sábado, 19 de diciembre de 2009

Los fósiles contra Darwin

11 diciembre 2009 — ¿Qué mejor icono de la evolución que los dinosaurios y la serie de los caballos? A menudo, los museos exhiben esqueletos de estos seres como prueba de evolución. Pero es frecuente que los artículos científicos cuenten una historia muy diferente. Dos recientes estudios presentaban unos desafíos fundamentales, graves, a la teoría de Darwin.

La serie del caballo sigue campeando como icono de la evolución en muchos libros de texto de instituto y en publicaciones dirigidas al gran público. Su confección fue realizada sobre criterios discutibles y discutidos ya desde el principio, y en la actualidad ha quedado clara la ausencia de respaldo desde los criterios del análisis del ADN. Los saltos repentinos que el registro demanda no son compatibles con una transición gradual de tipo a tipo. La realidad son apariciones repentinas, como se encuentra constantemente en el registro fósil.

  1. La serie del caballo: La vieja gráfica lineal de la evolución del caballo a partir de un pequeño animal del tamaño de un perro hasta el moderno pura sangre ha quedado desacreditada. En la década de 1870, Othniel Charles Marsh y Thomas Henry Huxley estaban poseídos por una perspectiva de una evolución en línea recta conocida como ortogénesis. Se sabe desde hace mucho tiempo que la icónica serie que se presenta en museos y libros de texto es errónea. La mayoría de evolucionistas académicos actuales se dan cuenta de que la teoría de Darwin no demanda una sola línea de descendencia progresiva, sino un árbol o matorral ramificado. Con todo, si la teoría de Darwin fuere cierta, debería prevalecer el gradualismo, con numerosas formas intermedias progresando desde antecesores a descendientes. Darwin mismo enseñó que «la selección natural opera sólo aprovechando ligeras variaciones sucesivas; nunca puede dar un gran salto repentino». En relación con esto se publicó un artículo esta semana en PNAS.1

Un equipo de 22 investigadores internacionales dirigidos por Ludovic Orlando de la Universidad de Lyon, Francia, realizaron una de las primeras comparaciones realizadas de ADN antiguo (aDNA) de équidos fósiles (incluyendo caballos, asnos y cebras). Estos especímenes procedían de 4 continentes. Los resultados fueron totalmente pasmosos, y exigen rehacer casi por completo la serie del caballo. Para empezar, concluyeron que muchos especímenes que habían sido considerados como especies separadas son en realidad variedades de la misma especie. Por otra parte, descubrieron que para que la evolución fuese cierta tuvo que haber repentinos estallidos de diversificación —explosiones del tipo de la cámbrica, pero dentro de la familia de los caballos—, en contra de la prohibición de Darwin de grandes saltos repentinos. Así es cómo comienzan:

El rico registro fósil de la familia Equidae (Mammalia: Perissodactyla) de los últimos 55 millones de años se ha constituido en un icono de los patrones y procesos de la macroevolución. A pesar de esto, muchos aspectos de las relaciones filogenéticas y de la taxonomía de los équidos quedan sin resolver. Recientes análisis genéticos de équidos extintos han desvelado inesperados patrones evolutivos y una necesidad de revisiones fundamentales a los niveles de género, de subgénero y de especie. Para investigar esta cuestión procedemos a examinar 35 especímenes de équidos procedentes de cuatro regiones geográficas (América del Sur, Europa, Sudoeste Asiático y Sudáfrica), de los que 22 proporcionaron de 87 a 688 bp de secuencia de aDNA mitocondrial reproducible. Los análisis filogenéticos dan respaldo a una revisión fundamental de la reciente historia evolutiva de los équidos y revelan dos nuevas especies, un hippidion sudamericano y un descendiente de un linaje basal potencialmente relacionado con los équidos del Pleistoceno Medio. Las secuencias extraídas de especímenes asignados a la extinta cebra gigante de El Cabo, Equus capensis, formaron un clado separado dentro de la moderna especie de cebra vulgar, un grupo fenotípicamente flexible que también incluía al extinto quagga. Además, procedemos a revisar las dataciones actualmente reconocidas de extinción para dos grupos équidos relacionados con el onagro. Sin embargo, está claro que los actuales conjuntos de datos no pueden resolver todos los interrogantes taxonómicos y filogenéticos pertinentes a la evolución de Equus. A la luz de estos resultados, proponemos un rápido método de código de barras ADN para evaluar la posición taxonómica de las muchas especies fósiles de Equidae del Pleistoceno Superior previamente descritas en base a análisis meramente morfológicos.

Lo que están diciendo es que la serie de los caballos había sido construida sobre la base de análisis morfológicos —comparando las características externas de los esqueletos. Los datos moleculares que han estudiado (ADN antiguo) no concuerdan. En dos ocasiones en la introducción hablan de «diversificación explosiva», y luego de «radiación rápida» una vez para los caballos, y otra vez para los elefantes y los osos. La única vez que mencionan el término «gradual» es para desacreditarlo: «El modelo lineal original de modificación gradual de animales del tamaño del zorro (caballos Hyracotheros) hasta dar las formas modernas ha quedado sustituido por un árbol más complejo, que expone períodos de diversificación explosiva y extinciones de ramas a lo largo de 55 millones de años». De modo parecido, el único ejemplo de la palabra «transición» denota otro estallido: «El final del Mioceno Inferior (hace entre 15 y 20 millones de años) marca una transición particularmente importante, que separa una fase inicial de pequeños ramoneadores desde una segunda fase de animales más diversos, exhibiendo una tremenda flexibilidad en el tamaño corporal y modificaciones en la morfología dentaria. Esta explosiva diversificación ha ido acompañada de diversas etapas de extensión geográfica desde América del Norte hasta el resto del Nuevo Mundo y del Viejo». Lo que esto significa es que estos animales aparecieron repentinamente en el registro fósil sin las transiciones graduales que Darwin esperaba, y que luego aparecieron rápidamente por todas partes del mundo.

Sin embargo, probaron de introducir los datos en un árbol evolutivo. El resultado fue confusión, incoherencia e irresolución. Como muestra, damos una cita: «La falta de resolución queda complicada por el corto tiempo de divergencia entre los caballinos y los caballos del Nuevo Mundo (circa 0,5 millones de años; nodos A y B/B1/B2; Tabla S4) y por la falta de un grupo externo cercano, como se ha observado con los mamuts (30, 31). Cuando se usó el rinoceronte como grupo externo, los datos se codificaron en RY para reducir los posibles artificios de saturación de mutaciones resultantes de esta profunda divergencia (55 millones de años), pero esto eliminaba el respaldo para la mayoría de los nodos». Y no sólo esto, sino que su mejor concordancia se enfrentaba a las teorías anteriores. La siguiente cita da la sensación de frustración que sentían:

Según nuestras estimaciones de datación molecular, los diferentes linajes équidos (hippidiformes, NWSL, caballinos, y no caballinos) se originaron hace 3,7 a 4,3 millones de años (intervalo de confianza 95%: 2,8–6,2 millones de años; Tabla S4). Esto contrasta de forma directa con los modelos paleontológicos clásicos del origen de los hippidiformes como descendientes de los pilohippinos (tiempo de divergencia con el linaje del Equus ~10 millones de años.) (19) o como un linaje que diverge a partir de un clado (Dinohippus, Astrohippus, and Equus) hace ~7–8 millones de años (32), y reduce considerablemente el intervalo de tiempo entre la supuesta divergencia de los linajes hippidiformes y su primera aparición en el registro fósil hace 2,5 millones de años (20).

