuesta a atacar cualquier vaca sagrada. Y lo cierto es que ahora está apuntando al mayor blanco en biología evolutiva: el neodarwinismo. Designado con este nombre por vez primera en 1896, el neodarwinismo es la síntesis de la selección natural y de la genética mendeliana. En la actualidad es el paradigma dominante de la disciplina, pero para Margulis es poca cosa más que una «aberración pintoresca pero potencialmente peligrosa» que se tiene que eliminar para que la ciencia pueda proceder a responder a «preguntas básicas», como por qué la estasis es tan predominante en el registro fósil, y cómo una especie puede evolucionar a otra.»

Una excelente adición a los recursos en la web sobre la teoría de la evolución es Darwin's Predictions [Las predicciones de Darwin], por Cornelius G. Hunter, en inglés. Allí se demuestra por qué las temerarias afirmaciones que hace Coyne del éxito del neodarwinismo deberían interpretarse como mero efectismo.

«La evolución tiene una larga historia de falsas predicciones que conducen a una complejidad creciente. La pretensión del evolucionista de que todo esto es una señal de buena ciencia, de aprender cómo la evolución realmente ocurrió, no es congruente con las muchas predicciones de la evolución que han quedado refutadas, y con los complejos ajustes realizados. Este documento recapitula un conjunto representativo de estas refutaciones, incluyendo las reacciones de evolucionistas que exponen cómo se acomodaron los descubrimientos contrarios, y concluye con un análisis de por qué los evolucionistas creen que su teoría es un hecho y lo que esto nos dice acerca de la teoría.»


Evolution's challenge to genetics [El reto de la evolución a la genética]

Jerry A. Coyne

Nature, 457, 382-383 (22 enero 2009) | doi:10.1038/457382a

Resumen: ¿Sugieren los gemelos siameses y las cabras con dos patas un papel menor para la genética en la evolución? Jerry A. Coyne sostiene que los datos no son suficientes para impugnar el punto de vista ortodoxo.

LIBRO OBJETO DE LA RESEÑA - Freaks of Nature: What Anomalies Tell Us About Development and Evolution [Monstruos de la naturaleza: Lo que las anomalías nos dicen sobre desarrollo y evolución], por Mark S. Blumberg, Oxford University Press: 2009. 344 pp.

Véase también:

Darwin's Predictions [Las predicciones de Darwin] por Cornelius G. Hunter.

Página personal de Mark S. Blumberg para su libro

Mann, C. Lynn Margulis: Science's Unruly Earth Mother, Science, 252, 19 abril 1991: 378-381.


Fuente: Access Research Network - Is evo-devo short-changing neodarwinian orthodoxy? 23/01/2009
Redacción: David Tyler © 2009 ARN - www.arn.org
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

martes 27 de enero de 2009

Perspectivas de mejora para los pacientes de osteoartritis

Un rasgo destacable de la vida en el mundo occidental es la gran cantidad de personas que padecen de dolores osteoartríticos y de espalda. No es infrecuente encontrar personas que se quejan de un «mal diseño» y que sugieren que andar erguidos es antinatural. Los que abriguen estas actitudes harán bien en leer el artículo de la Sección Perspective en Science. Damos unas citas:

«Los coeficientes sumamente bajos de fricción entre las superficies de los cartílagos de las articulaciones en las caderas o las rodillas de los humanos no se pueden lograr ni siquiera con los medios tecnológicos más sofisticados.»

La osteoartritis es una enfermedad crónica del
cartílago y hueso de las articulaciones
(fuente NIH)

El punto de partida esencial para cualquier análisis de la degeneración de las articulaciones de la cadera o de la rodilla es una valoración del sistema sumamente eficiente de lubricación local. Estas articulaciones tienen que resistir presiones de alrededor de 5 MPa (equivalente a unas 50 atmósferas) y los coeficientes de fricción asociados con las articulaciones son de alrededor de 0,001. Estos son unos valores muy bajos y son vitales para evitar el desgaste natural debido al uso. Cosa significativa, los coeficientes de fricción de los lubricantes elaborados por el hombre son mucho más elevados que el 0,001 típico de las articulaciones humanas.

Los secretos de la lubricación del cartílago se tienen que explorar al nivel de detalle nanométrico. Unas moléculas parecidas a cepillos y el agua se combinan para producir capas superficiales lubricantes.

«Recientes esfuerzos para elucidar estos orígenes moleculares se han centrado en estudios nanotribológicos de moléculas unidas a superficies en medio acuoso, intentando emular las de las superficies de los cartílagos. Raviv et al. han expuesto que unos cepillos polieletrolíticos sintéticos unidos a superficies en oposición pueden aportar una extraordinaria lubricación cuando se comprimen mutuamente hasta presiones moderadas y se hacen deslizar entre sí, con coeficientes de fricción semejantes a los de articulaciones sanas. Briscoe y colegas han descubierto que la lubricación límite bajo agua era muy superior a la que se da en aire o aceite, y mediada por los grupos surfactantes hidratados de cabeza. Estos y otros estudios resaltan la importancia de las capas de hidratación que rodean a cargas en medios acuosos como elemento fundamental de la lubricación.»

Este mecanismo de lubricación exhibe excelentes resultados a bajas presiones, pero no llega a imitar el sistema natural a presiones de 5 MPa. Evidentemente, se precisa de más trabajo biomimético para conseguir un mejor conocimiento de «la muy eficiente lubricación en las articulaciones vivas». Esto abre la puerta para una diversidad de medidas de reparación y de sustitución para el tratamiento de los pacientes:

«Entre los futuros retos relativos a materiales estará el de diseñar andamiajes que proporcionen ambientes óptimos para las células progenitores que llevan a tejido dañado, o para estimular células indígenas; y el desarrollo de bioadhesivos que promuevan la integración de tejidos y prevengan el desprendimiento del andamiaje durante el movimiento de la articulación. En las estrategias de sustitución, los tratamientos de superficie que supriman el desgaste que lleva al fracaso de los implantes pueden permitir un enfoque más riguroso para lograr prótesis “de por vida” para las combinaciones de implantaciones polímero-metal de uso más generalizado.»

El planteamiento del problema con la premisa de la funcionalidad diseñada lleva a la identificación de numerosas vías dignas de exploración. ¿Qué factores han llevado a la degeneración y cómo se pueden abordar? ¿Qué puede hacerse para promover la autocuración? (Regeneración y reparación) ¿Qué puede sintetizarse como sustituto de articulaciones dañadas de forma permanente? (Sustitución). Todas estas pistas proceden de una perspectiva de diseño. Pero, ¿qué diremos a los que persisten con los argumentos de «mal diseño» y con gestos de displicencia desde la perspectiva evolucionista? ¿Acaso desde estas actitudes se consiguen nuevos conocimientos? Por donde yo pueda ver, la perspectiva de “retoques al azar” propuesta por el evolucionismo no desempeña ninguna función en la actual búsqueda de soluciones.

Repair or Replacement - A Joint Perspective [Reparación o Sustitución – Una perspectiva de coyuntura]

Jacob Klein

Science, 323, 2 enero 2009: 47-48.

Resumen: Los conocimientos en los orígenes moleculares de la lubricación de los cartílagos podría llevar a una reparación de tejidos más eficiente y a prótesis más duraderas para las articulaciones de la cadera y de la rodilla.


Véase también:

Tyler, D. The remarkable phenomenon of biological lubrication [El extraordinario fenómeno de la lubricación biológica], ARN literature blog (11 febrero 2008)


Fuente: Access Research Network - Improving prospects for osteoarthritis sufferers 21/01/2009
Redacción: David Tyler © 2009 ARN - www.arn.org
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

sábado 24 de enero de 2009

AIP (81): El ojo del calamar supera al objetivo de Zeiss

Un calamar con un nombre científico que significa «vampiro salido del infierno» lleva una lente con unas magníficas especificaciones. Elisabeth Pennisi comunicaba en Science sobre una ponencia dada en una conferencia científica en Arizona acerca del calamar vampiro, cuyas «lentes están diseñadas para contemplar detalles, incluso en la práctica oscuridad». Los investigadores dedicados al estudio de los ojos de los cefalópodos han encontrado interesantes características ópticas en los ojos de esta especie. «Ver claramente bajo el agua demanda una lente esférica especial con un elevado índice de refracción en el centro, pero con un menor índice hacia el borde», explicaba Pennisi. En el calamar vampiro, «esta gradación se consigue con unas concentraciones progresivamente inferiores, desde el centro de la lente hacia afuera, de unas proteínas llamadas cristalinas».
Calamar vampiro («Vampyroteuthis infernalis»)
dibujado por Carl Chun, 1903.

¿Funciona bien este diseño? Pennisi concluye:

Tras su estudio, [Alison] Sweeney [Universidad Duke] se siente profundamente impresionada por la visión de los cefalópodos. De hecho, ella observa que los ensayos realizados a bordo mismo de la embarcación demostraron que las lentes del calamar vampiro, que aparecieron en etapa temprana de la historia evolutiva de los cefalópodos, «tiene una agudeza visual mejor que un microscopio de disección Zeiss de última generación».

Pennisi explicaba: «Para que una lente sea transparente, las cristalinas tienen que permanecer dobladas y uniformemente dispersadas para crear un estado vidrioso». Un biólogo del desarrollo observó: «Es asombroso cuán finamente ajustada está la lente del calamar para realizar su función».

Para más detalles sobre las cristalinas y cómo consiguen la transparencia, véase la entrada para el 28/08/2003. Para otro ejemplo de un sistema visual finamente ajustado en el medio marino, lea acerca del ojo de la cubomedusa (13/05/2005).


1Elisabeth Pennisi, «News Focus SOCIETY FOR INTEGRATIVE AND COMPARATIVE BIOLOGY MEETING: Loopy Lens Proteins Provide Squid With Excellent Eyesight», Science, 26 eneero 2007: Vol. 315. no. 5811, p. 456, DOI: 10.1126/science.315.5811.456a.

Es una pena que el artículo estuviera impregnado de cuentismo evolucionista. Los biólogos cuentan una fábula acerca de cómo las cristalinas quedaron optimizadas después de algún antiguo evento de duplicación génica, y de que las cristalinas «antiguas» estaban en la periferia, y las «nuevas» en el centro de la lente. Además, ¡este afortunado accidente que produjo una lente superior a la que sigue las especificaciones de Carl Zeiss apareció múltiples veces en diferentes líneas evolutivas! El cuentismo de los darwinistas es fabuloso.

Por lo que respecta a Elisabeth Penissi, es admirable su aportación de los ejemplos más asombrosos de diseño en sus reportajes para Science. Esperemos que la fuerza de la realidad pueda llevarla a conocer a Aquel que está detrás de la maravilla de la vida.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - For His Birthday, Darwin Loses His Tree 29/01/2007
Redacción: David Coppedge © 2007 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Para su cumpleaños, Darwin pierde su árbol

22 enero 2009 — El «árbol de la vida» es el icono fundamental del darwinismo. La única ilustración de Charles Darwin en El Origen de las Especies fue un dibujo esquemático de organismos descendiendo de un antecesor común en un patrón de árbol ramificándose. Se ha reproducido, expandido, embellecido y decorado hasta llegar a ser un símbolo primordial de lo que la ciencia cree acerca del mundo de la biología. Entonces, ¿por qué lo están talando entre las publicaciones The Telegraph y New Scientist? «Por qué Darwin se equivocó acerca del árbol de la vida» es el título en la última publicación mencionada, mientras que la primera dice: «El árbol de la vida de Charles Darwin es “falso y conducente a error”, a decir de científicos».

Arbol evolutivo según Lotze, 1963.
Para verlo a mayor tamaño, haga clic sobre la imagen.
Fuente: Bermudo Meléndez, Paleontología, vol. I,
Paraninfo, 1977 — Madrid, pág. 157.

Estos artículos son destacables no sólo por su oportunidad (sólo tres semanas antes de las celebraciones internacionales por el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin), sino porque socavan tres asertos acerca de la biología evolutiva: el primero, que Darwin es sólo una pequeña parte de una teoría de la evolución que ha progresado mucho más allá de las creencias del mismo Darwin; el segundo es que la teoría de la evolución no tiene puntos débiles que merezcan ser expuestos ante los estudiantes. Un tercer aserto que estos artículos socavan es que sólo los creacionistas creen que hay puntos débiles en la teoría de Darwin.

Los científicos que presentan objeciones al pretendido árbol de la vida según Darwin no son creacionistas. Ya se han hecho oír antes: Bapteste y Doolittle escribieron hace un año en la publicación PNAS denunciando que el árbol de la vida es un mito (1/02/2007). Además, The Telegraph citaba estas palabras del Dr. John Dupre, filósofo de la biología en la Universidad de Exeter: «Si hay un árbol de la vida, se trata de una pequeña e irregular estructura que brota de la red de la vida». El artículo dice que otros científicos están ya empuñando hachas: «Después de haber desarraigado el árbol de la vida unicelular, los biólogos están ahora aplicando el hacha a las ramas que quedan». Bapteste reconoce que esto al principio suena aterrador, pero considera que esta revolución conceptual es una oportunidad para que los biólogos se liberen las mentes.

Doolittle restaba algo de importancia a esta revolución: «Deberíamos adoptar una postura algo relajada acerca de esto», decía. «Comprendemos la evolución bastante bien, se trata sencillamente de que es más compleja de lo que Darwin se había imaginado. El árbol no es el único patrón». Quizá no quiera jugar el papel de revolucionario. Sin embargo, Dupré está blandiendo su hacha con ganas: «Forma parte de un cambio revolucionario en biología. Nuestro modelo estándar de la evolución sufre una enorme presión». Él contempla un modelo evolutivo repleto de fusiones y colaboraciones, no un árbol que se va ramificando. El artículo cita luego a Michael Rose, biólogo evolutivo en la Universidad de California en Irvine, que dice: «El árbol de la vida está siendo sepultado de manera educada – esto lo sabemos todos». Pero parece que el público no lo sabe. Luego proseguía con una declaración más drástica: «Lo que menos se acepta es que toda nuestra perspectiva fundamental de la biología tiene que cambiar».

Como un bombardeo que va creciendo en intensidad, el artículo pasaba luego a admitir que la teoría de Darwin «no ha estado carente de polémica». A los científicos prodarwinistas les deben caer muy mal estas últimas palabras: «Ha desempeñado una función principal en el debate de mucho mayor calado con los creacionistas que están convencidos de que la vida en la tierra es tan compleja que sólo puede ser resultado de un diseño inteligente —en otras palabras, de la mano de Dios». Esto, después que Bapteste dijese: «El árbol de la vida fue útil. Nos ayudó a comprender que la evolución era cierta. Pero ahora que sabemos más sobre la evolución nos toca pasar más adelante». Esto implica que las cosas útiles pueden ser falsas. Uno tiene que preguntarse entonces: «¿Útil para quién?», y «¿Hasta qué punto son fiables las conclusiones que se desprenden de premisas falsas?»

El artículo de New Scientist es más largo. La cubierta dice a gritos: «Darwin se equivocó: La tala del árbol de la vida», frente a una ilustración de un árbol. Esto es un giro radical para esta revista, generalmente firme partidaria de Darwin, y que el mes pasado publicaba una lista de las mejores pruebas de la evolución de 2008. Desde luego, no se cuestiona la idea de evolución ni de descendencia común, pero dio una cobertura favorable a Bapteste y a Doolittle. Citando las palabras de Bapteste de que «no tenemos pruebas de que el árbol de la vida sea una realidad», Graham Lawton (director de la sección de artículos de fondo de New Scientist) mostraba su acuerdo en que esto es un material revolucionario: «Este bombazo ha llegado incluso a persuadir a algunos que nuestro punto de vista fundamental sobre la biología tiene que cambiar».

Este artículo trata de la historia de esta importantísima controversia. Llego a su punto culminante en 2006, decía Lawton, con el descubrimiento de una transferencia horizontal de genes (HGT) generalizada entre organismos —«todo desde E. coli a elefantes». No todos los científicos están de acuerdo: «El debate sigue estando polarizado hasta el día de hoy». Algunos científicos creen que todavía se puede discernir una señal de árbol en los genes. Pero el hecho de que existe la polémica sustenta la postura de los interesados en una educación equilibrada de que en la tesis evolutiva hay puntos fuertes y débiles que no deberían ocultarse a los estudiantes.

«Mientras, los que desean talar el árbol de la vida siguen avanzando», continuaba Lawton. ¿Acabará él con una victoria para el consenso darwinista tradicional? No para la página 2 de 4: «Cosa sorprendente, la HGT sigue siendo la regla en lugar de la excepción en el tercer gran dominio de la vida, los eucariontes». Luego investigaba una teoría que desdibuja el árbol, la endosimbiosis —la incorporación de un organismo por otro, una especie de dialéctica hegeliana en biología. Para la página 3, Lawton estaba exponiendo refutaciones y respuestas a las mismas. Al final de la página parecía haber una especie de empate con Darwin todavía como ganador por una ligerísima ventaja:

Nadie está proponiendo —todavía— que el concepto de árbol haya perdido su utilidad en animales y plantas. En tanto que la descendencia vertical ya no es el único juego en el campo, sigue siendo la mejor manera de explicar cómo se relacionan los organismos multicelulares entre sí —un árbol de quizá un 51 por ciento. A este respecto, la visión de Darwin ha triunfado: él no sabía nada acerca de los microorganismos y erigió su teoría sobre las plantas y los animales que podía ver a su alrededor.

Con todo, está claro que el árbol darwinista ya no es una descripción adecuada de cómo funciona la evolución en general. «Si no tienes un árbol de la vida, ¿qué significa esto para la biología evolutiva?», es la pregunta que plantea Bapteste.

Según Lawton, lo que significa es que la evolución sigue siendo una realidad pero que la metáfora del árbol tiene problemas, y esto es todo. Hay que relajarse: «Tanto él [Bapteste] como Doolittle se esfuerzan por hacer resaltar que la disolución del árbol de la vida no significa que la teoría de la evolución sea un error —sencillamente que la evolución no es tan ordenada como nos gustaría creer. Algunas relaciones evolutivas siguen el modelo del árbol; no es el caso de muchas otras».

Pero esto era solo la calma antes del siguiente golpe de ariete. La página 4 acaba poniéndose del lado de la revolución. Cita a Dupre y a Rose que razonan que nuestro punto de vista fundamental sobre la biología tiene que cambiar. Si este es un mal momento para degradar a Darwin, tanto peor: «La biología es inmensamente más compleja de lo que pensábamos, dice [Rose], y hacer frente a esta complejidad será tan aterrador como el terremoto conceptual que los físicos tuvieron que asumir a principios del siglo 20. Si tiene razón, el concepto de árbol podría llegar a ser el equivalente biológico de la mecánica newtoniana: revolucionario y muy eficaz en su tiempo, pero en último término demasiado simplista para tratar con el enredado mundo real».

Dos columnas laterales ilustran problemas empíricos con el árbol. La hibridación y las «quimeras naturales» que se conocen en ejemplos vivientes demuestran que la información genética puede cruzar linajes. Esto confunde cualquier intento por encontrar un ancestro común. La última palabra es la de Graham Syvanen, cuyos experimentos expusieron que los tunicados parecen tener ramas no relacionadas de genes ancestrales. «Acabamos de aniquilar el árbol de la vida», exclamó: «Ya no es más un árbol, es una topología totalmente diferente. ¿Qué habría pensado Darwin acerca de esto?»

Todavía más: En un artículo no relacionado con estos, aparecido en Newsweek, Sharon Begley intentó «el avivamiento de una herejía» —presentando razones de que el lamarckismo pudiera ser cierto después de todo. ¿Qué hubiera pensado Darwin? «¡Ay, pobre Darwin!, comenzaba su artículo. La fiesta de cumpleaños no se presenta bien. Tanto si el lamarckismo es adecuado para explicar o no los datos que ella presentaba, «no se ha escrito aún la última palabra sobre herencia y evolución», decía ella a modo de conclusión.

Esto es lo que se dice llegar en el momento oportuno. En un tiempo en que tanto en Norteamérica como en la Unión Europea se trata, desde instancias gubernamentales y judiciales, imponer el pensamiento único darwinista en la enseñanza primaria y media, y se quiere por todos los medios hurtar a los estudiantes el verdadero estado de la cuestión acerca de la teoría de la evolución, los que insistimos en dar un cuadro real de la situación deberíamos difundir estos artículos, y colgar carteles con citas en los lugares adecuados. ¿Que la teoría de Darwin no tiene puntos débiles? ¿Que no existe debate acerca de la teoría de la evolución? ¿Que no hay controversia? ¿Que sólo se trata de un puñado de creacionistas disfrazados con motivos religiosos que intentan desfigurar nuestro amado monumento a Charles Darwin?

No se puede subestimar la importancia de esta revolución. Sin un árbol de la vida, la doctrina central de Darwin queda sin base. La metáfora del árbol de la vida representaba el intento de Darwin de unificar toda la biología en un marco explicativo. Si no sabemos quién está relacionado con quién, y qué vino de dónde, queda bajo la duda toda esperanza de unificar la biología en un marco naturalista del origen de la diversidad y disparidad de la vida regido por una ley mecanicista. Doolittle y Bapteste hablan de una red de vida, pero esto pertenece a la perspectiva creacionista. Una red no tiene raíz. La información genética está toda ahí; sencillamente, se comparte. ¿De dónde vino la información? Darwin dijo que todo tuvo su origen en un pequeño estanque caliente, que arraigó, y que fue progresivamente ramificándose y desarrollándose hasta formar un glorioso árbol. Si esta metáfora está siendo sustituida por la de una red, ¿dónde está el ingeniero de sistemas?

Hay otros problemas. Estos autores han llevado a cabo un golpe, pero no han proporcionado una nueva administración. Han talado el árbol, pero siguen queriendo usar la madera. Lo sentimos: está demasiado podrida para otra cosa que no sea como leña. No hay ningún Einstein en el horizonte para rescatar la biología evolutiva de su catástrofe empírica. La comparación con la física de comienzos del siglo 20 es adecuada, pero las analogías son siempre imperfectas. Es dudoso que Darwin pueda retener la honra como Newton, si su creencia central ha quedado refutada. Observemos también que ni Darwin ni la brigada revolucionaria de biólogos evolutivos tienen la más mínima idea del origen de la complejidad (remitimos al lector a examinar toda la cuestión de la complejidad biológica, que llega a extremos totalmente insospechados por Charles Darwin y sus coetáneos). Phillip Johnson estuvo insistiendo durante años que los darwinistas no daban prueba alguna de que la selección natural tuviese el poder creativo para producir ojos, alas y órganos complejos. Y la explicación sigue brillando por su ausencia en las propuestas de estos revolucionarios. ¿Cómo explicarán el origen de la información genética para producir ojos y alas? ¿Por la transferencia horizontal de genes? ¿Por la hibridación? ¿Mediante la simbiosis? ¡Vamos, la transferencia de información no explica su origen! No se le pueden pedir peras al olmo. La información sólo puede compartirse y modificarse si ya existe. La causa inteligente se mantiene como la explicación para el origen de la complejidad especificada en la naturaleza.

Resulta divertido leer los comentarios al artículo de New Scientist. Un lector se sentía alarmado de que el artículo invitaría a los creacionistas a atacar la evolución, y dijo: «¿Sabéis aquel panel de artículos de ciencia (principalmente de NS) en el Museo Creacionista sobre el que New Scientist publicó un artículo? Esta cubierta [donde sale «Darwin se equivocó» junto a un árbol] probablemente aparecerá allí en tamaño A1, dentro de un marco dorado y como pieza central antes que acabe esta semana». Y bien, con esto ¿qué quiere decir usted, caballero? ¿Y por qué no? El enfado no cambiará la realidad. Nos parece que quedaría especialmente apropiado que se pusiera a la derecha de un cartel de tamaño A1 con la cubierta de noviembre de 2004 de National Geographic, donde aparecía la pregunta: «¿Se equivocó Darwin?»


Fuente: Creation·Evolution Headlines - For His Birthday, Darwin Loses His Tree 22/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Los minerales pueden engañar a los astrobiólogos

21 enero 2009 — Invitamos al lector a acceder a la imagen que aparece en el siguiente vínculo con National Geographic News. ¿Parece vivo, verdad? Pero se trata sólo de un mineral. El artículo contiene una galería de cinco micrografías de minerales que forman cristales con ondulaciones. Se les llama biomorfos (una palabra que significa sencillamente formas parecidas a las vivas).

