26 noviembre 2011 — Si la teoría de Darwin fuese verdad, ¿sería de esperar encontrar fósiles que no han cambiado durante mil millones de años? ¿Sería de esperar esta clase de estasis en organismos que vivieron en condiciones muy diferentes de las actuales? ¿Sería de esperar además encontrar un estallido de formas diversas de vida de repente, sin antecesores? Pero en lugar de lamentarse de su mal paso, los evolucionistas alardean de estos fósiles contradictorios como si en realidad confirmasen su tesis.
El fósil del Tegopelte, una criatura marina con cincuenta patas y con treinta centímetros de longitud, otro ejemplo de seres de gran complejidad que aparecen súbitamente en el registro de la vida (para una reconstrucción artística, véase Live Science). Cortesía de FunkMonk
Células en Mongolia, sin cambios durante mil millones de años: PhysOrg comunicaba el descubrimiento de células planctónicas fosilizadas llamadas tintinnidos que parecen virtualmente idénticos a los actualmente vivientes, pero de las que se pretende que tienen una antigüedad de hasta 715 millones de años. Observemos el contraste entre los datos empíricos y el lenguaje lleno de «quizás» acerca de evolución en este extracto:
Ahora, geólogos en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y en la Universidad de Harvard han sacado a luz unos raros microfósiles con forma de frasco que se remontan tan atrás como 635 a 715 millones de años, lo que representa a los ciliados más antiguos conocidos en el registro fósil. Los restos son más de cien millones de años más antiguos que cualesquiera fósiles ciliados previamente identificados, y los investigadores dicen que el descubrimiento sugiere que la vida primitiva en la Tierra puede haber sido más compleja de lo que se creía. Más aun, dicen que estos microbios prehistóricos pueden haber ayudado a lanzar la vida multicelular, y la evolución de los primeros animales.
«Estos enormes cambios en biología y química durante este tiempo llevaron a la evolución de los animales», dice Tanja Bosak, la Profesora Auxiliar en Desarrollo de los Caracteres Cecil e Ida Green en el Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias del Instituto de Tecnología de Massachusetts. «No sabemos con qué velocidad tuvieron lugar estos cambios, y ahora estamos encontrando pruebas de un aumento de complejidad».
Los cilios son unos orgánulos muy complejos de las células —tan complejos que el bioquímico Michael Behe los designó como «irreduciblemente complejos» en sus libros La Caja Negra de Darwin y The Edge of Evolution [El Límite de la Evolución]. Sin embargo, los evolucionistas encuentran fósiles plenamente formados, plenamente funcionales, en las rocas fosilíferas más antiguas. Wynne Parry en Live Science añadía que «los científicos creen que estos organismos estuvieron presentes por mucho más tiempo … Algunos creen que estos tipos de seres unicelulares han existido por mucho más que mil millones de años», según uno de los geólogos de Harvard.
Amebas de Namibia sin cambios bajo la Tierra Bola de Nieve: El mismo artículo en Live Science mencionaba fósiles de amebas y de foraminíferos a los que se asigna una edad de 715 millones de años y que tuvieron que soportar el período de «Tierra Bola de Nieve» cuando la Tierra quedó cubierta de hielo (para que luego hablemos de cambio climático). Durante este tiempo y antes de la mítica «Gran Oxidación», las condiciones en la Tierra debieron ser extremadamente diferentes, pero estas células se parecen a las que se encuentran en nuestros mares cálidos. Y no se trataba de unas amebas rudimentarias, primitivas: «Han descubierto amebas que parecían estar desarrollando la misma clase de caparazones». Aparentemente, los geólogos creen que un poco de calentamiento y de oxígeno consigue realizar maravillas: «El descubrimiento de estos organismos revela un posible mecanismo por el que los niveles de oxígeno en la atmósfera aumentaron, permitiendo que la vida se hiciera más compleja», decía un miembro del equipo.
Bajo la nieve, fuegos artificiales: Comentando acerca de estos descubrimientos de fósiles, Charles Choi hacía en Live Science la pasmosa afirmación de que durante la «Tierra Bola de Nieve» la evolución estaba en marcha encendiendo la mecha para la Explosión Cámbrica. Su titular reza: «La diversidad de la vida creció como una bola de nieve cuando la tierra antigua estaba congelada», por increíble que parezca. Sí, «Los antiguos animales pueden haber comenzado su marcha hacia la explosiva diversidad en la época en que la Tierra era una gigantesca bola de nieve, según sugiere la nueva investigación». Y procede a plantear el problema para el lector:
Hace alrededor de 540 millones de años comenzó una sorprendente expansión en la diversidad de las formas de vida, en época temprana del período Cámbrico. Durante este estallido aparentemente repentino, conocido como la Explosión Cámbrica, todos los principales grupos de animales parecieron materializarse rápidamente. Los científicos han debatido las causas de esta gran radiación de vida durante siglos.
