lunes, 14 de noviembre de 2011

Psicofraude — y el origen y la naturaleza de la integridad

5 noviembre 2011 — Un célebre psicólogo social en los Países Bajos ha quedado a descubierto: ha estado cometiendo «fraude a gran escala», inventando datos en docenas de artículos científicos durante casi una década. La denuncia no sólo ha destruido su reputación. Este fraude causará «enormes daños», decía Susan Fiske, una psicólogo social en la Universidad de Princeton, porque «Sus trabajos eran fundamentales para nosotros  — o lo eran».

Universidad de Tilburg, donde Diederik Stapel fundó el Instituto de Investigación de Economía Conductista de Tilburg. Imagen cortesía de Ron Maijen

Diederik Stapel comunicó experimentos que nunca realizó, manipuló datos e incluso los inventó, según Gretchen Vogel en Science esta semana (4 de noviembre de 2011: Vol. 334 no. 6056 p. 579, DOI: 10.1126/science.334.6056.579). La reacción en cadena resultante de este fraude contamina las tesis doctorales de 14 estudiantes que él supervisó. Algunos de sus estudiantes recibieron datos para analizar pero nunca realizaron ningún experimento. Irónicamente, «Los estudios de Stapel englobaron una amplia gama de temas llamativos, incluyendo cómo una posición de poder influye sobre el pensamiento moral». Tras haber dado tan mal ejemplo a este respecto, él admitía «“he fracasado como científico”, y está avergonzado de sus acciones».

¿Cómo es posible que un fraude de esta magnitud quedase tanto tiempo sin detectar? Ewen Calloway, escribiendo para Nature, decía: «Cuando sus colegas calificaron la obra del psicólogo holandés Diederik Stapel de demasiado buena para ser cierta, lo dijeron como un cumplido» (Nature 479, 15, 1/5/2011, doi:10.1038/479015a). Quizá querían que fuese cierta. Era un «niño prodigio» en su campo, «extensamente publicado, extensamente citado, con múltiples galardones, trabajaba con montones de personas, y era muy bien considerado en este campo». Medical Xpress añade que Stapel también aparecía en tertulias televisivas como experto el psicología social. Se sabe de alrededor de 30 artículos falsos, y hay más que se sospecha que resultarán asimismo falsos. Stapel se enfrenta a enjuiciamiento por sus fechorías.
New Scientist decía que este es uno de los peores casos de mala conducta científica conocidos. No sólo está avergonzado Stapel; los psicólogos sociales que resultaron engañados se sienten avergonzados. El artículo citaba la reacción de la psicólogo social Laura King (Universidad de Missouri): «Esto es absolutamente horripilante. Estamos hablando de una investigación que tiene una influencia fundamental en el campo de la cognición social».

Hay garbanzos negros en cualquier campo, y parece que Stapel actuó en solitario en su engaño. Pero en psicología social esto resulta ser la crónica de una calamidad anunciada. Según el artículo de New Scientist, esta disciplina es a veces atacada a causa de estudios «sexy» dirigidos a «excitar el interés de los medios». Naturalmente, como si este fuese el ÚNICO campo de la CIENCIA con ESTE problema (véase p. ej., Reacción predecible: Los medios de comunicación y el último «hombre-simio»). Hart Blanton, un experto en esta disciplina en la Universidad de Connecticut, dejaba el pastel al descubierto: «“Nuestro campo da mucho peso al efecto sorpresa”, dice Blanton, que está preocupado por una dinámica que alienta a los investigadores a progresar de “lo contraintuitivo a lo llamativo, a lo provocador, a ‘lo que desafía a la gravedad’”.» Naturalmente, se insiste en que este es el ÚNICO campo de la CIENCIA con un problema ASÍ (véase Diversos científicos denuncian fraudes en investigación, y Traidores a la verdad).

En todo caso, ¿cuál es el criterio para designar algo como «ciencia»? ¿Cómo llegó la psicología social a quedar dentro de sus salones? La palabra ciencia ha llegado a significar bien poco porque intenta significar demasiado. Si se sigue algún vago «método» (no se necesita coherencia) y se sabe cómo adornarlo con algunos símbolos matemáticos, y se publica en algunas llamadas revistas científicas de alguna especie, se puede recibir aceptación en los salones de la ciencia como un «científico» acreditado, junto con sus ungüentos milagrosos de aceite de serpiente. Recordemos que Stapel dijo que había fracasado como científico, no como predicador, maestro o charlatán. Nos gustaría suponer que otros científicos mantienen una actitud escéptica ante sus colegas, pero la realidad es que son multitud los que en este campo quedaron atónitos —incluso horripilados— al ver que también ellos habían sido arrastrados al engaño.

Una importante lección que aprender de este fraude es que la ciencia, sea como sea que se defina, exige moralidad. El artículo de Medical Xpress se refería con ironía acerca de cómo Stapel publicó artículos acerca de «cómo personas en una posición de poder pueden dejar que su brújula moral pierda el norte». Stapel reconocía la existencia de una brújula moral, pero no calibró muy bien la suya. Ejercicio: Describa cómo un científico debería calibrar su brújula moral. Explique si el estándar de calibración puede evolucionar o no.

Referencia adicional:

Lectura recomendada:

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesPsych-Man Fraud Exposed  05/11/2011
Redacción: David Coppedge © 2011 Creation-Evolution Headlines - http://crev.info/
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2011 - www.sedin.org