«Hasta ahora los científicos pensaban que los cristales redondeados, como los que se encuentran en conchas marinas y huesos, sólo podrían ser hechos por organismos vivos», dice el pie para la figura 1. «En tal caso, las curvas fosilizadas en las rocas procedentes de la Tierra primitiva o incluso de otros planetas parecerían ser señales ciertas de vida.» Sin embargo, los nuevos cristales generados de carbonatos por científicos españoles se curvan y retuercen como el ADN y otras formas biológicas. Recuerdan las sugerentes formas en el meteorito marciano que lanzó la ciencia de la Astrobiología (01/07/2005, 01/28/2005). El pie para la ilustración 5 dice: «Al crear biomorfos como el que se ve más arriba, Garcma-Ruiz y colegas de la Universidad de Granada han asestado un duro golpe a las teorías de que los cristales curvados son señales definitivas de vida».


Arriba: Meteorito ALH84001 — descubierto en el campo glacial Allan Hills, en la Antártida. Se cree que fue despedido de Marte por un violento choque. Al contener aparentes biomorfos (abajo), el público adquirió la impresión de que contenía restos fósiles de vida marciana. Actualmente se considera que los pretendidos marcadores biogénicos se deben a procesos puramente físicos. Fuente: NASA.


Nature mencionaba este trabajo con un lenguaje algo más cauto: «Este trabajo abre las puertas para nuevas formas de abordar la síntesis de materiales biológicos y biomiméticos, y para la exclusión de falsos positivos cuando se busquen formas que parecen vivas en medios mal caracterizados».


1. Research Highlights: «Crystal growth: getting their morph on», Nature 457, 360 (22 enero 2009) | doi:10.1038/457360a.

Estas formas no guardan más relación con la vida que una estatua de Miguel de Cervantes con el insigne escritor. Lo que sí se demuestra es cómo uno puede ver lo que quiera ver si no es cauto, y cómo en el pasado se ha intentado apuntalar la teoría del origen materialista de la vida y las tesis de la astrobiología apelando a unos principios que una vez más resultan fallidos.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Minerals Can Fool Astrobiologists 21/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

La evolución de las plumas — ¿demostrada?

21 enero 2009 — Recientemente se ha publicado otro aserto de la evolución de las plumas en PNAS.1 Los creacionistas han sostenido siempre que la evolución de las plumas a partir de las escamas reptilianas es un problema irresoluble para los darwinistas (p. ej., véase este artículo de 1994 [en inglés] de la revista Creation). ¿Es cierto que este reciente artículo proporciona prueba incontrovertible de que las plumas habían evolucionado en los dinosaurios antes que las aves despegaran en vuelo al aire?

Fuente: Claude Augé (dir.) ; Adolphe Millot (ill.), Le Larousse pour tous : Nouveau dictionnaire encyclopédique, vol. 2, Librairie Larousse, Paris, [1907-1910], p. 465.

Beipiaosaurus, un terópodo terizinópodo, descubierto en la provincia china de Liaoning, fue anunciado en 1999. Este último artículo por el descubridor Xing Xu analiza un nuevo tipo de pluma descubierto en un segundo espécimen. Xing Xu sostiene que todos los pasos intermedios en la evolución de las plumas que se habían predicho en un modelo de 1999 propuesto por R. O. Prum (Museo de Historia Natural, Universidad de Kansas)2 se han encontrado ya: «Aunque las EBFFs [siglas inglesas por plumas filamentosas elongadas anchas] en el terizinosaurio basal Beipiaosaurus difieren de la morfología predicha de la etapa I en algunas características, como su forma algo planar, su descubrimiento documenta sin embargo una morfología de pluma no ramificada en terópodos no avianos, y por ello completa la gama de prueba fósil para la serie morfológica predicha por los modelos de desarrollo».

Se pueden conseguir resúmenes del artículo en Live Science y en BBC News. Uno de los principales puntos que exponían Xu et al era que estas «estructuras integumentarias» nunca podrían haberse usado para el vuelo. El Beipiaosaurus tenía una longitud de poco más de 2 metros, después de todo, y algunos terizinosaurios superaban los 12 metros. Además, las impresiones de plumas se encontraron sólo a lo largo de la cabeza, del cuello, del torso y de la cola. Xu proponía más bien que se usaban como adornos para el cortejo.

Las especulaciones acerca del origen de las plumas son muy antiguas (30/10/2002). el siglo 19, Thomas Huxley especuló acerca del origen de las aves a partir de los dinosaurios. La narrativa se ha complicado más allá de una línea simple de unos a los otros. Una desconcertante multitud de especímenes desafía cualquier clasificación pulcra y carente de polémica.


1. Xing Xu, Xiaoting Zheng y Hailu You, «A new feather type in a nonavian theropod and the early evolution of feathers», Proceedings of the National Academy of Sciences, PNAS 20 enero 2009 vol. 106 no. 3 832-834, doi: 10.1073/pnas.0810055106.

2. Resumen disponible en PubMed.

Es evidente que las pruebas empíricas deben aceptarse en su realidad y es asimismo evidente que se debe aceptar la realidad misma de las cosas. También es cierto que se debe distinguir entre los datos mismos y la aplicación de diferentes criterios para llegar a interpretaciones; en el caso que nos ocupa, hay algunos aspectos extraños que deberían llevar a la cautela a todo observador para evitar precipitarse a llegar a conclusiones no justificadas.

  1. Los únicos especímenes de dinosaurios «con plumas» proceden de la provincia china de Liaoning. Los terizinópodos de América del Norte no exhiben estructuras integumentarias. La respuesta que se da es que los fósiles de Liaoning muestran una preservación excepcional. Pero lo mismo sucede con otras regiones del mundo, como Alemania (véase la importante entrada de 15/03/2006). ¿Por qué no se encuentran ningunos de este tipo en otras partes?
  2. Los fósiles de «dinosaurios con plumas» proceden todos de la formación Yixian en China y todos comenzaron a salir a la luz en la década de 1990. El Archaeopteryx se conoce desde los tiempos de Darwin.
  3. China tiene un poderoso motivo para descubrir fósiles espectaculares. Los trabajadores en los yacimientos fósiles saben que hallazgos espectaculares se pagan bien.
  4. Los evolucionistas occidentales tienen un poderoso motivo para vincular a los dinosaurios con las aves. Recordemos la precipitación temeraria de National Geographic acerca del llamado Archaeoraptor que los puso en un gran aprieto cuando Xing Xu descubrió que se trataba de un fraude.
  5. La palabra pluma se emplea con ligereza. Éstas son fibras elongadas, en todo caso, y nada como las plumas bilaterales de las aves con barbas cerradas, unidas entre sí mediante un complejo sistema de enclavado de barbas y bárbulas.
  6. La filogenia del Beipiaosaurus y de otros terizinópodos es cuestión polémica. El árbol filogenético de esta familia se modifica con cierta periodicidad.
  7. Las presuntas plumas podrían ser artificios del proceso de fosilización en Lianing. Algunos han propuesto que se trata de fibras despellejadas de colágeno de la piel.
  8. El «dinosaurio con plumas» más antiguo propuesto, el Sinosauropteryx, sigue siendo tema de polémica (véase la entrada prodarwinista de Wikipedia). Los científicos no están seguros de si las «plumas» son colágeno despellejado y dónde esta especie pertenece en el árbol de la evolución (23/05/2007, 9/01/2008).
  9. Las estructuras integumentarias no tienen nada que ver con el vuelo. Probablemente tampoco proporcionaban aislamiento. No está claro qué «ventaja evolutiva» aportaban, si es que aportaban ninguna. La hipótesis de que se usaban para exhibiciones para el cortejo y apareamiento es sólo esto —una hipótesis. ¿Cómo pueden hacerse comprobaciones empíricas con un animal extinto?
  10. Los artículos originales acerca de estos asertos de dinosaurios emplumados generalmente las describen como «protoplumas» o «estructuras integumentarias», dejando duda en el aire acerca de lo que fuesen en realidad. De los que tienen plumas evidentes se podría razonar que eran verdaderas aves, y no dinosaurios.
  11. La única otra parte del mundo con plumas bien preservadas es Alemania, donde se encontró el Archaeopteryx. Éste era una verdadera ave, capaz de vuelo propulsado. Poseía plumas bilaterales asimétricas. Además, al Archaeopteryx se le sitúa como anterior a los pretendidos dinosaurios con plumas.
  12. Las reconstrucciones artísticas tienden a exagerar las estructuras tegumentarias para hacerlas parecer plumas. Se debe juzgar por los fósiles, no por las interpretaciones artísticas.
  13. Todas las 21 especies de «dinosaurios con plumas» que enumera Wikipedia presentan problemas bien en su clasificación, bien en la identificación de las estructuras integumentarias como plumas. Su lista incluye el Velociraptor, pero el único indicio es la pretendida presencia de protuberancias de cañones de pluma en un espécimen (véase 22/09/2007). Una lectura cuidadosa del artículo expone sólo inferencias basadas en un previo criterio evolucionista: «El hecho de que los ancestros del Velociraptor tuviesen plumas y que fuesen posiblemente capaces del vuelo ha sugerido durante largo tiempo a los paleontólogos que el Velociraptor también llevaba plumas, porque incluso las aves no voladoras actuales retienen la mayor parte de sus plumas». El artículo también toma en consideración la posibilidad de que fuesen no voladores secundarios. Su lista incluye también el Juravenator, que tenía sólo escamas, no plumas (se puede ver como el mismo Xing Xu vacila acerca de esto en la entrada para 15/03/2006).
  14. Algunos de los «dinosaurios con plumas» en la lista pudieran haber degenerado a partir de aves, perdiendo la capacidad para el vuelo, como el kiwi. Esto se ha propuesto, por ejemplo, para el Epidexipteryx (véase Otro extraño hallazgo de un fósil en China: ¿dinosaurio o ave?), y para el Caudipteryx.
  15. Un examen cuidadoso de la lista demuestra que las plumas se infieren en muchos de ellos —y esto, una vez más, basándose en suposiciones evolucionistas. Las plumas «inferidas» son plumas imaginarias (véase La falacia de la pluma fósil, y, en inglés, 13/06/2007). Es preciso acudir a plumas reales descubiertas en especímenes que estén libres de sospechas de fraude. De los señalados con «plumas bilaterales» (no con «inferencia de plumas bilaterales», como es el caso del Velociraptor) se puede mantener que se trata de aves que podían volar o, como en el caso del Caudipteryx, que habían perdido la capacidad de volar.
  16. ¿Son realmente 21 especies singulares las que aparecen en la lista de Wikipedia, o se trata de una clasificación artificial basada en supuestos evolucionistas? ¿Cuánta superposición tenemos? Por ejemplo, el Sinocalliopteryx se describe como una versión de mayor tamaño del Huaxiagnathus. Algunos no tenían plumas en absoluto, sino que sólo se infirió que tenían plumas basándose en su presunta posición en la evolución. Lo mismo que en el caso de la tesis de la evolución humana, donde los fósiles se podrían reclasificar como claramente humanos (Neandertal) o claramente simios (Lucy), un observador externo podría reclasificar todos los miembros de esta lista bien como aves, bien como reptiles. La presencia de un consenso entre darwinistas dogmáticos no se correlaciona necesariamente con la realidad.
  17. La colocación de especímenes conocidos en una secuencia evolutiva es una actividad humana que no deriva objetivamente de los huesos mismos (véase 6/10/2004).
  18. ¿Dónde están los escépticos? La ciencia se desarrolla con controversia. Los escépticos de la evolución de las aves como Alan Feduccia (10/10/2005) y Storrs Olson raras veces consiguen que se les oiga en el Coro de Darwin. Cuando alguna vez se mencionan sus puntos de vista, es generalmente sólo para ahogar la voz de ellos con el coro. Recordemos que Storrs Olson dijo en 2001: «Quieren ver plumas ... de modo que ven plumas. Es sencillamente un ejercicio en hacerse ilusiones» (13/03/2001). Naturalmente, esto no es buena propaganda en la prensa popular.

Es evidente que se necesita un examen escéptico de esta lista desde el exterior, y de las pretensiones que se hacen acerca de la misma. Incluso en el más optimista de los escenarios propuestos desde el partido evolucionista, todavía tienen que explicar el origen del vuelo. Es un enorme salto suponer que unas fibras de colágeno, tanto si eran para exhibición como para aislamiento térmico, se transformasen en plumas para el vuelo. Para empezar, las diferencias estructurales entre fibras integumentarias y verdaderas plumas de vuelo son enormes, tanto por lo que respecta a cómo crecen como a dónde crecen. Por otra parte, toda la anatomía de un reptil volador tendría que evolucionar de manera simultánea: un nuevo sistema pulmonar, nuevas proporciones, nuevos órganos, un nuevo desarrollo embrionario, y nuevos comportamientos. ¿Tienen los evolucionistas nada más sino historias tipo «érase una vez» para explicar cómo esto pudo suceder? (10/24/2005). Una escuela de pensamiento dice que practicaban el salto desde lo alto de árboles (22/09/2006). Otra escuela supone que corrían por las pendientes con las extremidades anteriores extendidas (22/12/2003, 25/01/2008). Esto adquiere una naturaleza cómica en poco tiempo (véase ilustración):


Aquí aparecen dos conceptos del supuesto antecesor evolutivo de las aves, al que se le asigna el nombre de «proavis», en sendos dibujos basados en las ilustraciones aparecidas en un artículo de John Ostrom, de la universidad de Yale: «Bird Flight: How Did It Begin?», American Scientist, enero-febrero 1979, vol. 67, p. 47. Un concepto (arriba) es de un ser que se lanzaría desde árboles en vuelo de planeo, para ir desarrollando alas; el otro (abajo) es el de un ser corredor que hubiera evolucionado las alas con un primer uso para cazar insectos a la carrera. Decía Ostrom: «No existe prueba fósil de ninguna proavis. Es un pre-ave puramente hipotética, pero que tiene que haber existido». De Gary Parker, Creation: The Facts of Life, Master Books, El Cajón — California, p. 102.


Sin el «pensamiento evolucionista», que ha llegado a ser la droga psicotrópica favorita de la mayoría de los actuales paleontólogos, sencillamente reconoceríamos que nuestro presente mundo ha quedado empobrecido al haber perdido muchos complejos e interesantes animales que antes vivieron en este globo. No habría esta hambre insaciable de relacionarlos mediante árboles evolutivos imaginarios. Por mucho que esta actividad les haga sentir sensaciones eufóricas, se trata de alucinaciones, no de una observación real.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Feather Evolution Proved? 21/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

viernes 23 de enero de 2009

La originalidad de Darwin y su percepción de las especies

David Tyler

Este año del bicentenario de Darwin proporcionará muchas oportunidades para examinar la vida y la obra de Darwin. La revista Science ha publicado una interesante reseña de Peter Bowler con el título de «Darwin’s Originality [La originalidad de Darwin]». Los temas que se tocan son numerosos, y muchos de ellos son útiles introducciones para la discusión. Por ejemplo, David Coppedge desarrolla el punto que toca Bowler sobre Darwinismo Social, y considera cómo «la cosmovisión de Darwin en la que la naturaleza destruye implacablemente a los “no aptos” en una lucha sin fin por la existencia fue empleada por posteriores líderes políticos para justificar sus atrocidades como un resultado racional de las leyes de la naturaleza». Sin embargo, esta [entrada de] blog limitará su alcance al pensamiento de Darwin acerca de la cuestión de «¿Qué es una especie?»

El primer diagrama de un árbol evolutivo
dibujado por Darwin en el Cuaderno B
(Fuente aquí)

El concepto involucraba una morfología en flujo que exhibía un patrón de ramificación con el transcurso del tiempo. Este era un radical alejamiento respecto a la percepción de que las especies tenían su propia esencia y que no formaban parte de un continuo. Bowler resalta la importancia que para Darwin tenía la crianza artificial de animales y plantas: los criadores seleccionaban características que deseaban potenciar y gestionaban sus programas de crianza para preservar y potenciar dichas características. Así, las variedades (o razas) se fusionaban a especies, lo que (según se razonaba) se fusionaban a géneros, a familias y a las categorías taxonómicas más elevadas.

«Tradicionalmente, las especies se trataban como tipos idealizados con una esencia fijada, y cualquier variación respecto a la norma era trivial y no permanente. Los criadores sabían que podían producir enormes cambios en estructura al acumular variaciones normales a lo largo de una cantidad de generaciones. Cuando Darwin enlazó esta información con su convicción de que las especies podían cambiar indefinidamente con el paso del tiempo, fue llevado a un nuevo concepto de forma de las especies en el que la población llega a ser lo primordial. La gama natural de variabilidad viene a formar parte del carácter de la especie, no como resultado de desviaciones accidentales con respecto a una norma fija. Esto es lo que Mayr designó como la transición desde el pensamiento tipológico al pensamiento poblacional [...]»

Bowler encuentra originalidad en el pensamiento de Darwin respecto a la analogía entre programas de crianza selectiva y la selección natural. Yo no puedo ver como esto puede describirse como «verdaderamente original», porque en 1831 el criador de plantas Patrick Matthew propuso esta relación e identificó la selección natural como el mecanismo del transformismo evolutivo. Bowler observa también que Wallace no estableció una vinculación entre selección artificial y selección natural.

«El estudio por Darwin de la crianza selectiva en la formulación de su teoría es asunto muy debatido por los historiadores, pero no puede haber grandes dudas sobre la gran importancia que adquirió la analogía entre la selección artificial y la selección natural en su pensamiento posterior. En este caso, Darwin fue verdaderamente original, porque incluso Wallance no tomó este paso y se disoció de la vinculación con la selección artificial expresada en los escritos posteriores de Darwin.»

Aunque es cierto que Wallace difería de Darwin en esta cuestión, puede razonarse que Wallace estaba justificado en su postura. Para los interesados en los detalles de cómo contemplaban esta cuestión, se puede acceder al análisis comparativo que hace Kutschera sobre Darwin y Wallace en este vínculo. El comentario específico a este respecto es como sigue:

«Wallace resaltó la distinción entre variedades domésticas y naturales. En realidad, él consideraba a los animales domésticos como «anormales» y observó que no se les puede considerar como «sistemas modelo» para los animales en la naturaleza. Sin embargo, Darwin acentuó las semejanzas entre variedades domésticas y naturales en la elaboración de su argumento» (págs, 350-351).

Este aspecto de la originalidad de Darwin lo percibe Bowler como una razón principal por la que sus coetáneos cuestionaron el mecanismo que él proponía:

«Uno de los dos aspectos más perturbadores de la teoría de Darwin fue su apelación a la lucha por la existencia como el proceso natural que se identifica con la actividad del criador como agente selector. Esta dura perspectiva de la naturaleza constituía desde luego una amenaza contra la creencia tradicional en un Creador benevolente. El término «lucha por la existencia» aparece en la obra de Thomas Robert Malthus, An Essay on the Principle of Population [Ensayo sobre el principio de la población], aunque se usaba en el contexto de grupos tribales que competían por recursos limitados. Darwin contempló que la presión de la población llevaría a la competencia entre individuos, y fue quizá el primero en darse cuenta de que podría representar un medio por el que la población podría cambiar con el tiempo. Este proceso funcionaba eliminando las variedades menos aptas dentro de la población, lo que permitía que los mejores adaptados sobreviviesen y se reprodujesen. Esto era lo que el filósofo Herbert Spencer designaría más tarde como la «supervivencia de los más aptos». Estrictamente hablando, la selección natural exige sólo una reproducción diferencial entre variedades, pero Darwin creyó que la presión de la competencia era necesaria para darle efectividad. Parece que sin la aportación de Malthus no hubiera desarrollado esta teoría.»

No se trataba meramente de que sus coetáneos se sintiesen inquietos por estas ideas —se trataba de que dudaban, por razones científicas, que la selección natural fuese capaz de hacer la tarea que se le exigía. No disputaban la existencia de la selección natural, pero no estaban convencidos de que pudiera ser incorporada a un proceso creativo. Stephen Jay Gould llama la atención a esto mismo en su obra The Structure of Evolutionary Theory [La estructura de la teoría de la evolución] (2002, p. 139):

«Por esto la teoría de Darwin no puede ser identificada con el simple aserto de que la selección natural actúa. Casi todos sus colegas y predecesores aceptaban este postulado. Darwin, en su modo de hacer característico y radical, comprendió que este mecanismo estándar para la preservación del tipo podía volverse del revés, y luego convertirse en la causa principal del cambio evolutivo. Evidentemente, la selección natural se encuentra en el centro de la teoría de Darwin, pero tenemos que reconocer, como segundo postulado clave de Darwin, la afirmación de que la selección natural actúa como la fuerza creadora del cambio evolutivo. La esencia del darwinismo no puede residir en la mera observación de que la selección natural está operando —porque todo el mundo había aceptado por largo tiempo un papel negativo para la selección natural de eliminación de los no aptos y de preservación del tipo.»

Se daba entonces, y se sigue dando, un debate científico acerca de la eficacia de la selección natural como elemento de la teoría de la evolución. Las polillas del abedul, los picos de los pinzones y las patas de los lagartos nos demuestran las fuerzas selectivas en el mundo natural, pero no demuestran que la selección natural sea un proceso creador. Por tanto, los estudiantes y los académicos necesitan tener libertad académica para considerar las implicaciones —sin la amenaza de ser atacados, incluso con medidas legales, por «introducir religión» en las lecciones de ciencia.

Se daba entonces, y se sigue dando, un debate científico acerca de los límites naturales de la variación. En tiempos de Darwin, los observadores eran conscientes de que la selección artificial se encontraba con límites naturales, y esta conclusión ha quedado abundantemente confirmada desde entonces. La ciencia de la genética revela que la mayoría de las variaciones por crianza doméstica que Darwin consideraba se debían a material genético innato. Para ir más allá del fondo para variaciones, se necesitan mutaciones de diversas clases. Este campo de conocimiento lo desconocía Darwin, de modo que las referencias que se hacen actualmente a selección artificial sin referencia a la genética de la variación pueden ser muy engañosas. Por tanto, los estudiantes y académicos necesitan tener libertad académica para considerar las implicaciones tanto de la variación como de la estasis —sin la amenaza de ser atacados, incluso con medidas legales, por «introducir religión» en las lecciones de ciencia.

Además, cualquiera que lea el ensayo de Bowler sería ingenuo si creyese que existe una rígida separación entre ciencia y religión. La teoría de Darwin sustituyó el pensamiento basado en orden y predecibilidad por «una implacable “lucha por la existencia”. Este no parecía ser el tipo de proceso que hubiera instituido un Dios benevolente». Obsérvese también la frase final de Bowler:

«Pero si aceptamos el poder de la ciencia para trastornar los fundamentos tradicionales de cómo pensamos acerca del mundo, deberíamos también aceptar su potencial para influir en los valores morales.»


Darwin's Originality [La originalidad de Darwin]

Peter J. Bowler

Science, 9 enero 2009: 323, 223-226 | DOI: 10.1126/science.1160332

Resumen: La teoría de Darwin de la selección natural ha sido aclamada como una de las más innovadores contribuciones a la ciencia moderna. Pero cuando se propuso por primera vez en 1859, fue mayormente rechazada por sus coetáneos, incluso por parte de aquellos que aceptaban la idea general de la evolución. Este artículo identifica aquellos aspectos de la obra de Darwin que le llevaron a desarrollar esta revolucionaria teoría, incluyendo sus estudios de biogeografía y de crianza de animales, y su reconocimiento de la función desempeñada por la lucha por la existencia.


Véase también:

Coppedge, D. F. Los darwinistas no pueden negar unas perturbadoras consecuencias (en este mismo blog).


Fuente: Access Research Network - Darwin's originality and his understanding of species 19/01/2009
Redacción: David Tyler © 2009 ARN - www.arn.org
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

jueves 22 de enero de 2009

Revisiones en el registro fósil sacuden el darwinismo

19 enero 2009 — Tres recientes descubrimientos llevan a cambios en el árbol darwinista de la vida. Los prodarwinistas lo interpretarán como una poda; los escépticos del darwinismo, como un desarraigamiento.

Ilustración del árbol de la vida, por Charles Darwin,
El Origen de las Especies.