El equipo tuvo que dejar la resolución de estos y otros problemas a una futura investigación. Una de las principales lecciones que podemos aprender es que los paleontólogos se apresuraron demasiado en dispersar especímenes en diferentes grupos. Los datos del ADN están desvelando que équidos que parecen morfológicamente diferentes son en realidad sólo variaciones de los mismos tipos. El último párrafo de su comunicación exponía que su impactante descubrimiento podría tener consecuencias en muchos otros árboles evolutivos —incluyendo los de los supuestos antecesores del hombre:

Este patrón de excesiva división taxonómica no parece estar limitada a los équidos, sino que está extendida entre otras megafaunas del Cuaternario [es decir, en el Pleistoceno Superior el bisonte (49); los leones de cuevas holárticas (50); los osos pardos del Nuevo Mundo (51), y las moas entre los Ratites (52, 53)]. Tomados en conjunto, estos resultados sugieren que la plasticidad morfológica de grandes vertebrados terrestres a través del espacio y del tiempo ha sido generalmente subestimada, lo que ha abre la puerta a estudios detallados acerca de los factores medioambientales, ecológicos y epigenéticos involucrados. Cosa interesante, a este respecto el linaje humano exhibe un rico registro fósil a lo largo de los últimos 6 millones de años y extendiéndose a través de unos posibles siete géneros y 22 especies (54). La cantidad exacta de grupos taxonómicos que deberían reconocerse sigue bajo debate, incluso dentro de nuestro propio género (55), y en este contexto es pertinente considerar el grado de excesiva división taxonómica, desde el nivel de las especies hasta el de los géneros, que el aDNA ha revelado en los équidos y otras megafaunas del Pleistoceno Superior. Una importante implicación adicional de este descubrimiento es que la cantidad de extinciones de megafaunas y la pérdida de diversidad taxonómica desde el Pleistoceno hasta nuestros días puede que no sea tan grande como se solía creer, al menos al nivel de las especies o de las subespecies. Recíprocamente, a nivel molecular, los estudios de aDNA sobre una amplia gama de grandes taxones de mamíferos (49, 50, 56, 57) han desvelado que la pérdida de diversidad génica durante este período de tiempo ha sido mucho mayor de lo que se había reconocido previamente, con implicaciones fundamentales para la biología de conservación de las poblaciones supervivientes (58).

En contraste a lo anterior, así es como apareció sesgado en los medios de comunicación de masas: Science Daily publicaba un feliz titular: «El ADN aporta una nueva luz sobre la evolución del caballo». Aunque mencionaba algunos de los anteriores problemas, el artículo pasaba de puntillas sobre el desafío que estos descubrimientos plantean a la teoría de la evolución. Además, el comunicado de prensa usaba la última línea del artículo acerca de la pérdida de diversidad para sugerir que esto tiene llevar a los humanos a preocuparse más por el calentamiento global. «Esto tiene graves implicaciones para la biodiversidad y los futuros efectos del cambio climático.» Por cuanto no había humanos construyendo fábricas cuando la mayor parte de estas líneas se extinguieron, la vinculación de esta noticia con los actuales debates acerca del clima no parece más que un burdo non-sequitur. Como mucho, es un intento de distraer de las verdaderas consecuencias que comporta el descubrimiento.

  1. Los dinosaurios: ¿Quizá podría rescatarse el gradualismo de Darwin con fósiles de dinosaurios? No, nada de esto; PhysOrg informaba: «Los fósiles sacuden el árbol geneaológico de los dinosaurios». Un fósil bien preservado que se encontró en Nuevo México, llamado Tawa por un dios solar de los Hopi, está suscitando una canción y un baile parecidos a lo que acabamos de ver en el caso de la serie del caballo: «... un interesante dato acerca de la evolución de los dinosaurios: después que aparecieron, se diversificaron muy rápidamente formando los tres linajes principales de dinosaurios que persistieron durante más de 170 millones de años».

El término operativo es aparecieron. Esto deja colgando unas cuestiones muy importantes: ¿Aparecieron — cómo y desde qué? La teoría de Darwin de una descendencia común exige respuestas. El nuevo fósil es aproximadamente parecido al Herrerasaurus, considerado por algunos como el supuesto antecesor de los dinosaurios. Pero el Herrerasaurus, por su parecido con Tawa, resulta ser un terópodo. En resumen, que «apareció» un terópodo totalmente formado, a lo que siguió una aparición explosiva de todos los tres tipos principales de dinosaurios, que luego cambiaron poco durante 170 millones de años en la línea de tiempo evolutiva. Aquí está la manera en que Sterling Nesbitt (U de Texas en Austin) lo explicaba: «Tawa empuja al Herrerasaurus dentro del linaje de los terópodos, de modo que esto significa que todos los tres linajes están presentes en América del Sur muy para cuando los dinosaurios evolucionaron». Esto tiene que incluir a los torpes y pesados saurópodos con sus caderas como de lagartos, ¿y qué de los reptiles marinos y de los pterosaurios? También «aparecieron» como si desde la nada.

Otra complicación por lo que respecta a Tawa es lo que sugiere acerca de la ubicación del origen del antecesor perdido, y de cómo migraron los descendientes. En el emplazamiento de Nuevo México, «se encontraron esqueletos de Tawa al lado de otros dos dinosaurios terópodos de alrededor del mismo período», proseguía el artículo. «Nesbitt observó que cada uno de los tres está más estrechamente relacionado con un dinosaurio conocido de América del Sur que entre sí. Esto sugiere que estas tres especies descendieron individualmente de un linaje separado en América del Sur, en lugar de evolucionar de un antecesor local, y que luego se dispersaron a América del Norte y a otras regiones del supercontinente Pangea. También sugiere que hubo múltiples dispersiones desde América del Sur». La propuesta de tres líneas ancestrales no es una gran solución: lo que hace es multiplicar por tres el problema del antecesor perdido.

Nature News daba más información acerca de Tawa. Jeanna Bryner en Live Science imponía un sesgo positivo sobre la noticia, con el titular de «Se determina el origen geográfico de los dinosaurios». Incluso impuso unas imaginarias plumas (06/13/2007) sobre este ser: «Igual que el Velociraptor, el dinosaurio estaba probablemente cubierto con estructuras parecidas a las plumas y poseía garras y dientes serrados para atrapar sus presas». Si el antecesor de este ser se arrastraba como un cocodrilo o un anfibio, tenemos aquí una espectacular transformación de la estructura corporal. ¿Y qué sucedió con los torpes saurópodos, si esto es cercano al antecesor de todos los dinosaurios? Éste ya parece como un terópodo avanzado. Bryner no explica cómo estos espectaculares cambios de morfología sucedieron mediante un proceso evolutivo. Sólo sugiere que el clima fue un factor: «Creen que la respuesta reside en el clima. Por alguna razón, sólo los dinosaurios carnívoros encontraron favorables las temperaturas de América del Norte, según sugieren los investigadores» (y todo esto a pesar de que el título de su publicación es «Ciencia Viva», no «Especulación Salvaje»).

Este mes, en la revista Creation Research Society Quarterly, el creacionista con múltiples doctorados Dr. Jerry Bergman examinaba la cuestión de la evolución de los dinosaurios.2 Expone él que la cuestión del linaje de los dinosaurios es un batiburrillo de especulaciones sin datos. Demuestra esto para todo el clado de los dinosaurios, y luego de forma específica para los ceratópsidos (como el triceratops) y los tiranosáuridos (como el T. rex). La escena que tenemos, dice, es de aparición repentina, estasis y extinción. «Se han identificado más de 30 millones de huesos y miembros de dinosaurios, algunos de ellos en un excelente estado de conservación, y aunque hay especulación a raudales, no se ha identificado todavía ni un solo antecesor directo verosímil», decía. «Todos los dinosaurios conocidos aparecen plenamente formados en el registro fósil». La reciente noticia confirma claramente esta descripción.

