lunes, 23 de enero de 2012

AIP (132): El invento de la exaptación (o coopción)

En el blog de evolutionnews.org Casey Luskin comentaba acerca de un artículo coescrito por Ronald Numbers para la publicación Journal of Clinical Investigation («Defending science education against intelligent design: a call to action [Defensa de la educación científica contra el diseño inteligente: Un llamamiento a la acción]»).

La alarma de los evolucionistas ante los descubrimientos de las últimas cuatro décadas, con la constatación innegable de sistemas de complejidad irreducible, ha dado lugar a toda una serie de intentos de razonamientos fantasiosos para negar lo innegable. Las narrativas de Ken Miller y otros evolucionistas sobre una adaptación de elementos útiles de sistemas previos mediante lo que han dado en llamar exaptación o coopción, para llegar a la constitución de sistemas como el motor flagelar, son una demostración de la capacidad inventiva humana ante un enorme apuro, no de ningún imaginado proceso natural.  La necesidad agudiza el ingenio, y los evolucionistas han exhibido un enorme ingenio para lanzar cortinas de humo bajo las que intentar esquivar el ataque de la realidad. Ilustración cortesía de Ashcraft
En este artículo volvemos a oír el insubstancial argumento de la exaptación (o coopción) que se propone como refutación de la complejidad irreducible: «... el argumento de Michael Behe de una complejidad irreducible ignora la exaptación (coopción) ...»

Esta pretensión de una refutación de la C.I. por la coopción está tan extendida que hay gente que realmente cree que efectivamente la refutación está bien establecida. Por ello, me parece que es mi deber exponer la refutación de esta «refutación» de la complejidad irreducible, que en realidad resulta patente una vez se expone en sus justos términos.

1) A fin que se pudiera producir un flagelo bacteriano por coopción (por ejemplo) todas las piezas componentes tendrían que estar presentes simultáneamente y aproximadamente en el mismo sitio, y todas ellas debieron haber tenido antes otras funciones susceptibles de una selección natural y útiles. No existe ninguna evidencia en absoluto de que esto fuera así en ningún caso, o que hubiera podido ser así.

2) Los componentes hubieran tenido que ser compatibles funcionalmente entre sí. Una tuerca demasiado grande o demasiado pequeña o que tenga una rosca demasiado fina o demasiado gruesa para combinar con la de una tuerca no puede combinarse con la misma para conseguir un conjunto de cierre. No existe en absoluto ninguna evidencia de que esta compatibilidad interactiva existiera jamás (entre todos estos imaginarios componentes cooptados), ni de que jamás pudiera haber existido.

3) Incluso si todas las piezas están disponibles al mismo tiempo y en el mismo lugar, y suponiendo que sean mutuamente compatibles, no se trata de ponerlas en una bolsa, sacudirlas y conseguir un motor montado. Se precisa de un mecanismo de montaje, y este mecanismo tiene que estar completo en todos sus detalles; en caso contrario se tendrá un montaje incompleto o inapropiado, y no se conseguirá ninguna función susceptible de selección natural. El mecanismo de montaje representa así otra barrera de complejidad irreducible.

4) Finalmente, y quizá lo más importante, se precisa de instrucciones para el montaje. El montaje ha de ser programado en el tiempo en sus distintas etapas y coordinado de manera apropiada. Y las instrucciones de montaje han de ser completas en cada detalle; en caso contrario no resultará ninguna función. Esto representa una barrera adicional de complejidad irreducible.

La coopción o exaptación es una narrativa manifiestamente fantasiosa, una ficción sin absolutamente ningún fundamento en ninguna realidad tangible. Y no resiste ningún examen detenido. No hay ni la más mínima evidencia de que este proceso jamás tuviera lugar, ni siquiera de que pudiera darse. Peor aún, exige una ciega aceptación de unos absurdos milagros materialistas, en ausencia de toda causa suficiente. Es un cuento explicativo para negar lo innegable.

Aquí tenemos una tremenda ironía. Esta fantasía de la coopción, claramente absurda, se presenta como «ciencia», mientras que la directa y razonable inferencia de un diseño deliberado se descarta como pseudociencia. La realidad es precisamente al revés.


Fuente: Uncommon DescentThe Miracle of Co-option   29/06/2006
Redacción: Gil Dodgen © 2006 - Uncommon Descent - www.uncommondescent.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2012 - www.sedin.org