  1. Cabezas de tiburones: «El cráneo más antiguo conocido de peces del tipo del tiburón ha demostrado que algunas suposiciones acerca de la primitiva evolución de los vertebrados están «totalmente equivocadas», a decir de los expertos. Esto aparece en una comunicación del National Geographic. Vale la pena leerlo: los tiburones no son más primitivos cuando se comparan con los teleósteos (peces óseos). La situación es mucho más complicada. «Este es el primer verdadero movimiento en esta parte del árbol evolutivo durante los últimos cien años», comentaba un científico.
  2. Archaeopteryx, ¿Emú?: Los intérpretes de la antigua ave Archaeopteryx caen en dos campos, los que la consideran ave y los que la consideran reptil. Apuntemos un punto para el lado del ave: Science Daily informaba acerca de una exploración del fósil con rayos X que expone que sus huesos auditivos eran más avianos que reptilianos. Probablemente oía como un emú actual, según afirman.
  3. Rocas con rastros: Se ha sabido durante mucho tiempo que las rocas del Precámbrico exhiben unas líneas onduladas. ¿Qué son estos icnofósiles? Sin poseer un cuerpo, era difícil saberlo. Los evolucionistas deseosos de suavizar la Explosión Cámbrica los interpretaron como rastros de gusanos —los más antiguos ejemplos de animales bilaterales (de dos lados simétricos). Esta interpretación está siendo atacada con el descubrimiento de amebas vivientes gigantescas que pueden desplazarse rodando y que producen huellas muy parecidas a las que se ven en el registro fósil. Tanto en Science1 como en Current Biology2 comentaban acerca del descubrimiento comunicado el mes pasado en Current Biology.3 Ninguna de estas informaciones era optimista. Parecía que, al menos en algunos casos, las esperadas trazas de vida multicelular compleja que pudiera haber suavizado el impacto de la Explosión Cámbrica fueron realmente hechas por organismos unicelulares.4

Nota acerca del punto 3: el artículo original de Matz et al realmente han empeorado las cosas para los darwinistas. Los autores sugieren que incluso la biota ediacarana, los extraños seres parecidos a plantas que precedieron a la explosión, no eran organismos multicelulares. «Nuestras observaciones también respaldan de manera indirecta la interpretación muy polémica de la enigmática biota ediacarana del período Precámbrico posterior como gigantescas protistas», afirman ellos. Si es así, no significa lo que los darwinistas habían esperado, que la biota ediacarana podría proporcionar formas de transición. Lo que hace es hacer más contundente la Explosión Cámbrica. Excepto por embriones de esponjas que han aparecido en el Precámbrico, significa que todo lo anterior a la repentina aparición de prácticamente todos los tipos animales eran microbios unicelulares.


1. Stefan Bengtson y Birger Rasmussen, «New and Ancient Trace Makers», Science, 16 enero 2009: Vol. 323. no. 5912, pp. 346-347; DOI: 10.1126/science.1168794.

2. Jan Pawlowski y Andrew J. Gooday, «Precambrian Biota: Protistan Origin of Trace Fossils?», Current Biology, Volumen 19, Número 1, 13 enero 2009, pp. R28-R30, doi:10.1016/j.cub.2008.11.003.

3. M.V. Matz, T.M. Frank, N.J. Marshall, E. A. Widder y S. Johnsen, «Giant deep-sea protist produces bilaterian-like traces», Curr. Biol. 18 (9 Dec 2008), pp. 1849–1854.

Durante este año está prevista la aparición de un nuevo documental sobre la Explosión Cámbrica. El problema que hubiera debido aceptarse como refutación del darwinismo ya en 1859 nunca se desvaneció. Cada nuevo descubrimiento grita que el darwinismo está en bancarrota, y que debería ser tirado a la papelera de las malas ideas.

Pero los prodarwinistas siguen impenitentes y porfiados. Leamos lo que decía Sid Perkins en un nuevo número dedicado a celebrar el Cumpleaños de Darwin en Science News (31 ene 2009, 175:3, p. 30). En un artículo en el que se lanza el bluff de que se encuentran formas de transición por todo el registro fósil (y solo se menciona el Tiktaalik y una determinada salamandra), decía esto acerca del Cámbrico:

Y muchos tramos del registro fósil mal representados en tiempos de Darwin —como el Precámbrico, una era anterior al período Cámbrico (que comenzó hace alrededor de 542 millones de años y que es cuando aparentemente evolucionó mucha de la diversidad de la vida)— se encuentran ahora más intensamente poblados. Fortey observa: «Para Darwin, el Precámbrico era un completo misterio, mientras que en la actualidad tenemos una historia enormemente detallada» para aquella era, mucha de ella recopilada durante las últimas décadas.

El engaño y la tergiversación en el párrafo que acabamos de leer son un escándalo y una irresponsabilidad. «Aparentemente evolucionó» es una pura petición de principio basada en la imaginación. Desde luego que el Precámbrico está «más intensamente poblado» —pero con microbios, no con las formas de transición que Darwin necesitaba. Science News, como ya sabemos, ha sido el altavoz de la propaganda darwinista desde su fundación en el tiempo del Juicio de Scopes, cuando comenzó como el brazo propagandístico de la llamada Unión de Libertades Civiles Americana que pleiteó contra el Estado de Tennessee sobre la cuestión de evolución y educación. Incluso los historiadores seculares admiten en la actualidad que esta acción fue una mera táctica para escarnecer a los creacionistas religiosos en los medios de comunicación, que es lo único que aquel circo judicial consiguió, especialmente gracias a la difusión de relatos deliberadamente mentirosos, totalmente deformadores de lo sucedido, como diversas versiones de La Herencia del Viento.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Time for Mars Life Again 16/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Metano en Marte — ¿biología o geología?

16 enero 2009 — La detección de metano en Marte está avivando las especulaciones de que haya vida en Marte. Space.com #1 y Space.com #2 explican por qué los científicos de la NASA están buscando ver si el metano se puede explicar en términos geológicos o biológicos. Algunos portales de noticias, como The Sun, llegan a pretender que se ha descubierto vida. Sólo los lectores que leen completamente los comunicados se darán cuenta de que se mantiene el escepticismo acerca de estas pretensiones. Véanse anteriores comunicaciones [en inglés] acerca de metano en Marte, en las entradas para 30/03/2004, 14/11/2004 y 14/12/2004. Para artículos sobre Marte en castellano, pulse aquí.


Representación artística del Laboratorio Científico
de Marte y del Rover de Exploración de Marte
Fuente: NASA

Esto sólo puede significar una cosa: que ya vuelve a ser hora de pedir fondos al Congreso. NASA ayudó a distraer la atención de los pecados de Clinton con la conferencia de prensa que montó un circo acerca de la pretendida presencia de vida de un meteorito presuntamente procedente de Marte. Esto proporcionó suficientes fondos para relanzar la ciencia de la «astrobiología». Probablemente, ahora quieren asegurarse de que reciben un buen aporte de fondos. La inversión segura es en el origen geológico del metano. El metano de la Tierra es biogénico, pero el de Titán es de fuente geológica. La pregunta que nadie hace es si un origen geológico del metano en Marte sugeriría que este planeta no es tan viejo como se pretende. Bueno, algunos sí que la hacemos.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Time for Mars Life Again 16/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

lunes 19 de enero de 2009

Los darwinistas no pueden negar unas perturbadoras consecuencias

15 enero 2009 — Una actitud común entre los científicos es que no son responsables de lo que los demás hagan con sus descubrimientos. La realidad es la realidad, y la energía nuclear se puede usar para iluminar una ciudad, o para destruirla. ¿Es esto una verdad patente, o una media verdad? ¿Hay casos en los que los científicos adquieren responsabilidades acerca de lo que proclaman como un hecho acerca del mundo?


La lucha por la existencia: ¿Motor de la vida?

En su continuada celebración de Darwin, la revista Science publica un artículo de Peter J. Bowler, «Darwin's Originality [La originalidad de Darwin]».1 Este filósofo de la Universidad Queen de Belfast describía las «inquietantes» consecuencias de la teoría de la evolución de Darwin. «En este ensayo», comienza él, «sostengo que Darwin fue verdaderamente original en su forma de pensar, y doy apoyo a esta postura abordando la cuestión relacionada de definir precisamente por qué la teoría fue tan perturbadora para sus coetáneos». Y emplea la palabra disturbing [perturbador/a, inquietante] otras cinco veces.

Bowler explica con detalle aquello que era más perturbador. No se trata de que Darwin inventase o descubriese el concepto de evolución —el pensamiento evolucionista ya estaba en el ambiente de la Gran Bretaña victoriana. «La mayoría de pensadores —incluyendo a Jean-Baptiste de Lamarck y [Robert] Chambers—daban por supuesto que el desarrollo de la vida sobre la tierra representa el desenvolvimiento de un plan coherente con una meta predeterminada al final», dice él. Pero Darwin era diferente. Darwin atribuía todo el «desenvolvimiento» (esto es lo que significa evolución) como resultado del medio ambiente. Sus críticos comprendieron las consecuencias de este planteamiento:

La cosmovisión de Darwin era profundamente diferente porque él sostenía que la adaptación de las poblaciones a su medio ambiente local era la causa exclusiva de la transmutación. Muchos eran los que consideraban difícil de aceptar la selección natural como el agente bien de la benevolencia divina, bien de una teleología cósmica con estructura racional. La selección adaptaba las especies a un medio ambiente en constante cambio, y lo hacía matando variaciones inútiles en una implacable «lucha por la existencia». Este no parecía ser el tipo de proceso que un Dios benevolente hubiera instituido, especialmente porque la naturaleza esencialmente «egoísta» de dicho proceso significaba que una forma parásita de vida era una respuesta adaptativa perfectamente natural en algunas circunstancias.

Con más graves consecuencias para la idea de la teleología cósmica, la suposición de Darwin de que la producción de las variantes individuales en una población carecía esencialmente de dirección excluía cualquier posibilidad de que la evolución pudiese ser conformada por una tendencia predeterminada de desarrollo. No había ninguna meta evidente hacia la que se dirigiese, y no producía un modelo ordenado de relaciones entre las especies. La acusación de que la teoría dependía de variaciones «al azar» indicaba la preocupación de sus adversarios a este respecto. Como el mismo Darwin puso en claro, la variación tenía desde luego alguna causa (posteriormente identificada como mutaciones genéticas), pero no se dirigía en ninguna dirección concreta y, por ello, dejaba la evolución adaptativa como algo esencialmente carente de un fin establecido.

Bowler profundiza luego en la historia detrás de esta idea, en las respuestas de los coetáneos de Darwin, en la batalla detrás de la teología natural, en la forma de pensar victoriana, en los motivos y en las influencias en la vida de Darwin, en los debates del siglo 19 sobre teleología frente al carácter carente de dirección de la selección natural, y la desgana con la que el darwinismo se aceptó en el seno de la comunidad científica. El lector puede sentirse inducido a preguntar si esta discusión es algo meramente académico. Porque si, a fin de cuentas, esta es la manera en que el mundo realmente funciona, todo lo que hizo Darwin fue levantar una esquina de la cortina. Si esta es la realidad, la humanidad tendrá sencillamente que aprender a afrontarla.

En su sección final, «The Struggle for Existence [La lucha por la existencia]», Bowler no se siente demasiado bien dispuesto a dejar que Darwin y los modernos darwinistas se salgan tan fácilmente de rositas con una amnistía por el mero hecho de ser científicos. En primer lugar, la idea maltusiana de la lucha por la existencia, que estaba generalizada en la Inglaterra victoriana, era susceptible de aplicaciones diversas. Bowler argumenta que Spencer lo aplicó al esfuerzo individual por alcanzar el éxito. «Mucho de lo que posteriormente llevó el nombre de “darwinismo social” era, en realidad, lamarckismo social spenceriano expresado en la terminología de la lucha por la existencia según la había popularizado Darwin», prosigue. Pero lo que Darwin hizo fue transformar esta metáfora de la lucha por la existencia en algo implacable e impersonal:

Este extremo es importante en el contexto de la acusación presentada por los modernos adversarios del darwinismo de que dicha teoría es responsable de la aparición de toda una diversidad de desagradables políticas sociales basadas en la lucha por la existencia. Darwin explotó la idea de la lucha por la existencia de una forma excepcional hasta que encontró su paralelo en Wallace casi 20 años después. Es cosa cierta que la teoría de ambos alimentó los movimientos que condujeron a diversas clases de darwinismo social, pero no fue único vehículo para esta transición a finales del siglo 19. Sin embargo, si que potenció los aspectos más duros de las consecuencias del concepto de lucha. Las potenciales consecuencias fueron expuestas de manera aun más clara cuando Galton [un primo de Charles Darwin] sostuvo que sería necesario aplicar la selección artificial a la raza humana a fin de impedir la reproducción de personas «no aptas» que pudieran minar la salud biológica de la población. Este fue el programa de eugenesia, y en su manifestación más extrema en manos de los nazis llevó no meramente a la esterilización, sino también a la eliminación física de aquellos desafortunados considerados como no aptos por el Estado. ¿Ayudó el énfasis puesto por Darwin en la eliminación natural de variantes mal adaptadas a crear un clima de opinión en el que se hicieran posibles tales atrocidades?

Es preciso admitir que, al hacer de la muerte misma una fuerza creadora de la naturaleza, Darwin introdujo una nueva perspectiva profundamente perturbadora en el mundo, una perspectiva que parece haber resonado con el pensamiento de muchos que no comprendían o no aceptaban los detalles de su teoría.

Naturalmente, el mismo Darwin no pudo haber sabido lo que se avecinaba. Para que nadie lo comprenda mal, Bowler afirma explícitamente que «el darwinismo no fue “responsable” del darwinismo social o de la eugenesia de ninguna manera simple». De hecho, algunos eugenistas y darwinistas sociales negaban el mecanismo de la selección natural. Los nazis no querían creer que los arios hubiesen evolucionado de los simios. Había una diversidad de puntos de vista acerca de la evolución y de la lucha por la existencia. Sin embargo, Bowler no está dispuesto a dejar escapar a Darwin tan fácilmente:

Pero al proponer que la evolución operaba principalmente mediante la eliminación de variantes inútiles, Darwin creó una imagen que podía explotarse con demasiada facilidad por parte de los que querían que la raza humana se amoldase a sus propios ideales previos. De la misma manera, la popularización que él hizo de la metáfora de la lucha centró la atención en los aspectos individualistas de la filosofía de Spencer.

Esto nos devuelve a la pregunta original: ¿Pueden los científicos distanciarse de sus conclusiones? Tengamos en cuenta que el Darwinismo va más allá de un descubrimiento de realidades acerca del mundo de lo viviente. El Origen no expuso realmente ningunos nuevos datos biológicos que ya no fuesen conocidos. Lo que hizo fue encadenarlos en «un largo argumento» que presentaba toda una historia de la vida, una perspectiva sobre el mundo, en la que toda la variedad de organismos vivientes se habrían generado a través del egoísmo y de la lucha por la existencia. Cuando algún científico propone cambiar la manera en que contemplamos el mundo, Bowler sostiene que el tal científico ha de estar dispuesto a aceptar la responsabilidad por las consecuencias. Prestemos atención a su último párrafo, en el que generaliza la saga de Darwin a toda la ciencia.

La ciencia moderna reconoce la importancia de las principales percepciones de Darwin cuando se usan como una manera de explicar incontables aspectos por otra parte misteriosos del mundo natural. Pero algunas de estas percepciones procedían de fuentes con unas consecuencias profundamente perturbadoras, y muchos historiadores reconocen actualmente que esta teoría, a su vez, participó en la manera en que estas consecuencias fueron desarrolladas por generaciones posteriores. Aquí no se trata simplemente de que la ciencia sea «mal empleada» por comentaristas sociales, porque las formulaciones teóricas de Darwin hubieran sido casi seguramente diferentes si no hubiera recibido inspiración de influencias sociales, aparte de las científicas. Y podemos con razón sentirnos incómodos con aquellos aspectos de su teoría en la actualidad, especialmente a la luz de sus posteriores aplicaciones a los asuntos humanos. Pero si aceptamos el poder de la ciencia para trastornar los fundamentos tradicionales de cómo pensamos acerca del mundo, deberíamos también aceptar su potencial para influir en los valores morales.

Apliquemos lo que Bowler acaba de decir a otra cuestión actual. Robert Roy Britt escribía el 6 de enero en Live Science que el hombre puede estar provocando una «evolución hacia atrás» —pero esto sólo tendría sentido dentro de un concepto de progreso. «La supervivencia de los más pequeños no es exactamente lo que Darwin tenía en mente, pero en algunas especies animales, los humanos pueden estar forzando un escenario de “cuanto más pequeño mejor”, y el resultado final puede ser la extinción de las especies.» Para el cazador, es cuestión de prestigio conseguir el mejor trofeo. Britt, sin embargo, parecía querer esquivar la cuestión de por qué, en términos de evolución, esto pueda ser bueno o malo, aunque se refirió a las cacerías furtivas de elefantes como una forma «ruin» de selección. Su artículo se refiere a un trabajo publicado en PNAS que expone que «Los depredadores humanos superan a otros agentes de cambios de características en el ámbito natural».2 Los autores advertían que la búsqueda de trofeos por parte de cazadores humanos elimina a los animales grandes, y esto «podría poner en peligro a poblaciones, industrias y ecosistemas». National Geographic News metió baza, preguntando si los cazadores no estarán acelerando la evolución de los animales considerados como trofeos de caza. Parece que no pueden acabar de decidir si la evolución va hacia adelante o hacia atrás. Sea como fuere, parecía haber un llamamiento a tomar alguna decisión moral sobre esto. Un conservador de un museo de historia natural dijo que la gestión sostenible «exige que los humanos cesen de eliminar preferentemente los animales más grandes y más [fértiles] de las poblaciones, y que se centren más en una estrategia que preserve la estructura histórica del tamaño de la especie». Pero no explicaba por qué una teoría de cambio no dirigido a lo largo del tiempo en una lucha por la existencia y en pos de la condición de más aptos exigiría que una especie se cuide de otra especie de la que no depende.


1. Peter J. Bowler, «Darwin’s Originality», Science, 9 enero 2009: Vol. 323. no. 5911, pp. 223-226, DOI: 10.1126/science.1160332.

2. Darimont et al, «Human predators outpace other agents of trait change in the wild», Proceedings of the National Academy of Sciences EE. UU., Publicado en línea antes de su impresión – 12 enero 2009, doi: 10.1073/pnas.0809235106.

Primero, y por lo que respecta al artículo sobre caza, el cuidado de la ecología cuadra perfectamente en la perspectiva cristiana del mundo; los cristianos tenemos el mandato de ser administradores de Dios sobre los animales y las plantas, que constituyen una exhibición de la creatividad y de la soberanía de Dios. Pero no cuadra en una cosmovisión darwinista. Cobrarse trofeos de caza, desde este punto de vista, sólo demuestra que los humanos son más aptos. ¿Qué muchos animales se vuelven más pequeños en el curso de la evolución? ¿Si éste fuera el caso, qué? Si uno cree en un proceso sin dirección, carente de moralidad y de valores, ¿a quién le preocupa que los grandes ciervos estén en declive? Se tiene que ser consecuente. No vale tomar prestado de ideales cristianos.

Por lo que respecta al ensayo de Bowler, es digno de ser tenido en cuenta. El Partido Darwinista se suele indignar desmedidamente cuando alguien vincula sus creencias con el Holocausto. Se volvieron fuera de sí cuando en el documental Expelled se hizo la vinculación. Ahora, este filósofo, escribiendo en Science, dice lo mismo. Se debe saber que Richard Weikart y los otros comentaristas del documental no establecieron ninguna relación simplista. No dieron a Darwin la culpa del Holocausto, ni dijeron que la motivación de Hitler surgiera del libro de Darwin, ni nada así. Dijeron que la cosmovisión de Darwin en la que la naturaleza destruye implacablemente a los «no aptos» en una lucha sin fin por la existencia fue empleada por posteriores líderes políticos para justificar sus atrocidades como un resultado racional de las leyes de la naturaleza. Esto es lo que Bowler está admitiendo aquí. Venga, Eugenie Scott, Barbara Forrest, y otras puntas de lanza del Darwinismo: a ver si os atrevéis a lanzar vuestro veneno también contra este historiador. Parece que él tampoco comprende cuánta dulzura, gentileza y amor hay en el darwinismo.

Observemos que Bowler designa el Darwinismo como una cosmovisión, no como una teoría científica. Se refiere a la suposición de Darwin de que el mundo operaba de una forma no dirigida. Describe a Darwin aplicando una metáfora de la lucha por la existencia de una forma determinada. Estos son ejemplos del uso de la retórica científica, no del empirismo. El carácter retórico de la argumentación que hace Darwin sobre la selección natural en El Origen ha sido descrito en una excelente entrevista por John Angus Campbell, doctorado en retórica, uno de los fundadores de una disciplina post-Kuhniana llamada La Retórica de la Ciencia. La entrevista grabada está disponible (en inglés) en Access Research Network, y bien vale la pena de oírla y ponderarla. Dará al oyente una percepción totalmente nueva de la Revolución Darwinista.

El eslogan de que «las ideas tienen consecuencias» es tan evidente que no insistiremos acerca de ello. Más bien, haremos una propuesta a los darwinistas duros. Sabemos que los tales no cambiarán fácilmente de cosmovisión, pero, les guste o no, saben bien que el Darwinismo fue usado por algunos de los peores déspotas del siglo 20 para eliminar a millones de personas. Sabemos que no quieren que esto vuelva a suceder. Pues la realidad es que el único antídoto que puede proporcionar un fundamento y verdadero sentido a la vida, con libertad y felicidad, es el cristianismo. Y por cierto, hasta Richard Dawkins admitió que preferiría vivir en una sociedad con valores cristianos que en una sociedad puramente darwinista. Examinad de verdad la propuesta cristiana, con la realidad de la manifestación de Dios en Cristo y con el fundamento histórico innegable de Su resurrección, como Aquel que venció a la muerte tras haber obrado la redención para ofrecerla abiertamente a todos, para presentarse como Aquel que, Dios el Hijo encarnado y manifestado en medio de Su creación, es el camino de vuelta a Dios.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Darwinists Cannot Deny “Disturbing” Implications 15/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

sábado 17 de enero de 2009

Darwin bloguea sobre el origen de la vida

14 enero 2009 — Puede que no bloguee él mismo, pero Darwin tiene discípulos que bloguean por él. Y va a haber mucha actividad bloguera este año, con el 200 cumpleaños de Darwin el próximo mes y el 150 aniversario de El Origen de las Especies en noviembre. Science comenzó un blog llamado Origins con algunas entradas de su número del 8 de enero. Dos de ellas trataban acerca de una cuestión sobre la que Darwin tuvo muy poco que decir: el origen de la vida.

Fuente: ICR

El artículo de Carl Zimmer sobre el origen de la vida se puso a disposición del público en línea procedente del número de Science para el 8 de enero.1 Dedica primero unos párrafos a reseñar los pocos comentarios de Darwin acerca del origen de la vida (incluyendo su carta acerca de un pequeño estanque caliente), y luego se lanzó al estanque para echar una mirada.

Zimmer aborda la cuestión del origen de la vida desde una perspectiva optimista, con muy poca mención de problemas irresolubles como la homoquiralidad, la sal, las reacciones cruzadas en competencia, la concentración de los componentes esenciales, y el origen de la información genética. Para Zimmer, la vida a partir de la química llega en dos etapas que se salvan fácilmente, cada una de ellas demostrada en el laboratorio. Naturalmente, todo sucede de una manera completamente natural mediante procesos completamente carentes de guía —un requisito imprescindible para obtener la homologación darwinista.

Primer paso: adquirir montones de aminoácidos en una tormenta de rayos tipo Miller. Sabemos que Miller empleó la atmósfera equivocada, y que nada sucede en presencia de nitrógeno y de dióxido de carbono, pero, decía él, hay una manera de evitarlo. Los dañinos compuestos de nitrógeno que desafortunadamente se forman cuando se hace la atmósfera más creíble, pueden ser empapados en «reactivos químicos tampón». O bien los necesarios componentes hubieran podido llegar por entrega especial por meteoritos o alrededor de respiraderos hidrotermales. Sea como sea: «Las materias primas no fueron un problema», decía, tranquilizando a sus lectores.

Luego, se hace ARN. La antigua y simple ruta (conseguir las bases y los azúcares por separado, unirlos después y añadir fosfato) era demasiado difícil. Descubrió que John Sutherland [Universidad de Manchester] estaba dispuesto a sugerir una ruta de reacción con un mayor rodeo. Sutherland todavía no ha tenido éxito, pero le prometió a Zimmer: «Tenemos las moléculas en nuestro punto de mira». Incluso pudieran haberse formado en unos pequeños estanques calientes, tal como Darwin había imaginado.