El artículo aparecido en Science Daily contenía esta ilustración acerca de cómo opera la especulación evolutiva: «Basándose en un análisis de las relaciones entre Tawa y los demás dinosaurios primitivos, los investigadores plantean la hipótesis de que los dinosaurios se originaron en una parte de Pangea que es ahora América del Sur, divergiendo a terópodos (como el Tyrannosaurus rex), sauropodomorfos (como el Apatosaurio) y los ornitisquios (como el Triceratops); y luego se dispersaron hace más de 220 millones de años por regiones de Pangea que posteriormente llegaron a ser continentes separados». No se dio ninguna base para tal análisis —aparte de una previa creencia en la evolución. La reconstrucción que hace el artista de Tawa no se parece en nada a un Apatosaurio ni a un Triceratops. El artículo no menciona ninguna prueba física de ningún antecesor ni ninguna ubicación del mismo. No da ninguna ruta verosímil para la «originación» o «divergencia» de ningún supuesto antecesor hacia tres planes corporales muy diferentes. Sin embargo, de alguna manera, este fósil «proporciona un fantástico atisbo de la evolución del esqueleto de los primeros dinosaurios carnívoros», a decir del artículo. En cuanto a las causas para tales cambios, el estudio atribuía toda la evolución al clima y a la capacidad del antecesor perdido para desplazarse. No se defiende ninguna teoría evolutiva ni genética, y no se presentan ningunos fósiles para respaldar el «planteamiento de la hipótesis». Lo mismo sucede en el caso de la breve noticia en National Geographic, que financió parcialmente la investigación. Allí se pretende que el nuevo fósil «da apoyo a la teoría» de que los dinosaurios «surgieron» y que luego «se diversificaron formando tres linajes y migraron al resto del mundo, dicen los científicos». Si cualquiera en cualquier otra disciplina, o un padre que contase a sus hijos un cuento a la hora de ir a la cama, se acogiese a una especulación tan exenta de datos, ¿se designaría a esto como «ciencia»? Pero BBC News incluso permitió que un científico pontificase, sin plantearle ninguna objeción, que este fósil «cubría un vacío en el registro fósil».

Como iconos del evolucionismo darwinista, parece que los caballos y los dinosaurios no dan el peso. Y para demostrar que este no es un problema aislado, otros dos artículos aparecidos esta semana proclaman el mismo tema antigradualista de la aparición repentina. Un comunicado de prensa del Instituto Médico Howard Hughes [HHMI] del 10 de diciembre se refería a experimentos realizados sobre peces espinosos. «Los biólogos han estado debatiendo desde los tiempos de Darwin sobre si la evolución puede proceder en una sola y gran etapa o si se precisa de numerosos cambios individuales pequeños», decía el comunicado de prensa. «El nuevo estudio, comunicado en el número de 10 de diciembre de 2009 de Science Express y dirigido por el investigador del HHMI David Kingsley, de la Universidad de Stanford, proporciona pruebas de que la evolución puede saltar en lugar de arrastrar los pies». Incluso en tal caso, el artículo trata primordialmente de pérdidas y alteraciones de genes en la regulación de genes ya existentes —no de aumentos en la información genética que exigiría una evolución de las moléculas al hombre. La mejor manera en que pudieron vestir el estudio fue decir: «Estamos consiguiendo los primeros y tentadores atisbos acerca de cómo surgen nuevas variantes». Bien, que vuelvan cuando puedan ver más que unos pretendidos atisbos.

Finalmente, Ken Smith, escribiendo para Nature News, decía: «Las nuevas especies evolucionan a estallidos». PhysOrg lo decía de forma aún más elocuente: «La evolución puede realizar saltos gigantescos». ¿A qué se refiere? Mark Pagel comparaba cuatro modelos de especiación, usando «más de 100 grupos de especies del reino animal y vegetal, incluyendo los abejorros, las tortugas, los zorros y las rosas». Su análisis refuta la «hipótesis de la Reina Roja» de una evolución gradual y constante, y sugiere más bien que «podrían surgir nuevas especies como resultado de sucesos singulares y excepcionales, en lugar de mediante la acumulación gradual de muchos y pequeños cambios a lo largo del tiempo, según un estudio realizado sobre miles de especies y sus árboles filogenéticos». Aunque él mismo es un firme evolucionista, Pagel se da cuenta de cuán antidarwiniana es su conclusión, y cómo puede herir la susceptibilidad de los darwinistas: «Esto realmente va a contrapelo, porque la mayoría de nosotros tenemos esta perspectiva darwiniana de la especiación», decía. «Lo que estamos diciendo es que pensar acerca de la selección natural como la causa de la especiación sea quizá un error».

Quizá el nuevo lema de los evolucionistas debería ser: «Un pequeño paso para un modelo; un salto gigantesco para la evolución». ¿O se tratará de un voluntarista salto de fe carente de todo fundamento?


1. Orlando et al, «Revising the recent evolutionary history of equids using ancient DNA», Proceedings of the National Academy of Sciences publicado el 9 de diciembre de 2009, doi: 10.1073/pnas.0903672106.

2. Disponible para el público en formato PDF en CRS. Bergman, Jerry, «The Evolution of Dinosaurs: Much Conjecture, Little Evidence», Creation Research Society Quarterly (Vol. 46, No. 2), Otoño de 2009.

«Sucesos singulares y excepcionales» —¿podría esto incluir algo así como seis días de creación? A fin de cuentas, los darwinistas nos piden de todos modos que creamos en milagros («saltos gigantescos» repentinos, y animales que «surgen» de ninguna parte). Mientras los darwinistas se echan las manos a la cabeza, meditemos: ¿cuál es el mensaje que nos dan los datos fósiles?


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Darwin vs. the Fossils 11/12/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

La edad de oro de la microscopía está a las puertas

6 diciembre 2009 — Igual que pilotos de pruebas que rompen la barrera del sonido, los fabricantes de microscopios están haciendo lo que algunos habían dicho que era físicamente imposible: romper la barrera de la luz. Dentro de los siguientes 5 a 10 años, puede que comencemos a ver más y más imágenes de fenómenos a escala molecular —no con microscopios electrónicos, sino con microscópicos ópticos en tiempo real. ¿Qué vistas asombrosas quedarán a nuestro alcance?

Comparación de las resoluciones obtenidas mediante microscopía de barrido confocal de láser (arriba) y microscopía de iluminación estructurada en 3d (microscopía 3D-SIM, abajo). Se exhiben detalles de una envoltura nuclear. Poros nucleares (anti-NPC) rojo, envoltura nuclear (anti-Lamin) verde, cromatina (tinción DAPI) azul. Barras de escala: 1µm.
Imagen: Lothar Schermelleh

Nature publica una breve antología sobre tecnología acerca de la microscopía. El artículo1 describe cómo durante más de un siglo se creyó que el límite de difracción era impasable. Ernst Abbe, un físico alemán, había dicho en 1873 que la longitud de onda de la luz imponía un límite fundamental sobre la resolución de los instrumentos ópticos. «Durante muchos años fue una fuente de frustraciones para los biólogos que los componentes internos de una célula les eran prácticamente invisibles», escribía Kelly Rae Chi en su artículo «Microscopía: una resolución en constante aumento».2 «Los investigadores creían que la longitud de onda de la luz determinaba un límite fundamental para la resolución de los microscopios ópticos».

Nunca digas «nunca» a los inventores. Chi describía diversas «tecnologías rompedoras de difracción» que están rompiendo la barrera sin matar a ningún piloto de pruebas. Y tenemos que dar las gracias a otro físico alemán por esto, Stefan Hell, el primero en sugerir que el límite de la difracción podría ser superado.

Hell, mientras estaba en realizando investigaciones postdoctorales en la Universidad de Turku en Finlandia en la década de 1990, pensó que, con unos láseres adecuados, podría activar un punto fluorescente, y luego encogerlo superponiendo un haz mayor y hueco de luz para vaciar toda la emisión luminosa excepto en el centro del punto. A este método lo llamó microscopía de agotamiento estimulado de emisión (STED). Aunque muchos físicos se manifestaron inicialmente escépticos acerca de las ideas de Hell, hacia el 2000 éste había usado el STED para producir las primeras imágenes de fluorescencia a nanoescala.

La microscopía de superresolución ha progresado desde entonces, permitiendo a los investigadores ver procesos celulares desarrollándose a escalas nanométricas. «Esto es algo que se ha deseado en este ámbito desde que fue posible mirar a través de microscopios ópticos», dice Jan Liphardt, un biofísico en el Lawrence Berkeley National Laboratory en California.

Otros métodos incluyen la recopilación de imágenes de miles de millones de proteínas fluorescentes, microscopía de localización fotoactivada (PALM), y la «microscopía óptica de reconstrucción estocástica (STORM), que usa sondas fotoconmutables para separar temporalmente las imágenes superpuestas de moléculas individuales, y de esta manera potenciar la resolución hasta diez veces mejor que el límite de difracción», y la fluorescencia PALM (fPALM), que «involucra examinar miles de fluoroforos a la vez, y la localización de pequeñas cantidades a la vez». Luego está la iPALM (interferometría PALM) que crea sus imágenes en 3-D. Otro método, el 3-D SIM, crea imágenes mediante muestras de códigos de barras con patrones de luz y crea imágenes de la estructura subyacente analizando los márgenes de moiré que se producen. Chi escribe que «este campo está justo en precalentamiento».

