miércoles 18 de enero de 2012

Los cosmólogos, empujados a la realidad de «En el principio»

18 enero 2012 — El fallecido astrónomo Robert Jastrow detallaba en su libro de 1978 Dios y los astrónomos cómo los cosmólogos se sentían repelidos por la idea de que el universo tuviera un principio. Encontraba curioso que tuvieran una reacción tan emocional. Todos se daban cuenta de que un principio a partir de nada era inverosímil sin un Creador. Desde entonces, la propuesta de diversos modelos que permitían un universo eterno alivió los traumas emocionales de los cosmólogos seculares. Pero ahora parece que este alivio era prematuro.

Imagen del telescopio Hubble en busca de galaxias bebé en el universo recién nacido ... Imagen cortesía de NASA
Hace pocos días, Lisa Grossman informaba en New Scientist acerca de ideas presentadas en una conferencia titulada «El estado del Universo» que se había convocado hace un par de semanas en honor del setenta cumpleaños de Stephen Hawking. Pero para su cumpleaños recibió «los peores regalos que le pudieran dar», comentaba ella: «dos audaces propuestas planteaban graves amenazas para nuestra actual comprensión del cosmos». De las dos, la segunda es la más seria: una presentación que exponía razones por las que «el universo no es eterno, resucitando la espinosa cuestión de cómo dar inicio al cosmos sin la mano de un creador sobrenatural».

Es bien sabido que Hawking prefiere un universo autoexistente. Grossman lo cita diciendo: «“Un punto de creación sería un lugar en el que la ciencia se quebraría. Se tendría que apelar a la religión y a la mano de Dios”, dijo Hawking a los asistentes, en la Universidad de Cambridge, en un discurso pregrabado».

En su artículo «Why physicists can’t avoid a creation event [Por qué los físicos no pueden evitar un suceso creacional]», Grossman explica que «Por un tiempo parecía que podría ser posible evitar este problema, apoyándose en modelos como un universo en inflación eterna o un universo cíclico, donde ambos parecerían proseguir infinitamente en el pasado como en el futuro». Estos modelos eran congruentes con el big bang, observa ella. Desafortunadamente, «como lo explicaba el cosmólogo Alexander Vilenkin de la Universidad Tufts en Boston la semana pasada, esta esperanza se ha ido diluyendo gradualmente y puede ya haber muerto». Estos son los modelos a modo de resumen, y por qué no funcionan:

La inflación eterna: Desarrollada a partir de la propuesta de la inflación hecha por Alan Guth en 1981, este modelo imagina la formación e inflación espontánea de universos burbuja para siempre. Vilenkin y Guth habían desacreditado esta idea tan recientemente como 2003. Las ecuaciones siguen demandando un límite en el pasado.

Ciclos eternos: Un universo que rebota eternamente de expansión a contracción presenta un cierto atractivo para algunos, pero tampoco funciona. «El desorden aumenta con el tiempo», explicaba Grossman. «De modo que, a continuación de cada ciclo, el universo debe quedar más y más desordenado». Así, lógicamente, si ya había habido un número infinito de ciclos, el universo estará ya en un estado de máximo desorden, incluso si el universo se hace más grande con cada rebote. Este modelo queda descartado.

El huevo eterno: Un último reducto era el modelo del «huevo cósmico» que presenta al universo como eclosionando desde algún estado estático eternamente existente. «El año pasado, Vilenkin y el estudiante de posgrado Audrey Mithani demostraron que después de todo el huevo no hubiera podido existir para siempre, porque las inestabilidades cuánticas forzarían su hundimiento después de una cantidad finita de tiempo (arxiv.org/abs/1110.4096).» No hay modo alguno en que el huevo podría ser eterno.

El resultado de todo esto queda claro: no hay ningún modelo de un universo eterno que funcione. Vilenkin concluía: «Todas las pruebas que poseemos nos dicen que el universo tuvo un principio». Un editorial en New Scientist mencionaba esto como «El Problema del Génesis».

¿Problema del Génesis? ¿Dónde está problema? ¿Quién lo transforma en un problema? Génesis 1:1 tiene perfecto sentido, como siempre lo ha tenido: «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». ¿Cuál es el problema? El problema no reside en Génesis, sino en hombres incrédulos que huyen de la luz de la revelación de Dios y en pos de las tinieblas de sus propias imaginaciones. El problema es que parece que ellos necesitan miles de años para darse cuenta de que sus imaginarias rutas de huida de la presencia de Dios y de la realidad de «En el principio» no se ajustan a la realidad.

Observemos que las fuerzas prodarwinistas y anticreacionistas en el ámbito científico atacan constantemente el «diseño inteligente» como necesitado de un Creador sobrenatural. Insisten constantemente en que no se puede hablar de «diseño» sin entrar en religión, que a ellos les encanta presentar como algo completamente separado de la «ciencia» y hostil a la misma (en realidad, su voluntarista interpretación materialista de la realidad, que deviene su propia religión). Bien, vayamos al grano. Algunos de los más grandes entre ellos, reunidos para discutir desde sus alturas «el Estado del Universo», no pueden librarse de la realidad. Si unos testigos contrarios declaran que el universo tuvo que tener un principio, y que esto implica una apelación a la religión y a la mano de Dios, pues que así sea. Ahora, el problema será si siguen o no siguen la evidencia a donde los lleva, y llegan a admitir al Creador al que tanto tiempo han rechazado, y ello ignorando de manera tan absoluta la realidad que les rodeaba.


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesCosmologists Forced to “In the Beginning”  11/01/2012
Redacción: David Coppedge © 2012 Creation-Evolution Headlines -
http://crev.info/ 
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2012 -
www.sedin.org