A partir de aquí no es un salto conceptual de gran magnitud hasta la Etapa Dos en el escenario de Zimmer: «La célula». Para ello acudió a la Facultad de Medicina de Harvard donde Jack Szostak ha elaborado una primitiva membrana celular que no es una trampa mortífera (véase Las bases del ADN se destruyen rápidamente y La pasmosa puerta de la sal). Szostak afirma que su membrana deja entrar alimentos pero impide la salida del ARN. Todo lo que se necesita es algunos ciclos de calor y frío y —¡presto!— tenemos a la vista una célula viva. «Ahora Szostak está realizando experimentos para llevar sus protocélulas más cerca de la vida», escribía Zimmer. «Está desarrollando nuevas formas de ARN que puedan replicar moléculas más largas más rápidamente. Para él, el punto crucial de sus experimentos será si sus protocélulas no solo crecen y se reproducen, sino sí evolucionan.» Una vez esto tenga lugar, Darwin arrancará a partir de ello.

Zimmer mencionaba otro artículo en Science la última semana que informaba de la elaboración de un enzima ARN replicante.2 Origins también blogueó acerca de esto, y pronto llegó a los medios de comunicación. Esta entrada, por Robert Roy Britt (véase Fox News) incluso pretendía que «La vida tal como la conocemos, casi creada en el laboratorio». Este triunfal artículo comenzaba: «Hace alrededor de 4 mil millones de años tuvieron lugar algunas reacciones químicas —quizá en un caldo primordial sujeto a mareas, o quizá con ayuda de volcanes, o quizá en el fondo del mar o entre capas de mica —para crear la biología». Aquí tenemos un montón de quizás. De hecho, el breve artículo de Zimmer usa la palabra might (pudiera) nueve veces, could (pudo) 15 veces, may (puede) tres veces y emerged (apareció) cinco veces.


1. Carl Zimmer, «On the Origin of Life on the Earth», Science, 9 enero 2009: Vol. 323. no. 5911, pp. 198-199, DOI: 10.1126/science.323.5911.198.

2. Tracey Lincoln and Gerald Joyce, «Self-Sustained Replication of an RNA Enzyme», Science, Publicado en línea el 8 enero 2009, Science DOI: 10.1126/science.1167856.

Pasemos primero exponer la última cortina de humo de Gerald Joyce. Su sistema ARN diseñado inteligentemente no tiene nada que ver con el origen de la vida. Un científico escribió para decir que todo lo que Joyce había conseguido era una reacción de ligación, no una reacción de replicación. La ligación es algo muy común y normal en la química del ARN. Joyce se limitó a unir dos cortas moléculas de ARN entre sí; no las replicó. Para conseguir algo relevante para la vida, Joyce tendría que conseguir formar (por azar) una molécula de ARN de 100 bases de longitud o mayor que pudiese actuar como patrón para su copia «recíproca», que a su vez pudiera ser un patrón para su copia recíproca que replicase la molécula original. La ligación es «mera química», escribió el comentarista. El experimento de Joyce exigía una aplicación de inteligencia en un medio diseñado (un cristalizador). Joyce interfirió para una actuación que un medio natural no podría realizar ni realizaría, insertando su propia «conducta dirigida a un fin, que incluye el apremio de tener descendencia —en suma, una especie de conciencia», dijo. Es evidente que estas cosas «no tienen relación con el mundo atómico y sus leyes».

La nueva molécula ARN de Joyce tampoco contribuye en nada a explicar el origen del código genético. Es inútil y frágil sin un medio ambiente artificial controlado de manera inteligente, y sin un cometido en un sistema complejo como el que se encuentra en una célula viviente. En sí, no cumple cometido alguno. No puede realizar «ningún truco verdaderamente nuevo», como admitía Joyce. Ahora, al leer el artículo de Fox News, nos sentimos atónitos ante la desmesura absurda del reportero: «Las “criaturas” —un momento, ¡no las podemos llamar así!— evolucionaron, y algunas de las “especies” se impusieron». ¡Cáspita, ahora incluso hemos evolucionado un diminuto Malthus! Las moléculas están peleándose por los escasos recursos. ¿Por dónde se infiltró la conciencia del yo?

Hablando de imponerse, uno no puede ganarle un argumento intelectual a un tramposo. ¿Y en qué sentido hacen trampas Carl Zimmer y Science? Contemos las maneras. En primer lugar, censuran una información esencial. Pasan por alto los obstáculos impasables y objeciones capitales (véase ¿Comenzó la vida en un mundo de ARN? para 21 puntos) que quitan todo valor real a sus cuentos. Una comparación de los artículos El último testamento de Leslie Orgel y El naufragio de las investigaciones sobre el origen de la vida deja de manifiesto algo de la magnitud de los problemas. Y estos artículos llevan a adicionales lecturas con abundante material suplementario sobre lo mismo).

Segundo, se aíslan de los críticos. Pongámoslos en abierto debate con críticos de los estudios sobre el origen de la vida y se quedarán absolutamente desarmados. Pero mediante su dominio de los medios de comunicación, los materialistas pueden esparcir su propaganda sesgada, baladronando con argumentos totalmente carentes de fundamento. A esto le llaman «el consenso científico».

Tercero, asocian sus absurdos argumentos con Darwin para darles alguna clase de credibilidad. Claro, tienen que seguir inyectando aire caliente en la burbuja darwinista para impedir que se deshinche, pues de otro modo el público pudiera reírse. Darwin no tuvo nada que contribuir acerca del origen de la vida aparte de una mera especulación. Zimmer resucita su cadáver: «Y si Darwin viviera en la actualidad, bien podría querer escribir mucho más acerca de cómo empezó la vida». Gran cosa. Las palabras son baratas; pero las realidades de la naturaleza son duras.

Cuarto, y lo peor de todo, han cambiado las reglas de la actuación científica. Ahora, lo que está de moda es especular —y cuanto más desmadrado, mejor. El historiador de la ciencia Frederick Gregory (Universidad de Florida) realizó una investigación acerca de los debates científicos de finales del siglo 18, y observó la insistencia que se hacía acerca de pruebas verificables. Generalmente, estos debates incluían algo así: «No ofrezca hipótesis: sustente su respuesta con DATOS». Las primeras especulaciones evolucionistas de Lamarck, de Erasmus Darwin, abuelo de Charles Darwin, y de Robert Chambers, fueron duramente criticadas por los científicos de su tiempo debido a la naturaleza especulativa de sus propuestas. Lo que pocos parecen saber es que la Revolución Darwinista fue mayormente un golpe de fuerza por parte de los que querían más libertad para especular y seguir sin embargo en el club científico. Darwin elevó la posición de las hipótesis en ciencia, y tanto peor para los hechos y las pruebas. Algunos filósofos principales de la época vieron venir esto, pero lo acogieron con beneplácito (véase AIP [80]). Por así decirlo, Darwin invitó a los famélicos cuentistas al Laboratorio Científico y llegó a ser su santo patrón (véase Evolución del vuelo, cuentismo, y seguridad laboral). No es posible tener una discusión científica con alguien que inventa cuentos para vendar todas las heridas de refutación. ¿Qué ha pasado con los hechos y las pruebas?

¡Oh!, quizá oiremos decir que tienen toda clase de pruebas de laboratorio para sus grumos de grasa goteantes y mundos del ARN. Pues NO, no las tienen. Esta es otra manifestación de su manera tramposa de proceder. Trabajan con unos aparatos inteligentemente diseñados en instituciones académicas financiadas con millones y millones de dólares, y presumen de decir que esto tiene algo que ver con lo que hicieron el tiempo y el azar en el pasado no observado. Dicen: «Pudo suceder de esta manera». Observemos cuántas veces Zimmer recurre a la frase «pudiera haber». Ningún científico respetable debería recurrir a esta especie de ciencia del «pudo ser, debiera ser». Se supone que la ciencia tiene que ver con realidades observables, verificables y repetibles. Cuando uno abre la puerta a la especulación, los cerdos pueden volar a la vez que elevas tus deseos a una estrella. Bueno, ¿pero esto no da ocupación a los científicos? Sí, claro, igual que en sus tiempos la alquimia.

Un aspecto que nos debería llamar la atención es que de todos modos estas pretensiones se refutan a sí mismas. Si yo diseño cualquier experimento con mi mente que trata de demostrar que el azar y la necesidad fueron la causa de mi origen, con ello mismo he abandonado la ciencia y he conjurado con mi imaginación un mundo de contingencia carente de significado precisamente como el de los paganos. ¿Qué acabo de hacer con mi «explicación científica»? Por cuanto de esto se desprende que soy producto del azar, mi cerebro es producto del azar con todos sus procesos: He atribuido toda explicación científica al azar. Esto es verdaderamente salir el tiro por la culata.

¡Qué mundo tan enloquecido y confuso! Los académicos en conjunto han dejado que Darwin minase toda la base de la ciencia, y la ironía es que lo encumbran como el mayor científico de todos los tiempos. Durante los siglos 18 y 19, sobre la cresta de la ola del triunfo de Newton por su descubrimiento de las leyes naturales (tema muy complejo y polémico en la filosofía de la ciencia), los científicos se sintieron obligados a encontrar leyes naturales en todas partes. La nueva ciencia de la biología (que antes se llamaba historia natural) había sido durante mucho tiempo considerada como demasiado compleja. Los historiadores naturales se sentían resignados a la recogida y descripción de especímenes. La biología se resistía a todos los intentos de explicación con referencia a las leyes de la naturaleza. Bien, pues Darwin propuso una explicación. Se trataba esencialmente de la negación de la ley. Darwin descubrió su ley natural, que era ... ¡el azar! Ahora podemos explicar cualquier cosa atribuyéndolo todo a este simple principio que Richard Dawkins describió en una especie de éxtasis en el documental Expelled como la ley más profunda y maravillosamente elegante en toda la ciencia: Las cosas suceden porque suceden.



PARA LECTURA ADICIONAL


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Darwin Blogs on Origin of Life 14/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

AIP (80): La microevolución, ¿se acumula indefinidamente?

¿Se acumulan numerosos cambios pequeños para conseguir grandes cambios, como pensaba Darwin? En el número de 15 de enero [2004] de Nature,1 el kiwi neozelandés David Penny (del Centro Allan Wilson para Ecología Molecular y Evolución, Universidad de Massey) abriga esperanzas de que un nuevo genoma del chimpancé demostrará este extremo:

La cuestion fundamental que se plantea aquí es la audaz pretensión de Darwin de que «numerosas y ligeras modificaciones sucesivas» son suficientes para toda la evolución (Fig. 1 [una fotografía de un grupo de chimpancés]). Esto puede parafrasearse, en términos posteriores, como que «la microevolución es suficiente para explicar la macroevolución». El contexto histórico es que la biología evolutiva puede dividirse en dos fases: primero, la aceptación en la década de 1860 de que la evolución (la macroevolución) había verdaderamente sucedido; segundo, la conciencia a mediados de la década de 1900 de que los procesos de microevolución (la selección natural operando mediante la genética) eran necesarios para que tuviera lugar la evolución.

Fuente: NIH

Aunque el genoma del chimpancé sigue estando en una etapa de borrador preliminar, Penny apunta a algunos resultados iniciales proporcionados por A. G. Clark que sugieren que ha habido una cierta «selección positiva» entre los genes simios y humanos, en comparación con el genoma del ratón:

El uso del genoma de ratón como grupo externo permite estimaciones de la cantidad de mutaciones sinónimas (silentes) y no sinónimas (de sustitución). La relación entre ambas permite la identificación potencial de genes que han estado bajo selección positiva en humanos en contraste con chimpancés, y viceversa.

Luego dice: «No es de sorprender que se den cambios selectivos en los linajes humano y del chimpancé (nuestro antecesor común no fue ni chimpancé ni humano». ¿Como cuáles? Él señala a un ejemplo que encontró Clark: las enzimas para la disgregación de los aminoácidos parecen haber estado bajo una selección positiva. ¿Qué significa esto?

Esto concuerda con la proporción generalmente elevada de carne (y por ello de proteína) en la dieta humana, al menos en comparación con el chimpancé y el gorila, más herbívoros. La incrementada capacidad para disgregar aminoácidos no es sorprendente desde otro punto de vista. Por ejemplo, la incapacidad de catabolizar fenilalanina tiene diversos efectos adversos, incluyendo daños cerebrales. En conjunto, este hallazgo da respaldo a teorías de que una mayor proporción de la carne en la dieta de los humanos primitivos fue importante para el aumento del tamaño del cerebro. Aparte de esto, también podría haber implicaciones éticas. Si los humanos primitivos consumían carne «de natural», entonces, por ejemplo, ser vegetariano podría ser considerado como una decisión personal más que una decisión ética universal. Pero todo lo que puede afirmarse aquí es que el conocimiento científico será necesario, aunque no fuere suficiente, para resolver estas cuestiones éticas.

El único otro caso de posible selección positiva lo son las diferencias en los genes del olfato entre simios y humanos. Algunos genes parecen estar bajo selección positiva, mientras que otros parecen estarse volviendo inactivos como pseudogenes. Este trabajo es un ejemplo, le parece, de cómo la genómica evolutiva comparada puede estimular la investigación:

Estos resultados ilustran cómo la información a nivel de todo el genoma estimulará nuevos experimentos, tanto al nivel de la expresión génica como con el objetivo de realizar comparaciones fisiológicas. ¿Cuál, por ejemplo, es la sensibilidad comparada de los humanos y chimpancés a una gama de estímulos olfatorios? ¿Tienen los humanos una receptividad mejorada a olores debido al aumento de la proporción de carne y/o alimentos cocidos en nuestra dieta? Estas pruebas nos permitirán ver cómo las diferencias genéticas se manifiestan a nivel del organismo, y podemos esperar una multiplicidad de experimentos a este fin.

También toca otras cuestiones: ¿Qué importancia tiene la selección neutral? ¿Cómo se pueden distinguir las diferencias en los ritmos de expresión génica? ¿Ocurren las diferencias en expresión génica más con los genes conservados, o con los que están experimentando selección positiva? ¿Ayudarán estos estudios a determinar los ritmos de las mutaciones? ¿Cuál es la tasa de reproducción sostenible? «Si la proporción de mutaciones deletéreas y ligeramente deletéreas es significativa,» observa, «entonces los ritmos de reproducción para reposición exacta podría llevar a un eventual declive génico». (Al autor, esto no le importa tanto como «la sostenibilidad ecológica del planeta», un «tema de preocupación mucho más apremiante».)

Estos son paladeos del abundante «alimento para el pensamiento» que cree que proporcionan los estudios iniciales de Clark. El proyecto del genoma del chimpancé sigue adelante. Penny concluye:

La secuencia completa estará disponible más adelante este año, y análisis comparativos adicionales deberían llevar a una respuesta concreta acerca de si hay algo en el genoma humano que no pueda ser explicado por los procesos microevolutivos normales. ¿Existe un continuo genético entre nosotros y nuestros antecesores y los grandes simios? Si existe, entonces podremos decir que estos procesos son genéticamente suficientes para explicar totalmente la singularidad humana —y este sería mi candidato para el principal problema científico resuelto en la primera década del nuevo milenio.


1David Penny, «Evolutionary biology: Our relative genetics», Nature 427, 208 (15 enero 2004); doi:10.1038/427208a.

A ver: ¿por qué está usted haciendo esta pregunta, Dr. Penny? Aquí estamos, 150 años después que Darwin reconstituyó el mundo científico, ¿y usted todavía no sabe si numerosas y ligeras modificaciones sucesivas podrían hacer un hombre a partir de un simio?

Observemos la desenfrenada, ilimitada y jactanciosa imaginación de David Penny. Lo que hace es tomar unos pocos genes que parecen diferir en su capacidad de descomponer unos pocos aminoácidos, y de repente obtenemos información científica acerca de (1) la dieta, (2) la evolución del cerebro, y (3) aspectos de la ética. Increíble. En cualquier otro campo de investigación, una extrapolación a partir de unos datos tan insuficientes sería objeto de merecida burla. Pero como Penny es un biólogo evolutivo, se sale con la suya y su absurdo cuento aparece publicado con toda seriedad en Nature, la revista científica más prestigiosa del mundo. ¿Por qué?

Aquí, es importante saber algo acerca de la Revolución Darwinista. Lo que sucedió en 1859 no fue meramente el anuncio de una nueva teoría científica. Lo que tuvo lugar fue un giro fundamental en la forma en que se hace ciencia. Antes de Darwin, los científicos (mayoritariamente teístas y creacionistas) creían intensamente en la prueba. «Nada en base a la mera autoridad», era el lema de la Royal Society. Los científicos ponían cuidado en distinguir entre especulaciones y hechos demostrables mediante experimentos.

Pero con Darwin, se rebajaron las normas. Se volvió permisible la mera especulación acerca de un fenómeno natural. Ya no se precisaba de pruebas: Darwin elevó la categoría de la hipótesis en el campo de la ciencia.

A pesar del que muchos científicos de la época se sintieron escandalizados, los admiradores de Darwin, incluyendo John Stuart Mill, Karl Marx y Herbert Spencer, reconocieron la esencia de lo que Darwin había hecho: había inaugurado un nuevo paradigma para el cuentismo. Éstos admitieron abiertamente que Darwin no había probado su tesis. Darwin mismo comprendía que su teoría carecía de explicación para la variación, para la herencia o para la especiación, y que no había realmente demostrado ningunas transformaciones. La mayor parte de las pretendidas pruebas presentadas en El Origen para apoyar su hipótesis de la selección natural eran (1) circunstanciales, (2) basadas en la analogía con la crianza artificial, o (3) en argumentos ateológicos (esto es: «un Diseñador no lo hubiera hecho así») —ejemplo de la falacia de la falsa disyuntiva (véase Falacias lógicas). Pero ya no importaba toda esta ausencia de prueba científica, porque Darwin había cambiado las reglas de la ciencia para incorporar la mera especulación. Observemos lo que dijo John Stuart Mill:

La singula especulación del Sr. Darwin acerca del origen de las especies es otro intachable ejemplo de una hipótesis legítima. ... Es irrazonable acusar al Sr. Darwin (como se ha hecho) de violar las reglas de la inducción. Las reglas de la inducción tienen que ver con la condición de la prueba. El Sr. Darwin nunca ha pretendido que su doctrina estuviese probada. No estaba limitado por las reglas de la inducción, sino por las de la hipótesis. Y éstas últimas pocas veces se han cumplido de una manera más completa. Él nos ha abierto una vía de investigación lleno de promesa, cuyos resultados nadie puede prever. (Citado en Janet Browne, Charles Darwin: The Power of Place [Princeton, 2002], p. 186.)

Algunos de los resultados los vemos retrospectivamente: el darwinismo adoptado históricamente como fundamento científico de sistemas como la eugenesia, la lucha de clases en el marxismo, la lucha por la hegemonía y la raza de señores en el nazismo ... ¡Las reglas de la ciencia cambiaron! Las pruebas fueron descartadas. Se introdujeron las hipótesis (léase: especulaciones, imaginación), por no hablar de los «experimentos mentales», como instrumentos de la ciencia.

Dejemos esto en claro: Las hipótesis no son ciencia. Las hipótesis anteceden a la ciencia. Una hipótesis es meramente la corazonada, la suposición, el instrumento heurístico que usa un científico para comenzar sus experimentos que, es de esperar, confirmen o refuten la hipótesis. Naturalmente, se precisa de una buena hipótesis para producir buena ciencia; Faraday pudiera no haber llegado a un éxito tan grande sin la corazonada de que las fuerzas de la electricidad y del magnetismo estaban relacionadas. Pero la hipótesis no adquiere sustancia científica hasta que está demostrada. Lo que Darwin hizo fue crear la hipótesis de ámbito abierto que ya no demandaba demostración. Como lo declara en la anterior cita de forma enfática y clara John Stuart Mill (el economista cuyas teorías encontraban respaldo en la perspectiva darwinista de un mundo en el que el pez grande se come al chico), Darwín había abierto una vía de investigación. El medio se había transformado en el fin.

La hipótesis de Darwin liberó el bloqueo de los escritores para generar multitudes de cuentistas en otros campos. Economistas como Mill y Marx (por razones diferentes) se sentían atraídos por la imagen de la competencia sangrienta. Los políticos encontraron justificación para el colonialismo y la expansión del Imperio Británico. A los racistas les encantó encontrar justificación en la idea de la supervivencia de los más aptos (donde la suya era, naturalmente, la raza más apta). Dio a los artistas nuevos temas para dramáticos paisajes de gran alcance. Dio a poetas como Tennyson y Browning nuevos temas para sondear la condición humana. Compositores, psicólogos, industrialistas, comediantes, novelistas, periodistas, caricaturistas y el hombre de la calle, todos comenzaron a contemplar el mundo dentro de esta nueva perspectiva. No importaba si el paradigma estaba sustentado sobre un sólido fundamento de realidades. Lo que importaba era la función.

El problema con la Nueva Atlántida antibaconiana de Darwin era que las hipótesis y las especulaciones pueden ser de una variedad infinita, urdimbres sin fin que, a no ser que queden fijadas mediante prueba tangible, no son mejores que los sueños o los mitos. Se pueden presentar revestidas de fraseología científica, pero pueden estar diametralmente apartadas de la realidad. Se suponía que la ciencia era una metodología fiable para obtener la verdad acerca del mundo natural. Se suponía que precisaba no de unas meras hipótesis, sino de una gran acumulación de hechos que realmente sustentasen la hipótesis, no que meramente pudieran ajustarse a ella. Pero el Darwinismo introdujo unas grandes y aplastantes generalizaciones no susceptibles de prueba. Esta es otra razón de que la mayoría de las historias darwinistas en las revistas sean futuribles: vacuas promesas de que la prueba está en alguna parte, todavía esperando a ser descubierta, algún día más allá del arco iris, cuando encontremos agua en Marte, o cuando acabemos de explorar el genoma del chimpancé, o lo que sea. Cuando los datos prometidos no sirven de ayuda, no importa: sólo es cuestión de empujar un poco hacia el futuro, y la historia sigue.

Desde luego, la redefinición de la ciencia por parte de Darwin produjo mucha experimentación. El mismo Darwin era casi obsesivo-compulsivo en sus observaciones de las orquídeas, de los percebes y de las palomas, tal como Janet Browne lo describe en su aclamada biografía (de lectura recomendada). Pero la mayor parte de esta experimentación era la búsqueda de indicios que pudieran prestar apoyo a su hipótesis de selección natural. Nada de esto resultó ser prueba. Nada de lo que descubrió demostró grandes transformaciones entre plantas o entre animales: todo se limitaba a pudiera haber sido. Era un proponente de una tesis buscando respaldo, no mejor que un sectario tratando de conseguir pruebas bíblicas para su herejía con citas parciales de la Biblia que pudieran ser congruentes con su visión preconcebida, sin tener en cuenta si el contexto lo justificaba o no.

Por ejemplo, cuando Darwin buscaba anhelante las pruebas de que las abejas hubieran variado (Browne, p. 203), la evidencia era insignificante. ¿Acaso aceptó que esto refutaba su hipótesis? Ni hablar. «En su desesperación», escribe Browne, «Darwin dio vueltas a la pregunta en su cabeza: si no había diferencias físicas, ¿habría quizá variaciones en la conducta?» (Ibid.) Darwin dio el ejemplo de formular una hipótesis tan flexible e imaginativa que ninguna cantidad de pruebas contrarias podría jamás refutarla. Él abrió el mundo de la ciencia a los cuentistas, proporcionándoles seguridad en el trabajo y bienestar (véase AIP [44]).

Esta es la razón por la que David Penny puede escribir disparates y que se le publique en una revista científica. Esta es la razón por la que después de 150 años, la «vía de investigación» de Darwin sigue planteando preguntas fundamentales que el público creía que Darwin ya había contestado. Esto explica por qué personajes como Eugenie Scott, Michael Ruse y los demás abogados del Partido Darwinista pueden mantener su bluff acerca de las «reglas de la ciencia» que garantizan la permanencia del Darwinismo y que excluyen las alternativas, sin importar todos los datos que contradicen la tesis darwinista. Esta es la razón de que la mayoría de los que debaten contra los creacionistas dedican tanto tiempo bien (1) a las pruebas circunstanciales, (2) a las analogías, y (3) a argumentos ateológicos, en lugar de intentar probar la hipótesis de Darwin de que numerosas y ligeras modificaciones sucesivas han llegado a acumular cambios fundamentales, desde las bacterias hasta el hombre.