En su segundo artículo, Chi citaba a W. E. Moerner (Stanford) compartiendo su entusiasmo. «Hay un gran estallido de interés y de progreso. Esto hace que sea apasionante contemplarlo y tener parte en ello». Estas tecnologías están justo comenzando a dar productos procedentes de fabricantes principales como Carl Zeiss, Leica, y Nikon. «La tecnología de superresolución permite a los investigadores ver detalles difíciles o imposibles de plasmar en imágenes mediante microscopios ópticos convencionales —a resoluciones de 100 nanometros o superiores».

¿Qué puede esperar el público ver subido sobre los hombros de estos pioneros? Estas técnicas ya se han usado para observar a proteínas en acción. Se ha usado 3D STORM para obtener imágenes de microtúbilos en células de riñones, así como células enteras. Y «el grupo de Hell, ya a principios de 2008, usaba el método STED para observar el movimiento de vesículas sinápticas dentro de neuronas vivas a velocidad de video».

«Para personas como yo que estudiamos física u óptica en la década de 1990, es simplemente increíble que se puedan obtener imágenes por debajo de la resolución de la luz», dice Bernardo Sabatini, un neurobiólogo en la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts. «La principal revolución para los siguientes 5 ó 10 años está consiguiendo que estos avances den respuesta a interrogantes biológicos».

El cielo es el límite con estos pilotos realizando maniobras espectaculares. Usando estrategias combinadas, «los pioneros de la microscopía de superresolución continúan mejorando sus métodos con la preparación de mejores muestras, unas pocas piezas componentes estratégicamente situadas, y algoritmos más sofisticados». Y estas técnicas están ahora aplicándose a la captación de imágenes de células. Siempre había sido un inconveniente en los microscopios electrónicos, que las muestras se tenían que matar y recubrir antes de poner en marcha el haz de electrones. Y ahora una prueba SIM ha permitido ya a los científicos «contemplar proteínas en movimiento a lo largo de microtúbulos individuales dentro de células vivas ... con una resolución de 100 nm». Y esto va a acelerarse —ya hay cámaras disponibles que disparan a 1000 imágenes por segundo. Añadamos colores adicionales a las sondas, y la visualización 3-D en tiempo real de las máquinas moleculares en las células vivas pasa a ser una clara posibilidad.

Chi citaba a un biólogo que comparaba esta revolución con otro triunfo de la óptica. «Estamos comenzando a conseguir imágenes del cerebro del ratón que rivalizan con cualquier cosa que proceda del Telescopio Espacial Hubble, y estamos sólo comenzando», decía Stephen Smith (Stanford). Chi concluía así:

La promesa de la microscopía de superresolución —que durante tanto tiempo se consideró como poco más que un sueño— está comenzando a convertirse en realidad. Los investigadores han estado adoptando diferentes planteamientos y están usando instrumentos y métodos tomados de la física, de la química y de la tecnología informática para traer el mundo nanoscópico al alcance de nuestros ojos macroscópicos. Aunque la comercialización está progresando, sigue habiendo mucho espacio para que los biólogos hábiles modifiquen y mejoren sus sistemas, y consigan imágenes de pasmosa complejidad que rivalizarán con cualquier cosa que la ciencia pueda ofrecernos.

El mejor microscopio de Leeuwenhoek tenía una resolución máxima de 1,4 micras (micrómetros).3 Estos nuevos instrumentos exceden los 100 nanómetros —100 veces más detallados. Algunos de los sistemas ya están consiguiendo obtener imágenes en la gama de los 10-20 nm. Un motor de flagelo bacteriano tiene un diámetro de alrededor de 60 nm, y su cola tiene 500 nm de longitud. La ATP sintasa mide alrededor de 10x20 nm. Hasta ahora, los métodos de microscopía habían permitido contemplar estas estructuras de forma borrosa. La revolución de la microscopía de superresolución está aproximándose a la frontera de mostrar estas máquinas moleculares de forma nítida.


1. Technology Feature, «Microscopy: Breaking the light barrier», Nature 462, 676 (3 diciembre 2009) | doi:10.1038/462676a.

2. Kelly Rae Chi, «Microscopy: Ever-increasing resolution», Nature 462, 675-678 (3 diciembre 2009) | doi:10.1038/462675a.

3. Véase la biografía de Leeuwenhoek. En su tiempo fue publicada en Christian History & Biography (Número 76, 2002).

¡Esta es una maravillosa aplicación del conocimiento científico, que facilita la obtención de más conocimiento científico —no los cuentos darwinistas, sino verdadero conocimiento procedente de la observación. Esto podría hacer respecto del darwinismo lo que está ya haciendo el método de las ecografías de alta resolución a la industria abortista: exhibir mediante observaciones a tiempo real las pruebas que refutan su propaganda. Los abortistas han difundido durante mucho tiempo la falsedad de que el feto humano es una mera acumulación de tejidos. Las ecografías en 3-D de alta resolución enseñan a más y más padres que lo que está ahí en el vientre es un verdadero bebé viviente —un ser humano con emociones, sentimientos y personalidad propia. Una imagen vale más que mil mentiras de Paternidad Planificada y de tantos otros propagandistas que quieren hacer creer que el aborto es sólo un «procedimiento médico» para la «salud reproductiva» de la mujer. La revista World Magazine se hacía eco de esto en un artículo acerca del «Daniel of the Year», Stephen Meyer: «Así como los aparatos de ecografías derrumban las falsedades sobre las que se fundamentan los abortistas, así las revoluciones de la información han llevado a más y más científicos a aceptar la realidad del Diseño Inteligente».

Existen unas magníficas animaciones de máquinas celulares (como en La clave del misterio de la vida y en la película Ninguneados), pero tienden a ser modelos muy estilizados. El impacto de la observación de la realidad misma podría ser tan grande como una imagen del Hubble comparada con un cuadro pintado. ¿Qué harán los materialistas darwinistas cuando las imágenes a tiempo real y en 3-D lleguen a la gran pantalla? Sí, naturalmente, seguirán repitiendo ciegamente que todo ello es producto de mutaciones al azar y de selección natural. Las realidades nunca les han llevado a renunciar a su ideología. Seguirán denigrando y tratando de ignorantes a los no materialistas, en un clásico ejemplo de querer ignorar la realidad que no por odiada deja de ser real —la realidad del Dios Creador y Señor de Su creación. La táctica del pataleo, los intentos de amordazar y de suprimir la difusión de las tesis del diseño inteligente por parte de los estalinistas de cuño moderno, los insultos barriobajeros y las ridículas posturas de superioridad arrogante de trolls que se dedican en los foros a denigrar en lugar de a razonar, no conseguirán cambiar la realidad. Y más tarde o más temprano, desde su misma mortalidad, tendrán que hacer frente a la realidad última. El encuentro ineludible con el Dios Juez justo de todas las actitudes y conductas, y que no por negado es menos real.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Microscopy’s Golden Age Is At Hand 6/12/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

martes, 8 de diciembre de 2009

AIP (112): Genes que reaparecen inesperadamente en el linaje de los vertebrados

Otro test de la filogenia vertebrada en los genes ha producido unos resultados inesperados. Escribiendo en Proceedings of the National Academy of Scientists, cuatro investigadores de Madrid ensayaron la duplicación génica como marcador de evolución de los vertebrados, pero quedaron confundidos ante lo que encontraron (el énfasis, como siempre, está añadido):

La duplicación génica ha sido un mecanismo fundamental para incrementar la complejidad del genoma y la variación durante la evolución. La historia evolutiva de los genes duplicados ha sido poco estudiada en el linaje de los vertebrados. Aquí intentamos estudiar esta historia analizando la expresión de dos miembros de la familia de los caracoles, [los genes], Snail y Slug, en representantes de los principales grupos vertebrados. Encontramos un sorprendente grado de variabilidad en un subconjunto de los sitios de expresión para ambos genes en diferentes especies. Aunque algunos de los cambios pueden explicarse mediante neofuncionalización o subfuncionalización, otros implican cambios recíprocos en la expresión de los dos genes y la reaparición de la expresión en sitios perdidos anteriormente en la evolución. Debido a que estos cambios no se ajustan fácilmente en los modelos actuales, tenemos que invocar mecanismos adicionales actuando sobre elementos potenciadores para distribuir dominios de expresión y funciones de genes duplicados desigualmente durante la evolución.


