Casey Luskin 13 de enero de 2012 | Permalink
En un artículo bajo revisión paritaria titulado «Evidence of Design in Bird Feathers and Avian Respiration [Evidencia de designio en las plumas y respiración de las aves]», en la publicación International Journal of Design & Nature and Ecodynamics, Andy McIntosh, profesor de la Universidad de Leeds, mantiene que dos sistemas vitales para el vuelo de las aves —las plumas y el sistema respiratorio de las aves— exhiben «complejidad irreducible». El artículo describe estos sistemas empleando precisamente las definiciones que usa Michael Behe para describir la complejidad irreducible:
Los sistemas funcionales, para poder operar como máquinas operativas, tienen que tener todos los componentes necesarios en su sitio para poder ser efectivas. Si falta una pieza, entonces todo el sistema resulta inútil. La inferencia del diseño deliberado es lo más natural cuando encontramos evidencias como las que aparecen en este artículo, esto es, evidencias respecto de las plumas y de la respiración de las aves.
Pluma de periquito bajo el microscopio. Detalle de la interconexión de las barbillas. Imagen cortesía de Hoodedwarbler12
Respecto de la estructura de las plumas, él razona que precisan de muchas características ya presentes para poder funcionar adecuadamente y permitir el vuelo:
No es suficiente con que sencillamente unas barbillas se proyecten de las barbas, sino que las barbillas opuestas tienen que tener características en oposición —es decir, ganchillos a un lado de la barba y enganches al otro lado, de modo que las barbas adyacentes se unen mediante barbillas enganchadas a los enganches correspondientes de las barbillas de la siguiente barba (Fig. 4). Bien podría ser, como han sugerido Yu et al. [18], que de hecho está presente una proteína crucial en estos sistemas vivos (las aves) que tienen plumas con el fin de formar una ramificación de plumas, pero esto no resuelve la cuestión de la disposición relativa a las barbillas de disposición izquierda y derecha. Es aquella vital red de barbillas que es necesariamente una función de la información codificada (software) en los genes. La información funcional es vital en estos sistemas.
Luego pasa a observar que muchos autores evolucionistas «buscan pruebas de que las verdaderas plumas se desarrollaron primero en pequeños dinosaurios no voladores antes del origen del vuelo, posiblemente como un medio para aumentar el aislamiento térmico para las especies de sangre caliente que estaban emergiendo». Sin embargo, encuentra que cuando se trata de los datos fósiles acerca de la evolución de las plumas, «nada en los datos fósiles exhibe ningún indicio de una transición de este tipo».
Por lo que se refiere al sistema respiratorio de las aves, McIntosh mantiene que una transición funcional desde un sistema respiratorio reptiliano hasta un diseño aviario llevaría a etapas intermedias no funcionales. Cita estas palabras de John Ruben: «Las etapas más tempranas en la derivación del sistema del saco aéreo abdominal aviario a partir de un antecesor de ventilación mediante diafragma hubiera precisado de una selección en favor de una hernia diafragmática en taxones transicionales entre los terópodos y las aves. Una condición tan debilitadora hubiera comprometido inmediatamente todo el aparato de ventilación pulmonar y parece improbable que tuviese ninguna ventaja selectiva». Con estas limitaciones tan específicas en mente, McIntosh argumenta que «incluso si se aceptan los datos fósiles como registro de un desarrollo, los datos son de hecho mucho más congruentes con una posición de diseño de nueva planta —que el mecanismo respiratorio de las aves es en realidad producto de un diseño inteligente».
El aire fluye de derecha (posterior) a izquierda (anterior) a través de los pulmones tanto durante la inhalación como la exhalación. Clave para el sistema respiratorio del Cernícalo común: 1 saco aéreo cervical, 2 saco aéreo clavicular, 3 saco aéreo cráneo-torácico, 4 saco aéreo caudo-torácico, 5 saco aéreo abdominal, (5' divertículo hacia la cintura pélvica), 6 pulmón, 7 tráquea. Ilustración: Uwe Gille
El artículo de McIntosh plantea el reto de que la ciencia tiene que quedar abierta como mínimo a la posibilidad de detectar un diseño deliberado en la naturaleza, por cuanto «negar la posibilidad de una involucración de una inteligencia externa es en realidad un supuesto que pertenece a la categoría religiosa». Por cuanto las plumas y el sistema respiratorio aviario exhiben una complejidad irreducible, McIntosh mantiene de forma expresa que la ciencia tiene que considerar la hipótesis del diseño por designio:
Como ejemplos de complejidad irreducible, exponen que los sistemas naturales tienen una intricada maquinaria que no surge de modo «abajo arriba», mediante el que algún método selectivo natural de consecución de cambios a pequeña escala pudiera dar alguna ventaja a la criatura intermedia. Esto no puede funcionar, en primer lugar porque no hay ventaja a no ser que todos los componentes de la nueva máquina estén disponibles todos juntos, y, en segundo lugar, en el caso del pulmón aviario la criatura intermedia no podría respirar, y hay poca ventaja selectiva si la criatura ya no vive. Como se ha dicho en la introducción, la posibilidad de una causa inteligente es a la vez un supuesto científico válido y está respaldada por la realidad misma de las cosas.
McIntosh ha publicado más artículos científicos con revisión por pares, y que hemos reseñado aquí.
Fuente: Evolution News – Peer-Reviewed Pro-Intelligent Design Article Endorses Irreducible Complexity
Redacción: Jonathan M © Evolution News and Views - www.evolutionnews.org
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2012 - www.sedin.org


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