Y esta es la razón por la que los miembros del Partido Darwinista están empleados lucrativamente en su búsqueda sin fin de fragmentos de datos que pudieran ser congruentes con lo que ha llegado a ser la mitología reinante de nuestro tiempo. El evolucionismo mismo evoluciona. Como un animal que supuestamente va cambiando sin propósito ni designio, el cuentismo evolucionista va variando mediante mutación y selección (mediante la selección de las pruebas), vagando sin fin en la Tierra de Nunca Jamás.

A no ser que la comunidad científica eleve sus criterios y regrese al requisito de que una hipótesis no es ciencia hasta que resulte probada, entonces este estado de sinecura de los cuentistas persistirá. El público ha quedado hechizado. La ciencia se ha transformado en el decorado de la fantasía.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Does Microevolution Add Up? 15/01/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

viernes 16 de enero de 2009

La biología incluye ahora la construcción fluidodinámica

13 enero 2009 — Existe una antigua leyenda de que unos monjes tibetanos edificaron un muro haciendo levitar unas pesadas piedras mediante sonido, batiendo sus tambores y gongs. Algo no tan fantástico pero con todo asombroso es lo que hacen las células en el embrión. Los científicos han filmado embriones de peces cebra que usan cilios pulsantes para construir pequeñas estructuras pétreas que usan para equilibrarse.

«Los científicos han filmado embriones de peces cebra
que usan cilios pulsantes para construir pequeñas estructuras
pétreas que usan para equilibrarse.
»

Los animales necesitan saber adónde está arriba. Todos los vertebrados tienen piezas rocosas en la cabeza a este fin (véase 10/10/2003). Estas rocas, hechas de carbonato cálcico, y llamadas otolitos en los peces y otoconios en los humanos, forman parte de órganos sensoriales que miden su inercia para determinar el equilibrio, la dirección y el movimiento. Se trata de interesantes ejemplos de biomineralización —el uso de materiales de construcción de naturaleza mineral en lugar de proteínas, azúcares, lípidos y ácidos nucleicos. Debido a que los minerales son objetos duros, se les tiene que conducir a su lugar como bloques de construcción. ¿Cómo coloca un pequeño embrión de pez los bloques de construcción para otolitos que funcionen? «La cantidad, el tamaño y la colocación de los otolitos están bajo un estricto control de desarrollo», escribía un equipo de investigadores de UCLA y de Caltech en Nature.1

Hasta ahora no se sabía cómo el embrión guiaba a su lugar los bloques componentes. El equipo usó cámaras de video digitales de alta velocidad en un microscopio para filmar el crecimiento de las vesículas óticas, los órganos en los que se forman los otolitos. A una velocidad de 100 a 300 fotogramas por segundo, observaron que los cilios atraían partículas precursoras con un movimiento oscilante, creando pequeños vórtices en el fluido. En los extremos polares de las vesículas óticas, unos cilios más largos que se llaman «cilios de amarre», batían hacia este lugar y atraían partículas a sus extremos. El batido no sólo iniciaba un sistema fluido dinámico que atraía las partículas sino que también mantenía en rotación la estructura que iba creciendo, para una construcción uniforme. Los investigadores llamaron a esto un «sistema hidrodinámico cilio-dependiente».

El cilio usa dineína para el movimiento y depende de un gen llamado Gas8 para su regulación. Aquí tenemos la jerga:

Nuestros resultados demuestran que el Gas8 es necesario para la motilidad normal de los cilios en la vesícula ótica y que la motilidad ciliar es esencial para el normal desarrollo del oído. La vesícula ótica es un órgano epitelial cerrado y se ha sugerido que el flujo de fluido dentro de esta vesícula contribuye a la formación de los otolitos. Nuestro estudio proporciona pruebas experimentales directas en apoyo de esta hipótesis. En base a microscopía con video de alta velocidad de la motilidad de los cilios y del análisis cuantitativo de movimientos de partículas precursoras en tipo nativo y en embriones en conformación con gas8, proponemos un nuevo mecanismo hidrodinámico cilio-dependiente para la biogénesis de los otolitos (Fig. 4). En este modelo, la motilidad de los cilios de amarre en los polos de la vesícula ótica establece un vórtice que atrae precursores de los otolitos (Fig. 4i, 1), lo que influye sobre una distribución de partículas precursoras que en otro caso sería aleatoria y las concentra cerca de las dos ubicaciones de cilios de amarre. Esto asegura la siembra preferencial de otolitos en los polos de la vesícula ótica. En los polos de la vesícula ótica, la motilidad de los cilios de amarre sirve además para dispersar partículas precursoras localmente y la oscilación del otolito aumenta el área efectiva de contacto con los precursores (Fig. 4j). Todo junto, esto impide que las partículas sedimenten para formar agregados ectópicos y promueve un crecimiento eficiente y uniforme de los otolitos.

Maravilloso. El pequeño embrión de pez usa este órgano para mantenerse en la posición apropiada, con su lomo hacia arriba, mientras nada. Aunque los científicos han observado este fenómeno en este pez, creen que este mecanismo puede tener una aplicación más generalizada. «Nuestros descubrimientos se acumulan a una creciente lista de procesos de desarrollo que exigen entradas de dinámica de fluidos para un crecimiento y desarrollo idóneo de patrones, lo que además expone que las señales epigenéticas forman parte del programa de desarrollo embrionario.» Y alientan a otros biólogos a buscar respuestas a la pérdida de oído y a problemas del equilibrio en humanos en «ciliopatías» —trastornos de los cilios.

La página de Información Suplementaria contiene películas Quicktime donde se pueden ver los cilios de amarre batiendo con otolitos creciendo en sus extremos.2


1. Colantonio et al, «The dynein regulatory complex is required for ciliary motility and otolith biogenesis in the inner ear», Nature 457, 205-209 (8 enero 2009) | doi:10.1038/nature07520.

2. Página de Información Suplementaria para Colantonio et al, Nature.

Pensemos en cuántos sistemas tienen que interaccionar en este asombroso proceso. Los cilios están entre las organelas «irreduciblemente complejas» que Michael Behe describió de forma detallada en La Caja Negra de Darwin y en The Edge of Evolution [El límite de la evolución]. Todos los componentes de los cilios han de estar codificados en el ADN —junto con las instrucciones de montaje para los cilios y para los camiones moleculares que los construye (ver Cómo camiones moleculares construyen tus sensores para quedar atónito). Los cilios tienen formas para encontrar su camino a los polos de la vesícula ótica. Tienen que saber con qué ritmo batir para establecer el vórtice apropiado que atraiga las partículas precursoras. Tienen que comenzar y dejar de batir en los instantes adecuados y de una u otra forma «saber» cuando los otolitos tienen el tamaño y la forma adecuados. El aparato sensorial tiene que saber qué hacer con la información proporcionada por la inercia de los otolitos. El cerebro tiene que procesar esta información y enviar órdenes de corrección a los músculos. Una multitud de proteínas, hormonas y factores de regulación auxiliares están involucrados en todo esto. Y esto es sólo para un órgano sensorial en un pequeño embrión de un pez. ¿Acaso el pez consiguió llegar a todo esto por procesos de prueba y error? Recordemos: se han descubierto peces vertebrados cerca de la base del Cámbrico (30/01/2003), en los que todos sus sistemas aparecen totalmente formados.

Y ahora una pregunta. ¿Se menciona la evolución en este artículo? Para cambiar, esta vez, ¡SÍ! Pero su solitaria referencia no es nada alentadora: «Los cilios son organelas evolutivamente conservadas que llevan a cabo funciones de motilidad, sensoriales y de transporte y son necesarias para el normal desarrollo y fisiología de los vertebrados». Ante la crisis, más valdrá ir corriendo al Banco del Diseño Inteligente y depositar este artículo como un C.D. (Certificado de Designio), donde desde luego rendirá un elevado interés, en contraste a la bancarrota del materialismo.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Dating Stars as Models 12/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

AIP (79): Las bases del ADN se destruyen rápidamente

Sin agua, las bases del ADN se disgregan rápidamente. Cualquier modelo del origen de la vida que espera que los componentes del ADN (nucleótidos) puedan persistir durante largo tiempo no podrá subsistir, dicen investigadores de la Universidad Estatal de Oregón [OSU]. Estas moléculas pueden entrar en un «estado oscuro» en el que son sumamente vulnerables a la radiación UV. Esta idea había sido considerada como una «herejía científica» —hasta el punto que los investigadores «pasaron muchas noches de insomnio» defendiendo esta idea frente a los críticos:

La esencia del debate, decía [Wei] Kong [profesor de química], tiene que ver con el comportamiento de las bases de los ácidos nucleicos —adenina, timina, guanina y citosina—, que como pares A–T y G–C constituyen el ADN, y finalmente devienen el proyecto para todos los seres vivos. Una de las premisas más fundamentales de la bioquímica es que estas bases de ácidos nucleicos son muy estables, como deberían serlo para impedir unas desenfrenadas mutaciones y hacer posible una estructura genética organizada.



Pero estudios realizados en la OSU, llevados a cabo con espectroscopía electrónica sumamente sofisticada, demuestran que la pretendida estabilidad de las bases de los ácidos nucleicos en el ADN es mayormente un mito.
(Énfasis añadido en todas las citas.)

En otras palabras, las bases aisladas del ADN no exhiben la estabilidad que les atribuían los teóricos del origen de la vida. Son sumamente vulnerables a daños debidos a la incidencia de rayos UV durante períodos breves:

El período del estado oscuro no es largo —un nanosegundo es una mil millonésima de segundo. Pero es tiempo más que suficiente para que ocurran mutaciones del ADN, dijo Kong. Y la existencia de este estado oscuro suscitaba interrogantes acerca de cómo la vida pudo nunca haber comenzado, dado que los portadores genéticos eran mutados o destruidos con tanta facilidad durante este brevísimo pero sumamente vulnerable instante.

«Cuando se estaban formando las bases del ADN al principio hace miles de millones de años [sic], la atmósfera era en realidad totalmente hostil», decía Kong. «Fue un período anterior a la existencia de ninguna capa protectora de ozono sobre la Tierra, y la radiación ultravioleta era muy intensa. De modo que si las bases primordiales del ADN fueron forzadas a este estado oscuro vulnerable, hubieran sufrido enormes cantidades de daños fotoquímicos que hubieran hecho difícil la misma supervivencia de estas bases, por no hablar de una posterior evolución de la vida.»

Al llegar a este punto, el comunicado de prensa adopta un giro espectacularmente optimista: el estado oscuro desaparece en presencia de agua. «De modo que si había agua presente, las primitivas bases de ADN hubieran podido sobrevivir y en su momento ayudar a formar la base para formas de vida más y más complejas,» a decir de ellos.

Los hallazgos sugieren, decía Kong, cómo el agua pudo haber sido un compuesto absolutamente esencial para permitir que las primitivas bases del ADN permaneciesen estables, resistiesen a las mutaciones, y finalmente permitiesen la evolución de la vida. ...

«Lo que esto realmente nos dice es que la vida es un proceso unificado,» añadía Kong. «No se trata sólo de un grupo de bases de ADN, sino que es también el medio físico en el que existen. Posteriormente, al volverse la vida más evolucionada [sic], hubo otras maneras de conseguir la estabilidad genética. Pero al principio, sencillamente puede que no fuese posible sin agua

Así, aunque parece que las noticias son malas, ellos le han impuesto un sesgo positivo mediante la adición de agua: «La presencia de agua fue la clave para la evolución de la vida en la Tierra, posibilitando que la vida apareciese [sic] de lo que había sido antes un caldo primordial hostil e implacable de sustancias químicas y radiación» [sic]. En otras palabras, no lo intentes con un caldo primordial desecado por congelación.

La única buena noticia aquí para el materialismo es que estos investigadores no han descartado toda esperanza. Pero no son buenas noticias para la escuela materialista del origen de la vida. Lo que han hecho ha sido constreñir más una situación sin esperanza (véase El origen del primer sistema vivo). Esta «herejía radical» elimina toda posibilidad de formación de componentes clave aparte de agua. Recordemos cómo Steven Benner postuló la formación de ribosa en un desierto con boro, porque era demasiado inestable en agua (véase aquí). Ahora, resulta que tiene que hacer ribosa en el desierto (con la esperanza de que la radiación UV no lo destruya allí) y luego transportarla al agua donde se encuentren las bases A, C, T, G o el uracilo, con la esperanza de que de alguna manera se unan con fosfatos o con algún material arcilloso, y luego se enlacen para formar cadenas polinucleótidas que puedan codificar la información y a la vez realizar funciones enzimáticas (el mundo del ARN), y también encontrar un refugio seguro en alguna membrana que no sea tan rígida que se transforme en una trampa mortal.

Parece difícil de vender. Las cosas no van bien estos días en el campo materialista.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Isolated DNA Bases Are Destroyed Quickly 11/04/2006
Redacción: David Coppedge © 2006 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

AIP (78): La pasmosa puerta de la sal

Un artículo en Nature de 17/01/2001 daba por primera vez una detallada descripción de uno de los canales de cloruro de la célula, unos complejos poros en la membrana de la célula que permiten el paso de iones negativos como el Cl- de la sal de mesa, pero que lo impiden a otros. (Para un buen resumen e ilustración a nivel de divulgación, véase el comunicado de prensa en el portal de internet del Instituto Médico Howard Hughes.) Thomas Jentsch describe esto como otro «espectacular avance» del equipo de Roderick MacKinnon. Comienza explicando: «Los canales iónicos son proteínas con una tarea aparentemente simple —permitir el flujo pasivo de iones a través de membranas biológicas. Pero este proceso exige más sofisticación de la que uno se imaginaría». El texto completo del artículo revela que estos canales son «asombrosamente diferentes» a los canales catiónicos (los que permiten el paso de iones con carga positiva), y resulta que se trata de exquisitos complejos proteínicos con puertas compuestas de extremos con carga negativa (que normalmente repelerían iones de cloruro) que aparentemente oscilan para abrirse y dar paso a las moléculas deseadas. Los autores explican la importancia de estos canales de cloruro:


El nacimiento de una idea (2007) por Julian Voss-Andreae.
Esta escultura fue comisionada por
Roderick MacKinnon
basada en las coordenadas atómicas de la molécula
depositadas por el grupo de investigación de MacKinnon en 2001.
Fuente: Wikipedia Commons

Los iones de potasio, sodio, calcio y cloruro son usados de manera ingeniosa por los sistemas vivos en el desempeño de tareas celulares fundamentales. Por medio de la acción de bombas iónicas, una gran proporción de la energía metabólica de la célula se aplica a establecer gradientes iónicos transmembranales. Estos gradientes, mediante la acción de los canales iónicos, se usan para producir señales eléctricas, para activar rutas de transducción de señales, para regular el volumen de la célula y para mediar el transporte de fluidos y electrólitos. Para llevar a cabo estas tareas, un canal iónico ha de ser selectivo, es decir, permitir sólo el paso de ciertas especies iónicas a través de su poro.

La ubicación precisa de extremos cargados de aminoácidos a lo largo del poro atrae a los iones cloruro canal abajo, sin ser tan atractivos que los iones se enlacen a los mismos y se atasquen. El malfuncionamiento de estos canales está implicado en ciertas enfermedades musculares y renales graves. Algunos animales tienen tanta cantidad de estas bombas iónicas que pueden generar un potente choque eléctrico. Dice Jentsch: «Sobre la base de unos elegantes estudios biofísicos de Miller y White, que han desvelado que la raya eléctrica Torpedo contiene grandes cantidades de un peculiar canal aniónico, mi grupo clonó en 1990 el primer canal de compuerta de voltaje de Cl-. Lo llamamos ClC-0, porque dimos por supuesto que encontraríamos una familia de canales de Cl-. Esto resultó cierto: los canales CLC se encuentran en todos los reinos vivos, donde los humanos solos tienen nueve diferentes genes para CLC».

La raya eléctrica puede generar 200 voltios. En otro tema relacionado, EurekAlert informó al día siguente que los científicos de la Universidad de Massachusetts han descubierto microbios en el fondo marino que general electricidad, y la Marina está interesada en cosechar estos microorganismos para crear baterías vivas. Véase el artículo original en Science del 18 de enero de 2002.

Y hablando de familias de proteínas, dos científicos creacionistas, en un artículo publicado en TJ Technical Journal 2001 #3 (subido en AIG 16 enero 02) ilustran cómo constituyen un poderoso argumento en pro del designio y en contra de un origen materialista.

Actualización El 4/03/2002 Scientific American publicó en Internet una entrevista con MacKinnon acerca de cómo su equipo realizó su descubrimiento y de cómo funciona el canal de potasio. De pasada, hace este cmentario: «... la cavidad y estas hélices fueron justo un maravilloso plan que usó la Madre Naturaleza para resolver este problema, sabe usted, como si un ingeniero muy brillante lo hizo todo. Me parece muy fascinante».

Actualización 30/12/2002: En un nuevo artículo en el número de 27/12/02 de Cell, MacKinnon desscribe cómo otro tipo de canal de potasio actúa como un sensible rectificador biológico.

La complejidad de la vida es abrumadora. Aquí, la membrana está cubierta de estos poros especializados con «filtros selectivos» y puertas para atraer y conducir las moléculas deseadas al interior, pero manteniendo fuera a invasores no deseados. Todos los seres vivos los tienen, todos son sumamente complejos, y sin ellos la vida no podría existir.

Comparemos las realidades empíricas que vemos aquí con las historias que cuentan los evolucionistas acerca del origen de una célula viva. Generalmente describen una membrana de lípidos que se ensambla espontáneamente por atracción electrostática o hidrófila para formar una bolsa sin costuras. En el interior habría unos pocos nucleótidos de ARN, aminoácidos, azúcares y otros «componentes de la vida» (es de esperar que sin el perjudicial oxígeno o moléculas asesinas de alquitrán que actuasen de manera destructora). Pero si la membrana queda cerrada, sin la capacidad de realizar transporte activo de los necesarios ingredientes al interior o de eliminar las toxinas no deseadas expulsándolas al exterior, la primitiva célula se transforma en una trampa mortal. Las moléculas en el interior son todo lo que tiene la evolución para trabajar. La situación no podrá mejorar. Incluso si por algún inconcebible milagro mágico sucediese algo maravilloso dentro de este subconjunto infinitesimal del caldo primordial, seguiría siendo una trampa mortal. A no ser que la protocélula pudiese dividirse en dos copias idénticas, la selección natural, la varita mágica del darwinismo, no podría ni comenzar su función.

En cambio, si la membrana fuese porosa, la ósmosis dictaría a ciegas que el tránsito iría de una mayor concentración a una menor concentración, precisamente lo contrario que necesita una célula viva. Por ejemplo, una célula necesita importar la preciosa agua cuando el medio alrededor se está secando, pero la ósmosis garantizaría el proceso inverso, desecando a la pobre célula. Por estas razones, los simplistas modelos evolutivos de una primitiva formación de la membrana por atracción espontánea de las moléculas son contrarios a la realidad. Las observaciones exponen que todos los seres vivos, incluso los más simples, poseen ya familias enteras de estas sofisticadas puertas para controlar lo que entra y sale de la célula. No se conocen intermedios de simples a complejos, y es improbable que se pudiera siquiera concebir de ningún intermedio que diese lugar a la función de un transporte activo sin una multitud de genes y proteínas que controlasen la construcción y operación de estos mecanismos sumamente especializados y de altas prestaciones.

El artículo de MacKinnon sólo menciona la evolución dos veces. Por ejemplo: «Así, parece que la evolución del canal ha resultado en cargas parciales para estabilizar un ión de Cl- y permitir sin embargo rápidas velocidades de difusión iónica». No obstante, omite dar ninguna historia verosímil de cómo esto pudo haber sucedido mediante procesos sin dirección inteligente; fundamentalmente, se limita a admitir que es un diseño elegante. De modo que, ¿cómo se explicaría esto desde la perspectiva del Diseño Inteligente (DI)? Los evolucionistas a veces se quejan de que el DI o el creacionismo sencillamente se rinden y dicen: «Dios lo hizo», pero esto es una burda caricatura. Es suficiente para la ciencia describir el fenómeno incluyendo su contenido en información (incluyendo el software del que el ADN es soporte y la caja de herramientas de producción de proteínas) sin necesidad de especificar «quien lo ha hecho». Hablando de forma estricta, la ciencia empírica no puede abordar la cuestión de QUIÉN, y para los fines de un artículo científico de esta naturaleza no es necesario sacarse de la manga una historia de cómo evolucionó, ni forzar los datos en una historia materialista de un origen evolutivo. La ciencia no «se detuvo en su marcha» porque estos autores omitiesen una explicación sobre el origen de los canales de cloruro. Al contrario, es la creencia en la realidad de un designio para el mundo (información adaptada a función) lo que ha impulsado el avance de la ciencia, y sigue haciéndolo en el día de hoy. Esta es la razón de que el concepto de un Diseño Inteligente es bueno para la ciencia. Los científicos dan en la diana al desvelar asombrosos ejemplos de un diseño inteligente, de una plasmación de un designio en las estructuras de la vida, como el que se ve aquí. El cuentismo evolucionista es una empresa forzada, increíble y superflua.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Wonders of the Salt Gate 17/01/2002
Redacción: David Coppedge © 2002 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

jueves 15 de enero de 2009

AIP (77): Cómo camiones moleculares construyen tus sensores

En la película La clave del misterio de la vida, el bioquímico Michael Behe, al describir las complejidades de la célula tal como las conocemos actualmente, afirmaba que existen «pequeños camiones moleculares que llevan suministros desde un extremo de la célula a la otra». Si esto parece una exageración, se debería ver la ilustración en la revista Cell de 11 de junio en una breve reseña titulada «Cilia and flagella revealed [Los cilios y los flagelos, desvelados]», por Snell, Pan y Wang.1 Y no sólo describen camiones, sino que han encontrado un tren de carga y toda una tripulación de maquinistas, inspectores y revisores.

El cilio, vista tridimensional

Los cilios son apéndices en la membrana celular que presentan un movimiento de vaivén. Todo el mundo los tiene: están por todas partes en los organismos desde las bacterias hasta los humanos. Recubren nuestro tracto respiratorio, para eliminar residuos de nuestros pulmones. Ayudan a nuestros sentidos del olfato y de la vista. Tienen importancia en la función renal. Pueden parecer objetos simples, pero sólo recientemente han comenzado los científicos a apreciar su complejidad. Los autores comienzan con estas palabras:

Nuestro punto de vista sobre los cilios ha cambiado espectacularmente en la década desde que Joel Rosenbaum y sus colegas descubrieron partículas moviéndose rápidamente (2–4 micrómetros/s) arriba y abajo dentro de los flagelos de las algas verdes biflageladas, Chlamydomonas (Kozminski et al., 1993). Una vez los biólogos celulares identificaron la maquinaria celular responsable de este transporte intraflagelar (TIF), quedó claro que el TIF es esencial para el montaje y el mantenimiento de cilios y flagelos en todas las eucariotas (Rosenbaum y Witman, 2002). Como delinearemos en esta breve reseña, la creciente atención que se presta a estas organelas ha revelado que casi todas las células de los mamíferos forman un cilio, que el aparato ciliar (un cilio junto con su cuerpo basal) queda de alguna manera conectado con la proliferación celular, y que los cilios desempeñan unas funciones clave (y por ahora poco comprendidas) en el desarrollo y en la homeostasis.


El cilio, corte

En su libro La Caja Negra de Darwin, Michael Behe dedica todo un capítulo al movimiento de los cilios (ver estas ilustraciones). Pero recientemente se ha apreciado que los cilios no mótiles pueden también actuar como sondas sensoriales. Los autores explican:

Diversas propiedades de los cilios los habilitan para su uso como transductores sensoriales. Se proyectan a una distancia desde el cuerpo celular que es específica del tipo de célula, lo que hace de ellos sondas exquisitamente diseñadas para el medio externo; tanto la membrana que las cubre como sus contenidos citoplasmáticos están relativamente bien aislados respecto al cuerpo de la célula, con lo que se ofrecen todas las ventajas de la compartimentación; la maquinaria para su montaje hace posible un transporte rápido y regulado de proteínas entre las organelas y el cuerpo celular; y la maquinaria de montaje parece susceptible de uso de forma directa en rutas de señalización.