Un árbol filogenético de la vida que quiere exponer las relaciones entre especies cuyos genomas han sido determinados. Estos árboles son generados por programas de ordenador hechos para crear árboles jerárquicos basados en identidades génicas, que luego se identifican como homologías. De los artículos bajo la etiqueta de árboles filogenéticos se podrá observar la falta de una base rigurosa para dichos artificios. Haga clic sobre la imagen para su versión ampliada.
Imagen: Ivica Letunic


Su sorpresa es palpable al evaluar sus mediciones e intentar explicar resultados inesperados (énfasis añadido):

  • Hemos extendido estas observaciones a peces cartilaginosos y óseos, a reptiles y a tortugas, y hemos encontrado un grado mucho más elevado de variabilidad del esperado en dominios de expresión para este par de genes.
  • El presente análisis de los genes duplicados Snail/Slug durante la evolución de los vertebrados revela un grado mucho más elevado de plasticidad y complejidad que el esperado y destaca el riesgo de usar la expresión o la función como caracteres filogenéticos al estudiar la evolución de las familias génicas.

En los datos que ellos dan, la expresión de ciertos genes se pierde sólo para volver a aparecer de nuevo posteriormente en otros linajes. Se preguntan desconcertados cómo una función puede desaparecer y reaparecer (énfasis añadido):

En este caso, tendríamos que invocar acontecimientos sumamente improbables como la inversión de mutaciones degenerativas o la creación de novo de elementos reguladores específicos de tejidos para explicar la reaparición de estos dominios de expresión después de su pérdida en etapas anteriores de la evolución. Aunque dichos acontecimientos pueden darse a lo largo de breves escalas de tiempo, tiene una probabilidad tan baja en nuestra situación que se podría describir como una inversión evolutiva, en el sentido prohibido por la Ley de Dollo sobre la irreversibilidad de cambios evolutivos. Una posibilidad que no podemos excluir formalmente es que los antecesores de todas las especies analizadas retuvieron la expresión de ambos genes en pnc y brote de la cola, y que la pérdida del potenciador independiente por mutación ocurrió en cada linaje. En este caso, la distribución de los patrones de expresión que observamos no reflejarían uns descendencia común, sino variación al azar. Una vez más, este es un escenario extremadamente improbable, en el que en todos los antecesores ambos genes duplicados habrían sido necesariamente expresados en todos los sitios de manera simultánea.

Para concluir, exploran si hay factores epigenéticos que puedan explicar los datos, y sugieren la posibilidad de que «unos insólitos sucesos no parsimoniosos se pueden observar más de una vez en la evolución de un sistema regulador génico individual».

Este artículo está repleto de fotografías de embriones comparados que recuerdan los dibujos de Haeckel, con la diferencia de que estos son originales y no fraudulentos —y que en absoluto presentan las estrechas semejanzas de los de Haeckel. ¿Cuántas veces hemos visto a los darwinistas tratando de hacer entrar con calzador los datos dentro de un marco de fe evolutiva, cuando no ajustan? Dan un sesgo optimista a su conclusión de que sus datos «no entran en conflicto» con el actual modelo, «sino que extienden el margen de mecanismos que puede actuar sobre elementos potenciadores durante la evolución para distribuir dominios de expresión y funciones de genes duplicados desigualmente». Adiós a la Navaja de Occam. No esperemos que un árbol evolutivo claro salga de la información genética, pero siempre hay alguna manera de ajustarlo si se aplica una abundante imaginación y creatividad.

Este artículo nos recuerda el juego donde los muchachos golpean una clavija con un martillo, con lo que salta hacia arriba una clavija en otro lugar. Cuando golpea ésta, salta otra, y así en una serie infinita. Un muchacho listo se dará cuenta de lo que está sucediendo, y cambiará de supuestos. Un muchacho atado a una rutina mental pensará: «Ya lo solucionaré otro día; quizá sirva un martillo más pesado».


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Reappearing Genes in Vertebrate Lineage Unexpected 16/12/2006
Redacción: David Coppedge © 2006 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Darwin se equivocó en sus observaciones geológicas

2 diciembre 2009 — Geólogos de campo han reexplorado un lugar que visitó Darwin durante su travesía en el Beagle, y han constatado que interpretó incorrectamente lo que vio. Un enorme campo de bloques erráticos en Tierra del Fuego que se conocen como «los Bloques de Darwin», fueron depositados por un proceso completamente diferente al que él había pensado. Este equipo de geólogos han publicado sus conclusiones en el número de diciembre de GSA Today,1 publicación de la Sociedad Geológica de América, señalando que «el pensamiento de Darwin estaba profundamente influido por la obsesión de Lyell con movimientos a gran escala lentos y verticales de la corteza, especialmente como su manifestaba en su teoría de la sumersión y de transporte sobre placas de hielo para explicar el drift». A su vez, Lyell se consideró vindicado: «Lyell celebró estas observaciones porque respaldaban su idea del actualismo —la idea de que pequeños cambios continuados, como se observaban en el campo, podían explicar cambios espectaculares de la superficie de la tierra a lo largo del tiempo geológico». Sin embargo, en este caso un fenómeno más rápido ofrece una mejor explicación de las observaciones.

Ejemplo de bloque errático, la Roca Yeager, condado Douglas, Estado de Washington, EE. UU. (el Graffiti es una señal de diseño inteligente)
Imagen: Williamborg

Las observaciones lo son de grandes bloques graníticos, de hasta 16 metros de diámetro, esparcidos por toda la costa oriental de Tierra del Fuego. Esta es su historia según Darwin: al ir ascendiendo lentamente el terreno durante millones de años, icebergs que transportaban bloques desde lugares lejanos encallaron en aguas poco profundas. Cuando se fundieron, los bloques quedaron atrás. La nueva historia es muy diferente: avalanchas en las alturas de los Andes descargaron los bloques sobre glaciares, que los desplazaron a muchas millas hacia la costa. Cuando se fundieron los glaciares, los bloques quedaron fijados. Observemos las diferencias. Darwin presentaba las rocas debajo del agua (subacuáticas) e incorporadas en hielo; la nueva narración nos las presenta encima del hielo y expuestas al aire (subaéreas). Las avalanchas suceden repentinamente, pero Darwin contemplaba el terreno subiendo y descendiendo de manera lenta y gradual. Las rocas transportadas sobre icebergs llegarían desde alguna distancia desconocida, pero ahora el origen de estos bloques puede trazarse a los Andes, lejos, «a distancia de cualquier región que sepa que estuviera bajo glaciación» para su modo de pensar. En la actualidad, los geólogos aprecian el potencial de gigantescas avalanchas y de la glaciación a larga distancia. Basándose en métodos de datación de núclidos cosmogénicos, los autores estimaban que los depósitos de bloques tenían una antigüedad de entre 22 a 74 mil años —no millones de años. Incluso así, ellos se encontraban con sus propios problemas: «Nuestras dataciones de la Bahía de San Sebastián revelan unas dataciones anómalamente recientes (74,4 a 38,1 mil años) para morrenas previamente interpretadas como de alrededor de 1 millón de años, lo que exige una reestructuración significativa».

