jueves, 5 de enero de 2012

Presten oído: otra predicción darwinista, refutada por fósiles

3 enero 2012 — En un ensayo clásico de «posdicción» evolucionista (prediciendo lo que debería encontrarse en el registro fósil), unos científicos hicieron una atrevida predicción de cómo deberían ser los oídos de los insectos antes de la evolución de los murciélagos. Creyendo que la presencia de murciélagos, un nuevo predador con sonar, aceleraría la evolución de los oídos de los insectos, los científicos predijeron que los insectos más primitivos tendrían oídos menos desarrollados, o que carecerían de ellos. Luego descubrieron unos fósiles de insectos excepcionalmente bien conservados en la formación de Green River en Wyoming, y compararon los datos fósiles con su predicción. ¿Qué encontraron?

¿Qué encontraron los investigadores? Que los representantes fósiles de grillos y análogos exhibían unos oídos indistinguibles de los modernos en todas sus estructuras. La ausencia de formas intermedias de todo tipo en el registro histórico se levanta frente a toda pretensión darwinista de descendencia común. Fotografía: Gryllus campestris, cortesía de Archaeodontosaurus

PhysOrg resumía los resultados que se publicaron en el Journal of Paleontology.1 El resumen del artículo desvela la refutación de las expectativas darwinistas:

Los oídos timpánicos en los insectos son importantes tanto para la comunicación intraespecífica como para la detección de predadores nocturnos. Se cree, en base de las formas modernas, que los oídos se originaron de manera independiente en múltiples ocasiones dentro de los insectos y se pueden encontrar en múltiples regiones del cuerpo. Aquí describimos y documentamos los oídos timpánicos excepcionalmente bien conservados descubiertos en grillos y Tettigoniidae de la formación eocena de Green River en Colorado, que son prácticamente idénticos a los que se observan en representantes modernos de estos grupos. Estos especímenes se encuentran entre los oídos de insectos mejor preservados en el registro fósil y establecen la presencia de oídos en dos clados principales de ortópteros hace 50 millones de años. También se analizan y evalúan oídos de insectos anteriormente descritos procedentes del Mesozoico y las implicaciones de los descubrimientos del actual estudio para el estudio de la evolución de los oídos dentro de los insectos.

PhysOrg revestía la noticia con un lenguaje progresivo: «Fósiles de grillos y de Tettigoniidae insinúan los orígenes del oído en los insectos». Pero, más adelante, el artículo admitía: «Los oídos fósiles medían medio milímetro de longitud, y eran prácticamente idénticos en tamaño, forma y posición a sus homólogos modernos». Pero algo más arriba el artículo citaba al autor principal Roy Plotnick (Universidad de Illinois) que expresaba claramente que esperaban lo opuesto:

«Se cree que el gran activador evolutivo para la aparición del oído en muchos insectos fue la aparición de los murciélagos», decía Plotnick. «Antes de la evolución de los murciélagos esperaríamos encontrar oídos en relativamente pocos insectos, pero después de ello deberíamos ver oídos en más grupos de insectos», explicaba él.

¿Cómo puede transformarse una refutación tan directa de las expectativas en una «insinuación de los orígenes del oído de los insectos»? La única insinuación aquí parece ser una aparición repentina, o como mínimo una estasis, si no un diseño inteligente. El comunicado de prensa se esforzó valientemente en escamotear la realidad: «Los resultados sugieren que este grupo de insectos evolucionó su supersensible oído mucho antes que los murciélagos predadores llegasen a ser, dicen los investigadores». Dena Smith (Universidad de Colorado), coautora del artículo, usaba la imaginación: «Sus capacidades de detección de murciélagos pueden simplemente haberse hecho evidentes más adelante».

PhysOrg comunicaba que los paleontólogos estaban trabajando para el National Evolution Synthesis Center (NESCent), un «centro científico sin fines comerciales dedicado a la investigación interdisciplinaria en evolución», patrocinado por la Fundación Nacional de la Ciencia (National Science Foundation). Este Centro «promueve la síntesis de información, conceptos y conocimientos para abordar cuestiones significativas, emergentes o novedosas en ciencia evolutiva y sus aplicaciones», según su definición de objetivos. «NESCent consigue esto dando soporte a la investigación y educación traspasando los límites de las disciplinas e instituciones y las fronteras geográficas y demográficas.»

1. Roy E. Plotnick y Dena M. Smith (2012) Exceptionally Preserved Fossil Insect Ears from the Eocene Green River Formation of Colorado. Journal of Paleontology: Enero de 2012, Vol. 86, No. 1, pp. 19-24.

Bien, la NSF necesita cerrar el centro NESCent, ahora que el darwinismo ha sido (nuevamente) refutado. Dos paleontólogos se fueron de caza y volvieron con las manos vacías. Los oídos de los insectos son idénticos a los oídos modernos en insectos vivos, según encontraron, a pesar de que han tenido 50 millones de años (en su cronología) para un desarrollo darwinista. Y no sólo estaban aquellos oídos funcionando la mar de bien mucho antes que los murciélagos «llegasen a ser» (había captado el lector esta bonita frase del milagrerismo materialista), sino que quiere que creamos que «los insectos han evolucionado oídos al menos 17 veces en diferentes linajes». Veamos lo que esto significa. Si un milagro materialista tiene la probabilidad de 1 en 10150, entonces 17 azares materialistas que se den por evolución deberían tener una posibilidad entre (10150)17.

Plotnick escribe sin pestañear acerca de la «aparición del oído» y de la «aparición de los murciélagos». Pero díganos, Dr. Siete Ciencias: ¿cómo aparecieron? ¿De una chistera? Los evolucionistas, cuando dicen que algo «evolucionó», están sencillamente constatando que algo «llegó a ser». Que «apareció». No necesitan ninguna evidencia. La evidencia puede incluso ser contradictoria, pero ellos siguen impertérritos, sacándose milagros de azar de las delgadas mangas de su imaginación. Stephanie Pappas, en Live Science (la misma reportera que el Día de Año Nuevo se escandalizaba ante las Juntas Escolares que sencillamente quieren exponer a los estudiantes los puntos débiles del darwinismo, véase Live Science) narraba a sus lectores este maravilloso cuento de hadas: «Ahora, un nuevo examen de fósiles de grillos y de Tettigoniidae de cincuenta millones de años de antigüedad desvela que estos extraños oídos habían evolucionado incluso antes de la aparición de los predadores que estos oídos pueden oír». Intentemos comprender esta frase. El darwinismo no tiene previsión, no tiene plan, y no tiene siquiera la capacidad de elaborar una mutación correcta, pero pudo equipar a los insectos con órganos complejos que necesitarían unos millones de años después. ¿Y qué escuchaban estos bichos mientras tanto? ¿El vuelo del moscardón?

Otro tema que se debe observar en esta noticia es la asombrosa conservación de los detalles en estos fósiles. «Se puede ver cada diminuto rasgo hasta las venas de sus alas y los pelos de sus patas», decía Smith. Prueba con este experimento: echa un grillo dentro de fango, espera 50 millones de años, y luego observa cuántos detalles se han conservado. No parece que fueran a encontrarse muchos detalles siguiendo el modelo y marco cronológico de la fosilización según los actualistas.


Lectura recomendada:

Fuente: Creation·Evolution HeadlinesHear Ye: Another Darwinian Prediction Falsified by Fossils  03/01/2012
Redacción: David Coppedge © 2012 Creation-Evolution Headlines - http://crev.info/ 
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2012 -
www.sedin.org