Ahora los investigadores tienen nuevas pruebas de que los principales grupos de animales podrían realmente haber existido muchas decenas de millones de años antes de este aparente frenesí de diversidad. Esta temprana actividad ayudó a encender la mecha para la posterior Explosión Cámbrica.
Con el conflicto bien planteado, el cuentista Choi va sacando conejos de la chistera: «Los primitivos organismos desarrollaron los programas genéticos para sus planes corporales», decía, sin explicar cómo un proceso ciego, sin ninguna dirección ni ningún propósito «desarrolla» nada, y mucho menos «programas genéticos» para cosas tan complicadas como unos cuarenta diferentes tipos de planes corporales con simetrías, con tractos gastrointestinales, órganos, ojos y extremidades, como la maravilla de 50 patas y 30 centímetros de longitud que describe Stephanie Pappas en Live Science. De hecho, se nos dice en Science Daily: «Descubierto un depredador de hace quinientos millones de años: Un ser de muchas patas dominaba los mares». Noticia de última hora: los microbios no tienen patas (los cilios no cuentan).
¿Qué estaban desarrollando los microbios? «Cajas de herramientas para el desarrollo», según Douglas Erwin del Smithsoniano. Maestros del desastre, los evolucionistas transforman una Tierra Bola de Nieve en una verdadera fábrica de robots: «Investigadores han sugerido que la ultracongelación pudo haber espoleado la evolución de los animales bombeando una oleada de nutrientes a los océanos».
Los únicos datos a que se hace referencia son estudios moleculares que, suponiendo la evolución como cierta, hacen retroceder la evolución de estos complejos microbios más atrás en el tiempo de lo que se creía. Cuando se acepta este supuesto, igual podrían usar «pudiera haber sido» para apoyar la narración:
El estallido de diversidad que se ve más adelante en el Cámbrico pudiera haber sido debido a cómo evolucionaron las características de los animales e interaccionaron entre sí mientras la Tierra era un orbe congelado. Esta interacción espoleó el desarrollo de más características, y con ello una mayor diversidad. Por ejemplo, el advenimiento de los predadores multicelulares pudiera haber desencadenado la carrera armamentística entre cazadores y presas, y las esponjas y los gusanos excavadores de aquel tiempo pudieron haber alterado el paisaje de maneras que ayudarían a otra vida a florecer, así como lo hacen ahora revolviendo la tierra.
Erwin añadía luego una pequeña falacia de la personificación a su historia para suavizar la entrada en la milagrosa Explosión Cámbrica: «La explicación para lo que sucedió en el Cámbrico reside en cómo los organismos modificaron su medio ambiente», dice. No queda muy claro que a los microbios les preocupe en absoluto modificar su ambiente. La narrativa de Erwin aparece elaborada en Science (25 noviembre 2011: Vol. 334 no. 6059 pp. 1091-1097, doi: 10.1126/science.1206375), donde los autores explican que la Sra. Tierra Bola de Nieve les dio entonces permiso para crecer y multiplicarse: «Razonamos que esta diversificación involucró nuevas formas de regulación del desarrollo, así como innovaciones en redes de interacciones ecológicas dentro del contexto de circunstancias medioambientales permisivas».
Si el taller del Sr. Darwin puede sobrevivir a una tierra congelada y entregar un mundo de juguetes biológicos en lo más crudo del invierno a unos medios prometedores, entonces el resto del calendario ha de ser cosa de coser y cantar. Y, según nos dicen, así fue. Evolución corriente abajo, siguen surgiendo los prodigios, emergiendo rápidamente y totalmente formados, desde el azar más impersonal.
- Acerca de la criatura de treinta centímetros con cincuenta patas que se menciona más arriba, Science Daily añade: «Estos estilos de vida habrían sido importantes para conformar primitivas comunidades marinas y la evolución durante la Explosión Cámbrica».
- PLoS ONE: «Nanoestructuras biofotónicas fosilizadas revelann los colores originales de polillas de hace 47 millones de años». Los autores observan que «la ultraestructura preservada se considera por tanto como sumamente similar, si no idéntica, a la originalmente presente in vivo» (como las vivientes), aunque confiesan que «la evolución de estos colores y de sus funciones en este grupo de organismos es mal comprendida».
- National Geographic: «Se descubre la más antigua ballena del Antártico; exhibe una rápida evolución. Una antigua mandíbula sugiere que las ballenas evolucionaron más rápidamente de lo que se creía.»
- PhysOrg: «Investigadores en John Hopkins han identificado los primeros fósiles de tobillo y de dedos las extremidades inferiores del más antiguo verdadero primate de América del Norte, que ellos dicen sugiere que nuestros más antiguos precursores pueden haber habitado o se pueden haber desplazado principalmente en los árboles, como los modernos lemures y mamíferos similares».
Quizá lo más asombroso de las últimas narraciones evolucionistas generadas a partir de descubrimientos fósiles es la ficción que publica Michael Marshall en New Scientist, «La vida comenzó con un megaorganismo planetario». Nadie podría expresar su descripción del Último Antecesor Universal Común (LUCA) en términos más increíbles que los que usa él en sus primeras frases. Comienza con una forma de cuento de hadas:
ÉRASE una vez, hace 3 mil millones de años, que vivió un único organismo llamado LUCA. Era enorme: un megaorganismo como no se ha visto desde entonces; llenó los océanoss del planeta antes de escindirse en tres partes y de dar origen a los antecesores de todos los actuales seres vivientes de la Tierra.
Esta extraña imagen está emergiendo de esfuerzos por identificar el último antecesor común —no la primera vida que emergió sobre la Tierra sino la forma de vida que dio origen a todas las demás.
Los últimos resultados sugieren que LUCA fue el resultado de la lucha de la vida primitiva por sobrevivir, intentos que convirtieron el océano en una tienda global de intercambios genéticos durante centenares de millones de años. Las células que luchaban por sobrevivir por sí mismas intercambiaban piezas útiles entre sí sin competir —creando en efecto un megaorganismo global.
El afortunado LUCA desarrolla orgánulos sin ADN, según se nos dice. Madre de reinos, se escinde en arqueas, bacterias y eucariontes. Ahorraremos a nuestros lectores todos los casos en que aparecen pudiera haber, debe haber, probablemente, puede que haya, que esto o aquello sugiere y otras palabras de la narrativa de ficción que salpimienta este megacuento, por no hablar de las palabras tipo conejo de la chistera como emergió, dio origen a, etc. ¿Hay acaso algún científico racional que confronte este espectáculo tan falto de datos? Sólo con guantes de raso:
«Es una idea plausible», concuerda Eric Alm del Instituto de Tecnología de Massachusetts. Pero añade que «sinceramente no puedo asegurar» si es verdad.
Sinceramente. ¿Quién necesita algo así? ¿Verdad? La verdad es demasiado árida. Marshall nos deja con un final puramente ficticio fortalecido con ignorancia: «No sabemos por qué esto sucedió, pero parece que coincidió con la aparición de oxígeno en la atmósfera, hace como 2,9 mil millones de años», dice, haciéndose eco del lenguaje de cuento de hadas de las palabras con que comienza su narrativa. «Fuese cual fuese la causa, la vida en la tierra nunca fue lo mismo». Y fueron felices y comieron perdices.
Y todo esto se reduce a decir: la pasmosa complejidad de la vida apareció, surgió, emergió. Por sí sola, sin causa inteligente. Sabemos que la vida surgió, pero Dios debe ser excluido a toda costa. ...
Aquí tenemos un ejemplo clarísimo del sistema de razonamiento materialista, que expone tan crudamente el materialista Richard Lewontin, a quien citamos textualmente:
... tenemos un compromiso previo, un compromiso con el materialismo. No se trata de que los métodos y las instituciones de la ciencia nos obliguen de alguna manera a aceptar una explicación material del mundo fenomenológico, sino al contrario, que estamos obligados por nuestra adhesión previa a las causas materiales a crear un aparato de investigación y un conjunto de conceptos que produzcan explicaciones materiales, no importa cuán contrarias sean a la intuición, no importa lo extrañas que sean para los no iniciados. Además, este materialismo es absoluto, porque no podemos permitir un Pie Divino en la puerta.»
Richard Lewontin, en
New York Review of Books
(9 de enero de 1997, p. 31).
New York Review of Books
(9 de enero de 1997, p. 31).
Esto es: la naturaleza de la vida, sus estructuras, sus funciones, claman en voz alta acerca de la realidad de un Designio, de un Poder y de la Deidad detrás de la vida y del marco en que se desarrolla. De nuestra existencia consciente. La realidad de Dios es innegable. Pero el materialista NO PUEDE admitir el Pie Divino ni en la puerta. No se trata de los datos, sino de la adhesión previa al materialismo. A un materialismo absoluto. Porque Dios no debe ser admitido en nuestras vidas ...
Como bien se declara en la Epístola del apóstol Pablo a los cristianos en Roma tocante a esta postura, que no es nada nueva, sino un recocido de Demócrito y de Lucrecio, entre otros:
«... la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido ...» (Romanos, capítulo 1, versículos 18-21).
Fuente: Creation·Evolution Headlines – Evolutionists Flaunt Falsifying Fossils
Redacción: David Coppedge © 2011 Creation Safaris - crev.info
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2011 - www.sedin.org

1 comentarios:
Desde mi punto de vista lo mas contradictorio del registro fósil con el darwinismo es la falta de los seres vivos fallidos. Si los tetrapodos son los mejor adaptados y seleccionados ¿donde estan los tripodos, pentápodos y exapodos?¿la evolución "sabía" que el tetrapodo era la mejor forma de animal? ¿Ningun otro intento sobrevivió lo suficiente para dejar un fósil? ¿porque no aparecen ahora otros animales con más de cuatro patas y se extinguen? Si los insectos sobreviven desde hace millones de años con seis patas y cuatro alas, ¿porque no aparecen aves con cuatro patas y dos aves?
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