Al decir que Darwin se equivocó, desde luego que el equipo no quería con ello faltar al respeto al viejo naturalista. Para ser justos, Darwin carecía de los detallados mapas de los Andes que se elaboraron por primera vez en 1932 y que se mejoraron sustancialmente 60 años después y hasta ahora. La teoría glacial era cosa nueva en tiempos de Darwin. No había manera de estimar las fechas de las rocas y de los depósitos. Los autores acababan con un cumplido para Darwin por sus buenas intenciones:: «”Los Bloques de Darwin” no fueron transportados por balsas flotantes de hielo, sino que son el detritus de avalanchas andinas transportado por glaciares; sin embargo, sus comunicaciones acerca de los mismos nos llevaron a reexaminar dichos depósitos, de este modo reforzando su intento de explicar los paisajes dentro de las restricciones de los datos físicos». En otro lugar encuentran espacio para alabar a Darwin a pesar de su error:

Aquí informamos de otro ejemplo de la predilección de Darwin por interpretar las anomalías del paisaje mediante un razonamiento inductivo. Ciento setenta años más tarde compartimos su fascinación con los gigantescos bloques graníticos en la costa atlántica de Tierra del Fuego. Bajo la influencia de Lyell, Darwin invocó la hipótesis de sumersión y transporte mediante balsas de hielo para explicarlos, lo que quedó respaldado adicionalmente por comunicaciones acerca de icebergs avistados que transportaban bloques. Su hipótesos de las balsas de hielo flotantes queda ahora desplazada por la que involucra un transporte supraglacial de restos de avalanchas rocosas desde una costa de Tierra del Fuego a la otra, donde quedaron abandonados sobre una llanura costera de till. Sin embargo, la solicitud de Darwin de aplazar la partida de la nave HMS Beagle a fin de documentar los insólitos peñascos ha llevado a una mejor comprensión de la glaciodinámica de la Cordillera Darwin y debería alentar a los geólogos a explorar objetos inesperados que caen más allá de las tareas programadas a realizar.

Algunos lectores modernos podrán quedar sorprendidos al saber que Darwin fue primero geólogo, se consideraba geólogo y se concentró en la geología durante la travesía del Beagle, y se presentó como geólogo durante muchos años posteriormente. «Influido por Adam Sedgwick y por la obra de Charles Lyell Principles of Geology (v. 1, 1830), Charles Darwin quedó establecido como geólogo como resultado de su travesía en HMS Beagle,» dicen los autores. Durante sus años de actividad publicó 20 artículos geológicos. Por otra parte, fue galardonado con la Medalla Wollaston, el más alto honor de la Sociedad Geológica de Londres, en 1859 —el mismo año en que se publicó El Origen de las Especies. Los autores observaron que su dedicación a su tarea geológica retrasó la publicación de El Origen durante varios años.

Los autores también observan las influencias sobre el pensamiento geológico de Darwin. En cuatro ocasiones dicen que Darwin estaba «influido por Lyell» —en una declaración llegan a decir que estuvo «profundamente influido por la obsesión de Lyell con movimientos a gran escala lentos y verticales de la corteza ...». Sin embargo, tienen que concluir que «Darwin interpretó incorrectamente» los Bloques de Darwin.

Hay otra interpretación geológica de Darwin que ha quedado desacreditada —esta vez por un geólogo creacionista, el doctor Steve Austin. En su video con ocasión del 200 aniversario del nacimiento de Darwin, y que ha sido visto muchísimas veces en YouTube —en inglés—, Austin describe otro caso donde un proceso cataclísmico produjo un efecto que Darwin (influido por Lyell) pensó que había necesitado de millones de años: la producción del inmenso cañón del río Santa Cruz en Argentina. Esta y otras interpretaciones erróneas de Darwin en el campo de la geología aparecen en el documental en lengua inglesa The Voyage that Shook the World [El viaje que sacudió al mundo] (Recurso de la semana para el 19/09/2009).

Invitamos al lector a descargar una recopilación de artículos en castellano en formato PDF, 150 años de El Origen, que incluye el artículo de Steve Austin sobre la formación del cañón del río argentino Santa Cruz, El primer error de Darwin.


1. Evenson et al, “Enigmatic boulder trains, supraglacial rock avalanches, and the origin of ‘Darwin’s boulders,’ Tierra del Fuego,” GSA Today, 19:12 (December, 2009), pp. 4-10.

De modo que Darwin quedó influido por Lyell y se equivocó, pero estos geólogos fueron influidos por Darwin y están en lo cierto. Se supone que los malos ejemplos pueden inspirar. Observemos que los autores no tienen nada agradable que decir de Lyell ni del actualismo. La única mención en el artículo es acerca de «su idea del actualismo —la idea de que pequeños cambios continuados, como se observaban en el campo, podían explicar cambios espectaculares de la superficie de la tierra a lo largo del tiempo geológico». No hay nada de actualismo en la reinterpretación que ellos hacen. Las avalanchas suceden en cuestión de minutos. Los glaciares pueden transportar rocas a kilómetros de distancia a escala de unos años, siglos o milenios. No se precisa de giros temerarios contra el banco del tiempo (véase Lord Kelvin — una defensa) para explicarlos. Antes de esperar que aceptemos por las buenas sus fechas para las rocas. sería de esperar que ellos expliquen sus propias anomalías.

La Sociedad Geológica Americana nunca habría publicado este artículo si hubiera dejado a Darwin en entredicho. De modo que los autores dicen que Darwin puede haber errado en sus observaciones, que estaba bajo malas influencias, pero que sus intenciones fueron de pura inspiración. Esta intención era «explicar los paisajes dentro de las restricciones de los datos físicos». Aquí se está haciendo una insinuación nada limpia. Naturalmente, en la actualidad a Darwin se le conoce principalmente por su teoría de evolución biológica. La Sociedad Geológica de América está frontalmente opuesta tanto al creacionismo como a la mera idea de un diseño inteligente de la vida. Promueve campañas para impedir que se oiga a los críticos de Darwin (17/10/2005). Lo que se insinúa es que sólo los seguidores de Darwin intentan explicar los paisajes dentro de las restricciones de los datos físicos. Por implicación, los no darwinistas han de estar invocando milagros a diestra y a siniestra. Pero cualquiera que crea este infundio no conoce ni la historia de la ciencia ni su actualidad. Nicolas Steno, el padre de la estratigrafía, era creacionista. Muchos de los primeros geólogos estaban insertos en el marco histórico bíblico. Incluso mientras Lyell trabajaba subrepticiamente para conseguir divorciar la geología del cristianismo (18/07/2009), la mayoría de los científicos en los tiempos de Darwin mantenían una profunda reverencia por la Biblia (como el mismo Sedgwick) y se sentían sacudidos por el programa de los nuevos secularistas. Por ejemplo, Sedgwick escribió una mordaz reseña de El Origen, en la le reprochó que abandonara aquello mismo por lo que estos modernos geólogos lo alaban falsamente: el razonamiento inductivo (véase comentario para 17/01/2009). Además, cualquiera que piense que los críticos de Darwin explican los fenómenos naturales sin considerar las restricciones de los datos físicos no se ha mantenido al día con las revistas técnicas creacionistas. Instituciones como Creation Research Society e Institute for Creation Research han estado publicando artículos sobre geología durante décadas. Invitamos a los lectores a examinar la literatura y a contar los milagros que encuentren en sus análisis geológicos (cp. este artículo de ICR). Los artículos científicos creacionistas, mayormente de doctores geólogos con una extensa experiencia de campo, buscan desde luego explicar paisajes dentro de las restricciones de los datos físicos —sólo que sin filtrarlos a través del tamiz del actualismo de Lyell —y a menudo realizan trabajos superiores sin las anteojeras intelectuales de la imposición de procesos lentos y graduales (cp. el terrible historial de la Sociedad Geológica de América en su intento de explicar el Gran Cañón, 11/30/2007, y en castellano El Gran Cañón fue tallado rápidamente). Los artículos creacionistas que describen un diluvio universal lo hacen desde luego dentro de las restricciones de los procesos geológicos involucrados. La revista del CMI, Journal of Creation, también ha estado publicando artículos sobre geología durante 25 años. Answers in Genesis también inició recientemente una revista técnica. Si no fuera por el control férreo que el establishment darwinista aplica a los ámbitos académicos que ha usurpado y a su policía del pensamiento, estas publicaciones podrían estar entablando unos cordiales debates entre geólogos. Lyell estaba en un error. Darwin cayó en un error. Nadie queda libre del sesgo de su perspectiva del mundo. Es hora de abrir la discusión en lugar de impedirla mediante tácticas neoestalinistas en el ámbito académico.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Darwin Was Wrong About Geology 02/12/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

¿Qué es lo natural para los humanos?

