Si una «sofisticada maquinaria celular» da un «mecanismo inherente de supervivencia», ¿no estamos más cerca del creacionismo que de Darwin?
Leyendo «Prions Play Powerful Role in the Survival and Evolution of Wild Yeast Strains [Los priones desempeñan una poderosa función en la supervivencia y evolución de las cepas naturales de levadura]» (Science Daily, 15 de febrero de 2012), llegamos a saber que en el Instituto Whitehead,
los priones, las proteínas de las que tan mal se habla, más comúnmente conocidas como causantes de la enfermedad de «las vacas locas», se usan comúnmente en la levadura para producir caracteres beneficiosos en estado silvestre. Además, estos caracteres se pueden pasar a subsiguientes generaciones y llegar en su momento a quedar «fijadas» en el genoma, contribuyendo al cambio evolutivo.
Una sofisticada maquinaria celular asegura que unos patrones de priones replicantes se disgreguen en piezas que pueden ser trasladadas a células hijas durante la división celular. Cosa importante, el ritmo al que las proteínas cambian adentro y afuera del estado de prión aumenta en respuesta a la presión ambiental, lo que sugiere que forman parte de un mecanismo inherente de supervivencia que ayuda a las levaduras a adaptarse a cambios en su medio ambiente.
Levadura bajo el microscopio, Sacharomyces cerevisiae. Micrografía cortesía de Masur
Si existe una «sofisticada maquinaria celular» que da «un mecanismo inherente de supervivencia» (y ello en la levadura, de entre todas las cosas), ¿no estamos entonces a años luz de distancia de Darwin, y cerca del creacionismo?
En un proyecto de gran envergadura, científicos del Instituto Whitehead han ensayado casi 700 cepas silvestres de levadura aisladas de diversos ambientes en busca de elementos priones conocidos y desconocidos, y los han encontrado en una tercera parte de todas las cepas. Todos los priones parecen capaces de crear diversos caracteres nuevos, casi la mitad de los cuales son beneficiosos. Estos inesperados resultados, comunicados en la edición de esta semana de la revista Nature, constituyen una poderosa prueba en contra del argumento común de que los priones son meramente «enfermedades» de la levadura o unos artificios infrecuentes de los cultivos de laboratorio.
«Los vemos como parte de una estrategia de cobertura de riesgos que permite a la levadura alterar rápidamente sus propiedades biológicas cuando su medio ambiente se vuelve desfavorable.»
Vaya, vaya. Ahora ya sabremos qué decir la próxima vez que un darwinista cristiano pregunte: «¿Qué clase de Dios haría priones?»
La directora del laboratorio, Susan Lindquist, hace referencia al origen de la vida:
Convencida del impacto que los priones tienen sobre la evolución de la levadura, Linquist especula que estas proteínas de formas cambiantes pueden ser «restos de una vida primitiva», procedentes de un tiempo en el que la herencia estaba basada de modo predominante en las proteínas y no en los ácidos nucleicos.
¡Bien, bien! Ahora ya sólo tenemos que explicar cómo surgió al azar la sofisticada maquinaria celular que hace de estos priones un mecanismo de supervivencia y de evolución. ... ¡Ah, las maravillas de las historias «por que sí»!
Fuente: Uncommon Descent – «Sophisticated cellular machinery» yields an «inherent survival mechanism»,
Redacción: Uncommon Descent © 2012 - www.uncommondescent.com
Traducción y adaptación: Santiago Escuain — © SEDIN 2012 - www.sedin.org

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada