viernes, 17 de febrero de 2012

De cómo la cebra consiguió sus rayas — una historia «porque sí»

17 febrero 2012 — Los evolucionistas han lavado la cara a la fantasía de Kipling, «De cómo el leopardo consiguió sus manchas», con una nueva y mejorada narrativa científica: «De cómo la cebra consiguió sus rayas». De hecho, emprendieron recoger datos empíricos para respaldarla. Pero no todos los evolucionistas se sienten convencidos de que este tipo de historia haya superado su condición de cuentismo para llegar a ser una explicación científica.

¿Cómo consiguió la cebra sus rayas? Los deliciosos cuentos de Kipling acerca de cómo el leopardo consiguió sus manchas o el elefante su trompa reaparecen en narrativas materialistas, impotentes para explicar el origen de los rasgos de diferentes formas de vida, y de las diferentes formas de vida mismas, excepto apelando a una imaginación desbocada. Sin embargo, la personalización que se hace de la evolución, como dirigida a un fin propuesto, desvirtúa fundamentalmente la propuesta darwinista de azar en el origen de las variaciones y de azar en la selección (una selección «natural» no dirigida a un fin y por tanto contingente a circunstancias aleatorias). En suma, desde la perspectiva amaterialista se niega un propósito deliberado en el origen y las funciones de las distintas formas de vida, pero la narrativa supone la prosecución de un fin propuesto. Y es que la realidad de un diseño deliberado es tan recalcitrante que incluso los que la niegan caen en ella sin darse cuenta. Ilustración cortesía de Walter Voigts

Entonces, ¿cómo consiguió la cebra sus rayas? Antiguas teorías explicaban las rayas como camuflaje para confundir a los predadores, como reguladores de la temperatura corporal, o como patrones para reconocer a sus parejas, pero ninguna de ellas ha resultado satisfactoria por sí misma. La nueva narrativa es que evolucionaron los elaborados patrones de su pelaje para repeler a los tábanos. PhysOrg explicaba cómo Gabor Horvath, Susanne Akesson y colegas de Hungría y Suecia realizaron experimentos de campo para demostrar que los patrones rayados atraían a menos insectos hematófagos. BBC News expone el sistema experimental. El equipo levantó cuatro caballos simulados en un campo infestado de tábanos. Estaban cubiertos de pieles negras, blancas, pardas y rayadas revestidas de material pegajoso para atrapar insectos. Cosa sorprendente, el patrón rayado atraía menos tábanos que las pieles claras y oscuras.

Los científicos incluso llegaron a una explicación física. Las rayas contrarrestan la luz polarizada que usan los insectos para dirigirse a sus objetivos. «Concluimos que las cebras han evolucionado un patrón de cubierta en el que las rayas son lo suficientemente estrechas para asegurar un mínimo atractivo para los tábanos», comunica el equipo. «La presión selectiva para los patrones de cubiertas rayadas como respuesta a parásitos dípteros hematófagos es probablemente alta en esta región», refiriéndose a África, a pesar de que el experimento fue llevado a cabo en un campo cercano a Budapest.

Rachel Kaufman presenta una advertencia en National Geographic News respecto de esta explicación:

1.  El estudio no se realizó con cebras vivas, sino con modelos.
2.  No se llevó a cabo en África, donde viven las cebras.
3.  Pudiera haber otros factores que los tábanos detectan, como el aliento o el calor de las cebras, que constituyan los atractores principales.
4.  La crianza realizada por los humanos puede haber alterado factores en los caballos que hayan cambiado su capacidad de atracción de tábanos.
5.  El artículo en BBC News añadía que las rayas pueden tener una multiplicidad de explicaciones, no sólo una.
6.  El artículo en BBC News también cuestionaba por qué, si las rayas son tan eficaces en repeler tábanos, otros mamíferos no siguieron esta ruta.

Se pueden plantear otras dificultades contra esta conclusión. Por ejemplo, ¿ensayaron si las rayas disuaden simultáneamente a los mosquitos, a las moscas domésticas, a los piojos, a las pulgas o a las abejas? Unas rayas que repelen a los tábanos podrían tener un efecto contraproducente de atraer otras plagas. ¿Ensayaron si había efectos pleiotrópicos —esto es, si la selección natural favoreció la formación de rayas, ¿no habría sucedido que las mutaciones genéticas causasen efectos perjudiciales de otro tipo? Esta explicación es otra narrativa que más que reflejar una realidad refleja la mentalidad inventiva del ingenio darwinista, y se añade a todo el conjunto de conjeturas materialistas acerca del origen de estos rasgos programados.

No tenemos nada en contra de este equipo por haberlo intentado. Salir al campo y realizar un inteligente experimento es desde luego mucho mejor que lanzar hipótesis desde un butacón. Y proponer una teoría física como un efecto de luz polarizada es también parte del método científico clásico en el que se pueden poner las conjeturas a prueba. Este equipo ha añadido una cierta información a nuestro conocimiento; pero no el conocimiento necesario y suficiente para explicar el origen de las rayas. (Vale la pena resaltar otro dato en los artículos: los embriones de las cebras comienzan negros; las rayas se materializan después del nacimiento.)

Esta comunicación ilustra una dificultad que los biólogos encuentran con las explicaciones científicas: para cada regla hay excepciones. Si las rayas como repelentes contra insectos fuesen una ley de la naturaleza, todos los animales las tendrían, y los tábanos se extinguirían —o aprenderían a alimentarse de plantas. ¿Acaso el pinzón cebra tiene rayas para disuadir a las moscas domésticas? ¿Acaso el pez danio cebra tiene rayas para disuadir a las pulgas de agua? Cuando la ciencia tiene que ir cambiando la ley natural para explicar diferentes casos del mismo patrón, o cuando se tienen que multiplicar las leyes naturales para explicar diferentes patrones, es difícil jactarse de una teoría unificada.


¿Cual es el origen de los patrones de coloración del plumaje del pinzón cebra? El apóstol Juan transcribe la adoración de los ancianos delante de Dios: «Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas» (Apocalipsis 4:11). Fotografía cortesía de Arpingstone

El principal defecto en este estudio es el uso de la teoría de la evolución como un supuesto. Las rayas «evolucionaron para» hacer algo: por ejemplo, «el equipo se planteaba si la cubierta rayada de las cebras pudiera haber evolucionado para perturbar sus atractivas pieles oscuras y hacerlas menos atrayentes para los voraces hematófagos», según decía PhysOrg. Este es el elemento «porque sí» de la narrativa. Constituye una falacia por dos razones: (1) Siendo que la evolución se postula como un mecanismo sin guía, sin propósito y que procede de momento en momento, no puede «evolucionar para» un fin determinado. (2) Hacer de «la cubierta rayada de la cebra» el sujeto de «perturbar» es una falacia de personificación o prosopopeya. Las cubiertas no pueden «hacer» nada (excepto cubrir).

Un tercer problema con tomar la evolución por supuesta es que se excluye de entrada cualquier explicación no evolutiva, como el diseño deliberado. Una cubierta de cebra clama «moda» de forma manifiesta. Por esto los modistos inteligentes diseñan vestidos siguiendo este patrón (ejemplo). Debería ser obvio que las modelos llevan estos vestidos para atraer a la pareja (no para repeler moscas) por designio. Si el Diseñador de los animales es inteligente, debió tener sus propios propósitos para dotar a cada ser con un conjunto diferente, en lo que se incluyen razones artísticas además de las funcionales.


Fuente: Creation·Evolution HeadlinesHow the Zebra Got Its Just-So Story  09/02/2012
Redacción: David Coppedge © 2012 Creation-Evolution Headlines -
http://crev.info/ 
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2012 -
www.sedin.org