1 diciembre 2009 — ¿Deberían los humanos hacer lo que viene de natural? ¿Qué es lo natural? ¿Y qué queremos decir por natural?

«Los niños nacen con una tendencia innata a ayudar» — el altruismo plantea un problema al concepto de un origen evolutivo materialista de la humanidad; y mayor aún el origen de valores como bondad, verdad, justicia, innatos en la naturaleza humana, que los reconoce a pesar de no alcanzar a vivirlos en su verdadera dimensión.


Nicholas Wade decía en el diario New York Times: «Puede que nazcamos con un impulso a ayudar». Y comenzaba con la misma pregunta: «¿Cuál es la esencia de la naturaleza humana?» Luego consideraba datos de que los pequeñitos tienen una tendencia innata a ayudar. ¿Quién observa esto? Los biólogos. Después de descartar los puntos de vista de los teólogos, de Thomas Hobbes y de los padres, anunciaba: «Pero los biólogos están comenzando a formarse una perspectiva generalmente más risueña de la humanidad. Sus conclusiones se derivan en parte de pruebas realizadas con niños muy pequeños, y en parte de la comparación de los niños humanos con los de chimpancés, con la esperanza de que las diferencias harán observar aquello que es distintivamente humano». Sabemos que está refiriéndose a un linaje simio, porque la nota de la ilustración dice: «Las raíces evolutivas del altruismo son complejas», y porque los experimentos comparaban a los niños pequeños con los chimpancés. También citaba a Hilard Kaplan (U. de Nuevo México) que daba una opinión de la evolución centrada en la selección de parentesco («kin selection»): «Los humanos modernos han vivido la mayor parte de su existencia como cazadores y recolectores, de modo que se supone que gran parte de la naturaleza humana ha sido conformada para la supervivencia bajo tales condiciones». Un punto de vista más radical se expresa en la opinión del primatólogo Frans de Waal. Él cree que «nuestra confianza deberíamos ponerla en nuestra naturaleza biológica, no en nuestras instituciones políticas». Haz lo que viene de natural. Otros autores a los que se cita dicen: «Evidentemente, los humanos evolucionaron la capacidad de detectar desigualdades, de controlar sus deseos inmediatos, de prever la virtud de seguir la norma y de obtener las compensaciones personales y emocionales que se dan al ver como se castiga a otro». Pero, ¿evolucionaron también la capacidad de urdir historias acerca de a qué evolucionamos? Al final, Wade decide decirnos qué cree él que somos por naturaleza: «Somos egoístas por naturaleza, pero también seguimos reglas que nos exigen que seamos buenos con los demás».

En PhysOrg se abordaba una cuestión similar: «La empatía distingue a los humanos modernos de sus antecesores primates». Esta es la opinión de Sarah Hrdy, una firme evolucionista. «La línea que conduce al género Homo divergió hace quizá 7 millones de años de otros simios, y esto ayuda a explicar porqué el 99 por ciento del ADN coincide», decía, repitiendo un falso lugar común (véase El 1% de diferencia entre chimpancés y humanos: Una mentira útil). Después de recalcar nuestro parecido con los simios, Hrdy observaba «el factor decisivo» que describe la naturaleza humana comparada con la del chimpancé: la empatía. «Comprender lo que otro pueda estar pesando o simplemente el interés en atribuir un estado mental a otro es algo que los humanos hacen de natural, ya desde una edad temprana». En otras palabras: «nuestra aptitud para imaginar las emociones de otros individuos es un poderoso indicador de nuestra humanidad». Esto, especulaba ella, hubiera procedido del cuidado compartido de los pequeños. El artículo acababa con un juego de palabras: «De modo que la guardería fue la cuna de nuestra humanidad». Hrdy no explica por qué esto no surgió en todos los otros grupos de primates si se trata de algo tan beneficioso —ni tampoco si fue causado por una mutación génica y por selección natural.

Puede que seamos bondadosos por naturaleza, pero el autodominio se nos tiene que inculcar. PhysOrg informaba de los puntos de vista de un equipo de psicólogos en la Universidad de Pennsylvania. «Los psicólogos sugieren que los padres deberían esperar a enseñar autodominio a los párvulos», anunciaba el artículo. Sugerían que podría ser dañino para el cerebro en desarrollo de un párvulo pír demasiado pronto el paterno «No». Los párvulos están en proceso de dominar todo tipo de convenciones sociales que, sencillamente, deben ser aprendidas. Son las reglas del mundo. En este sentido, el intento de apresurar el desarrollo del cerebro puede que no sea sólo difícil sino imprudente», decía el artículo. Naturalmente, aquí se suscitan cuestiones acerca de impedir que la mano toque el horno caliente, o prevenir que el niño salga corriendo a la calle.


Zoológico de Varsovia, Polonia. Durante la semana pasada, esta jaula para chimpancés ha estado ocupada por dos voluntarios humanos disfrazados según la concepción popularizada de «hombre de las cavernas», en un esfuerzo de propaganda evolucionista que rebaja al hombre al nivel de mero animal.
Fotografía tomada en 2006 por Andrzej Barabasz


Las palabras de la versión jocosa de la canción de cumpleaños pueden evocar dolorosas memorias: Cumpeaños feliz, en el zoo tu país. A un mono te pareces, y así de mal hiedes. Ahora consideremos este artículo en KOMO News. Un zoológico en Varsovia ha puesto a seres humanos en exhibición como hombres de las cavernas en una jaula anteriormente usada para guardar monos. Puede que esto no sea tan objetable como el acto racista de guardar a Ota Benga en un zoológico (véase CMI), porque estos «hombres de las cavernas» son voluntarios, pero sí que suscita cuestiones acerca de la naturaleza humana. Se supone que los directores del zoológico están haciendo una declaración acerca de la relación de parentesco de los humanos con otros primates. En tal caso, ¿hasta dónde debería ir la exhibición para que sea realista? Otros primates no llevan ropa. Y realizan sus actividad sexuales y de excreción en público. Se trata de funciones naturales, ¿no? Los hombres de las cavernas que aparecen en la foto ponen apariencia de hostilidad. Parecen nada naturalmente enfurecidos al verse retenidos detrás de las rejas. Quizá lo natural para ellos sea tener libertad y justicia para todos. En otras fotos aparecen hablando con el público y divirtiendo a los pequeños que los observan asombrados. ¿Deberían orar, tocar música y hablar con los visitantes? ¿Deberían dedicarse a discusiones sobre filosofía y ciencia, o estas serían cosas innaturales —quizá incluso «sobre»-naturales? ¿Qué lado de la jaula es el lado natural?

Ante la realidad de que el ser humano tiene dos componentes habrá dificultades para comprender, desde la filosofía, la teología y la ciencia, cómo ambos se conjuntan. Los seres humanos tienen una componente animal y una componente espiritual. Y los teólogos se esfuerzan en tratar de integrar nuestra comprensión de las naturalezas divina y humana en Jesucristo.

Los materialistas creen que pueden resolverlo borrando la naturaleza espiritual y rebajando los humanos a lo puramente «natural». Pero esto no es ninguna solución. Suscita más problemas que los que pretende resolver. Para empezar, «natural» es una palabra muy escurridiza. Tiene múltiples significados dependiendo de su contexto. Generalmente, desde el materialismo se quiere explicar todo dentro del ámbito de la «ley natural» (sea lo que sea que quieran decir con ello; es un problema mucho más profundo de lo que se comúnmente se piensa) a fin de dar una explicación «natural» en lugar de una explicación sobrenatural. De modo que acaban explicando toda nuestra conducta en términos de influencias deterministas y de predisposiciones genéticas procedentes de alguna mítica «prehistoria» (donde esta palabra es en realidad un oxímoron recogido en un único vocablo).

La distinción entre lo natural y lo sobrenatural no puede mantenerse bajo un examen detenido. ¿Están diciendo ellos que el razonamiento científico se encuentra también dentro del ámbito de la ley natural? Entonces, ¿en base a qué deberíamos confiar en tal razonamiento? Generalmente, cometen la Falacia de Yoda, de salir de su propia piel y de contemplar condescendientemente a los humanos desde un plano exaltado que tiene acceso a la verdad, a la justicia y a la honradez. Si estas cosas fueron propiedades emergentes de las moléculas, no habría forma de poderlas validar de forma independiente.

En un debate celebrado el pasado 30 de noviembre, se preguntó acerca de esto al escéptico Michael Shermer y se encogió de hombros. Apeló al pragmatismo: usamos la razón porque funciona. Este es un ejemplo fundamental de la petición de principio (véase Falacias lógicas a evitar, puntos 13 y 14. La pregunta aquí es: ¿Cómo sabe él que funcion? Si toda su métrica se reduce a propiedades emergentes de las moléculas, está de vuelta al mismo callejón sin salida. Desde luego, sus oyentes no tienen nada en que basarse para confiar en las apelaciones que él hace a la razón. La epistemología tiene que surgir dentro mismo de la caja materialista. ¿Y a que norma digna de confianza, inmutable, veraz, puede hacer referencia su razonamiento? Su respuesta se limita a declarar su fe en la validez de la razón pero plagiando a la vez las presuposiciones trascendentales del teísmo bíblico.

El resultado final del razonamiento evolucionista, por inconsecuente que sea, es poner al hombre en el zoológico. Puede que sea divertido por un poco de tiempo, pero más tarde o más temprano, si las personas actúan como animales, la sociedad se reducirá a una guerra Hobbesiana de todos contra todos, hasta que alguien lance el grito: «¡Esto no está bien ...!» Y aquí se acaba el juego materialista.

Un Creador personal santo es la única fuente de normas por las que nuestras acciones pueden ser valoradas de manera coherente y consecuente. Puede que no vayamos a resolver todos los enigmas, pero podemos tener la expectativa de una solución más allá de nuestra limitada comprensión de la realidad que no cae en el despropósito desde el mismo punto de partida. Por cuanto Dios, por definición, tiene una naturaleza divina, es perfectamente natural comenzar a partir de Él.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - What’s Natural for Humans? 01/12/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Viendo el sonido y oyendo la luz

28 noviembre 2009 — La sinestesia, el síndrome en el que los sentidos de los pacientes se confunden, puede que no sea una cosa tan insólita. Investigaciones en la Universidad de la Columbia Británica «dan un vuelco al punto de vista tradicional acerca de cómo percibimos el mundo». Experimentos realizados demuestran que nuestros cerebros perciben el mundo sintetizando entradas múltiples. Los últimos datos aportados es que podemos «oír» a través de nuestra piel.

Según recientes investigaciones, las sensaciones táctiles pueden afectar a la percepción del sonido.
Imagen: David Benbennick


BBC News y Live Science informaban acerca de experimentos realizados por Bryan Gick en la Universidad de Columbia Británica que demuestran que personas con los ojos vendados perciben las palabras de manera diferente cuando se les lanzan ráfagas de aire sobre la piel. Por ejemplo, las sílabas «ba» y «da», sonidos no aspirados, se oían como «pa» y «ta», sus equivalentes aspiradas, cuando se presentaban junto con una ráfaga de aire sobre la piel en el dorso de la mano o en la parte posterior del cuello. Dice que esto es muy diferente de las tradicionales interpretaciones de los órganos de los sentidos como canales independientes de percepción. Según Gick, los humanos son «máquinas perceptoras integradas en su totalidad». El resultado, cree, podría llevar a prótesis auditivas y visuales más eficaces para sordos y ciegos.

Nuestros cuerpos son entidades integrales maravillosamente diseñadas. La evolución no puede «hacer retoques» en una cosa sin afectar otras. Aplicando un proverbio de John Muir a la anatomía: cuanto más tratamos de identificar una función, tanto más vemos que está interrelacionada con todo lo demás en el cuerpo.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Seeing Sound and Hearing Light 28/11/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org

Aumenta la distancia entre la investigación sobre el origen de la vida y la vida más simple

27 Nov 2009 — Los materialistas están celebrando la realización de unos experimentos que supuestamente demostraron que se pueden formar cadenas de ARN en agua —cuando hay nucleótidos con los que poder empezar (véase Science Daily). Las sugestivas etapas para cubrir la distancia entre la no-vida y la vida deberían atemperarse con otros descubrimientos que muestran que la vida es cualquier cosa menos algo simple.


Genoma de una especie de micoplasma, el Mycoplasma genitalium
Imagen: Departamento de Energía de los EE. UU.


New Scientist informaba hoy que «Una “sencilla” bacteria exhibe una sorprendente complejidad». Una especie de Micoplasma, un parásito forzoso, debería representar una versión rebajada de vida que puede considerarse como una célula viva mínima. Investigadores en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular han descubierto una «misteriosa flexibilidad y sofisticación, que le permite reaccionar rápidamente a cambios en su dieta y en su medio ambiente», incluso con sólo 689 genes (en comparación con 4000 en la mayoría de las demás bacterias). Peter Bork decía: «Ha habido muchas sorpresas. Aunque es un genoma sumamente diminuto, es mucho más complicado de lo que creíamos». Entre los trucos que realiza esta célula está la capacidad de emplear hebras de ADN en contrasentido como interruptores moleculares, la capacidad de emplear operones en secuencia mejor que simultáneamente, y la capacidad de los componentes celulares de actuar en tareas múltiples.

Otro informe en Science Daily describía la danza estrictamente coreografiada de los cromosomas durante la meiosis. Científicos en la Universidad de California en Berkeley encontraron que «el citoesqueleto parece impulsar la danza de los cromosomas alrededor de la membrana nuclear en busca de sus parejas, y ayudan a asegurar que tienen la pareja correcta antes de que prosiga la meiosis». El citoesqueleto hace esto mediante equipos de motores moleculares llamados dineínas. «Nuestra investigación nos da conocimiento acerca de los mecanismos fundamentales de la organización del genoma, acerca de cómo las células ejecutan procesos de formas precisas, realizan el seguimiento de sus propios errores y los corrigen o eliminan.»

Una célula es tan inteligente que incluso puede emplear errores a propósito. Science Daily informaba que algunas células causan sus propias mutaciones para protegerse. Al elaborar proteínas con errores (con un aminoácido incorrecto insertado aquí o allí), emplean una «estrategia no génica que se usa en células para crear un guardaespaldas para proteínas». Como resultado, «de esta manera las células pueden siempre asegurar que un subconjunto de estas proteínas es algo menos sensible a los ataques suplementarios» causados por virus invasores, por agresores químicos o por otras bacterias. Esto «parece caótico y no tiene mucho sentido según el libro de texto», pero el resultado neto es que el organismo adquiere protección frente a especies reactivas al oxígeno cuando está bajo estrés por medio de «errores regulados». El organismo debe tener medios para recuperarse de estos errores cuando cesa el estrés, o la población se extinguiría debido a las mutaciones.

Cosa interesante, los ingenieros de sistemas humanos podrían emplear una estrategia similar para rechazar virus informáticos. New Scientist informaba de que una compañía en el Reino Unido ha solicitado una patente para una estrategia para insertar «código tonto» en encabezamientos de ficheros para derrotar instantáneamente cualquier virus informático. «Una característica clave de este plan es que no se necesita ningún conocimiento del virus mismo, de modo que puede hacer frente a nuevos virus no reconocidos de “día cero” así como a otros más antiguos», según dice la compañía. Queda por ver si los programadores humanos tendrán tanto éxito en las estrategias de defensa como lo son las células.

Si las células están tan bien diseñadas que pueden incluso regular los errores para mantener su integridad genética, ¿cómo pudo la vida evolucionar al azar? Esto presenta un problema insoluble para el neodarwinismo. E incluso si la vida más mínima es tan compleja que sorprende a los científicos materialistas, ¿cómo pueden mantener ninguna esperanza los investigadores de un supuesto origen materialista de la vida? Sus simples experimentos son como los pasos inciertos de un bebé en una playa que se encuentra con todo un océano que cruzar, y sin motivo alguno para que el bebé emprenda tal travesía.

Detalles, detalles detalles. Los detalles son la manera segura de desmontar un mito moderno.


Fuente: Creation·Evolution Headlines - Gap Between Origin-of-Life Research and Simplest Life Grows 27/11/2009
Redacción: David Coppedge © 2009 Creation Safaris - www.creationsafaris.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2009 - www.sedin.org