Ahora que sabemos que los cilios son imprescindibles, lo que es realmente extraordinario es lo que sucede en sus estrechos túneles durante la construcción. Los autores mencionan el TIF, o transporte intraflagelar, una especie de proteínas que opera el sistema de transporte. Durante la construcción de un cilio o flagelo, los componentes se tienen que transportar al extremo en crecimiento, o axonema. Las partículas del TIF se desplazan arriba y abajo por las paredes interiores del túnel. Los autores describen su funcionamiento. Contemplemos la palabra camiones:

Este acarreo de materiales va impulsado por la maquinaria del TIF. Las proteínas flagelares sintetizadas en el cuerpo celular son transportadas al extremo del flagelo (la ubicación de montaje del axonema) por partículas de TIF, compuestas por al menos por 17 proteínas sumanente conservadas que forman complejos A y B. La proteína motora quinesina II microtubular dirigida positivamente hacia el final es esencial para el movimiento de las partículas y de su cargamento hacia la punta (transporte anterógrado) del flagelo, y una dineína citoplasmática transporta partículas TIF de vuelta al cuerpo celular (transporte retrógrado). Así, las partículas TIF funcionan como camiones moleculares en constante movimiento en un circuito cerrado. Los carriles sobre los que se desplazan son los dobletes microtubulares del axonema ciliar y/o flagelar, unos motores microtubulares los accionan, y los componentes estructurales individuales (p. ej., las subunidades microtubulares, los brazos de dineína y las proteínas de rayos radiales) del cilio o flagelo son su cargamento.

El sistema de construcción que describen luego recuerda una góndola en unas instalaciones de esquí, una serie de carros de acarreo en una galería de una mina, o una cinta de transporte en una cantera. Si uno puede imaginarse a arquitectos planeando la construcción de una estructura alta como la Aguja Espacial de Seattle o la Torre Eiffel, imaginemos a los ingenieros concibiendo primero una manera para conseguir llevar los materiales de construcción a la parte superior en crecimiento. Supongamos que diseñan un doble carril que se puede ir alargando al ir creciendo la estructura. Por estos carriles pasan unas vagonetas volquetes autopropulsadas que pueden ascender por los carriles, y otro conjunto de vagonetas volquetes que pueden descender. Cada vagoneta puede llevar una carga de materiales. En el fondo se van añadiendo constantemente nuevas vagonetas, y las viejas se sacan al llegar a la parte superior. Hay siempre disponibles nuevas vagonetas y conductores para recorrer esta carretera vertical. Con este sistema automático en marcha, los trabajadores en la parte superior pueden hacerse con los materiales y construir con ellos, y enviar los productos de desecho abajo por el otro lado. Este sistema de transporte de dos vías puede usarse no sólo para construir la torre, sino también para desmantelarla.

La Figura 2 presenta un modelo para la regulación del montaje, desmontaje y de la longitud del flagelo. En este modelo, el ritmo de entrada de partículas y de la cantidad de partículas por longitud unitaria son independientes de la longitud, y se regula la carga de materiales. Así, en un flagelo en rápidamente crecimiento (en el caso extremo), cada partícula que entra transporta material, y cada partícula que vuelve al cuerpo de la célula está vacía. Una vez se ha conseguido la longitud apropiada, se activan mecanismos de control de longitud. En esta longitud en estado estacionario, la cantidad de partículas de TIF que entran y salen por tiempo unitario no cambia, pero la proporción de partículas TIF con carga de material que entran en el flagelo llega a ser igual a la proporción de partículas TIF con carga de material que salen del flagelo. En un flagelo en proceso de desmontaje la situación se invierte respecto de la de un flagelo en crecimiento, y (en el caso extremo) cada partícula que entra en el flagelo está vacía y cada partícula que sale de la punta está llena. Así, mediante la regulación de la adhesión de material a las partículas tanto en la base como en el extremo, y mediante el control del montaje y del desmontaje de los componentes del axonema en la punta (se supone que gobernado por la acción de masas y por proteínas reguladoras), las células especifican el montaje/crecimiento, la longitud en estado estacionario, o el desmontaje/resorción.

El diagrama en su figura muestra lo que parecen pequeñas vagonetas de mina subiendo a la punta y descendiendo. Los autores describen luego cómo estas estructuras altas funcionan no sólo como remos y motores fuera borda, sino también como antenas químicas. Unos experimentos han «llamado a la atención de los biólogos celulares la función no suficientemente apreciada pero nada insignificante de los cilios en la transducción sensorial». Estas son algunas de las partes de tu cuerpo que dependen de estas diminutas sondas que se extienden hacia fuera de la célula hacia el medio que las rodea, para detectar lo que se encuentra ahí:

Los humanos experimentan el medio ambiente mediante cilios en órganos sensoriales fundamentales. Los segmentos externos de los bastones retinales son cilios no mótiles modificados, repletos de fotorreceptores para interaccionar con la luz; y los receptores odoríferos en el epitelio olfativo están salpicados sobre la superficie de los cilios de las neuronas olfativas. Además, casi cada célula mamífera contiene un cilio solitario, conocido como cilio primario, cuya función más probable es la señalización (Pazour y Witman, 2003 — véase un informe posterior —2008— que identifica la función de este cilio primario con un GPS). Por ejemplo, muchas de las neuronas en el cerebro contienen cilios primarios, algunos de los cuales expresan receptores para somatostatina y serotonina (Pazour y Witman, 2003). Quizá el ejemplo más extraordinario de la importancia de los cilios primarios en homeostasis [es decir, equilibrio dinámico] procede de trabajo acerca de las células epiteliales de los túbulos colectores en el riñón. Los cilios primarios en cada célula renal tubular funciona como un sensor de flujo tanto in vivo como en células MDCK in vitro. El combado del cilio causa un gran aumento transitorio de la concentración intracelular de calcio y una consiguiente alteración de la conductancia del potasio (referencias en Boletta y Germino [2003]).

Cada uno de estos cilios, y muchos más, se construye por medio de este sistema de transporte molecular. ¿Cuántas piezas están implicadas en la construcción de un cilio? Si este sistema se ampliase cien millón de veces, los niños podrían descubrir este insuperable juego de Lego:

Nuevos estudios de proteonomía y genómica pueden finalmente proporcionar una plataforma para el descubrimiento de la mayoría de los genes aun no identificados que codifican las proteínas ciliares y flagelares. Un análisis proteonómico del axonema de los cilios humanos identificó más de 200 potenciales proteínas axonémicas (Ostrowski et al., 2002). Varias de las proteínas fueron identificadas previamente como presentes en el axonema, pero muchas no tienen homólogos o tienen una función desconocida.

(Aquí tendríamos más de 200 clases diferentes de piezas, niños, y además muchísimas de cada clase.) Mediante estudios genómicos, estiman que se necesitarían al menos 362 genes para construir un cilio sin movimiento, y «más de 400–500 genes que se predice que se necesitan para formar y regular el aparato ciliar». Un equipo midió el proteoma (el conjunto de proteínas) necesario para construir el cuerpo basal (el fundamento inferior de la estructura) y el flagelo como compuesto por 688 genes. «No hay duda,» dicen, «de que el proteoma del FABB [cuerpo flagelar y basal] representa un recurso increíblemente rico».

El fallo de los cilios y flagelos en desarrollarse apropiadamente es un factor de muchas enfermedades (véase 1/10/2003). Incluso algunos trastornos de obesidad humana podrían atribuirse a fallos ciliares, así como la hipertensión, la diabetes y otros «problemas clínicos aparentemente no relacionados».

Los autores no especulan acerca de cómo pudo haber evolucionado un sistema con tantas piezas interrelacionadas, aparte de suponer que así fue. Por ejemplo: «Los parálogos de otras proteínas mitóticas también han evolucionado para desempeñar funciones en cilios». También dicen que las plantas los retroevolucionaron: parece que perdieron los 400–500 genes necesarios para construir cilios o flagelos, si es que jamás los tuvieron. Los autores examinan estudios sobre genómica comparada para determinar cuántos de los genes de cilios/flagelos son ancestrales, retrotrayéndose a la maquinaria original en las algas o bacterias más simples. Un estudio comparaba los genes TIF en diversos organismos con los que aparecen en la mosca del vinagre:

El uso de una gran cantidad de genomas proporcionó unos criterios rigurosos y se identificó a 187 candidatos de genes ciliares ancestrales. Dieciséis están conservados en todos los organismos ciliares examinados y están ausentes en todos los organismos no ciliados; 18 están presentes sólo en organismos con cilios mótiles; 103 son comunes a organismos que utilizan sólo ciliogénesis convencional; y 50 están compartidos sólo por organismos que forman cilios mótiles en el compartimiento ciliar.

Se citan otros estudios; el 67% de los genes del cuerpo basal en las algas verdes y el 90% de sus genes flagelares y TIF estaban presentes en el proteoma del FABB [cuerpo flagelar y basal] completo. Por tanto, parece que este sistema de transporte evolucionó temprano, si es que evolucionó, y no ha cambiado mucho desde entonces.


1William J. Snell, Junmin Pan, and Qian Wang, «Minireview: Cilia and Flagella Revealed: From Flagellar Assembly in Chlamydomonas to Human Obesity Disorders», Cell, Vol 117, 693-697, 11 junio 2004.

Aunque es nuestro deseo ser sucintos, a veces nos es necesario dar el detalle suficiente para exponer la realidad a la que se enfrentan los darwinistas en la era de la biología molecular. Como dice Michael Behe en el documental La Clave del Misterio de la Vida, los científicos de la época de Darwin creían que la célula era sólo un grumo de protoplasma, no demasiado diferente de un trozo de gelatina. Ahora aquí hemos visto sólo un ejemplo de cientos de sistemas complejos de la célula que deberían llevar a la convicción de que la célula es una sofisticada fábrica de máquinas moleculares que ejecuta unas instrucciones programadas con un sistema autocorrector (y esta es una exposición simplificada). Estos autores admiten que el sistema de transporte intraflagelar era ya funcional en las algas verdes y en las bacterias, sin precursores. Los genes en su mayor parte han cambiado poco o nada según se encuentran en los humanos. Incluso si se aceptan sus declaraciones sumamente optimistas de que 18 genes para los cilios mótiles pudieran ser ancestrales, cuando se considera que la obtención de sólo uno de ellos por azar es astronómicamente improbable en el mejor de todos los mundos posibles (véase El origen del primer sistema vivo), un evolucionista sincero tiene seguramente que echarse las manos a la cabeza, con una total desesperanza ante la perspectiva de que el tiempo y el azar pudiesen producir tales maravillas.


Material recomendado:
Le invitamos a visitar el Museo de Máquinas Moleculares

Fuente:
Creation·Evolution Headlines - How Molecular Trucks Build Your Sensors 14/06/2004
Redacción: David Coppedge © 2004 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

AIP (76): Un esmerado control de calidad gobierna la fábrica de plegado proteínico de la célula

Si no fuese por el control de calidad en nuestras células, estaríamos muertos. Este es el mensaje esencial de un asombroso artículo de la serie Insight en el número de 18 de dic. [2003] de Nature.1 «Las proteínas aberrantes son extremadamente dañinas para las células», comienzan los autores. ¿Hasta que punto? Aquí tenemos una breve lista de las enfermedades que pueden resultar de proteínas mal plegadas o de fallos en los sistemas de control de calidad que dirigen la formación de las mismas: enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, enfermedad de Alzheimer, y otros procesos degenerativos, escorbuto, fibrosis quística, y más. De hecho, los defectos graves en el montaje de las proteínas probablemente nunca se ven, porque podrían impedir que un organismo vaya más allá de la primera división celular en el embrión. La única manera en que una célula puede vivir y crecer es con la intervención de una multitud de controladores de tráfico, reguladores, monitores, acomodadores, transportadores, inspectores, guardias de seguridad y técnicos de emergencia que mantienen los complejos procesos de montaje de las proteínas. El éxito se tiene que asegurar de manera constante, las 24 horas del día y los 7 días de la semana, y a pesar de un torrente de actividad se tiene que mantener un estado de equilibrio dinámico conocido como homeostasis.

Proteínas mal plegadas (rojo oscuro) en el cerebro
de un
paciente con demencia frontotemporal.
Imagen cortesía de
Dra. Virginia M-Y. Lee. Fuente: NIH.

Cada célula en el cuerpo es como una ciudad constituida por fábricas interrelacionadas hechas de máquinas proteínicas y de estructuras que operan siguiendo unas regulaciones estrictas, incorporadas en instrucciones codificadas. Una de las fábricas más importantes es el sistema de plegado de la proteína, que asegura que las proteínas recién secuenciadas que salen de los ribosomas se pliegan en sus formas correctas (nativas). Las proteínas están constituidas por aminoácidos, generalmente cientos de ellos, que se ensamblan primero secuencialmente en los ribosomas, siguiendo unos patrones enviados desde el código del ADN. Luego se doblan en formas tridimensionales complejas y específicas que realizan numerosas y diversas funciones en la célula (véase La maquinaria de traducción del ADN en la célula desvelada con un detalle sin precedentes y La maquinaria de traducción del ADN es el principal proyecto de construcción de la célula.) El pliegue de las proteínas va asistido por enzimas nombradas caprichosamente como chaperonas (véase Las proteínas tienen sus propios camerinos) pero también va comprobado una y otra vez por numerosos y diversos sistemas de control de calidad.

En el artículo que nos ocupa de Nature, los autores han desvelado más de la complejidad en los controles de calidad que gobiernan el pliegue de proteínas. Algo de el pliegue tiene lugar en túneles tipo metro en red que pasan por toda la célula, y que se conocen como el retículo endoplasmático (RE). Antes de introducirse en el RE, algunas proteínas ya comienzan su pliegue con ayuda de ciertas chaperonas. Los autores explican: «En las células de los mamíferos, las proteínas se translocan dentro del RE, donde comienzan a plegarse cotranslacionalmente [es decir, mientras están de camino al RE]. El pliegue se completa post-translacionalmente, y, en general, las subunidades individuales se han plegado antes que tenga lugar el montaje y la oligomerización [la unión conjunta de muchas cadenas]. Se precisa de interacciones secuenciales con distintas chaperonas para cada una de estas etapas». (Énfasis añadido en todas las citas.) El trabajo se completa dentro del RE, y la «heramienta» proteínica acabada se envía luego de camino a su tarea. Pero todo esto es la punta de un enorme iceberg constituido por una multitud de procesos —el hardware y el sofware— que trabaja conjuntamente para asegurar el éxito.

En los siguientes ejemplos procedentes del artículo «Quality control in the endoplasmic reticulum protein factory [Control de calidad en la fábrica de proteínas del retículo endoplasmático]», no es preciso preocuparse demasiado si aparecen términos técnicos no familiares. Es cuestión de considerar cuántos diferentes participantes están involucrados en el equipo de obreros de las fábricas dedicado a una tarea: el pliegue de una sola proteína. Y recordemos que cada participante es él mismo una proteína, construida con el mismo control de calidad. Uno puede casi visualizar pequeños obreros fabriles, cada uno de ellos diestro en su tarea específica, alerta y con conocimiento de lo que debe hacer, ¡pero todo se hace con sustancias químicas! Vale la pena dedicar esfuerzo a leer estas extensas citas, porque la maravilla se encuentra en los detalles.

  1. Regulación redox: Se mantiene un delicado equilibrio químico entre las condiciones de reducción y de oxidación (redox) a lo largo de la ruta de la proteína por la factoría de plegado. «El gradiente redox entre el RE y el citosol parece ser importante para la señalización intercompartamental, en particular en la respuesta integrada al estrés oxidante, en la que se coordinan respuestas adaptativas que emanan de diferentes compartimentos. Y se tienen que dar reacciones redox con flujos electrónicos opuestos en el RE para mediar la formación, isomerización y reducción de los disulfuros. La abundancia de auxiliares redox permite que estos flujos estén separados, y canaliza el transporte de electrones mediante interacciones específicas proteína-proteína.»
  2. Especificidad de ubicación: «Aunque la mayoría de los factores de pliegue en el RE se expresan de manera ubicua por todo el cuerpo, algunos son específicos del tipo de tejido o específicos del tipo de célula, y probablemente realizan una tarea específica de síntesis. ... Por ejemplo, una producción eficiente de colágeno exige la expresión del hsp47, en tanto que una proteína específica de tejido, del tipo de las disulfuro isomerasas, la PDIp, se produce en el páncreas, y probablemente permite la secreción masiva de enzimas digestivas.»
  3. Constructores de puentes: Las uniones conocidas como puentes disulfuro son frecuentes en los pliegues de las proteínas, y éstas, aunque débiles, son cuidadosamente mantenidas por una multitud de enzimas llamadas oxidorreductasas: «La impresionante cantidad de oxirreductasas en el RE sugiere que la catálisis y la regulación de la formación de las uniones de disulfuros son cruciales para el plegado. Desde un criterio energético, en la mayoría de los casos, la contribución de un puente disulfuro es apenas mayor que la de un solo puente de hidrógeno [es decir, bastante débil], pero, sin puentes disulfuros no se obtienen conformaciones nativas. Los puentes disulfuros no pueden forzar una proteína en proceso de pliegue a una conformación determinada: en la tima de muestras de conformaciones durante el pliegue en el RT, se forman transitoriamente enlaces cruzados disulfuros nativos y no nativos [esto es, se forman enlaces correctos e incorrectos, que se rompen fácilmente, y que tienen que ser guiados]. La actividad continua de las oxidorreductasas probablemente aseguran que estos enlaces covalentes permanecen flexibles hasta que queda completado el pliegue.»
  4. Reconocimiento del pliegue correcto: Aunque una secuencia de aminoácidos podría conceptualmente plegarse en una gran cantidad de maneras, a semejanza de las posibles combinaciones de un cubo de Rubik, de algún modo las chaperonas pueden distinguir un plegado correcto (nativo) de un plegado incorrecto. «Además de proporcionar un medio excepcional para el plegado, el RE desempeña una función crucial en el control de calidad. ¿Cómo discrimina entre proteínas nativas y no nativas? La respuesta a esta pregunta depende primariamente de las chaperonas del RE. Cuando los intermedios en proceso de pliegue o de montaje exponen superficies hidrófobas [repelentes de agua], cisteínas no emparejadas o glicanos inmaduros, chaperonas u oxidorreductasas residentes en el RE interaccionan con las mismas, y en consecuencia quedan retenidas en el RE o son extraídas del aparato de Golgi [véase 12/11/2001]. Con la formación de complejos multimoleculares, los factores de pliegue en el RE puede que proporcionen matrices que acoplan retención al pliegue y al montaje. Es posible también que proteínas inmaduras formen agregados que queden excluidos de las vesículas que salen del RE» [esto es, que no son eyectadas antes que estén listas].
  5. Inspección a prueba de fallos: Una proteína necesita pasar por múltiples niveles de inspección. «Todas las proteínas quedan sujetas a un control “primario” de calidad que inspecciona su diseño arquitectónico mediante unos ubicuos sensores de pliegue (Tabla 1). Los mecanismos “secundarios” de control de calidad se apoyan más bien en factores celulares específicos y facilitan la exportación de proteínas individuales o de clases de proteínas. ... el RE es el principal banco de pruebas en el que las moléculas destinadas para el espacio extracelular se inspeccionan acerca de su potencial toxicidad.»
  6. Regulación de la realimentación: El RE no sólo realiza control de calidad, sino que envía mensajes de vuelta al núcleo para regular la producción de más chaperonas: «Las razones para tener un sistema de calidad de control en el RE son fáciles de comprender en lo que se refiere al plegado y a las funciones de las proteínas, especialmente en organismos multicelulares donde el desarrollo se apoya en la fidelidad de la secreción de las proteínas. El control de calidad puede también regular el transporte o la actividad de ciertas proteínas durante la diferenciación o como respuesta al estrés o a los requisitos metabólicos.»
  7. Control de residuos: Cuando una proteína no se puede plegar después de repetidos intentos, hay más asistentes a mano para asegurar el apropiado desmantelamiento y el reciclaje: «Las mutaciones o la síntesis desequilibrada de subunidades hacen imposible el plegado o el montaje —y por ello su salida del RE. Para mantener la homeostasis [el equilibrio dinámico], las moléculas con un pliegue definitivamente defectuoso se “retrotranslocan” o “dislocan” a lo largo de la membrana del RE para que sean degradadas por proteasomas citosólicos» [organelas equipadas para disgregar proteínas mal plegadas y reciclar sus componentes].
  8. Límites temporales: De uno u otro modo, la célula sabe cuándo una proteína ha tenido suficiente tiempo para su conformación o despacho: «Un problema fascinante es cómo las moléculas que no han gastado todo el tiempo que tienen para plegarse (y que por ello están sin plegar) se distinguen de las que han dejado de plegarse tras muchos intentos (fallo en el plegado), y que por ello tienen que ser desechadas. Una forma de temporizado del control de calidad de la glicoproteína involucra el procesado secuencial de los N-glicanos y en particular el recorte de la manosa en el RE. Queda por ver cómo los sustratos son en su momento dirigidos a los canales de retrotranslocación, cómo los mismos se abren, y hasta qué punto las proteínas se tienen que desplegar para proceder a su dislocación.»
  9. Reglamentos de la mano de obra: Igual al departamento de recursos humanos de una empresa que responde a las peticiones de los directores de más personal, la célula mantiene un listado de cuántas chaperonas están disponibles, y envía anuncios de «se necesita personal» al núcleo. «Para mantener la eficiencia de los mecanismos de control de calidad en diversas condiciones fisiológicas, las células vivas han evolucionado circuitos de regulación que miden los niveles de chaperonas disponibles. Este es el caso tanto para el citosol y el RE, y evidentemente existen respuestas específicas de los compartimentos que restauran selectivamente los niveles óptimos de los factores de plegado que se desean».
  10. Cuadrillas de emergencia: Los autores proporcionan dos ejemplos de equipos de control de tráfico de respuesta rápida: «La acumulación de proteínas aberrantes en el citosol desencadena la respuesta de choque térmico, lo que resulta en la síntesis de novo de hsp70 y de otras chaperonas citosólicas. Pero si se acumulan proteínas aberrantes en el RE, las células activan una respuesta diferente, la respuesta a proteínas no plegadas (UPR), lo que lleva a la síntesis coordinada de chaperonas y enzimas residentes en el ER».
  11. Consecuencias de los fallos: Los autores dan un ejemplo de lo que puede ir mal cuando el sistema queda abrumado, escaso o se le envían componentes defectuosos: «Fisiológicamente, el estrés del RE (una condición en la que la maquinaria de plegado en el RE no puede dar abasto a su carga de proteínas) puede ser causado por la síntesis de proteínas mutadas o huérfanas, por la ausencia de cofactores (un ejemplo de ellos el escorbuto, cuando el colágeno no puede doblarse debido a la falta de vitamina C), o por un incremento drástico en proteínas de carga por otra parte normales».
  12. Respuesta unificada a diversas entradas de datos: Una diversidad de señales puede conducir a la misma ruta de Respuesta de Proteína No Plegada (UPR): «¿Cómo inducen la misma ruta las diversas proteínas no plegadas o mal plegadas que se acumulan en el RE? El concepto unificador es que BiP y los otros factores primarios del control de calidad mantienen los sensores de estrés en el RE en estado inactivo, de modo que la insuficiencia de chaperonas activa el UPR sea cual fuere la naturaleza del cargamento».
  13. Regulación del derrumbe: ¿Qué sucede cuando el daño es tan grande que sería peligroso seguir con la fábrica en funcionamiento? Tres controles independientes aseguran un cierre ordenado (apoptosis, o muerte celular: véase 9/04/2002). «Los sensores del RE de los mamíferos, Ire1, PERK y ATF6, garantizan una respuesta tripartita con estrategias sinérgicas. Con la fosforilación de eIF2alpha, PERK atenúa transitoriamente la traducción, lo que limita la carga de proteína. ATF6 impulsa la hiperregulación de muchas proteínas residentes en el RE y de asistentes de plegado. Ire1 activa XBP-1, que a su vez induce la transcripción de factores que facilitan la degradación asociada con el RE (ERAD). La activación en dos etapas del XBP-1 (inducido mediante transcripción por ATF6 y regulado post-transcripcionalmente por Ire1) garantiza que el temporizado apropiado de los intentos de la UPR [respuesta a la proteína no plegada] para plegar proteínas preceda a la decisión de degradarlas. Si la respuesta no llega a superar el RE, se induce la apoptosis a través de diversas rutas.» Los autores explican que «la UPR es multifacética y regula proteínas implicadas en el control de calidad, la ERAD [degradación asociada con el RE] y muchos aspectos de la ruta secretor a».
  14. Ejercicios de equilibrismo: Los mecanismos de control de calidad caminan por la cuerda floja, con graves consecuencias en caso de fallo: «El control de calidad ha de ser un equilibrio entre retener y degradar productos potencialmente dañinos y no impedir la exportación de proteínas biológicamente activas. Los mutantes del CFTR en la fibrosis quística ilustran un control de calidad excesivamente riguroso, donde los mutantes biológicamente activos no pueden salir del RE. En este caso, relajar el control de calidad podría curar al paciente. Pero la enfermedad puede también originarse de una degradación defecuosa. Si el ritmo de síntesis de una proteína excede a las velocidades combinadas de plegado y de degradación, una fracción de la misma se acumulará intracelularmente». Las proteínas mal plegadas tienen que atravesar la membrana del RE a tiempo, y ser degradadas a tiempo por el proteasoma, o podrán acumularse agregados (agresomas) en el interior o en el exterior del RE. Estos agregados están implicados en una cantidad de «enfermedades de almacenaje del RE».

Los autores sitúan todo esto en perspectiva: «A lo largo de los últimos años se ha estado aprendiendo mucho acerca de cómo las proteínas son manipuladas por las maquinarias de plegado y de calidad de control del RE, y algo de este conocimiento se ha comenzado a trasladar a la industria y a la medicina. Sin embargo, quedan pendientes muchos interrogantes. ...» Esperan ellos que una mayor elucidación de estos complejos sistemas coordinados permitirán a los diseñadores de medicinas que apunten a elementos averiados que causan enfermedades degenerativas, o que induzcan la apoptosis en tumores para llevarlos a su autodestrucción. Desde luego, está claro que a pesar de la complejidad ya descrita, queda mucho por aprender acerca del control de calidad en las células.

Célula con sobreproducción de proteína ARTS (roja). ARTS activa la apoptosis, lo cual aparece por la activación de la caspasa-3 (verde), un útil clave para la destrucción de la célula. El núcleo aparece en azul. Fuente: NIH.



1Robert Sitia and Ineke Braakman, «Quality control in the endoplasmic reticulum protein factory», Nature 426, 891 - 894 (18 diciembre 2003); doi:10.1038/nature02262.

El lector que haya persistido en la lectura de los párrafos que anteceden se sentirá sin duda compensado con el sentimiento de cuán incomprensiblemente asombrosa, pasmosa, es la célula viviente. Pensemos en esto: toda esta actividad está ahora en marcha en cada célula de tu cuerpo. Los autores la describen en la típica jerga científica, pero aquí y allá aparecen insinuaciones de su propio asombro y fascinación acerca de cómo funciona todo este control de calidad. ¿Quién podría dejar de sentirse maravillado ante la coreografía y eficiencia de tantas piezas coordinadas? Ninguna empresa humana se acerca a tales sistemas.

Sólo dos veces los autores mencionan la evolución de pasada, y en ambos casos la dan meramente como supuesta en lugar de intentar dar una explicación. La primera referencia es casi un argumento en contra de la evolución: «Un cierto grado de libertad respecto al control de calidad es esencial para la evolución de las proteínas. Sin embargo, viene con un coste para los organismos multicelulares. Lo cierto es que muchas proteínas que causan amiloidosis sistémica [acumulación proteínica, mal plegado desenfrenado] ... pueden adoptar más de una conformación y pueden experimentar una agregación descontrolada fuera de las células.» Esto significa que a las mutaciones les cuesta rebasar a los guardas, e incluso cuando lo logran, las consecuencias pueden ser catastróficas. ¿Cómo, entonces, podría la evolución conseguir siquiera que una mutación ventajosa rebasase los controles sin echar a perder todo el sistema o sin disparar la alarma para la muerte celular? No busquemos la explicación de parte de estos autores. Si hubiera necesidad de más ejemplos de complejidad irreducible, aquí tenemos desde luego un buen candidato.

Esta tarde, después de leer el artículo científico que estoy comentando, estaba en una cafetería comiendo una hamburguesa y contemplando una puesta de sol a través de la ventana, y comencé a pensar cómo muchos pequeños milagros de sofisticadas interacciones coordinadas estaban sucediendo en mi cuerpo para hacer posible mi goce del alimento y mi contemplación de un hermoso cielo. Si más personas conociesen tan sólo una fracción de esta información, y realmente pensasen sobre todo esto con el más mínimo sentido común, se verían impelidos a reconocer que tiene que existir un todo sabio Creador con una inteligencia infinita, trascendente. La hermosura y el equilibrio de todos estos sistemas deberían llevarnos a reverenciarle y a desear conocerle. Una gran parte del problema en la sociedad es que tan pocas personas tienen ni la más vaga idea de lo que es necesario para permitirles hacer algo tan rutinario como consumir una hamburguesa, hablar con un amigo, o gozar de los colores del cielo.

Para la mayoría del público, los artículos científicos son de lectura difícil, ya que exigen comprender un vocabulario especializado y conceptos abstractos. ¡Que oportuno sería que personas con talento pudieran traducir esta información a términos cotidianos, y visualizarla para que más pudieran captar estas realidades e inflamar su sentido de maravilla! ¿Tienes tú este talento? ¿Quieres colaborar en esta tarea? ¿Quieres como creyente pensar y orar acerca de cómo podrías ayudar a hacer accesible esta información que lleva a la conciencia de la realidad de Dios, a adaptarla para niños y adultos por igual? Hay posibilidades que vienen a la mente: la radio, publicaciones, medios audiovisuales, películas, folletos, boletines de las iglesias, enseñanza en las aulas, juegos educativos y de rol, animaciones por ordenador ... ¿tienes alguna idea? Si esta clase de asombrosa información te impulsa, ¿cómo podrías hacerla accesible dentro de tu esfera de influencia?

La percepción que tenemos de nuestras vidas y del mundo que nos rodea es a menudo excesivamente simplista. La ciencia debería ser, como dijo James Joule, una búsqueda llena de adoración. Él sentía que el estudio de la naturaleza y de las leyes de la naturaleza era «fundamentalmente una empresa santa» y de «gran importancia y absoluta necesidad en la educación de los jóvenes». Decía él: «Después del conocimiento de la voluntad de Dios y de la obediencia a la misma, el siguiente objetivo ha de ser conocer algo de Sus atributos de sabiduría, poder y bondad patentes en Su creación. ... Es evidente que un conocimiento de las leyes naturales significa nada menos que una familiaridad con la mente de Dios que se expresa en ellas». Amén. Podemos tomarnos un momento para dar gracias a Dios por el control de calidad que mantiene nuestra maquinaria en buena marcha.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Elaborate Quality Control Governs the Cell’s Protein-Folding Factory 20/12/2003
Redacción: David Coppedge © 2003 Creation Safaris -
www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

miércoles 14 de enero de 2009

La datación de las estrellas como modelos

12 enero 2009 — Muchos son los que han soñado con conocer a una estrella, pero la manera en que proceden los astrónomos no tiene tanto glamour. Para empezar, quieren saber primero la edad que tiene, y luego qué clase de modelo constituye. En un artículo de Perspectivas para Science,1 David R. Soderblom del Instituto Científico del Telescopio Espacial explica los requisitos para datar una estrella en un artículo citado: «How Old Is That Star? [¿Qué edad tiene esta estrella?]»


Cúmulo globular NGC 6397
Fuente: NASA

No es cosa tan simple conseguir determinar la edad de una estrella. Hay muchos factores que interfieren:

La determinación de cuánto tiempo ha transcurrido desde la formación de una estrella es mucho más difícil de lo que parece que debiera ser, y muchas cuestiones muy básicas penden de las edades de las estrellas. Por ejemplo, querríamos saber las edades de las estrellas que tienen planetas. Esperamos detectar señales de vida en planetas alrededor de otras estrellas, pero si se da el caso, conocer la edad de la estrella es fundamental para interpretar lo que se observa. Entre las estrellas más recientes, querríamos saber cuánto tiempo necesitan los sistemas planetarios para formarse y evolucionar. A una escala mayor, las edades de las estrellas y de los cúmulos estelares se necesitan para inferir la historia de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y la de los componentes de que fue formada. ¿Acaso el halo de nuestra galaxia se formó de sí mismo, o de fragmentos de galaxias satélite capturadas? ¿Se formó el grueso disco después del halo o coetáneamente? ¿Ha estado el disco delgado (del que el Sol es un miembro) formando estrellas continuamente, o en episodios? Muchas preguntas muy fundamentales sólo pueden abordarse si podemos establecer edades fiables.


El Sol
Fuente: NASA

Los parámetros que medimos son los actuales (con consideración al tiempo transcurrido de desplazamiento de la luz desde la fuente hasta el observador): la masa, la composición química, el campo magnético, y otros factores extraídos del espectro. Soderblom afirma que «podemos medir una edad precisa y exacta sólo en el caso de una estrella —el sol—, y ello se debe a que podemos analizar materiales del sistema solar en el laboratorio, lo que no podemos hacer en el caso de las demás estrellas». Sin embargo, incluso esta edad depende en gran manera del modelo que se aplique. Esto hace que las estimaciones de las edades de otras estrellas que se derivan de esta sean aún más dependientes del modelo que se adopte:

Al calibrar los modelos frente al Sol, podemos comprender estrellas que sean más y menos grandes. Nuestra comprensión de la evolución de las estrellas está estrechamente ligada al estudio de cúmulos estelares, grupos de cientos a miles de estrellas que se formaron simultáneamente y que por ello comparten la misma composición y edad. ¿O quizá no? Algunos de los aspectos más fascinantes de la astrofísica que ha desvelado el Telescopio Espacial Hubble ha sido el descubrimiento de múltiples poblaciones dentro de cúmulos globulares simples, que están entre los más antiguos componentes de la Vía Láctea. Dado lo que sabemos actualmente sobre física estelar, las explicaciones disponibles incluyen múltiples edades (esto es, varias épocas de formación estelar extendidas y separadas en el tiempo), composiciones muy diferentes de los miembros del cúmulo, o ambas cosas. Ninguna de las explicaciones alternativas da satisfacción a las observaciones, y esto plantea una incógnita muy fundamental.

Las incertidumbres de los modelos, a decir de él, son del orden del 10-20%, pero también debería recordarse que estas incertidumbres tienen unos «efectos sistemáticos mal comprendidos». Las edades relativas son más creíbles, añadió. Incluso al usar edades radiométricas, las fechas derivadas tienen que interpretarse desde que los isótopos se formaron sin conocer las abundancias iniciales. No necesariamente reflejan la edad de la estrella.

Soderblom examina las mediciones «empíricas» para la datación de las estrellas: la pérdida del momento angular a lo largo del tiempo, y la sismología estelar (oscilaciones). Estos dos métodos son también dependientes de modelos: «Podemos contemplar una relación consecuente entre una cantidad física y la edad, pero no comprendemos la relación física subyacente, aunque podamos tener al menos un escenario razonable». Lo que se considera razonable deviene subjetivo. Algunos métodos parecen más «prometedores» —una fraseología indicadora de que el componente clave del espectro puede ser el elemento humano.

«Globalmente, la situación para la determinación de las edades estelares sigue llamando a la prudencia, y el progreso ha sido lento», decía para concluir. «Ha llegado el punto en el que los cosmólogos pretenden una mejor precisión para sus mediciones de lo que podemos para las edades de las estrellas más cercanas y brillantes». Pero no hacía distinción entre pretensiones y realidades, porque las pretensiones cosmológicas son también muy dependientes de los modelos que se establecen. Dentro de su propio campo «queda por tanto en pie el desafío de determinar una edad exacta para una estrella».


1. David R. Soderblom, «Astronomy: How Old Is That Star?», Science, 2 enero 2009: Vol. 323. no. 5910, pp. 45-46, DOI: 10.1126/science.1168230.

El público necesita saber la vaciedad de los gestos y de las especulaciones que subyacen a toda la confianza que se transmite en los programas de divulgación en la TV. Se puede captar un espacio suficiente para permitir cambios radicales de paradigma. Observemos que la dependencia de los modelos no es dependencia de las observaciones. Podemos observar emanaciones procedentes de objetos y que impactan en nuestros ojos en el presente: ¿qué significa esto acerca del origen e historia de estos objetos? No se puede actuar en este campo sin realizar suposiciones. La razonabilidad de las suposiciones es tema opinable. A alguien podrá parecerle razonable un supuesto, pero si un miembro del Instituto Científico del Telescopio Espacial dice que «queda por tanto en pie el desafío de determinar una edad exacta para una estrella», esto como mínimo debería constar en las actas.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Dating Stars as Models 12/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

sábado 10 de enero de 2009

¡Atentos a las jirafas voladoras! (y a los evolucionistas convergentes ...)

9 enero 2009 — Imaginemos animales del tamaño de las jirafas que pudiesen volar. Pues vivieron. National Geographic News publica una ilustración de un pterosaurio extinto que podía despegar del suelo dando de un brinco al aire y batir las alas para mantener un vuelo propulsado.


Quetzalcoatlus
Autores:
Mark Witton y Darren Naish

Live Science publicaba un informe acerca del trabajo de Michael Habib [Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins] acerca de la capacidad de vuelo del Quetzalcoatlus, el mayor de los pterosaurios, con una envergadura de 10,6 metros. No había manera alguna, reflexionó, de que pudiera despegar con una carrera de despegue con dos piernas. «El investigador dice que su nuevo estudio revela la primera línea de indicios de que los pterosaurios despegaban usando cuatro miembros. Dos eran unas alas superfuertes que, cuando se plegaban y equilibraban sobre el nudillo servían como «patas» anteriores que ayudaban a este ser a andar y a saltar para el despegue.» Si es así, el animal podía saltar en el aire en menos de un segundo y comenzar a batir las alas.

Los científicos creían que estos grandes animales podían remontar el vuelo sólo saltando desde acantilados a corrientes térmicas. Esta opinión persiste (PhysOrg 10/01/2008), pero este nuevo artículo dice que «probablemente eran capaces de vuelo propulsado». Science Daily añadía: «Las suposiciones y las convencionesen lugar de la razón o de los datos – han predominado durante siglos, desde que el clásico modelo bípedo de despegue de los dinosaurios se propuso por primera vez, observa [Habib]». [Nota: el primer fósil de pterosaurio se descubrió en 1784].

Los pterosaurios variaban mucho de tamaño. El más pequeño conocido es el Nemicolopterus, con el tamaño de un pájaro pequeño, con una envergadura de sólo 25 centímetros. El Quetzalcoatlus se levantaba tan alto como una jirafa y tenía una envergadura de 10,50 a 12,20 metros. Si la ilustración es correcta, un hombre adulto podía andar debajo de uno sin agacharse.

Habib cree que el pterosaurio gigante tendría que haber sido muy fuerte para lanzar su peso de 230 kg al aire. No era simplemente un «planeador con dientes», le dijo a National Geographic News; más bien, tenía un vigor de atleta. «Esta conclusión es también consecuente con la idea de que los animales de mayor tamaño precisan de más fuerza muscular para propulsarse, añadía Habib.» Usando una analogía de motor de automóvil, podría haber tenido ocho cilindros en V.

Aunque Habib trabaja en el Centro para Anatomía Funcional y Evolución en la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins, no tenía nada que decir sobre evolución en ninguno de los artículos que hemos citado. Otros sitios de la red hablan de cómo los pterosaurios, aves, murciélagos e insectos evolucionaron al vuelo por «evolución convergente». Quizá se trata de que «las suposiciones y las convencionesen lugar de la razón o de los datos» siguen predominando desde que el modelo evolutivo clásico fue propuesto por primera vez.

¿Podemos imaginar la impresión al ver el despegue de uno de estos seres? El golpe de viento le podría haber abatido al suelo. ¿Qué fragor se oiría al despegar? Este mundo ha visto algunas criaturas maravillosas. La actual biosfera, por diversa y maravillosa que sea, está empobrecida por la pérdida de muchos animales que poblaron la tierra y decoraron sus cielos.

¿Evolucionaron, los pterosaurios? Un rápido examen demuestra que formaban un grupo extraordinariamente diverso sin trazas de formas de transición que llevasen a ellos desde animales no voladores. Desde aquí no recordamos a Wikipedia como fuente, porque es extraordinariamente sesgada acerca de muchas de las materias que trata. Pero, ya que por lo general adopta una postura intensamente prodarwinista y anti-diseño inteligente, podemos usarla como testigo hostil. Y aquí tenemos lo mejor que pueden decir para combatir el creacionismo: «Puesto que la anatomía de los pterosaurios estaba enormemente modificada para el vuelo, y los predecesores inmediatos no se han descrito convenientemente,» dice la página citada, «, el linaje de los pterosaurios resulta confuso. La clasificación de los pterosaurios siempre ha sido difícil, porque existen muchos huecos en el registro fósil.» ¡Claro! Y [en la versión inglesa] se dan luego unas pocas sugerencias, seguidas de una nota del editor: «Por favor ayude a mejorar este artículo expandiéndolo». Pues buena suerte, que alguien emprenda buscar las formas de transición que necesita el darwinismo.

Los evolucionistas usan otro de sus trucos favoritos: inventar un término con el que cubrir la desnudez de la ignorancia. El artículo citado de Wikipedia (en inglés) recurre a la «evolución convergente» para explicar la presencia de pelo en algunos pterosaurios, que, a decir de ellos, no era homólogo con el pelo de los mamíferos (que todavía no habría evolucionado). Una página de la Universidad de California – Berkeley concurre con este regate: «La aparición del vuelo en los pterosaurios fue separada de la evolución del vuelo en aves y murciélagos; los pterosaurios no están estrechamente relacionados ni con las aves ni con los murciélagos, y por ello constituyen un clásico ejemplo de evolución convergente.» Una mejor frase sería «milagros congruentes». Observemos esta fantasía: «su capacidad para el vuelo probablemente les permitió evolucionar para ocupar muchos nichos ecológicos, aprovechando muchas fuentes de alimentos, lo que explicaría la gama de morfologías craneanas que se observa». Esta es la teoría de la evolución caracterizada en que «la necesidad es la madre de la invención». Esto es todo lo que esta página llevada por académicos tiene que decir acerca del origen de estos enormes, diversos y complejos animales que podían volar. A modo de diversión, se puede leer las páginas de exhibición del Museo de la Universidad de California – Berkeley acerca del origen del vuelo. Se trataría de comprobar si hay algún caso en el que no den por supuesta la evolución a fin de demostrar la evolución. Por ejemplo, del artículo El vuelo en los vertebrados, «La evolución del vuelo, o, cómo darle alas», la explicación está repleta de supuestos evolucionistas:

En suma, para comprender la evolución de un linaje volador, tenemos que seguir estas etapas en este orden: (1) Comprender la filogenia de dicho grupo; cuál fue su origen. (2) Comprender la morfología funcional que tiene relevancia para el vuelo, y cómo esto cambió desde el antecesor no volador al volador más primitivo. (3) Acumular datos empíricos que expliquen cómo evolucionó el vuelo, usando herramientas como análisis aerodinámicos, icnología (el estudio de huellas fosilizadas), y valoraciones paleoambientales. Y finalmente (4) formular una hipótesis evolutiva que proponga por qué evolucionó el vuelo en aquella línea de descendencia, respaldada por y en congruencia con todos los datos de las tres primeras etapas.

Evidentemente, los «datos empíricos» son sólo para apoyar la obligatoria explicación darwinista. No sorprende que la siguiente página la titulasen «El origen del vuelo – dos alas y una plegaria». E incluso sueltan una mentira pura y dura en la página 3: «El lector podrá sorprenderse, pero la evolución del vuelo está, en su mayor parte, bien documentada con formas de transición.» Desde luego, esta afirmación nos sorprendió enormemente. De modo que no lo dejamos así, sino que procedimos a comprobarla. La página sobre el vuelo de los pterosaurios no mencionaba ninguna forma de transición, y en la página sobre el vuelo de los murciélagos no aparecía ninguna. La imaginación y la «evolución convergente» servían como sucedáneos de las formas de transición. Leamos esto: «Los datos [¿datos?] filogenéticos [evolutivos] y funcionales sugieren la inferencia de que el hipotético antecesor hubiera sido de hábitos nocturnos, insectívoro, arborícola y planeador». Esto es exquisito. Aquí tenemos la ciencia evolutiva en acción echando balones fuera.

La página sobre las aves da la única referencia aparente a las prometidas formas de transición, y aquí presentan el Archaeopteryx y otras dos aves que ya podían volar. Hasta ahí llega la documentación para el origen del vuelo, el tema que se suponía que querían explicar. Esto no es más que ignorancia con pretensión de conocimiento, o anticonocimiento, en palabras de Sir Colin Patterson [difunto director del Museo Británico de Historia Natural], que condenaba este tipo de prácticas. Todos hemos oído de evasión de impuestos. Esto es evasión de datos.

El concepto de «evolución convergente» no es en realidad nada más que apelar a un milagro sin causa capaz, como el origen separado de la capacidad del vuelo por procesos de ciego azar y una selección no dirigida en tipos de seres tan distintos como los insectos, los peces voladores, los reptiles voladores, los murciélagos y las aves, «cuando lo imposible sucede una vez, y otra y otra».


Lectura recomendada:


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Watch for Flying Giraffes (and Convergent Evolutionists) 9/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

2009 levanta la mirada

8 enero 2009 — La astronomía está levantando la cabeza este año; de hecho, se destaca enormemente. Las Naciones Unidas y la Unión Astronómica Internacional han designado 2009 como el Año Internacional de la Astronomía (IYA2009). El portal IYA2009 explica:

El Año Internacional de la Astronomía (IYA2009) será una celebración universal de la astronomía y de sus contribuciones a la sociedad y a la cultura, resaltándose el 400 aniversario del primer uso de un telescopio astronómico por parte de Galileo Galilei. El objetivo de este Año es estimular el interés universalmente, especialmente entre los jóvenes, en la astronomía y en la ciencia en general, bajo el tema central de «El Universo para que lo descubras». Los actos y actividades del IYA2009 promoverán un mayor aprecio por los aspectos inspiradores de la astronomía que encarnan un invalorable recurso compartido para todas las naciones.


Vía Láctea - Núcleo Galáctico con Infrarrojos
Fuente: NASA
(Haga Clic sobre la imagen para la versión en Alta Resolución)

Sorpresas en recientes informaciones sobre astronomía revelan que queda mucho por descubrir:

  1. Vídeo Flash: El Telescopio Espacial Hubble observó una brillante explosión en 2006 que no tiene explicación. Se desconoce el origen. Sencillamente fulguró, brilló durante 100 días, y luego se desvaneció. El título del artículo decía: «Star light, star bright, its explanation is out of sight [Estrella de luz, estrella brillante, su explicación no aparece]».
  2. Lento RSN: El remanente de supernova (RSN) Cassiopeia A ha sido ahora observado por el Telescopio Espacial de Rayos X Chandra durante el tiempo suficiente para hacer una película del mismo. El Centro Chandra de Rayos X anunció que la película y un holograma en 3D realizado a partir de las observaciones revelan que la nube está moviéndose hacia fuera más lentamente de lo predicho. Creen que la energía que no cuadra se usó en acelerar rayos cósmicos. «La implicación de esta investigación es que los astrónomos que elaboran modelos de explosiones de supernovas tienen ahora que considerar que las capas exteriores de la estrella salen esféricamente, pero que las capas interiores salen más como discos con chorros a alta velocidad en múltiples direcciones.»
  3. Estrellas bala: Algunas estrellas van lanzadas por el espacio a más velocidad que una bala —algunas a 180.000 kilómetros por hora. Esto procede de un comunicado de prensa del Jet Propulsion Laboratory [Laboratorio de Propulsión a Chorro] acerca de imágenes del Hubble de 14 estrellas con choques de proa en forma de V, lo que indica un movimiento con relación al gas y polvo interestelar. Éstas constituyen una nueva clase de estrella: intrusos estelares a gran velocidad. El observador dijo: «El descubrimiento de estas estrellas ha sido una sorpresa absoluta, porque no las estábamos esperando». Le parece que son jóvenes: «De una edad de sólo unos millones de años».
  4. La forma en que adquirieron su aceleración es algo misterioso. Quizá fueron lanzadas por compañeras binarias que estallaron. O quizá fueron eyectadas desde un paso a tres dentro de un cúmulo estelar.
  5. Una casa más grande: No hay necesidad de pensar que tu galaxia-hogar sea sólo un modelo de tamaño compacto. Acaba de hacerse un 50% mayor sin remodelar nada. Los que habían levantado sus planos la habían medido mal, según informaba Space.com. «La Vía Láctea está ahora a la par con la vecina Galaxia Andrómeda por lo que a magnitud se refiere», reza el artículo. «Además, la Vía Láctea gira mucho más rápidamente de lo que se creía.» Science Daily tiene un artículo algo más extenso sobre esto.
  6. Zona de riesgo: Los astrónomos quedaron sorprendidos al encontrar estrellas que aparentemente se estaban formando justo fuera de un agujero negro. Science Daily habla de este enigma:

El centro de la Vía Láctea presenta a los astrónomos una paradoja: contiene estrellas jóvenes, pero nadie está seguro de cómo estas estrellas llegaron ahí. El centro galáctico está sacudido por potentes mareas gravitatorias agitadas por un agujero negro con una masa de 4 millones de soles. Estas mareas tendrían que desgarrar las nubes moleculares que actúan como viveros de estrellas, e impedir que las estrellas se formasen en tal lugar. Pero la alternativa —que las estrellas caigan al interior después de formarse en otros lugares— debería ser un evento excepcional.

Un astrónomo del Instituto Smithsoniano dijo: «Literalmente, atrapamos a estas estrellas en el acto de su formación», pero posteriormente dijo: «No comprendemos muy bien todavía el medio en el centro galáctico».

  1. Un estirón rápido: Teoría vieja: Los gigantes gaseosos acrecen muy lentamente a lo largo de centenares de millones de años. Nueva teoría: ¡Joves ardientes! «Aunque los astrónomos han detectado planetas con masas cientos de veces mayores alrededor de otras estrellas, nuestros resultados sugieren que estos planetas tienen que formarse con gran rapidez», informaba un comunicado de prensa del Centro de Astrofísica de Harvard-Smithsoniano. «Sea cual sea el proceso responsable de formar planetas jovianos, tiene que ser increíblemente eficiente.» Pero, ¿por qué? El «disco protoplanetario» alrededor de estrellas de tipo sol aparentemente se disipa rápidamente. «Por ello, los gigantes gaseosos tienen que formarse en menos de 5 millones de años o probablemente no se formarán en absoluto». El antiguo límite era de 10 millones de años.
  2. Esto no impidió a otro astrónomo especular acerca de que los gigantes gaseosos se formasen alrededor de estrellas dobles, según informaba Science Daily. «Es teóricamente posible», decía Joel Kastner, «pero no soy sabedor de una sola observación todavía de un planeta que orbite una estrella doble».

A pesar de estos misterios, los avances hechos por los astrónomos a lo largo de los últimos 400 años ha sido desde luego pasmoso al ir pasando los telescopios desde simples tubos sostenidos a mano a plataformas orbitales que exploran todo el espectro electromagnético (que ni se conocía en tiempos de Galileo). Nature News daba una relación del conjunto de nuevos instrumentos que está planeándose para las próximas décadas. Y como parte del artículo de fondo de Nature sobre IYA2009 en el número de 1 de enero, Owen Gingerich aportaba un ensayo sobre «El lugar del hombre en el universo» para Nature News. Gingerich, profesor emérito de astronomía e historia de la ciencia en Harvard, volvía a narrar la historia de la primera mirada del hombre en el espacio mediante un telescopio en diciembre de 1609 y enero de 1610, por Galileo, y presentando también personajes como Copernico, Kepler, William Herschel y otros. «El Año Internacional de la Astronomía bien podría servir de plataforma para el lanzamiento de la siguiente revolución intelectual para nuestra comprensión de nuestro lugar en el universo», decía a modo de conclusión. «Podría esto tener tanto impacto sobre la sociedad como la consolidación de la perspectiva heliocéntrica por parte de Galileo y Kepler? Sólo el tiempo lo dirá.»

Para una vista que Galileo nunca pudo haber imaginado cuando por primera vez se dio cuenta de que la Vía Láctea estaba compuesta de estrellas, véase la Imagen Astronómica del Día para el 7 de enero. Es un mosaico de 2.000 imágenes tomadas del centro galáctico por los Telescopios Espaciales Hubble y Spitzer. La panorámica (haga clic sobre la fotografía para verla en alta resolución) cubre 300 x 115 años luz con una resolución sin precedentes, y revela una brillante colección de estrellas, cúmulos estelares y tenues bandas de polvo y gas.

¡Qué lástima que Gingerich perpetúe la tergiversación de que Copérnico rebajó la importancia del hombre en el universo!:

Este inmenso aumento en el tamaño y en la edad que se percibían del cosmos puso el contexto para una inquietud tan profunda como la causada por la eliminación de la antigua cosmología centrada en el hombre: ¿qué importancia tienen los observadores mortales racionales en el desierto de un continuo espacio-temporal casi infinito? Este interrogante existencial ha estado bullendo durante décadas y desde luego impulsa nuestra buena disposición a invertir fondos públicos en adicionales exploraciones cósmicas.

Gingerich, que es teísta, podría haber corregido este falso concepto como sí lo hizo el documental El Planeta Privilegiado. Es posible que Nature censurase algunos de los contenidos de su artículo. Si alguien debería estar reconsiderando conceptos carentes de fundamentos acerca de la pretendida insignificancia del hombre, son los materialistas (véase Huyendo desesperadamente de Dios por el huerto de la cosmología, y New York Times: Los cosmólogos se han dejado los cerebros por ahí).

Los creacionistas deberían alegrarse ante estas observaciones mejoradas. Gingerich citaba a Kepler: «Quizá haya quien tenga una fe tan débil que no pueda creer a Copérnico sin sentir su piedad atacada. Que se quede en casa y que se cuide de sus cosas. Que se asegure de no servir a Dios menos que el astrónomo a quien Dios ha concedido el privilegio de ver con más claridad con los ojos de la mente». Más recientemente, Wernher von Braun dijo: «Nuestras empresas espaciales han sido solo unos diminutos pasos en los vastos ámbitos del universo y han suscitado más misterios que los que han resuelto. Por lo que a mi se refiere, sólo puedo decir que la grandeza del cosmos sirve para confirmar mi creencia en la certidumbre de un Creador».

Consideremos un par de datos de apoyo. A pesar de nuestra aparente pequeñez en comparación con los cúmulos galácticos, los seres humanos se encuentran alrededor del medio en tamaño entre las partículas subatómicas y el universo. Consideremos también que docenas de constantes físicas están finamente ajustadas para posibilitar la vida. Y, por fin, si uno cree que nuestra posición en el universo es accidental, «resulta ser» que vivimos en una plataforma del espacio que ha hecho posibles todos los increíbles descubrimientos astronómicos de los últimos 400 años.

Por cierto, una de las nuevas misiones de exploración que se está preparando precisamente ahora en Cabo Cañaveral para ser lanzada este año —una nave espacial en busca de planetas habitables— lleva el nombre de un astrónomo creacionista nacido de nuevo, creyente en la Biblia. Haga clic aquí para leer su historia (en inglés).


Fuente: Creation·Evolution Headlines - 2009 Is Looking Up 8/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

viernes 9 de enero de 2009

Más luz acerca del complejo del poro nuclear

David Tyler

Cada célula tiene un núcleo equipado con porteros que dirigen el flujo de materiales adentro y afuera del núcleo. Estos porteros están recibiendo mucha atención de parte de los investigadores debido a su importancia para la célula y debido al valor que se le da a un aumento del conocimiento en esta área.

El poro nuclear es el centro de tanta atención debido a que todo lo que entra y sale del núcleo tiene que pasar por él. Pero aparte de unos pocos sitios de unión, «la estructura es esencialmente una caja negra», dice Hoelz. «Y si no sabemos cómo es y cómo está construida con detalle a nivel atómico, entonces no tendremos forma de saber cómo funciona esta gran máquina de transporte.»


Poro nuclear. Un nuevo modelo para el complejo del poro nuclear predice que un «revestimiento» membranoso tiene como andamiaje dos pares alternantes de proteínas verticales (en amarillo). Se predice que estos «postes de valla» están reforzados horizontalmente por otras tres proteínas todavía por elucidar (verde). (Crédito: The Rockefeller University)

Un equipo de la Universidad Rockefeller ha desarrollado un modelo estructural de la membrana del poro nuclear y está trabajando sistemáticamente en cuestiones de ensayo y validación. En un artículo reciente, informaban de un cierto éxito:

El modelo propone un complejo del poro nuclear cilíndrico compuesto de anillos de estructuras alternantes de proteínas que engranan entre sí, proporcionando la flexibilidad y el espacio que necesita el poro para dejar pasar una diversidad de materiales hacia adentro y afuera del núcleo de la célula. «Nos sentimos entusiasmados al encontrar una proteína tan parecida en estructura a lo que predice nuestro modelo», decía Hoelz.

Se cree que siete complejas proteínas proporcionan un revestimiento cilíndrico para la membrana del poro. Dos pares de proteínas se combinan para formar los bastones que cruzan el envoltorio nuclear. Se cree que las otras tres proteínas unen estos pares de proteínas entre sí para formar «una especie de estacada». Naturalmente, es mucho más que una estacada o cerca, porque el poro no es un mero elemento estructural, sino un portero que gestiona el flujo de los materiales hacia adentro y afuera del núcleo. Esta funcionalidad de alto nivel todavía espera ser comprendida. «El complejo del poro nuclear es una de las cosas más misteriosas de la biología celular. Es fundamentalmente una caja negra», dice Andre Hoelz, asociado de investigación en la Universidad Rockefeller.

El Resumen del artículo concluye así: «Principios arquitectónicos y mecanicistas compartidos con el revestimiento de COPII indican un origen evolutivo común y dan respaldo a la noción de que el revestimiento de NPC representa otra clase de revestimientos de membrana». Como se observó en un blog afín hace un año, las características compartidas también se encuentran en objetos diseñados. Al excluir la opción de un diseño por designio, los investigadores se cierran a posibles vías de investigación y limitan artificialmente su pensamiento.

Este no es un mero argumento abstracto. El complejo del poro nuclear es un elemento fundamental dentro de todos los eucariontes incluyendo los humanos. Las estructuras que funcionen mal pueden tener graves consecuencias.

Dado el cometido central del complejo del poro nuclear en los procesos celulares más fundamentales, los defectos en su ensamblaje, estructura y función pueden tener consecuencias letales. Sus proteínas han sido asociadas con la cirrosis biliar primaria, el cáncer, las infecciones víricas y el síndrome de Allgrove, dice Erik Debler, investigador postdoctoral en el laboratorio Blobel y principal autor del artículo. Una mejor comprensión de la operación del complejo podría llevar a tratamientos para estas enfermedades.

La anterior cita sugiere la presencia de una complejidad irreducible. Si cualquier parte del complejo del poro nuclear falla, toda la estructura puede dejar de funcionar. Por ahora tenemos sólo una información limitada acerca de esto, pero una perspectiva de diseño por designio está abierta al concepto de la Complejidad Irreducible (CI) y sus implicaciones si elementos de la estructura fallan. Si la CI resulta ser una descripción válida de cualquier sección del complejo del poro nuclear, entonces pierde todo sentido buscar mecanismos darwinistas para la producción de estas estructuras mediante evolución porque el recurso a pequeños cambios incrementales impulsados por la selección natural es incompetente para explicar el origen una complejidad de esta clase.

A Fence-like Coat for the Nuclear Pore Membrane [Revestimiento parecido a una estacada para la membrana del poro nuclear]
Erik W. Debler, Yingli Ma, Hyuk-Soo Seo, Kuo-Chiang Hsia, Thomas R. Noriega, Gunter Blobel and Andre Hoelz
Molecular Cell, 26 diciembre 2008, 32(6), 815-826 | doi: 10.1016/j.molcel.2008.12.001

Resumen: Propusimos recientemente un revestimiento cilíndrico para la membrana del poro nuclear en el complejo del poro nuclear (CPN). Este andamiaje está generado por copias múltiples de siete nucleoporinas. Aquí informamos sobre tres estructuras cristalinas del par nucleoporínico Seh1.Nup85, que forma parte del cilindro de revestimiento. El conjunto Seh1.Nup85 tiene parecido en su forma y dimensiones a otro par nucleoporínico, Sec13.Nup145C. Además, las estructuras Seh1.Nup85 revelan un movimiento de gozne que puede facilitar cambios de comformación en el CPN durante la importación de proteínas integradoras de la membrana y/o durante el transporte nucleocitoplasmático. Proponemos que Seh1.Nup85 y Sec13.Nup145C forman 16 bastones verticales alternantes unidos horizontalmente por las tres restantes nucleoporinas del cilindro de revestimiento. Principios arquitectónicos y mecanicistas compartidos con el revestimiento de COPII indican un origen evolutivo común y dan respaldo a la noción de que el revestimiento de NPC representa otra clase de revestimientos de membrana.

Véase también:

New model of a nuclear pore complex is based on crystal structure of its key component, The Rockefeller University Newswire (15 enero 2008)

New Model For Nuclear Pore Complex Backed By Structural Study, ScienceDaily (3 enero 2009)

Gatekeeper for the nucleus, ARN Literature Blog (3 diciembre 2007)


Fuente: Access Research Network - More light on the Nuclear Pore Complex 8/01/2009
Redacción: David Tyler © 2009 ARN - www.arn.org
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

jueves 8 de enero de 2009

El cerebro toma las mejores decisiones de forma inconsciente


Cerebro humano - Fuente: NIH

4 enero 2009 — Un reportaje en Science Daily afirma que tu cerebro toma las mejores decisiones posibles tras una recopilación subconsciente de datos. Esto se basa en investigaciones realizadas por neurocientíficos cognitivos en la University of Rochester. Alex Pouget cree que el cerebro está cableado para la toma de decisiones óptimas —cuando no estamos pensando conscientemente acerca de ellas.

Pouget ha estado demostrando durante años que ciertos aspectos de la cognición humana se llevan a cabo con una sorprendente precisión. Lo ha hecho empleando lo que describe como un test muy simple de decisiones inconscientes. Aparece una serie de puntos en una pantalla de ordenador, la mayor parte de los cuales se desplazan en direcciones al azar. Una cantidad controlada de estos puntos se desplazan uniformemente a propósito en la misma dirección, y el sujeto del ensayo tiene simplemente que decir si cree que estos puntos se están desplazando hacia la izquierda o hacia la derecha. Cuanto más tiempo el sujeto contempla los puntos, tantos más datos acumula y tanta más seguridad adquiere del movimiento de los puntos.

Los sujetos en este test se comportaron exactamente como si sus cerebros estuviesen recogiendo información de forma subconsciente antes de alcanzar un umbral de confianza, que se comunicaba luego a la mente consciente como una respuesta concreta y cierta. Los sujetos, sin embargo, nunca eran conscientes de los complejos cálculos en marcha, en lugar de ello simplemente «se daban cuenta» de repente que los puntos estaban desplazándose en una dirección u otra. Las características del cálculo subyacente concuerdan con las extensas investigaciones previas de Pouget que sugerían que el cerebro humano está cableado de forma natural para realizar cálculos de esta clase.

Pouget cree que hay ventajas en la capacidad del cerebro para clasificar datos y realizar decisiones de forma probabilística. Permite alcanzar una decisión razonable en un tiempo razonable. Parece que el cerebro tiene un umbral diferente de certidumbre para cada situación. La manera en que establece estos umbrales es materia de investigaciones que tiene en marcha.

El artículo dice que este estudio contradice investigaciones anteriores que partían de la suposición de que los humanos raras veces toman decisiones racionales. «Investigadores en la Universidad de Rochester han demostrado que el cerebro humano —del que antes se pensaba que tomaba decisiones defectuosas— está en realidad cableado para permitirnos la toma de las mejores decisiones posibles con la información que se nos da», comenzaba el artículo. De hecho, «Los neurocientíficos Daniel Kahneman y Amos Tversky recibieron el Premio Nóbel de 2002 por sus investigaciones en 1979 en las que argüían que los humanos pocas veces toman decisiones racionales». Esta «opinión convencional» parece derribada por las investigaciones de Pouget. En el artículo ni se hacía mención de evolución.

Este estudio respalda la toma óptima de decisiones simples, como la manera en que se mueven los puntos, pero las decisiones racionales sobre la verdad y la moralidad no se dejan a la mente subconscientes. Pouget probablemente no decidió qué es una decisión óptima durmiendo acerca de ello. Suponemos que escribió su artículo concentrándose.

Con todo, hay mucho más en el cerebro de lo que nos damos cuenta. ¿Has observado cómo a menudo puedes recordar algo mejor si piensas en otra cosa? Parece como si un subdominio del cerebro emprende una operación de búsqueda tipo Google mientras tu mente consciente se concentra en otras cosas, y te da la respuesta más tarde. Quizá recibiste la respuesta mientras dormías y la recordaste al despertar. ¿No has tocado nunca una pieza favorita de música en tu mente, y luego te ha venido al recuerdo después de cambiar la atención a otra cosa, pero donde tu cerebro estaba pasando una sección más posterior de aquella pieza? Es como si hubiera estado tocando en el fondo, como un tocadiscos que hubieras dejado en marcha en una estancia mientras tú te ibas y luego volvías.

Sin embargo, tu mente no está atada a reproducir la música original; con tu imaginación la puedes acelerar, reducir su velocidad, cambiarle la clave, o añadir nuevas partes. Las maravillas del cerebro y de cómo interacciona con el alma sólo se conocen de forma parcial mediante experimentación. Tenemos instrumentos, pero los instrumentos no son la mente misma. Para ver esto, pregunta «quién» en el cerebro de Pouget estaba realizando los experimentos sobre sus sujetos y decidiendo que estaban tomando decisiones racionales. Es necesario pensar racionalmente acerca de las cuestiones intelectuales y morales. Los instrumentos de autopilotaje pueden ayudar mediante las operaciones tipo ordenador de rutinas y respuestas a estímulos —bajo el control de tu mente.


Lectura recomendada:


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Your Brain Decides Best Unconsciously 4/01/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

miércoles 7 de enero de 2009

La revista Nature hace ostentación de las «joyas» de Darwin

2 enero 2009 — Igual que un escaparate lleno de revólveres con cachas nacaradas, Nature exhibe una panoplia de pruebas que designa como «Las joyas de Darwin» para advertir a los creacionistas que El Día de Darwin va a ser defendido el próximo mes con una ofensiva. Los autores, Henry Gee (un ex redactor de Nature), Rory Howlett y Philip Campbell han puesto a libre disposición sus 15 Joyas Evolutivas «y alientan su libre diseminación». ¿Y por qué? «Visto que los conceptos y las realidades de la evolución darwinista siguen siendo todavía impugnados, aunque en raras ocasiones por biólogos, es útil un breve resumen que la gente pueda tener a mano acerca de por qué la evolución por selección natural es un principio empíricamente validado». Este acopio de municiones, creen, demuestra «la amplitud, la profundidad y la potencia del pensamiento evolucionista».

Charles Darwin publicó en 1859 su obra
El Origen de las Especies, cuyo 150 aniversario
celebran los evolucionistas este año 2009.

Su lista incluye 5 propuestas de prueba procedentes de la paleontología, 6 de la ecología y 4 de la genética y de la biología molecular (véase el Comentario que sigue para los puntos de la lista). El bosquejo que dan va seguido de argumentos resumidos para cada «joya» de testimonio en favor de la evolución darwinista.

Lo qué importa de una pistola no es lo bien decorada que esté la empuñadura, sino con qué está cargada, y si funcionará bien, que el tiro no salga por la culata. Para abatir a los desafiantes creacionistas que entran cabalgado en el pueblo, este trío de autodesignados sheriffs tienen que dejar de limpiar las empuñaduras y demostrar su puntería. Mejor una honda que pueda dar en el blanco que un trozo de hierro muerto con una bonita empuñadura nacarada.


Microevolución
No hay justificación alguna para extrapolar el fenómeno de

la variabilidad dentro de las diversas naturalezas de vida
a un transformismo general, como hacen los evolucionistas, en su
intento de explicar por medios meramente materialistas el origen
de dichas distintas naturalezas de vida
.

Desafortunadamente para ellos, este trío ha cargado sus tambores con cartuchos de fogueo. La microevolución no es problema para nadie. La aceptan hasta los creacionistas de tierra reciente. Lo que tienen que demostrar es que la munición preferida de Darwin, la selección natural, pueda salir del tambor con suficiente fuerza para hacer algo más que cosquillas a los creacionistas y desatarles la risa. La ocupación del pueblo por parte del partido darwinista dependía de la capacidad de sus elucubraciones para crear nueva información genética, nuevas estructuras y nuevas funciones. El antecesor de toda la vida según lo imaginaba Darwin no tenía alas, ni dientes, ni piernas, ni cerebro. ¿Acaso puede su mecanismo de mutaciones al azar y selección natural, sin ningún propósito ni inteligencia diseñadora, llevar desde unos lodos oceánicos hasta la humanidad? Veamos.

Estos pretendidos sheriffs deberían tener cuidado para que los tiros no les salgan por la culata, con el uso de razonamientos circulares (como con el uso de «pensamiento evolucionista» para argumentar en favor de la evolución como una realidad). Dicen que quieren demostrar «la amplitud, la profundidad y la potencia del pensamiento evolucionista». Pues bien, ¿cómo lo hacen? Hay algo todavía con más amplitud, profundidad y potencia que esto: la imaginación. Pero para la imaginación hay los ámbitos de la fantasía, de contar cuentos a los niños: no corresponde a un debate científico. Lo que queremos es ver vuestra potencia de fuego.

  1. La evolución de la ballena: Véase nuestro artículo De cómo Bambi se transformó en Moby Dick como antídoto para las baladronadas y exageraciones acerca de la pretendida «gran transformación» de Thewissen. Incluso ellos mismos admitían al final que su estudio «demuestra la existencia de potenciales formas de transición en el registro fósil», no formas de transición reales, como las 50.000 que David Berlinski estimó que se necesitarían para transformar una vaca en una ballena. Luego lanzan el bluff de que «se pudieran haber destacado muchos otros ejemplos» y distraen la atención del lector con promesas de futuro: «hay muchas razones para creer que muchas otras esperan ser descubiertas», dicen. Este era un problema fundamental en tiempos de Darwin. ¿Cuántos más siglos tendremos que esperar?
  2. La evolución de los tetrápodos: Vuelven a agitar el Tiktaalik como si estuviera exento de problemas. Podemos encontrar multitud de refutaciones sólo con pulsar la etiqueta Tiktaalik y acudiendo al artículo «Descubrimiento del «pezópodo» — un «eslabón perdido»—: Los medios se desmelenan». ¿Qué clase de convicción comunican cuando dicen que representa «la etapa antes de la evolución de los tetrápodos, y expone cómo el registro fósil lanza sorpresas, aunque unas que son totalmente compatibles con el pensamiento evolucionista»? Todo esto sólo tiene sentido para quien ya crea en la evolución. Si uno está entregado al razonamiento circular, no le costará aceptar la evolución de los tetrápodos.
  3. La evolución de las plumas: Arguyen ellos en base del Archaeopteryx (con un aplauso histórico a Thomas Huxley por sus especulaciones acerca de la evolución de las aves), del Sinosauropteryx y del Epidexipteryx (véase Otro extraño hallazgo de un fósil en China: ¿dinosaurio o ave?) que las plumas precedieron al vuelo. Una vez más, esto sólo tiene sentido si uno ya ha aceptado la tesis evolutiva. Su último párrafo es realmente insulso hasta lo absurdo: véase hasta donde llega la glorificación de la mera especulación darwinista, con el falso aserto de que se hayan «descubierto» dinosaurios emplumados, y con la personificación del poder milagroso de la evolución:

Los paleontólogos están ahora comenzando a creer que sus especulaciones no eran ni lo suficientemente desenfrenadas, y que las plumas fueron realmente bastante comunes en los dinosaurios.

El descubrimiento de dinosaurios con plumas no solo vindicó la idea de formas de transición, sino que también demostró que la evolución tiene una manera de conseguir una deslumbrante variedad de soluciones cuando no teníamos ni idea de que siquiera hubiera problemas. El vuelo pudo haber sido tan solo una oportunidad adicional que se presentó a unos seres ya revestidos de plumas.

El salto de fe en esta frase es pasmoso. Hay tantas adaptaciones necesarias p